viernes, 2 de agosto de 2013

Jean-Michel Guenassia: El club de los optimistas incorregibles

Idioma original: francés
Título original: Le Club des incorrigibles optimistes 
Año de publicación: 2009                  
Valoración: Muy recomendable





Pocas veces he comenzado una novela con más escepticismo que en esta ocasión. Incluso cuando llevaba ya unas decenas de páginas, y aunque no me parecía mal escrita, contaba con un protagonista simpático y su contenido resultaba atrayente de momento, me parecía inevitable que cayese mucho antes de sus 656 páginas. Porque, con aquellas premisas, ¿cómo era posible mantener en alto hasta el final una narración tan extensa sin ser ni Thomas Mann ni Tolstoi? Para mí no era más  que cuestión de tiempo, estaba segura de que, más pronto que tarde, me acabaría decepcionando. Mientras tanto, continuaba leyendo a toda velocidad y, a medida que iba avanzando, más compulsivamente. Pero el grosor de lo que restaba era cada vez menor y mis predicciones seguían sin cumplirse. No solo no encontraba motivos para abandonar el libro, es que su interés iba en aumento, y con rapidez creciente además.

Y es que la facilidad de lectura, si bien nunca ha sido un buen síntoma en sí mismo, tampoco es necesariamente malo. Guenassia no emprende ninguna aventura experimental, sencillamente se sirve, con total corrección, hondura, meticulosidad y coherencia, de esquemas narrativos clásicos. Pese a la crudeza de algunas situaciones y la complejidad de los aspectos que muestra, la prosa es sencilla y directa, abundan el diálogo y la acción, la mirada es clara y sin prejuicios, tal como corresponde a un personaje que no deja de crecer con la historia a la vez que esta crece a nuestros ojos. Ocurre que el ritmo y la verosimilitud, así como la empatía con el lector, consiguen, no solo mantener el interés bien alto, incluso apasionarnos con las peripecias de unos individuos tan entrañables como excepcionales (como muchas personas comunes y corrientes que nunca merecerán la atención de los medios), no solo por lo que son sino por el modo con que se destacan las facetas más luminosas de sus personalidades respectivas.

La acción comienza a principios de los años sesenta, dura unos cuatro años y narra, básicamente, el estado de cosas existente tras la Segunda Guerra Mundial, con el fenómeno nazi y la creación de la Unión Soviética como fenómenos relativamente recientes que han dado lugar a enormes contingentes de exiliados, así como el estallido de la guerra de Argelia y las consecuencias que todo ello tiene en Michel Marini y su multicultural familia.

La inusual precocidad del protagonista puede justificarse teniendo en cuenta que encarna un punto de vista, es decir, además de personaje, también es un recurso literario. No obstante, logra elevarse a la categoría de ser de carne y hueso porque manifiesta una personalidad definida y porque es capaz de lograr que compartamos con él esos primeros pasos de su vida adulta.

Escritor francés de origen argelino, Jean-Michel Guenassia, obtiene con esta novela en noviembre de 2009 el Goncourt des Lycéens, otorgado por los jóvenes franceses a uno de los finalistas del premio. No es difícil adivinar por qué: en ella se analizan las relaciones con el padre y la madre, el descubrimiento del primer amor, el conflicto con los hermanos, el despertar de la vocación profesional, el desafío al liderazgo o la revelación de los propios límites. Pero El club de los optimistas incorregibles es más que una novela de iniciación, investiga muchos de los principales escollos con que puede tropezar el ser humano: la amistad, que nunca es fácil, la relatividad del enamoramiento, la traición, la ideología, la familia, la fidelidad a los propios principios, la solidaridad, los prejuicios, el exilio, la lucha por la supervivencia, la identidad religiosa, los incontables sufrimientos que trajo el nazismo a Europa, las alianzas políticas, el liderazgo intelectual… Enumero y no acabo. De todo ello se sirve Guenassia para reflejar la lucha frente a la adversidad, la capacidad para superar el pasado y sobrevivir en circunstancias diferentes a las habituales hasta entonces, incluso aunque sean mucho peores e incluyan el desarraigo, la pérdida de seres queridos, la categoría profesional, el nivel adquisitivo o el status social.

Un verdadero canto al optimismo, tan innecesario cuando la vida nos sonríe como absolutamente imprescindible cada vez que el barco comienza a hacer aguas.

4 comentarios:

Ana Blasfuemia dijo...

No conocía el libro. Y si consiguió convencerte pese a que parecía que ibas con predisposición a que terminara por no gustarte, es que merece la pena.

Tomo nota. Gracias y un saludo!

Montuenga dijo...

Gracias por confiar en mi post, Ana. A veces me apasiono mucho en una reseña y luego me asusta decepcionar, me pasó también con la anterior.

Solo te digo que no te dejes impresionar porque el punto de vista esté a cargo de un chaval de 12 años (al principio, claro, luego va creciendo). Para nada es una historia de niños, en ella hay muchos otros personajes y el interés no deja de aumentar.

Si la empiezas sin prejuicios, seguro que te encanta.

Guillermo Gómez dijo...

A mí también me sorprendió gratamente.

Montuenga dijo...

Gracias, Guillermo.

Añado que es fácil de encontrar en bibliotecas. Yo la saqué de ahí.