sábado, 14 de septiembre de 2013

Gregor von Rezzori: Memorias de un antisemita

Idioma original: alemán
Título original: Memoiren eines Antisemiten
Fecha de publicación: 1979
Valoración: Muy recomendable

Que el verano se nos va, señores y señoras, y aquí estamos de nuevo, en una brumosa ciudad del norte de España añorando ya el caos mediterráneo de la impagable Malta. Snifff... Pero dejémonos de cursilerías y al grano, que aquí hemos venido a reseñar. Hoy toca el segundo libro de la trilogía de Gregor von Rezzori "Memorias de un antisemita" que se titula, precisamente, Memorias de un antisemita.

Para los que no lo recuerden, Yemila reseñó por aquí hace unos meses el primer libro, Un armiño en Chernopol, y como mi compañera no ha vuelto desde entonces a la obra de Rezzori, me quedo yo con su segunda parte, hale...

Obviamente, yo también he leído Un armiño en Chernopol, y he de confesar que cuando comencé Memorias de un antisemita me lié un poco: ¿quién era el narrador que ya, desde las primeras líneas, volvía a enredarme en historias familiares y amorosas repletas de citas y reflexiones sobre etnias y pueblos europeos? ¿El burguesito avispado de Un armiño en Chernopol, el auténtico von Rezzori, o acaso un tercer pesonaje? Vaya Cristo...

Sin embargo, me contuve y en vez de lanzarme a bucear en La Red en busca de confusos como yo (pasaba de comentarlo con conocidos que habían leído el libro, me daba cierto apuro), me dije: "Ian, chaval, léete el libro y luego cotillea". Y así hice. Y me alegro, porque tras leerlo, he visto que no soy el único que no tiene muy claro quién le "habla" desde las páginas de esta obra. Pero lo que sí puedo decir es que me ha encantado...

Me ha encantado conocer la historia de un tipo centroeuropeo con ínfulas de artista que en el escenario de los años 30 del siglo pasado, narra sus idas y venidas profesionales y amorosas mientras el mundo que le rodea sufre duras convulsiones. Los judíos comienzan a ser vistos como codiciosas y molestas alimañas extranjeras, y el narrador, cuyo flagrante antisemitismo es más por herencia que por convicción, sufre sobremanera cuando se encapricha de mujeres hebreas o se echa coleguitas de la misma y odiada raza.

Como ya dijo Yemila en la reseña de Un armiño en Chernopol, von Rezzori, pese a ser un hombre del siglo XX, escribe como un decimonónico, y a mí no me molesta en absoluto: me gusta. La calidad literaria de su obra es muy alta, señores y señoras, y las criaturas, los datos históricos y las reflexiones que regala a los lectores, muy interesantes. Eso sí, uno puede llegar a marearse de la cantidad de nombres de regiones, pueblos y razas que a menudo cita el autor para explicar odios, enemistades, fundiciones y refundiciones varios acaecidos en el corazón de Europa durante siglos, pero degustándolo poco a poco, Memorias de un antisemita resulta un libro fascinante.

Me gusta, sobre todo, cómo el autor cuenta el affaire de su ¿alter ego? con una madura tendera judía. Dios, cómo describe a esa mujer morena y orgullosa que se sitúa en las antípodas del ideal femenino que busca su amante... Y qué bien explica el conflicto que se da en el interior del joven, ya que tiene asumido que no puede enamorarse de una hebrea... Algo parecido le sucede con otra amante judía, ésta más joven y rebelde, y cuando entran en juego amigos o conocidos defensores de lo ario, los diálogos y las situaciones que teje von Rezzori son inolvidables.

En resumen: un libro muy recomendable. No sólo por ser un digno friso histórico de una época llena de pasiones y claroscuros, sino porque su escritor, Gregor von Rezzori, es uno de esos artesanos de la palabra que tanto se echan de menos en la actualidad.

También de Gregor von Rezzori en ULAD:
Un armiño en Chernopol

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola! Me ha gustado mucho el comentario, el libro parace muy interesante.Mi duda es si puede leerse sin la primera parte: "Un armiño en chernopol". ¿Qué me aconsejarías?

Anónimo dijo...

¡Hola! Pues puedes leer cualquiera de los tres libros por separado, claro que sí... Si tienes la ocasión de leer la, en teoría, segunda parte de la trilogía sin tener una oportunidad inmediata de hacerte con la primera, hazlo sin miedo y disfruta... Eso sí, no te olvides de que esta digna pieza cobrará aún más valía y entidad cuando leas las otras dos historias que la flanquean. Ya nos contarás... Un abrazo.
Ian