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martes, 17 de septiembre de 2019

Stephen King: Cementerio de animales

Idioma original: Inglés
Título original: Pet Sematery
Año de publicación: 1983
Traducción: Ana Mª de la Fuente
Valoración: más que recomendable

Como cualquier día de éstos (ojalá pronto) los pazguatos de la Academia Sueca se dejarán de sus tonterías y le concederán el premio Nobel al Rey, don Stephen Edwin King, he pensado que ya iba siendo hora de reseñar alguno de sus muchos libros, antes de que se conviertan en mainstream (esto es broma); y ya puestos, mejor una de sus novelas "clásicas", que no por más conocidas, adaptadas y comentadas dejan de ser obras de un indudable interés.

Porque, eso sí, si por algo se caracteriza este autor es por ser capaz de sacar historias no ya interesantes, sino de lo más originales -amén de terroríficas, claro- de cualquier parte; en esta novela, de algo aparentemente banal, aunque no poco morboso, eso sí, como es un cementerio en el bosque donde los niños de un pueblo de Maine entierran a sus mascotas, y que está cerca de la casa a la que se mudan los protagonistas, el doctor Louis Creed y su adorable familia, procedentes de Chicago. Familia adorable -gato incluido-, a la que, como cabe esperar en cualquier libro de Stephen King, comienzan a ocurrirle cosas poco agradables e incluso horripilantes... Bueno, de acuerdo, reconozco que, ya de por sí, lo del cementerio de mascotas es una idea no sólo morbosa, sino que da bastante repeluzno (y lo dice alguien que gasta sus vacaciones visitando tumbas de escritores)... pero lo que causa más pavor de esta o cualquier otra de las novelas de King no es tanto, o no sólo, la impronta sobrenatural o paranormal que desvelan, sino más bien todo lo contrario, esa apariencia de cotidianeidad, de normalidad en las que se desarrollan (como bien señala Juan Bonilla en un reciente artículo).

Tampoco es que Cementerio de animales sea "sólo" una novela de terror; mejor dicho, sí que lo es -y en no poca medida-, pero, de igual modo que cualquier otro libro escrito por King, no se trata únicamente de un instrumento para dar miedito al personal: siempre hay algo más. Lo mismo que, no sé... por ejemplo Carrie no es sólo la historia de una chica con poderes psíquicos, y ni siquiera sólo una novela sobre la adolescencia (¿y una novela para adolescentes?), Cementerio... es una novela sobre la responsabilidad, sobre la culpa y la posibilidad -o no- de redimir nuestras faltas (para resumir, sobre las vicisitudes de la paternidad). tampoco digo que King sea Dostoyevski, vaya, pero ni falta que le hace... Y conste que, en cuestiones formales, el Rey es impecable: construye sus creaciones con la perfección da una maquinaria de artesano suizo (aunque quizás se trate más de un maligno autómata steampunk que del consabido reloj de cuco); cierto que a algunos puede que nos pille ya un poco toreados, porque no es lo mismo leerlo a los quince que a los "taitantos"... Se le ven un poco las costuras, sí, pero la maquinaria narrativa avanza inexorable y eficaz como una división Panzer hasta que el barro ucraniano les tiró por el ídem.

De todos modos, hay que admitir que lo más importante de los libros de Stephen King es algo muy curioso, que no sé hasta qué punto ocurre con los de otros autores: puedes estar tirado en la cama de un hotel o sentado en la sala de espera de un aeropuerto o en un vagón de metro, o sobre una toalla en el césped de una piscina municipal, leyendo la narración de algún suceso horripilante que le ocurre a una pobre y simpática familia, la aparición de un fantasma una noche de invierno en medio de los bosques de Nueva Inglaterra o algo parecido... y de repente, te das cuenta de que estás en casa. En la casa que King ha construido para nosotros con sus libros, que, en verdad, puede estar maldita o encantada o acosada por un payaso diabólico o albergar a una psicópata o a un loco con un hacha, lo que sea, pero no deja de ser nuestro hogar.




Tropollón de libros del Rey reseñados aquí

jueves, 15 de agosto de 2024

VV.AA.: The King

Idioma original: español e inglés

Año de publicación: 2019 (como libro)

Traducción: David Muñoz Mateos

Valoración: recomendable para friki... digo, fans

El subtítulo de este libro (por si no había quedado claro con lo de The King... y no digamos ya la magnífica ilustración de la cubierta) resume a la perfección de qué va la cosa: Bienvenidos al universo literario de Stephen King. Y eso es lo que encontramos aquí: una serie de artículos o ensayos escritos por autores tanto norte como hispanoamericanos (incluyo a una catalana en esta categoría) sobre diferentes aspectos de la obra y también, en más de un caso de la vida, de Su Graciosa Majestad don Stephen King (*).

Ojo cuidao, de todas formas, para quien se espere encontrar en este libro un mero recorrido anecdótico, simpaticón, por la trayectoria del monstruo de Maine (nunca mejor dicho), puesto que, si bien las aportaciones de los autores hispanohablantes o hispanoescribientes son más ligeras o, cuando menos, más llevaderas para el eventual lector/a, las que están redactadas originalmente en inglés, resultan un pelín más  densas. He puesto el participio "redactadas" porque, salvo en el primero de los capítulos, se trata de artículos o pequeños ensayos (no me atrevo a llamarles papers, que me parece un término más académico y, por tanto, engañosamente campechano) escritos por profesores/as de filosofía, Ciencias políticas e Historia del arte y tratan sobre las implicaciones filosóficas sociológicas y políticas presentes en la obra del Rey... Tranquis todos, porque una cultura medianita basta para seguir estas disertaciones -que seguro que sus autores/as se tomaron como un divertimento, un respiro ligerito entre tanto sesudo trabajo-, pero vamos, tampoco me parecen dirigidas a todos los públicos, por decirlo así... Huelga decir que no tengo ni idea de quienes son todos estos y estas docentes de varias universidades norteamericanas e ignoro si con prestigio y prestancia académicas, puesto que hasta el momento, yo sólo conocía a los hispanoescribientes del libro, a saber: los argentinos Rodrigo Fresán y Mariana Enriquez -no podía faltar, en este libro-, la catalana Laura Fernández y el boliviano Edmundo Paz Soldán

Trataré de ser breve, pero creo que lo mejor, para una mejor comprensión del libro, será ir explicando de qué va cada capítulo o ensayo, o, por lo menos, reseñar su título:

- Esta recopilación se abre con una interesante entrevista realizada por Tony Magistrale -profesor de Literatura y escritura creativa- al propio Rey en 2003, sobre las adaptaciones de sus libros a la pantalla (se entiende que hasta ese momento): La versión de Steve: una entrevista con Stephen King.

- Sigue un recorrido algo rutinario de Rodrigo Fresán por -algunos de- los muchos niños y adolescentes que aparecen en su obra: El King de los chicos.

- El filósofo Greg Littmann especula sobre qué habrían pensado Platón, Aristóteles y David Hume sobre los libros de King y de terror, en general, en Stephen King y el arte del horror.

- Algo parecido a Rodrigo Fresán, aunque con mayor profundidad, hace Mariana Enriquez: "Para Tabby, que me metió en esta...". Un recorrido por las mujeres en la obra de Stephen King, un estudio de varios arquetipos femeninos que aparecen en las novelas del Rey.

- Otra filósofa, Katherine Allen en "A veces es preferible la muerte". Stephen King, Dédalo, dragones tiranos y mortalidad, expone la oposición transhumanismo vs. bioconservacionismo a través de Cementerio de animales y Tommyknockers (según ella, estas novelas de King advierten sobre los peligros de trascender los límites humanos).

- La novelista Laura Fernández, tras el chiripiflaútico título "Cuidado con lo que sueñas porque podrían salirle colmillos y empezar a correr detrás de ti" o la realidad (deseada) como monstruo en tres actos que son tres obras de Stephen King y a partir de La pata de mono de William Wymark Jacobs, explora cómo Cementerio de animales, La larga marcha, Misery y La tienda, son parábolas del viejo adagio de que se ha de tener cuidado con lo que se desea (aviso para los reticentes al estilo de esta escritora, con sus habituales (PARÉNTESIS) y cursivas que pueden parecer aleatorias... y quizás lo sean: en este artículo no abusa tanto de ellas, pero de vez en cuando le da el siroco le da por poner varias seguidas)

- Joseph J. Foy y Timothy M. Dale (profesores de Ciencias Políticas), en Distopía en las pantallas. Poder y violencia en El fugitivo y La larga marcha, pues hablan justamente de eso, relacionando ambas novelas con Sobre la violencia de Hannah Arendt.

- La filósofa Kellye Byal en La subjetividad femenina en Carrie nos presenta a la protagonista de la primera novela de Stephen King como epítome del destino femenino, vista a través de El segundo sexo de Simone de Beauvoir.

- De nuevo un filósofo, Thomas W. Manninen, pergeña en Apuntes sobre precognición, verificación y contrafactuales en La zona muerta, según sus propias palabras (quizás con un poco de coña) un "ensayo sobre las cuestiones metafísicas que plantea La zona muerta de Stephen King".

- Garret Merriam en "Gan ha muerto". Nietzsche y el eterno retorno de Roland, nos ilustra sobre la conocida brasa algunos conceptos filosóficos nietzscheanos ejemplificándolo en la saga La torre oscura.

- La profesora de Historia del Arte y Estudios sobre Cine Elizabeth Hornbeck expone en El hotel Overlook o la heterotopía del terror cómo podemos considerar el célebre hotel de El resplandor dentro de las "heterotopías", según el concepto acuñado por Foucault: esto es, espacios que "se encuentran en relación con todos los demás espacios, pero invirtiendo las relaciones sociales normales"

- Por último, el escritor Edmundo Paz Soldán pasa de tanto ensayo y nos ofrece en Planetario un relato de terror basado en alguno de los más célebres del Rey (musofóbicos, abstenerse).


Los capítulos que más me han interesado y gustado, sin hacer de menos al resto, son el de la Reina Mariana (como no podía ser menos) sobre los arquetipos femeninos en la obra de King; enlazando con éste, el de Kellye Byal que analiza la figura de Carrie White y, sobre todo, el de Elizabeth Hornbeck sobre el Hotel Overlook como ejemplo de heterotopía. Sin olvidar, por supuesto, la entrevista al propio Stephen King, algo que siempre resulta interesante y esclarecedor. Ahora bien, ésta es mi preferencia personal y es muy probable que a otro lector o lectora le atraigan más otros ensayos o que incluso le parezcan más sesudos y dignos de consideración; en eso radica la gracia de este libro, que ahonda en diferentes aspectos de la obra de este grandísimo autor y constructor de un mundo propio, pero, como puede comprobarse en esta compilación, enraizado no sólo en la realidad (algo que se ha dicho ya muchas veces), sino en el sustrato que alimenta la cultura occidental.

(*) Lo de "Graciosa", justificado sobre todo por su gran afición a los chistes y juegos de palabras de pésima calidad, como puede atestiguar cualquiera que siga su cuenta de Twitter. Afición, por cierto, que comparte con más de un miembro de este benemérito blog.

Mogollón de libros del Rey reseñados en Un Libro Al Día: aquí

sábado, 23 de marzo de 2024

Paco Roca y Rodrigo Terrasa: El abismo del olvido

Idioma: español

Año de publicación: 2023

Valoración: imprescindible

Hay libros que duelen y, sin duda, éste es uno de ellos. Sí, ya lo sé, se trata de un libro "de dibujitos", llamadlo como queráis, cómic, novela gráfica o incluso tebeo... pero eso no tiene nada que ver con la dureza de la historia que nos cuenta o, si acaso, la amabilidad del trazo de sus ilustraciones -más aún en el caso de las de Paco Roca, que resultan simpáticas e incluso entrañables, por atroz que sea lo que están representando- pone aún más de relieve, por contraste, la barbaridad, la inhumanidad de lo que estamos leyendo. En este caso, la crónica de unos acontecimientos que ocurrieron hace más de 80 años, pero cuyas consecuencias, aunque parezca mentira, aún no se han acabado de resolver.

Me explico: El abismo del olvido es una novela gráfica (¿reportaje gráfico, incluso?), obra del más que afamado dibujante valenciano Paco Roca y del también valenciano, pero periodista, Rodrigo Terrasa, sobre la excavación de una de las fosas comunes -en este caso, la 126, para ser exactos- del cementerio de Paterna, en las que están enterrados más de dos mil personas fusiladas tras la Guerra Civil española. Sí, lo habéis leído bien: no DURANTE, lo que podría considerarse algo horrible pero esperable, sino DESPUÉS. Gente que había regresado a sus hogares tras la guerra y que allí habían sido detenidos, por cometer, supuestamente crímenes de igual naturaleza y gravedad en el bando republicano durante la contienda, aunque parece que la mayoría de las detenciones se debió más a inquinas, envidias y revanchas personales que a esos supuestos crímenes. Esto mismo pasó en otros lugares de España, por supuesto, pero el caso es que los fusilados en el cuartel de artillería de Paterna, cerca de Valencia, fueron luego trasladados al cercano cementerio de la localidad para hacerlos desaparecer en las fosas comunes excavadas allí mismo, enterrados de cualquier manera, con nocturnidad y alevosía, como si se tratara de animales infectados. Ahora bien, lo que no podía prever la represión franquista es que el enterrador del lugar, Leoncio Badía, otro republicano que también había sido condenado a muerte y luego indultado, se preocuparía por dar a sus compañeros muertos el entierro más digno posible, por registrar dónde se encontraba cada uno con vistas a una futura exhumación (que no podía prever tendría que esperar hasta bien avanzado el siglo XXI) y por preservar alguno de sus efectos personales para entregárselos a la familias, tratando de procurarles un mínimo consuelo. Todo con suma cautela y discreción, claro está, para no acabar él mismo en una de esas fosas.

Leoncio Badía, maestro republicano reconvertido a la fuerza en sepulturero, es uno de los héroes de esta historia que narra unos hecho que poco tienen que ver con lo heroico, con las "hazañas bélicas" con que la ficción (más aún en el caso de los cómics) ha asociado a menudo esta temática. Héroes también son Pepica, la hija de unos de los ejecutados -o digámoslo claramente: asesinados-, que prometió a su madre que los restos de su padre descansarían junto a los suyos en el cementerio y no cejó hasta conseguirlo, casi a sus noventa años o los arqueólogos que han trabajado en ésta y tantas fosas a los largo y ancho del territorio español, para poner fin a una situación vergonzosa, a un oprobio que debería haber provocado, hace ya mucho tiempo, una reacción revulsiva en toda la sociedad y que si no lo ha hecho o no lo suficiente, es algo que no dice nada bueno de nosotros, me temo... Y no se trata de reabrir heridas o de ponerse en un bando o en otro, simplemente resulta realmente infame y aun abyecto pensar que nuestra sociedad del bienestar (a duras penas, aunque sea), del consumo desaforado y el disfrute por bandera se cimenta sobre los restos de tanta gente vilmente asesinada y humillada incluso tras la muerte, sobre el dolor de tantas familias y sobre su miedo durante varias décadas... y también sobre el olvido que durante otras tantas la España que presumía de abierta, moderna y democrática decidió echar encima, como las paletadas de cal viva y tierra que el infeliz, pero digno y lleno de humanidad, Leoncio se vio obligado a arrojar sobre los cadáveres de los ejecutados (por no hablar del laberinto burocrático al que se han visto abocados sus descendientes, además, cuando han pretendido recuperar sus restos).


No es esta la primera obra que Paco Roca dedica al tema de la memoria, ya desde el gran éxito que le supuso Arrugas, aunque también, en cuanto a la memoria colectiva (o a la pérdida de la misma), encontramos este tema en Los surcos del azar o Regreso al Edén; pero quizás en este caso, en colaboración con Rodrigo Terrasa, esta recuperación de lo que nos han querido o nos hemos querido hacer olvidar sea más necesaria que nunca. Porque el olvido es la primera piedra del muro que nos puede impedir ver la verdad y ya se sabe que la verdad es la primera baja de cualquier guerra... pero además, suele ser también la última. En España, en Latinoamérica, en Ucrania o en Gaza, da igual. Lo importante es que tal indignidad y tal alarde de deshumanización como las que se cuenta en este libro, no vuelvan a repetirse. Aunque haya quien esté dispuesto a hacer todo lo necesario para que eso ocurra...


Nota final: Para quien esté interesado y pueda acercarse, claro, en el Centro Cultural La Beneficència, de Valencia, hay hasta el mes de mayo una exposición sobre este tema que resulta de no menos interés y tan emocionante como el libro.

Otros libros de Paco Roca reseñados en Un Libro Al Día: Los surcos del azar, El invierno del dibujante

sábado, 21 de octubre de 2023

Dan Simmonds: El Terror

Idioma original: inglés

Título original: The Terror

Año de publicación: 2007

Traducción: Ana Herrera

Valoración: bastante recomendable

¿Recuerdan ustedes lo del dichoso gato de Schrödiger, esa paradoja que tanto gusta a tuiteros, modernetes y demás variedades contemporáneas de listillos, porque lo mismo sirve para un roto que para un descosido? Sí, hombre, lo del gato que no se sabe si está vivo o muerto hasta que se abre la caja... (olvidando que lo más inquietante sería que estuviese vivo y muerto A LA VEZ, como el de Cementerio de animales... y perdón por el spoiler). Pues con esta novela pasa algo parecido, creo yo. Me explico:

-Premisa A: El Terror es una novela de terror (valga la redundancia).

-Premisa B: El Terror no es una novela de terror.

Y, claro, lo mismo que con el gato, no se puede saber cual es la correcta (o la más correcta) hasta que se se abre la caja, quiero decir el libro... y se lee, obviamente. Así que, para que vean todes ustedes, amigues, que aunque yo esté perdiendo el tiempo en un blog de mala muerte este fantabuloso blog sobre libros, mi capacidad de análisis crítico bien me podría permitir publicar reseñas en Babelia o, qué se yo... en The New Yorker, voy a pasar a desarrollar estos dos conceptos en apariencia antagónicos  e incluso excluyentes, pero que no lo son tanto. Antes de eso, sin embargo, he de aclarar que el título de la misma no hace referencia -o no sólo- al género de la misma, sino que es el nombre de uno de los dos barcos británicos del Servicio de Exploración, el HMS Terror, que junto al Erebus (1) se perdió en el Ártico en 1845, mientras buscaban el mítico paso del Noroeste, bajo el mando de sir John Franklin. De estos buques, ya digo, que llevaban unos 130 tripulantes, nunca más se supo... hasta que sus restos sumergidos fueron encontrados hace pocos años, en 2015, más o menso donde los sitúa esta novela. Aún así, lo que se desarrolla en ella es una recreación o, más bien, una elucubración sobre lo que les pudo suceder.

A- El Terror es una novela de terror: Atrapados anbos barcos por la banquisa durante casi dos años, en medio de un frío tremebundo y una oscuridad casi total, y con las reservas de comida y combustible descendiendo peligrosamente, la situación de aquellos hombres ya era lo suficientemente terrorífica. Pero, además, en la novela de Simmonds los miembros de la expedición se ven acosados por un "monstruo del hielo", una especie de oso polar gigantesco y fantasmal que va acabando con los tripulantes uno por uno. Sin olvidar, claro, la violencia inherente al ser humano y que en un grupo sometido a tanta presión acaba siempre por aflorar.

Encontramos, pues, en esta novela, un horror físico y sangriento, casi -o sin casi- gore, amén de otro no menos físico, causado por lo que las penurias y enfermedades pueden provocar a los cuerpos (no me atrevo a considerarlo como body horror, pero casi). también hay un terror ambiental, claustrofóbico, aunque no únicamente en los pasajes que se desarrollan en el asfixiante interior de los barcos, sino también en el peligroso laberinto de hielo que los rodea,,, y, por último, un miedo que podríamos considerar como metafísico, que anida en el interior de cada hombre y se muestra a la luz cuando éste debe enfrentar su destino. Porque, por otra parte...

B- El Terror no es una novela de terror: O no sólo, ya digo. Es, ante todo -y además de una narración ¿biográfica? sobre los distintos personajes, muchos de los cuales existieron en la vida real- una novela sobre el destino y sobre el reverso del mismo, eso que llaman "libre albedrío", aunque no deje de ser la otra cara de una misma moneda; existe, claro está, el destino implacable, disfrazado de azar (o viceversa) que conduce a los hombres a una muerte horrible, violenta o degradante. Pero también varios personajes de la novela tienen la oportunidad, en un momento determinado, de decidir cómo quieren intentar vivir o, incluso, cómo quieren morir. para ellos, conocemos también las vicisitudes interiores, los pensamientos íntimos de algunos de ellos, como el doctor Goodsir, el teniente Irving, el eficiente y leal Harry Peglar o el muy infame Hickey. pero, sobre todo, del capitán Crozier(2), que deviene el principal protagonista de la narración. Como casi único contrapuento con el auténtico campo de nab predominio masculino que es esta novela, Lady Silenciosa, una joven esquimal "recogida" por la expedición y cuyo obligado mutismo parece guardar los secretos de la amenaza que les acecha en el hielo y de las propias latitudes árticas, tan hostiles hacia ellos, en las que se encuentran.

Un último apunte: con todo lo recomendable que me parece este libro tanto para los aficionados/as a la novela histórica como a la del género de terror (o ambas cosas, evidentemente), hay quizás varias cisrcunstancias que conviene tengan en cuenta antes de plantearse su lectura: en primer lugar, su extensión, de casi 800 páginas, con lo que hay que prepararse para asistir  a las penalidades de esta pobre gente durante una buena temporada, por otra parte, y, sobre todo en la primera mitad del libro, conviene tener un cierto dominio de los térmicos naúticos de la época (o un diccionario a mano), para no liarse mucho con la narración (los lectores avezados en las novelas de Patrick O'Brian no han de tener problemas, sin embargo). En último lugar, auqneu esto ya es una observación persoanal mía, en la traducción del libro se ha optado por utilizar las medidas del Sistema Métrico Decimal -metros, kilómetros-, así como la medicoón de temperaturaas en grados Celsius, amabas cosas que creo que difícilmente se havcían en la Armada británica del siglo XIX. Es algo que no digo que te saque de la novela, pero sí resta un poco de verosimilitud, en algún momento , a la narración. 

Todas estas "pegas" no son óbice, por supuesto, para recomendar encarecidamente este novelón, cuya lectura creo que puede hacer las delicias de los y las aficionados/as al(los) género(s).  Más aún, me atrevo a sugerir, si se hace en los meses de verano, para que el rigor helador al que se ven sometidos los personajes sirva para, al menos psicológicamente, aliviar nuestros calores estivales, también bastante extremos, en los últimos tiempos...


(1) Para quien pueda interesar, existen varios libros sobre esta expedición, entre ellos uno titulado, precisamente, Erebus. Historia de un barco, escrito nada menos que por Michael Palin, vicepresidente de la Royal Geographical Society, además de ex-leproso, gobernador de Judea y miembro del Frente Popular de Judea.
(2) Existe, como supongo ya sabrán muchos de los lectores de la reseña una serie basada en esta novela, al parecer de muy buena factura y que tiene muy buenas críticas, pero que yo no he querido ver. Lo único que puedo decir sobre ella es que el capitán Francis Crozier está interpretado, al parecer por Jared Harris, que, aun con lo buen actor que es, a mí no me cuadra físicamente con el personaje.

viernes, 22 de noviembre de 2013

Stephen King: La historia de Lisey

Título original: Lisey's Story
Idioma original: inglés
Fecha de publicación: 2006
Valoración: Recomendable

Lisey es viuda desde hace dos años. Su marido era el famoso y alabado escritor Scott Landon, quien, como se suele decir, murió "antes de lo que le correspondía" y dejó infinidad de manuscritos, relatos, artículos y (aunque esto último sólo es un rumor) una novela inacabada que no llegaron a publicarse y que le corresponde ordenar a Lisey. También le corresponde decidir qué hacer con todo ese material (¿publicarlo? ¿Entregarlo a una universidad para que sea publicado y estudiado?), algo que no dejan de recordarle los numerosos profesores, estudiosos, catedráticos, curiosos y fans que a menudo la visitan, llaman y escriben, presionándola para que no prive al mundo de los maravillosos escritos que cogen polvo en el antiguo despacho de su marido.

Pero Lisey no tiene ganas de ponerse a ello (bastante tiene con superar que Scott ya no esté a su lado) y echa con cajas destempladas a todos los interesados en el trabajo de éste, hasta que un día llega a su vida Zack McCool, un hombre desequilibrado que amenaza con hacerle daño, si no le entrega el material que guarda en casa al profesor de universidad que, según él, le ha contratado. A pesar de que al principio Lisey no le hace caso, llegará un momento en el que se dé cuenta de que es una persona peligrosa y de que seguramente vaya a matarla, si no le da lo que quiere.

Así que no le quedará más remedio que lidiar con él, mientras se ocupa de su hermana e intenta conservar la vida. Pero, ¿cómo hacerlo todo? Muy sencillo (o no): tiene que llegar al lugar del que Scott sacaba sus ideas, allí donde puede ocurrir todo lo bueno y todo lo malo, que hizo de su marido el hombre que llegó a ser y que marcó también su vida en pareja.

Aunque esta obra no se puede caracterizar propiamente "de terror" (terror es, en mi opinión, lo que sentí al leer El misterio de Salem's Lot, El cementerio de animales o El resplandor), tiene algunos elementos recurrentes de la mayoría de libros de Stephen King: está ambientada en Maine, uno de los personajes es escritor (por lo que se habla mucho del oficio de escribir, de la parte que sucede cara al público y de lo que se vive de espaldas a él), hay momentos de mucha violencia, hay momentos dedicados a la infancia de los protagonistas... así que cualquier aficionado a las novelas de este escritor, cuando empiece a leer este libro, podrá sentirse como en casa: porque todo es familiar y, al mismo tiempo, algo nuevo.

Es importante destacar cómo se describe el matrimonio de los protagonistas. Aunque son una pareja feliz, en ningún momento parecen sacados de un anuncio de Kinder chocolate (menos mal, porque ni resultaría creíble ni estaríamos ante un libro de Stephen King), sino que el autor dedica un considerablemente alto número de páginas a hacer un retrato, en mi opinión, muy realista (quitando la parte fantástica, los desequilibrados, etc., etc.) de lo que es vivir con una persona durante más de veinte años: los buenos momentos, los malos, los días en los que uno no sabe qué está haciendo con su vida, las dudas, las ilusiones, la confianza, los celos, lo bueno y lo malo de conocer al otro, los miedos, las seguridades y las inseguridades, la rutina, la sorpresa... lo que consigue que envolver al lector en la historia y hacer que no despegue la vista del libro hasta pasar la última página. Quizá no es el mejor libro de Stephen King, pero sin duda es una buena lectura.


Todas las reseñas sobre Stephen King en ULAD: Aquí

martes, 1 de noviembre de 2022

Entrevista a la Reina del Terror: MARIANA ENRIQUEZ

Madrid. Martes, 25 de octubre de 2022. 13:30. Esta es la primera entrevista "presencial" de la historia de ULAD. Con los nervios propios de un fan y con el miedo a que las preguntas preparadas sean ridículas, reiterativas o fuera de lugar, a que el móvil no me grabe o a que empiece a sudar como si estuviera subiendo el Tourmalet (en agosto), acudo a la cafetería del Hotel Las Letras para, gracias a la amabilidad de María Teresa Slanzi y Lidia Lahuerta (Anagrama), charlar con la Reina del Terror. Estas son nuestras preguntas y las respuestas de la gran Mariana Enriquez.

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ULAD: Si ahora saliéramos a la calle y encontráramos a una persona que no ha leído nada tuyo (que lo dudo), ¿cómo le definirías tu obra?

ME: Yo diría que, sobre todo, soy una escritora de ficción en el sentido amplio. Es decir, novelas y cuentos de ficción oscura. No diría especialmente de terror porque “Bajar es lo peor” a mí no me parece, por ejemplo, un libro de terror, sino más bien me parece un libro de ficción oscura con algún elemento muy ambiguamente sobrenatural. Y, después, también una periodista que, sobre todo en los libros, se interesa por temas más bien periféricos o directamente frikis, como el libro sobre cementerios, por ejemplo.

ULAD: ¿Y cuál de tus libros sería el que mejor condensa tu universo?

M.E.: “Nuestra parte de noche” creo que es el que condensa todo porque, de alguna manera, es como que ahí se llega a la constelación de temas. Los otros son como planetas y ahí están todos juntos.

ULAD: Si ahora ese alguien fuera a buscar tu nombre en internet una de las primeras “etiquetas” que encontraría sería la de gótico latinoamericano, cosa que a mí personalmente me parece un poco reduccionista. ¿Te encentras cómoda dentro de esas etiquetas?

ME: Yo entiendo que son etiquetas. Entonces, como tales, son cosas que sé que tengo que aceptar y no frustrarme demasiado o discutirlas demasiado porque son cosas que pasan, pero yo personalmente me considero más una escritora de terror. Incluso si decís terror latinoamericano, me parece más sensato. El gótico no sé bien de qué estamos hablando. A mí me parecen más cuentos de terror. En fin, tampoco me quita el sueño. Bueno, está bien, si quieren poner gótico latinoamericano, adelante. Alguien puso alguna vez realismo gótico, lo que es un disparate, así que prefiero que pongan gótico latinoamericano porque realismo gótico no hay.

ULAD: Para terminar con el tema de las etiquetas… parece que cada vez hay más escritores de “géneros” y que estos son cada vez más tenidos en cuenta a nivel de público y de crítica. ¿Te parece que hay cada vez una mayor hibridación o contaminación entre ellos y con la corriente “central” de la literatura o que es un mundo cada vez más más aislado, tanto a nivel de escritores como de lectores?

M.E.: Yo creo que cada vez más hibridación y también hay un poco más de concentración en ciertos fans del género que les interesa que el género se mantenga puro. Eso pasa siempre, es una cosa absolutamente normal. Pero creo que lo que pasa con cierta generación de escritores que escriben terror o ciencia ficción es que no son solo lectores de ciencia ficción o solo lectores de terror, sino que leen de una manera mucho más amplia y no solo libros. Quiero decir que también miran otras cosas de la cultura: cine, series, arte, música, moda, lo que quieras. Entonces me parece que por eso también se da la hibridación, no solo entre géneros literarios sino entre otras expresiones. Entonces me parece que ahí se produce una sinergia que es muy importante. Y después, como contrafenómeno de eso, está el fan que es el fan del terror, que quiere al terror puro sin la contaminación de la realidad, sin la contaminación de lo social, sin la contaminación de otros géneros, etc. También me parece bien, también me parece honesto. Me parece como el fan de futbol, ¿viste? que dice “soy fan de mi equipo y no de la selección nacional”. Y está bien. No hay problema en eso.

ULAD: Cambiando un poco de tema (o quizá no tanto)… Desde siempre, la literatura latinoamericana ha estado muy influenciada por las vanguardias literarias europeas o de Estados Unidos. En los últimos tiempos, esa influencia se extiende a la cultura de masas a través de la música, del cine, de la televisión o de literatura más “mainstream”. En ese sentido, ¿podemos decir que la literatura latinoamericana tiene más de continuidad que de ruptura con vuestra tradición anterior?

M.E.: Es raro porque yo creo que hay mucho de la literatura latinoamericana que fuera de Latinoamérica no sé no se difunde. Quiero decir que tenemos como como tradiciones muy variadas que, en muchos casos, tienen que ver con las diferentes inmigraciones… Y además que Latinoamérica es un continente, por ejemplo, en el que está Brasil, un país con otra lengua y con otra tradición.

Por poner un ejemplo, en la tradición de la literatura uruguaya tenés cosas muy extrañas como Marosa Di Giorgio, que es una especie de poeta de la metamorfosis del cuerpo, una cosa totalmente rarísima que está en la onda de “Las flores del mal” y Baudelaire, y después tenés a Juan Carlos Onetti, que es como una versión dark de Faulkner, si una cosa así es posible. Y después tenés, por ejemplo, en Argentina a Roberto Arlt, que es un realista medio obsesionado con el ocultismo y está Borges, que es el escritor insignia de la Argentina y es una cosa rarísima porque es un poeta y cuentista (nunca escribió una novela) medio obsesionado con las sagas finlandesas. Y después si te vas a Chile tenés una tradición súper realista pero también escritores que están totalmente chiflados como José Donoso. O en Brasil está Clarice Lispector, que es como una post-surrealista. O Alejandra Pizarnik, que es una poeta surrealista, etc.

Entonces, yo creo que en realidad a cada país hay que pensarlo solo, así como pensamos en la literatura española o literatura francesa y no en literatura europea, digamos. Y que cada uno tiene una tradición donde hay un montón de escritores que, por lo locales que son, a veces no trascendieron incluso entre países. Hay escritores que son tan particulares, que por ejemplo trabajan tanto con la historia argentina o con la historia paraguaya, que no se conocen en otros países. O como el Caribe, que para mi es como otro mundo. ¡Si casi no entiendo ni cómo hablan! Bueno, sí, porque al tener la misma lengua hay como algo de la gramática que funciona y todos nos entendemos, pero desde dónde vienen ciertos temas que a ellos les preocupan es totalmente lejano para mi.

ULAD: Con las influencias no voy a insistir. Ya se ha escrito mucho y bien, pero sí quería preguntarte una cosa sobre “Bajar es lo peor”: Igual no fue una influencia en su momento pero ¿ves algún paralelismo con “Azul casi transparente”, del Murakami bueno (Ryu Murakami).

M.E. Sí, yo era fan y creo que lo leí en esa época y lo sigo leyendo (Los chicos de las taquillas, Sopa de miso), pero “Azul casi transparente” era el único que en ese momento había publicado “Compactos Anagrama” y yo leía eso y Dennis Cooper. En ese momento esos eran mis escritores de lo sórdido.

ULAD: Del otro Murakami mejor ni hablamos…

M.E.: No, bueno…Yo no lo odio. Me aburrió, pero tampoco me molesta. Quiero que le den el Nobel para se pelee 3 días la gente en Twitter y dejen de hablar pavadas.

ULAD: Centrándonos un poco en “El otro lado”… Aunque es algo común a toda tu obra, en “El otro lado” hay 3 pilares: lo terrorífico/terrible/horrible, lo político y lo popular, y eso hace de tu literatura algo perfectamente reconocible. Entonces, en cuanto a la parte terrorífica, ¿es un poco como decía la cabecera de Expediente X: “la verdad está ahí fuera”?

M.E.: Sí. Sí, definitivamente. Yo lo que trato es de lo terrorífico en general. Yo uso mucho lo sobrenatural (y me gusta muchísimo) y me gustan, sobre todo, ciertas cosas en particular como el ocultismo, los fantasmas, etc, más que los monstruos y otras cuestiones, pero creo que lo verdaderamente terrorífico es la realidad. Entonces, lo que yo hago es como recortar algo de la realidad, subirle el volumen y pasarlo a sobrenatural o fantástico. Y a veces, no, a veces hay cuentos que son muy ambiguos que uno no sabe si hubo una intervención o no porque a veces, no sé, yo siento que la realidad es muy endeble y que nunca sé lo que está pasando de verdad.

ULAD: En cuanto a la parte política, ¿puede ser una especie de intento de desactivar el legado que persigue a América Latina desde hace décadas?

M.E.: Siglos, diría yo. Sí hay algo de, digamos, de empezar a aprender. Yo creo que uno de los tantos problemas que tiene América Latina es una especie de disfuncionalidad por ser un continente que se independizó pronto, con mucha fuerza (la Revolución Mexicana, nuestra revolución…) y después algo como “¿y con toda esta riqueza qué hacemos?". Y ahí, en ese momento de debilidad como que empezó la depredación y en esa depredación hubo mucha complicidad de parte de la gente de América Latina porque hay una especie de fascinación… Como si estuvieses huérfano y entonces buscás un padre y viene este padre que te abusa y vos te lo bancás porque decís “bueno, al menos es un padre”

Es una explicación absolutamente absurda del problema sociopolítico de tanto tiempo, pero hay algo de eso. Hay algo de abandono y hay algo de las élites blancas controlando estos países de alguna manera que tiene que ver con racismo estructural del que no nos podemos desprender del todo. Por eso, para mí es tan complejo todo.

En Estados Unidos, por ejemplo, si me preguntan “¿sos una escritora de color?”. A ver, para vos que sos caucásico y rubio, sí. Pero si yo voy a Argentina y se enteran de que yo estoy apareciendo en público como persona de color a mí me matan, me linchan, porque en Argentina hay personas de color, que son, en general, la gente descendiente de indígenas, que la pasaron muy mal, que fueron masacrados, que al día de hoy son muy discriminados, de los que se habla despectivamente, etc. Entonces yo no puedo robarles la historia, hay como una imposibilidad de hacerse cargo de estas cuestiones que creo que está en el fondo estructural de los problemas y también en lo fascinante que es el continente en cuanto a contrastes. Es una mezcla de tradiciones que es bastante fascinante. La gente va y te dice “¡qué vivo que está!”. Bueno, está demasiado vivo. Igual un poco de aburrimiento…

ULAD: En cuanto a la parte pop (aunque “odies” a los Beatles) o popular: ¿es un intento de sacar la literatura de cierta burbuja de cristal o simplemente son influencias, sin más?

M.E.: Para mí termina siendo un intento involuntario porque la literatura nunca estuvo en una burbuja de cristal, al menos desde mi experiencia. Mi experiencia era leer Truman Capote, Graham Greene, Shakespeare, Borges, Cortázar, Alan Moore, Gaiman… Para mi todo es lo mismo. Y después me empezó a pasar de encontrar escritores y qué sé yo que te hablan de los haikus…. Yo ya había leído haikus y estaban buenísimos, pero no me parecían… Y como escritora de mi edad siempre digo lo mismo pero un poco es así:. yo crecí con Star Wars, con Twin Peaks , con ET…. Yo creo que mi primer llanto en un cine fue en ET, que me sacaron desmayada, más o menos. No soportaba y no soporto la injusticia. En la realidad convivo con ella, pero en la ficción me enloquece. Es como cuando abandonan a Frankenstein. Yo lloro y digo: “¡Pero no podés ser tan malo de crearlo y abandonarlo! No lo soporto”. O como en “Eduardo Manostijeras” cuando se le muere su creador, lo mismo me agarra como una especie de rebelión. No sé qué es, pero es solo en ficción. En la vida real digo “bueno, la vida es injusta”, pero en la ficción como que no lo soporto.

Entonces, toda esa cuestión emocional….Aprender a leer, más o menos, literatura con Stephen King…. Para mí no había ninguna diferencia, digamos, jerárquica entre Shakespeare y Stephen King. Yo me podía dar cuenta de lo qué había, pero entonces me parece que lo popular, lo oral (en cuanto a las historias que se cuentan oralmente: los Santos populares, las leyendas urbanas…., todo lo que es esa narrativa) y la narrativa también cinematográfica están incorporados en la literatura porque me parece que hoy pensar en la literatura como un compartimento estanco fuera de todas las otras influencias culturales es imposible. Es decir, tendrías que aislarte en una especie de torre, rodearte de libros y pasar de la vida, cosa que a mí me parece una vida muy aburrida. Básicamente, a mi me divierte escribir.

ULAD: Ojalá tuvieras más tiempo, ¿verdad?

M.E.: Sí, claro. No puedo estar con la pipa hablando de escritores, de ideas… Veamos el capítulo blanco y negro de la tercera temporada de Twin Peaks y discutamos sobre ello, si podemos, dos días. ¡Es más literario!

ULAD: Siguiendo con “El otro lado”, el libro que se acaba de publicar en España, hay en el 200000 referencias (musicales, cinematográficas, literarias…). Aparte de cierta fascinación morbosa por ellos o por su muerte, ¿qué nos atrae tanto de figuras como Brian Jones, Kurt Cobain, River Phoenix, Sylvia Plath y toda esta gente?

M.E.: Yo creo que hay algo de la muerte joven y bella que es totalmente imbatible iconográficamente. Desde Rimbaud, si lo pensamos, hasta Ofelia en Hamlet, hasta Romeo y Julieta, pasando por Alejandro Magno, hay algo de la figura de ese talento y de esa belleza congelados. Quiero decir, por ejemplo, como Cobain, que es una persona que no va a hacer un mal disco (te gusten o no los discos de Nirvana). Es decir, que al nivel que estaba es una persona que no la va a cagar, ¿no? Es una persona que quedó congelada en ese momento. 

Brian Jones es distinto porque es como que entra en una decadencia muy pronto, a los 27 años, pero es lo mismo en algún sentido: el joven que cae en desgracia rápido y que no se le da la oportunidad de redención. Entonces siempre queda como congelado en el malditismo. Y hay algo en esa vida interrumpida y congelada que es una especie de foto fascinante que es muy difícil que después no se vuelva iconográfica.

Y después Sylvia Plath es un caso un poco diferente porque, aunque se quita la vida igual que Cobain, el montaje de su suicidio es muy particular, ¿no? Poner la cabeza dentro del horno, dejar ese libro y a los chiquitos, a sus hijitos, en la otra habitación con comidita… Es como muy tétrico. Pero deja ese libro maravilloso, “Ariel”, y entonces como que en eso hay una especie de gesto que tiene tal teatralidad y tal puesta en escena que es muy difícil negarle la potencia que tiene iconográficamente. Si no hubiera dejado ese libro de poemas, no estaríamos hablando en el mismo sentido. Sería solo la puesta trágica y ya, una performance, pero deja “Ariel” . Y es como la muerte de Bowie, más o menos. Solo el sabía que se estaba muriendo y de repente deja un disco y un video ¡¡¡donde se muere en el video!!!. Es como esa esa cosa de arte y vida, ¿no?, de hacer una obra de arte de tu vida y de tu muerte. Me parece muy difícil que no te resulte atractivo y, en todo caso, un poco hipócrita decir “no, no me atrae” porque si te atrae. Y el morbo es parte de la atracción. El morbo es todo. Las cosas nos dan morbo.

ULAD: Y ahora que le han dado el Nobel a Ernaux y que parece que vuelve la autoficción. ¿Podríamos decir que la autoficción de Mariana Enriquez está en “El otro lado” y en “Alguien camina sobre tu tumba”?

M.E.: Sí, en “El otro lado” y en “Alguien camina sobre tu tumba”, si bien este es más honesto. No es que “El otro lado” no lo sea, sino que ahora no soy la misma que cuando escribí esos textos. Revisándolos con Leila Guerriero, en ocasiones ella me preguntaba: ¿Realmente querés incluir esto?. Y sí, claro, esa era yo en aquella época. Es más bien que “El otro lado” funciona más como un registro de lo que voy siendo, como una especie de diario.

ULAD: En “El otro lado” hablas del fenómeno fan y de algunas de las “locuras” que has hecho como fan. Por el lado contrario, ¿cuál es la mayor locura (que se pueda contar, claro) que ha hecho un fan relacionada con tus libros o con tu persona?

M.E.: Sí, sí, claro que se pueden contar. Hay dos que me impresionaron. Una es de una chica que cuando salió “Bajar es lo peor” me llama al diario (entonces era fácil encontrarme porque yo trabajaba en un diario) y me dice que me quería conocer porque se había separado de su mujer (de su chica o de su novia) y que quería regalarme a mí, es decir, presentarme a su mujer como una especie de prenda de reconciliación, digamos. Y si lo podíamos hacer en el bar, como acá, y yo dije que sí y vino con su chica y no sé qué pasó. La chica era súper dura, me dio mala onda. Bueno…

Y hace unos meses, en París, había una chica que tenía una remera de Rimbaud, vino a que le firmara y yo le dije “¡Qué linda remera!” y… ¡¡¡¡se la sacó y me la dio y se quedó como en ropa interior!!! Bastante fuerte el momento. Pero yo la tengo y la uso, sí. Me dijo: “la usé una sola vez. Lavala y ya”. Espero que la vea en fotos o algo porque fue un momento y se fue. Yo le decía “no, no, no no” porque hacía frío pero no la pude parar.

ULAD: “Tantos libros y tan poco tiempo”, pero si tuvieras que decir “Estos tres, por poner un número (o, si son más, más), son mis imprescindibles. Creo que todo el mundo debería leerlos”, ¿cuáles serían?

M.E.: Para mí… tres es difícil. Vamos a decir cinco: “El país de octubre” de Ray Bradbury, “Ficciones” de Borges, “Beloved” de Toni Morrison, “Cementerio de animales” de Stephen King y, posiblemente, los poemas completos de T.S. Eliot.

ULAD: Y ya la última y más importante: ¿por qué Enriquez sin tilde?

M.E.: Eso pasa mucho con los inmigrantes en Argentina. Vos le decías el apellido al tipo que te anotaba y te anotaba como quería. Así que el misterio es solo un error burocrático.

                                                       *************************

Paro la grabación. Sigue la charla durante unos 15 minutos: cementerios (si venís alguna vez a Madrid, visitad el de San Isidro), guerra civil, dictadura militar, Argentina 1985... Hay que ir terminando, así que saco los libros de Mariana (soy tan idiota que con las prisas me he dejado en casa los dos libros de cuentos) y, como buen friki y buen fan, le pido unas firmas. Entrevista hecha y libros firmados. ¡Misión cumplida!)

jueves, 9 de julio de 2009

Stephen King: It (Eso)

Idioma original: inglés
Título original: It
Fecha de publicación: 1986
Valoración: Muy recomendable (si te gustan las novelas de terror, claro)

No creo que nadie se lleve las manos a la cabeza porque recomiende aquí una novela de Stephen King, el maestro del género de terror de finales del siglo XX (o igual sí, quién sabe), pero por si alguien lo está haciendo, diré ya para empezar, que para mi gusto It es la mejor novela de terror que se ha escrito en los últimos, digamos, cincuenta años. Y si no, reto a cualquier lector a citarme otra que sea mejor, y me la leeré para reconocerlo o reafirmarme. Vale, Stephen King no es Edgar Allan Poe o H. P. Lovecraft ni en profundidad ni en atención al detalle... pero tampoco es ningún tuercebotas escribiendo, y sabe crear tramas envolventes y "asustantes" (gracias por el término, ministra) como ningún otro.

¿Por qué me gusta tanto It? Pues porque, de alguna manera, me parece la novela de terror definitiva: el "malo" no es un hombre lobo, ni una araña gigante -bueno, al final casi parece como que sí-, ni un asesino en serie: es la suma de todas esas cosas, y muchas otras más. Es "eso", un ser despiadado y astuto que adopta la forma de nuestros mayores miedos: un terror que es todos los demás terrores, o puede serlo si se lo propone. Es, además, Pennywise, el payaso de dientes afilados y ojos sanguinolentos que persigue a los niños y les ofrece globos. "Aquí todos flotan..."

La técnica narrativa que vertebra el libro ayuda a mantener la tensión. Resulta que "eso", o Pennywise, reaparece en un pueblo de Maine (cómo no) cada 27 años aproximadamente, para llevarse a su ración de niños inocentes. Un grupo de adolescentes perdedores y marginados pero de buen corazón (muy típico de King, también) tiene el valor de aceptar lo que está ocurriendo, y enfrentarse a la bestia; 27 años después, la misma situación vuelve a repetirse, pero los niños ya son adultos que deberán sobreponerse a sus traumas y pesadillas para volver a enfrentarse al monstruo. La narración de los hechos no es lineal, sino que alterna lo ocurrido en 1958 con lo ocurrido en 1985, y muestra la acción desde el punto de vista de los distintos personajes, creando una tensión creciente durante toda la novela.

En It Stephen King da rienda suelta a todos sus bajos instintos, y crea personajes muy característicos de sus novelas: el miedica que encuentra valor gracias a sus amigos; los malos muy malos, pervertidos y antisociales; los padres violentos que cometen todo tipo de abusos sobre sus hijos... El estilo también es el de siempre: directo, explícito, gráfico en las escenas crudas, sin esteticismos. Y es cierto también que, como en muchas otras novelas de Stephen King, el final no es lo mejor de la obra (le pasa por ejemplo en Apocalipsis, La tienda o El cementerio de animales, que recuerde). Pero todos estos defectos quedan eclipsados por la creación de Pennywise, la encarnación definitiva del mal y del terror.

A los que les gusten las novelas de terror, no sé a qué esperan para leer It. A los que no, pues no merece la pena, porque lo van a pasar mal.

Nota cinéfila: Hay una adaptación televisiva de los años 90, que a mí me decepcionó aunque tiene momentos en que te deja clavado al asiento, y se dice que en estos momentos se está rodando otra nueva versión.

Todas las reseñas sobre Stephen King en ULAD: Aquí

sábado, 1 de marzo de 2025

Stephen King: El juego de Gerald

Idioma original: Inglés

Título original: Gerald's Game

Traducción: María Vidal Campos

Año de publicación: 1992

Valoración: Está bien

El fin de semana pasado vi la película basada en este libro de Stephen King. La premisa me pareció interesante; es uno de esos thrillers en los que una situación absurda da un giro desastroso a una vida aparentemente normal y aburrida.

Una pareja casada, que celebra su vigésimo aniversario, se escapa a una solitaria casa en el bosque. En un intento ridículo por mantener viva la llama de la pasión, incursionan en un juego de rol en el que la mujer termina esposada a la cama, utilizando esposas reales de policía y toda la cosa. El marido, tras su fallida representación de semental, sufre un colapso y acaba muerto al pie de la cama. Aquí comienza el meollo de la historia: la mujer se ve atrapada en un juego macabro, obligada a liberarse de sus ataduras antes de que la sed, el hambre (o algo más, tan-tan-taan) la consuman.

La situación límite a la que se enfrenta la protagonista desata recuerdos de traumas de su infancia, provocándole alucinaciones y paranoias. Estos elementos de irrealidad aportan una sazón interesante a una premisa ya atractiva.

Lo que me impulsó a leer el libro tras ver la película fue que, en esta última, existe una especie de epílogo que nada tiene que ver con la historia principal; pareciera más bien una trama paralela que no pudo desarrollarse plenamente debido a las limitaciones temporales de una película. Estaba seguro de que, de haberse desarrollado a plenitud, la historia se habría enriquecido sustancialmente.

Desafortunadamente, la película es una fiel adaptación del libro. Lo que comienza como una historia atrapante y prometedora no termina de cuajar, con muchos cabos sueltos y un epílogo forzado que intenta darle una conclusión a la trama.

Sin embargo, si no nos enfocamos demasiado en esos detalles, la novela posee todos los elementos para ofrecer una lectura satisfactoria. Lo más destacable es que prácticamente toda la obra se presenta como un monólogo interior; en este “monólogo” habitan voces, alucinaciones, apariciones (tal vez) y fantasmas del pasado de la protagonista. Aunque todos los diálogos supuestamente se desarrollan en su mente, queda la duda de si se trata de recuerdos, delirios o, acaso, posesiones. Esta riqueza narrativa se refleja, en cierta medida, en la adaptación cinematográfica, que utiliza alucinaciones y fantasmas para recrear esa atmósfera opresiva.

Tanto la novela como la película presentan altibajos. Mientras la adaptación cinematográfica peca de apresurada y deja cabos sueltos, la obra literaria destaca por su profundidad psicológica y su interesante uso del monólogo interior (aunque a veces un tanto exasperante). Un libro que se puede disfrutar si se pasan por alto ciertos detallitos.

Otros libros de Stephen King en ULAD: La niebla y otros cuentosEl ciclo del hombre loboRevivalIt (Eso)Las cuatro estacionesTommyknockersEl fugitivoBellas durmientesCementerio de animalesLa historia de LiseyCarrieEl hombre del traje negro22/11/63Buick 8, un coche perversoJoylandBlockade BillyMientras escriboEl InstitutoInsomniaCellLa cúpulaMiseryEl resplandorBilly SummersDoctor SueñoEl misterio de Salem's Lot


domingo, 22 de junio de 2025

Stephen King: Apocalipsis (The Stand)

Idioma original: Inglés

Título original: The Stand

Traducción: Lorenzo cortina

Año de publicación: 1978

Valoración: Muy recomendable

Un clásico.

Y no lo digo en sentido abstracto. A casi cincuenta años de su publicación, esta novela inevitablemente se lee desde una perspectiva histórica, distinta a la época en la que fue concebida. Pienso que una obra con semejantes pretensiones difícilmente encontraría cabida en el ecosistema literario actual. Incluso, no podría abordarse con la misma mentalidad que una novela contemporánea. El tiempo transcurrido desde su publicación hasta hoy es casi el mismo que separa a esta novela de En busca del tiempo perdido. Siempre he pensado que la lectura de esta última era propia de una época en la que la gente carecía de televisión, se consumía sin prisa, capítulo por capítulo, como se publicaban muchas novelas en ese entonces. Del mismo modo, para sumergirse en The Stand es necesario prepararse para un viaje extenso, agotador, en ocasiones tedioso, pero, sin duda, épico.

The Stand es una novela de fantasía post-apocalíptica. Una pandemia fulmina en pocos días a la mayor parte de la humanidad, dejando solo a unos cuantos supervivientes inmunes al patógeno. Siguiendo con la idea del párrafo anterior, una sinopsis así ofrece una visión general, pero la pandemia es solo el pretexto para explorar una humanidad llevada al límite. Es como si se abriera la tierra y las personas, que en circunstancias normales conforman una población homogénea, fueran separadas y experimentaran una regresión hacia una era maniquea en la que sus rasgos más primitivos los llevan al camino del bien o del mal. Parece que en situaciones extremas los humanos intensifican al máximo su personalidad y sus creencias; basta observar el surgimiento de guerras recientes para notar lo ávidos que están todos por tomar un bando.

Otro punto importante es la cantidad abrumadora de personajes. Como es natural en un libro de estas dimensiones, el elenco es inmenso. Al inicio puede resultar complicado identificarlos y diferenciarlos claramente, lo cual exige del lector un ejercicio considerable de memoria y atención, algo que, dado el ritmo actual de vida, es como pedirle peras al olmo. Sin embargo, si uno decide comprometerse con la lectura y prestar atención, descubrirá un atractivo singular en cada uno de ellos, particularmente en los protagonistas. El desarrollo de estos personajes a lo largo de la novela es, en general, sustancial, presentando un amplio abanico de personalidades, conflictos y experiencias. Precisamente, la riqueza y complejidad en estos personajes hacen que la novela sea memorable.

Para no hacer spoilers, no entraré en detalles sobre cómo se desarrolla la novela a partir de, más o menos, la segunda mitad. Sin embargo, el hecho de que esté clasificada como "dark fantasy" puede dar una pista de que la trama va mucho más allá de una simple historia de supervivencia postapocalíptica. Solo diré que hay un componente sobrenatural, simbólico y espiritual que se intensifica conforme avanza la historia, y que lleva el enfrentamiento humano a un terreno más amplio y alegórico, donde el bien y el mal adquieren formas concretas.

The Stand es una obra monumental, tanto por su extensión como por la complejidad temática y narrativa que propone (según wikipedia, King pretendía hacer su propio Lord of the Rings, lo cuál, a mi parecer, no consigue). No es una lectura ligera ni inmediata, pero ofrece una experiencia que puede ser profundamente gratificante.

Otros libros de Stephen King en ULAD: La niebla y otros cuentosEl ciclo del hombre loboRevivalIt (Eso)Las cuatro estacionesTommyknockersEl fugitivoBellas durmientesCementerio de animalesLa historia de LiseyCarrieEl hombre del traje negro22/11/63Buick 8, un coche perversoJoylandBlockade BillyMientras escriboEl InstitutoInsomniaCellLa cúpulaMiseryEl resplandorBilly SummersDoctor SueñoEl misterio de Salem's LotEl juego de Gerald

sábado, 3 de agosto de 2024

Edgar-Max: El camino pagano

Idioma original: Español
Año de publicación: 2023
Valoración: Recomendable

En El camino pagano, libro profusamente documentado e ilustrado, Edgar-Max propone un recorrido muy personal por la España del Norte, además de abordar la historia, mitología, leyendas, tradiciones, fauna, etc... de la región. 

Evidentemente, del conjunto me han interesado más unas partes que otras. Edgar-Max, nuestro guía, siente debilidad por varios temas (la relación del hombre con el mar, el alcohol, etc...), y en ocasiones le da un foco excesivo a algunos de ellos. Admito que yo leí en diagonal la sección que dedica a los faros, demasiado detallada para mi gusto.

En cualquier caso, Edgar-Max no oculta sus afinidades. Tampoco sus sesgos (o «filtros»), que hasta cierto punto exhibe orgullosamente; en la página 24, por ejemplo, deja muy claro que reivindicará «monumentos que han pretendido fijar (...) el asombro del hombre ante la (...) naturaleza (...) y honrar la labor de pescadores y balleneros, atalayeros o señeros, rederas, avisadoras, sardineras, cargueras, sirgueros y bateleras», y obviará, en cambio, «estatuas de marqueses, duques y almirantes».

Claramente, la mayor ventaja de tener a Edgar-Max como guía es que acompaña su texto con multitud de ilustraciones a tinta china salidas de su propia mano. Algunas son copias del natural de paisajes, edificios, animales, navíos, esculturas o instrumentos varios. Otras, a mi juicio mucho más meritorias (aunque igual de logradas en lo que al apartado gráfico respecta) son aquellas en las que recurre a su imaginación para reinterpretar alguna criatura mitológica, componer una escena (buenísima esa explosión de la proa del Cabo Machichaco de la página 87, Edgar) o  cartografiar las costas del Norte peninsular.

Otra virtud de Edgar-Max es su sentido del humor, el cual hace que su exposición sea mucho más divertida y cercana que la de un «sesudo ensayo histórico» o un «tratado etnográfico». Os lo demuestro: en la página 104, refiriéndose al cementerio de los ingleses de Camariñas, el autor dice que «Sus dos fosas separadas testimonian la testarudez de los vivos a la hora de impedir el compadreo de los muertos de distinto escalafón».

Personalmente he disfrutado mucho de El camino pagano. Es verdad que, como reconocí antes, leí algunos pasajes en diagonal; otros, sin embargo, me cautivaron totalmente. A eso súmale las mentadas ilustraciones de Edgar-Max, una entrevista a Pilar Pedraza o una cita a Clive Barker y queda claro que este libro estaba destinado a gustarme. 

Veremos si en un futuro me servirá para planificar un viaje a tierras manchadas por trágicas matanzas, salpicadas por lúgubres faros y plagadas de criaturas legendarias.




También de Edgar-Max en ULAD:
Bill el Largo y la posada maldita