domingo, 1 de abril de 2012

Pablo Tusset: En el nombre del cerdo


Idioma original: español
Año de publicación: 2006
Valoración: recomendable

El comisario Pujol acude a un inhóspito pueblo de montaña a inspeccionar la muerte de una mujer que ha sido encontrada descuartizada en un matadero (tal y como se hace con los animales destinados al consumo) con una nota en la boca que reza En el nombre del cerdo. Mientras se desarrolla la investigación y vamos conociendo el día a día del comisario, el autor nos cuenta la historia de T, un inspector de homicidios que ha viajado a Nueva York con la excusa de obtener una beca para poner en orden sus ideas, y de Quique Aribau, el escritor de una novela que tuvo relativo éxito años atrás y que ahora quiere que el comisario le cuente cómo funciona una investigación policial, para poder escribir su próximo libro.

Ése es el punto de partida de En el nombre del cerdo, la segunda novela de Pablo Tusset, autor de Lo mejor que le puede pasar a un cruasán. No leí aquella primera novela, así que no puedo hacer comparaciones, pero, tras leer este libro (y aunque intuyo que nada tiene que ver con el anterior), sí puedo decir que me han entrado muchas ganas de leer las aventuras del cruasán en cuestión. Porque Tusset escribe bien y sabe cómo contar una historia.

El autor organiza los capítulos en tres lugares inspirándose en, como se explica en algún momento, El jardín de las delicias de El Bosco: el Paraíso (T en Nueva York), el Mundo (el comisario investigando y relacionándose con otros policías, y viviendo el día a día con su mujer, mientras, cercano a su jubilación, trata de reinventarse a sí mismo) y el Infierno (el pueblo donde se comete el asesinato). Así, alternando estos tres lugares y narrando con detalle la vida en cada uno de ellos y a las personas que los habitan, Tusset construye una intriga muy diferente a las que estamos acostumbrados.

Aunque la novela se abre con el asesinato de una mujer y en planteamiento de un misterio (¿quién la ha asesinado? ¿Por qué?), el autor pronto parece olvidarse del tema para centrarse en la vida del comisario y la experiencia de T al otro lado del Atlántico. Es ésta una maniobra arriesgada, sin duda, pero a Tusset le sale bien la jugada porque consigue que empaticemos con ambos personajes y que entendamos mejor los sucesos que tendrán lugar a continuación, una vez la narración vuelve a centrarse en el asesinato y su resolución.

Como digo, no es una novela negra al uso, pero sí una que merece la pena leer. Ágil, con diálogos bien construidos, con toques de humor... Lo único que no llega a convencerme (y que conste que éste es el único "pero" que le pongo) es que el final no me parece del todo verosímil, me resulta un tanto forzado. Pero, sin duda y aun teniendo en cuenta ese detalle, éste es un libro entretenido y bien escrito, lleno de referencias culturales y con la capacidad de sorprendernos en algún que otro momento.