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lunes, 8 de junio de 2026

Reseña + entrevista: Mal de bosque de Izaskun Gracia Quintana

Idioma original: euskera

Título original: Basokoa

Traducción: la propia autora

Año de publicación: 2026

Valoración: más que recomendable

Quien no haya pasado aún por el poco agradable trance de tener que vaciar la casa de algún familiar fallecido puede estar seguro/a de que, probablemente, antes o después le tocará hacerlo; se trata, por tanto, de una situación relativamente común, proclive a servir de marco para narraciones sobre dramas familiares más o menos melancólicos o catárticos. En principio, eso es lo que les ocurre a las dos protagonistas de esta novelette, cuando muere su abuela en su caserío junto al bosque y ellas acuden allí para llevar a cabo tan ingrata tarea. La historia, por tanto, podría transcurrir por los caminos más o menos trillados del drama familiar y, de hecho, lo hace, aunque no por los lugares comunes que cabría esperar, puesto que su familia guarda -"guarda" en el sentido más amplio del verbo- un terrible secreto que niega la felicidad a sus miembros. La primera frase de la narración (que remite, en cierto modo, a uno de los comienzos más célebres de la Historia de la literatura), lo deja bastante claro: "Todas las familias nacen de una mentira". A partir de ahi, el lector o lectora ya intuye lo que puede esperar...

Claro, que cualquiera que haya leído Lo que ruge, el anterior libro, de relatos de Izaskun Gracia Quintana, o, sin ir más lejos, muchas de sus reseñas en Un Libro Al Día (porque sí, amigas y amigos en este blog tuvimos el honor de que Izas fuera "una de las nuestras"... O lo sea aún, porque uno o una puede dejar ULAD, pero ULAD nunca le deja a una) conoce la querencia de esta autora por la literatura fantástica y, sobre todo de terror... Un terror que ya vamos intuyendo desde el comienzo de la novela, pese a que, en un principio, pueda parecer que nos hallamos, sin más (o sin menos) en un drama familiar al uso. El componente fantástico/terrorífico, no obstante, va escalando, avanzando de forma gradual hasta ocupar la mayor parte del espacio narrativo y alcanza su momento climático sin necesidad de recurrir a giros rocambolescos y ni tan siquiera sorpresivos, como suele ocurrir en tantaas obras de este género. El mérito de esta novela consiste en que, sin los consabidos plot twists, cliffhangers y demás viejas argucias con nombre modernete, consigue que quien comience su lectura no pueda despegar los ojos de sus páginas hasta llegar al final. Gracias, en buena medida, a una muy adecuada dosificación de la tensión narrativa, que también va incrementándose poco a poco hasta el clímax. 

Se agradece también, o, al menos, yo lo hago, que la novela no utilice ciertos componentes ya un poco tópicos, contra lo que cabría esperar... ¿Una historia de terror que se desarrolla en un caserío vasco al lado de un bosque impenetrable? Cualquiera esperaría un defile del basajaun, galtzagorriak y lamiak, pero no, por ahí no va la cosa y sí por derroteros más atávicos, si cabe, del acervo popular europeo y puede que universal. Algo parecido se puede decir sobre la utilización del espacio doméstico -aunque no exactamente en oposición al de la naturaleza-; cabría esperar la enésima versión de la casa encantada, y si bien, en cierto modo, lo es, el resultado es mucho más ambiguo y sutil de lo que se supone en un principio.

No quiero acabar esta reseña sin retomar la otra pata sobre la que se apoya la historia, junto con el componente fantástico y terrorífico; se trata de las, a menudo, escurridizas relaciones intrafamiliares, y en concreto entre mujeres de una misma familia -en el libro aparecen algunos hombres, pero como personajes secundarios e incluso contingentes-: hermanas, madres e hijas, abuela y nietas... Con seguridad no soy la persona más adecuada para analizar las sutilidades de las relaciones femeninas, pero sí puedo asegurar a quien esté más dotad... dotada, quiero decir, para ello que aquí encontrará suficiente material para la reflexión sobre el asunto. En todo caso, puedo asegurar que, independientemente de cualquier circunstancia, es ésta una lectura que no decepcionará a ningún lector o lectora, incluyendo a quienes no sientan especial atracción por el terror. Porque, sobre todo, esta es una novela corta muy bien escrita y, como ya he dicho, de lectura absorbente hasta su final. Lo que no es poco, hoy en día... O incluso se podría decir que ya es mucho.


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Izaskun ha tenido la gentileza y paciencia de responder a unas cuantas preguntas, me temo que bastante más abstrusas que sus respuestas, siempre interesantes: 

-Mal de bosque peertenece claramente al género fantástico y de terror, del que sé que eres devota, tanto en tu vertiente lectora (y reseñista) como en la de escritora. Lo interesante es cómo consigues utilizar, en una novela tan corta, varios tropos del género, desde la casa encantada o la brujería lo que podríamos considerar "horror lovecraftiano", de forma natural y sin que se atropellen unos elemntos con otros. ¿Este despliegue de componentes propios de la narrativa de terror era algo que tenías planeado antes de ponerte a escrribir o fue surgiendo a lo largo del proceso de creación de la novela?

-No lo planeé antes de escribir. No de manera consciente, al menos. Todo surgió de la escena final, que fue la primera imagen que tuve sobre esta historia en la cabeza. A partir de ella fui construyendo el resto, el «cómo hemos llegado a este desenlace», y esos elementos surgieron de manera natural. Puede que en parte se deba a que, como soy muy fan del terror, como bien has dicho, tengo todos esos tropos del género muy naturalizados y salen solos.

-También es una novela que se podría relacionar, en cierto modo, aunque derive en una forma harto diferente, con dos novelas españolas recientes escritas por mujeres y que comparten , más o menos, elementos como el espacio axfisiante de una casa, la nieta narradora/protagonista o la abuela casi bruja (o sin casi), como son Carcoma de Layla Martínez y Termita de Garazi Albizua. ¿Las has tenido en cuenta a la hora de plantearte esta historia? ¿En cualquier caso, qué influencias más o menos directas has tenido?

-Antes de empezar a escribir, había leído Carcoma, pero no Termita (creo que ésta se publicó poco antes de Basokoa, pero corrígeme si me equivoco). Todo lo que leemos (tanto si nos gusta como si no) nos influye cuando escribimos, todo deja su poso, pero no suelo tener ningún libro en cuenta a la hora de desarrollar una historia. Creo que me limitaría mucho, no dejaría que la narración fluyera como debe.

Uf, influencias... Recuerdo que, cuando escribía la novela, estaba leyendo a autores como Tananarive Due, Stephen Graham Jones, gemma Files... que, si bien escriben obras de terror, estas son muy diferentes a mal de bosque (los temas, el estilo, la extensión: todo es distinto), así que no sé... Como he dicho, todo lo que leemos nos influye, pero no sé cómo, exactamente.

-Me resulta curioso que, tratándose de una historia ambientada, en el País Vasco y además escrita originalmente en euskera, no recurras, como se prodría esperar en un principio, a ciertos personajes propios de lo que conocemos como mitología vasca (estoy pensando sobre todo en el Basajaun) y recurras más bien a elementos del folklore británico como el Hombre Verde (aunque también podríamos hablar del Silvano romano o del dios Cernunnos de los celtas) y el mito del "bosque que se mueve", que aparece, en distintas formas, incluso en Shakespeare y Tolkien... Pretendías precisamente evitar lo más obvio o ha sido también una decisión más bien espontánea?

- Esto no fue algo espontáneo. Cuando le estaba dando forma a la historia en mi cabeza, antes de empezar a escribir, mi intención era utilizar a un personaje de la mitología vasca, pues hay unos cuantos que son verdaderamente terroríficos. Pero no hay ninguno que fuera exactamente lo que yo tenía en mente y que hiciese lo que la narración pedía, así que al final opté por crear mi propio “ser mitológico”, si es que se le puede llamar así.

-Enlazando con la pregunta anterior a la última, ¿cómo situarías tu novela (si es que te parece que es así) y también las otras que he mencionado dentro de cierta tendencia actual en la narrativa de terror (estoy pensando quizás más en el cine que en la literatura, lo admito) que pone en el centro de la trama las figuras femeninasm sus relaciones y sus problemas, y no sólo como víctimas propiciatorias del slasher de turno?,

-Es cierto que en la literatura en general, no sólo el terror, desde hace unos años se está dando más importancia a la figura femenina no sólo como autora, sino también como protagonista de la narración y no como mera acompañante, objeto de deseo o víctima del slasher. pero creo que lo que verdaderamente sucede es que ahora se nos ve más. Las autoras, las protagonistas, las tramas no centradas en lo masculino... siempre han estado ahí (no hay más que ver cuántas autoras de generaciones pasadas se están "recuperando"), pero se silenciaban o no se les hacía caso porque se salían de la norma. The Yellow Wallpaper, de Charlotte Perkins, ya sacaba a la luz, en el siglo XIX, temas que por desgracia, seguimos discutiendo hoy en día. Y no olvidemos que una de las obras pioneras del género de terror y ciencia-ficción es Frankenstein, escrito por Mary Shelley antes siquiera de que naciera Lovecraft o de que Poe empezara a escribir.
Por tanto, de mi novela diría simplemente que se sitúa  dentro de la narrativa del horror fantástico. No necesita otras etiquetas.

-Por otra parte, el terror en general es un género que ahora mismo está viviendo un cierto auge, tanto en lo que se refiere a la literatura como, sobre todo, al cine (y, por cierto, debo decirte que a mí Mal de bosque me parece una historia de lo más apta para ser adaptada a una película que lo pete en Sitges, sin necesidad de demasiado presupuesto, además... aunque seguramente habría que meter un  poco de CGI). Como, ya digo, conocedora y cultivadora del género, ¿a qué crees que se debe este auge y que, en todo caso, el terror esté dejando de ser algo propio de frikis macabros o, como mucho, de entretenimiento de serie B, para ser visto con más"respeto" (tampoco sé si es la palabra adecuada)?

- ¡Ojalá alguien te lea y Mal de bosque acabe en la gran pantalla! :) Es cierto que el género está recibiendo más respeto últimamente, lo cual es de agradecer, pero no tengo muy claro a qué se debe. Porque no creo que haya tenido mucho que ver que los fans llevemos toda nuestra vida exigiendo ese respeto, la verdad. En lo literario, creo que el reciente boom de escritoras hispanoamericanas (Mariana Enriquez, Samanta Schweblin…) ha hecho mucho por que las grandes editoriales se dignaran al fin a tomar en cuenta este género como válido y ha conseguido acercarlo a gente que hace unos años no habría comprado un libro de terror ni para calzar una mesa.

Sin embargo, los prejuicios siguen ahí (como muestra la etiqueta de “terror elevado”, que es de un absurdo y un clasismo que da ganas de llorar). El mercado está aprovechando el tirón y, aunque eso es bueno, nadie asegura que el género no vaya a volver a considerarse de segunda categoría en cuanto pase esta moda. Crucemos los dedos para que no sea así.

-Siento también curiosidad sobre cómo, siendo como ere, hasta donde yo sé, una persona urbanita, has afrontado la dicotomía Naturaleza/Espacio Humanizado, en este caso Bosque/Caserío. Y si lo has visto de forma distinta al escribir en euskera o al traducir al castellano, habida cuenta de que en la lengua vasca la diferencia no es tan grande, al decirse el caserío baserri o pueblo del bosque, por lo que no deja de formar parte de él...

-Me hace gracia que me consideres urbanita, porque yo me considero lo contrario, jajaja. Es cierto que he vivido en ciudades como Bilbao, Madrid y Barlín, pero hasta bien entrada la veintena pasaba mucho tiempo en el pueblo de mi madre (que tiene cien habitantes). me ha tocado ayudar a mi abuelo en la huerta, vendimiar... y me he pasado la infancia entre animales de granja. Así que la naturaleza y el mundo rural siempre han tenido mucho peso en mi vida.

No he visto diferencias a la hora de tratar el tema en euskera o castellano, Puede que haya tenido que narrar alguna cosa de forma diferente por una cuestión lingüística o de estilo, porque son idiomas muy distintos, pero la visión o el imaginario de ese ambiente no ha cambiado.

-En este sentido, no te voy a preguntar por las dificultades o matices de traducirse a una moisma, pero sí sobre el detalle del cambio de título, que mencionas en los agradecimientos,,, ¿Quizás se debe a que Basokoa supone un ciwerto espoiler?

-Uf, prefiero traducir obras ajenas, no me gusta nada traducirme a mí misma. Lo hago, de todas maneras, pero me da la sensación de que estoy siendo demasiado intransigente con el texto.

El cambio de título, más que a un espoiler, se debió a que la traducción literal no me gustaba nada, jajaja, «Lo del bosque» (o cualquier variación) me parecía muy sosainas, así que decidí que en castellano tenía que ser algo diferente.

-Me interesa también la extensión contenida de la novela, en la que, no obstante, hay un desarrollo completo de la trama sin necesidad de acelerar los hechos o de plot-twists forzados. ¿Esa longitud se debe a que te sientes más cómoda en ese formato, ya que has publicado libros de cuentos, a que te parecía el más adecuado para la historia que querías contar o a que Mal de bosque es un paso intermedio hacia, quizás, alguna novela más extensa?

-Como lectora, lo devoro todo, tanto relato como novela corta como tochos de mil páginas, no tengo ningún problema en ese sentido. Pero, como escritora, prefiero trabajar el género breve. Quizá porque también escribo poesía, estoy acostumbrada a decir mucho con poco y disfruto mucho de la economía de recursos que exigen los relatos y las novelas cortas, de sugerir y jugar con la narración para conseguir que el lector tenga toda la información que necesita casi sin que se dé cuenta.

Para finalizar, agradecer de nuevo su amabilidad a esta escritora que nos resulta tan cercana y desearle suerte, tanto con Basokoa/Mal de bosque como con sus proyectos futuros que seguro que sertan tan sugestivos como éste. Mila esker!


Más libros de esta autora reseñados en Un Libro al Día: Artikoa/ÁrticaCrónicas del encierroLo que ruge

miércoles, 30 de agosto de 2023

VV.AA.: Ellas, las extrañas

Idioma original:
Español
Año de publicación del volumen: 2023
Valoración: Recomendable

Ellas, las extrañas es una antología de cuentos inquietantes. Todos han salido de la pluma de autoras españolas. Todos podrían encasillarse dentro del terror, aunque presentan estilos, registros, escenarios, personajes y conceptos bastante variados.

De los diecisiete cuentos agrupados destacaría:

  • "El reloj de Bagdad", de Cristina Fernández Cubas. Me ha dejado tan buen sabor de boca como la primera vez que lo leí. Está narrado de forma exquisita y aprovecha al máximo las ambiguedades del lenguaje y la primera persona.
  • "La Voivodina rehén", de Pilar Pedraza. Aunque su contenido, bastante clásico, no me ha impresionado, la erudición de que hace gala Pedraza y la calidad que la escritora imprime a su prosa valen muchísimo la pena.    
  • "Plantas aéreas", de Pilar Adón. Tengo la impresión de que no lo he entendido al cien por cien, pero aun así me ha gustado. Además, creo que la confusión que deja es un efecto premeditado; en ese caso, ¡buen trabajo, Pilar!
  • "Perros naranja", de Marian Womack. Una joyita que crea un mundo propio en apenas unas páginas y explora conceptos sumamente complejos con tanta seriedad como atractivo literario.

También reivindicaría:

  • La imaginería de "Cinco hermanas", de Alicia Sánchez Martínez.
  • El enfrentamiento ante el que nos sitúa "Jaque al pastor", de Ángeles Mora.
  • El tono y mensaje de "Funeral de hadas", de Patricia Esteban Erlés.
  • La contundencia de Vacaciones", de Izaskun Gracia Quintana.
  • La apropiación de fórmulas y materiales previos perpetrada por "Rómulo y Julieta", de Gemma Solsona.
  • El humor negro de "Ofrendas", de Ana Martínez Castillo.
  • La simpática sátira de "Nunca pronuncian bien su nombre", de Sophia Rhei.
  • Ese pastiche argumental que es "Una mujer de ojos muy tristes", de María Zaragoza.
  • El toque carveriano de "Una buena amiga", de Tamara Romero.
  • El trasfondo semiapocalíptico de "El ojo de la mente", de Sére Skuld.
  • La crueldad de "Última oportunidad", de Isabel del Río.
  • La sorpresa final de "Vías", de Elisenda Solsona.
  • El enfoque estructural, narrativo y temático de "#5funeralselfies", de Nerea Pallares.

Por ponerle pegas a Ellas, las extrañas, diría que:

  • Compila tanto joyitas como obras más rutinarias.
  • No consideraría que todos los cuentos entren en lo que entiendo por extraño o insólito.
  • "Una buena amiga" y "El ojo de la mente" son autoconclusivos, pero ciertos detalles delatan que en realidad pertenecen a una historia mayor, lo cual puede llegar a desconcertar al lector.

En fin: pese a los defectillos antes mentados, recomiendo este volumen. Me ha provocado algún que otro escalofrío, me ha descubierto a autoras interesantes y me ha regalado ficciones excelsas. ¿Qué más se puede pedir?

lunes, 20 de diciembre de 2021

2021: No nos lo hemos leído todo, pero... (antiguamente conocido como Lo mejor del año)

Lo que ha leído Juan:


Koldo TOP 10 Leído en 2021 + 2 Relecturas

Mención de honor para la parte fotográfica de Vale un Potosí de Miquel Dewever-Plana e Isabelle Fougere. Dicho esto:
 
10. Humo de José Ovejero
9. No es un río, de Selva Almada
8. Simpatía de Rodrigo Blanco Calderón
7. Alguien camina sobre tu tumba de Mariana Enríquez
6. Caracas muerde de Héctor Torres
5. La canción de NOF4 de Raúl Quinto 
4. Contra vosotros de Mercedes Soriano
3. La última niebla / La amortajada de María Luisa Bombal
2. Nuestra parte de noche de Mariana Enríquez (Juan: no te reto a duelo porque en el fondo te tengo cariño)
1. Los galgos, los galgos de Sara Gallardo

Las dos mejores relecturas del año: Caballos desbocados de Yukio Mishima y Ampliación del campo de batalla de Michel Houellebecq.
 
Actualización de última hora: La Capilla Sixtina. Relato de una obra maestra

Montuenga:

Lo mejor que he leído este año:

Ficción:


No ficción:

Y lo peor:

Ficción:

  • Novela decepcionante de autor prestigioso: Muerte de Sevilla en Madrid de Alfredo Bryce Echenique.
  • Volumen de relatos que abandoné por indigesto para la mentalidad actual: Pájaros de fuego de Anaïs Nin.
  • Texto de auto ficción más anodino: El sistema del tacto de Alejandra Costamagna.

No ficción:

  • El más flojo e inconexo (Sin género definido): Devoción de Patti Smith.
  • Un testamento vital decepcionante: Gratitud de Oliver Sacks.
  • Biografía peor documentada: La virgen roja de Fernando Arrabal.
  • Autobiografía más tópica y repetitiva: El lugar de Annie Ernaux.

Carlos Bookboard 2021:
Como siempre, y como es bien lógico, ha habido algunas cosas algo decepcionantes, pero para qué darles más publicidad. Bastante tienen con haberles hecho un hueco.


Marc Peig:


Oriol Vigil:


Beatriz Garza:


Francesc Bon:

Otro año en que defraudo hasta mis peores expectativas, leyendo poco, tarde y mal. O a lo mejor es la cosa esta del mercado, vendiendo la moto de modo tan constante y repetitivo, que me refugio en lo conocido, temeroso del fulgor que desprenden los actos promocionales y las fajas. 
Así que:
  • Libro del año - por su modestia y por su panorámico alcance casi involuntario: Anna Ajmátova, de Eduardo Jordá - o como cubrirlo todo - ficción, historia, crónica, crítica, poesía - en unas cuantas páginas. 
  • Medalla de plata, ex aequo Rafa Lahuerta Yúfera: Noruega, o cómo gestionar el aire nostálgico con elegancia y sin sonarse los mocos. Y un 10 absoluto por su enorme valentía. Y Jordi Amat: El hijo del chófer que, aparte del orgullo intrínseco de mostrarse contestatario con el statu-quo, es un inmenso ejercicio de periodismo crítico, que empezaba a parecer un oxímoron.
  • Pelotón - demasiados y demasiado dispersos, algún ensayo muy disfrutable en su momento, pero algo ligero y, por lo tanto, no siempre memorables como para fortalecer las convicciones, así que me ahorro las menciones, perdonen los afectados.
  • Rezagados - un nutrido grupo de lecturas para cubrir el expediente, que incluyen alguna tenue decepción: Revancha tampoco es la obra de madurez de Kiko Amat, El teatro de Sabbath me tuvo demasiadas páginas preguntando por Zuckerman, y sigo sin comprender como, al margen del voyeurismo social, se ensalza tanto el valor de Valle inquietante o de Mi año de descanso y relajación, que me parecieron, ambas retratos de una sociedad o de un mundo ajeno y casi elitista.
  • Descalificado por tramposo (y por pesado) - Casi que voy a tirar la toalla con Javier  Cercas, que en Independencia demuestra que está tan obstinado en usar sus libros para restregarnos sus rancias quejas ideológicas que se ha olvidado de interesar a sus lectores, gustarles o aportar algo relevante. Así que le enseño amablemente la puerta de salida. Adeu siau.
  • Propósitos para 2022: más tiempo para alternar re-lecturas (no reseñables, ay) con algo que mitigue mi encasillamiento.

Santi (que ha leído este año menos que nunca pero aun así no ha ido mal):

Tres textos autobiográficos imprescindibles:

Cuatro novelas sobre la memoria (individual o colectiva):
 
Tres libros que te reconcilian con el mundo y con la humanidad
 
Cuatro libros de terror

Un clásico que tenía pendiente: La mano izquierda de la oscuridad de Ursula K. LeGuin
 
Un libro que leí porque, en fin, alguien tenía que hacerlo: Feria de Ana Iris Simón

También leí pero no me animé a reseñar: Tú también vencerás, de Jose||González; Días de euforia, de Pilar Fraile; Causas naturales, de Claudia Hernández.



NOTA FINAL:
Queridos lectores: podéis enviar vuestras listas al correo del blog: unlibroaldia@gmail.com. A finales de enero publicaremos una entrada con todos vuestros correos (indicad, por favor, si se puede mencionar vuestro nombre al publicarla).

miércoles, 2 de junio de 2021

Izaskun Gracia Quintana: Lo que ruge

Idioma original:
español
Año de publicación: 2021
Valoración: recomendable

Izaskun Quintana Gracia (para quienes hacemos este blog y tuvimos la suerte de compartir espacio con ella, simplemente "Izas") es una autora con una obra variada y ya relativamente amplia, en los géneros de la poesía (con volúmenes como fuegos fatuos, eleak eta beleak o saco de humos) y la narrativa, fundamentalmente el relato corto, en obras como Crónicas del encierro o esta, Lo que ruge, recientemente publicada en El Transbortador. Ambas tienen mucho en común: la sensación de incomodidad, de extrañeza, aislamiento; la violencia humana o sobrehumana que se abate sobre los personajes - o es ejercida por ellos; y también la crudeza explícita con la que se narra el horror.

Aunque, en realidad, quizás no se del todo correcto decir que Lo que ruge es un libro de terror: sus relatos fluctúan entre lo fantástico, la weird fiction y un tipo de cuento de terror, sí, pero sin monstruos, o basado en los monstruos con los que convivimos todos los días. (Bueno, menos en "Natividad". Pero no quiero contar mucho para no estropear la sorpresa).

Una idea que flota en muchos de los relatos del libro es la del Fin del Mundo, o el Fin de Algo, al menos: apocalipsis, crisis climáticas, guerras o invasiones no siempre muy definidas o explicadas, que amenazan con acabar con el orden establecido y con el mundo tal y como lo conocemos; es posible interpretarlos como un reflejo de las actuales preocupaciones ecológicas, aunque también creo que tienen evidentes lecturas políticas, a pesar de que ese mundo, conviene decirlo, no siempre es el nuestro, el que nosotros habitamos en la Tierra. Así, por ejemplo, en el primer relato del libro, "El gran día", nos encontramos ante un universo que decae, una civilización-colmena cuya continuidad está en riesgo, y que puede depender de que la protagonista acepte y responda a su destino; en "Lo que está por venir" es la propia tierra la que se convierte en ceniza, hasta que solo un pequeño territorio costero, rodeado por la Muralla, parece sobrevivir en espera de que llegue su turno; en "La granja", una especie de actualización de Una modesta proposición, es la comida la que escasea, exigiendo soluciones ingeniosas para sobrevivir... 
 
El relato que cierra el libro, "La victoria de la insania", es el más extenso y complejo, y también me aprece el mejor de esta serie: comienza con una invasión militar, para luego centrarse en un grupo de niños que, para salvarse del exterminio, se hacen pasar por locos y aprenden a vivir encerrados en un manicomio, a espera de que vuelva la normalidad. Solo que se plantea la pregunta: ¿hasta cuándo o durante cuánto tiempo puedes fingirte loco sin volverte loco realmente? Seguro que este relato fue escrito antes de la pandemia, pero resulta especialmente significativo después de ella. Además, este relato evita una sensación que queda con los tres anteriormente mencionados ("El gran día", "Lo que está por venir" y "La granja"): la de que el cuento está esencialmente enfocado en construir el mundo de ficción, y se dedica demasiado poco espacio a desarrollar una historia propiamente dicha, abusando, en algunos casos, de la exposición del narrador (algo que pasa sobre todo, creo en "La granja").
 
Frente a estos relatos (post-apocalípticos), con elementos de fantasía o ficción distópica, otros como "La llamada" y "La sombra" responden a una estética y un subgénero muy diferentes: son relatos en un entorno realista (o sea, sí se sitúan en nuestro mismo mundo) y se basan en la creación de una tensión creciente, en la sugerencia de una violencia subterránea, como la irritación producida por una fricción constante o una obsesión insatisfecha, dispuesta a estallar en cualquier momento. Son, en ese sentido, relatos más parecidos a algunos de los que componían Crónicas del encierro, donde lo fantástico ocupaba (si no recuerdo mal) mucho menos espacio.
 
Y así llegamos a mis dos relatos favoritos del libro, que vienen a responder, aproximadamente, a cada una de las dos series o "estéticas" mencionadas: "Natividad", que es una recreación, como el título indica, de la escena navideña del Belén y la Virgen embarazada, le da un giro fantástico y terrorífico al tema, ya que el fruto del vientre de Miriam, esta virgen contemporánea, no viene de Dios sino del espacio exterior, en forma de vida alienígena. "Naveciudad", por otra parte, es un relato inquietante, distópico sin ser futurista, que tiene una de las virtudes que más aprecio en cualquier narración: la de sugerir sin explicar, planteando preguntas abiertas y creando una inquietud que al final del relato pervive porque, precisamente, no se cierra con una explicación tranquilizadora. Por su tema (el de una mujer que trabaja en un enorme y deprimente polígono industrial, y que se obsesiona con un misterioso hombre que viaja en el mismo tren que ella) y por su visión del trabajo como entorno deshumanizante, también este relato creo que se abre a lecturas políticas diversas y muy relevantes en estos tiempos de crisis sucesivas.

Releyendo mi propia reseña de Crónica del encierro veo que hablaba de que hay una progresión en los temas a lo largo del libro, una especie de viaje en espiral que se adensa alrededor de elementos comunes. Algo así puede apreciarse también en Lo que ruge, un libro que parece anunciar el cierre de un ciclo, de un mundo, de una forma de vida, y que se organiza de forma casi obsesiva alrededor de la idea de decadencia y desaparición - producida, en este caso, siempre con violencia y sufrimiento: not with a whimper, but a bang. Quizás sea un signo de nuestros tiempos, en que unos hablan del "final de la historia" mientras muchos otros luchan por llegar a fin de mes. Por lo menos, habrá que pensar, que el fin del mundo nos pille leyendo.

miércoles, 13 de julio de 2016

¡Sorteo de #shelfies!

¡Sí, amiguitos, ya ha llegado el día! Después de que se cerrase el plazo para enviarnos vuestros #shelfies el fía 30 de junio, y de que diésemos un tiempo para comprobar que no nos habíamos olvidado de nadie, hoy, 12 de julio de 2016 (cuando escribo esta entrada) se acaba de realizar el sorteo de los tres lotes de tres libros entre los participantes en el primer concurso ULAD de #shelfies. Aquí va la explicación de cómo se ha realizado el sorteo, quién ha sido la mano inocente, y quiénes son los ganadores.

Los participantes:
Han participado en el sorteo todas las personas que nos enviaron sus #shelfies dentro del plazo indicado, a través del email, de facebook y de twitter. En total, 27 personas, que se han agrupado en tres grupos de nueve, tal y como se indica en la parte inferior de esta página. Así, a cada participante le corresponde un grupo del 1 al 9; esos serán los números que usemos para realizar el sorteo.

El premio:
Antes de pasar al sorteo, recordamos cuál es el premio: un lote de tres libros, Estrómboli de Jon Bilbao (ed. Impedimenta); Crónicas del encierro de Izaskun Gracia Quintana (ed. Salto de Página) e Imposibles impensables de Santi Pérez Isasi (ed. Nazarí).

El premio.


La mano inocente:
¿Alguien ha visto alguna vez mano más inocente que esta?

Fluzo, el gato inocente
El método del sorteo:
En una mesa se han dispuesto nueve pedazos de papel con los nueve números, y unos montoncitos de comida de gato encima. Los ganadores del sorteo serán los participantes indicados con el primer número al que Fluzo se dirija; los indicados con el segundo número quedarán como suplentes, en caso de que los ganadores renuncien o no consigamos hacerles llegar los libros.

La mesa con los números distribuidos aleatoriamente

El resultado:


Por lo tanto:
Los ganadores son los participantes marcados con el número 9: Gonzalo Puebla Gil (que nos envió su #shelfie por email); @inmomag (que lo hizo por twitter) y Montserrat Sans (que lo hizo por facebook). En caso de que alguno de ellos renuncie al premio o no pueda recibirlo por algún motivo, pasarán a sustituirlos, respectivamente, Lina Dianellou, Sebastián Soto y Saga Goodreads.

En las próximas horas nos pondremos en contacto con los ganadores, para ver a qué dirección podemos hacerles llegar los libros, y mañana publicaremos una selección con los #shelfies que nos habéis enviado.

¡Enhorabuena a los premiados y muchas gracias a todos, incluido Fluzo, el gato inocente!

miércoles, 15 de junio de 2016

¡Concurso de #shelfies!

El verano es una época para premios, concursos y sorteos. Y como en ULAD no queremos ser menos, también organizamos el nuestro:

¡¡¡Concurso de shelfies!!!

¿Y qué es un shelfie? No, un shelfie no es lo mismo que un selfie: no es una foto de vosotros mismos, sino una foto de vuestras estanterías de libros. Queremos ver cómo almacenáis vuestros libros, cómo los ordenáis (¿por colores, por lengua, por época, por país...?). Queremos ver qué libros tenéis pendientes para leer, cómo se acumulan en vuestras mesillas, cómo invaden vuestros escritorios, vuestras camas, vuestros cuartos de baño.

Podéis enviarnos vuestros shelfies por email, por twitter con el hashtag #ShelfiesULAD o por facebook, en los comentarios a esta misma entrada, hasta el final de este mes.

¿Y qué podéis ganar si nos enviáis una foto de vuestras estanterías?

¡¡¡Un premio!!!

¿Y qué premio es ese?

¡¡¡Libros!!!

Efectivamente: libros. Entre las personas que nos envíen sus shelfies antes del final de este mes sortearemos tres lotes de libros compuestos por Estrómboli de Jon Bilbao (ed. Impedimenta), Crónicas del encierro de Izaskun Gracia Quintana (ed. Salto de Página) e Imposibles impensables de Santi Pérez Isasi (Ed. Nazarí).

Y ahora, para inspiraros, aquí van nuestros propios shelfies. Que cosnte que nosotros mismos no podemos ganar ninguno de los premios...

Montuenga
Carlos Andia
Koldo
Juan G. B.
Santi

lunes, 14 de marzo de 2016

Izaskun Gracia Quintana: Crónicas del encierro

Idioma original: español
Año de publicación: 2016
Valoración: Recomendable

Hace algunos años, y durante algunos años, tuvimos el placer y el privilegio de que Izaskun Gracia Quintana (aka "Izas") fuese la Gran Dama de ULAD: quien bucee en los archivos de los años 2010, 2011, 2012, verá que una de cada cuatro reseñas aproximadamente lleva su firma. Así que reseñar ahora su primer libro de relatos (no "su primer libro", porque ya ha publicado varios poemarios) es un acto de justicia que nos llena de orgullo y satisfacción.

Pocos libros he leído últimamente en los que el título describa mejor el contenido que en estas Crónicas del encierro. Porque, de hecho, los relatos que componen este libro son en su mayor parte un conjunto de variaciones sobre el tema del aislamiento, el enclaustramiento, el secuestro, la reclusión, voluntaria o involuntaria, y sus consecuencias físicas y mentales (un tema, por cierto, que comparte con Iván Repila y su Niño). En "Tap" (el relato que abre el volumen), es un hombre tumbado en una cama; en "El vestido azul", una mujer que hace recuento de las posesiones de su madre, a la que ha cuidado incansablemente durante años; en "El pozo", son dos niños que juegan en un túnel subterráneo; en "Diario nocturno", un hombre que sufre una extraña enfermedad que no le permite salir de casa durante el día...

Hay algunos relatos que escapan a esta temática del encerramiento, entendida en sentido literal (aunque quizás no tanto si lo interpretamos en sentido metafórico): en "Barcos hundidos", un hombre con una casi completa falta de empatía relata entrecortadamente su relación con sus padres, con su hermana, con su novia... Y en "Vacaciones", una niña aparentemente inocente se prepara para irse de viaje con sus padres, y descubre que le faltan unos lapiceros...

Pero en los cuentos de Izaskun Gracia casi nada es inocente. Es un libro claustrofóbico (¡claro!), explícito, directo y cruel. Ya, ya sé que me repito, porque también dije que era cruel el libro Modelos animales de Aixa de la Cruz, y El límite interior de Nere Basabe, y Cicatriz de Sara Mesa... Pero es sin duda con Aixa de la Cruz con quien tiene más similitudes, por su forma gráfica, desinhibida y hasta juguetona de presentar la violencia, la degradación física o mental. "El triángulo de cerámica" es el más explícito de los relatos, acercándose al final (aunque sin decidirse a entrar del todo) al territorio del gore tipo Hostel de Eli Roth.

No tengo la seguridad de si los cuentos están dispuestos en orden cronológico de escritura, pero da la impresión de que a medida que avanza el libro, van ganando peso, densidad y complejidad, dando vueltas en espiral alrededor del tema común. Así, "Tap" es casi un esbozo, muy desnudo, de la idea del abandono y la rendición física y mental; el mismo tema vuelve a aparecer en "El vestido azul", ya con más matices psicológicos, y luego en "Barcos hundidos", con una forma más poética y experimental, y por fin en "Diario nocturno", el relato más largo del libro, con algunas implicaciones psicológicas, distópicas y hasta post-apocalípticas más insinuadas que exploradas.


En algunos aspectos se puede notar, quizás, que Crónicas del encierto es un primer libro de relatos: creo que en el futuro veremos a Izaskun Gracia Quintana escribiendo relatos (o novelas) en los que haya un mayor desarrollo de los temas y de los personajes, una mayor experimentación con la técnica, el punto de vista, la voz o el estilo, y también relatos en los que las tensiones y las violencias sean más sutiles y subterráneas, pero no por ello menos terribles. Está claro en todo caso que, como poeta o como narradora, Izaskun está aquí para quedarse. Y nosotros encantados de que se quede, claro.

También de Izaskun Gracia en ULAD: Artikoa / Ártica

domingo, 24 de febrero de 2013

Izaskun Gracia: Artikoa/Ártica


Idioma original: euskera y español (edición bilingüe) 
Título original: Artikoa/ Ártica
Fecha de publicación: 2012
Valoración: Imprescindible

Tras apostar por autores como Raúl Zurita, Valerie Mejer, Andrés Fisher o Reynaldo Jiménez, la editorial Amargord ha acertado una vez más con la edición bilingüe Artikoa/ Ártica de Izaskun Gracia Quintana (Bilbao, 1977). Por un lado, por presentar, tal y como indica Pello Otxoteko en el prólogo a la obra, este grito silente que nace de la ruptura profunda y llega a la fragilidad de la belleza, consiguiendo en el camino, poco a poco, sacudir el equilibrio del lector. Y, por otro, por decantarse por un proyecto tan interesante como el de la edición bilingüe. En una nota al final del libro, la escritora explica que algunos poemas de este libro aparecieron en euskera; otros, en castellano. Poco a poco, todos acabaron entremezclándose. En este sentido, es llamativo el equilibrio que se da entre español y euskera, ya que, independientemente de la lengua en que se conciba y lea el texto, la voz poética es una, pura, y esto es muy difícil de lograr en el caso de escritura bilingüe.

Artikoa / Ártica encierra una poesía de la carencia, de la búsqueda y del desasosiego generado ante la perspectiva de que nada parece cambiar. Una poesía que se trastormenta y vuelve a nacer o se cose al cielo para dar rienda suelta a las ansias de volar. Para ello, la poeta hace uso de un lenguaje depurado y de una estructura muy meditada que ya se advirtiera en poemarios anteriores como fuegos fatuos (accésit en el certamen poético Centro Juvenil Latina, 2003), eleak eta beleak (XVII Premio de Poesía Ernestina de Champourcín, 2007) o saco de humos (XIX Premio de Poesía Villa de Aranda, 2010). La obra no incluye una estructura inicio-núcleo-desenlace. Sin embargo, la disposición de los poemas, de cada una de las palabras, los espacios o los silencios es precisa. Nada sobra. Nada falta. Nos hallamos ante una poesía exacta, tensa, donde la autora templa el verso y da a luz una obra perfecta. Cerrada.

El mundo conocido comprime y cerca, pero Izaskun Gracia se acerca a la grieta y observa, analiza. Calla. Bosqueja paisajes en los que sobrevuela héroes agotados, ventanas cegadas, cuerpos de los niños muertos que yacen bajo una higuera, se pierde, el vuelo se detiene en un templo, dios la llora y el cuerpo cae en astillas. Tras poner en duda todo lo aprendido,  entiende el relámpago, embiste la tormenta a través de los ríos que parten de ella y, acuática y silente, abandona sus apóstoles, arde los templos y, a falta de dios, busca en sus muertos la respuesta a sus nombres. Reconstruye. Acto seguido, deshace telares y ocupa entonces el cuerpo en otro compás que trastormenta y dirige sus pasos sin agua. Porque, al fin y al cabo,  no vale la pena agotarse […] que el momento ha llegado y por nada luchar vale ya/ la pena.

No todo es su decir. También está aquello que calla, la sugerencia, el juego de la ambivalencia que introduce valiéndose de la ausencia de puntuación y de una exactitud y concisión admirables en el manejo de la palabra. Versos de una voz poética luminosa que ha visto mucho y que a veces se duele (min ematen dit munduak/ eta ulertzen ez dudan bizitzak/ y tus intentos por volvernos habitables en una tierra que nos/ regurgita impasible mientrasla piel se cubre de/ cicatrices a medida que pasa el tiempo) y, sin embargo, se empeña, terca, en encontrar el norte en mitad de una avenida gélida, ártica, que cubre la piel de cicatrices y que la voz recorre una y otra vez con el fin de no olvidar quién es, con el fin de encontrar más postigos con los que cegar todas las ventanas para, sabiéndose exiliada, dejar la estancia sin resquicio de su vuelta y evitar así la tentación de volverse atrás: han de cambiar los pasos, advierte la poeta, porque adelante ya no es un/ sentido/ el norte desaparece de los mapas que aterida dibujó la/ consciencia/ y en el proceso queda la duda que no desaparece/ sempiterna e innata como el sabor de la piel hasta la muerte/ o hasta volver a la tierra siendo ya polvo años después de/ haber muerto.

Así como existe un movimiento punk, una generación ni-ni o un grupo de poetas gafapasta obsesionados con lo postmo, debería existir una generación izaskungracia que declamara sus versos por la calle, que declamara por ejemplo eta erbesteak beste lur batean esnatu ninduen hegalditik/ non gorputza ez zen egin jausteko baizik eta ezpalak/ eta orduek ez zuten itxaron gu prest egon arte, o que se tatuara enredé en catálogos de imposturas y hallé la adecuada/ alumbré otro cuerpo y salí/ y el mundo se abrió calle e incertidumbre de mañana a la altura del tobillo o en las corvas, que escribiera en las paredes

sakrifizioan irekita larrugorritu nintzen               me desnudé abierta en sacrificio
husturik                                                                 vaciada
eta poliki-poliki ez daukadanak bihurtu               y poco a poco lo que carezco
ninduen harresi]                                                   me volvió muralla]


Y entonces, el mundo sería más habitable.

También de Izaskun Gracia en ULAD: Crónicas del encierro