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lunes, 4 de mayo de 2015

Agustín Fernández Mallo: Limbo

Idioma original: español
Año de publicación: 2014
Valoración: recomendable 

Se dice que Franco convocó a algún fabricante español de productos alimenticios para pedirle que creara un producto similar a la Nutella. Y que, para rematar el intento de imitación, eligieron castellanizar la palabra (que venía del nut que es el inglés por avellana) y generar ese término. Si yo hubiera aguantado más capítulos de los que aguanté con el primer libro de la trilogía Nocilla de Fernández Mallo, pues sabría cómo enlazar el término en el contexto de la novela. Pero no pude. Saqué en claro que Fernández Mallo parecía un escritor obstinado. En varias cosas: en alardear de sus conocimientos científicos como físico titulado, en complicar la vida al lector con la estructura de sus novelas, en marcar músculo de conocimientos de cultura contemporánea. Y a mí esa obstinación me crispó, y casi lo di por perdido. No de una forma despectiva, pero sí en el sentido de, casi siempre, optar por otros libros antes que complicarme la vida con los suyos.
En el primer párrafo de Limbo se habla de Werner Heisenberg. Físico teórico de gran reputación, pero, además, personaje célebre que elige Walter White en Breaking Bad para nombrar a su álter-ego criminal. Dos pájaros de un tiro que mata Fernández Mallo, dos marcas de territorio, pero, sorpresa, resulta que a las 40 páginas, aunque no hayamos ligado la relación entre ellas, todavía no tengo presentimiento alguno de que esto sea una excentricidad.  Las historias empiezan a hacerse pequeños guiños las unas a las otras. La de la chica que ha pasado dos años secuestrada. La de la que atraviesa los USA en un monovolumen junto a un escritor. La del músico vocacional que acaba en un sofisticado estudio de grabación en París, con problemas de concentración. Fernández Mallo incorpora el paquete habitual de alusiones que, esta vez, incluyen desde clásicas referencias musicales dentro de lo moderno (The Magnetic Fields) hasta aún más clásicas referencias culturales (el Doctor Mengele), lo cual no enturbia, sino que complementa. No es que se trate de un libro perfecto, no es que sea la novela que va a desplazar a su autor de lo que venía siendo hasta ahora (un muy solvente redactor con problemas para concretar sus tramas en el largo recorrido), hasta el ansiado podio alternativo que parece empeñado en alcanzar. Posiblemente, si la estructura de Limbo fuera, en vez de la de novela deconstruída, la de una serie de relatos vagamente entrelazados, esta hubiera sido una buena oportunidad para alejar casi todas las suspicacias. Limbo nos muestra que parece que Fernández Mallo quiera que le lean unos cuantos más que los de su cuerda, y eso debería ser una buena noticia.

También de Fernández Mallo en ULAD: Nocilla ExperienceEl hacedor (de Borges). RemakePostpoesía

jueves, 19 de mayo de 2011

Agustín Fernández Mallo: Postpoesía

Idioma original: español
Año de publicación: 2009
Valoración: éstá bien / recomendable

Hay una cosa que nadie, absolutamente nadie, podrá negar a Agustín Fernández Mallo, y es su capacidad para (auto)proclamarse como el gran agitador de la literatura española actual. No hay género que deje tranquilo: ni la (post)novela (con su Nocilla Dream y derivados) ni el (post)relato (con su remake de El hacedor que ya reseñamos aquí, no muy elogiosamente por cierto) ni por supuesto la Postpoesía, que ha practicado en libros como Yo siempre regreso a los pezones y al punto 7 del Tractatus y que teorizó en este ensayo diseñado indudablemente para crear polémica (y que solo lo consiguió a medias).

Postpoesía es un ensayo altamente paradójico, creo yo, y no en el sentido que le gustaría a su autor. Porque intenta ser rompedor, posmoderno, deconstructivo incluso, pero al final termina siendo un manifiesto poético, que es lo menos posmoderno que existe. Lo de menos, diría yo, es poner un huevo frito como índice o escribir poesía usando fórmulas científicas; lo esencial, lo que subyace, y que no es en absoluto posmoderno, son esas oposiciones verdad/mentira, bien/mal, correcto/incorrecto (que incluso se plasman en cómodas y didácticas tablas comparativas). Fernández Mallo no dice que la poesía posmoderna puede "contaminarse" con aportaciones de las artes visuales, de la filosofía, de la cultura popular o de la ciencia cuántica, sino que debe hacerlo, que solo la (post)poesía así concebida es auténtica, verdadera, buena, correcta. Derridá queda muy lejos de esto.

Por eso, creo que la parte más aprovechable del libro es su parte "destructiva": la crítica ácida y, diría yo, bastante justificada que hace Fernández Mallo del sistema poético/literario/académico/editorial español, basado en clientelismos o amiguismos, cerrado en sí mismo y concentrado en torno a unos pocos nodos de poder. Siempre he reconocido que no soy un experto en poesía, ni mucho menos en poesía española contemporánea, pero comparto al menos parcialmente esa impresión de inmovilidad y autarquía en el mundo poético de la que habla Fernández Mallo. Lo que no quiere decir, claro, que el camino que propone para salir de ese estancamiento sea el único posible, como él pretende.

Creo que como ensayo de crítica literaria, este libro deja bastante que desear: es un trabajo con cierto aire amateur y con un tufillo de auto-entronización que por momentos resulta bastante molesto. En cambio, el libro vale más como fenómeno literario-cultura, como símbolo de nuestros tiempos o como happening crítico. El hecho de que el mismísimo Luis Antonio de Villena "se rebajara" a criticar el libro en El Cultural así lo prueba; y Fernández Mallo encantado, claro...

También de Fernández Mallo en ULAD: Nocilla ExperienceEl hacedor (de Borges). RemakeLimboNocilla Dream

martes, 4 de diciembre de 2018

Agustín Fernández Mallo: Trilogía de la guerra

Idioma original: español
Año de publicación: 2018
Valoración: entre recomendable y está bien

Pues por lo que a mí concierne Limbo sigue siendo la novela que más me ha gustado de Fernández Mallo.
Bueno, en realidad, de las que he acabado. Porque alguna la dejé correr. Y Trilogía de la Guerra son casi 500 páginas, aunque sean excesivas y vayan de más a menos, uno se debe a los lectores, acaba los libros que se propone acabar y rindo mi poco modesta opinión, que intentaré razonar
Y las razones puede que sean recurrentes en la obra del escritor gallego: ya le es imposible abandonar un estilo que es minucioso en lo estilístico (pocos reparos pueden ponerse), pero que tiende a alambicarse en su fondo.
Cosa a la cual publicar una "trilogía" no ayuda. Que sea una trilogía de la guerra (parece haber una cierta obsesión reciente – Repila, Soto Ivars, Carrasco, Loriga – en ciertas tramas apocalípticas) le aporta un aire trascendente que choca en un autor que llamó Nocilla dream a un libro. Tiempos convulsos los que corren, para andarse con bromitas. Que Trump quiere salvar el planeta a su manera y donde él no llegue llegará Albert Rivera a acabarnos de solucionar a unos cuantos. Me voy sincerando: esa expectativa generada por ese título, por el premio otorgado, por la pura presencia del libro, cercano al tocho, acaba representando un relativo lastre.
Obviamente son tres novelas con diferentes escenarios, San Simón, islote de las costas gallegas ( y oportuno escenario reciente de festival "indie"), Nueva York, la costa de Normandía. Tres personajes, uno en cada escenario: un trasunto del autor en la isla, asistente a un curioso congreso en una escenografía que me remite tanto a personajes de Stephen King como al protagonista de La piel fría y, ya que estamos y que Fernández Mallo es tan contemporáneo, a pasajes esotéricos de series como Lost. El segundo, Kurt, un veterano de Vietnam transitando por Nueva York post 11-S, y una mujer cuyo nombre no sabremos, en las playas del desembarco de Normandía.
Intertextualización: fruto del obvio hecho de que el libro necesita unas cuantas sesiones de lectura, Fernández Mallo muestra sus cartas: dominio de recursos, panorámica cultura (aunque he de decir que las irrupciones de Dalí y Lorca me han parecido algo forzadas), vasto rango de influencias de todo tipo entre las cuales destaca sobremanera la de Sebald. La primera parte del libro es prácticamente una adaptación de Los anillos de Saturno, obra que es rememorada y nombrada a menudo en la tercera.
Intertextualización, repito. La novela arranca de maravilla: la primera parte es, con mucho, la mejor, incluso diría que una muy buena novela de misterio no resuelto, con sus referencias a oscuros episodios de la Guerra Civil, con un ligero toque bolañiano en eso de la reunión de expertos, con toda una serie de evocaciones inquietantes que sobreexcitan al lector, como unas 80 páginas iniciales en las que empecé a arrepentirme de haber ignorado algo de la obra anterior del escritor. Pero, ay la trilogía y la necesidad de justificarla. Y yo quería evitar la palabra batiburrillo. Que quizás suene peyorativa, pero no se me ocurre (¿amalgama?¿mezcolanza?¿magma?¿pandemónium?) otra para describir esa sensación cuando necesita intercalar referencias a las otras novelas, cuestión obviamente más visible en la segunda y la tercera, y uno empieza a liarse, a confundirse o (perdonad que dude que esto sea aconsejable para un lector promedio) a pensar que hubiera ido bien montarse un pequeño esquema de referencias. Porque de ahí a empezar a emplear menciones a hechos relevantes del libro, o a repetir anécdotas que justifiquen (puñetera trilogía) que estos tres textos se necesitan entre ellos porque son como un alegato a tres conflictos armados de la historia de la humanidad –Guerra Civil, II Guerra Mundial, Vietnam -, con esa intención unificadora, ya el lío (sin que haya un solo párrafo que no sea estéticamente disfrutable) se vuelve considerable: que si galletas con forma de perro embarazado, que si mensajes ocultos a través de vomitonas de celebridades, que si SMS póstumo, que si los residuos como testamento del planeta, que si la anguila es 100% proteína. Sí: a mí me gusta que Fernández Mallo sea ambicioso y experimente. Cómo no me va a gustar. ¿Por qué Pynchon sí puede hacerlo y él no? La cuestión no es tanto que, hasta para ese recorrido experimental, uno tiene que dejar alguna amarra echada, como que la extensión del libro daría para incidir con más eficacia en los terrenos donde se ha mostrado más brillante, como que la contemporaneidad y extensa cultura del autor den para admirar su capacidad narrativa pero también para pensar si no nos están colando el guion de un capitulo de Lost. Y ya es la segunda vez que nombro la serie, vaya.
Dicho de otra manera, que el que mucho abarca, poco aprieta.

También de Agustín Fernández Mallo en ULAD: Nocilla DreamNocilla ExperiencePostpoesíaLimboEl Hacedor (de Borges). Remake

miércoles, 20 de abril de 2011

Agustín Fernández Mallo: El Hacedor (de Borges). Remake

Idioma original: castellano
Fecha de publicación:
2011
Valoración: prescindible

[Un Libro al Día ofrece en exclusiva para sus lectores un extracto de la entrevista que realizará en el 2061 a Augusto-Fernando Mállez, autor de un remake del célebre libro de Agustín Fernández Mallo, El hacedor (de Borges), Remake.

ULAD-Así que se define Vd. como un apropiacionista.

AFM-Eso es. Un apropiacionista de tomo y lomo. Pero no crea que me lo invento yo, no. Tengo mis predecesores, como todo el mundo. Allá a comienzos del siglo XX, por ejemplo, los ultraístas ya se apropiaban de anuncios publicitarios en sus poemas. Era su manera de introducir el collage en literatura.

ULAD-Así que en realidad Agustín Fdez. Mallo no era demasiado original al repetirlo a comienzos del XXI, ¿no cree?

AFM-Bueno, Fdez. Mallo llevó esta idea más lejos, apropiándose de todo un libro completo. Pero, de todas maneras, su originalidad consistía precisamente en no buscar la originalidad. Fue capaz de inventar una nueva épica de la copia, y ese fue sin duda su mayor legado.

ULAD-¿No comparte entonces, la extendida opinión de que las apropiaciones de Fdez. Mallo estaban totalmente injustificadas? Su remake de El Hacedor, sin ir más lejos, contiene ejemplos notables. Es bien conocido que sustituyó "El poema de los dones" de Borges por una transcripción de un viejo spot: "Don don, ding ding don, don don, toma Lacasitos".

AFM-Sí, en efecto, un ejercicio de pudor timorato que me he encargado de remediar. En su remake, Fdez. Mallo se cree muy audaz por incorporar algo considerado extra-literario: un anuncio. Ahora bien, es obvia la narratividad de esa tonadilla, que sigue presa en los límites de la letra escrita. En mi remake del libro he sustituido ese pasaje por una ración de croquetas.

ULAD-¿Disculpe?

AFM-Sí, verá, mi intención es la de violentar los límites de la literatura, así que primero pensé en ofrecer Lacasitos al lector, para salvarle de la esclavitud de la letra (a la que Fdez. Mallo seguía condenándole). Pero hubiera sido un ejercicio de apropiación demasiado evidente, así que opté por la croqueta. No se le escaparán, supongo, las muchas lecturas intertextuales que pueden hacerse.

ULAD-Desde luego, desde luego... Oiga, ¿y qué me dice de todas esas páginas en las que sólo encontramos la frase "Me la sopla"?

AFM-Fdez. Mallo, como sabe, siguió en su libro exactamente la misma estructura del libro de Borges. Hubo textos de Borges que a Fdez. Mallo no le dijeron nada, de modo que dejó el título y debajo puso, por ejemplo, "Éste me lo salto". Pero, de nuevo, se pasó de cauto. Leyendo su remake se hace evidente que la relación de muchas páginas con las equivalentes del libro de Borges es puramente incidental, traída por los pelos, que se decía entonces. (risas)

ULAD-(risas)

AFM-Lo que yo hago es reconocer mi verdaderos sentimientos hacia el texto original que estoy versionando. Ser más sincero, vaya. De ahí que la mayor parte de capítulos consten solamente de una frase, a saber, "Me la sopla".

ULAD-¿No le preocupa caer en la más absoluta trivialidad?

AFM-Más bien lo busco con todas mis fuerzas. ¿Qué hay menos trivial que lo trivial?

ULAD-Ya...

También de Fernández Mallo en ULAD: Nocilla ExperiencePostpoesíaLimboNocilla DreamTrilogía de la guerra

jueves, 7 de junio de 2012

Colaboración: Nocilla Experience, de Agustín Fernández Mallo

Idioma original: español
Año de publicación: 2008
Valoración: Está bien

Nocilla Experience es la segunda parte de una trilogía narrativa (Proyecto Nocilla) basada en la teoría postpoética de Agustín Fernández Mallo. Sus méritos tienen que ver con las carencias de la mayoría de las novelas (españolas) contemporáneas: estructura ambiciosa, temas originales y ausencia de solemnidad. También están a su favor muchas de sus influencias y homenajes: física cuántica, el ajedrez en Kalmukia, Julio Cortázar, Brit Pop, Jim Jarmusch, Apocalipsis Now, Roberto Rossellini, Woody Allen y bastantes más que estoy olvidando.

En su contra, podría apuntarse la falta de verosimilitud de casi todos los personajes del libro, que parecen no dejar de ser en ningún momento extensiones acartonadas del narrador; algunas historias que entorpecen al resto y debilitan la estructura y los excesos postmodernos en el estilo. Para un tipo tan pasado de moda como yo, Fernández Mallo resulta más interesante como lector, que como escritor; más interesante encontrando historias, que inventándolas o contándolas. Más interesante como agitador del polvo de la literatura española más rancia que como novelista o profeta literario.

Con suerte, alguno de sus entusiastas lectores pop acabará cayendo en los autores que admira, homenajea y copia Fernández Mallo. Con suerte, los leerá con cuidado y empezará a amarlos, dará las gracias al Proyecto Nocilla y lo dejará guardado en un cajón como las cartas adolescentes de su primer ex.

También de Fernández Mallo en ULAD: El hacedor (de Borges). RemakePostpoesíaLimboNocilla Dream

Firma invitada: Jorge Martín

miércoles, 29 de enero de 2025

Agustín Fernández Mallo: Madre de corazón atómico

Idioma original: español
Año de publicación: 2024.
Valoración:muy recomendable

 Madre de corazón atómico, empecemos por aclarar, es el libro más asequible de Fernández Mallo. Un autor que suele ser víctima de ciertas etiquetas que nunca sabemos si son atribuidas de forma solemne o con cierta ironía corrosiva: “postmoderno” “alternativo” “atrevido”. Depende de quién emplee ciertos apelativos, de los contextos de uso, algunos de ellos pueden parecer un encendido elogio (incuestionable, para mí, que tenga el mérito de situar cuestiones literarias en clave polémica, con lo adormecida que suele ser la escena local) o, por el contrario, desprender cierta sorna (de las minorías arremolinadas en sus ámbitos exclusivos de preservación de la pureza conceptual que solo ellos entienden). Pero uno puede (debería) leerle sin posicionarse de forma clara o exclusiva en un lado u otro de esta especie de dilema existencial. Mi experiencia con él es desigual, y ello obliga a la fuerza a coquetear con el territorio de la contradicción: sus obras oscilan entre el ejercicio de banalidad escorado hacia el pop hasta la glorificación irredenta de sus ídolos literarios (Borges, Sebald) ejecutada con los ineludibles pretextos eruditos que a tantos pueden crispar, pero aunque sus resultados puedan ser heterodoxos, no tengo duda de sus intenciones. Las de Madre de corazón atómico, cuya primera coartada contemporánea es tomar su título prestado de un álbum de Pink Floyd, son las de un escritor que ya cuenta con sobrada madurez en sus planteamientos como para que, en un eventual acceso a temas clásicos, se muestre seguro y desinhibido.

Porque este libro es un homenaje a la figura de su padre. A la manera del escritor, desviándose del foco central justo para que sus devaneos sean justificados y respetuosos, la pura estructura del libro ya muestra claramente en sus títulos (Antes, Después, Absolutamente después) que la muerte es el eje de la narración. Que eluda el consabido tono llorón y esquive el panegírico debe ser algo que consolide a Fernández Mallo como un muy buen escritor, al margen de los eventuales arqueos de ceja que puedan suscitar sus obras más osadas.Otra cosa (pero a ver si escritores canónicamente venerados como Vila-Matas no lo hacen también) es que algunas de sus obras traspasen límites que ofuscan a algunos - ser demasiado experimentales, cargar con alguna pretensión trans-género (literario, aclaro) o incluso perpetren algún sacrilegio. Pero aquí, en esta crónica personal cargada de anécdotas, de apuntes, de divagaciones, a lo que nos enfrentamos es a una narración vital, meditada pero espontánea, como un flujo constante que tiene amarras locales, como la habitación 405 en la que el escritor medita al pie de la cama en que su padre está en el hospital, y también enormes, y memorables salidas al espacio, con el escritor rememorando y evocando viajes tanto propios como ajenos, situaciones tanto lejanas como cercanas en el tiempo, e implicando hasta cierto punto al lector en esa especie de inevitable comunión inter-generacional a la que la vida parece empujarnos.

Apelar a Fernández Mallo de locuaz podría parecer un arma de doble filo. Aquí, por supuesto, están presentes muchos de sus trucos como escritor, desde la pura especulación verbal hasta el uso de ciertas metáforas eruditas. Están sus iconos y cierto coqueteo con la autoficción cuando entrevera tanta experiencia personal, sin intención de despistar o confundir. Las alusiones a otros canales al margen de la palabra escrita, desde su blog personal hasta imágenes propias de sus experiencias o de su vida profesional al margen de la literatura. También cierto compromiso social y un agradable aire de bitácora personal, con una perspectiva emocional pero nada plañidera. Son demasiados puntos a su favor para mantener el escepticismo, pero no hay que olvidar lo principal para los que por aquí transitamos: que leer este libro es una experiencia placentera.

 Otros libros de Fernández Mallo reseñados en ULAD aquí

sábado, 13 de abril de 2019

Agustín Fernández Mallo: Nocilla Dream

Idioma original: castellano
Año de publicación: 2006
Valoración: Recomendable

Supongo que más de uno ya se habrá dado cuenta de que no es fácil seducirme con novedades editoriales, por muy llamativas que parezcan o por mucho que den que hablar. A veces acaban cayendo en mis manos libros cuyo momento álgido queda ya muy lejano, y de los que todo el mundo habló hace demasiado tiempo. Confieso que, quizá movido por mi admiración por el siglo XX literario, a veces dejo pasar la actualidad más inmediata con cierta actitud desdeñosa, y no siempre es un acierto. Aun así, reivindico mi derecho a permanecer temporalmente al margen, lo que, si bien tiene el inconveniente de ignorar las modas, presenta también la ventaja de valorarlas con una perspectiva más amplia, y por tanto, más objetiva.

Valga lo dicho en relación con el llamado Proyecto Nocilla, sus componentes y derivados, que brotaron hace más de una década con cierto ruido, al menos dentro del mundillo literario. Rápidamente se acudió a la etiqueta de ‘vanguardista’ y se corrió a bautizar a todo un grupito de coetáneos, como gusta a los críticos. Pero veamos qué hay realmente dentro de esta movida.

Nocilla Dream es la primera obra de la trilogía de Fernández Mallo, y por tanto la que abrió el fuego allá por 2006. Si uno mira por ahí, enseguida se encuentra con adjetivos como ‘experimental’, ‘rompedor’ y cosas así. Y todo porque el libro es una secuencia de 113 fragmentos breves que no constituye un relato lineal, sino una serie de imágenes, reflexiones o escritos sueltos, de muy diversa índole, aunque algunos de ellos conectados entre sí. Hombre, llamar a esto ‘experimento’ me parece mucho decir, porque amigos, técnicas como el collage, el patchwork o como se le quiera denominar vienen utilizándose (en la literatura y en otras artes) desde hace más de un siglo. Y, descendiendo un poco más al contenido concreto de ese muestrario, tampoco son ni mucho menos desconocidos recursos como la apropiación de textos ajenos o su elevación a apócrifos, la descontextualización, la fragmentación o la ruptura cronológica, incluso la mezcla de varios de ellos.

Cosa distinta es que ese despliegue de formas alejadas del relato convencional resulte algo bastante inusual en la narrativa de las últimas décadas, quizá de forma más marcada en el panorama literario en castellano. Tampoco voy a ir dando lecciones de historia de la literatura, pero me atrevería a decir que desde los años 60 o 70 del siglo pasado la narrativa española ha seguido caminos mayoritariamente convencionales, con lo que se entiende que una propuesta como la de Nocilla Dream tuviese un cierto impacto en semejante panorama.

Al libro, que difícilmente se puede calificar de novela, se le ha buscado paralelismo con el formato de blog personal, por la dispersión casi aleatoria de los contenidos. Bueno, no es disparatado, aunque hay que reconocer que queda muy moderno eso de relacionar cualquier cosa con internet, lo mismo que con la globalización o con ciertos paradigmas de la sociedad posmoderna (soledad, eclecticismo, escepticismo). También hay algo o bastante de todo ello en Nocilla Dream: pequeñas historias que se desarrollan desde Pekín hasta una gasolinera de Albacete, flashes cinematográficos y científicos, un tipo que vive en el área de tránsito internacional de un aeropuerto, parejas rotas por la adicción al juego, un Che Guevara  atropellado por una moto tras fingir su propia muerte.

Si el libro es entonces más un pastiche que un caleidoscopio, y además, más que innovar formalmente, tan solo recupera viejas técnicas de vanguardia olvidadas desde hace mucho ¿cuál es realmente su valor? Pues que toda esa integración de técnicas y contenidos está muy bien hecha. Con una prosa sobria, se diría que intencionadamente objetiva y fría, Fernández Mallo va presentando todos estos fragmentos con absoluto equilibrio, trenzando algunos de ellos con sutileza y elegancia, sin dejar que el conjunto coja ritmo narrativo. No es eso lo que se busca, sino dejar ahí esa constelación de fogonazos, algunos completamente anodinos, otros que amagan con formar una historia, que en vez de cuajar se deja que se bifurque o se enrosque sobre sí misma. 

Ni siquiera está claro si todo ello constituye un gran mosaico aleatorio o algún tipo de estructura, pero el mismo texto ya nos pone en la pista del concepto de ‘rizoma’, una forma de crecimiento que desde el punto de vista científico seguramente tampoco tiene nada de anormal, pero que a la vista sugiere formas fortuitas, un crecimiento tumoral, la generación de unidades independientes, algunas que prosperarán, otras que quedarán en muñones sin desarrollo. Algo que tiene que ver con lo imperfecto, lo invasivo, que se extiende con arreglo a parámetros que desconocemos, y que ofrece esa imagen de heterogeneidad, de una lógica desconocida pero que suponemos existente, todo lo cual se desprende de las páginas de este libro.

Aun considerando que todo esto está, repito, muy bien elaborado, seguramente el alcance real, es decir, si responde a una idea de cierto peso en lo creativo, o es el resultado de una inspiración feliz pero circunstancial, tal vez habrá que verlo en las posteriores entregas del Proyecto. Pero en principio, me interesa.

Otras obras de Agustín Fernández Mallo en ULAD: Nocilla ExperiencePostpoesíaTrilogía de la guerraLimboEl hacedor (de Borges). Remake

viernes, 31 de mayo de 2019

Agustin Fernández Mallo: Teoría General de la Basura


Idioma original: español
Año de publicación: 2018
Valoración: teórico


Jaime, antiguo colaborador de este blog, refunfuñaba virtualmente cuando algunos, incapaces de manifestar nuestra valoración en términos más o menos comprensibles, optábamos por fórmulas como la que he empleado.
Colaboradores aún activos también se quejan de que esta práctica resulta algo proclive al caos o incluso tenga efectos desorientadores sobre la masa lectora que acude a estas páginas en busca de REFERENCIAS.
Las mayúsculas son mías.
Pero es que es un enorme problema pronunciarse, ya no digo si analizo el concepto de "valoración" que, ya que estamos, nos auto-otorga esa especie de capacidad de peritaje literario y nos pone, a veces, en el filo de la navaja o en el centro de la diana. Pronunciarse, continúo, sobre un libro en el que el autor confiesa haber empleado ocho años (supongo, compatibilizados con sus quehaceres laborales y con la más o menos frecuente publicación de su obra en ficción), cuestión que se nota en muchos aspectos, pero de la que es especialmente revelador que el libro disponga de hasta tres índices y listas de citas y referencias que ocupan una veintena larga de páginas. Enorme respeto ante lo detallado y meticuloso de la labor y su respetable bagaje de información consultada. Tanta que, a veces, porque pienso que Fernández Mallo es un tío un poco cachondo, he pensado si no nos colaba alguna medio inventada, simplemente por el gusto de bromear con sus lectores. En este sentido, y como pueda pasar con enciclopedias o diccionarios, Teoría general de la basura (atractivo título, portada de activación inmediata de resorte para cierto perfil melómano) se configura más como una obra de consulta o de apreciación en pequeñas dosis que como una lectura de cabecera que hay que empezar y acabar.
Que es su principal problema: 450 páginas de ensayo, perdón, de teoría para analizar no la literatura ni la cultura sino casi la esencia del mundo actual son muchas para que eso no acabe en postulados, en corolarios, en formulación solemne de líneas maestras de pensamiento. Tenemos, claro, una continua y constante orgía de polisílabos muy en consonancia con un  autor que dijo algo de post-poesía en un ensayo anterior. Un vocabulario, claro, rico en conceptos que, perdonad que así lo manifieste un lector de Pynchon o Foster Wallace, están con demasiada frecuencia en el terreno de lo inasequible, con términos como epistemología, post-estructuralismo, palimpsesto, coadyuvar, muy adecuados en un entorno académico pero muy pocos prácticos en lo que el cometido del libro debería ser. O lo que pensaba yo que iba a ser. Porque Fernández Mallo, escritor, físico de profesión, lector insaciable, todo lo que cualquier pelacañas pedante llamaría un Da Vinci de este siglo, se atasca en esa confluencia de disciplinas y en ese análisis basado en el hecho (ya apuntado en algunos fragmentos de su Trilogía de la guerra) de que la civilización actual parte de la basura, del residuo dejado por todas las que le precedieron (curioso como este planteamiento admite tanto lecturas en clave industrial como en clave ecológica), los conceptos se amontonan ,se atropellan y se solapan y el propio libro, no deja de ser coherente, resulta un refrito de pensamientos de grandes filósofos contemporáneos (Deleuze, Foucault) pasado por el tamiz de toda la jungla de información presente surgida, especialmente, desde la eclosión de internet y desde la irrupción de los smartphones como garantes del perpetuo enganche del individuo al universo sobre-informado que da voz, por ejemplo, a los propios individuos frívolos y desagradecidos como el que firma esta reseña. Agustín: estás mejor intercalando tu admirable acervo cultural entre tus desiguales obras de ficción. Estaba deseando acabar el libro a ver si llegábamos a alguna conclusión. Me has despertado, sí, cierta curiosidad por ciertas representaciones artísticas extremas, por ver algún video en Youtube o acudir a algunas de los centenares de obras que mencionas. Pero el camino no ha sido agradable: muchos de tus planteamientos parecen un puro ejercicio onanista de músculo cultural, una exhibición del resultado de tardes y tardes curioseando buscando encontrar cierta coherencia en este (vaya, yo también repito conceptos) caos que es el mundo de hoy. Nuestro caos, en cualquier caso.



viernes, 8 de abril de 2011

Jorge Luis Borges: El hacedor

Idioma original: castellano
Fecha de publicación: 1960  
Valoración: muy recomendable

Esta vez tengo una buena excusa para avanzar otro pequeño trecho de mi taimado proyecto "Todo Borges": se ha publicado hace poco el remake que ha hecho Fernández Mallo de este libro en cuestión. Estoy leyendo la versión nocillesca y no quería dejar de hacer reseña del original antes de dedicarme a la copia. Lógico, ¿no? Platónico, al menos.

Este es quizá el libro más heterogéneo de Jorge Luis Borges (en dura competición con Atlas). En él hay relato, poesía y ensayo: o sea, todo lo que Borges sabía hacer e hizo. Como es habitual en toda su obra, los límites entre géneros no están nada claros. Los poemas son lo más reflexivo de todo el libro, mientras que no hay ningún ensayo que no se convierta en narración. Lo peculiar de El hacedor es su falta de propósito y de unidad.

Las piezas que lo componen incluso fueron escritas en diversos momentos. Sin embargo, o precisamente por eso, se trata de uno de los libros más inconfundiblemente borgianos. Los espejos, la ceguera, el anhelo imposible de encerrar el mundo en la palabra, el anglosajón y sus mitologías, Dante: todas las obsesiones de Borges están aquí. Contiene textos celebérrimos como el "Poema de los dones" o "Borges y yo". Si tuviera que elegir, yo me quedaría con dos. Uno se titula "Ragnarök" y narra un supuesto sueño del propio Borges. En el sueño, los Dioses vuelven tras un exilio de siglos, pero lo que al principio es entusiasmo colectivo no tarda en truncarse... El otro pertenece a la parte final del libro, que está separada del resto bajo el título "Museo". En esta parte Borges se dedica a lo que mejor sabía hacer: el fake, el extracto de erudición apócrifa. La pieza a la que me refiero también es bastante conocida, y probablemente sea uno de los textos literarios más citados por lógicos, filósofos y críticos de arte: "Del rigor en la ciencia". Lo podéis escuchar aquí.

No es un "imprescindible" a la altura de Ficciones, por ejemplo, pero sí es un gran texto, que debéis correr a leer si es que no lo habéis hecho ya. Y por favor, ni se os ocurra leeros antes el remake de Fernández Mallo.  


Otras obras de Jorge Luis Borges en ULAD: Aquí

domingo, 31 de marzo de 2019

Teju Cole: Cosas conocidas y extrañas


Idioma original: inglés
Título original: Known and Strange Things
Año de publicación: 2016
Traducción: Miguel Temprano
Valoración: bastante recomendable

En algún párrafo en el tramo final de Cosas conocidas y extrañas Teju Cole se define como novelista y entonces yo pienso que, habiendo leído las tres obras que se han traducido, no me viene a la memoria nada que me recuerde a lo que yo definiría como "ficción". En Cada día es del ladrón hablaba de sus andanzas de regreso a Nigeria, país de sus padres, y Ciudad abierta, cosas de la memoria selectiva, me parece un pretexto del escritor para interponer un trasunto de sí mismo y pasear por NY. Pero no retuve a sus personajes por encima de su condición de narrador, que esa sí se erigía y captaba la atención.
Quizás sean cosas del mundo literario de hoy en día: escritores que antes de los 40 ya son ubicuos por presencia en redes, en artículos de prensa, definitivamente alejados del estereotipo del creador encerrado en una burbuja, absorbiendo de tal manera el mundo que les rodea que les es imposible reservar ideas, frases, o párrafos para ponerlos al servicio de una gran obra (Gran Obra, perdón).
Sería entonces absurdo esperar otra cosa aquí. Que el libro tiene un escueto subtítulo: Ensayos. 

Y es lo que son: opiniones diversas estructuradas en tres partes más un breve epílogo. Tres partes que tienen marcadas diferencias. La primera centrada en artículos relacionados con el mundo literario, que pueden ser tanto extensas reseñas como artículos algo más derivativos donde el comentario acerca de un libro o un autor sirve de pretexto para otro tipo de apreciaciones. Curiosamente, al igual que Fernández Mallo, Cole muestra cierta reiteración en la figura de Sebald y, cosa que ya me hace plantearme seriamente una relectura, en concreto sobre Los anillos de Saturno. También hay bastantes comentarios sobre poesía y he de decir que, por lo general, Cole habla de los libros y los autores en una tonalidad cercana, confidente, alejada de academicismo y despojado de pedantería y tono dogmatizante. Hablar de Sebald, autor dado a incluir material gráfico en sus novelas, le sirve de pretexto para entroncar con la segunda parte del libro, una llamativa serie (completada con un oportuno encarte al que referirse) dedicada a otra de las obsesiones de Cole: la fotografía. Aquí al escritor parece sucederle el técnico entusiasta e incontinente y demuestra una capacidad realmente sorprendente escribiendo sobre fotógrafos, sobre fotografías, sobre la geometría implícita a la obra gráfica, incluso filosofando sobre la condición a la vez efímera y definitiva de la imagen. Un tramo del libro realmente divertido, con menciones a la nueva era de la fotografía; la de los móviles llenando internet de imágenes a destajo y la de artistas visuales que absorben y utilizan todo ese material hasta crear algo nuevo y excitante. No pocos trabajos y proyectos en sitios web, en páginas de Tumblr, en perfiles de Instagram, son comentados y la verdad es que sirve como referencia para interesantes consultas. Y la tercera parte del libro adquiere un tono más personal. Cole hace comentarios acerca de realidad política, centrándose de forma certera y recurrente en la cuestión del racismo en EEUU, plasmando una realidad alejada de polémica o victimismo. 

Cole lo hace bien: el registro usado es el de un escritor seguro de sí mismo pero a la vez escrupulosamente esquivo con lo frívolo o con lo arrogante. Funciona en este libro como el clásico cruce de estilos entre el ensayo y la crónica (muchas de estas crónicas bajo el pretexto de su afición por la fotografía, centro y eje de un libro que, en su fondo y en su esencia, es una potente denuncia (los pasajes en Nigeria son duros, crueles, impactantes) contra toda la realidad global que ha engendrado las fuertes desigualdades que aún hoy parecen pronunciarse.

miércoles, 27 de abril de 2022

Jorge Carrión: Membrana


Idioma original: español

Año de publicación: 2022

Valoración: persistente

Membrana es sumamente difícil de describir en los clásicos términos literarios que optan por las dicotomías tajantes. Es una no-novela de ficción, a menudo disfrazada de ensayo bajo la guisa de presentación o catálogo, aunque una cierta corriente de trama recorre su espinazo, una trama sin diálogos, sin acción continuada, con personajes reales o virtuales, por supuesto combinando una obvia deriva decididamente apocalíptica, tejida en una no siempre sencilla premisa que se va sugiriendo a ratos: la existencia de un poder superior que la humanidad ha ido generando, casi sin querer, a base de alimentar las bases de datos que han permitido a las máquinas, o eso parece, tomar sus propias decisiones. Por supuesto en este contexto las referencias son numerosas, aunque Jorge Carrión ha conseguido hilar algo relativamente original. 

Aunque "relativamente original" sea un calificativo de doble filo. Membrana es una especie de híbrido algo forzado entre los dos estilos que Carrión suele cultivar: el ensayo docto y razonado sobre los peligros de la tecnología y el mundo hiperconectado, en el que se ha ido especializando a riesgo, es mi opinión, de insistir e insistir que no todo el progreso como lo concebimos va a ayudarnos a ser más libres, que de eso debería tratarse, y, por otra parte, los intentos con la ficción en que, y también en Membrana esto sucede, se enfrenta a una algo generalizada (Fernández Mallo sería otro ejemplo) intención de capturar un totuum que explique el mundo, intención esta que entraña sumirse en mucha especulación, cosa que suele redundar, esta no es una excepción, en una exigencia hacia el lector, que ha de rellenar muchos intersticios si quiere comprender qué pretende explicar el autor. El texto se divide en capítulos precedidos por una serie de manifestaciones artísticas. El lector asiste a un museo del siglo XXI, una vez este ha acabado, y todas esas obras, junto a los textos que las presentan, nos ayudan a esbozar una trama en la que el mundo, con dos protagonismos antagónicos (Ben Grossman, Karla Espinoza) ha acabado siendo víctima de una dominación de los algoritmos, de la inteligencia artificial, el big data y los drones, y todo hace pinta de que la humanidad no ha salido muy bien parada. De ahí lo de ficción pero también lo de no ficción. Carrión no tiene interés alguno en hablar de batallas, de ciudades devastadas, de violencia física. Todo está sugerido y la trama de fondo es más o menos asimilable y comprendemos su desarrollo y su desenlace. 

Pero me da la impresión de que a Carrión esa premisa se le escapa de las manos. Empeñado en mantener un tono algo ceremonioso y sostener una cadencia, el texto acumula demasiadas codas, no solo en lo estilístico sino incluso en su contenido. Se abusa de ciertas coletillas que a veces parecen forzadas, se requiebra el estilo y la insistencia en ciertos recursos acaba resultando en una carencia de naturalidad. Puede que sea premeditado y que la estructura del texto lo requiera, pero la fluidez es sacrificada y a veces la coartada intelectual acaba empantanando al lector. Algunos pasajes se extienden en teorías y surgen los fantasmas de los textos de Carrión: el dominio de las grandes corporaciones, las redes sociales, el poder oculto. No es que llegue a estropearse la premisa, si no original sí osada y (a cada año que pasa) probable, pero está claro que es difícil abarcar tanto y no resultar, a veces, algo cargante. 

martes, 13 de mayo de 2025

Richard P. Feynman: Está usted de broma, Sr. Feynman?

Idioma original: inglés.
Título original: Surely You're Joking, Mr. Feynman. Adventures of a Curious Character
Traducción: Luis Bou
Año de publicación: 1987
Valoración: muy recomendable.

No es que suelan desfilar muchos Premios Nobel de Física, por aquí. Si me diera por asignar una etiqueta tan peculiar (no lo haré), casi estaría seguro de que esta quedaría como su única referencia. A duras penas recuerdo que leo este curioso libro por las menciones de otro físico, este sin Nobel, pero con una decidida vocación literaria (Fernández Mallo). No es el único elemento que me resulta familiar: hace mucho tiempo reseñé una novela que evocaba las vidas de algunas las esposas de los científicos involucrados en el Proyecto Manhattan. Y, desde la indiscutible estética algo vintage de la portada que parece alejar (se parece y todo a Jimmy Fallon) al científico del estereotipo usado hasta la saciedad: el hombre desastrado y taciturno que parece haber desarrollado una alergia a todo lo que pueda considerarse socializar, todo parece contradecir nuestros prejuicios,
Porque esta biografía compuesta a partir de las conversaciones con Ralph Leighton es un absoluto desafío a cualquier preconcepción. Incluso a algunas buenas, por cierto. Pues en algún sentido, Feynman es un hombre de su época y no pocos comentarios sobre el sexo femenino resultarían hoy, cuando no severamente desaprobados, por lo menos pasto de feroces críticas. Pero Feynman, como persona, personaje, profesional, sale airoso. No solo porque, como una de las principales autoridades científicas involucradas en el Proyecto Manhattan, conviviera en tiempo y espacio con Einstein u Oppenheimer, y ello le haga merecedor de todo respeto. Sino porque sus andanzas, sus expresiones, la naturalidad, aunque sea el resultado de transcripciones, resultan amenas, divertidas, profundamente dinámicas y puestas en conocimiento del lector con lenguaje directo, desparpajo, absoluta desinhibición, incluso en situaciones poco dadas a ello (su esposa fallece de tuberculosis siendo muy joven), Feynman reacciona con una actitud resuelta, fresca, ingeniosa. 
No hablamos, por supuesto, de nadie que fuera a establecer una trayectoria literaria  a partir de sus vivencias. Esto es una verbalización de una existencia, un testimonio algo caótico de una vida. Pero vaya vida, la de Feynman. Vaya refrescante semblanza, la de una persona que combina condiciones de genio absorto en los detalles más profanos de la existencia (delicioso el episodio dedicado a las cerraduras) con una desbordante pasión por la vida, que no parece tener sentido de la contención. Alternando escenarios, escenificando sus frecuentes encuentros con la rigidez burocrática, uno no puede menos que recomendar, con mucho entusiasmo, un libro así. Un Nobel de Física que interviene en la creación de la Bomba (antes de que el III Reich lo consiguiera) y que, en una especie de situación surrealista que engarza con muchas del libro, acaba de percusionista en una compañía de ballet. Un testimonio en primera fila (por supuesto, con el suelo perdido de palomitas) de los resortes de la mente de un genio.

lunes, 19 de noviembre de 2018

W.G. Sebald: Los anillos de Saturno

Idioma original: alemán
Título original: Die Ringe des Saturn
Año de publicación: 1995
Traducción: Georg Pitcher, Carmen Gómez García
Valoración: recomendable

Había de optar por una valoración standard, aunque sea para orientar al lector potencial. Pero la verdad es que este libro es inclasificable hasta para ser valorado. Ya debería haberlo esperado en función del motivo que suscitó mi curiosidad, al ser mencionado con profusión en una de las partes de la Trilogía de la Guerra, de Agustín Fernández Mallo, otra lectura que será tratada aquí y que, perdonad que me avance un poquito, también es difícil de valorar sin tomas de perspectiva.
Para empezar, el propio título del libro ya es una pura evocación, este libro no habla para nada de planetas. Este libro es una caminata mental bajo el pretexto de una caminata física. El itinerario del narrador por el condado de Suffolk sirve de pretexto para una serie casi aleatoria de evocaciones sobre acontecimientos de la historia europea. Sorprende que se parta de una zona de la costa británica. Sebald dedicó una de sus obras a los duros bombardeos a los que la RAF sometió a Alemania en ciertas fases de la Segunda Guerra Mundial y choca leer a Sebald en el país desde el cual los aviones partían. Pero Los anillos de Saturno tiene esas cosas, desprende esa extraña fascinación de la obra que tiene más vocación creativa que narrativa.
Ayudan, por ejemplo, esas imágenes que los libros de Sebald acostumbran a incluir. Imágenes en blanco y negro, aspecto supongo obligado por cuestiones editoriales, que, ayudadas por ese grano grueso y cierta condición algo amateur, obran un efecto de cierta fascinación sobre el lector. Acentúan cierto misterio y aportan una sensación a la vez cercana e irreal, como de estar asistiendo a una historia de aires decadentes, más que un itinerario una especie de crónica que certifica el desmoronamiento de la utopía europea. Una Europa que tras el brexit y con la implantación de las extremas derechas en las bambalinas del poder hace aguas por todas partes, y Sebald habla de eso, de ese polvo en suspensión con apariencia de algo sólido, y desmigaja historias sobre los lugares que recorre, historias que siempre retrotraen a esplendores del pasado, pequeñas piezas que conforman la estructura de este libro extraño, a veces algo anodino (cuando pone en marcha la pura narración histórica de hechos del pasado relacionados con los lugares que visita, algún lector se sentirá como en una página particularmente florida y bien redactada de la Wikipedia) a veces simplemente tomado por cierta nostalgia decadente, por la convicción que se vuelve más poderosa a medida que las páginas avanzan, de que lo de la Europa unida (y eso que este libro es anterior al impacto sobre el concepto que supuso el Brexit) está abocado a ser una patraña o un interés de los mercados o una mera respuesta al poderío unificado e unificador de la apisonadora USA (y eso que este libro es anterior al asalto al poder de Trump y todo lo que pueda acontecer a posteriori).
Sebald parece lo que es: un caminante lento en su  reflexión y rápido en la ejecución, un observador que consigue con lucidez, sentido común, y aguda visión, mostrar la decadencia de unos tiempos como el albor de los que les suceden. A pesar de ese tono gris, pausado y oscuro, Los anillos de Saturno, texto brillante que no saciará todos los paladares (me reconozco ahí en medio, incapaz de mostrar un excesivo entusiasmo a la vez que de encontrarlo un solo defecto), pero que, lectores curiosos atentos, no solo debe leerse, sino incluso consultarse de vez en cuando.

Otras obras de W.G. Sebald en ULAD: VértigoAusterlitzSobre la historia natural de la destrucción

miércoles, 8 de febrero de 2012

Antonio Orejudo: Ventajas de viajar en tren

Idioma original: español
Año de publicación: 2000
Valoración: Muy recomendable

Antonio Orejudo es un gamberro. Y que conste que lo digo como elogio: en un panorama narrativo tan (generalmente) aburrido como el español, se agradece que venga alguien sin pelos en la lengua a quitarle el polvo a los muebles -y que lo haga, además, sin las ínfulas del autoproclamado Apóstol de la Post-Poesía Nocilla Forever Yo Reescribí a Borges Fernández Mallo (que como notará el sagaz lector, no me cae muy bien, aunque Nocilla Dream me pareciera una propuesta interesante).

Pero volviendo al tema: Antonio Orejudo es un gamberro, y se le nota en la forma y en el fondo. En la forma, por la ironía llena de mala leche que destila, con puntadas a los escritores, a los críticos, a los psiquiatras, a los profesores universitarios... En el fondo, por esa fantasía desaforada que muestra y demuestra, jugando "a lo Auster" con los planos narrativos, las historias dentro de las historias, los equívocos de identidad.

En Ventajas de viajar en tren tenemos sobre todo la historia de Martín Urales de Úbeda, enfermo paranoico que construye un mundo de ficción a su alrededor, y de su psiquiatra, Ángel Sanagustín, que en un tren con destino a Madrid comienza a dialogar con Helga Pato, cuyo marido está ingresado en el mismo hospital. O a lo mejor no, es todo muy confuso. A esta historia principal (el primer capítulo ocupa prácticamente la mitad del texto) se unen luego historias fragmentarias, supuestamente extraídas de las anotaciones de Ángel Sanagustín sobre sus pacientes; algunas de ellas son magníficas, como por ejemplo el capítulo titulado "Trastorno paranoico de tipo somático".

Para mi gusto, como dije cuando reseñé Un momento de descanso (que me gustó mucho menos), a Orejudo le sobra a veces su gusto por el humor escatológico (mierda, vómitos, asquito, puaj). Pero supongo que es imposible tener una cosa sin la otra: no se puede querer un autor gamberro que te saque polvo a los muebles, y al mismo tiempo ponerle límites a sus gamberradas. En fin, habrá que quererle como es, a Orejudo. Que no es poco.

También de Antonio Orejudo en ULAD: Fabulosas narraciones por historias , Un momento de descansoReconstrucciónLos Cinco y yoGrandes éxitosLa nave

domingo, 10 de enero de 2021

Entreseña o resentrevista: El camino imperfecto, de José Luís Peixoto

Idioma original: portugués
Título original: O caminho imperfeito
Año de publicación: 2018
Traducción: Santiago Pérez Isasi
Valoración: recomendable

Estimandos amigos y amigas de Un Libro al Día y, sin embargo, seguidores de este blog (o viceversa): hoy traemos a vuestras pantallas una entrada un tanto especial, que se sale del formato habitual, pero que, por ello, unos lectores y lectoras ávidos como vosotras/os sabrán sin duda apreciar. Como seguramente ya sepa más de uno y una, se ha publicado recientemente en castellano este título del insigne escritor portugués José Luís Peixoto: El camino imperfecto, una interesante combinación de libro de viajes -sintetiza varias de sus visitas a Tailandia-, remembranza de su infancia en un pueblo de Portugal e incluso una pequeña investigación detectivesca que le lleva a otro de los lugares emblemáticos en su vida, la ciudad de Las Vegas. 

Para hablarnos del libro y de paso que su entrevista sirva a modo de reseña, hemos conseguido entrevistar no al propio Peixoto, sino a alguien, si cabe, más importante: el traductor del libro, pues ya se sabe que el autor es contingente, pero el traductor es necesario... (bueno, vale, igual me he pasado un poco). En este caso, se trata nada menos que del afamado estudioso y literato Santiago Pérez Isasi, que domina el bello idioma luso como si se hubiera criado comiendo bacalao en el Algarve (algo de eso hay, aunque en su caso fue a la vizcaína). Y no, he de decir a los admiradoras y admiradores que pueda atraer que el de la foto de la cubierta no es Santi; sus tatuajes son mucho más molones... Agradeciéndole que nos haga un huequito entre sus muchas ocupaciones, comenzamos esta resentrevista o lo que sea:

 

Gracias por atendernos y responder a las preguntas de este modesto blog. ¿Nos conocías de antes? ¿Habías leído alguna de nuestras reseñas, incluso?

Pues algo me sonaba, la verdad, el nombre me era familiar… A lo mejor porque fui uno de los fundadores del blog, no sé… Puede ser por eso :-P


Se trata de un libro no demasiado extenso -unas 200 páginas-, pero sí bastante variado, pues cuenta tanto los viajes de su autor a Tailandia como escenas de otros viajes a Las Vegas, más recuerdos de su infancia y juventud en Portugal. ¿Tal variedad ha supuesto una mayor dificultad a la hora de traducirlo?

Desde el punto de vista de la traducción no ha supuesto un especial problema, porque el texto intenta “explicar” esas realidades lejanas para un lector portugués, que no se diferencia excesivamente del lector español que recibirá la traducción. El público de destino del texto original, de hecho, no está excesivamente marcado, se podría decir que busca llegar a un público más amplio que el estrictamente portugués, prácticamente a un lector (potencialmente) mundial… Es decir, los referentes que se emplean o bien son conocidos globalmente (como es el caso de la película The hangover – Resacón en las Vegas), o son tan exóticos que casi cualquier lector (occidental) necesita una explicación, como es el caso de los múltiples términos y conceptos tailandeses que aparecen explicados en el libro. De hecho, en algunos momentos del texto el autor menciona o se dirige explícitamente a sus (futuros) traductores, lo que demuestra que sabe que el libro va a ser leído en otros países, lenguas y culturas diferentes a la suya.

El estilo fragmentado, a base de pequeños capítulos que, en conjunto, van componiendo una imagen caleidoscópica me parece ingenioso, pero también característico de cierta literatura contemporánea. ¿Se puede considerar por tanto El camino imperfecto como un libro representativo de su tiempo?

Diría que sí, que es un libro muy “inicios del siglo XXI” en dos sentidos. Por una parte, como comentabas en la pregunta anterior, por ese “cosmopolitismo lúdico” en que vive el autor/narrador, que le permite viajar de Portugal a Macao, a Philadelphia, a Tailandia, a Las Vegas…, sintiéndose (al menos en apariencia) un ciudadano del mundo en todas partes. Ese cosmopolitismo creo que ha quedado ahora muy tocado por la pandemia, pero también debe ser considerado críticamente desde el punto de vista ecológico, o incluso (geo)político…

El segundo aspecto que se podría clasificar como “posmoderno” es ese fragmentarismo de la narración, que hace que la lectura sea más ligera, con saltos en el tiempo y en el espacio, mezcla de narración y reflexión poética, y una historia casi de suspense que se abre en el primer párrafo del texto y solo se cierra (de aquella manera) en el último… En ese sentido, esta es una narrativa de viajes muy contemporánea, y que no hay duda que bebe mucho de la ficción o de la literatura en general. De hecho, me resulta muy difícil no pensar en algunas obras de Fernández Mallo (por forma y contenido) al leer El camino imperfecto


Los temas que se tratan en el libro, más allá de las impresiones del autor sobre lugares tan "exóticos" como Tailandia y Las Vegas, son variados y pasa de uno a otro de forma también fragmentada. ¿A qué se refiere "el camino imperfecto" del título? ¿Al acto de viajar? ¿Al de escribir? ¿A la identificación de uno con otros y ambos con el hecho de vivir?

No creo que se pueda (ni se deba) buscar una única explicación para el título, que creo que es voluntariamente ambiguo; está claro que la idea de camino remite a la del viaje, y ambas son una metáfora recurrente de la propia vida, pero también del proceso de escritura que, como recordarás, al autor se le “atasca” en cierto momento y parece que se le hace bola. Vivir, viajar, escribir, los tres términos o conceptos están unidos, como el autor recuerda varias veces, y a los tres puede referirse el título.


Otro tema interesante también es el de la distinción -o no- entre turista y viajero que se hace en el libro. ¿Cuál crees que es la posición de Peixoto sobre este tema? 

Es un poco difícil decirlo, la verdad. Hay momentos en los que parece situarse en una posición de superioridad estética o moral en relación con los turistas, por ejemplo cuando hacen un viaje en barco y estalla una tormenta (los turistas sufren porque no están teniendo la experiencia perfecta que buscaban, y él lo disfruta exactamente por el mismo motivo), o cuando visita una “aldea de tribus”, algo así como una Disneylandia de los refugiados, y solo él y su compañero de viaje parecen darse cuenta de lo problemático que es todo aquello.

Pero al mismo tiempo, en otras ocasiones el propio Peixoto parece ser algo irónico en relación con esa oposición entre viajeros (selectos, reflexivos, críticos) y turistas (masivos, aborregados, destructivos), que en realidad tiene algo de artificial o incluso clasista, como cuando sucumbe a la tentación y asiste a un espectáculo “erótico-festivo” en Bangkok, en que una chica lanza bolas de ping-pong con la vagina: una típica trampa para turistas. Al fin y al cabo, un viajero que critica a los turistas que ve a su alrededor es como sea gente que se queja de que los centros comerciales están abarrotados en Navidad… como si él con su presencia no contribuyese a abarrotarlos.

 

Hay muchos más puntos que se tocan en el libro, pero un leit motiv que se repite desde el principio, incluso desde la propia cubierta, es el de los tatuajes -para empezar, el principal viaje que se narra lo hace con su amigo el tatuador e ilustrador Makarov-. ¿A qué consideras que se refiere Peixoto con esta idea recurrente?

El interés de Peixoto por los tatuajes viene de antiguo, de mucho antes de escribir y publicar este libro, de ahí que conociera a Makarov, quien lo acompaña en su viaje, y quien por cierto también contribuye con tres ilustraciones en el libro. Se podría pensar que los tatuajes son otra forma más de escritura, y una que está íntimamente ligada al cuerpo (ya no tan definitivamente como hace unos años, porque ahora es más fácil borrar tatuajes…). Hay un momento curioso en que Peixoto promete dejar que Makarov le haga un tatuaje cuando vuelvan a Lisboa, y promete también mostrar -y dejar tocar- ese tatuaje a cualquier persona que haya leído el libro y se lo pida. Cuando le conozca personalmente, no sé si me atreveré a hacerlo.


Esperemos que se lo haya hecho en algún lugar, ejem... accesible. Éste es el primer libro de José Luís Peixoto que reseñamos en Un libro al día. Tú, que eres un avezado lector de literatura portuguesa, ¿cómo sitúas a este autor dentro del panorama general y actual, en concreto?  ¿Y este libro dentro del conjunto de su obra?

Es verdad que no hemos reseñado ningún libro de Peixoto todavía; yo estuve a punto, hace años, de hacer la reseña de Te me moriste, quizás su libro más conocido, pero finalmente no me animé… En todo caso, Peixoto es uno de los novelistas más conocidos de su generación; entre otros muchos premios y reconocimientos, recibió el Premio José Saramago en 2001, por su obra Nenhum Olhar. En España y en otros países europeos también tiene un cierto reconocimiento y seguimiento... 

 

En cuanto a este libro, se sitúa en una de las líneas desarrolladas por Peixoto en su obra y en su trayectoria vital: la literatura de viajes, género a la que también pertenece Dentro do segredo (sobre Corea del Norte), además de muchas otras contribuciones en revistas sobre viajes. Tiene también una página web llamada “Viagens para ler” (o “José Luís Peixoto em viagem”, no lo tengo claro) en la que se recogen algunos de estos textos. Vamos, que la escritura sobre el viaje es una constante de este autor. Incluso ha llegado a ejercer como “guía de viajes” (lo que vuelve a plantear hasta qué punto se distingue el viajero del turista…).


Por último, ¿qué tal ha sido la experiencia traductora? ¿Dispuesto a repetirla?

La verdad es que traducir es una actividad que me gusta mucho, aunque no sea mi trabajo habitual ni mucho menos. Tiene una parte mecánica o de "picar piedra", pero también mucho de creativo, y de reflexión sobre la propia lengua, sobre sus particularidades, sus usos en diferentes contextos, sus connotaciones… Es como hacer un puzzle sin estar seguro de si las piezas van a encajar, o de si de hecho existen todas las piezas. 

En el caso de El camino imperfecto, la traducción fue relativamente fácil, porque es un libro escrito en un registro muy neutro, con un estilo muy directo, quizás por ese intento de llegar a un público amplio que mencionaba antes. La mayor dificultad fue probablemente no dejarme ningún “portuguesismo” en el texto, porque al vivir en inmersión en otra lengua, tan similar además al castellano, uno pierde un poco la perspectiva. 

Y sí, estoy más que dispuesto a repetir la experiencia, de hecho ya estoy haciendo otra traducción de una novela portuguesa (de una autora, esta vez), que también saldrá en La Umbría y la Solana – pero no creo que pueda decir cuál es, todavía…

domingo, 22 de mayo de 2022

V.V.A.A.: Buenos Aires Noir

Idioma: español 

Año de publicación: 2019

Valoración: entre recomendable y está bien

No he estado nunca en la ciudad de Buenos Aires, pero ya os digo que, si alguna vez tengo la suerte de caminar por sus calles, sin duda tendré muy presentes (junto con muchas otras páginas de la inagotable literatura argentina) los relatos que componen este Buenos Aires Noir; un libro en el que el título ya lo dice todo: se adscribe al género negro, en diferentes variantes, y se desarrolla en la capital porteña. La peculiaridad es que cada uno de estos cuentos, escritos por catorce autores del género diferentes  -de edades variopintas y de ambos sexos  por igual- y  reunidos por uno de ellos, Ernesto Mallo,  tiene lugar en un barrio distinto de Buenos Aires y casi todos en la época actual, componiendo entre todos un mosaico de lo más interesante para conocer la "vibra" de esa gran urbe. Además, claro está, del disfrute inherente a la lectura de muchos de ellos.

Los relatos, agrupados en tre bloques. Infidelidades, Amor y Crímenes imperfectos, son todos bastante cortos -entre 5 y 15 páginas- y están escrito en un castellano que oscila entre el estándar con los lógicos modismos argentinos y el argot porteño más o menos desatado, que quizá dificulte la comprensión para los  lectores de otras latitudes, aunque entre lo que se deduce simplemente por el contexto y la ayuda de San Google (mi agradecimiento desde aquí también a Google Maps), nadie debería tener mayor problema. Debido a su disposición en diferentes barrios, encontramos aquí ambientaciones de todo tipo desde las zonas más acomodadas a las "villas miseria", pasando por los barrios más célebres y castizos de la ciudad, otros más anodinos, populares, etc.  Repito que uno de los principales atractivos del libro es justamente esta especie de radiografía o escáner que hace de toda una ciudad, con sus diferencias de clase, sus tensiones raciales, los conflictos políticos, la incidencia de la droga... si olvidar el reflejo -o reflujo, más bien- de pasado reciente de la ciudad.

Al tratarse de catorce autores/as diferentes, procedo a consignarlos todos, así como el barrio en el que se desarrollan los cuentos, por si alguien los conoce (o incluso reside en uno de ellos, en el caso de quien nos lea desde aquellos pagos):

  • Inés Garland: La esposa muerta (Belgrano R.) - Quizá el relato que más se ajusta al noir clásico, con un cierto eco a la Rebeca de Daphne du Maurier.
  • Ernesto Mallo: Amor eterno (Once) - Una suerte de parodia dela historia clásica de Pigmalión, con un escultor enamo... bueno, que tiene un lío con su modelo.
  • Verónica Abdalá: El naranja es un color hermoso (Chacarita) - Divertido (dentro del humor negro) ejemplo de cómo se las gasta una mujer traicionada.
  • Elsa Osorio: Tres ambientes con patio (Núñez) - Tensa investigación sobre el paradero de un desaparecido, en plena dictadura militar, por parte de una antigua amante.
  • Claudia Piñeiro: La muerte y la canoa (San Telmo) - Una historia que se desarrolla en el ambiente literario, protagonizada por una especie de Pérez-Reverte un escritor de gran éxito, pero estilo regulero.
  • Pablo de Santis: Una cara en la multitud (Caballito) - Minimalista relato, con poco más de dos personajes, y un regusto a Borges y, sobre todo, al Cortázar de Las babas del diablo.
  • Inés Fernández Moreno: Crochet (Parque Chas) - Historia de ambiente  doméstico -por no decir cozy- en la que la protagonista investiga un crimen que pudo, o no, haberse cometido en el pasado.
  • Alejandro Parisi: La furia del Gusano (Mataderos) - El relato más gore de todos, con una intensidad arrabalera y rabiosa, pero que atrapa, sin duda, al lector.
  • Alejandro Soifer: El camaleón y los leones (Palermo) - Ambientado en el mundo de la cumbia, con un dudoso investigador: un policía veterano de los tiempos de la represión política.
  • Enzo Maqueira: Has dicho mi nombre (Almagro) - Relato de las cuitas de una drogadicta capaz de cualquier cosa -quizás- para evitar el mono.
  • Gabriela Cabezón Cámara: El onceavo dorado (Villa 31 y Barrio parque): Una especie de stream of consciousness anfetamínico de un tipo que quiere salir de la miseria por la vía más expeditiva.
  • Leandro Ávalos Lancha: Los isleños (Recoleta) - Una mujer de clase trabajadora hereda en piso de lujo de su hermano, que fue asesinado en él... Lo que pasa a partir de ahí os sorprenderá...
  • María Inés Krimer: Quema, quema (Monte Castro) - Historia que se desarrolla en un gimnasio durante un corte de luz, con un transfondo trágico que nos sonará a todos, por desgracia...
  • Ariel Magnus: De oficio (Bajo Flores) - Curioso "relato-problema" con sorpresa, en el que un policía fuera de servicio investiga lo ocurrido en su propia escalera de vecinos.
Reconozco no conocía hasta ahora a la mayoría de estos escritores y escritoras, pero resulta una forma de explorar futuras lecturas.En todo este conjunto, como es de suponer, hay relatos más destacables que otros, pero la media general es bastante  notable. Casi todos echan manos del costumbrismo, desde una u otra perspectiva, como marco en el que se desarrollan las tramas y, en muchos casos, de la premisa de que las cosas no son siempre como parecen. Por destacar alguno de los relatos, a mí me han gustado sobre todo (aunque no sólo), la inquietante pero también entrañable cotidianeidad de El naranja es un color hermoso Crochet, el dominio de la tensión narrativa de Tres ambientes con patio, la energía e intensidad de La furia del Gusano y El onceavo dorado y el cinismo adaptativo, aunque comprensible, que muestran los protagonistas de Los isleños y De oficio; tanto la vida como la literatura  pueden  no ser muy edificante, pero es lo que hay, ché...