domingo, 18 de agosto de 2013

Javier Tomeo: Constructores de monstruos

Idioma original: español
 Fecha de publicación: 2012
 Valoración: Está bien

 El recientemente fallecido Javier Tomeo (del que hemos reseñado aquí otro de sus libros con "monstruos" en el título, Amado monstruo)escribió esta pequeña obra (120 páginas y algunas ilustraciones del propio escritor estilo comic con mucho humor negro) con los 78 ya cumplidos y una exitosa trayectoria a sus espaldas. Y sin ánimo de ofender, diré ya que Constructores de monstruos me ha parecido una amable gamberrada.

La novelita cuenta una historia muy parecida a la que todos los que leen este blog conocerán, ya sea por medios literarios o cinematográficos: la del celebérrimo monstruo de Frankstein. Sólo que en esta ocasión, Tomeo se limita a narrar el proceso de construcción del ser, a base de pedazos de diferentes cadáveres. Y aquí, el mostrenco se llamará Karolus y tendrá una etiología diferente a la del de Mary Shelley... Deberá ser construido a manos de un iluminado barón y de un peculiar científico (los "constructores de monstruos", por supuesto), por encargo del tío adoptivo del primero, una suerte de Vlad Drakul que quiere que le fabriquen un bicho temible que le ayude a terminar con las revueltas que comienzan a darse en el pueblo al que somete sin tregua.

Tomeo sitúa la trama en el siglo XIX en un lugar imaginario y bautiza a sus personajes con nombres un tanto paródicos (el barón se llama Raimonius von Bernstein, su tío es el markgrave de Ulmdg, el científico que ayuda a Raimonius fue bautizado como Tadeusz von Rippstein, el jorobado Igor es aquí un enano retorcido llamado Gmnuk...), claros homenajes a los aristócratas decadentes y los seres oscuros que pululan por las novelas de terror clásicas.

Como ya he dicho, el libro es cortito y el argumento conocido, sí, pero Tomeo hace gala de un gran talento para hacer que la obra se lea con agrado y cierta curiosidad por saber cómo acaba la obra encomendada a los dos constructores de monstruos contratados por el draculiano markgrave y que se encontrarán por el camino con más dificultades de las que pensaban. En fin, la novelita rezuma humor macabro y diálogos y situaciones caricaturescas, a lo que ayuda mucho la selección de viñetas sin texto del autor, y al leerla he tenido la sensación de que había "algo más" tras diserciones sobre anatomía monstruosa o diálogos macabros.

La contraportada habla de "amor al otro, amor a las asimetrías, amor al prójimo por mucho que no cumpla las normas del orden establecido, normas que a su vez Tomeo cuestiona", pero me da a mí que el autor quería contarnos lo que precisamente nos ha contado sólo que de tal manera que no podemos dejar de olvidar que estamos leyendo una historia en la que dos seres humanos están tratando de crear un ser vivo que tendrá las características que ellos quieran y que, pese a jugar a ser dioses, acaban descubriendo que son tan débiles y vulnerables como el "hijo" que les ha sido encargado engendrar.

En resumen: un libro divertido y muy negro que se lee en un suspiro y no deja mal sabor de boca.