domingo, 7 de mayo de 2023

Enrique Vila-Matas: Historia abreviada de la literatura portátil

Idioma original: castellano

Año de publicación: 1985

Valoración: Muy recomendable


Llegué tarde a Vila-Matas, como si dijéramos a los postres, cuando ya había lectores un poco cansados de esa fórmula (verdad, Santi?) que, por lo que cuentan los demás y he podido comprobar en un par de lecturas, viene a ser la herramienta básica que el escritor barcelonés utiliza en todas o la mayoría de sus novelas. Esa fórmula que consiste en un armazón narrativo quizá no excesivamente sólido, sobre el que se levanta todo un revestimiento hecho a base de citas y referencias, a veces reales, a veces apócrifas, aparición de personajes existentes o imaginados en proporción a veces difícil de determinar, juegos de identidad, fusión de elementos aleatorios, todo ello manejado con suma destreza, como quien hace malabarismos con frasquitos de explosivo.

Puede que todo eso empezase aquí, en Historia abreviada de la literatura portátil, un relato breve de hace casi cuarenta años, seguramente el primero que sirvió para que don Enrique adquiriese alguna notoriedad. Porque, aun reconociendo mi muy escasa autoridad para analizar su trayectoria, creo que en este libro están, en todo su esplendor, esos ingredientes que después han servido para aderezar sus sucesivas publicaciones. Aquí están las primeras piedras preciosas, en estado puro, sin desbastar, y son francamente atrayentes.

Allá por los años veinte del siglo pasado, un puñado de artistas crea una especie de sociedad secreta para pertenecer a la cual es necesario cumplir una serie de requisitos: que toda su obra sea susceptible de ser transportada en una maleta (aunque se admiten las miniaturas), mostrar un punto de insolencia, o comportarse como una máquina soltera (sic) son algunas de las sorprendentes y poco concretas normas de acceso. Aunque sí hay un acto fundacional, nada menos que en la desembocadura del Níger, no existe rito iniciático, ni nómina oficial de socios, es algo vaporoso como si se llamasen a sí mismos ‘los modernos’, o cosa parecida (me queda la duda de si Vila-Matas está haciendo algún tipo de selección racional muy sutil o es un simple juego intelectual). Así pasa uno a ser un shandy, referencia bastante obvia a Laurence Sterne, lo que a su vez enlazaría con cierta incontinencia verbal, gusto por la digresión, etc. Porque aquí todo va relacionado con todo, aunque sea de forma inverosímil.

En esa peculiar comunidad se encuentran decenas de nombres del arte y el pensamiento de la época: Francis Picabia parece uno de los impulsores del invento, Duchamp deja su sello en la idea misma de la portabilidad, con su famosa caja, y sobre todo con la extraña referencia a la soltería, sin duda con origen en el también famoso cuadro del que hablamos aquí; Walter Benjamin inventa una máquina para detectar libros ‘pesados y engorrosos’ (esto nos sería muy útil en el blog, la verdad); Paul Klee escribe una especie de diario de las reuniones del club, y Tristan Tzara incorpora una interpretación de sus principios a sus Manifiestos Dadá. Pero circulan además por el texto, y busco aleatoriamente entre las páginas, César Vallejo, Valery Larbaud, Lorca, Karl Kraus, Cendrars y su hija Miriam, Aleister Crowley (papel destacado), Huidobro, Man Ray, Georgia O´Keeffe… y muchos, muchos nombres más, algunos, creo yo, inexistentes. A veces con referencias a alguna de sus obras, otras con párrafos alusivos o en tono de parodia.

Es un puro disparate, un fascinante desparrame repleto de elementos metaliterarios, con una notable influencia de Raymond Roussel y la voluntad decidida de internarse, con ese mismo punto de insolencia shandy, en los entresijos de la creación literaria y artística, de darles una vuelta, al mismo tiempo con admiración e irreverencia, a las obras de todo ese gran listado de creadores. Todo esto lo vamos viendo mientras asistimos a varias de las multitudinarias reuniones que estos señores mantienen por ejemplo en un balneario de Praga, creo que también en Italia, y en la Sevilla de aquel homenaje a Góngora considerado el acto fundacional de la Generación del 27. Siempre momentos, obras, autores, que van quedando ligados por la loca historia de Vila-Matas. No solo ellos, sino a veces sus propias criaturas, como los odradeks de Kafka, o el Golem de Meyrink, travestidos en cosas parecidas pero diferentes, que acompañan o persiguen a los artistas allá donde van, sin duda otra metáfora juguetona.

Podríamos estar tiempo indefinido buscando el porqué de cada cosa que se cita, qué nombres son reales y cuáles no, por qué algunos contemporáneos no son mencionados, qué títulos o citas son auténticos, qué caracteres se han distorsionado, conexiones entre los personajes o con los lugares en que se encuentran. O hasta dónde ese submarino varado en la costa de Bretaña, último lugar de reunión de los shandys antes de su disolución, es una mera invención o hay en alguna parte algo que no es imaginado.  

El libro es como un festival de nombres célebres al servicio de ese juego metaliterario inteligente y desenfadado, a la vez que un ejercicio de insumisión a las normas convencionales y una relectura revoltosa de la historia del arte de hace un siglo. Disfrutón para quienes gozan con estas cosas, y me incluyo hasta cierto punto, pero ojo, no para todos los gustos, no para aquellos lectores a quienes todo este exquisito batiburrillo no les dice nada. Si más adelante la fórmula ha sido repetida con exceso, porque ha perdido frescura y vigor o se ha amanerado, es otra cuestión, porque en este libro en concreto el juego, compacto y controlable, deja un resultado muy notable.


Muchas de las obras de Enrique Vila-Matas en ULAD: aquí

sábado, 6 de mayo de 2023

Colaboración: El secuestro de Miss Blandish, de James Hadley Chase

Idioma original: inglés

Título original: No orchids for Miss Blandish

Traducción: Joaquín Urrieta

Año de publicación: 1939

Valoración: Intragable


Bien, está claro, escribir un buen libro es muy difícil, pero ¿de verdad hace falta seguir editándolo? ¿no sería más loable e incluso digno de compasión dejar ciertas obras en el olvido? Admito que el tiempo de un incauto como yo quizá no valga mucho, pero háganlo al menos por los árboles. Salvemos el planeta: no sigan gastando hojas en libros como este. Ópera prima de J.H. Chase, nos hace preguntarnos si no hubiera sido conveniente esperar a madurar un poco más antes de publicar algo como esto.

¿Y qué tiene de excepcional? Nada, no es un exabrupto salido de la mente de un lunático, es simplemente una novela pobremente escrita con un argumento aburrido y, a poco que se rasque un poco, ilógico. Ya en su momento su publicación generó cierta controversia por lo violento y gráfico de algunas escenas (y gratuitas, añadiría yo), no contento con rayar los bajos fondos de la literatura de calidad, se grabó una película que a día de hoy sigue siendo considerada de culto, permaneciendo a lo largo de las décadas en los malignos listados de la peor película de la historia.

Lo malo es que hubo una secuela. Y lo peor es que (me conozco) acabaré leyéndola.

El tema es el siguiente: un ratero de poca monta se entera de que se organizará un baile en el pueblo al cual acudirá la Miss Blandish del título, hija de un acaudalado potentado, por lo que planea un robo: el collar que llevará la princesa del oeste vale unos 50.000 dólares. Se organiza con unos colegas de profesión y trazan un plan: cuando la chica vuelva del baile con el novio, le harán una emboscada y se producirá el robo. Mala suerte, son unos patanes y todo sale mal: se cargan al novio y acaban secuestrando a la chica.

Es aquí donde más me chirría todo: ¿Por qué no hay una mínima protección para la chica? ¿nunca antes había salido de casa? ¿Cómo se realiza un secuestro de una forma tan sencilla? ¿Cómo de patanes tienen que ser los asaltantes para que salga todo tan mal? Chase organiza todo esto de una forma muy embrollada, deja muchas situaciones inexplicables en el aire y los cabos sueltos se amontonan de una manera que no queda más remedio que utilizar una gran dosis de suspenso de la credibilidad. No es esta una situación única, es simplemente el primer momento en el que todo parece venirse abajo.

Siguiendo con el argumento, la banda de secuestradores sigue cometiendo chapuza tras chapuza (y esto es importante remarcarlo, es el escritor quien comete todas las chapuzas, sus personajes no parecen estúpidos de por sí, simplemente toman unas decisiones difícilmente comprensibles) y acaban siendo aniquilados por otra banda más peligrosa, liderada por una mala mujer y su hijo psicópata – tenía que haber uno, siempre lo hay.

No hay mucho más que decir, la chica rápidamente cae en un estado de shock, y mientras la policía va disminuyendo el cerco sobre los captores, los distintos miembros de la misma van cayendo uno tras otro.

En un final inesperado – no – la novela acaba, dejándonos la sensación de que nunca cumplió las promesas que tampoco hizo.

Me consta que, con el tiempo, James Hadley Chase se convirtió en un buen escritor (o eso dicen) respetado por la crítica y público, pero, créanme, no hay nada aquí que nos haga intuir algo de talento en él.

¿Lo peor? Todo, no encuentro nada salvable. Quizá la recreación del ambiente de los USA postdepresión sea lo más logrado de toda la novela. ¿Lo mejor? Citando a Marge Simpson, tiene lo que más me gusta en un libro: un final.

Firmado: EPS

viernes, 5 de mayo de 2023

Fight Combo: La condesa sangrienta.

Más que célebre es la historia de la condesa húngara Erzébet o Elizabeth Báthory, que a comienzos del siglo XVII se supone dio muerte, personalmente o como comandataria, a cientos de muchachas con el objeto de  satisfacer sus impulsos sádicos. aunque también de llevar a cabo prácticas en teoría rejuvenecedoras, como darse baños en la sangre de sus víctimas o rituales brujeriles. No sé si cientos, pero sin duda sí que decenas de libros se han escrito sobre ella (y también se ha realizado más de una película); los más conocidos en el ámbito hispanófono son, con seguridad, el que escribió la poeta argentina Alejandra Pizarnik y, antes que éste, el que le dio lugar, de otra poeta, la francesa Valentine Penrose, ambos con el mismo título, La condesa sangrienta y publicados, con algunos años de diferencia, en la década de los 60 del siglo XX. Veamos cuáles son las concomitancias y diferencias entre ellos:

Idioma original: francés

Título original: Erzsébeth Bàthory. La Comtesse sanglante

Año de publicación: 1962

Traducción: M. Teresa Gallego Urrutia e Isabel Reverte

Valoración: más que recomendable

No sé hasta qué punto este libro se considerará canónico sobre el tema, en el ámbito historiográfico, pero, como digo, al menos sí que se considera una obra literaria importante, quizá la principal que ha dado lugar la historia/leyenda de Erzébet Báthory. Y eso se debe a que, si bien parece que Valentine perose buscó y utilizó toda la bibliografía y documentación que pudo encontrar sobre la figura de la condesa Báthory, al final no compuso una biografía al uso. o; mejor dicho, sí que lo hizo, pero no se limitó a eso: este libro es también la crónica de una época y un lugar en pleno cambio, la Hungría de alrededor de 1600, que estaba evolucionando desde la ferocidad -por no decir la barbarie- de una sociedad aún feudal y guerrera (ante la amenaza turca, principalmente), hacia la implantación de un estado fuerte, centrado en la figura del emperador y más orientado a los vientos provenientes de Europa occidental. Pero, sobre todo, es una orgía para los sentidos, un derroche de suntuosidad literaria, tanto en lo que respecta a los aspectos más "ambientales", digamos -las descripciones de fiestas y banquetes, de bosques y castillos, de elementos climáticos, de paisajes urbanos, las genealogías familiares-, como de aquellos otros inevitablemente horrendos, sanguinarios, morbosos... las torturas y los asesinatos, las masacres, incluso, que dejan tras de sí cadáveres, charcos de sangre y hedor.

Como ya he mencionado, Penrose estructuró este libro como una biografía de la condesa, pero también a modo de crónica familiar, tanto de los perturbados Báthory como de los respetados Nàdasdy, la familia de su esposo. Y de la situación política del Imperio Germánico (del que Hungría no formaba parte, pero Austria, sí) en la época de los Habsburgo. pero sobre todo, el libro es un estudio sobre la locura sádica y narcisista, así como de la abyección humana, pues la condesa no perpetraba sola sus crímenes, sino que necesitaba la ayuda de sus siniestras sirvientas -Dorkó, Jó Ilona, Kata Beniezsky, Fitzkó-, la complicidad de muchas personas que cooperaban en la tarea de conseguirle víctimas y el silencio, ya fuera cómplice o cobarde, de muchas otras que sabían o sospechaban los que ocurría en su castillo de Cjelthe, o en otras de sus residencias, incluso en la propia Viena.  Porque, además, La condesa sangrienta, no sé si de forma intencionada por su autora, aunque cabe pensar que sí, tiene una lectura política: la condesa y sus secuaces no se cebaban con las hijas de la nobleza húngara, aunque hubieran podido hacerlo, sino con una infinidad de chicas campesinas que sus propios padres ponían a su servicio; así lo hacían, en primer lugar, para evitarse  problemas evidentes, pero también porque la condesa Báthory consideraba que tal era su privilegio, al pertenecer ella a una de las principales familias del país... y, ciertamente, como tal estaba protegida por los poderosos, incluso cuando se destapó todo el pastel y hubo que imponerle algún castigo. este privilegio de clase también era evidente en el caso de Gilles de Rais, el asesino en serie (o incluso de masas) con quien más se puede comparar a la Báthory -de hecho, Valentine Penrose le dedica un capítulo entero de su libro-, perteneciente, a su vez, a la más alta nobleza francesa del siglo XV.

Aunque lo más destacable de este La condesa sangrienta, aparte del obvio impacto gore que guardan sus páginas, es la recreación  de todo un mundo cerrado, malsano, aunque fascinante, que denota la desconexión con la realidad de alguien que se siente libre de llevar hasta el límite sus fantasías e impulsos más sádicos y homicidas... (por entendernos y para quien la haya leído, la novela malrrollera por excelencia, La chica de al lado, sería una versión doméstica de esta gran producción hollywoodiense en tecnicolor). Una recreación de un mundo tan endógeno que llega a poseer cierto carácter onírico, lo que no es de extrañar habiendo sido Valentine Penrose, antes que nada, una poeta del movimiento, aunque el tono literario del libro recuerde más al simbolismo decimonónico. En cualquier caso, os aseguro que es una lectura que no puede dejar indiferente a nadie.


Idioma original:
español
Año de publicación: 1966
Valoración: también recomendable

Pocos años más tarde que el libro de Penrose y, son duda, entusiasmada por éste, la poeta Argentina Alejandra Pizarnik publicó su propia versión -comenzada, al parecer a modo de reseña-, que puede considerarse casi como un resumen del libro anterior o incluso, más aún, una condensación (o, en este caso, "condesación"... vale, perdón, ya lo dejo) al estilo Reader's Digest. Claro que en absoluto su intención era hacer más "digerible" la historia; bien al contrario, Pizarnik se centra casi en exclusiva -también su libro es considerablemente más corto- en ciertos aspectos que más le interesan: su deriva sádica y truculenta más que en el color local o de la época. Como ella misma explica: "La perversión sexual y la demencia de la condesa Báthory son tan evidentes que Valentine  Penrose se desentiende de ellas, para concentrarse exclusivamente en la belleza morbosa del personaje." Y adjunta una cita de Jean-Paul Sartre, que podrían firmar muchos psycho-killers: "El criminal no hace la belleza: él mismo es la auténtica belleza."

También cita, para que no se diga, a René Daumal, Gombrowicz, Rimbaud, Baudelaire, Milose, Octavio Paz, Antonin Artaud, Pierre-Jean Jouvé y diversas elegías del cancionero. Y, por supuesto, al marqués de Sade, que no puede faltar en toda esta salsa:
"Como Sade en sus escritos, como Gilles de Rais en sus crímenes, la condesa Báthory alcanzó, más allá de todo límite, el último fondo del desenfreno. Ella es una prueba más de que la libertad absoluta de la criatura humana es horrible."

No conozco lo suficiente la obra de Pizarnik como para explicar cómo encaja  en ella su "condesa sangrienta" (si a alguien le interesa mucho saberlo, parece que César Aira tiene publicado un ensayo sobre esta escritora. Según él, por lo visto, Pizarnik no quiso seguir por este camino, que para ella quedaba agotado con este libro). Sin duda, su impronta poética ve reflejada en la belleza que consigue sacar de esa pesadilla splatterpunk que suponen los crímenes de la condesa y compañía, algo que se ve reforzado por las magníficas ilustraciones, entre góticas y simbolista, de Santiago Caruso para esta edición de Libros del Zorro Rojo (no es la única ocasión, por cierto, que este ilustrador argentino ha puesto imágenes a la obra de su compatriota). El libro, cierto es, no tiene la riqueza descriptiva ni la ambientación de que hace gala el de Valentine Penrose, pero gana en síntesis y en un esteticismo más depurado, así como en una mirada más "filosófica" (si se quiere decir así) sobre la atracción del abismo que conlleva asomarse a la figura de la condesa Báthory y a sus perturbados crímenes. Ambos libros, en cualquier caso, resultan recomendables, aunque quizá no muy digeribles para según que estómagos, yo aviso...



jueves, 4 de mayo de 2023

Guillermo Anguera: El viejo

Idioma original: Español 
Año de publicación: 2023
Valoración: Está bien


El viejo, novela de Guillermo Anguera, parte de una premisa harto interesante: un anciano mórbido incapaz de interactuar con su entorno aparece de repente en un piso compartido. Los tres protagonistas de esta historia, inquilinos de la vivienda, lidiarán, cada uno a su manera, con tan extraña aparición.

Vaya por delante que no sólo valoro la premisa de esta obra; también algunas de sus ideas me han parecido muy acertadas. 

Que se niegue a profundizar en la naturaleza del anciano, por ejemplo, propicia un estimulante ejercicio hermenéutico. ¿Él es, acaso, una entidad divina? ¿Quizá una suerte de metáfora tangible sobre la incomunicación con el otro? A fin de cuentas, la mentada incomunicación con el otro es el tema que vertebra esta ficción: las familias y los amigos se distancian, los funcionarios no te comprenden, los estudiantes de intercambio vienen y van.

Otro acierto: la estructura coral con que se ha ensamblado el texto, que nos permite experimentar el argumento desde diversos puntos de vista, así como sumergirnos en la psicología de los protagonistas. 

Más discretas son las dos virtudes restantes: el sentido del humor que permea estas páginas y la disolución de lo absurdo en la cotidianidad.

El problema de El viejo es, a mi juicio, que dilata su contenido. Tampoco ayuda a redondear el conjunto una prosa algo insípida, que si bien sabe dar la talla en momentos clave, por lo general es bastante monocroma. 

Asimismo, los protagonistas no me han acabado de convencer. El más memorable del trío es, por extravagante, Teodoro, un cuarentón que se junta con chavales, tiene delirios de grandeza mesiánica y exhibe una verborrea místico-motivacional que echa para atrás. A él se le reserva un arco narrativo claro; en cambio, ni Alexis ni Susana acaban de desarrollarse, y aunque el desenlace demuestra que esta decisión era deliberada, especialmente en el caso de Susana, el relativo estancamiento de ambos personajes puede llegar a frustrar durante la lectura del resto del libro.

Sea como fuere, estamos frente a una novela con un planteamiento prometedor, un misterio intrigante y una exploración temática bien focalizada. Ciertamente, la lastran una prosa un tanto lisa, una extensión desmesurada y un elenco que apenas evoluciona, pero sigue siendo muy digna para un escritor que todavía está asentándose en el mundillo.

miércoles, 3 de mayo de 2023

Laurent Petitmangin: Lo que falta de noche


Idioma original: francés
Título original: Ce qu'il faut de nuit
Año de publicación: 2021
Traducción: Lydia Vázquez
Valoración: se deja leer

Los estudiantes franceses dijeron de éste que era el mejor libro del año. A veces tiemblo cuando veo, normalmente en algún autobús, que una película ha sido la comedia del año en Francia. Tampoco voy a insistir mucho, que creo que ya lo he hecho alguna vez aquí, en el enorme escepticismo que me provoca la llamada literatura juvenil. Pero vamos a ser buenistas, unos segundos: lo que importa es que lean.

¿Han pasado ya los segundos?

Lo que falta de noche es, ante todo, literatura sesgada. O sea, y creo que los ejemplos se amontonan no solo en literatura sino en muchos productos audiovisuales, su argumento se basa en la deriva ideológica de un chaval normal (deportista, algo introvertido, querido por sus padres aunque la madre falleció) que es captado por una oscura organización de extrema derecha, captado como esas organizaciones captan a los jóvenes. Aunque yo diría que en Francia los votantes de Le Pen puede que sean algo más maduritos, pero en fin, vamos a validar el planteamiento. El muchacho empieza a distanciarse de padre y hermano y a justificar las amistades que frecuenta como afirmación de su personalidad. Todo, perdonad que os diga, bastante convencional. Perfectamente adecuado para frases lapidarias como no reconozco a mi hijo o siempre saludaba que justifican el proceso de alienación. Y la historia de Fus traza un ejemplo canónico y lo lleva al extremo: el padre contempla como su hijo se aleja progresivamente de él, y deja de tener cosas en común y disfrutar de momentos de complicidad. Seguir más adelante con la sinopsis entrañaría estropear la evolución de la novela.
Me pregunto, y creo que en ninguna reseña he mostrado simpatía alguna por las opciones políticas de derechas: ¿todos los libros sobre derivas políticas no deseadas en hijos han de criticar la escora hacia las posiciones derechistas? A lo mejor ya nos ponemos pesados advirtiendo de lo sibilino del advenimiento del fascismo, el racismo, la xenofobia, de cómo arraigan entre una juventud desencantada y sin opciones... 
Nadie, entre todos los escritores de derechas, se ha mojado escribiendo una parábola en el sentido contrario. Curioso. A lo mejor temen las réplicas aceradas de la intelligentsia progresista si se lo ponen demasiado fácil. Como si Stalin no hubiera existido, como si los movimientos de izquierda radical se limitaran a quedarse alguna tarde en el sofá disertando sobre sus autores de cabecera, como si no tuviesen devaneos con la violencia o su radicalización fuese un estadio intermedio entre la rebeldía juvenil y el acomodamiento de la media edad. No es que quiera leer un libro así. Pero, considerando útil usar una novela para advertir de esos riesgos, el planteamiento de Lo que falta de noche es previsible y reiterativo, casi casi diría que tan ingenuo que, si su destino era el público juvenil, parece advertirles de situaciones que se ven llegar a la legua, quizás no de forma tan trágica y tajante, pero quizás a fuerza de incidir en la situación, nos olvidamos de que las prohibiciones y las limitaciones suelen actuar como poderosos estímulos de la curiosidad. 
Opinión de boomer.


martes, 2 de mayo de 2023

Patricio Jara: El mundo abajo

Idioma original: Español 

Año de publicación: 2022

Valoración: Bastante recomendable 

Siete relatos, levemente interconectados a través de personajes más o menos secundarios, y unos cuantos "interludios" componen este "El mundo abajo" del chileno Patricio Jara, libro que, en términos generales, podríamos calificar como sombrío ya que está dominado por soledades, muertes y experiencias que van de lo trágico a lo terrorífico, entendido esto en el sentido psicológico del término.

Abre el volumen "Iremi", relato narrado en primera persona que va oscureciéndose a medida que avanza, que juega con los espacios vacíos pero que deja con ganas de algo más.

"Todo se llena de agua", en cambio, me parece absolutamente brillante. Una muerte extraña y una doble inmersión (en el mar y en la mente de uno mismo) para hablarnos del miedo a lo invisible y de la angustia paralizante. Un relato muy bien construido, que juega con la imagen del buzo y que deja un gran sabor de boca.

"Estuario" también parte de una imagen cuanto menos llamativa. Un río que surca el desértico norte chileno y que arrastra en su cauce restos, cadáveres, pasados, etc.

"Una fábula hardcore" vuelve a subir el nivel gracias a su estructura circular y a su adictiva combinación de rencor, venganza, culpa y arrepentimiento. 

"Jeff Hanneman" nos muestra a un tipo extraño y solitario en un viaje medio alucinado / alucinógeno en pos de una guitarra.

"Búfalo", por su parte, es el relato más "abierto" y bestia, al menos por lo que se puede intuir. Historias truculentas y violencias y abusos variados en un ambiente medio apocalíptico de coches destrozados y chabolas.

Cierra "Frontschwein", el más breve de los 7 y el único que se sale de los escenarios espaciotemporales del resto del libro al trasladarnos al norte de África en plena SGM. Allí, muerte y destrucción, pero también pequeños lugares para la vida.

Dicho esto, la impresión global final es positiva. "Todo se llena de agua", "Una fábula hardcore" y "Búfalo" tienen un gran nivel y se elevan por encima de los otros 4 relatos (que en términos generales diríamos están bien / recomendable), lo que deja la valoración final en un bastante recomendable más que merecido.

lunes, 1 de mayo de 2023

Maggie o'Farrell: El retrato de casada

Idioma original: inglés
Título original: The marriage portrait
Año de publicación: 2023
Traducción: Concha Cardeñoso
Valoración: Muy (muy) recomendable

El retrato de casada es lo más parecido a una historia de princesas, pero de las de verdad. Un relato que desgrana todas y cada una de las violencias a las que tenían que enfrentarse estas niñas (supuestamente privilegiadas) desde el momento en el que nacían: discriminación respecto a sus hermanos varones en la educación y oferta de esparcimiento, encierro, represión de las emociones e incapacitación para tomar la menor decisión sobre su vida o su cuerpo. Vendidas como yeguas de cría por su propia familia.

Resumen resumido: Florencia, año 1560. Lucrezia, la hija menor de los duques de la Toscana se casa con el duque de Ferrara, Alfonso II d’Este. Sería un titular anodino de no ser porque (1) ella tiene quince años y él veintiocho, (2) es la novia de sustitución de su hermana mayor, María, que ha fallecido de una infección en los pulmones, (3) la casan contra su voluntad y (4) en menos de un año ella habrá muerto en extrañas circunstancias.

Es la primera novela que leo de Maggie O’Farrell y lo hice casi por rendición, por haber escuchado tantas veces y de tantas bocas las bondades de sus libros. Y elegí este por ser el último, tratando de no dejarme influir por las expectativas. Pero tanto hubiera dado porque lo que está bien, está bien. Desde el punto de vista técnico, poco hay que decir: trama, tono, tempo, voz narrativa, punto de vista… fluye como un todo, un poderoso torrente narrativo que arrastra al lector desde los primeros párrafos. La autora sabe perfectamente lo que tiene entre manos. Y luego están aspectos tan determinantes como la sensibilidad y el acierto a la hora de trazar a los personajes, plantear los conflictos, definir una atmósfera, elegir cada palabra con rigor y mimo. Aquí reside para mí la auténtica magia de la novela. Cuando un párrafo dice muchas cosas pero la mitad de ellas no están escritas:
«Ahí, enfrente de ella, hay una cosa que no ha visto en su vida. Una cosa que jamás habría creído posible. Una cosa tan emocionante e inesperada que se lleva las manos a la boca.
Las macizas puertas de madera de la villa, abiertas de par en par.
No hay guardianes en la entrada. No hay soldados armados ni hombres de librea (…). Nada, nadie. Solo el portal abierto de par en par, a la vista de todos. (…). He aquí un edificio que no necesita reafirmar su poder (…), un lugar conforme consigo mismo y con sus alrededores.»
El retrato de casada está plagado de elementos remarcables, de grandes aciertos bien ejecutados que hacen de su lectura una experiencia inolvidable. Podría llenar páginas y páginas comentando detalladamente y a riesgo de hacer algún que otro spoiler. Pero me limitaré a exponer los aspectos que me han resultado más interesantes:
  • La personalidad de Lucrezia: víctima y heroína, inteligente y con una sensibilidad por encima de la media. Ha sobrevivido dignamente a una familia incapaz de mostrarle el menor aprecio y con solo quince años se va a vivir a una corte desconocida y hostil, casada con un señor que tiene la empatía (y que solo fuera eso) regular. Todas sus vivencias, desde su nacimiento hasta el desenlace de la novela conforman un tránsito genuino por su mente y por su alma. Lucrezia enamora con su vulnerabilidad y su fortaleza, y en mi opinión, es uno de los personajes literarios femeninos más maravillosos que he tenido ocasión de conocer.
  • El acierto en la elección y desarrollo del punto de vista focalizado. No solo sirve para conocer mejor a la protagonista, si no que es un recurso poderosísimo a la hora de mostrarnos algunas escenas mil veces repetidas en otras novelas pero desde un ángulo cargado de intencionalidad. La descripción del día de la boda, desde que Lucrezia se levanta hasta que, ya de noche, se sube al carruaje con su marido, es un pasaje estremecedor sobre el risible papel que tenían las novias en su propia boda. Otro ejemplo es cómo el lector percibe el sentir de la protagonista a través de los diferentes aspectos de la vida cotidiana, como podrían ser las sensaciones al probarse un nuevo y lujoso vestido:
«Un cuello alto le tapa el suyo, casi no puede mover la cabeza: las puntillas se le clavan en la garganta. Los brazos no se ven, están enfundados en unas enormes mangas abullonadas que suben por encima de los hombros y terminan justo por debajo de las muñecas: las manos parecen patitas blancas de ratón, inútiles, que asoman por debajo de los rizados y adornados puños. Nunca se había puesto nada semejante: la cintura la corta por la mitad, las enormes mangas y las faldas recogidas la hacen parecer intrascendente y leve como un junco. No reconoce a la persona que es con ese traje.»
  • Violencia y belleza. Las descripciones, las escenas, incluso la propia atmósfera de la novela, basculan en un sutil equilibrio entre ambos conceptos. El arte renacentista con sus pinturas, edificios, vestimentas, melodías, cánticos… conviven con la violencia despiadada de los gobernantes hacia cualquiera que tenga el menor gesto que pueda interpretarse contrario a su autoridad.
  • El papel de los criados y el resto de sirvientes al servicio de los poderosos. La novela refleja muy bien esa realidad paralela a la de los protagonistas y obtiene de ella grandes personajes secundarios que juegan un papel indispensable hasta en el menor de los acontecimientos, como es el caso de Sofía, el aya de Lucrezia.
Me gustaría decir algo en contra por aquello de ganar algo de credibilidad después de tantos juegos florales, pero no voy a inventarme nada y voy a sostener mi Muy (muy) recomendable ya que, tal como he comprobado, la novela resiste frente a las expectativas altas.

Otras obras de Maggie o'Farrell reseñadas en ULAD: Tiene que ser aquí, Hamnet, La primera mano que sostuvo la mía, Hamnet (Contrarreseña)