jueves, 1 de agosto de 2013

Rosa Montero: La ridícula idea de no volver a verte

Idioma original: español
Año de publicación: 2013
Valoración: recomendable

Tiene Rosa Montero como escritora una cualidad que me parece admirable, y es su capacidad para mutar de un libro a otro, su inquietud creativa: cuando otros escritores ya se habrían acomodado a un género y un estilo (y muchos lo han hecho, realmente), ella sigue intentando cosas diferentes y probando géneros nuevos. Dicho con otras palabras, mantiene un espíritu joven y literariamente inquieto que hace que su obra sea permeable a las tendencias actuales, y que La ridícula idea de no volver a verte tenga elementos en común con, por ejemplo, Bilbao-New York-Bilbao (la autoficción, la metaficción, la mezcla de personajes históricos y "domésticos"...). Aunque sea

La ridícula idea de no volver a verte es un texto complejo: tiene algo de biografía (o hagiografía) de Marie Curie, cuyo diario tras la muerte de su esposo sirve de inspiración para el libro; tiene mucho de confesión o exorcismo de la propia Rosa Montero, que también vio morir de forma abrupta a un ser querido (por accidente en el caso de Marie Curie, por enfermedad fulminante en el caso de la escritora); y tiene también algo, como nexo de unión, de ensayo de reflexión sobre la superación (si es que "superación" es el término adecuado) de la pérdida y el dolor.

Personalmente, la parte que me ha parecido más interesante (y es la parte que más espacio ocupa en el texto) es la recreación de la vida de Marie Curie, una figura sin ninguna duda apasionante: una mujer polaca sin medios económicos, que con su inteligencia y su capacidad de trabajo y sacrificio llegó a lo más alto del mundo científico francés y mundial (dos premios Nobel, cátedra en la Sorbona, dos elementos químicos descubiertos...). Pero más que en su faceta científica, Rosa Montero intenta desentrañar la personalidad que hay por debajo de la figura pública: el corazón caliente que (sospecha la escritora) se escondía debajo de un exterior serio y estoico.

El diario de Marie Curie, escrito inmediatamente después de la muerte de su marido, es una lamentación desgarrada y profundamente intimista. El texto de Rosa Montero que le sirve de pórtico (un pórtico mucho más largo que el propio diario en sí) es mucho más contenido y sereno; aunque el dolor y la muerte son el tema central, es un libro casi ligero, con un estilo cercano -Rosa Montero tutea literalmente al lector- y con un espíritu más leve que lo que cabría esperar dado el tema. Mucho  más leve, por ejemplo, que el impresionante Una pena en observación (que me ha sorprendido no ver mencionado en el texto, porque los puntos de relación son evidentes) y más en la línea de Nada que temer de Julian Barnes, aunque con menos humor negro.

Que nadie compre este libro, en cualquier caso, esperando encontrar una receta para superar el duelo: ni Rosa Montero ni Marie Curie -ni nadie- tienen esa receta...

Una nota final: No me parece acertado el diseño de la portada, que no refleja ni los temas ni el espíritu del libro; han debido de pensar que siempre queda bien poner Nueva York en blanco y negro...