jueves, 12 de septiembre de 2013

David Mitchell: El atlas de las nubes

Idioma original: inglés
Año de publicación: 2004
Título original: Cloud Atlas
Valoración: muy recomendable


El atlas de las nubes es una pieza que el joven músico R. Frobisher compone durante su estancia en casa del gran compositor inglés Vyvyan Ayrs, al tiempo que ayuda a éste a componer una nueva obra, se acuesta con su mujer y se siente atraído por su hija. Todo esto (sus historias con estos tres personajes, su experiencia como discípulo de Ayrs, su trabajo...) se lo cuenta por carta a su amigo Sixmith, quien, en el futuro, conocerá a Luisa Rey (una joven periodista que malgasta su talento en una revista de cotilleos) y le confiará una información capaz de hundir una de las más importantes empresas del país. Sin embargo, la historia de Luisa y Sixmith es tan sólo una parte de un manuscrito que ha llegado a manos de T. Cavendish, un editor que de repente se encuentra atrapado en un asilo para ancianos y quien, a su vez, es el protagonista de una película que ve la androide Sonmi en un futuro quizá no tan lejano como parece.

Estos personajes (amén de otros igual de importantes y cuyas historias y relaciones con éstos serían demasiado largas de contar) protagonizan, a su vez, El atlas de las nubes, novela escrita por David Mitchell (a quien, teniendo en cuenta el tipo de libros que escribe, parecen gustarle los puzzles) y que hace no mucho ha sido llevada al cine.

Seis historias relacionadas entre sí componen esta novela, en la que el autor reflexiona sobre el ansia de poder y del uso del miedo para controlar la vida de los demás. Así mismo, nos habla de lo que puede hacer cada uno para hacer del mundo que le rodea un sitio mejor y nos ofrece su visión particular de la existencia, en la que todo está conectado y en la que ser conscientes de tal conexión es la clave para poder hacer algo que merezca la pena.

O tal vez no. Tal vez, como dice uno de los personajes, todo es mentira. Todo es un simple juego (muy bien escrito y organizado por el autor) y cada uno de nosotros tiene que jugar siguiendo unas reglas (o no), y cuanto antes se dé cuenta de que nada es real, de que nada importa realmente, antes podrá ser dueño de su destino y disfrutar del mismo.

En cualquier caso, las conclusiones al respecto quedan en las manos del lector. Como también depende de él disfrutar o no de este libro, que no es sino un excelente compendio de diferentes géneros (novela epistolar, de aventuras, thriller, ciencia-ficción...) en el que Mitchell vuelve a demostrar que domina como nadie la creación de personajes y que entretendrá y enganchará a cualquiera que se decida a leerlo.



También de David Mitchell: Escritos fantasma.

5 comentarios:

Nube de Frases dijo...

La película me gustó mucho, así que espero leer el libro pronto. Un saludo.

Ana Blasfuemia dijo...

Me gustan los puzzles y los libros que hacen que el lector sea activo en sus reflexiones y conclusiones. Apuntado está.

Saludos!

Alejo Casares dijo...

Cuando me enteré que la película la dirigieron juntos los hermanos Wachowski y Tom Tykwer, me propuse conseguirla para poder verla. Pero antes quise leer la novela, porque siempre es bueno recurrir a la fuente y no a la interpretación.

Ahora que ya lo leí y que vi la película, no sabría cuál de los dos es peor. A veces es sólo cuestión de gusto, no es nada personal ni contra Mitchell ni contra Tom Hanks, pero realmente me pareció un desperdicio de tiempo el que le dediqué al Arlas de las nubes en cualquiera de sus versiones.

Gracias por la crítica, aunque no logré encontrar las cosas buenas que dices del libro.

Ian Grecco dijo...

Yo sólo he visto la película, y me pareció mala de narices. Eso sí, magistral la escenita del escritor vengándose del crítico que le puso a caldo su obra. Algunos que yo me sé gozarán mucho cuando la vean, jejeje...

Éowyn dijo...

Hola!

Buenos días! He descubierto tu blog y me he hecho seguidora. Me encanta leer.

Procuro leerme el libro antes de ver la película, pero como en este caso no tengo el libro, pues ver la peli.

Un saludo!