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viernes, 11 de septiembre de 2009

Stieg Larsson: Los hombres que no amaban a las mujeres (Millenium I)

Idioma original: sueco
Título original: Män som hatar kvinno
Año de publicación: 2005
Valoración: Recomendable

Fragmento extraído de la entrevista entre Stieg Larsson, Mikael Blomkvist y Lisbeth Salander:

Stieg: Mikael, ¿tú qué opinas sobre el libro?
Mikael: Como periodista, me encanta que el tema central del libro consista en una investigación periodística centrada en asuntos socialmente tan candentes como los abusos cometidos contra las mujeres. Tengo que decir que me encantó tomar las riendas de dicha investigación como protagonista masculino.

(Lisbeth ríe entre dientes.)

Mikael: Aunque para no faltar a la verdad el papel de Lisbeth fue fundamental.
Stieg: Sin lugar a dudas. Esa fue mi intención desde el principio: convertir a Lisbeth en la pieza clave del libro. ¿Qué opinas tú, Lisbeth? ¿Cómo lo ves?

(Lisbeth observa a Stieg con una mirada que no parece transmitir nada.)


Mikael: Dudo que conteste a nada en mi presencia, creo que está enfadada conmigo por algo que yo desconozco. ¿Me podrías dar alguna pista, Stieg?
Stieg: Lo siento, Mikael. Tendrás que descubrirlo por ti mismo.
Mikael: Lo entiendo.

(Lisbeth vuelve a reír entre dientes.)


Mikael: De todas formas, Stieg, sí que hay un punto de la novela que quizás chirríe por demasiado manido: lo relacionado con el nazismo.
Stieg: Quizás tengas razón, pero siempre será un tema importante a tratar.
Lisbeth: Cuando acabas una trama dejas caer demasiado la tensión narrativa.
Stieg: ¿Cómo dices, Lisbeth?
Lisbeth: Que cuando acabas una trama dejas caer demasiado la tensión narrativa.
Stieg: Un comentario interesante.
Mikael: Sí, estoy con Lisbeth. Cuando se agota uno de los argumentos principales, durante unas cuantas páginas el lector puede preguntarse, ¿y ahora qué? ¿por qué no termina aquí mismo el libro?
Stieg: Gracias a los dos por avisarme.
Mikael: En cualquier caso, yo creo que lo subsanas bien al desarrollar el siguiente argumento con el que nuevamente logras subir la tensión narrativa.
Stieg: Algún otro comentario que pueda animar a mis lectores.
Lisbeth: Nuestros lectores.
Stieg: Sí, perdona. ¿Algo más?
Mikael: Sin más, que se lean este primer libro de la trilogía porque estarán entretenidos durante unas cuantas horas y conocerán a Lisbeth, mi compañera, uno de los personajes más interesantes con los que me he encontrado a lo largo de mi vida.
Lisbeth: Serás pelota...

El resto de la trilogía en ULAD: Aquí

lunes, 12 de octubre de 2009

Stieg Larsson: Millenium II y III

Títulos: La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina (Millenium II)
La reina en el castillo de las corrientes de aire (Millenium III)
Idioma original: sueco
Títulos originales: Flickan som lekte med elden (Millenium II) / Luftslottet som sprängdes (Millenium III)
Año de publicación: 2008, 2009
Valoración: Se deja leer

Extractos de una carta póstuma de Stieg Larsson encontrada entre sus papeles*

Te envío los dos últimos tomos de la trilogía para que les eches un ojo. En esta ocasión he decidido centrarme más en la vida de los personajes, especialmente en Lisbeth. Siguiendo la temática de los abusos de poder sobre las mujeres, ahora introduzco el tema del tráfico de mujeres de los países del este. Cómo no, en todo momento aparece la figura de Zalachenko vinculada a todos los asuntos turbios destripados en el libro. Mikael, por su parte, se impone la tarea de defender a Lisbeth ante cualquiera de los peligros que le asalten. Ya lo verás. Estoy seguro de que te gustará y te enganchará, aunque...



Cuando terminé de escribir el primer volumen de Millenium me asaltó un terror enorme. Aunque desde un principio había ideado en mi cabeza la obra como una trilogía y había más o menos delineado las líneas argumentales básicas de las tres novelas, a la hora de pensar en cómo empezar y dónde acabar el segundo tomo me ofusqué durante casi un mes. Todos los bocetos argumentales que elaboraba se chocaban con una cruda realidad: así como en Millenium I los argumentos estaban muy bien hilados y mantenían el suspense sin necesidad de recurrir a situaciones disparatadas y difícilmente creíbles para el lector, en esta ocasión todo parecía condenado a elevar la tensión narrativa a base de situaciones que rozaban el límite de la credibilidad literaria. Por eso, aunque finalmente me lancé a escribir el segundo tomo, el resultado final ha reflejado esta debilidad del hilo argumental. Tengo que confesarte que no estoy nada contento con cómo termina esta segunda novela.

En cualquier caso, una vez terminada, sin apenas descanso, me dediqué por completo a escribir el tomo final de la trilogía. En esta ocasión, no tuve grandes dudas sobre cómo debía desarrollarse la historia. Mi objetivo fue en todo momento tomar los hilos que en el segundo libro quedaron pendientes e irlos zurciendo, de forma que no quedaran cabos sueltos. El resultado fue óptimo y te puedo asegurar que yo estaba muy feliz con cómo se había desarrollado este tercer libro. Sin embargo, tras prestárselo a un amigo, ávido lector y crítico literario, para conocer su opinión, me contestó que sin duda el libro tendría gran éxito pero que, haciendo una comparación con el mundo cinematográfico, era lo más parecido a una película de Hollywood. Una especie de justicia divina pone en su sitio a los malos y los buenos salen triunfantes. Su comentario me hizo releer mi obra críticamente y, finalmente, llegué a la misma conclusión que él. Seguramente hoy hubiera escrito algo muy diferente, si bien creo que mi error estuvo en el planteamiento argumental de la segunda novela.

De todas formas, ya no hay nada que hacer. Todo el material ya está entregado a la...
(*Aviso para navegantes: Cualquier parecido con la realidad, es pura coincidencia)


Primer volumen de la trilogía: Aquí

viernes, 31 de diciembre de 2010

Balance literario del 2010

Pues sí, ya se termina el año, y como todos los finales de año, es momento de hacer balance y propósito de enmienda; pero como nosotros andamos justos de fuerza de voluntad, nos quedamos en la primera parte, o sea, en echar la vista atrás y resumir lo que nos han dado, literariamente hablando, estos útimos 12 meses. Por supuesto, este es nuestro balance; si nos olvidamos de algo, o si no estáis de acuerdo con nosotros en algún punto, ahí tenéis los comentarios a vuestra disposición.

En fin, así ha sido el 2010 literario que se nos está yendo:
  • En primer lugar, ha sido un año sin grandes booms comerciales: ningún Stieg Larsson, Dan Brown o J. K. Rowling en el horizonte (aparte, claro, de los Larsson, Brown y Rowling que ya conocíamos). Eso sí, 2010 nos ha dejado algunas publicaciones esperadas, que habrá que leer con atención: Némesis de Philip Roth; El sueño del celta de Vargas Llosa; El cementerio de Praga de Umberto Eco...
  • En general, 2010 ha sido un año de pobres ventas, lo que ha puesto en aprietos a más de una editorial y librería. Los editores en España le han echado la culpa a la piratería (cómo no), pero las causas son mucho más complejas, evidentemente, y tienen no poco que ver con la crisis general que afecta a todos los sectores.
  • Sí que es verdad que, como dicen los editores, este ha sido el año en el que el libro electrónico se ha convertido en una realidad en España, al menos entre el sector de la población que ya consumía asiduamente libros en papel. Eso sí, el volumen de ventas de libros electrónicos seguirá siendo ridículo en nuestro país (y en el conjunto de países de habla hispana) mientras no haya un catálogo y unos canales de distribución mínimamente aceptables.
  • Este año se conmemoraba el centenario del nacimiento de Miguel Hernández, pero se ha conmemorado menos de lo que a algunos nos gustaría. Nada que ver, por ejemplo, con las celebraciones del "año Lorca". ¿Será, a lo mejor, porque Miguel Hernández fue un escritor con un compromiso político evidente y vitalicio?
  • 2010 ha sido también el año en el que el Nobel ha vuelto a reconocer a un autor en lengua española: el peruano Mario Vargas Llosa, autor, entre otras, de Conversación en la Catedral, La ciudad y los perros o La fiesta del chivo.
  • En el 2010 nos han dejado varios escritores irreemplazables, como Alan Sillitoe (autor de La soledad del corredor de fondo), J. D. Salinger, José Saramago o Miguel Delibes. En un plano más íntimo, este año está trágicamente marcado por la desaparición de Sergio Oiarzabal, grandísimo poeta bilbaíno y amigo personal de varios de los que hacemos este blog.
  • Y por terminar mirándonos un poco al ombligo, podríamos decir que este año ha sido también el de la consolidación de "Un libro al día": prácticamente hemos duplicado nuestras visitas mensuales (mças de 17.000 este último mes); estamos en facebook y twitter; hemos aumentado en número de colaboradores fijos y ocasionales, y hemos publicado exactamente 365 entradas, sin fallar un día, hasta hacer un total de 671 desde que abrimos el blog. Y tenemos intención de seguir dando guerra durante 2011.
Como siempre, gracias a todos por compartir con nosotros el 2010, y la pasión por los libros y la literatura. Esperamos que lo sigáis haciendo, también el año que viene...

miércoles, 9 de abril de 2014

Karin Tidbeck: Jagannath

Idioma original: sueco e inglés
Título original: Jagannath
Año de publicación: 2014
Traducción: Carmen Montes Cano y Marian Womack
Valoración: imprescindible


De unos años a esta parte, parece que en los países escandinavos (y, especialmente, en Suecia) sólo se escribe novela negra. Así han llegado a nosotros Jens Lapidus, Stieg Larsson, Asa Larsson, Arnaldur Indridason, Jo Nesbo... Por suerte, como no sólo de asesinatos y demás delitos sin resolver vive el hombre, acaba de ser traducida al castellano la antología de relatos Jagannath, escrita por la (para nosotros) desconocida Karin Tidbeck.

Lo primero que se puede decir sobre Jagannath es que es que sus relatos son difíciles de clasificar. ¿Podemos catalogarlos como realismo mágico, fantasía, ciencia-ficción...? Pues sí, pero también hay narraciones de estilo y tema más convencionales (aunque no demasiado). Además, decir que estos relatos pertenecen a uno u otro género daría una visión equivocada (por las ideas preconcebidas que todos tenemos sobre los diversos géneros literarios) de lo que el lector va a encontrarse cuando se disponga a leer este libro.

Es cierto, eso sí, que los relatos que escribe Tidbeck juegan con la irrealidad, con ese mundo que puede estar dentro de éste y que no todos pueden ver, con seres fantásticos o mitológicos o con personajes que (como el hombre que se enamoró de un dirigible o los Pyret o las Tías o Arvid Pekon o Rak y su experiencia dentro de Madre), en realidad, en ningún momento llegamos a saber qué son.

Lo siguiente que se puede decir de Jagannath (sin destripar el argumento de sus diferentes historias, pues es mejor que cada lector entre en esta obra a ciegas, sin tener demasiada información al respecto) es que es un ejercicio de estilo sobresaliente. Con una prosa aparentemente sencilla y sin florituras (lo que también consigue que las narraciones sean breves y contundentes), Tidbeck trabaja diferentes estilos narrativos y géneros y no sólo sale airosa de la experiencia, sino que demuestra que posee un gran talento para la narración y ninguno de sus cuentos decepciona.

No hay que olvidar mencionar que la autora escribió la mitad de los relatos en inglés y la mitad en sueco para después traducirse a sí misma por partida doble, algo que (como todo el que se dedique a la traducción sabe perfectamente) no es para nada sencillo y que sin duda ha contribuido a que el resultado final sea tan bueno.

Quien me conoce sabe que se me da muy mal hacer apuestas, pero creo no equivocarme en esta ocasión, cuando digo que Karin Tidbeck va a dar mucho que hablar y que posiblemente estemos ante una de las voces más interesantes de los últimos años. Yo, de momento, voy a intentar conseguir sus libros anteriores. Y vosotros, lectores, deberíais haceros con Jagannath.

martes, 13 de octubre de 2009

Jens Lapidus: Dinero fácil

Idioma original: sueco
Título original: Snabba Cash
Año de publicación: 2009
Valoración: Recomendable

La literatura, como cualquier otro producto de consumo, va por rachas. ¿Que Seda vende muchos ejemplares? Pues se publican un montón de novelitas cortas, con trasfondo exótico e historia de amor incluida. ¿Que El código Da Vinci tiene éxito? Pues se sacan a la venta tropecientas novelas de no menos de 700 páginas que hablen de templarios, masones, guerras religiosas y conspiraciones mundiales. Ahora le ha llegado el turno a la novela escandinava. Mejor dicho, a la novela negra escandinava; hilando aún más fino, a la novela negra sueca. Después del boom Stieg Larsson, nos metimos de cabeza en el mundo literario de Asa Larsson (nada que ver con el anterior, a pesar de tener el mismo apellido), Camilla Läckberg, Henning Mankell... y, por fin, Jens Lapidus.

Lapidus es el autor de Dinero fácil, primer libro de la Trilogía negra de Estocolmo. Si bien los autores que he citado antes se dedican más a la novela negra tradicional (hay un asesinato, una serie de sospechosos, un investigador y un puzzle que resolver), Lapidus se centra en el género policíaco puro y duro, y nos presenta un Estocolmo poblado de tratantes de blancas, traficantes de drogas, pijos cocainómanos, prostitutas y chulos. Así, conocemos a JW, un joven de clase media con sueños de grandeza que se hace traficante de cocaína, a Jorge, un traficante escapado de la cárcel deseoso de escalar puestos en el mercado, a Mrado, un chulo, matón y traficante sin escrúpulos que tan pronto le da una paliza a alguien que no ha pagado como sale a pasear con su hija pequeña, y a otros muchos personajes que pueblan los bajos fondos de la capital sueca.

Con una prosa ligera y rápida (algo que se agradece, puesto que el libro tiene más de 600 páginas), Lapidus, como sus predecesores, se empeña en demostrar que Suecia no es el paraíso civilizado que creemos y que también allí hay delitos de drogas, asesinatos, prostitución y gente sin escrúpulos para los que una vida humana no vale más que lo que se puede ganar con ella. Pero también construye una novela entretenida, sin cabos sueltos, que mantiene al lector pegado a las páginas y le hace desear que el resto de la trilogía se publique cuanto antes.

También de Jens Lapidus en ULAD: Nunca la jodas, Una vida de lujo

sábado, 16 de enero de 2021

Jo Nesbo: Macbeth

 Idioma original: noruego

Título original: Macbeth

Año de publicación: 2018

Valoración: Disfrutable

 

Como muchos de ustedes sabrán, y yo ignoraba hasta hace poco, (no por prejuicios, bueno, quizás un poco sí, pero sobre todo porque bebo de fuentes distintas), Jo Nesbo es un apreciado autor noruego especializado en novela negra desde su primera incursión en la escritura allá por 1997, más conocido hasta entonces por liderar un popular grupo musical. Aquella primera novela inauguró la serie del inspector Harry Hole compuesta hasta ahora de doce títulos, aunque existen otras dos series más, una de ellas de carácter juvenil, y otro puñado de obras independientes del que forma parte una cuyo título coincide con el publicado por un tal Shakespeare hace ya varios siglos, no sé si les sonará de algo.

Leo por ahí que los libros protagonizados por Hole han tenido más repercusión que los del también escandinavo Stieg Larsson. Me sorprende pero probablemente sea así, lo que sí he constatado es que sus lectores sufrieron una decepción con Macbeth porque no pertenece a la susodicha serie, es decir, porque el tal Harry no hace acto de presencia. Y, mira por donde, cuando estaba a punto de escribir estas líneas apareció casualmente en mi pantalla de televisión El muñeco de nieve, primera película basada en una de estas novelas y para la que se eligió una nómina de profesionales de primera línea. Ni que decir tiene que la vi con todo el interés, aunque me pareció una más entre las muchas de ese tipo que pueblan las salas, programaciones y plataformas. Luego he leído que el propio director reconoce los fallos achacándolos a la premura y falta de medios.

A todo esto, para conmemorar el 400 aniversario de la muerte de El Bardo se puso en marcha una curiosa iniciativa editorial: actualizar algunos de sus argumentos para acercarlos a la mentalidad del s. XXI. Para ello se contó con escritores tan relevantes como Margaret Atwood que recreó La tempestad con el título La semilla de la bruja, con Nesbo, que eligió Macbeth, y con media docena más. Los resultados en forma de novela aparecieron a partir de 2015.

Después de leer a Nesbo he tenido que echar una ojeada al Macbeth original, que no había vuelto a leer desde la secundaria, y he constatado que, en efecto, el asunto principal (la ambición), los personajes centrales y la sucesión de hechos son exactamente los mismos. De eso se trataba, la dificultad –y principal mérito por parte del novelista– consistía en adaptar un clásico a la mentalidad y circunstancias de nuestros días, una obra dramática a novela, y una tragedia a artefacto del género negro. En mi opinión está más que conseguido: la tensión dramática no decae en ningún momento, el juego de personalidades y situaciones es idéntico al original a pesar de las abismales diferencias y, excepto algún momento algo estereotipado, resulta bastante convincente. Pero ¡claro! al menos hasta ahora, yo no soy fan de Harry Hole.

Naturalmente, aquí no encontraremos reyes, nobles ni palacios. La acción se sitúa en una ciudad oscura y brumosa, de cierta importancia aunque en cierto modo dependiente de otra mayor llamada Capitol. El suculento pastel del poder se reparte entre los que lo ejercen oficialmente: el alcalde y el jefe de policía local, por una parte, y las dos bandas de traficantes que lo usurpan, a saber, el omnipotente Hecate y los Norse Riders, un grupo de violentos motoristas. Al corrupto jefe de policía que acaba de morir le sucederá Duncan, segundo en el escalafón y con fama de insobornable. A su vez, Macbeth, hasta ahora respetado capitán de un cuerpo especial llamado Guardia Real, es ascendido sin previo aviso, hecho que le hace tomar conciencia de su valía, e instigado por su mujer, Lady, propietaria de un elegantísimo casino, pone en marcha un maquiavélico engranaje, primero para acceder al cargo vacante, y mucho más tarde para suceder al actual alcalde en las inminentes elecciones. Para lo primero hay que matar a Duncan y a alguno más de rebote, luego hace falta que esas primeras muertes sean tapadas por otras, y así sucesivamente en una escalada de terror que antes de trascender a la ciudadanía debe ser atajada por los propios agentes. Macbeth elimina a los motoristas ganando así la protección incondicional de Hecate, cuyas emisarias –trasunto de las tres brujas de Shakespeare– son además las expertas cocineras de la droga. Las sustancias que estas le proporcionan y la invulnerabilidad prometida por Hecate mantienen controlado a Macbeth, pero en medio de esa infernal cadena de crímenes varias víctimas consiguen escabullirse y formar un pequeño grupo que se confabulará para destruir al tirano.

Los que gusten de acción trepidante, confabulaciones a mansalva, componendas políticas y un ambiente muy, muy sórdido, se encontrarán en su salsa leyendo esta enrevesada trama, al más genuino estilo de su autor, cuyas más de seiscientas páginas nos deparan una sorpresa tras otra. Pero por encima de los rasgos propios del thriller encontramos un estudio de los caracteres humanos –abiertamente maniqueo, tal como exigen y exigían las convenciones de un género y otro– que se ha mantenido en estado de crionización desde el siglo XVI hasta ahora.

martes, 11 de enero de 2011

Camilla Läckberg: Los gritos del pasado


Idioma original: sueco
Título original: Predikanten
Año de publicación: 2004
Valoración: Se deja leer


Aunque la novela negra es un género cultivado desde el siglo XIX, es innegable que después de éxito de Stieg Larsson y su saga Millenium ha habido un boom de escritores nórdicos que se han dedicado (con mejor o peor suerte) a crear obras basadas en la presentación de un misterio (asesinato, desaparición o ambas cosas; cuanto más truculento, mejor) y su resolución. Entre los nuevos escritores de novela negra pertenecientes a este boom encontramos a Camilla Läckberg, una joven autora que ha creado una saga que comenzó con La princesa de hielo y ha continuado con Los gritos del pasado, Las hijas del frío y Crimen en directo.

Como ocurre con otras sagas, aunque existe una historia de fondo que se desarrolla de libro en libro (en este caso, la relación amorosa entre sus protagonistas, la joven escritora Erica y el detective Patrick), cada uno de ellos plantea un misterio diferente que hace que se puedan leer de forma independiente. Es decir, que, como me ha ocurrido a mí, se puede leer el segundo libro sin haber leído el primero y no tener la sensación de que falte algún dato importante.

En Los gritos del pasado, Erica está embarazada de ocho meses (lo cual, teniendo en cuenta el calor sofocante que hace en Suecia en verano, es algo insoportable y terrible y la pobre sufre mucho, aunque su amante y listo compañero sentimental detective la quiere tanto y la trata tan bien que enseguida se le olvida) y Patrick tiene que investigar un caso de asesinato: una turista alemana ha aparecido muerta con evidentes signos de tortura sobre los esqueletos de dos mujeres jóvenes asesinadas de la misma manera treinta años atrás.

No puedo decir que sea un libro malo, pues está bien escrito y la autora hace un buen uso de los elementos claves de la novela negra (presentación de las piezas del puzzle, de los personajes, subtramas ajenas al misterio principal pero importantes para resolver éste, etc.), pero no acaba de convencerme. Los personajes, en general, son muy tópicos, la estructura es tan clásica que resulta bastante aburrida y la relación de los protagonistas es tan perfecta y tan guay que acabas el libro deseando que se traicionen de la forma más sucia posible o que alguien los mate, aunque sólo sea para darle un poco de emoción.

En fin, resumiendo: el libro no está mal, se lee rápido y entretiene sin pretensiones. Y, si queréis más, hay otros tres esperando en las librerías y la autora ya ha empezado a escribir su siguiente obra. Viva.

viernes, 20 de enero de 2017

Reseña Interruptus. Robert Galbraith: El gusano de seda

Idioma original: inglés
Título original: The silkworm
Año de publicación: 2014
Traducción: Gemma Rovira
Valoración: Repelo Muggletum

Mirad: antes de entrar en materia no puedo evitar sumirme en una pequeña reflexión: ¿por qué, si Robert Galbraith es un sinónimo de J.K. Rowling, esa circunstancia está siendo divulgada, de hecho, es la primera frase en el perfil del autor en la solapa? ¿a qué jugamos? ¿a alter-egos, a antifaces que apenas le cubren a uno la cara pero dan el morbillo de ocultar los rasgos? Es obvio que J. K. Rowling no necesita dinero, pero ¿es que la agobia la inseguridad de obtener el mismo éxito en otras voces, en otros ámbitos? Puede que sea una cuestión de ego, puede (oh, me encantaría este concepto) que su pulsión creativa sea tan intensa que considere injusto (cualquiera que escriba aunque sea una línea en un comentario debería sentirse así) dejar que el mundo ignore lo que pasa por su cabeza. No sirva de crítica: sirva este comentario para compartir mi extrañeza. Con su fortuna, con su influencia, podría haber mantenido su anonimato y ver si este tal Galbraith pudiera ser, por puro mérito literario, un triunfador. Puede que sea su caché, y que la editorial haya necesitado recurrir a filtrar el dato por si el libro (como otras decenas de miles) pasara desapercibido.

Soy J. K. Rowling y voy a escribir uno (ya van tres) de esos libros que van a alejarme de ese estereotipo que me ha hecho inmensamente rica, voy a demostrarle al mundo que soy válida en otro registro. Pero sin pasarme: sé que nadie se creerá una nueva guisa demasiado sofisticada. No seré DeLillo ni Pynchon, tampoco Welsh o Amis. ¿Y si soy la nueva Stieg Larsson?

Bien; esto es un hándicap. Es un error esa elección. Puede que sea lo que le pide el cuerpo. Más libre que ella, más rica que sus editores y que muchísima gente, esa es una elección libre pero que no la va a llevar a los niveles de Harry Potter. Como si no fuera capaz de ser escritora para adultos, cosa que les pasa a unos cuantos, y no pasa nada. Comtadmelo a mí: soy padre de dos potterheads. Que no se tomarán nada bien que yo declare tan contundentemente que, fuera de su hábitat natural, Rowling/Galbraith se muestra tan poco convincente que nada me empuja a, superadas mis 70 potestativas páginas de oportunidad a un libro, tener la mínima voluntad de adentrarme a las que restan, que son más de 400. Sí: sin el respaldo del nombre, esta novela, de haberse publicado, sería carne de cajón de rebajas, de mesa de remate a 5 euros y de estante olvidado de librería de antiguo. No lo toméis, incondicionales, como un sacrilegio. Si en la vida uno tarde o temprano ha de comprender qué es lo que sabe hacer bien.
Y algo similar debe haber interpretado la autora. Después de varios años, parece que la saga va a contar con algunas entregas adicionales.

jueves, 1 de noviembre de 2018

Biblio-Necrophiliac Quiz 2018:


¡Feliz día de Todos los Santos y, mañana, día de los Fieles Difuntos a todo el mundo! Sabemos que muchos de nuestros lectores son unos empedernidos necrófi... bibliófilos y, sin duda, más de uno aprovecha sus vacaciones para visitar el Pére Lachaise, la abadía de Westminster o, aunque sea, el cementerio de La Almudena (vale, o La Recoleta), en busca de las tumbas de sus autores favoritos. Bueno, tampoco hace falta ser tan friki: en los suplementos literarios y en los blogs abundan, y más en estas fechas, los reportajes sobre los sepulcros de muchos escritores y escritoras que han honrado a nuestra especie con su presencia y obra (incluso el escritor holandés Cees Nooteboom escribió el libro Tumbas de poetas y pensadores). ¡Veamos si tanta información nos ha aprovechado realizando este rápido y divertido test, nuestro Biblio-Necrophiliac Quiz, sobre las últimas moradas de algunos/as muy insignes literatos/as!


Quien acierte todas las respuestas podrá participar en el sorteo de una fabulosa, aunque escalofriante, velada espiritista a cargo del Profesor Eggbá, sacerdote de la religión yoruba, reconocido sanador de todo tipo de enfermedades, incluidos el SIDA, el ébola, la alopecia y las hemorroides, experto en hechizos de amor, salud y trabajo, y célebre médium, intermediario en la comunicación con los muertos, a voluntad y bajo pedido... (ya sé que tal currículum resulta asombroso, pero si no te fías de un folleto que te dejan en el limpiaparabrisas del coche, ¿de qué te vas a fiar?).

Pues en palabras del, en cambio, inmortal Peter Pan: Here we go! Prohibido, eso sí, consultar la wikipedia o similares; no seáis tramposillos. Ni tramposillas... ; )

1- Venga, una facilita para empezar: ¿En que hermosa localidad mallorquina (perdón por la redundancia) se halla la tumba del escritor Robert Graves (perdón por otra redundancia)?
A/ Palma
B/ Calviá
C/ Deiá
D/ Magaluf

2- ¿Qué dejan sus muchos admiradores, según marca la tradición, en el sepulcro parisino de Oscar Wilde?
A/ Cartas de amor
B/ Besos
C/ Lazos de cintas arco iris
D/ Cajas de ansiolíticos

3- ¿Y sobre la tumba de qué famosa escritora lo que se deja son corazones formados con piedrecitas?
A/ Marguerite Duras
B/ Colette
C/ Barbara Cartland
D/ Patricia Highsmith

4- Ya puestos: ¿junto a la tumba de qué escritor, un pelín dipsómano, una figura misteriosa dejó durante muchos años una botella de coñac, en cada aniversario de su nacimiento?
A/ Edgar Allan Poe
B/ Malcolm Lowry
C/ Charles Bukowski
D/ Ernest Hemingway

5- ¿En la lápida de qué otro exitoso escritor podemos ver grabado un drakkar o barco vikingo?
A/ Stieg Larsson
B/ Michael Crichton
C/ Edison Tesla Marshall
D/ Jorge Luis Borges

6- ¿Qué famoso/a escritor o escritora está enterrado/a en plena naturaleza, al pie de un haya centenaria?
A/ Virginia Woolf
B/ Lev Tólstoi
C/ Isak Dinesen
D/ Bruce Chatwin

7- ¿De qué eximio autor, gloria de las letras de su patria, no estamos por completo seguros de dónde yacen sus restos (o al menos todos sus restos)?
A/ Miguel de Cervantes
B/ Fernando Pessoa
C/ William Shakespeare
D/ Todos ellos

8- ¿Y, en cambio, qué otro poeta, no menos insigne, dispone para su descanso eterno de dos sepulcros, dos (aunque sólo repose en uno de ellos, como es lógico)?
A/ Dante Aligheri
B/ Walt Whitman
C/ Reiner Maria Rilke
D/ Pablo Neruda

9- ¿En la tumba de qué gran escritor del género fantástico podemos contemplar una escultura que representa, precisamente, a ese autor saliendo de su propia tumba, cual walking dead ansioso por merendarse nuestros cerebros?
A/ Jules Verne
B/ H. P. Lovecraft
C/ Bram Stoker
D/ Richard Matheson

10- ¿Junto a la tumba de qué conocido/a autor /a de novelas detectivescas, situada en el no menos célebre Poet's Corner de Westminster, sus seguidores tienen permiso, por su cumpleaños y siempre que vayan vestidos como los personajes de sus novelas, a tomar el té con sandwiches de pepino?
A/ Arthur Conan Doyle
B/ Agatha Christie
C/ Michael Innes
D/ Esto es un INVENT como el Big Ben de grande, porque yo estuve en Londres de viaje con el insti y no recuerdo que ninguno de ésos estuviese enterrado allí...

Y para los obse... eruditos del tema, bonus extra, ya para nota:

11- ¿El cantante de qué mítica banda de heavy-metal intervino recientemente en la inauguración de una nueva lápida en la tumba del poeta, pintor y visionario William Blake, de quien es devoto admirador?
A/ Ozzy Osbourne, de Black Sabbath
B/ Bruce Dickinson, de Iron Maiden
C/ James Hetfield, de Metallica
D/ Jon Bon Jovi, de... vale, olvidémoslo

Las respuestas correctas, después de la preceptiva visita al tío Marcel:



Respuestas lúgubre y aproximadamente correctas: 
1-C/  2-B/  3-A/  4-A/  5-D/  6- C/ 7-D/  8-A/  9-A/  10-D/  11-B/

Valoración de los resultados:
De 1 a 3 aciertos: Reconoced que habéis seguido el mismo método que os sirvió para aprobar (a la cuarta vez) el examen teórico del carnet de conducir: poner las respuestas a boleo. Hala, venga, idos a comer huesos de santo o panellets, que os van a aprovechar más...
De 4 a 7 aciertos: Pscháa... podría estar mejor, sinceramente. Tiene un pase, pero pensad que con un cuatro, ni siquiera aprobaríais una asignatura de la ESO. Ahora bien, sí que podríais liderar un partido político español, así que no todo está perdido.
De 8 a 10 aciertos: ¡Enhorabuena: sois unos auténticos biblionecrófilos/as! Cuando hacéis un viaje lo primero que vais a visitar son las librerías y los cementerios; os gusta disfrutar de la paz de los camposantos leyendo y paseando entre sus tumbas... Vale, tenéis pocos amigos y además os llaman cada vez menos, pero cuando llegue el apocalipsis zombi ya veremos si logran rehuiros, ya... (a no ser que os toque ser zombis de ésos que van despacico, que entonces sí. Sorry).
11 aciertos: ¿Once? ¿En serio? Ejem... ¿No sois un poco raritos/as, eh? Y mirad que de raritos en este blog sabemos bastante. Por favor, dejad de leernos, no sigáis Un Libro Al Día... y si tratáis de contactar con nosotros os denunciaremos por ciberacoso. Hacedle un favor a la sociedad y acudid a un psiquiatra, o a un exorcista o lo que sea.  O mejor no salgáis nunca de casa... aquí tenéis una página web para que os vayáis entreteniendo; os prometo horas y horas de diversión:
https://www.findagrave.com/


miércoles, 10 de junio de 2015

Jose Serralvo: El niño que se desnudó enfrente de una webcam

Idioma original: español
Año de publicación: 2015
Valoración: recomendable (pero no para todos los estómagos)

Esta reseña viene con un disclaimer: Jose Serralvo fue (es) colaborador de este blog; de hecho, Un libro al día aparece mencionado en la solapa del libro, lo cual, por cierto, me ha hecho mucha ilusión. Así que existe cierta circularidad en el hecho de que ULAD reseñe un libro en el cual se menciona a ULAD, pero aun así intentaré ser ecuánime...

Así que no es por amiguismo por lo que digo que El niño que se desnudó enfrente de una webcam es una novela bien escrita. Tiene un narrador-protagonista creíble, con personalidad y voz propia y que presenta una cierta ambigüedad bastante bien conseguida y mantenida a lo largo del texto (después volvér sobre este asunto). Lo que también tengo que decir es que el tema del libro, y en particular algunas de sus escenas, no son para todos los estómagos: la novela habla de un niño/adolescente que se ve metido en el mundo de la pornografía infantil, y se convierte en el objeto de deseo y de explotación por parte de pedófilos de todo el mundo.

Hay en ENQSDEDUW (hasta el acrónimo es largo) referentes diversos. Uno de ellos es real: Justin Berry, un chico americano que, como el protagonista, se introdujo en la pornografía infantil como objeto, pero también como "empresario", controlando varias páginas web en las que participaban otros menores. Aquí entra la parte de la ambigüedad de la que hablaba antes: ¿hasta que punto David Timberthirdleg, el protagonista, es una víctima, o un cómplice de sus abusadores, o incluso un abusador él mismo, puesto que recluta a otros menores para sus páginas web pornográficas? ¿Debemos creerle cuando dice que no sabía que su reclutador, Ron, había matado al chico que le acosaba en el recreo, o al amante de su madre? El epílogo, que personalmente me parece innecesario porque hace obvio lo insinuado, intenta deshacer esa ambigüedad, aunque el texto creo que ya le daba al lector suficientes pistas para sacar conclusiones.

Pero también hay referentes claramente literarios, algunos explícitos y otros (si creemos al autor) inconscientes -o inexistentes-. Me refiero, por ejemplo, a David Foster Wallace, que aparece mencionado y citado en el texto varias veces, e incluso aparece en la portada del libro, aunque desde el punto de vista formal o de contenido los parecidos sean mucho menores; Nabokov, en particular Lolita, con la declaración de Humbert Humbert ante el jurado, también es un intertexto evidente; el de Dickens, que aparece mencionado en la contraportada, lo veo menos, por mucho que el protagonista sea un niño pobre y el tono sea ligeramente humorístico.

Y el referente que a mí me parece clarísimo, aunque el autor dice que no lo ha seguido, al menos conscientemente, es el de la picaresca: es verdad que David Timberthirdleg no es un "mozo de muchos amos" (o a lo mejor sí, según cómo se mire), pero todo lo demás está ahí: el origen ignominioso (nacido en la mesa camilla en que su madre daba masajes "con final feliz"), la narración autoexculpatoria -que nos se nos olvide que también El Lazarillo es una larga carta que Lázaro escribe exculpándose de la acusación de ser un cornudo consentido...), la utilización de la astucia para triunfar en un mundo hostil, el supuesto ascenso social o por lo menos económico...

En fin, como novela, ENQSDEDUW está bien narrada, bien construida, mantiene el interés y la coherencia del personaje, en ese margen de ambigüedad ética que lo hace literariamente mucho más interesante que si fuese una mera víctima, aunque éticamente provoca algunos reparos. No es un libro que regalaría a cualquier persona, porque no es una lectura agradable, así en general; pero sí es un libro que consigue tratar un tema muy escabroso sin ser morboso ni buscar la lágrima fácil. Y ya eso tiene mérito.

Una palabra final sobre el título: no me gusta el título. Creo que ya se ha abusado del tipo de títulos El X que Y, espoleados por Stieg Larsson, y en este caso además es demasiado largo y demasiado explícito. Yo le sugerí al autor, antes de que la novela fuese publicada, un título más en la tradición picaresca, algo como Aventuras y desventuras de David Timberthirdleg. Pero no me hizo mucho caso...

jueves, 24 de septiembre de 2009

Breve historia del libro (I)

Como ya comentamos en otra "metaentrada", cuando hablamos de "libros" en este blog generalmente lo hacemos en la segunda acepción del DRAE, es decir, nos referimos al contenido científico, filosófico o literario que transmiten las palabras, y no al continente o soporte en el que se publica este contenido; pero tampoco está de más que dediquemos un par de entradas al libro como objeto, es decir, al libro en su primera acepción de "conjunto de muchas hojas de papel u otro material semejante que, encuadernadas, forman un volumen". Solemos ser bien conscientes de que el libro como contenido tiene toda una historia detrás: la sucesión de estilos, voces y formas que llamamos "tradición". En cambio, solemos pasar por alto que también el libro como soporte tiene historia; una historia no menos compleja, que condiciona, y no poco, nuestra experiencia lectora.

Ya la misma palabra "libro" guarda el recuerdo de esta larga trayectoria. "Liber", en latín, significaba la parte interior de la corteza de un árbol. (De hecho, tiene el mismo origen que "leaf", "hoja" en inglés.) Es de suponer que éste sería precisamente uno de los primeros soportes materiales de los textos, junto a las antiguas tablillas de arcilla mesopotámicas, que se usaron desde el V milenio a. C. para grabar sobre ella registros en escritura cuneiforme. Este era un material fácil de encontrar en la húmeda Mesopotamia, aunque tenía algunos inconvenientes prácticos: cada tablilla admitía más o menos el mismo texto que una de nuestras páginas, sólo que las tablillas no podían unirse entre sí. Y esto, claro, complicaba bastante la lectura de textos largos. Llevarse a la playa la trilogía Millenium de Stieg Larsson habría sido bastante más incómodo en aquella época...

El papiro fue todo un avance: un lector voraz no necesitaba acarrear de un lado a otro varios kilos de arcilla. Además, las hojas que se obtenían del prensado de la pulpa vegetal podían pegarse entre sí, lo que permitía escribir textos más largos en un solo rollo (que es justo lo que significa "volumen"). Éste fue el formato más usado en la Antigüedad, tanto por sus inventores egipcios como por griegos y romanos. Era también relativamente barato de producir, si bien se exportaba en su mayoría desde Egipto, donde su producción era monopolio real. El inconveniente es que se trata de un material bastante vulnerable a la humedad y no digamos ya al fuego. Que se lo digan si no a los varios incendios (unos legendarios y otros reales) que sufrió la Biblioteca de Alejandría, en la que se llegaron a custodiar 700.000 de estos rollos de papiro.

La única biblioteca capaz de hacerle algo de sombra a este enorme almacén de material inflamable era la de Pérgamo. Fue quizá la encarnizada competencia que las enfrentó la que llevó a la Biblioteca de Pérgamo a ofrecer un original servicio a sus usuarios: un discreto túnel que unía su interior con un burdel. Pero no es esto lo que la hizo pasar a la historia, sino el hecho de que sus libros se copiaban en un material distinto del papiro y que tomó su nombre precisamente de la ciudad: el pergamino. Producido a partir de piel animal, era sin duda más caro, pero también mucho más duradero y resistente que el papiro. Al contrario que éste, permitía escribir por ambas caras e incluso borrar el texto raspándolo y volver a escribir. Además, la materia prima del papiro debía traerse de Egipto, mientras que las pieles de oveja, cabra y ternero estaban disponibles en cualquier parte. Por todo esto, el nuevo soporte fue implantándose poco a poco en todo el Imperio romano a partir del siglo II d. C.

Si bien al comienzo los pergaminos se enrollaban como el papiro, los romanos pronto empezaron a encuadernarlos para producir códices. Se juntaban varias hojas rectangulares de pergamino, se doblaban formando un cuadernillo y, una vez cosidos varios de éstos, se añadían unas cubiertas de madera. Lo normal es que se partiera de grupos de cuatro hojas, que se llamaban quaterni: de ahí viene la palabra "cuaderno" (y sus derivados "encuadernar" etc.). La ventaja fundamental del códice frente al rollo o volumen es que permite acceder directamente a partes concretas del texto, mientras que el segundo sólo admite una lectura secuencial. Vamos, que en un rollo de papiro no podían ponerse marcapáginas, por la sencilla razón de que no tenía páginas.

El formato códice ha debido de revelarse bastante práctico, porque en lo fundamental se ha mantenido sin cambios durante más o menos 17 siglos. Faltan, sin embargo, dos cosas básicas para que lleguemos al libro tal y como lo conocemos nosotros: el papel y la imprenta. Pero como esta entrada ya se está alargando más de lo razonable, lo dejamos para la siguiente de esta serie...

jueves, 1 de junio de 2017

Karl Ove Knausgård: Tiene que llover

Idioma original: Noruego
Título original: Min kamp. Femte bok.
Traducción: Kirsti Baggethun y Asunción Lorenzo
Año de publicación: 2010
Valoración: imprescindible

El quinto volumen de «Mi lucha» nos narra catorce años de la vida del autor, empezando con un joven Knausgård a la edad de diecinueve años, en los días previos a su entrada en la Academia de Escritura. A pesar de la euforia por iniciar sus primeros pasos como escritor, la soledad con la que se encuentra a su llegada a Bergen le causa cierta sensación de desasosiego. En una localidad desconocida, se encuentra perdido en medio de la ciudad y las dudas azotan la aún adolescente personalidad de Karl Ove. Son momentos de desolación, de inquietudes y de incertidumbres. Es la edad de la postadolescencia, esa época donde nos tomamos cada acto, cada decisión, como si fuera la más importante de nuestra vida; como si aquello que elegimos no tuviera vuelta atrás y cada suceso signifique algo irreversible y trascendente. El autor nos lleva a esa época donde las inseguridades afloran en cada elección que escogemos, y tememos que la vida que deseamos se nos escape por no haber tomado las decisiones adecuadas. Una edad donde uno no encuentra su lugar en el mundo y se siente algo perdido pero, a la vez, una edad donde uno se siente capaz de todo a pesar de que las circunstancias te venzan día sí, día también. Son días de flirteo con las mujeres, la música y el alcohol, en una vorágine de euforia hasta que la realidad se encarga de provocar un aterrizaje no siempre deseado.

Superados esos primeros años, el autor sigue su evolución: empieza a leer clásicos, a interesarse en la filosofía y la historia; ya no lee para distraerse sino para descubrir, para enriquecer esa inquietud que ha despertado en su interior en forma de necesidad de conocimiento. Hay mucha literatura en este volumen; nos habla de Hamsun, Proust, Joyce como referencias, pero también menciona Thomas Mann o Stieg Larsson. El autor se empapa de ella para buscar su propio estilo, encontrar el camino hacia una habilidad que sabe que posee pero que no se manifiesta por más que lo intente. Es la edad crítica donde su don tiene que surgir, y el autor no duda en volcarse con ello, a pesar de tener un carácter que no siempre le va a favor. Así, somos testigos de su nacimiento y evolución como escritor, y de las grandes frustraciones evidenciadas tras múltiples rechazos.

Como es habitual, Knausgård sabe cómo describir la cotidianeidad y lo hace de forma que te rodea, te cerca, te sitúa en el centro de la historia y te arrastra hacia dónde quiere, como una espiral con la realidad como destino final. Su narración es envolvente hasta tal punto que te ubica en el centro y te detalla cómo siente, cómo ve, cómo oye para que tú veas su vida con sus propios ojos. Y así, en un acto reflejo,  te implica hasta tal punto que provoca que tú te enfrentes también a tus propias decisiones y revises tu pasado, juzgándote a ti mismo a través de sus experiencias. El autor llena los espacios con tantas partículas de realidad que cuando uno se da cuenta se ve rodeado de ellos y los absorbe, los asimila, los hace propios hasta que forman parte de uno mismo; compartiendo contigo su vida construye un puente sentimental que reduce la distancia entre escritor y lector, haciendo reflotar ciertas partes de uno mismo que, por vergüenza o por olvido, yacen adormecidas en nuestro interior. Enfrentándote a tu propio yo, consigue entrar en tu vida, porque con esa lucha que transmite pone un espejo delante de ti para que tú libres tu propia batalla.

En el que probablemente sea el volumen más duro de los publicados hasta ahora, Knausgård se abre al lector y nos muestra sus inseguridades como persona pero especialmente como escritor. Nos sitúa en su mundo y nos fuerza a que tomemos partido, casi a que lo sometamos a juicio, aún y sabiendo que es probable que no compartamos sus decisiones ni comportamientos. Es honesto en su intención, es valiente en su enfoque y es transparente como el agua de la lluvia del título al exponer su vida en diminutas gotas de realidad que, en pequeñas y constantes dosis, va llenando nuestro subconsciente hasta que consigue formar parte de nuestro propio mundo interior.

En este volumen somos testigos del Knausgård probablemente más descarnado, más crudo, evidenciando más aún la ausencia de florituras o adornos. Hay mucho exceso en este volumen, pero no en detalle sino en impulsividad. Cuando Knausgård lee, arrasa con todo. Cuando bebe, es incontrolable. Cuando ama, le hierve la sangre y se siente fuerte y vulnerable a la vez, con la idea del suicidio asomando tras los pasos en falso. Hay mucha soledad, mucho dolor, mucha agonía y desespero, mucha frustración en su incapacidad para conseguir escribir al nivel que él mismo se exige. Knausgard es exigente e incluso agresivo hacia sí mismo; no se permite los errores, aunque tampoco hace mucho por evitarlos. En una lucha constante contra él mismo, su autoestima muere y renace, de igual forma que su carácter frío se vuelve abierto y desinhibido con el alcohol mientras se hunde al poco tiempo en una resaca de desmoronamiento.

Así, asistimos al volumen que probablemente otorgue más sentido al título de esta magnífica obra: «Mi lucha». Una lucha constante contra él mismo, contra su personalidad, contra su carácter inestable, contra sus flaquezas y debilidades, contra su capacidad narrativa. La lucha del que sabe lo que hay que hacer pero que es imposible que lo consiga sin vencer el propio obstáculo que supone él mismo. La solución y el problema en uno mismo, el principio y el fin de su propio mundo. Y esa soledad, tan buscada por él mismo en múltiples escapadas. Una soledad que le enfronte con su propia obra.

Solo alguien con la destreza de Knausgård puede ser capaz de escribir más tres mil páginas sobre su vida y no únicamente hacer que disfrutes, sino que aún te quedes con ganas de más. Queda ya únicamente un volumen para completar la hexología. Cuando eso ocurra, cuando su obra termine, nos dejará un profundo abismo al que nos asomaremos de vez en cuando, quien sabe si para ver en el fondo la sombra de nosotros mismos.

También de Karl Ove Knausgård en ULAD: La muerte del padre (y su contrareseña aquí), Un hombre enamorado, FinLa importancia de la novela

sábado, 4 de septiembre de 2021

II Premio Ensada de Reseñas. Segunda Reseña Ganadora: Ángel Becerra: Nueve más cero

Idioma original: español
Año de publicación: 2016
Valoración: curioso



La poda es una práctica agrícola que consiste en recortar un árbol o arbusto para incrementar el rendimiento del fruto. De no producirse ésta, dicha planta ve cómo la proliferación de tallos o ramas redunda en una abundancia de frutos, pero de tamaño más bien reducido. Algún tijeretazo, pienso, le haría bien al libro que me propongo reseñar, a saber, el segundo tomo de relatos del onubense Ángel Francisco Becerra, Nueve más cero.

Está compuesto, como el propio título denota, por nueve cuentos, más una pequeña broma matemático-ontológica. Todas las historias son sustanciosas y amenas, se leen con agrado e interés, pero la mayoría pecan de sobreabundancia en las apariciones -no fantasmales- del narrador (a veces, del lector implícito), demasiado consciente de sí mismo. Un narrador sobreactuado puede hacer más rico el juego narrativo, pero solo para iniciados; la omnipresencia de éste distancia la lectura de la esencia de la historia que se cuenta y, sobre todo, distorsiona el relato. El autor posee, sin duda, una voz propia: lenguaje preñado de sentencias ("Con lo poco que le cuesta al pasado perseguirnos, encima le damos facilidades" / "Hay personas que confunden ser amables con ser inferiores" / "Había sido hija ilegítima y eso no te reconcilia con la verdad jamás") y de tropos (metáforas y prosopopeyas, principalmente), posee un don inestimable para manejar los diálogos (algún relato parece el germen de una obra dramática) y es, además, dueño de una cosmovisión que fructifica en las antes referidas jugosas sentencias. Sin embargo, se pierde en voces narrativas mezcladas, se hace demasiado visible como autor y... algo que pudiera enervar: está contaminado de cierto provincianismo. Desgrano, ahora, los relatos.

El libro comienza con "Las nieblas de Belén", el texto más largo del volumen. A mi entender, el autor busca enganchar al lector con una intriga histórico-detectivesca en una línea transitada ya con demasiada frecuencia por la narrativa moderna, desde aquel lejano El nombre de la rosa; al que se añaden elementos informáticos recientes, con ecos de Stieg Larsson. La relación entre los personajes principales: Numera, un hacker, y la monja vengativa es potente, pero hay una línea paralela filológico-documental sobrante.
  • "Firmado... Silvia Acosta" se basa en una historia emotiva y romántica sita en la bella Italia, en la que se hace patente esa malquerencia del autor por la mezcla de voces narrativas, en este caso, las intromisiones de la sobrina de un cartero, el cual busca denodadamente una particular Muerte en Florencia.
  • "El asuntillo" es un texto directamente prescindible, si no fuera porque incluye un sabroso diálogo bodeguero que, como he dicho más arriba, testimonia las dotes del escritor en materia dialogística y que incluye un tema que posteriormente se va a repetir en otro cuento: la egoísta motivación de nuestros actos. El relato se articula como diatriba contra los ayuntamientos y sus próceres mayores.
  • "Aquí" muestra las dificultades en la búsqueda de la propia identidad. Buena historia lastrada por una mezcla de voces narrativas.
  • "Las caenas del amor" rinde tributo, de una manera demasiado extensa e hiperbólica, al éxtasis musical en la carne de una pareja que parece recordar a Lole y Manuel y que da fe de una visión neoplatónica de la existencia, que me inclino a considerar como base del pensamiento del escritor.
  • "Provecta Figueredo" no pasa de ser un divertimento local antroponímico.
  • "Nunca Sevilla", loa a un Tenorio fantasmal, se convierte en un epítome de esa característica de la narrativa del autor arriba criticada: mezcla de tiempos y narradores e injerencias del narrador.
  • "Sin sueños de Ámsterdam" obliga al lector a una segunda lectura para la recta comprensión de un texto nutrido de misterio y que tiene un macguffin más propio de la ciencia ficción.
  • "Cemento, arena y el agua" es la obra más cuajada del libro, o la que más se adapta a los gustos del que esto escribe: y es que el narrador se muestra menos. Arribismo sin escrúpulos, altruismo y venganza, en sabia mezcolanza.
En definitiva, una lectura recomendable, sobre todo, para letraheridos, y que da testimonio cabal de la idiosincrasia del autor.

Autor: Ángel María Arribas

domingo, 14 de junio de 2020

Camilla Läckberg: Mujeres que no perdonan

Idioma original: sueco
Título original: Kvinnor utan nad
Año de publicación: 2020
Traducción: Claudia Conde
Valoración: Insultante

Territorio best seller. Sabed que lo de seller significa vendedor. Que los de la editorial, muchas gracias, me lo colocan en mi casa y que lo leo, a diferencia de otros que también me envían, y viendo su escasa extensión, casi de inmediato. Lo leo por pura curiosidad ya que la autora me suena algo aunque sea entre recuerdos nebulosos que la asocian con aquella oleada de novela negra escandinava (tramas con muertos y mucho frío, autores cuyos apellidos acababan en berg o soon, cuyos nombres llevaban esas diéresis o la cosa esa redonda en las vocales que si  no fuera tan tarde y quiero publicar esto a las doce buscaría en Wikipedia cómo se denomina). Oleada que, por cierto, me causó bastante indiferencia. Stieg Larsson (¡sson!), autor cuya obra fue espoleta de tal explosión, me parece muy sobrevalorado, y la novela de marras que escribió, la causante de todo esto, siempre me pareció convencional, el equivalente actualizado en lo tecnológico al folletín clásico donde todo nudo argumental se resuelve en una pelea o en una persecución.

Pero esto, repito, es territorio best seller y aquí imperan otras reglas. Hablar de novelas adictivas, por ejemplo, poner títulos de obviedad sonrojante, incluir sinopsis en la contraportada del libro que prácticamente convierten la lectura en un trámite que, desde luego, recomiendo, ya, ahorrarse, ya que estamos y hemos llegado a las primeras líneas de este segundo párrafo. En el que ya he tenido, por cierto, más consideración con los lectores de la que tiene Läckberg. Que tiene una carrera de éxito en el género y que ha creado, se ve, personajes de gran raigambre entre su masa lectora. Pero que usurpa de manera desconsiderada y alevosa la trama de cierta novela clásica escrita por quien ni siquiera voy a insinuar, así de descarado es el robo. Tal es el rostro que le ha echado la autora para publicar esta novelucha que se lee en una hora, se digiere en quince minutos y (salvo que hayas de reseñarla) se olvida en treinta segundos. Sí: he dicho novelucha. Ni siquiera se puede hacer una sinopsis sin que aventuremos su desarrollo, pero por intentarlo no va a quedar. Tres mujeres casadas con tres patanes. Uno la maltrata físicamente, otro la menosprecia, el tercero la engaña con una mujer más joven. Un par de veces se inserta el hashtag #MeToo para que se vea que la autora ha decidido aportar su (indigno) grano de arena. Hubiera podido, digo yo, aportar algún tipo de rigor policial, algo más de profundidad en los perfiles de los personajes, algo más de elaboración en los procesos que llevan a la resolución, obvia y visible a cientos de millas, de la novela. Pero no se trataba de eso, se trataba de aprovechar el tirón del movimiento aunque sea a costa de urdir, perdón, robar, una trama simple como el mecanismo de un chupete y presentarla en tapa dura y cobrar casi veinte euros por ella.

Así que hay que meter la mano en el bolsillo del lector y hay que insultarlo. Le dice "no puedes haberte leído esa novela cuyo planteamiento he adaptado aquí a los tiempos que corren, así que vas a pensar que soy muy original y que, wow, qué viaje". Los lectores de Läckberg no pueden haber leído xxxxxx, novela emblemática de xxxxxx. La leen a ella, a Läckberg, y ya lo tienen todo, misterio y subidón de la venganza primaria incluido. A cambio de leer dos veces #MeToo y la satisfacción de sentirse dentro de un movimiento incontestable y que no necesita el apoyo de esta tontería. No os digo nada más para no romper el finísimo hilo que lleva, insisto, de leer solamente la sinopsis de este libro a agarrar un cabreo descomunal pensando a cuánto incauto se engaña aquí de forma oportunista y cuánto dinero va a moverse mientras algún escritor digno ha de escribir las instrucciones de una batidora para sobrevivir.

Os digo que si esto es representativo de lo que escribe su autora no voy a molestarme en averiguarlo.

Os sugiero que si decidís, a pesar de mi empeño en desaconsejarlo, dar  una oportunidad a este engaño, al menos conservéis el recibo de la librería.

martes, 30 de junio de 2009

Otros blogs sobre literatura

Por supuesto, este blog nuestro sobre libros no es ni mucho menos el único sobre literatura que hay en la red (como puede verse por ejemplo en los rankings de Wikio y de Alianzo). Esta es nuestra breve y personal selección. Nos habremos dejado muchos, claro, pero para eso están también los comentarios, para que nos recomendéis aquellos blogs literarios que vosotros sigáis.

Papel en blanco: Está considerado probablemente como el blog más completo sobre literatura en español. Escrito por seis autores, mezcla recomendaciones de libros con noticias sobre el mundo editorial, los premios literarios o efemérides. Precisamente por la mezcla de temas (está escrito por seis autores distintos, lo que siempre ayuda a dar variedad), resulta muy interesante y entretenido.

Lecturalia (blog): Lecturalia es una página web muy completa, con información sobre autores, libros, premios, novedades editoriales, etc., que también incluye un blog sobre literatura escrito por varios autores -pero fundamentalmente por Alfredo Álamo-. Suele componerse fundamentalmente de reseñas de libros, aunque también incluye reflexiones generales sobre noticias, géneros, autores...

Regina ExLibris: Un blog bastante divertido escrito por una librera que cuenta historias de su trabajo, y las utiliza generalmente para comentar o recomendar algún libro, ya sean novedades como ella última novela de Stieg Larsson, o clásicos como Otra vuelta de tuerca, de Henry James.

La tormenta en un vaso: Este blog se subtitula "un buen libro cada día", y aunque realmente no llegue a cumplir esta promesa, ofrece recomendaciones originales e interesantes de libros que se alejan de las lecturas más habituales o comerciales -incluyendo unas cuantas reseñas de poesía...

Encuentros de lecturas: Un blog ya veterano (se lleva publicando desde 2005) en el que también aparecen fundamentalmente reseñas de libros curiosos. Está encabezado por una cita de Auden que merece la pena recordar: "Reseñar libros malos no es sólo una pérdida de tiempo, sino también un peligro para el carácter"

Librosfera: Otro blog personal sobre literatura, que suele incluir curiosidades, ilustraciones, dibujos...

El blog de libros y bitios: Escrito por José Antonio Millán, uno de los expertos más reconocidos de España en temas de edición digital (y no sólo digital), el blog de Libros y Bitios -que por cierto forma parte de Libros y Bitios, una página con mucha más información- suele tratar temas relacionados con las editoriales, los nuevos medios de distribución de contenidos, la edición digital, la tipografía...

Los futuros del libro: Otro blog dedicado fundamentalmente a temas de edición digital y nuevas tecnologías, con reflexiones generalmente muy completas y especializadas.

Ficta Eloquentia: Un blog especializado en Literatura del Renacimiento (desgraciadamente lleva unos meses parado) pero que también suele incluir mucha información sobre nuevos soportes editoriales, investigación literaria, tipografía o bibliotecas (analógicas y digitales).

El bibliómano: Un blog interesante porque, a diferencia de la mayoría de los anteriores, presta especial atención al libro como objeto. Pese a su título, un blog para bibliófilos.

martes, 4 de agosto de 2020

Mads Peder Nordbo: Los crímenes del Ártico

Idioma original: danés
Título original: Pigen uden hud
Año de publicación: 2017
Traducción: Enrique Bernárdez Sanchís
Valoración: digamos que está bien


Ha habido en los últimos tiempos una cierta tendencia (no sé si incluso llegará  a considerarse como "subgénero") a situar novelas policíacas o noir en lugares de clima desapacible, cuando no directamente helador: Islandia, las islas Shetland, Laponia, Siberia-Gasteiz... En fin, en este gélido panorama, como si el frío aguijoneara de alguna manera las ansias homicidas, no podía faltar un escenario tan poco hollado, como es el de al isla de Groenlandia. Ignoro si será ésta la primera novela que lo hace, pero, en todo caso, aquí tenemos Los crímenes del Ártico, primera de una trilogía del danés Mads Peder Nordbo, para rellenar el vacío.

La novela está protagonizada por otro danés  -aun de padre noreteamericano-. el periodista Matthew Cave, que se ha trasladado a la capital groenlandesa, Nuuk, para trabajar en el periódico local, tratando de superar la consabida tragedia personal que le atormenta. Justo a tiempo, qué suerte tiene, para asistir a una serie de crímenes bastante truculentos que se suceden a partir del descubrimiento en un glaciar de una momia, quizás de época vikinga. pero también parecen viculados a otros crímenes sin resolver que tuvieron lugar en el mismo sitio cuarenta años atrás e investigados por el desaparecido policía Jakob Pedersen... Entre una cosa y otra, Matthew (y nosotros con él) conocerá mejor la cultura inuit y la Historia local, pero también a una muy peculiar groenlandesa llamada Tupaarnaq (he buscado el nombre y significa "tomillo").

No puedo contar mucho más de la novela sin destripar un poco su argumento; sí que  resulta entretenida y su estilo sin florituras fácil de leer, aunque tampoco sin causar vergüenza ajena. Por ponerle alguna pega, decir que denota alguna influencia, creo (no he leído las novelas pero sí visto las pelis) de la archiexitosa saga Millenium, de Stieg Larsson. También, que no resulta del todo verosímil que unos crímenes tan horrendos como los que aquí se narran no causen un mayor revuelo en una comunidad tan pequeña como es la ciudad de Nuuk, pero habrá que suponer que en Groenlandia la gente es especialmente dura... De todos modos, resulta ésta una opción adecuada para alejarnos de los escenarios habituales del noir, y especialmente refrescante para leer en los calurosos veranos del sur de Europa.

jueves, 8 de marzo de 2018

El papel de la mujer en la novela negra


La popularidad de la novela negra es tan evidente y está tan extendida que pareciera que no se puede inventar nada nuevo al respecto y mucho menos desde la perspectiva de género. Al menos en nuestro país, son varias las escritoras que han logrado publicar con reconocimiento novelas de suspense, hasta el punto que dicho fenómeno ostenta hasta un término propio: «femicrime». En muchos casos, los clásicos detectives o policías masculinos han sido reemplazados por inspectoras con mirada propia a la hora de abordar la resolución de los crímenes y la captura de los culpables. Recapitulando: tenemos escritoras mujeres, investigadoras mujeres, pero ¿qué hay de las víctimas? 

No hace falta ser un lector experimentado para darse cuenta de que la víctima tipo más recurrente es la joven/adolescente en una situación de vulnerabilidad y que sufrió algún tipo de abuso sexual/rito satánico/desmembramiento. Esto último suena a caricatura (que lo es) pero no anda lejos de lo que tan a menudo acabamos encontrándonos sobre el papel. Y tal vez sea por eso que en Reino Unido acaban de crear un nuevo premio de novela, el TaunchBook cuyas bases dicen textualmente: 
«El primer Premio Inaugural del libro se otorgará al autor de una novela en el género de la novela de suspense en la que ninguna mujer sea golpeada, acosada, explotada sexualmente, violada o asesinada. Como la violencia contra las mujeres en la ficción alcanza un nivel ridículo, el Premio Staunch Book invita a los escritores de suspense a mantenernos al borde de nuestros asientos sin recurrir a los mismos viejos clichés, sobre todo en relación a los personajes femeninos que son sexualmente atacados (aunque sea “necesario para la trama”), o eliminados (aunque ingeniosamente)» 
La iniciativa promueve dar un paso más en la novela negra para liberarla de unos clichés limitadores. Es un hecho que si el género goza de tan buena salud es por su capacidad de apasionarnos, porque su ritmo trepidante nos deja sin aliento y porque nos enfrenta a situaciones reconocibles donde lo que está en juego nos parece de vital importancia. 

Pero más allá de los intereses en el marco de un premio literario, a un lector con sentido crítico no puede pasarle por alto que las tramas más complejas, elaboradas y profundas nos informan de la realidad en que vivimos con muchas menos cortapisas de lo que le está permitido al periodismo. Esto es así porque el parecido con la realidad no es pura coincidencia: mafiosos, especuladores, traficantes, sicarios, y corruptos existen, y nadie niega la repercusión social de sus actos. 

Conocíamos la novela negra, básicamente, por la tradición anglosajona, pero desde hace algo más de una década, sabemos que también en la idílica Suecia se producen esas infracciones, asesinatos machistas incluidos. Nos lo contaron en su día Heining Mankell y Stieg Larsson entre otros, nos siguen informando hoy día los creadores de todas las latitudes entre los que no escasean los periodistas. La ventaja de todo esto es que, gracias a la globalización del género, podemos acceder a lo más hondo de las sociedades, hasta de las más alejadas geográfica o ideológicamente. 

Nos encontramos con una realidad palpitante pero llena de sombras que no nos está permitido ignorar. En la novela negra clásica, la mujer aparece como mero apéndice del héroe, quien le auxilia en sus investigaciones o en la vida cotidiana, o bien se convierte en su partenaire ocasional pero, como venimos diciendo, la mayoría de las veces es también la víctima del crimen. Por suerte, la literatura va evolucionando al compás de lo que ocurre fuera de los libros: los roles se van volviendo más activos, pero no se elimina la violencia. 

Y no puede hacerlo, al menos mientras esta siga invadiendo las páginas de sucesos como hasta ahora. Ante un problema social de ese calibre, la radiografía realizada por la novela negra parece necesaria y, desde luego, se ha convertido en recurrente. Aun así, y al margen de su género, unos novelistas mantienen una actitud neutra hacia los hechos y otros lo consideran un problema acuciante y angustioso que es preciso atajar urgentemente. Son estos dos tipos de planteamientos los que diferencian la perspectiva a la hora de enfocar la ficción. Pero una cosa es clara: los escritores que habiendo interiorizado, e incluso legitimado, esa violencia la ven como un hecho natural e inevitable la presentan en su narrativa como un elemento más del entramado social que analizan; en cambio, aquellos que la consideran una anomalía preocupante, un elemento más de control y restricción de libertades, la abordan como testimonio, denuncia y reivindicación, como un minúsculo grano de arena que quizá pueda contribuir a cambiar algo. 

Cualquier forma de abordar la cuestión es válida, lo que importa es leer con sentido crítico para no normalizar situaciones que deberíamos considerar excepcionalmente aberrantes.

Imagen: 
Yolanda Domínguez, Fashion Victims 2013 http://yolandadominguez.com/portfolio/fashion-victims/

viernes, 17 de abril de 2009

La literatura policiaca

Una vez una amiga me preguntó: "¿por qué te gusta tanto la novela policiaca?". Bueno, me gusta por varias razones. En primer lugar, porque es fácil de leer, tanto en español como en inglés; no exige mucha concentración, así que es la lectura perfecta para viajes, vacaciones, ratos de descanso. Además, es un género con reglas claras y definidas, que se podrían resumir en: "hay un misterio -generalmente, un crimen-, y una persona debe desentrañarlo". A partir de este planteamiento común, es apasionante observar las variantes, modificaciones y reinvenciones del género, que sigue muy vivo en la actualidad (no hay más que mirar la amplitud de las secciones de novela policiaca en las librerías).

Este es un breve repaso a algunos de los nombres fundamentales del género:

Los clásicos:

1.- Edgar Allan Poe: Aunque se le conoce fundamentamente como autor de cuentos de terror, para muchos es también el inventor del relato policiaco en su forma moderna con "Los crímenes de la Rue Morgue", en que aparece un detective intelectualmente superdotado (Chevalier Auguste Dupin), una habitación cerrada, un cadáver y muchas preguntas sin resolver. Dupin sólo volvió a aparecer en otras dos historias de Poe, "El misterio de Marie Rogêt" y "La carta robada", pero estos tres relatos fueron suficientes para dejar sentadas las bases del género.

2.- Arthur Conan Doyle: Y si se trata de encontrar los modelos fundacionales de la novela policiaca, cómo no referirse a Conan Doyle y su Sherlock Holmes. Desde su primera aparición en Estudio en escarlata hasta su desaparición en 1927 con El archivo de Sherlock Holmes (muerte y resurrección de por medio), Doyle marcó la pauta que luego seguirían muchos otros -hasta llegar a nuestro querido Dr. House. Su detective, dotado de una inteligencia sobrehumana aunque social y personalmente inestable, y su inseparable compañero, el Dr. Watson, se pasearon por 4 novelas y 56 historias cortas antes de desaparecer, dejando establecido el canon del género policiaco.

3.- Agatha Christie: El otro gran nombre del género, Agatha Christie escribió unas 80 obras del género policiaco, entre novelas y libros de relatos, y dio luz a dos detectives distintos pero igualmente memorables: el petulante y sofisticado Hércules Poirot, y la adorable pero terrible anciana Miss Marple. Las novelas de Christie suelen tener un desarrollo lento, largas presentaciones de situación y personajes, antes de que se produzca el crimen en cuestión, y suelen estar llenos de pistas falsas que hacen que el lector sospeche de todos los personajes salvo del propio detective. Algunas de las obras más conocidas de esta autora han sido llevadas al cine o al teatro, como Diez negritos, Muerte en el Nilo o Tres ratones ciegos -adaptada con el título de La ratonera-.

4.- Georges Simenon: Menos conocidos que los anteriores, pero quizás más literario que ellos en su estilo y sus intenciones, el belga Simenon es el creador del comisario Maigret, un detective parisino inteligente -pero no de una manera tan sobrehumana o abrumadora como sus predecesores- y humano, iniciando de alguna manera la tradición del "detective sufriente" que han prolongado varios escritores actuales. Las historias de Maigret suelen ser pausadas, casi estáticas, sin tantos giros sorprendentes o revelaciones cataclísmicas como las de Conan Doyle o Agatha Christie. Esto no quiere decir que sean aburridas, sino que su interés está en otra parte: en la presentación de los personajes y la sociedad que rodean al crimen.

5.- Gastón Leroux: A Leroux le corresponde, se puede decir, el honor de cerrar un subgénero que inició Poe con la Rue Morgue: el del "misterio de la habitación cerrada". El Misterio del Cuarto Amarillo está considerado por muchos como el modelo último y definitivo de este tipo de novela, en el que el crimen se ha cometido en una habitación cerrada a cal y canto, sin salidas posibles, y en la que aparentemente sólo se encontraba la víctima. Después de él se han escrito otras novelas similares -por ejemplo, El hombre vacío de John Dickson Carr-, pero no han logrado superar la complejidad o el ingenio de la de Leroux.

6.- Dashiell Hammett: Por terminar con los clásicos, citemos a Hammett, autor de novelas como Cosecha Roja o El halcón maltés, considerado como el iniciador o el maestro del subgénero del hard-boiled o "novela negra", en el que el detective no alcanza la solución del misterio necesariamente a través de la inteligencia, sino a través de la insistencia, la falta de escrúpulos y también, a veces, la violencia o la suerte. En sus novelas -como en las de Raymond Chandler, creador del detective Phillip Marlowe-, la ley y la moral no siempre van de la mano, y el resolver el crimen no siempre significa salir triunfador...


Los actuales:

1.- P.D. James: Creadora del detective-poeta Adam Dalgliesh, P.D. James podría considerarse como una continuadora de la obra de Agatha Christie, tanto por sus entornos ingleses como su detallada presentación de ambientes y personajes, aunque James quizás tenga un estilo algo más irónico que Christie, lo que hace su lectura más entretenida.

2.- Henning Mankell: El escritor sueco actual más conocido, con permiso de Stieg Larsson, es el creador de Kurt Wallander, un detective solitario, profesional pero un poco amargado. Sus novelas, generalmente muy bien escritas y planeadas (con la excepción de Firewall, que no me gustó nada), cuentan detalladamente todo el proceso policial -investigación, burocracia, interrogatorios...- desde que se produce el crimen hasta que se resuelve.

3.- Andrea Camillieri: Para muchos -entre los que me cuento-, el mejor escritor de novela policiaca contemporáneo. Basado -en el nombre y en su apetito voraz- en el inspector Carvalho de Vázquez Montalván, su inspector Salvo Montalbano, de Vigata, es un hombre inteligente, irónico, epicúreo, independiente y algo decadente, y las novelas de Camillieri están llenas de sentido del humor, de ligereza y de personajes grotescos. ¿Se casará algún día Montalbano con Livia?

4.- Michael Connelly: De los escritores actuales, y quizás por su origen estadounidense, Michael Connelly es el más cercano al género del hardboiled y a los tópicos hollywoodienses de la novela de detectives: su detective, Hieronymus 'Harry' Bosch es un tipo duro -pero con sentimientos-, enfrentado con la burocracia policial y con problemas personales y profesionales, que siempre resuelve los crímenes de una manera heroica y violenta, sin importarle las consecuencias.

5.- John Connolly
: Sus obras suponen, cada vez más a medida que avanza su carrera, la mezcla de dos géneros: el policiaco y el de terror. Comenzó siendo un escritor de novela negra especialmente irónico y atrevido con Todo lo que muere, para ir dando paso a más elementos sobrenaturales. Lo mejor de sus novelas, más que el detective Charlie Parker, torturado por su pasado, son dos personajes secundarios: Angel y Louis, una pareja de asesinos gays que ayudan a Parker cuando este lo necesita. Cuando aparecen en acción, uno sabe que se lo va a pasar bien durante unas cuantas páginas.

6.- Ian Rankin: Escritor escocés, Rankin sitúa sus novelas policiacas en Edimburgo y sus alrededores. Su detective, el Inspector Rebus, se parece un poco al Harry Bosch de Michael Connelly: está al margen de las intrigas políticas de la policía, es independiente, algo violento y tiene un alto sentido de la moral y la responsabilidad. Probablemente no es el mejor de los escritores citados, pero sí es uno de los que más vende, sobre todo en Europa.

¿Me olvido de alguno? Me lo podéis recordar en los comentarios...