jueves, 19 de mayo de 2011

Agustín Fernández Mallo: Postpoesía

Idioma original: español
Año de publicación: 2009
Valoración: éstá bien / recomendable

Hay una cosa que nadie, absolutamente nadie, podrá negar a Agustín Fernández Mallo, y es su capacidad para (auto)proclamarse como el gran agitador de la literatura española actual. No hay género que deje tranquilo: ni la (post)novela (con su Nocilla Dream y derivados) ni el (post)relato (con su remake de El hacedor que ya reseñamos aquí, no muy elogiosamente por cierto) ni por supuesto la Postpoesía, que ha practicado en libros como Yo siempre regreso a los pezones y al punto 7 del Tractatus y que teorizó en este ensayo diseñado indudablemente para crear polémica (y que solo lo consiguió a medias).

Postpoesía es un ensayo altamente paradójico, creo yo, y no en el sentido que le gustaría a su autor. Porque intenta ser rompedor, posmoderno, deconstructivo incluso, pero al final termina siendo un manifiesto poético, que es lo menos posmoderno que existe. Lo de menos, diría yo, es poner un huevo frito como índice o escribir poesía usando fórmulas científicas; lo esencial, lo que subyace, y que no es en absoluto posmoderno, son esas oposiciones verdad/mentira, bien/mal, correcto/incorrecto (que incluso se plasman en cómodas y didácticas tablas comparativas). Fernández Mallo no dice que la poesía posmoderna puede "contaminarse" con aportaciones de las artes visuales, de la filosofía, de la cultura popular o de la ciencia cuántica, sino que debe hacerlo, que solo la (post)poesía así concebida es auténtica, verdadera, buena, correcta. Derridá queda muy lejos de esto.

Por eso, creo que la parte más aprovechable del libro es su parte "destructiva": la crítica ácida y, diría yo, bastante justificada que hace Fernández Mallo del sistema poético/literario/académico/editorial español, basado en clientelismos o amiguismos, cerrado en sí mismo y concentrado en torno a unos pocos nodos de poder. Siempre he reconocido que no soy un experto en poesía, ni mucho menos en poesía española contemporánea, pero comparto al menos parcialmente esa impresión de inmovilidad y autarquía en el mundo poético de la que habla Fernández Mallo. Lo que no quiere decir, claro, que el camino que propone para salir de ese estancamiento sea el único posible, como él pretende.

Creo que como ensayo de crítica literaria, este libro deja bastante que desear: es un trabajo con cierto aire amateur y con un tufillo de auto-entronización que por momentos resulta bastante molesto. En cambio, el libro vale más como fenómeno literario-cultura, como símbolo de nuestros tiempos o como happening crítico. El hecho de que el mismísimo Luis Antonio de Villena "se rebajara" a criticar el libro en El Cultural así lo prueba; y Fernández Mallo encantado, claro...

2 comentarios:

Jaime dijo...

Completamente de acuerdo con el final del artículo de Villena:

"La poesía cambia dentro de su propio campo y lenguaje, modificando al usarla la tradición, que así crece. La poesía puede tomar imágenes de la astronomía, pero su discurso conceptual es muy otro."

Lo de Fdez. Mallo son excusas para justificar las notables lagunas de su formación poética y, de paso, propinar un par de patadas. Nada de esto es muy original.

yosoyjoss dijo...

Hola! Creo que no habéis entendido la gracia de Postpoesía. Desde luego, si se considera la obra como un simple ensayo, puede parecer algo absurdo. En cambio si se considera como una gran obra poética (más bien postpoética), un curioso poema autoreferencial que se va definiendo a sí mismo como una muñeca rusa, entonces sí es una puta joya!! :)