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viernes, 17 de octubre de 2025

Desirée de Fez: Reina del grito

Idioma: español

Año de publicación: 2020

Valoración: entre recomendable y está bien

Para quien no la conozca, Desirée de Fez es una crítica de cine especializada en los géneros fantástico y de terror, colaboradora de programas televisivos, miembro (¿al final se podía decir "miembra" o no?) del equipo del Festival de Sitges y conductora del recomendable podcast Marea Nocturna, además de, como queda hoy patente, escritora de libros sobre, como es fácil de adivinar, el cine fantástico y de terror. De eso mismo, de hecho, va este Reina del grito... o quizás no del todo. O no sólo, mejor dicho. Porque la clave de este ensayo la podemos encontrar en el subtítulo: Un viaje por los miedos femeninos. Un viaje, eso sí de la mano de, cómo no, el cine fantástico y, sobre todo, de terror. 

Porque, precisamente, lo que nos explica la autora, que se confiesa no ya asustadiza o timorata, sino directamente aterrada por las diferentes circunstancias que se encuentra y se ha ido encontrando por la vida, es cómo las películas de este género (aclaremos ya que no necesariamente se trata de películas que dan "mucho susto", sino, en general, películas que utilizan los diferentes elementos característicos y el lenguaje propio del género de terror para contarnos sus historias) le han ayudado de una u otra manera a identificar y enfrentarse con sus miedos e incluso, aunque parezca paradójico, a superarlos. Por citar solamente los ejemplos más obvios, la película Carrie le sirvió para asumir el paso de la infancia a la adolescencia (simbolizada en la primera regla, como es más que evidente); La posesión, la superación de una relación de pareja tóxica; Rosemary's Baby (me niego a repetir el título que se le dio en España a este film), los miedos inherentes al embarazo y El exorcista, el miedo a la posibilidad de fallar en su labor como madre... No son las únicas películas, que aparecen, claro, sino que muchas más son mencionadas y, en más de una ocasión, comentadas con cierta atención, a los largo de los diecinueve capítulos del libro. Desde clásicos setenteros como  La profecía o Halloween a títulos más recientes de lo que algunos llaman "terror elevado", como Babadook o Hereditary, pasando por The Conjuring, ¿Quién puede matar a un niño?, Amenaza en la sombra... en fin, que el libro puede ser una buena fuente para sacar una lista de títulos para quien quiera adentrarse en el género. pero no es, que quede claro, un ensayo cinematográfico sobre el mismo; que no busque nadie aquí un análisis de los subgéneros -aunque de alguno que otro sí se habla-, los directores/as -ídem-, interpretaciones -lo mismo-, recursos escénicos, técnicos y narrativos, y demás pormenores que se suelen detallar en los ensayos sobre cine. Anécdotas, que también es algo que aparece con frecuencia en esta clase de libros, sí que hay, a montones, de hecho. pero no son anécdotas referentes a rodajes, promociones de pelis, etc. -de festivales sí que hay alguna que otra-, sino que en su gran mayoría se refieren a la vida privada y laboral de la autora, a sus recuerdos de infancia y juventud, y a sus dificultades para desenvolverse con soltura en los entornos en los que ha ido transcurriendo su vida. Dificultades por cierto, que, en su aspecto profesional, se refieren principalmente al hecho de haber sido, hasta hace poco, una de las pocas mujeres y joven, por añadidura, que desempeñaba su labor en un entorno muy masculinizado... 

Así que sí: este libro se trata, más que de un ensayo sobre un tipo particular de cine, de una suerte de memorias de la autora, concretadas a través de esos dos vectores, sus miedos particulares (o generales, pues muchos de ellos seguramente sean compartidos por buena parte de sus congéneres) y las pelis de terror. Es decir, una piedra más en el muro de literatura autorreferencial o "literatura del yo" que se ha ido erigiendo (y cerrando) alrededor de los indefensos lectores/as a lo largo de este siglo XXI. Como, personalmente, odio casi toda turra ególatra que nos viene emparedando ya digo, en lo que va de siglo,  lo lógico, habrá quien piense, hubiera sido abandonar este Reina del grito en cuanto me olí la tostada o, en último caso, haberlo puesto a caer de un burro en esta reseña, lo que tampoco estoy haciendo (dejadme acabar); hay, sin embargo, ciertas particularidades del libro que han propiciado que mi parecer vaya por otros derroteros, más favorables. A saber: 

  • Que, si bien se trata de un ensayo que podemos considerar memorialístico, no es, en ningún caso, un libro de la llamada (y malhadada) autoficción; es cierto que en él la autora habla continuamente de si misma, de sus miedos y las circunstancias, reales o imaginadas, que los provocan, pero creo yo que cualquiera que escribe autoficción lo hace para poder mixtificarse a sí mismo/a y presentarse ante el mundo como más cool de lo que es realidad, ya sea embelleciendo o encanallando su vida, mientras que también estoy seguro de que Desirée de Fez es, en la realidad, más guay de lo que aparece en este libro.
  • Esta falta (sospecho que intencionada) de "guayotismo" se compensa con el sentido del humor, autoparódico, incluso, que muestra la autora en muchas partes del ensayo y que hacen que se la mire con inevitable simpatía. El devenir autobiográfico del libro, que refleja vivencias desde que la escritora y crítica era una niña hasta ser una profesional de prestigio y madre de familia, de la infancia a la mediana edad, pasando por todo el resto de etapas -adolescencia, juventud, primera madurez- está muy bien hilado a través del recurso a las diferentes películas y se lee con suficiente agrado, siendo un poco reiterativo, tal vez, pero no redicho.
  • Por último, aunque quizás debería ser el primer punto, el tema del libro me resulta muy interesante; cómo, ante la gran variedad de miedos que podemos sentir los seres humanos en la actualidad (es decir, más allá de morirse de hambre o en un bombardeo israelí. O ahogarse al cruzar el Mediterráneo en una patera, que esos son miedos mucho más reales y acuciantes) y, en especial, los miedos más atávicos que han agobiado siempre a las mujeres, me temo, el cine de terror, en este caso, sirva no ya de representación de los mismos, sino incluso como catarsis y, en cierto modo, remedio contra esos miedos, a modo de medicina homeopática, si se quiere (que ya sé que es un timo, pero esto es sólo una metáfora) o de terapia de choque. Pero el caso es que puede funcionar...
En fin, no me extiendo más; repito que me parece un libro sugerente, aunque también creo necesario advertir de que no se trata de un ensayo sobre cine al uso. Por eso, a pesar del cierto pudor que siempre me produce enterarme de detalles de la vida privada, los pensamientos, obsesiones y paranoias de quienes escriben, algo que resulta inevitable en el género memorialístico al que me he referido y que ha invadido las estanterías de librerías y bibliotecas, no dudo en recomendarlo a quienes estén interesados, como yo, en el tema. Y no dudéis, sobre todo, en ver las películas de las que habla su autora en él; yo no las he visto todas (en ello estoy) pero sí unas cuantas y son todas excelentes. Después de todo, ¿quién dijo miedo?

domingo, 22 de junio de 2025

Stephen King: Apocalipsis (The Stand)

Idioma original: Inglés

Título original: The Stand

Traducción: Lorenzo cortina

Año de publicación: 1978

Valoración: Muy recomendable

Un clásico.

Y no lo digo en sentido abstracto. A casi cincuenta años de su publicación, esta novela inevitablemente se lee desde una perspectiva histórica, distinta a la época en la que fue concebida. Pienso que una obra con semejantes pretensiones difícilmente encontraría cabida en el ecosistema literario actual. Incluso, no podría abordarse con la misma mentalidad que una novela contemporánea. El tiempo transcurrido desde su publicación hasta hoy es casi el mismo que separa a esta novela de En busca del tiempo perdido. Siempre he pensado que la lectura de esta última era propia de una época en la que la gente carecía de televisión, se consumía sin prisa, capítulo por capítulo, como se publicaban muchas novelas en ese entonces. Del mismo modo, para sumergirse en The Stand es necesario prepararse para un viaje extenso, agotador, en ocasiones tedioso, pero, sin duda, épico.

The Stand es una novela de fantasía post-apocalíptica. Una pandemia fulmina en pocos días a la mayor parte de la humanidad, dejando solo a unos cuantos supervivientes inmunes al patógeno. Siguiendo con la idea del párrafo anterior, una sinopsis así ofrece una visión general, pero la pandemia es solo el pretexto para explorar una humanidad llevada al límite. Es como si se abriera la tierra y las personas, que en circunstancias normales conforman una población homogénea, fueran separadas y experimentaran una regresión hacia una era maniquea en la que sus rasgos más primitivos los llevan al camino del bien o del mal. Parece que en situaciones extremas los humanos intensifican al máximo su personalidad y sus creencias; basta observar el surgimiento de guerras recientes para notar lo ávidos que están todos por tomar un bando.

Otro punto importante es la cantidad abrumadora de personajes. Como es natural en un libro de estas dimensiones, el elenco es inmenso. Al inicio puede resultar complicado identificarlos y diferenciarlos claramente, lo cual exige del lector un ejercicio considerable de memoria y atención, algo que, dado el ritmo actual de vida, es como pedirle peras al olmo. Sin embargo, si uno decide comprometerse con la lectura y prestar atención, descubrirá un atractivo singular en cada uno de ellos, particularmente en los protagonistas. El desarrollo de estos personajes a lo largo de la novela es, en general, sustancial, presentando un amplio abanico de personalidades, conflictos y experiencias. Precisamente, la riqueza y complejidad en estos personajes hacen que la novela sea memorable.

Para no hacer spoilers, no entraré en detalles sobre cómo se desarrolla la novela a partir de, más o menos, la segunda mitad. Sin embargo, el hecho de que esté clasificada como "dark fantasy" puede dar una pista de que la trama va mucho más allá de una simple historia de supervivencia postapocalíptica. Solo diré que hay un componente sobrenatural, simbólico y espiritual que se intensifica conforme avanza la historia, y que lleva el enfrentamiento humano a un terreno más amplio y alegórico, donde el bien y el mal adquieren formas concretas.

The Stand es una obra monumental, tanto por su extensión como por la complejidad temática y narrativa que propone (según wikipedia, King pretendía hacer su propio Lord of the Rings, lo cuál, a mi parecer, no consigue). No es una lectura ligera ni inmediata, pero ofrece una experiencia que puede ser profundamente gratificante.

Otros libros de Stephen King en ULAD: La niebla y otros cuentosEl ciclo del hombre loboRevivalIt (Eso)Las cuatro estacionesTommyknockersEl fugitivoBellas durmientesCementerio de animalesLa historia de LiseyCarrieEl hombre del traje negro22/11/63Buick 8, un coche perversoJoylandBlockade BillyMientras escriboEl InstitutoInsomniaCellLa cúpulaMiseryEl resplandorBilly SummersDoctor SueñoEl misterio de Salem's LotEl juego de Gerald

sábado, 1 de marzo de 2025

Stephen King: El juego de Gerald

Idioma original: Inglés

Título original: Gerald's Game

Traducción: María Vidal Campos

Año de publicación: 1992

Valoración: Está bien

El fin de semana pasado vi la película basada en este libro de Stephen King. La premisa me pareció interesante; es uno de esos thrillers en los que una situación absurda da un giro desastroso a una vida aparentemente normal y aburrida.

Una pareja casada, que celebra su vigésimo aniversario, se escapa a una solitaria casa en el bosque. En un intento ridículo por mantener viva la llama de la pasión, incursionan en un juego de rol en el que la mujer termina esposada a la cama, utilizando esposas reales de policía y toda la cosa. El marido, tras su fallida representación de semental, sufre un colapso y acaba muerto al pie de la cama. Aquí comienza el meollo de la historia: la mujer se ve atrapada en un juego macabro, obligada a liberarse de sus ataduras antes de que la sed, el hambre (o algo más, tan-tan-taan) la consuman.

La situación límite a la que se enfrenta la protagonista desata recuerdos de traumas de su infancia, provocándole alucinaciones y paranoias. Estos elementos de irrealidad aportan una sazón interesante a una premisa ya atractiva.

Lo que me impulsó a leer el libro tras ver la película fue que, en esta última, existe una especie de epílogo que nada tiene que ver con la historia principal; pareciera más bien una trama paralela que no pudo desarrollarse plenamente debido a las limitaciones temporales de una película. Estaba seguro de que, de haberse desarrollado a plenitud, la historia se habría enriquecido sustancialmente.

Desafortunadamente, la película es una fiel adaptación del libro. Lo que comienza como una historia atrapante y prometedora no termina de cuajar, con muchos cabos sueltos y un epílogo forzado que intenta darle una conclusión a la trama.

Sin embargo, si no nos enfocamos demasiado en esos detalles, la novela posee todos los elementos para ofrecer una lectura satisfactoria. Lo más destacable es que prácticamente toda la obra se presenta como un monólogo interior; en este “monólogo” habitan voces, alucinaciones, apariciones (tal vez) y fantasmas del pasado de la protagonista. Aunque todos los diálogos supuestamente se desarrollan en su mente, queda la duda de si se trata de recuerdos, delirios o, acaso, posesiones. Esta riqueza narrativa se refleja, en cierta medida, en la adaptación cinematográfica, que utiliza alucinaciones y fantasmas para recrear esa atmósfera opresiva.

Tanto la novela como la película presentan altibajos. Mientras la adaptación cinematográfica peca de apresurada y deja cabos sueltos, la obra literaria destaca por su profundidad psicológica y su interesante uso del monólogo interior (aunque a veces un tanto exasperante). Un libro que se puede disfrutar si se pasan por alto ciertos detallitos.

Otros libros de Stephen King en ULAD: La niebla y otros cuentosEl ciclo del hombre loboRevivalIt (Eso)Las cuatro estacionesTommyknockersEl fugitivoBellas durmientesCementerio de animalesLa historia de LiseyCarrieEl hombre del traje negro22/11/63Buick 8, un coche perversoJoylandBlockade BillyMientras escriboEl InstitutoInsomniaCellLa cúpulaMiseryEl resplandorBilly SummersDoctor SueñoEl misterio de Salem's Lot


sábado, 25 de enero de 2025

Malditas cubiertas: lo mejor de 2024 (Dante's Peak)

Hola a todo el mundo. Un año más, me han dejado salir de la mazmorra para poder ofreceros mi opinión sobre las mejores y peores cubiertas de libros publicados el año 2024. Evidentemente, es una selección personal y limitada a las que he podido ver (para más explicaciones, consúltese la entrada similar del año pasado). Con una diferencia. No sé si debido a mi madurez intelectual o a que empiezo a notar los síntomas de la demencia senil, esta vez he incluido unas cuantas cubiertas cuya valoración me resulta difícil de establecer; no sé si son buenas o malas, adecuadas o improcedentes, hermosas u horrendas... Así que, como homenaje al padre de las letras italianas, el inmortal Dante Alighieri (de ahí la chorrada alusión en el título), y debido también a un guiño personal, puesto que el año pasado tuve la oportunidad de visitar la tumba de tan insigne poeta (no es que me dedique a pasear por cementerios, en plan Mariana Enriquez, es que está en el centro de Rávena), me voy a permitir agrupar estas cubiertas en tres grupos: las que merecen ir al Paraíso, al Purgatorio o directamente al Infierno. 

No obstante, permitidme antes comentar alguna tendencia que me ha parecido advertir en la edición de libros en España y que no sé si han  venido para quedarse o son moda pasajera (en general, casi mejor si se trata de esto último): 

-En primer lugar, el lettering sigue ocupando una plaza importante en las estanterías y mesas de las librerías, pero sobre todo reina en la sección de novela romántica y, más aún, en la de "novela romántica juvenil". Sin embargo, la caligrafía excesivamente informal (también conocida como "letrajas"), tan habitual en las ediciones anglosajonas, parece que está en retroceso, por fortuna:

               

-Otra tendencia más reciente es la de cubiertas "lujosas", con ilustraciones y letras en relieve, sobredoradas, cantos de las páginas pintados, fileteados y demás pijaditas suntuosidades (aunque se trate de un simple cartoncillo), entroncada sin duda con la moda de otorgar a ciertos libros físicos la condición de objetos bellos y "únicos"-o al menos con ediciones limitadas o para coleccionistas-, por más que sepamos que son producto de un proceso industrial, igual que cualquier paperback baratillo. Esta tendencia, sin embargo, puede dar resultados interesantes incluso en tiradas masivas, como la edición por el 50º aniversario de Carrie o las de la exitosa saga Blackwater:

-Una tendencia no sé si reciente, al menos entre las novelas dramatico-románticas de clara vocación comercial (de hecho, se suelen encontrar incluso en los supermercados), es la de incluir en la ilustración una figura de espaldas, generalmente femenina, que se aleja en lontananza, quién sabe por qué (quizás le estén sugiriendo al posible lector o lectora que huyan de ese libro...). Os pongo aquí sólo unos pocos ejemplos, pero os aseguro que hay muchos más:


                     


                                  

-Por último, el inevitable uso de la eufemísticamente llamada Inteligencia Artificial en ilustraciones de diversos estilos (incluso, como se puede ver, el estilo Lowbrow de andar por casa) y resultados. Esto último da lo mismo, en realidad, lo importante es ahorrarse unas perras, que los artistillas ésos encima pretenden cobrar por sus garabatos... (*)
 
                

Y bueno, sí, ya voy con lo que os interesa a vosotres que es hacer sangre... (pero tened en cuenta que si no pongo antes mis elucubraciones no las leeríais). Ahora bien, vamos a comenzar por las cubiertas de 2024 que merecen ir al Paraíso, a jugar con los angelitos. Quizás percibáis un cierto patrón en ellas... ya digo que corresponden a mis gustos personales y quien tenga otros que se jo que nos lo diga en los comentarios, por favor:
 
-La verdad es que aún no tengo claro si Chamanes eléctricos en la fiesta del sol me convenció o no, pero sí que me encanta su magnífica cubierta, llena de un color vibrante y que ser ajusta como un guante al argumento de la novela. Sin duda, una cubierta que hace que te sientas atraído por el libro y lo compres (de hecho, yo lo hice) aunque luego, quizás te arrepientas de ello...








-Exquisitez absoluta para la reedición de Kalpa imperial de Angélica Gorodischer, muy de agradecer, teniendo en cuenta que alguna de sus anteriores ediciones no habían sido ilustradas con tanto acierto, pese a manejar una idea similar. Mis dieces, en este caso.











-Igualmente exquisita la cubierta del libro Todos los ojos, de Isobel English (¿tal vez inspirada por los billetes de dólar?), que no sé si tiene que ver con el contenido del mismo, pero tanto da; me gusta una jartá...

-Con un concepto parecido al de la cubierta del libro de Mónica Ojeda, pero con colores mucho más sobrios y, si se quiere (porque este es un término discutible), elegantes, encontramos la de La mujer de arena, que remite, además a la muy célebre estampa de La gran ola de Kanagawa de Hokusai. Acierto pleno por parte de quien decidiera poner esta cubierta.







-No puede faltar en cualquier selección de las mejores cubiertas del año alguna de las generalmente acertadas y muchas veces bellas que suelen llevar los libros de Impedimenta. En esta ocasión he dudado entre la de Theodoros y otra bien distinta que también me gusta mucho, la de El percherón mortal. Pero como el libro de Cărtărescu es bastante reciente y, además, tiene muchos fans en este blog, me he decidido por la suya.


-Preciosa cubierta de nítidas líneas ésta de El último libro de fútbol de Enrique Ballester; sobran las explicaciones de por qué. Que además cumple perfectamente la función de llamar la atención en el batiburrillo que suelen ser las mesas de novedades. El color amarillo, de todos modos, se debe a seguir la línea de los anteriores libros de este autor en Libros del K.O., que se me pasaron en su momento pero también están muy bien.






-Para finalizar el apartado de mejores cubiertas, me encuentro con una duda, pues no quiero extenderme demasiado, pero tampoco consigo elegir alguna de éstas, todas con dibujos de precioso trazado, así que os pongo las tres y me quedo más ancho que largo... Ustedes mismos/as decidirán...

            

Y, con permiso (pues sé que me estoy extendiendo más de la cuenta) tampoco me resisto a poner aquí algunas cubiertas de libros estadounidenses, en la misma línea gráfica "primorosa" (bueno... ejem, por decirlo así) y que espero se mantengan cuando se publiquen en español:



Lo dejo por hoy, que no quiero ponerme pesado (en realidad, me da lo mismo, pero tampoco me pagan por horas. Bueno, ni por horas ni por nada los malditos tacañ). Domani, juanto a Dante, visitaremos a las almas del Purgatorio y, sobre todo, a las que pasarán la Eternidad penando en alguno de los círculos del Infierno. A éstas no las salva ni John Constantine... 

(*) Nota: tal vez merezca la pena hacer un Malditas cubiertas dedicado al uso y, sobre todo, abuso de la IA, que aquí hay mucha tela que cortar... Por si acaso, permanezcan atentos a sus pantallas (de los móviles u ordenadores, se entiende).

jueves, 15 de agosto de 2024

VV.AA.: The King

Idioma original: español e inglés

Año de publicación: 2019 (como libro)

Traducción: David Muñoz Mateos

Valoración: recomendable para friki... digo, fans

El subtítulo de este libro (por si no había quedado claro con lo de The King... y no digamos ya la magnífica ilustración de la cubierta) resume a la perfección de qué va la cosa: Bienvenidos al universo literario de Stephen King. Y eso es lo que encontramos aquí: una serie de artículos o ensayos escritos por autores tanto norte como hispanoamericanos (incluyo a una catalana en esta categoría) sobre diferentes aspectos de la obra y también, en más de un caso de la vida, de Su Graciosa Majestad don Stephen King (*).

Ojo cuidao, de todas formas, para quien se espere encontrar en este libro un mero recorrido anecdótico, simpaticón, por la trayectoria del monstruo de Maine (nunca mejor dicho), puesto que, si bien las aportaciones de los autores hispanohablantes o hispanoescribientes son más ligeras o, cuando menos, más llevaderas para el eventual lector/a, las que están redactadas originalmente en inglés, resultan un pelín más  densas. He puesto el participio "redactadas" porque, salvo en el primero de los capítulos, se trata de artículos o pequeños ensayos (no me atrevo a llamarles papers, que me parece un término más académico y, por tanto, engañosamente campechano) escritos por profesores/as de filosofía, Ciencias políticas e Historia del arte y tratan sobre las implicaciones filosóficas sociológicas y políticas presentes en la obra del Rey... Tranquis todos, porque una cultura medianita basta para seguir estas disertaciones -que seguro que sus autores/as se tomaron como un divertimento, un respiro ligerito entre tanto sesudo trabajo-, pero vamos, tampoco me parecen dirigidas a todos los públicos, por decirlo así... Huelga decir que no tengo ni idea de quienes son todos estos y estas docentes de varias universidades norteamericanas e ignoro si con prestigio y prestancia académicas, puesto que hasta el momento, yo sólo conocía a los hispanoescribientes del libro, a saber: los argentinos Rodrigo Fresán y Mariana Enriquez -no podía faltar, en este libro-, la catalana Laura Fernández y el boliviano Edmundo Paz Soldán

Trataré de ser breve, pero creo que lo mejor, para una mejor comprensión del libro, será ir explicando de qué va cada capítulo o ensayo, o, por lo menos, reseñar su título:

- Esta recopilación se abre con una interesante entrevista realizada por Tony Magistrale -profesor de Literatura y escritura creativa- al propio Rey en 2003, sobre las adaptaciones de sus libros a la pantalla (se entiende que hasta ese momento): La versión de Steve: una entrevista con Stephen King.

- Sigue un recorrido algo rutinario de Rodrigo Fresán por -algunos de- los muchos niños y adolescentes que aparecen en su obra: El King de los chicos.

- El filósofo Greg Littmann especula sobre qué habrían pensado Platón, Aristóteles y David Hume sobre los libros de King y de terror, en general, en Stephen King y el arte del horror.

- Algo parecido a Rodrigo Fresán, aunque con mayor profundidad, hace Mariana Enriquez: "Para Tabby, que me metió en esta...". Un recorrido por las mujeres en la obra de Stephen King, un estudio de varios arquetipos femeninos que aparecen en las novelas del Rey.

- Otra filósofa, Katherine Allen en "A veces es preferible la muerte". Stephen King, Dédalo, dragones tiranos y mortalidad, expone la oposición transhumanismo vs. bioconservacionismo a través de Cementerio de animales y Tommyknockers (según ella, estas novelas de King advierten sobre los peligros de trascender los límites humanos).

- La novelista Laura Fernández, tras el chiripiflaútico título "Cuidado con lo que sueñas porque podrían salirle colmillos y empezar a correr detrás de ti" o la realidad (deseada) como monstruo en tres actos que son tres obras de Stephen King y a partir de La pata de mono de William Wymark Jacobs, explora cómo Cementerio de animales, La larga marcha, Misery y La tienda, son parábolas del viejo adagio de que se ha de tener cuidado con lo que se desea (aviso para los reticentes al estilo de esta escritora, con sus habituales (PARÉNTESIS) y cursivas que pueden parecer aleatorias... y quizás lo sean: en este artículo no abusa tanto de ellas, pero de vez en cuando le da el siroco le da por poner varias seguidas)

- Joseph J. Foy y Timothy M. Dale (profesores de Ciencias Políticas), en Distopía en las pantallas. Poder y violencia en El fugitivo y La larga marcha, pues hablan justamente de eso, relacionando ambas novelas con Sobre la violencia de Hannah Arendt.

- La filósofa Kellye Byal en La subjetividad femenina en Carrie nos presenta a la protagonista de la primera novela de Stephen King como epítome del destino femenino, vista a través de El segundo sexo de Simone de Beauvoir.

- De nuevo un filósofo, Thomas W. Manninen, pergeña en Apuntes sobre precognición, verificación y contrafactuales en La zona muerta, según sus propias palabras (quizás con un poco de coña) un "ensayo sobre las cuestiones metafísicas que plantea La zona muerta de Stephen King".

- Garret Merriam en "Gan ha muerto". Nietzsche y el eterno retorno de Roland, nos ilustra sobre la conocida brasa algunos conceptos filosóficos nietzscheanos ejemplificándolo en la saga La torre oscura.

- La profesora de Historia del Arte y Estudios sobre Cine Elizabeth Hornbeck expone en El hotel Overlook o la heterotopía del terror cómo podemos considerar el célebre hotel de El resplandor dentro de las "heterotopías", según el concepto acuñado por Foucault: esto es, espacios que "se encuentran en relación con todos los demás espacios, pero invirtiendo las relaciones sociales normales"

- Por último, el escritor Edmundo Paz Soldán pasa de tanto ensayo y nos ofrece en Planetario un relato de terror basado en alguno de los más célebres del Rey (musofóbicos, abstenerse).


Los capítulos que más me han interesado y gustado, sin hacer de menos al resto, son el de la Reina Mariana (como no podía ser menos) sobre los arquetipos femeninos en la obra de King; enlazando con éste, el de Kellye Byal que analiza la figura de Carrie White y, sobre todo, el de Elizabeth Hornbeck sobre el Hotel Overlook como ejemplo de heterotopía. Sin olvidar, por supuesto, la entrevista al propio Stephen King, algo que siempre resulta interesante y esclarecedor. Ahora bien, ésta es mi preferencia personal y es muy probable que a otro lector o lectora le atraigan más otros ensayos o que incluso le parezcan más sesudos y dignos de consideración; en eso radica la gracia de este libro, que ahonda en diferentes aspectos de la obra de este grandísimo autor y constructor de un mundo propio, pero, como puede comprobarse en esta compilación, enraizado no sólo en la realidad (algo que se ha dicho ya muchas veces), sino en el sustrato que alimenta la cultura occidental.

(*) Lo de "Graciosa", justificado sobre todo por su gran afición a los chistes y juegos de palabras de pésima calidad, como puede atestiguar cualquiera que siga su cuenta de Twitter. Afición, por cierto, que comparte con más de un miembro de este benemérito blog.

Mogollón de libros del Rey reseñados en Un Libro Al Día: aquí

sábado, 9 de julio de 2022

Stephen King: El misterio de Salem's Lot

Idioma original: inglés

Título original: Salem's Lot

Año de publicación: 1975

Traducción: Marta I. Gustavino

Valoración: muy recomendable (imprescindible para fans del género y del autor)

Revisando las reseñas publicadas en este nuestro y vuestro magnérrimo blog (prácticamente la única actividad a la que dedico mis días), me he dado cuenta de que faltan por reseñar muchas de las obras clásicas e incontestables del único y verdadero King of the kings, nuestro cuatro ojos favorito, el tipo más cool del planeta Tierra, por más que se esfuercen mendrugos como Elon Musk... en fin, no sigo con los elogios, pues no le hacen falta, pero... ¡coño, esto no puede ser! Que no hayamos reseñado todos sus libros, pase, pues ya ha publicado más de cien a lo largo de su carrera, pero es que fijaos: ¡aún no está El misterio de Salem's Lot, una de las novelas de terror que causan más ídem que se hayan escrito! Hay que remediar esta situación, todo sea por nuestros seguidores y en honor y loa al único y verdader... bueno, vale, al tío Stephen...(*)

El misterio de Salem's Lot, segunda novela publicada por el Pasmo de Maine, después de Carrie (y quien quiera, en efecto, quedarse pasmado, que le eche una ojeada a la lista de títulos firmados por King en los diez primeros años de su carrera literaria... justo antes de publicar It, además), no sólo supone una mayor ambición y complejidad literaria con respecto a ésta, sino que además entró directamente en el Top 5 (e incluso en el Top 3) de novelas sobre vampiros. Y ahí sigue. Porque, como es obvio y bien sabido, estamos hablando de una historia de vampiros, la versión del Rey sobre esta figura clásica del terror, que no le pudo salir más redonda. El argumento, por lo demás, no puede ser más sencillo ni tampoco más efectivo -según King, idea de su esposa Tabitha-: en una pequeña localidad de Maine llamada Salem's Lot o "el Solar", se instala un vampiro de incierto origen centroeuropeo junto a su "demonio familiar" y poco a poco va a apropiándose de la localidad, convirtiendo a sus habitantes en su corte vampírica. Como antagonistas tendrá a Ben Mears, un escritor (**) que también se ha instalado en el pueblo, obsesionado por la casa que ha comprado el vampiro, y a un pequeño, pero variopinto grupo de lugareños que tratarán de detener a las fuerzas del Mal.

Tres son, en mi opinión, las claves que propician la excelencia de esta novela y muestran la maestría de King, incluso a la temprana edad en que la escribió:

  1. Clasicismo: tanto en lo que se refiere a la estructura narrativa clásica como al estilo, nada rebuscado -aunque con momentos que están a la altura de la mejor prosa norteamericana del siglo XX- y se desarrolla de forma lineal, excepto en los prólogo y epílogo, que transcurren en un tiempo posterior. Lo mismo ocurre con las características y aptitudes de los vampiros, enraizadas en la tradición de la ficción sobre estos seres, pese a que la novela se desarrolla lejos de los habituales ambientes "góticos". Igualmente y de forma muy habilidosa por su parte, King introduce el tema de la "casa encantada", sin obviar las referencias a una de sus maestras en el género del terror, la gran Shirley Jackson.
  2. Focalización: la historia se desarrolla en un pequeño pueblo de Nueva Inglaterra, no en una ciudad o un territorio mayor -esto, al parecer, también fue idea de Tabitha-, lo que nos permite conocer su geografía, idiosincrasia y, sobre todo, la personalidad y costumbres de muchos de sus habitantes, a los que seguimos en su avatar a lo largo de la novela, como si los conociéramos desde siempre. El pequeño grupo de "cazavampiros" también parece haber sido escogido con sumo cuidado por parte del autor.
  3. Detallismo o costumbrismo: relacionada de manera indisoluble con el punto anterior, King despliega una de las características principales de casi toda su obra, el truco que le ha servido siempre para enganchar al lector y hacer verosímil incluso sus ficciones más fantásticas: sus personajes beben, fuman (o fumaban), ven películas de su época, conducen coches de modelos conocidos, juegan al billar, pasean al perro...VIVEN, más allá de la trama principal de la historia y lo hacen de una forma común y corriente, con la que nos podemos identificar quienes lo leemos.
Pero, claro, no sólo se trata de una mera cuestión de forma o de técnica literaria; lo principal es que en éste, como en todos o casi todos lo libros del Rey, se dirime la eterna lucha, el conflicto inacabable entre el Bien, con mayúsculas o minúsculas, da igual, contra el Mal -ídem-, sea éste un vampiro milenario, un hotel fantasmal, un coche encantado , un payaso asesino o el monstruo que todos y todas podemos criar en nuestro interior. Eso, ante todo, es lo que nos engancha de sus libros.

(*) Sí, sé que os parezco un pesado con estas cosas, pero mirad, son las servidumbres que conlleva ser monárquico...

(**) Por lo general, huyo, en la medida de lo posible, de las novelas protagonizadas por escritores, pero es un defecto literario que le perdono al Rey, cómo no... Por otra parte, sin ser el protagonista, quizás el personaje más interesante y, desde luego, más complejo de la historia sea el sacerdote católico del pueblo, el padre Callahan.

Mogollón de libros  (aunque nunca suficientes) del único y legitimo Rey reseñados: aquí

sábado, 27 de noviembre de 2021

Marina Yuszczuk: La inocencia

Idioma original: Español 
Año de publicación: 2017
Valoración: Bastante recomendable

"La inocencia" es el segundo libro de Marina Yuszczuk que leo y supone la confirmación de uno de mis descubrimientos literarios del año debido, fundamentalmente, a su capacidad para cambiar de registro sin que la calidad del texto y el interés que el mismo despierta se vea afectados. 

Si "La sed" era una novela dual, relacionada con lo fantástico en su primera mitad y mucho más intimista en la segunda, que hablaba de la muerte, de relaciones maternofiliales, del miedo, el dolor y la soledad, "La inocencia" se trata de un texto próximo a la novela de formación en el que el peso de lo intimista es mucho mayor, tanto es así que ciertas pistas de la parte final del texto parecen indicar que estamos ante una novela autobiográfica. En cualquier caso, esto último no resulta relevante ya que el texto consigue trascender la (posible) experiencia personal.

Todo lo anterior puede parecer algo extraño después de leer unas primeras páginas, esas que hablan del ingreso de la madre de la narradora y protagonista en una "secta", que podrían sugerir que estamos ante una versión argentina de Carrie. Algo de eso hay, sobre todo en la importancia de la relación de la protagonista de "La inocencia" y de "Carrie" con su cuerpo, pero con el paso de las páginas el peso de la novela queda en la propia narradora, quien nos habla de la relación con su madre y de una doble vida, entre la religión y el "resto del mundo". 

Esta dualidad, esta escisión que supone la coexistencia de un mundo cerrado como el de la secta y las múltiples posibilidades del mundo exterior a esta, así como los efectos que suponen sobre la narradora y protagonista es uno de los aspectos más reseñables de la novela. Otros puntos a destacar son la evolución personal de la protagonista desde la infancia a la juventud, pasando por una adolescencia tumultuosa en el que la culpa juega un papel clave, su relación a lo largo de los años con el cuerpo y el sexo y la búsqueda de un sentido de pertenencia en sus más variadas formas. Todo esto, obviamente, ligado de forma indisoluble a la escisión de la que hablaba y a una memoria armada con materiales tan escasos que a uno no le queda otra que generalizar.

En el lado menos positivo, quizá solamente estaría el escaso desarrollo de un personaje clave como es la madre. Obviamente, el hecho de hacer recaer el centro de la novela en la propia narradora hace que la madre quede un poco "desplazada", pero creo que su historia tiene potencial suficiente como para que nos quedemos con ganas de una imagen más completa y compleja de ella. 

Pese a esto, el regusto que deja la novela es más que positivo, hasta el punto de plantearme el acercamiento a la poesía de Yuszczuk, publicada hace no demasiado tiempo en España. Que me atreva ya será otra cosa.

También de Marina Yuszczuk en ULAD: La sed

sábado, 28 de agosto de 2021

VV.AA.: Aquelarre de cuentos

Idioma original:
Español
Año de publicación: 2021
Valoración: Recomendable


Aquelarre de cuentos es una antología que compila diecisiete ficciones. Diecisiete ficciones que han sido escritas en español por autoras de trece países distintos. Diecisiete ficciones que se relacionan con el terror moderno en sus más variados registros. Diecisiete ficciones que exploran cuestiones vinculadas con lo femenino (el salto a la adultez, el deseo, la maternidad, el encierro o la misoginia, entre otras). Diecisiete ficciones que, en conjunto, exhiben un nivel literario altísimo. Abordémoslas:

"El grito", de Mariana Torres, es un microrrelato de corte surrealista que funde la plasticidad de sus imágenes con su vocación metafórica. 

"La Hostería", de Mariana Enríquez, junta la represión sexual con los fantasmas provocados por la última dictadura argentina. 

"Susana", de Gabriela Arciniegas, retoma el motivo introducido en "El grito" (motivo que recuperará, a su vez, "En paz"). 

"Cantata", de Adriana Díaz Enciso, es una pieza sumamente inquietante que destaca por su opacidad conceptual y su lograda atmósfera. 

"Luto", de María Fernanda Ampuero, se lee con el corazón encogido, pues rebosa crueldad y violencia. Abstenerse estómagos delicados. 

"Los seis pies del gato", de Carmen Boullosa, trata sobre la maldad cotidiana y los ecos que ésta provoca.

"Matadora", de Solange Rodríguez Pappe, se disgrega en muchas direcciones para, finalmente, culminar en un potente clímax.

"Los maullidos", de Gemma Solsona Asensio, se narra a modo de crónica y denuncia de forma indirecta la opresión que sufrieron muchas niñas y jóvenes huérfanas durante el franquismo al ser internadas en las instituciones llamadas «centros para señoritas».

"La enana en el tren" y "En la silla de ruedas", de Ana María Shua, son dos ejercicios de surrealismo en formato breve.

"Las pisadas del hambre", de Ana María Fuster Lavín, es una historia de vampiros que logra rehuir lo convencional y tiene buenos momentos, aunque su acabado y estructura no me acaban de convencer.

"En paz", de Claudia Salazar Jiménez, resulta entretenido y alberga saludables dosis de humor negro.

"Cosita", de María del Carmen Pérez Cuadra, es tan perturbador como absurdo (conste que esto último lo digo como un halago).

"Afrodita", de Alicia Fenieux, presenta un detallado escenario distópico. Reflexiona acerca de la sexualización de las menores de edad y la delgada línea que separa el ocio voluntario de la presión de grupo. 

"María", de Alexandra Pagán Vélez, es muy lineal en su escueto planteamiento, pero alberga descripciones bastante asquerosas que harán las delicias de aquéllos a los que este tipo de cosas nos interesan. 

"La joya", de Daína Chaviano, parece salido de la pluma de un Edogawa Rampo occidentalizado y nos obsequia con un desenlace propio de uno de esos hentai directos a DVD de los noventa.  

"El Ojo", de Liliana Colanzi, recuerda sobremanera a Carrie, pues contiene una turbia dinámica entre una madre y su hija, fanatismo religioso y puritanismo trasnochado. 

En resumen, Aquelarre de cuentos es un volumen agradecidamente ecléctico. La calidad promedio de los componentes del mismo es, cuanto menos, elevada. ¡Así da gusto participar en una misa negra!   

domingo, 8 de agosto de 2021

Octavia E. Butler: Parentesco

Idioma original: inglés
Traducción: Amelia Pérez de Villar
Año de publicación: 1979
Valoración: entre recomendable y muy recomendable
Título original: Kindred

Entre el público lector, hay cierta creencia que la ciencia ficción sirve para narrar escenarios, tiempos o mundos muy alejados de los nuestros. Y puede ser que así sea, aunque en muchos casos solo ocurre en apariencia porque el trasfondo de las historias contadas tiene como base nuestro mundo y sus amenazas, no únicamente externas, como se podría pensar, sino principalmente internas, originadas por nosotros mismos, por nuestra sociedad, ambiciones y miedos. Y, hay otros casos, en los que la fantasía es únicamente un recurso que permite ubicar la historia justo donde nos interesa y establecer desde allí un ejercicio de comparación entre épocas, entre costumbres y mentalidades.

Octavia E. Butler, fiel no únicamente a su calidad literaria, sino también a sus principios feministas, nos atrapa en la historia ya de entrada, con un arranque potente y directo, altamente inquietante, empezando con un prólogo donde se narra que la protagonista que ha perdido el brazo de manera enigmática. Sembrada la intriga y la tensión, Butler nos sitúa unos días atrás, al 9 de julio de 1976 donde Dana (de 26 años cumplidos ese mismo día) y su pareja Kevin se mudan de un apartamento de Los Angeles a una casa propia en Altadena cuando, de golpe, ella se desvanece y desaparece en presencia de Kevin apareciendo al instante cerca de un río donde un niño pelirrojo de nombre Rufus se está ahogando. Superada la sorpresa inicial y tras salvarlo, se presenta un hombre apuntándola con un rifle y, de golpe, ella reaparece de nuevo en su casa, mojada y llena de barro. Al cabo de pocas horas, vuelve a suceder algo parecido, sólo que el niño Rufus es ahora cuatro o cinco años mayor. Y Rufus la ve con la distancia física y temporal como está en su casa antes de que ella acuda a él en su rescate. Y está en 1815. Y Rufus tiene un parentesco con Dana del que justo en ese momento se percata.

De esta manera, el arranque de la novela es muy potente, y en él se funden la intriga, el peligro, la incertidumbre y el misterio. Y, como ya sucedía en «La parábola del sembrador», la autora parte de una fecha señalada para la protagonista, la fecha de su aniversario. Con ello parece como si la autora nos hiciera tomar consciencia de que todo tiene un punto de partida concreto y el inicio de un nuevo año vital lo es también de la historia narrada. El ritmo narrativo con el que arranca el libro es magistral, añadiendo rapidez a la historia a la vez que enriquece el enigma desde el que parte. Butler sabe manejar el tempo, aportando las pinceladas de información necesarias en cada momento, aumentando el misterio a medida que avanza la novela, atrayendo nuestro interés y arrastrándonos a una época marcada por la esclavitud, pues el ritmo endiablado e intenso de Butler nos traslada a la época de las plantaciones, de «las patrullas de jóvenes blancos que mantenían el orden entre los esclavos (…) Los antecesores del Ku Kux Klan».

A medida que avanza el relato, vemos no únicamente el porqué de los viajes y su propósito, sino también cuándo y cómo se producen. Y la narración vuela con ellos y nos transporta también a nosotros en un viaje que nos lleva de ida y de vuelta a la época de las plantaciones, de los abusos y los maltratos, de la esclavitud y posesión de las vidas de los negros expuestos a la merced de la voluntad de sus amos para venderlos o someterlos; de las patrullas, del racismo en su máxima expresión, de castigos corporales a base de latigazos. Y la autora teje una historia brillante donde los saltos en el tiempo (de los que no abusa en absoluto) sirven no únicamente para ver la distancia temporal que nos separa, sino también la distancia mental que nos aparta de tales atrocidades y aberraciones. Y junto con ello, la propia narración que traza la difícil elección en cómo ayudar a sus semejantes en el pasado sin cambiar o alterar el transcurso de la historia y la evolución de su familia. De esta manera, Butler utiliza el salto temporal para realizar un ejercicio comparativo entre la situación y derechos de los negros a finales de siglo XX y a principios del XIX: libertades no únicamente a nivel individual, sino también en cuanto a la manera de hablar, de dirigirse a la otra raza, de vestir, de formación académica o de cultura. 

La autora incide en la mentalidad de la época esclavista y amplía el alcance de lo que expone, pues la amenaza y el peligro aumentan cuando Kevin la acompaña en el viaje, ya que el regreso sólo puede hacerlo junto a Dana. Y quedarse allí, en otro siglo, nos es una buena opción por el riesgo que corre pero también porque aunque ella pueda volver al cabo de unos años él, hombre blanco, probablemente ya no será el mismo, estará contagiado del espíritu supremacista y esclavista, puede que no como ejercitante pero sí tolerando parte de los abusos, adaptándose, impregnándose, permitiéndolos. Ahí Butler añade al relato la dificultad de las personas para extraerse de un entorno determinado en el que la violencia, la maldad y el odio son habituales; aunque sea en contra de nuestras creencias y valores, el riesgo de acabar aceptando parte de los abusos aumenta en la medida que pasamos tiempo inmersos en ellos porque como la propia Dana constata, había «otra cuestión que me inquietaba cuando pensaba en ella: me parecía que nos habíamos aclimatado muy pronto. No es que quisiera que nos buscáramos complicaciones, pero me daba la impresión de que tendría que habernos costado más adaptarnos a este tramo concreto de la historia: adaptarnos, en definitiva, a ocupar un lugar en la casa de un esclavista».

La historia trazada no únicamente sirve a Butler para contrastar épocas, sino también visiones: la de Dana, una mujer negra, y la de Kevin, un hombre blanco. Y sus experiencias pasadas y las de sus antepasados sitúan también diferentes puntos mentales desde los que atisbar no únicamente lo que ven sino también lo que se avecina, porque «estábamos viendo cómo se desarrollaba la historia ante nuestros ojos», constatando de igual manera cómo lo que ocurre afecta a uno y a otro, sobre la gravedad de la situación, no únicamente en ese momento temporal, sino también en el futuro que les espera a quienes ven edificada su personalidad en torno a una falta absoluta de valores e igualdad. Algo que expone Dana ante Kevin afirmando, sobre los esclavos, que «no tienen un alojamiento decente (…) no tienen derechos y los persigue la posibilidad de que los maltraten o los vendan, separándolos de sus familias por cualquier motivo». Y aparece la necesidad imperiosa, humana, de querer cambiar el curso de la historia, de querer luchar contra todo ello, algo que Dana ejemplifica perfectamente al afirmar ante Kevin que «tú puedes pasar por todo esto como un simple observador (…) pero de vez en cuando (…) no logro establecer las distancias. Me siento arrastrada a 1815 y no sé qué hacer. Debería estar haciendo algo y no lo estoy haciendo».

Butler utiliza la época esclavista para denunciar a su vez el machismo, la violencia física y mental contra las mujeres, la opresión y el castigo. En la relación de Dana con Rufus no hay solamente ejemplificada una relación de necesidades mutuas y de esclavo-esclavista, hay también mucho de abuso y maltrato de un hombre a una mujer. El relato que hace Butler lo personalizan las mujeres, Sarah, Alice, Carrie, ella misma, envolviéndolas de una sororidad comedida, pues deben también procurar por su propia supervivencia y es desde ellas quienes da sus mensajes de desaprobación y rechazo hacia una mentalidad absolutamente posesiva y castradora. Es en esa mirada denunciativa, y en la mentalidad luchadora y reivindicativa que les otorga, donde Butler teje un relato no únicamente abolicionista, sino también tremendamente feminista. Es en frases como «no se te ocurra volver a marcharte y dejarme aquí solo» o «no me obligues a hablarte así» donde todo el peso del maltrato psicológico aflora y donde la violencia machista y racista se encuentran y se funden. Mismas formas, mismos orígenes (posesión, pertenencia), mismos resultados (sometimiento, acatamiento, pérdida de libertades) porque, así como ocurre en los maltratos, «la esclavitud es un proceso de ensordecimientos largo y prolongado».

Por todo ello, Butler ha escrito una apasionante e intrigante novela que nos habla de amor y odio, de aceptación y lucha. De resignación y de protesta. De la libertad de vivir aunque su conquista pueda suponer la muerte. Y de la herencia, no únicamente como legado familiar, sino por la transmisión de unos usos y costumbres que nos han llevado donde estamos ahora. Todo presente es la herencia de un pasado y Butler conjuga ambos momentos para trazar una línea, con ciertos saltos temporales, para enlazar no únicamente las épocas sino también la evolución de una sociedad estableciendo a su vez un paralelismo evidente entre los abusos cometidos por los esclavistas como los realizados por los hombres contra las mujeres que, pese a sus diferencias, no deja de ser también un tipo de esclavitud que sigue vigente hoy en día.

martes, 17 de septiembre de 2019

Stephen King: Cementerio de animales

Idioma original: Inglés
Título original: Pet Sematery
Año de publicación: 1983
Traducción: Ana Mª de la Fuente
Valoración: más que recomendable

Como cualquier día de éstos (ojalá pronto) los pazguatos de la Academia Sueca se dejarán de sus tonterías y le concederán el premio Nobel al Rey, don Stephen Edwin King, he pensado que ya iba siendo hora de reseñar alguno de sus muchos libros, antes de que se conviertan en mainstream (esto es broma); y ya puestos, mejor una de sus novelas "clásicas", que no por más conocidas, adaptadas y comentadas dejan de ser obras de un indudable interés.

Porque, eso sí, si por algo se caracteriza este autor es por ser capaz de sacar historias no ya interesantes, sino de lo más originales -amén de terroríficas, claro- de cualquier parte; en esta novela, de algo aparentemente banal, aunque no poco morboso, eso sí, como es un cementerio en el bosque donde los niños de un pueblo de Maine entierran a sus mascotas, y que está cerca de la casa a la que se mudan los protagonistas, el doctor Louis Creed y su adorable familia, procedentes de Chicago. Familia adorable -gato incluido-, a la que, como cabe esperar en cualquier libro de Stephen King, comienzan a ocurrirle cosas poco agradables e incluso horripilantes... Bueno, de acuerdo, reconozco que, ya de por sí, lo del cementerio de mascotas es una idea no sólo morbosa, sino que da bastante repeluzno (y lo dice alguien que gasta sus vacaciones visitando tumbas de escritores)... pero lo que causa más pavor de esta o cualquier otra de las novelas de King no es tanto, o no sólo, la impronta sobrenatural o paranormal que desvelan, sino más bien todo lo contrario, esa apariencia de cotidianeidad, de normalidad en las que se desarrollan (como bien señala Juan Bonilla en un reciente artículo).

Tampoco es que Cementerio de animales sea "sólo" una novela de terror; mejor dicho, sí que lo es -y en no poca medida-, pero, de igual modo que cualquier otro libro escrito por King, no se trata únicamente de un instrumento para dar miedito al personal: siempre hay algo más. Lo mismo que, no sé... por ejemplo Carrie no es sólo la historia de una chica con poderes psíquicos, y ni siquiera sólo una novela sobre la adolescencia (¿y una novela para adolescentes?), Cementerio... es una novela sobre la responsabilidad, sobre la culpa y la posibilidad -o no- de redimir nuestras faltas (para resumir, sobre las vicisitudes de la paternidad). tampoco digo que King sea Dostoyevski, vaya, pero ni falta que le hace... Y conste que, en cuestiones formales, el Rey es impecable: construye sus creaciones con la perfección da una maquinaria de artesano suizo (aunque quizás se trate más de un maligno autómata steampunk que del consabido reloj de cuco); cierto que a algunos puede que nos pille ya un poco toreados, porque no es lo mismo leerlo a los quince que a los "taitantos"... Se le ven un poco las costuras, sí, pero la maquinaria narrativa avanza inexorable y eficaz como una división Panzer hasta que el barro ucraniano les tiró por el ídem.

De todos modos, hay que admitir que lo más importante de los libros de Stephen King es algo muy curioso, que no sé hasta qué punto ocurre con los de otros autores: puedes estar tirado en la cama de un hotel o sentado en la sala de espera de un aeropuerto o en un vagón de metro, o sobre una toalla en el césped de una piscina municipal, leyendo la narración de algún suceso horripilante que le ocurre a una pobre y simpática familia, la aparición de un fantasma una noche de invierno en medio de los bosques de Nueva Inglaterra o algo parecido... y de repente, te das cuenta de que estás en casa. En la casa que King ha construido para nosotros con sus libros, que, en verdad, puede estar maldita o encantada o acosada por un payaso diabólico o albergar a una psicópata o a un loco con un hacha, lo que sea, pero no deja de ser nuestro hogar.




Tropollón de libros del Rey reseñados aquí

viernes, 8 de abril de 2016

Gitty Daneshvari: Escuela de Frikis

Idioma: inglés
Título original: School of Fear
Año de publicación: 2009
Traducción: Laura Manero
Valoración: está bien


Admitámoslo: todos somos frikis. Es decir, no me refiero a que seamos nerds, geeks, dorks o como quiera que se les llame a los protagonistas de The Big Bang Theory... no, empleo el españolizado término "friki" en el sentido que se le da en este libro: todos tenemos miedos, manías o complejos que nos convierten en peculiares y, sobre todo, nos pueden distanciar del mundo que nos rodea hasta, en ocasiones, imposibilitarnos llevar una vida "normal" (también habría que definir este adjetivo) en él. Así les ocurre a los chavales protagonistas de este libro, un cuarteto que padece, por orden, aracnofobia -bueno, bichofobia en general-, hipocondría galopante, claustrofobia e hidrofobia... no al mismo tiempo, claro, sino cada uno de ellos una cosa. Para  tratar de curarse, los cuatro protagonistas acuden a pasar el verano en la misteriosa y ultrasecreta Escuela de Mrs. Wellington, en la mansión Summerstone, en Massachussets, especializada, al parecer, en el tratamiento de casos como los suyos.

Dicha escuela y la propia Mrs. Wellington son harto peculiares, así como sus métodos para erradicar las fobias de sus alumnos - que ella llama "concursantes", pues afronta su educación como si participaran en un concurso de belleza, similar a los que ella ganó de joven-, lo cual acarreará más de un sobresalto y momento poco agradable a Madeleine, Lulu, Theo y Garrison, los cuatro "pacientes" (aunque sería más correcto escribir "padecientes") de ese verano. Gracias a ello y a la chocante personalidad de la directora de la escuela -sin olvidar la de su viejo conserje Schmitdy- la novela abunda en episodios insospechados, de un humor desconcertante y hasta algo surrealista; así como arriesgadas aventuras y alguna que otra sorpresa que no vamos a revelar aquí. Pero, para los posibles reticentes a este libro, aclaro que hay poco del ingenuismo almibarado que solía asociarse a la literatura infantil y pre-young adult (o como diantres se diga). Las enseñanzas de Roald Dahl parecen haber ido dando sus frutos.

En suma, un libro creo que bastante adecuado para esa edad incierta que es la pubescencia, al menos en su primera etapa, cuando los chicos son seres fascinantes pero aún básicamente asquerosos y las chicas, entidades indescifrables y quizás por ello desdeñables... hasta que, de forma indefectible, van atrayendo cada vez más nuestra atención. La edad en la que cada uno/a se siente invisible y, al tiempo el centro de todas las miradas, objetos del juicio más inmisericorde por todas nuestras rarezas, reales o imaginarias, nuestras manías y nuestros miedos, sin que, por lo general, haya una Mrs. Wellington que sepa ponernos en nuestro sitio.

Un par de objeciones: primero, que resulta más adecuado el título original "Escuela de Miedo" que el que se le ha puesto a la edición en español, por más que, lo reconozco, todos seamos frikis.... o al menos un servidor. En segundo lugar, que las fobias que padecen los cuatros jóvenes protagonistas son bastante comunes y, tal vez hubiese dado más juego alguna de las que la autora nos va dando noticia antes de cada capítulo: optofobia, o miedo de abrir los ojos, didascaleinofobia, o miedo a ir al colegio, consecotaleofobia (miedo a los palillos chinos)... O la que sin duda es mi favorita: araquibutirofobia, el miedo a que la mantequilla de cacahuete se te pegue al paladar. Ya he confesado que soy un poco friki...

(Las ilustraciones son de Carrie Gifford, antes de que se me olvide.Y a quien le guste la novela, que sepa que es la primera parte de una trilogía, amén de que puede leer otros grandes éxitos de Daneshvari: la serie de libros de Monster High).

domingo, 20 de diciembre de 2015

Stephen King: Revival

Idioma original: inglés
Título original: Revival
Año de publicación: 2014
Valoración: está bien

En este blog tenemos debilidad por Stephen King, se ve que somos un poco morbosos: hemos reseñado algunos de sus grandes clásicos, como It, Carrie o Misery, pero también algunos de los libros que ha publicado en los últimos años, a pesar de que (seamos sinceros) ya no parece que estén al mismo nivel de los primeros. Da la impresión de que Stephen King escribe a estas alturas con el piloto automático, conoce los engranajes de la escritura y de la lectura y, a partir de unas cuantas obsesiones personales, es capaz de producir una novela de cuatrocientas páginas como esta en unos pocos meses de trabajo. Y no es que esté mal, de hecho esta novela me entretuvo durante un vuelo de varias horas que habría sido mucho más duro sin él; pero no creo que se pueda esperar ya que Stephen King descubra nuevos territorios para el terror contemporáneo, como sí hizo (creo) en sus primeras novelas.

Revival gira en torno a dos personajes, que se encuentran y reencuentran a lo largo de varias décadas y cuyos destinos están estrechamente relacionados: Jaime Morton, el narrador, que es un niño al principio de la novela, luego un músico heroinómano y por último un adulto sano e integrado; y Charles Jacobs, joven predicador obsesionado por la electricidad y al que la muerte de su mujer y su hijo apartan del camino recto. Lo que por momentos parece una simple novela psicológica sobre la relación entre dos personajes íntimamente unidos, se vuelve hacia lo sobrenatural en la segunda parte, cuando los experimentos eléctricos del predicador para curar todo tipo de enfermedades provocan inesperados efectos secundarios en sus pacientes.

Por momentos, Revival es una novela lenta y digresiva: la historia de las bandas de música en las que participa Jaime, o de sus primeros amores, o de sus primeros empleos, tiene poca influencia en la trama. Es, más bien, una forma de engordar al personaje, y de paso a la novela, con una biografía por otra parte no demasiado original. Los capítulos propiamente terroríficos son escasos, y ni siquiera hay en esta novela un ambiente angustioso como el de El resplandor, que lleve progresivamente al desenlace. Así que quien lea esta novela esperando que le ponga los pelos de punta o le provoque pesadillas, pues en fin, salvo que sea realmente impresionable, probablemente salga bastante decepcionado.

En realidad, Revival es una novela de terror en un sentido muy tradicional, casi decimonónico; en una especie de pórtico, Stephen King reconoce la influencia de una docena de autores, entre los que destacan Mary Shelley y H. P. Lovecraft. (Sorprende que Poe no aparezca en esa lista, por cierto). Y de hecho, las últimas páginas son una mezcla de Frankenstein y de Reanimator, con la presencia del Necronomicon para darle un aire sobrenatural y mí(s)tico al asunto.

En fin, cuando se llevan ya cuatro décadas escribiendo novelas, imagino que aprende ciertos trucos. (Dos que Stephen King usa hasta el exceso: anunciar los acontecimientos terribles que van a suceder después en la novela -aunque estos acontecimientos después no sean tan terribles-; y terminar los capítulos con una frase breve, lapidaria y presentada en un párrafo separado). Eso es Revival, un producto de artesanato más que de arte; pero oye, para sobrevivir a un vuelo de unas cuantas horas, siempre viene bien.


Todas las reseñas sobre Stephen King en ULAD: Aquí