sábado, 28 de septiembre de 2013

César Aira: Las noches de Flores

Idioma original: español
Año de publicación: 2004
Valoración: está bien

Ya en alguna otra reseña de este blog he hablado de la estructura suelta y "descentrada" de las novelas de César Aira: parece escribir sin freno ni marcha atrás, siempre avanzando, siempre añadiendo, saltando de una línea narrativa a otra y de un género a otro, sin filtro ni límite. Eso le permite, por una parte, ser uno de los escritores más prolíficos que existen sobre la faz de la tierra (en dura competencia con César Vidal), y por otra, que sus novelas siempre contengan algún giro o invento que sorprende al lector y le sacude la monotonía de la lectura.

En La noche de flores tenemos, fundamentalmente, dos tramas, que parecen ser independientes pero que terminan por mezclarse en una sola: inicialmente, la novela parece hablar sobre Aldo y Rosa, un matrimonio de mediana o más que mediana edad que trabaja repartiendo pizzas (a pie y no en moto como el resto de los repartidores) en el barrio porteño de Flores; poco a poco, disimuladamente, se introduce la segunda trama: el secuestro y posterior asesinato del pequeño Jonathan, que quizás trabajó como repartidor de pizzas en la misma cadena que Aldo y Rosa.

Es la mezcla de estas dos tramas, con personajes y subtramas diferentes, y la transición primero sutil y después brusca entre una y otra, la que provoca el extrañamiento en el lector: La noche de Flores no es, al final, la novela que uno cree que está leyendo: un entrañable relato sobre un matrimonio peculiar; ni siquiera es la segunda novela que uno cree estar leyendo: una novela policiaca sobre el secuestro del joven Jonathan. Porque el desenlace de la historia, verdaderamente alucinatorio, transforma todo lo anterior en una especie de comedia bufa donde nadie es lo que parece y la realidad deja de comportarse como tal realidad.

Esta es, de las que he leído, la novela más oscura de César Aira, porque sus habituales bromas literarias (como en El congreso de literatura) están aquí teñidas de fatalidad y de horror, aunque sea un horror inverosímil. Hay algún lugar para el humor y para el amor, pero el conjunto aparece deformado y con tintes de pesadilla. Quizás por la estructura abierta de la que hablaba antes, y por el crescendo de locura que es el texto, el final resulta poco conclusivo, un poco deus ex machina y un poco precipitado.

Me pregunto si esta no será, quizás, una relectura cesarairiana del relato "La noche boca arriba" de Cortázar (las motos, la noche florida, el sacrificio ritual); o si no será, también, la obra más borgiana -otra vez, de las que yo he leído- de Aira, con su construcción de un espacio irreal en el que los personajes se mueven haciendo constantes ochos (o signos de infinito) sobre las calles y aceras de la ciudad. Es, en cualquier caso, una novela imaginativa, sorprendente y distinta, como todas las de Aira, aunque menos conseguida o atractiva que otras de las suyas...


También de César Aira: Una novela china, El congreso de literaturaLos fantasmasLa villa