sábado, 11 de octubre de 2014

Chris Cleave: Con el corazón en la mano

Idioma original: inglés
Título original: The Other Hand/Little Bee
Año de publicación: 2008
Valoración: recomendable o no, dependiendo de lo que uno espere

A pesar de que en la contracubierta de este libro no se dice qué ocurre en su interior y se pide al lector que, por favor, no cuente de qué va el libro a nadie (para no estropear la maravillosa sorpresa que es su contenido, ay), yo lo voy a hacer, porque si no, no hay manera de escribir una reseña. Así que, si alguien quiere respetar las reglas del juego de la editorial y no saber qué pasa en esta obra, que no siga leyendo.

Little Bee (o The Other Hand –no me preguntéis por qué hay otra edición con otro título, no lo sé– o Con el corazón en la mano –si llego a encontrar la versión en castellano, con este título, para rato me acerco, todo sea dicho–) es la historia de una adolescente africana que se rebautiza como Little Bee poco antes de abandonar el país en el que vive, que está inmerso en un conflicto bélico. La muchacha llega a Gran Bretaña y, tras pasar una muy larga temporada en un centro para refugiados, consigue salir y dirigirse a la casa de Andrew y Sara, las únicas personas inglesas a las que conoce. Cuando llega allí, descubre que Andrew se ha suicidado y que Sara, editora de una revista de moda, tiene que hacer frente a su pérdida, además de cuidar de su hijo Charlie, que tiene tres años y siempre va vestido de Batman.

Y aquí llega lo importante: si decidimos leer este libro como si fuera una novela "para leer en la playa", es decir, la típica lectura que nos mantiene entretenidos y no nos hace pensar demasiado, éste es nuestro libro. La historia es bonita, entre las dos mujeres se establece una relación preciosa (basada tanto en las cosas que las diferencian como en aquellas que las acercan, claro), el niño es un amor, el amante es creíble (aunque, a título personal, me pareció un poco imbécil) y luego tiene un toque de "unamos culturas, la gente de África es inocente y simpática y todos queremos mucho a los inmigrantes sin papeles porque sufren un montón" que, si no quieres profundizar, te vale para pasar la tarde.

El problema es decidir leer este libro como si fuera algo completamente verosímil (que ay, no, le fallan unos cuantos detalles) o como si realmente estuviera denunciando algo (los problemas en los países en vías de desarrollo, nuestro egoísmo occidental, etc.). Entonces, sería mejor que leyerámos otra cosa. Porque, a pesar de que a Cleave hay que reconocerle que sabe escribir y que hay escenas muy bien trabajadas en esta obra (amén de un par de momentos divertidísimos), la historia de Little Bee (incluso el origen de todo, el momento en el que la muchacha conoció a la pareja de ingleses) resulta poco creíble, y sus intentos por hacer una crítica de la política y de la sociedad occidentales o de las desgracias que a diario ocurren en el mundo se quedan tan sólo en la superficie. No es éste un libro que invite, por lo tnato, a reflexionar sobre el tema (o sobre otros muchos temas con los que se relaciona).

Así que lo dicho: para leer algo ligero y no pensar, Little Bee. Para realmente profundizar en el tema de la inmigración y de los conflictos en África, mejor otro libro.

viernes, 10 de octubre de 2014

Philip Roth: La humillación

Idioma original: inglés
Título original: The Humbling
Año de publicación: 2009
Valoración: Se deja leer

La verdad, he estado tentado a no escribir esta reseña, porque últimamente reseñas no nos faltan y con tanto libro bueno que hay para comentar, para qué hablar de libros decepcionantes como este. Pero al final he pensado que qué demonios, también hay que avisar a los lectores cuando los grandes de la literatura escriben cosas que no valen la pena. Para que, si se fían de nosotros, eviten gastar su tiempo y su dinero...

Porque, sí, La humillación no me ha gustado, por dos motivos: porque no me parece que está bien desarrollada, y porque la trama central del libro me parece ridículamente simplista y hasta insultante desde el punto de vista de la representación de la mujer y de la (homo)sexualidad.

Empezamos por lo primero: La humillación es, como muchas de las últimas novelas de Roth, una reflexión sobre el envejecimiento, la decadencia física y el agotamiento creativo (precisamente ahora que el escritor ha anunciado que no va a publicar más novelas). El personaje protagonista es un actor prestigioso, especialista en Shakespeare, que de pronto descubre que no sabe actuar, que ha perdido su instinto y su naturalidad encima del escenario.

A partir de esta idea, qué duda cabe, un gran autor podría haber escrito una gran novela; pero no, Roth abandona esa idea casi completamente y se centra en la relación del protagonista con dos mujeres: Sybil, una paciente del hospital psiquiátrico donde está ingresado, y Pegeen, una mujer lesbiana (o, habría que decir más propiamente, bisexual) con la que comienza una relación amorosa. Pero en ninguno de estos elementos hay profundidad o desarrollo, ni siquiera sorpresa o imaginación: da la impresión de que el escritor, como su protagonista, ha perdido la vena creativa y se dedica solo a repetir lo que ya ha escrito (y mejor) en novelas como Elegía o El animal moribundo, entre otras. No es que sea una novela mal escrita, solo faltaba que a estas alturas dijéramos que Roth escribe mal, pero la verdad, no añade absolutamente nada a su obra ni a nuestro conocimiento del mundo.

El otro elemento es el tratamiento de las mujeres y de la homosexualidad en el libro. En realidad, da la impresión de que aquí Roth está poniendo en palabras una muy repetida fantasía masculina: la de que el amor (y una buena polla) pueden "curar" el lesbianismo y transformar una "anomalía sexual" (como el propio personaje se define a sí mismo, entre risas) en una mujer como debe ser, "femenina". Todo el segundo apartado de la novela, "La transformación", trata precisamente del proceso mediante el cual el actor convierte a Pegeen en "una mujer que le pudiese gustar a él, en vez de una mujer que pudiese gustarle a otra mujer" (Traducción mía). Y Roth no parece ver ningún problema en ese proceso, ni en que de repente a todo el mundo le guste más la nueva Pegeen porque es más "normal".

Ahora está en proceso de filmación una película basada en esta novela, con Al Pacino en el papel protagonista y una actriz notablemente más joven que el personaje de Pegeen en la novela. Esto hace prever que la película solo acentuará todavía más la visión de la mujer (lesbiana) como alguien indefenso, inexperto y que necesita ser "transformada", "normalizada" por un hombre maduro. Pero a lo mejor me estoy adelantando a los acontecimientos...

También de Philip Roth en ULAD: Indignación, El animal moribundo, La conjura contra América, Elegía, La mancha humana, Némesis, Pastoral americana, El lamento de Portnoy, Engaño, Goodbye, Columbus, Sale el espectro

jueves, 9 de octubre de 2014

Colaboración: El corredor del laberinto de James Dashner

Título original: The Maze Runner
Idioma original: inglés
Año de publicación: 2009
Valoración: decepcionante

Un chico sin memoria se despierta en un sitio extraño, una especie de prisión llamada el Área, que es habitada por un grupo de adolescentes que tampoco recuerdan gran cosa de su pasado. Afuera, sólo se extiende un enorme laberinto que cambia diariamente y que es habitado por unas criaturas mortíferas llamadas Penitentes. Bajo esa premisa se inicia Maze Runner, otra novela orientada hacia el público juvenil, que como tantas en su género, pretende insertarse en las largas listas de preferencias. Pero tras iniciar la lectura de los primeros párrafos, se aprecia que ésta no es una novela bien cuidada, en especial por el empleo del lenguaje. Si se decide seguir avanzando, se observa el poco interés en el delineado de los personajes, el problema en el manejo de la trama y su verosimilitud. Cuando se termina, da la impresión de ser un primer borrador de un proyecto de novela.

Es complicado hacer una reseña negativa para una novela de la que todos hablan maravillas, con una historia cuyo gusto popular ha llegado hasta las salas de cine, calificándola como una historia “muy original”. Posiblemente existen ciertos libros que sólo pueden disfrutarse en determinados momentos de la vida, para este caso, la adolescencia, aunque eso no debería importar. La Literatura Infantil y Juvenil tiene diversidad de títulos de excelente manufactura, así que no creo que el género sea una excusa para justificar los errores de edición, trama o verosimilitud.


El autor se vale de ese desconocimiento inicial del personaje (sobre sí mismo y el nuevo sitio que habita) para generar la suficiente tensión que mantiene al lector curioso en suspenso, esperando encontrar algún indicio que ayude a entender lo que sucede en la extraña prisión y su laberinto. Para el punto de vista, se utiliza un narrador en tercera que se sitúa cerca de las acciones de Thomas, el protagonista de la novela, y así se podrá conocer la forma en que ese sitio aislado es manejado por el grupo de adolescentes. La propuesta es que, encontrando la salida del laberinto, podrán regresar a casa (aunque no guarden ningún recuerdo al respecto). Para lograr tal proeza, existe un grupo de corredores que salen durante el día a explorar el laberinto y trazar los mapas del mismo, en espera de poder resolver el acertijo. Los Penitentes del laberinto atacan a los chicos y les inyectan un veneno potencialmente mortal. Si sobreviven a la picadura y a un proceso llamado Transformación, la mayoría de las víctimas enloquece.

Pero la incertidumbre inicial que mantiene la atención lectora, se va diluyendo hacia la mitad de la novela, porque no se entrega otra estrategia distinta para generar tensión. En historias con este tipo de estructura, el asunto es más difícil porque son mundos cerrados y además controlados. Existe un tipo de lógica que sólo se entiende en el interior, con pocos elementos con los cuales se pueda echar mano para cambiarlo en algo potencialmente relevante. Cuando se maneja este diseño, lo más obvio es que todo se encuentra a merced de una “inteligencia superior”, un arquitecto; y no existe garantía de que resolviendo el acertijo, se encuentren las respuestas deseadas. Esta estructura, exige que el escritor maneje ese mundo cerrado de forma ingeniosa para conservar el interés.

Y cuando se pierde ese impulso inicial, el autor comete el error de atacar su verosimilitud, porque necesita otro estímulo distinto para mantener ese ritmo y, aparentemente, los elementos que ha puesto en juego ya no le proporcionan más acción. La otra opción es que se haya quedado sin nuevas ideas para manejar creativamente esos elementos. Así que todo aquello que nos propusieron como algo aterrador o mortífero durante la primera mitad de la historia, como los Penitentes, el veneno, el laberinto en la noche o la Transformación, durante la otra mitad, queda claro que no lo son tanto; cuando Thomas, intentando ayudar a unos compañeros rezagados y se adentra en el laberinto, se van cayendo uno a uno los elementos de tensión.

El siguiente problema son los personajes, que tienen un esbozo de carácter y son pobres en desarrollo. Los secundarios, de hecho, se prestan para ser más interesantes que el personaje principal, al que el autor intenta imponer sólo por su deseo y no porque se distinga por ser excepcional. Pero Thomas es el factor desestabilizador de ese mundo cerrado, así que, a pesar de su poca personalidad, es importante en lo que a la trama se refiere.

Y si todo lo ya expuesto no fuera suficiente dentro de los múltiples descuidos, lo que más resalta negativamente, es el estilo: una gran colección de frases hechas y lugares comunes que al principio se soportan pero que después cansan. Eso sin mencionar el abuso en los adjetivos, las extrañas metáforas y términos científicos incongruentes. No soy filóloga y mi área de experiencia en nada tiene que ver con las letras, pero tras leer “Maze Runner” me resulta claro que el estilo y el lenguaje son algo que también toma realce en la literatura fantástica y de ciencia ficción, porque entregan un sentido, una dirección, las palabras mismas son un indicio del mundo que el autor nos intenta recrear. Las palabras conducen a un contexto determinado, indican una época específica, un escenario.

De manera que si el lector es amante de las novelas distópicas de adolescentes y no le molestan los personajes planos y la trama superflua e incongruente, Maze Runner es una novela para pasar el rato. Pero definitivamente no es recomendable si para aquellos que disfrutaron títulos como Dune o se estremecieron ante la perspectiva de Un mundo feliz.

Firmado: Julieta Moreyra

miércoles, 8 de octubre de 2014

Zoom: "El banquero anarquista" de Fernando Pessoa

Idioma original: portugués
Título original: O banqueiro anarquista
Año de publicación: 1922
Traductor: Jorge Gimeno
Valoración: está bien

He aquí una curiosa obra en prosa, una novela breve -si se puede calificar como tal- del insigne poeta portugués, gloria de las letras ibéricas (en realidad, sólo lusas, pero ya puestos, arrimemos el ascua a nuestra sardina...), Fernando Pessoa . He escrito que no sé si se puede calificar de "novela" porque esta obra resulta ser poco más que un diálogo -aunque en realidad, además, es un monólogo- entre dos personajes: el anónimo narrador, al que podemos identificar con el propio Pessoa, y un sujeto con el que conversa después de una cena y que parece ser un exitoso banquero, especulador capitalista y acaparador, pero que, pese a todas estas circunstancias, se declara seguidor acérrimo del anarquismo en la teoría y, sobre todo, en la práctica. 

Este banquero, requerido por su interlocutor, va explicando sin reserva alguna sus orígenes humildes, su primer contacto y compromiso con la idea anarquista y, sobre todo, sus dudas sobre el mejor camino para la consecución de esta Idea y sus reflexiones al respecto, así como sobre otras ideologías revolucionarias, entonces en pleno auge y actualidad (recordemos que la obrita es de 1922). Al final, el hombre explica cómo la lógica -aplastante,  eso hay que reconocerlo- de sus razonamientos le llevó a la conclusión de que la mejor estrategia para la consecución de esos ideales ácratas, al menos en lo que a él mismo atañía, consistía en amasar la mayor fortuna que fuera capaz y liberarse así de la tiranía del dinero,  lo que le llevó,  en última instancia, a convertirse en banquero. No voy a explicar exactamente en qué consisten esos razonamientos para no destripar aún más el argumento a quien esté interesado en leer esta obra, pero créanme: no tienen desperdicio.

Este texto, por lo visto, supone una muestra de lo que el propio Pessoa llamaba "sátiras dialécticas", en las que trataba de rebatir e ironizar sobre ideas políticas o filosóficas retorciebdo hasta el absurdo sus propios argumentos. En este caso, parece evidente que la doctrina a satirizar es más la del anarquismo que el capitalismo. Ahora bien, no conozco demasiado acerca de la figura de Fernando Pessoa y sus circunstancias biográficas (aparte de, por ejemplo, su educación anglófona o su interesante cultivo de sus "heterónimos"); menos aún de sus simpatías o antipatías políticas,  aunque, al parecer, sí que sentía interés no sólo por la literatura, sino también por los avatares políticos de Portugal y del mundo de su época. Sin embargo, me da la impresión de que el conocimiento que demuestra y, sobre todo, la reflexión que hace sobre las ideas anarquistas, y revolucionarias en general, son demasiado exhaustivas y competentes como para salir de alguien que pretenda únicamente desdeñarlas o ridiculizarlas. Quizás alguien que sepa más que yo sobre este escritor pueda decirnos si me equivoco.  Entretanto yo, en cualquier caso, prometo seguir leyendo a Pessoa.

Otros títulos de Fernando Pessoa en Un Libro Al Día: Libro del desasosiego, Quaresma, descifrador. Relatos policiacos, El mendigo y otros cuentos

martes, 7 de octubre de 2014

Wenguang Huang: El pequeño guardia rojo

Idioma original: inglés
Título original: The Little Red Guard. A Family Memoir
Año de publicación: 2012
Traducción: Juan Castilla Plaza
Valoración: muy recomendable

La casualidad, y no el feng shui, reordena mi estricta lista de lecturas de manera que leo a Wenguang Huang, escritor chino que escribe en inglés, a continuación de Tao Lin, de nacionalidad USA y estrella de internet. Y lo poco que tienen que ver el uno con el otro. Bueno, ¿por qué habrían de tener algo que ver? esa mentalidad nuestra tan arraigada que nos impide discernirlos de sus sacrificadas vidas tras mostradores de bazares y barras de bares de toda la vida que parecen capaces de prescindir de una persiana que bajar. Sí, señores, estamos cargados de preconcepciones y China es un enorme e inabarcable país cuyo misterio preferimos no desentrañar, o, mejor dicho, nos resulta mucho más cómodo.
El pequeño guardia rojo es una fascinante narración autobiográfica de un autor de esos que, generacionalmente, ha quedado a caballo entre la China de línea dura, la de Mao y su sangrienta revolución cultural, y la de hoy, entregada de forma manifiesta al capitalismo y con la quinta marcha puesta para seguir siendo la fábrica del mundo.
Wenguang Huang nos habla de la historia de su familia, una familia cuyo peso acarrea Padre (solo una vez se mencionará su nombre real) que, como único pariente varón vivo, asume la responsabilidad de seguir con la tradición secular de hacerse cargo, con un enorme plazo de previsión, de todo lo concerniente a la muerte de Abuela. Una cuestión que recorre toda la narración, de forma tragicómica. ¿O no lo es, que el Wenguang niño se vea obligado a dormir al lado del ataúd, preparado para el momento? Debido al férreo control político y a las estrictas condiciones encaminadas a erradicar toda tradición que se considere contrarrevolucionaria, la vida de Padre, que intenta mantener el equilibrio entre sus obligaciones familiares y sus obligaciones con el Partido.
Una narración a ratos triste y sórdida, casi opresiva ante la certeza de que lo que cuenta el autor no se ha exagerado en lo más mínimo. Depuración, delaciones, miseria, choque mal resuelto de mentalidades, una crueldad que se blande en nombre de la igualdad y que, a veces, nos incomoda. Pues tan justo es equilibrar el reparto de la riqueza como incómodo respaldar que este reparto se haga a base de incautaciones y represalias indiscriminadas. Si es que no sabemos lo que queremos. La crueldad del maoísmo, decisión tras decisión encaminada a erradicar burguesía, capitalismo, especulación, sentido de lo privado, aquí se manifiesta de formas variadas. No nos gusta un pelo. No le vemos grandes diferencias con el otro extremo. Como en todos lados. Una jerarquía beneficiada y ajena a las penurias que atraviesa la mayoría. Un control de la información, un sesgo constante de las evidencias que caen por su peso y no convienen a la finalidad común. Y la apertura que ya conocemos, una apertura más hacia la cartera que hacia el corazón  de Occidente.
Mucho más que un ejercicio de exotismo perfectamente escrito, más bien una guía que nos permite asomarnos, un poco, a la mentalidad de prácticamente uno de cada cinco habitantes que nos acompañan en en este planeta.

lunes, 6 de octubre de 2014

David Mitchell: Black Swan Green

Idioma original: inglés
Título original: Black Swan Green
Año de publicación: 2006
Valoración: recomendable

Jason Taylor, poeta aficionado, tiene trece años y vive en Black Swan Green, una pequeña localidad inglesa en la que, curiosamente, no hay cisnes. Jason es un chaval normal, pero últimamente no le va nada bien. Su hermana mayor (quien no es precisamente su mayor aliada) abandonará a la familia pronto para ir a la universidad, el conflicto de las Malvinas está cambiando todo lo que hasta ahora creía saber sobre su país y sobre el mundo en el que vive, sus padres han iniciado una guerra que parece que va a terminar en divorcio, un extraño grupo de gitanos ha llegado al pueblo (lo cual origina reacciones encontradas entre la población) y, por si fuera poco, es el blanco preferido de los matones del colegio.

Con este no-demasiado-divertido panorama como punto de partida, David Mitchell nos muestra los trece meses durante los cuales nuestro protagonista pasará de la infancia a la adolescencia mientras todo a su alrededor parece desmoronarse y amenazar con llevárselo por delante, construyendo una Bildungsroman cuyo estilo y temática difieren en gran medida de los libros anteriores del autor.

En Black Swan Green no nos encontramos reminiscencias de literatura fantástica ni de ciencia-ficción, sino una historia realista en la que hay que reconocer a Mitchell su talento a la hora de describir escenas cargadas de tensión. El tiempo que Jason sufre el acoso de sus compañeros o el que pasa con sus padres y su hermana, especialmente, son momentos que, a pesar de su gran carga dramática (y de estar narrados en primera persona), el autor sabe describir de manera que resultan verosímiles, sin dejar lugar al sentimentalismo o al victimismo.

En esta obra nos encontramos, por tanto, a un adolescente que está tan perdido como cualquier otro, pero que, a pesar de que sabe que carece de un carisma o una inteligencia o un encanto superior al resto de sus compañeros, no convierte sus problemas en el único motor de su vida. Sus conversaciones sobre literatura con alguien que conocerán los que hayan leído El atlas de las nubes y sus intentos por comprender el momento histórico, familiar y social que le ha tocado vivir harán que se concentre más en tomar ciertas decisiones que no pueden esperar a perder tiempo compadeciéndose de sí mismo.

Black Swan Green, por tanto, es una historia que puede gustar tanto a aquellos a los que les gusta la obra de Mitchell, así como a aquellos que no difrutaron sus anteriores libros, pues en este caso el autor no sólo ha dejado de seguir una línea a la que nos tenía acostumbrados, sino que, además, ha pasado la prueba con muy buena nota.


También de David Mitchell en ULAD: Escritos fantasma, El atlas de las nubes

domingo, 5 de octubre de 2014

Arkadi y Borís Strugatski: Picnic junto al camino

Idioma original: ruso
Título original: Пикник на обочине - Picnic na obóchine
Año de publicación: 1972
Valoración: Muy recomendable

A lo mejor Picnic junto al camino o Picnic extraterrestre (títulos alternativos para la misma novela) no dicen mucho a quienes no sean especialmente aficionados a la ciencia ficción; en cambio, si digo Stalker habrá algunos, más aficionados al cine, que piensen en la película de Tarkovsky de 1972; y si digo S.T.A.L.K.E.R., los aficionados a los videojuegos reconocerán la serie de juegos de acción en primera persona situados en Chernobyl. En realidad, todas estas obras se deben, con mayor o menor grado de fidelidad, a la imaginación de los hermanos Strugatski.

En el mundo de Picnic junto al camino, la humanidad ha recibido la visita de los extraterrestres, que han dejado a su paso seis "zonas" en las que se producen fenómenos físicos extraños, a menudo fatales para los humanos, y donde aparecen misteriosos artefactos de una tecnología avanzadísima pero de uso muchas veces incomprensible. Alrededor de estas zonas y de estos misteriosos (y valiosos) objetos se organiza una lucha silenciosa entre el ejército y el gobierno, que quieren controlarlas y estudiarlas, y los "merodeadores" o stalkers, que quieren hacerse con esos objetos para venderlos en el mercado negro. La novela se centra en uno de estos merodeadores, Red Schuhart, que mantiene una doble vida: trabajador de un laboratorio dedicado al estudio de la Zona por el día, y ladrón de objetos extraterrestres por la noche.

Los hermanos Strugatski consiguen crear un ambiente opresivo, no solo dentro de la Zona (donde la muerte es una posibilidad constante incluso para los merodeadores más experimentados) sino también fuera de ella, con la persecución constante de la policía y el ejército a los merodeadores y a los demás habitantes de Harmont. Un acierto de la novela, a mi parecer, es su carácter ambiguo, tanto en relación con las visitas de los extraterrestres (no se sabe si la creación de las zonas fue un acto deliberado o un efecto secundario inesperado y por lo tanto inintencionado), como en su final abierto, de múltiples lecturas posibles. La novela, un poco a la manera de Stanislaw Lem, incluye reflexiones sobre las limitaciones de la razón humana, el conocimiento científico y la posible relación con otras inteligencias diferentes (es imposible, por ejemplo, no pensar en Solaris a este respecto).

Picnic junto al camino es un clásico de culto, podríamos decir, en la historia de la ciencia ficción soviética; digamos por cierto, como curiosidad final, que la obra fue censurada en la Unión Soviética: se prohibió su aparición como libro hasta 1980, y todavía entonces se publicó en versiones recortadas. Solo en 1990 pudo ver la luz la versión completa original.