viernes, 4 de julio de 2014
Adolfo Bioy Casares: Diario de la guerra del cerdo
Año de publicación: 1969
Valoración: Muy recomendable
Confieso que cuando empecé a leer las primeras páginas de esta novela, no me estaba enganchando. Si una cosa diferencia a Bioy Casares de su gran amigo Borges es el estilo: Borges es, además de un gran creador de universos e imágenes, un maestro del idioma. Bioy Casares no tiene esa destreza lingüística o estilística, y al principio me costó aceptar un texto que me parecía algo desfasado o recargado. Pero luego me habitué al estilo, entré en la historia y realmente disfruté de esta novela.
Diario de la guerra del cerdo tiene algo de novela alegórica, a pesar de estar escrita con una técnica rigurosamente realista. Un grupo de ancianos, que incluye al protagonista Isidoro Vidal, ve con sorpresa, miedo, perplejidad cómo de repente los jóvenes se vuelven contra ellos, los viejos, y los someten a ataques que van desde la vejación a la agresión física, e incluso al asesinato. Nunca se explica de forma clara por qué han comenzado estos ataques, que hacen que los viejos se encuentren de pronto aislados del resto de la sociedad y constantemente amenazados.
Esta novela es, en un primer nivel de lectura, una consideración sobre la vejez y sus consecuencias: físicas, psicológicas, sociales. Sobre su significado, su evolución histórica, sus consecuencias en la organización colectiva. Bioy Casares no idealiza a los viejos, como a menudo se hace: no los transforma en sabios ancianos de la tribu. Los hay, sí, inteligentes y sensibles, pero también egoístas, cobardes o traidores; no se ocultan la enfermedad, el dolor, el miedo a la muerte que conlleva la vejez; no es, en ese sentido, un canto nostálgico a las generaciones veteranas, ni tampoco un rechazo de la juventud (también entre los jóvenes los hay valientes y cobardes, crueles y compasivos).
Pero es también (esa es, por lo menos, mi lectura), una parábola sobre la reacción de una sociedad ante cualquier forma de violencia y exclusión. Cuando los viejos comienzan a ser atacados, aparentemente sin motivos, no reciben el apoyo de la sociedad, sea por miedo, sea por complicidad con los agresores, sea por indiferencia. Solo unos pocos personajes les ofrecen refugio o solidaridad, siquiera formal. Teniendo en cuenta que la novela fue escrita durante un periodo de dictadura militar en Argentina, y en que comenzaban a surgir milicias juveniles de amedrentamiento, quizás no es arriesgado pensar que Bioy Casares tenían en mente algo más que la relación intergeneracional cuando se puso a inventar la guerra del cerdo.
Otras obras de Adolfo Bioy Casares en ULAD: Crónicas de Bustos Domecq, La invención de Morel, La invención de Morel (contrarreseña), El lado de la sombra, Los que aman, odian, La aventura de un fotógrafo en La Plata
viernes, 24 de enero de 2020
Adolfo Bioy Casares: El lado de la sombra
Idioma original: EspañolAño de publicación: 1991
Valoración: Está bien
También destacaría "El calamar opta por su tinta" y "Un viaje o El mago inmortal", diabluras humorísticas que, gracias a su humildad, funcionan perfectamente. "Un león en el bosque de Palermo" intenta seguir la misma tónica, pero la falta de mala leche y la solemnidad de su final hacen naufragar a esta historia.
"Cavar un foso" cumple como narración criminal sin demasiadas ínfulas. "Paradigma" y "Cuervo y paloma del doctor Sebastián Darrés", por su parte, parecen borradores a cuyo argumento hay que dar un par de vueltas.
Lo dicho: estamos frente a una antología irregular. Una que, repito, cuesta creer que haya salido de la pluma de Casares. No la recomiendo entera. Si acaso, leed "El lado de la sombra" y "Los afanes" aquellos que, como yo, amasteis La invención de Morel. Los demás relatos son totalmente prescindibles, por mediocres y poco memorables. Creedme cuando os digo que no tardarán en desvanecerse en vuestra memoria.
lunes, 19 de mayo de 2025
Adolfo Bioy Casares: La aventura de un fotógrafo en La Plata
Año de publicación: 1985
Valoración: Muy recomendable
Empiezo a tener claro que tengo que volver con más frecuencia a autores a lo que tenía un poco arrinconados, más aún si se trata de literatura sudamericana, con su prosa, su lenguaje peculiar (que disfruto más cuanto más marcado) y ese punto de sensibilidad diferencial que trasciende escenarios, argumentos o acento, que yo creo que responde a un punto de vista que se ha hecho autónomo, una especie de epigenética literaria que le confiere un carácter totalmente singular. Al pobre Bioy Casares no solo le tenía un poco perdido entre las estanterías sino que tampoco estaba demasiado cerca de mi top personal, donde habitan varios de sus compatriotas.
Esa escasa expectación se cura rápido, en apenas unas páginas, cuando nos presenta la pequeña historia de Nicolás Almanza, un joven fotógrafo que acepta el encargo de obtener imágenes significativas de la ciudad de La Plata. Llega el chico a su destino sintiéndose extranjero, sin apenas dinero, entrando enseguida en contacto con la familia Lombardo, padre y dos hijas de buen ver, que van a ejercer de acompañantes y protectores en una relación que alcanza gran intensidad en un tiempo insólitamente breve. Esta extraña evolución despierta el recelo de todos los personajes con los que se irá relacionando Almanza, que le aconsejan ser cauto y desconfiar, como si ya conocieran a los Lombardo o hubieran vivido situaciones semejantes.
Un argumento tan sencillo sirve a Bioy Casares para atraparnos con la misma rapidez. El protagonista está solo, o casi, en una ciudad desconocida, es cierto, pero podría muy bien dedicarse en exclusiva a su trabajo y prescindir de la relación con la peculiar familia. Sin embargo no lo hace, en parte por el atractivo de las hijas, y también por lo algo misteriosos argumentos del padre, pero sobre todo, parece ser, por una especia de obligación autoimpuesta por simple cortesía o buena educación.
Es algo que no queda del todo claro, como tampoco por qué todos dan por cierta la maldad de los Lombardo, y esta incertidumbre, el estupor ante una situación confusa, no deja al lector más opción que seguir febrilmente buscando la verdad, un desenlace. Parece que no podemos soportar esa atmósfera permanente de sospecha, y así un relato aparentemente inocuo se convierte en una fuente de dudas.
Cómo algo por completo infundado (¿o no?) se puede convertir en motivo de inquietud, por qué ciertos signos, quizá fortuitos, puede que totalmente inanes, pueden provocar miedo y ansiedad, serán preguntas que desde luego podrían contestar algunos propagandistas políticos. Pero si se trata de que esas sensaciones lleguen al lector de una novela el único responsable será el talento del autor, que tiene al mismo tiempo el control para mantener a su personaje principal entero y templado, sin un mal gesto, consciente pero al mismo tiempo voluntariamente ajeno al rumor y la recomendación.
De alguna manera todas estas actitudes y situaciones equívocas se resuelven en esas pocas páginas finales tan sorprendentes. Por supuesto que no voy a destripar nada, pero creo que, en la sencillez de ese desenlace, cada lector queda habilitado para aportar una interpretación. Es algo grande ser capaz de dejar que se cierre un relato de esta forma, como una escena de la vida real que, vista desde fuera, presenta tantos interrogantes ¿por qué actúan así? ¿qué pensaban realmente durante su relación? ¿cuál puede ser el futuro cercano de estos personajes? ¿qué ha significado para ellos todo lo que hemos conocido? Si no lo leemos no podremos dar respuesta a estas preguntas. Y si lo leemos, probablemente tampoco, o mejor, podremos dar las nuestras, las de cada lector, todas posibles pero también seguramente equivocadas.
sábado, 29 de agosto de 2020
Silvina Ocampo y Adolfo Bioy Casares: Los que aman, odian
Idioma original: EspañolAño de publicación: 1946
Valoración: Entre está bien y recomendable
lunes, 11 de febrero de 2019
Contrarreseña: La invención de Morel, de Adolfo Bioy Casares
Porque La invención de Morel es literatura de calidad, eso es indudable. La acabé hará cosa de mes y medio, y la impresión que me dejó en su momento, ya de por sí positiva, no ha hecho más que mejorar con el paso del tiempo. Permitir que esta historia repose, darle vueltas a sus implicaciones, incrementa su valor. Ya ni os cuento lo que la ensalza una relectura.
Por cierto, esta reseña va a contener spoilers. Lo advierto desde el vamos para que aquellos que quieran degustar vírgenes La invención de Morel (opción impagable, creedme) se vayan ahora mismo. ¿Sí? Bien, pues empecemos.
El argumento de esta pequeña ficción que no llega a las ciento sesenta páginas es raro de narices, ¿verdad? No en balde, La invención de Morel inspiró a los guionistas de la serie Lost. Pero tampoco os penséis que la obra de Casares es hermética en su planteamiento; al fin y al cabo, tras la atmósfera de tintes surrealistas de la primera mitad, su misterio se va desentrañando poco a poco.
Y lo que es mejor: la explicación rayana a la sci-fi con la que Casares justifica los bizarros fenómenos que suceden en la isla no limita en absoluto las interpretaciones que suscita esta novela. Si acaso, las expande en otra dirección. A la postre, La invención de Morel puede ser una parábola sobre la inmortalidad del alma o una profética alegoría sobre el legado audiovisual que dejamos en la esfera digital al fallecer. También, por qué no, se puede leer como una meditación sobre la dificultad de comunicación entre seres humanos, el eterno retorno nietzscheano o el amor platónico.
¿Que por qué hablo de amor al listar los temas que La invención de Morel baraja? Pues veréis, entre los desconocidos que han aparecido como por arte de magia en la isla se encuentra Faustine, una mujer hermosa de la que el narrador queda prendado. La devoción que nuestro protagonista siente hacia esa mujer cristalizará, al final del libro, en el gesto más romántico imaginable. Bueno, todo lo romántico que alguien que no acepta un no por respuesta y con claros indicios de psicosis puede ofrecer.
Por todo lo dicho, pues, La invención de Morel es una novela más que recomendable, cuyas múltiples implicaciones (narrativas, filosóficas, etc) garantizan una lectura de calidad. Pero buscadla en otra edición que la que yo he tenido entre mis manos. Es imperdonable que El País mutile esta obra con tanta saña: el prólogo escrito por Borges brilla por su ausencia, igual que unos pies de página que un supuesto editor añade a las anotaciones del diario del náufrago. Visto lo visto, ya no me quejo de que no se optara por incluir las simpáticas ilustraciones que Norah Borges hiciera para la primera edición de esta obra.
Otras obras de Adolfo Bioy Casares en ULAD: Diario de la guerra del cerdo, Crónicas de Bustos Domecq, La invención de Morel (reseña original), El lado de la sombra, Los que aman, odian, La aventura de un fotógrafo en La Plata
viernes, 25 de enero de 2013
Semana de literatura argentina: La invención de Morel, de Adolfo Bioy Casares
Fecha de publicación: 1940
Valoración: Se deja leer
Jorge Luis Borges, amigo de Adolfo Bioy Casares, calificó de "perfecta" esta breve novela en el halagador prólogo que le hizo. Y aunque he de reconocer que son muchas las virtudes que le he encontrado a La invención de Morel, no puedo decir que me haya gustado ni que me parezca, ni mucho menos, una obra perfecta. Porque aunque bien escrita, llena de referencias, personajes y situaciones sugerentes, y un constante clima de misterio e intensidad emocional, su atmósfera pesadillesca e incoherente me ha impedido disfrutarla.
Alicia en el País de las Maravillas mezclado con el universo de Kafka y algo de Robinson Crusoe en mitad de un sueño de fiebre. Así puedo describir lo que me ha provocado La invención de Morel.
El argumento es el siguiente: un fugitivo de la justicia, del que no se sabe el nombre, acaba en una isla presuntamente desierta pero donde hay curiosas construcciones humanas como un peculiar museo, un acuario o una capilla, y unas intrigantes luces perennes. Sin embargo, el miedo y la locura se hacen con él cuando descubre que no está solo en la ínsula, ya que al poco de su llegada al lugar ve a unos turistas que también han recalado por allí. Y estos turistas se convierten en su gran amenaza: no quiere que le descubran pase lo que pase. Sin embargo, no puede evitar enamorarse como un poseso de una bella mujer que pertenece a este grupo de "invasores". Ella es Faustine, que le ignora por completo y cuyo amor le disputa, según sus ¿ensoñaciones? otro turista, un tal Morel.
Morel es el arquetipo de científico iluminado y está obsesionado con lograr la inmortalidad del alma. Y el fugitivo, cada vez más confuso por culpa de conversaciones que se repiten una y otra vez, invasores que aparecen y desaparecen, dos soles y dos lunas, y la sospecha de que tiene alucinaciones por culpa de cierta intoxicación de la que ha sido víctima, termina enloquecido y dirigido por una obsesión: lograr la inmortalidad y vivir para siempre junto a Faustine.
Suena demencial, ¿no?
De esta novela se han hecho análisis de todo tipo, se la ha considerado una obra repleta de metáforas, o un corto libro de ciencia-ficción, o una auténtica locura con elementos de realismo mágico. Los creadores de la serie Lost, Perdidos en España, reconocieron que se inspiraron en ella para tejer su trama, y bueno, tiene su propia adaptación al cine protagonizada por la bella Ana Karina. Incluso dicen que la tremebunda y desquiciante El año pasado en Marienbad, de Alain Resnais (quien firma esta reseña la vio en la cinemateca de París un verano en el que una ola de calor dejó varios muertos en la capital francesa) vibra con su turbia savia. Yo estoy de acuerdo.
Otras obras de Adolfo Bioy Casares en ULAD: aquí
miércoles, 3 de septiembre de 2014
Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares: Crónicas de Bustos Domecq
Año de publicación: 1963
Valoración: Recomendable (muy recomendable para freaks borgesianos)
La amistad de Jorge Luis Borges y Bioy Casares es ya objeto de leyenda ("Creo que Bioy era el único amigo de Borges", dice por ejemplo Alberto Manguel en un artículo). Quizás haya en esto algo de exageración literaria, que sospecho que a Borges no le habría disgustado. En cualquier caso, la relación de complicidad entre ellos, hasta la separación final cuando Borges decidió ir a morir fuera de la Argentina, produjo además interesantes resultados literarios, entre ellas varias antologías, como la famosa Antología de la literatura fantástica que coordinaron junto con la mujer de Bioy, Silvina Ocampo; o las obras firmadas con el seudónimo de Honorio Bustos Domecq.
Esta obra pertenece a este segundo grupo, obviamente. Se trata de un conjunto de crónicas o críticas literarias y artísticas (pintura, escultura o incluso moda) sobre personajes inventados con las ideas más disparatadas sobre su propio arte, presentadas como visionarios o revolucionarios: un escritor que, à la Pierre Menard, publica con su nombre las obras de la literatura universal con la que más se identifica; otro que escribe una y otra vez la misma obra con distintos títulos, adscribiéndola a distintos estilos o tendencias; un escultor cuya materia prima es el vacío; una tendencia literaria basada en la descripción minuciosa de los objetos apoyados en la esquina de una mesa; una rama de la historiografía que propone incluir solo acontecimientos positivos...
Crónicas de Bustos Domecq es, en realidad, una gran broma, y como tal hay que tomarla. Desde la dedicatoria ("A esos tres grandes olvidados: Picasso, Joyce, Le Corbussier") hasta el prólogo, que el propio autor [ficticio] refuta, hasta las innumerables interrelaciones entre las crónicas que componen el libro, todo se confabula para una sensación de verosimilitud a las invenciones de los escritores, al mismo tiempo que da pistas para desmontarlas e identificarlas como burlescas. También el estilo, cargado de galicismos, arcaísmos y pedanterías (como el uso constante del imperfecto de subjuntivo en lugar del pretérito indefinido, "publicara" por "publicó") forma parte de este mismo juego, en el que el heterónimo bicéfalo escribe de forma diferente a cualquiera de sus dos autores individuales.
A algunos lectores esta obra les podrá parecer algo pretenciosa, o incluso aburrida, por cerebral. Los problemas que plantea (la naturaleza del arte y de la creación, la esencia de lo humano, el sentido de la historia o la posibilidad de comprender y representar la realidad, entre otros) serán muy familiares a los lectores de Bioy y de Borges, y reconocerán incluso algunas de las ocurrencias incluidas también en sus relatos. (Podríamos jugar, por ejemplo, a adivinar qué ideas son de Bioy y cuáles de Borges; yo apostaría a que Los inmortales, sobre unos hombres que transfieren su consciencia a unos bloques artificiales de acero, es obra de la imaginación del primero).
Pena que la edición que manejo, de Losada, parezca a veces más una fotocopia que una reimpresión, con fragmentos tan borrados que casi parecen ilegibles. ¿O será esto también un juego de Borges y Bioy para darle mayor apariencia de antigüedad a su texto?
miércoles, 1 de febrero de 2012
Carlos Fuentes: Aura
Año de publicación: 1962
Valoración: Recomendable
Releer esta novela me ha producido sensaciones y reflexiones sorprendentes.
La primera: qué diferente es esta novela del recuerdo (bastante difuso, también es verdad) que tenía de ella. En mi memoria era un "Imprescindible" de libro. Ahora, ya veis, se ha quedado en un "Recomendable". Creo que, cuando la leí por primera vez, estaba en plena etapa de fascinación por lo fantástico, y encajó en esta fiebre como un guante; ahora esa fiebre ya se me ha pasado, y lo que entonces me fascinaba ahora no consigue interesarme tanto.
La segunda, relacionada: es curioso cómo vienen y van las modas literarias (y no me refiero a los best-sellers sino a la "alta literatura", por llamarlo de alguna forma), Por ejemplo, en los años 40 y 50 hubo una ola de literatura fantástica que recorrió el continente americano y contagió a muchos de sus principales escritores: en 1940 Borges edita (en colaboración con Bioy Casares y Silvina Ocampo) su Antología de literatura fantástica; en 1941 el propio Bioy Casares publica La invención de Morel; diez años más tarde, en 1951, el Bestiario de Cortázar; y todavía diez años más tarde, en 1962, esta Aura de Carlos Fuentes. Los escritores que vinieron después (García Márquez, Vargas Llosa...) ya no siguieron esta línea fantástica pura, sino que, como en el caso de Gabo, la integraron en una estética nueva que ha dado en llamarse "realismo mágico". No me atrevo a intentar una explicación literaria ni sociológica de esta moda.
Todo esto para decir que Aura debe ser considerada dentro de ese contexto, como representante casi último ("epígono", que dicen) de un género o subgénero que no desapareció, por supuesto, pero que ya no volvería a ocupar ese lugar central en el canon literario latinoamericano (piénsese por ejemplo en la estética de escritores como Piglia o Bolaño). Y dentro de ese contexto, sí, Aura es una obra casi perfecta, estilística y narrativamente muy trabajada y que funciona sobre todo en la creación casi inmediata de una atmósfera de misterio, suspense y terror (es un decir).
El planteamiento inicial de la historia tiene algún parecido con Los papeles de Aspern de Henry James (aunque a partir de aquí las dos novelitas se parezcan como un elefante a una llave inglesa): un hombre joven y culto, Felipe Montero, acude a una casa antigua y decadente habitada por dos mujeres, una vieja y una joven, casi niña, para escribir, o mejor dicho, completar las memorias del difunto marido de la anciana. El chico se enamora perdidamente de la joven, Aura, poseedora de unos ojos verdes casi inverosímiles, y se propone liberarla de lo que supone que es un cautiverio forzado e insoportable.
Pero muy pronto el autor nos da pistas de que las cosas no son lo que parecen: pistas más o menos sutiles (algunas, muy poco sutiles) como los comportamientos extraños de los dos personajes; los gatos que van y vienen; la oscuridad, la humedad, el polvo acumulado... No sé hasta qué punto de la narración pensaba Carlos Fuentes que se conservaría el efecto-sorpresa: un lector mínimamente avezado en este tipo de relatos adivina el final, salvo por ciertos detalles, relativamente pronto, así que el momento climático (de clímax, no de clima) queda bastante diluido.
¿Y por qué un "recomendable" si digo que es una novela bien escrita, casi perfecta, que funciona? Pues porque, ahora, da una sensación de artificio vacío, de preciosismo sin contenido humano. Será que desde los años 60 la literatura hispanoamericana ha mostrado las posibilidades de mezclar los prodigios de la técnica y el estilo, con la profundidad del mensaje; o será que yo ya no soy el que era.
Todas las reseñas sobre Carlos Fuentes en ULAD: Aquí
viernes, 19 de abril de 2019
VV.AA. Ojos de aguja
Idioma original: variosAño de publicación: 2000
Valoración: Recomendable (sobre todo para fans del género)
martes, 17 de marzo de 2009
Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares y Silvina Ocampo: Antología de la literatura fantástica
Fecha de publicación: 1965
Valoración: Muy recomendable
Borges solía decir que le enorgullecían más las páginas que había leído que las que había escrito. El hecho de que escribiera algunas de las mejores de la literatura en lengua castellana no desvirtúa la justicia de esa opinión. Borges fue, desde su niñez, un lector insaciable, caótico, casi monstruoso. Su figura de anciano ciego, encerrado en una biblioteca, encarna ya al lector por antonomasia, que se acaba destruyendo a sí mismo en el ejercicio de la lectura. En sus obras se escuchan los ecos de las obras maestras de todas las literaturas y filosofías, pero también de géneros considerados menores: la novela policíaca y el relato fantástico. La actual valoración de la literatura fantástica debe mucho, no sólo a la propia obra de Borges, sino a su labor divulgativa y editorial. El libro que nos ocupa es un buen ejemplo.
Elaborada en colaboración con Adolfo Bioy Casares y Silvina Ocampo, buenos amigos de Borges, esta antología no pretende exhaustividad filológica o histórica. Su espíritu es, más bien, el de este blog: unos lectores que comparten con otros los textos que más han disfrutado. En la antología –al menos– este criterio se revela más que suficiente, porque permite una variedad que la hace muy agradable de leer. Pueden encontrarse relatos de Poe, Maupassant, Wells y Chesterton, pero también gratas sorpresas de autores desconocidos; antiguos cuentos árabes o chinos, junto a la Casa tomada de Cortázar o algún texto de los propios antologistas (esto sólo en la segunda edición, que es la que tengo). Relatos, en fin, de todo tamaño y condición para cualquier momento. Qué más se puede pedir.
Otras obras de Jorge Luis Borges en ULAD: Aquí
Otras obras de Silvina Ocampo en ULAD: La promesa
viernes, 14 de diciembre de 2018
2x1: La hermana menor (Mariana Enríquez) y Las repeticiones y otros relatos inéditos (Silvina Ocampo)
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LA HERMANA MENOR
Idioma original: Español
Año de publicación: 2018
Valoración: Muy recomendable
Y retrato complejo y poliédrico, por último, porque no se sustenta en verdades indiscutibles. Silvina no llevaba diario personal ni literario, por lo que Enríquez ha debido recurrir a testimonios de terceros (amigos, empleados de la familia, los propios diarios de Bioy, etc.) que llegan a ser, en ocasiones, tan opuestos que llevan a uno a preguntarse acerca de sus propios miedos y contradicciones, de la imagen que, voluntaria o involuntariamente, proyectamos en los demás y hasta qué punto nos conocen nuestros más cercanos.
También de Mariana Enríquez en ULAD: Los peligros de fumar en la cama, Las cosas que perdimos en el fuego, Alguien camina sobre tu tumba, Nuestra parte de noche, Este es el mar, Bajar es lo peor, Cómo desaparecer completamente
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LAS REPETICIONES Y OTROS RELATOS INÉDITOS
Idioma original: Español
Año de publicación: 2006
Valoración: Bastante recomendable (o más)
- La mirada infantil (o quizá debería decir la mirada desde la infancia): La mirada de Silvina Ocampo es desmitificadora y revela la existencia de mundos extraños y desconcertantes, además de una cierta fascinación por lo extraño, cruel y repulsivo.
- La fantasía: Se trata de una fantasía que entronca en muchas ocasiones con la cotidianeidad, lo que acerca a algunos relatos de Silvina Ocampo al realismo mágico.
- La poesía: Silvina Ocampo también abarcó la poesía dentro de su obra y eso es algo que se trasluce en sus relatos, con un alto componente visual, simbólico e imaginativo.
- Los temas, algunos de ellos recurrentes a lo largo de los textos. Así, por ejemplo, la incomprensión y la soledad (“El estereoscopio”, “Las repeticiones”, etc), la identidad, ya sea o no sexual (“La cara adversa”, “La Santa”, “Teodora”, “Las metamorfosis”, etc), la pérdida de la inocencia en sus múltiples formas (“El zorro”), las obsesiones irracionales (“Albo Zoinak”, “La voz”…)
También de Silvina Ocampo en ULAD: La promesa, Antología de la literatura fantástica, Los que aman, odian, La furia y otros cuentos
miércoles, 22 de julio de 2015
María Esther Vázquez: Borges, esplendor y derrota
Idioma: castellanoAño de publicación: 1996
Valoración: recomendable
Especial hincapié hace María Esther Vázquez en la decisiva relación que mantuvo Borges con las mujeres: nos detalla buena parte de sus enamoramientos -y los poemas a que dieron lugar-, incluyendo aquel del que fue objeto ella misma...un amor no correspondido, hay que decir -aunque admitido aquí con toda naturalidad-; aún así, el lector de esta biografía no puede dejar de darse cuenta del tono algo -o muy- desdeñoso que Vázquez dedica alas dos esposas posteriores y tardías de Borges, Elsa Astete y María Kodama. No falta tampoco el continuo reconocimiento a otras mujeres que fueron quizás más importantes aún en la vida del escritor argentino: sumadre, leonor Acevedo, su hermana Norah, sus amigas Victoria y Silvina Ocampo, Fani Uveda, que trabajó en su casa durante casi cuarenta años...
La biografía se completa con una nutrida selección de fotos del escritor desde su más tierna infancia hasta los últimos años de su vida, con acertados y sensibles comentarios sobre las imágenes... un complemento perfecto para una biografía interesante y necesaria para los admiradores de este gran y siempre presente escritor.
miércoles, 16 de febrero de 2022
Lo mejor de 2021: Lo que opinan nuestros lectores
Con cierto retraso y tal como avisamos, estas son las listas que nuestros lectores han enviado indicando sus lecturas favoritas del 2021.
En riguroso orden de llegada.
Os agradecemos vuestra colaboración y, ya que estamos, nos encanta la enorme diversidad de vuestras elecciones.
Salud y cultura, amigos.
Anónimo
Ficción
Libros que merecen mejor valoración en el blog
Si una noche de invierno un viajero de Italo Calvino
Tres tristes tigres de Cabrera infante
Libro que me gustaría que reseñaran nada más que para ver qué valoración le dan
La mano junto al muro/El falso cuaderno de Narciso Espejo de Guillermo Meneses
Libro que llevaba años buscando y finalmente conseguí una copia
El hombre que hablaba de Octavia de Cádiz de Bryce Echenique
Nada que decir, apuestas seguras
Pedro Páramo y el llano en llamas de Rulfo
Ficciones de Borges
Pantaleón y las visitadoras de Vargas Llosas
Imprescindibles en el blog pero no en mi corazón
Bajo el volcán de Lowry
La insoportable levedad del ser de Kundera
No ficción
Libro que llevaba años buscando y finalmente conseguí una copia
Sociología y pragmatismo de Wright Mills
La distinción de Bourdieu
La selva de los símbolos de Turner
Relectura necesaria
La imaginación sociológica de Wright Mills
Outsiders de Howard Becker
La zona gris de Auyero
Libro de método que parece un fastidio pero que puede ser grato para gente de otras áreas
Los trucos del oficio de Becker
Describir el escribir de Cassany
Decir casi lo mismo de Eco
Clásicos que faltaban
La rebelión de las masas de Ortega y Gasset
Técnica y civilización de Mumford
Libros de mi país o sobre mi país que me gusta releer
Adiós al socialismo de Del Búfalo
La renta y el reclamo de Bautista Urbaneja
El Estado mágico de Coronil
Conseguidos por sorpresa
Orientalismo de Said
La invención de Irlanda de Kiberd
Comunidades imaginadas de Anderson
Gabriel Diz
Les dejo una selección de lo que he leído en 2021. Son 13 libros en total, algo más de uno por mes. Estuve un rato largo intentando dejar la lista en 12 para que fuera un libro por mes pero no lo logré:
1)Jane Eyre (Charlotte Bronte)
2)El corazón del daño (María Negroni)
3)Años luz (James Salter)
4)2666 (Roberto Bolaño)
5)Las tres vanguardias (Ricardo Piglia)
6)La virgen cabeza (Gabriela Cabezón Cámara)
7)Nuestra parte de noche (Mariana Enriquez)
8)La hermana menor (Mariana Enriquez)
9)El sueño de los héroes (Adolfo Bioy Casares)
10)Prins (Cesar Aira)
11)La sangre manda (Stephen King)
12)La llamada del Cthulhu (H.P. Lovecraft)
13)Persecución (J.C. Oates)
Carlos Ávila:
El descubrimiento del año: la escritora mexicana Fernanda Melchor. De
todas formas ha sido un año prolífico en esto con Alejandro Zambra, Óscar
Martínez, Kent Haruf o Andrea Abreu entre otros.
Relectura de clásicos: Memorias de un europeo de Stefan Zweig.
Decepciones: Serge de Yasmina Reza y No tengo tiempo. Geografías de la
precariedad de Jorge Moruno.
Autores que no me fallan: Marín Caparrós y su Ñamérica, Leila Guerriero
con Frutos extraños y Carrère con Yoga.
Buenas investigaciones y muy bien contadas: No digas nada de Patrick
Radden Keefe y Laëtitia o el fin de los hombres de Ivan Jablonka.
Una autobiografía muy potente: Trilogía de Copenhague de Tove
Ditlevsen.
Libros para reírse con ganas y desconectar: Cualquiera de los tres de relatos
de Kenneth Cook.
Lecturas que dejan mal cuerpo pero que es necesario hacer: Antisocial de
Andrew Marantz y Extrema derecha 2.0 de Steven Forti.
Propósito para 2022: Seguir y seguir leyendo cada día y atreverme con
Guerra y paz.
Pablo GP
Libros Preferidos:
- Donal Ryan: Corazón giratorio.
- Fiódor Dostoyevski: Los hermanos Karamazov.
- Donald Ray Pollock: El diablo a todas horas.
- Albert Cohen: Bella del señor.
- Elizabeth Kolbert: La sexta extinción.
- Mario Levrero: La ciudad y El lugar, de la Trilogía involuntaria (París me pareció más flojo).
Libros Destacables:
- Marlon James: Breve historia de siete asesinatos.
- Alan Parks: Enero sangriento.
- Juan Marsé: Últimas tardes con Teresa.
- Jeffrey Eugenides: Middlesex.
- Bruce Chatwin: Colina negra.
- Peter Kaldheim: El viento idiota.
Mención honrosa:
- Alan Parks: Hijos de Febrero.
- Natalia Ginzburg: El camino que va a la ciudad y otros relatos.
- D.H. Lawrence: El arco iris.
- Chriss Offutt: Kentucky seco.
- Emmanuel Carrère: Yoga
Decepciones:
- George Saunders: Lincoln en el bardo.
- Johnny Marr: ¿Cuándo es ahora? Memorias.
- William Gaddis: La carrera por el segundo lugar.
- Hubert Selby Jr: Última salida para Brooklyn.
Maqroll El Gaviero
Mis mejores lecturas del año (las dejo en 9):
- Los siete locos (Roberto Arlt)
- Limónov (Carrère)
- La mano izquierda de la oscuridad (UK LeGuin)
- Glosa (JJ Saer)
- Me llamo Rojo (Pamuk)
- Martin Eden (Jack London)
- Kokoro (Soseki)
- El idiota (Dostoievsky)
- La suerte de Omensetter (W Gass)
Si se pudiera meter poesía: mención especial a Basilio Sánchez (“He heredado un nogal sobre la tumba de los reyes”) y a Alejandra Pizarnik (cualquier cosa suya).
Ángel Muñoz
El mejor,
No digas nada, Patrick Radden Keefe, minucioso, objetivo (hasta donde uno puede serlo) y muy esclarecedor, el conflicto del IRA explicado casi como si fuera un novela de acción, espectacular.
Me daba perezón pero mira…
Línea de fuego, Arturo Pérez-Reverte, guerra civil y el más famoso de los miembros de la RAE… de entrada lo último que pensaba coger, pero me parece que Arturo sabe dar ritmo a las novelas, sabe transmitir un escenario con verosimilitud, y se intenta alejar de maniqueísmos. Lo fulminé en un plis-plas (¿estará esta expresión reconocida por la RAE?)
Me arriesgué y no me decepcionó
64, Hideo Yokoyama, citando a los inmortales No me pises que llevo chanclas, “Japón, mía que está lejos Japón” Lejos física y culturalmente, y este libro me situó en una sociedad a la que me costaba entender, con una forma de narrar que se aleja de mi zona de confort, pero mereció la pena, novela redonda.
Qué necesidad tenía yo…
A ver, que es que uno es masoca, empezar una serie de libros y dejarlos… me cuesta, y pasa lo que pasa. Entre las sagas en los que mil veces pensé para qué te metes… destaco como horrorosas, Balada de serpientes y pájaros cantores, Suzanne Collins; La sexta trampa, J.D. Baker y La hora de los hipócritas, Petros Markaris.
Decepción especial para La era de la supernova, Cixin Liu (absurda es decir poco).
Y en el apartado me importa cero lo que me cuentas, Boston. Sonata para violín sin cuerdas, Todd McEwen (recomendación de ULAD, pero yo es que no le veo la gracia) y Contemplaciones, Zadie Smith (¿dónde está la Zadie de Dientes blancos?)
Sorpresas inesperadas
Esos libros que te llegan de algún modo raro y me han dejado impactado, La verdadera vida, Adeline Dieudonne (la violencia hacia la mujer contada de una forma distinta, sin guardar nada pero sin crudezas, obra de arte); El evangelio de la anguila, Patrick Svenson (un libro sobre anguilas, y que se queda corto… no hay mas que decir), Al final siempre ganan los monstruos, Juarma (miedo me daba la expectación creada, y merece la fama que tiene).
Me hicieron reír, mucho
Antes todo esto era campo atrás, Pablo Lolaso (solo para amantes del baloncesto), Subidón, Joaquín Reyes (solo para amantes… pues eso de la muchachada)
Para pasar un buen rato, con ciencia-ficción
Proyecto Hail Mary, Andy Weir (este autor tiene un don cuando habla del espacio) El largo viaje a un pequeño planeta iracundo, Becky Chambers (exquisito, no es el qué les pasa, son los personajes los que hacen esta novela)
Zoila Blanco
ATRAPA LA LLEBRE (L.Bastasic)
Y LLOVIERON PAJAROS (J.Saucier)
VERA (E. von Armin)
ELS DICS (I.Solá)
LA DRECERA (M.Martin Serra)
LAS LEALTADES (De Vigan)
LA AVERIA (F.Dürrenmatt)
ELS PROSCRITS DE SANTA FE (J, Masanès)
EL RETORN DEL CATO (M. Asensi)
TSUNAMI (A. Pijuan)
LLUM DE FEBRER (E.Strout)
L'ANY QUE VA CAURE LA ROCA (P. Coll)
LA KLARA I EL SOL (I. Kazuo)
AMARILLO (F. Romero)
EL IMPERIO DE YEGOROV (M. Moyano)
LAS GRATITUDES (De Vigan)
Sergio Borao Llop
Ante todo, gracias por las reseñas diarias.
En segundo lugar, os paso la relación de lecturas destacadas de este año que termina (tal vez -mi memoria no es tan precisa- vaya también alguna del 2020). El orden es alfabético por apellido de autor
Americanah, de Chimamanda Ngozi Adichie
La parábola del sembrador, de Octavia E. Butler
Noir, de Robert Coover
Todo lo que muere, de John Connolly
La casa de hojas, Mark Z. Danielewski
Solo el silencio, de R. J. Ellory
X, de Percival Everett
Vivir abajo, de Gustavo Faverón Patriau
Breve historia de siete asesinatos, de Marlon James
El gran cuaderno, de Agota Kristof
El intérprete del dolor, de Jhumpa Lahiri
Cuentos completos, de Mario Levrero
Ánima, de Wajdi Mouawad
Plop, de Rafael Pinedo
Las primas, de Aurora Venturini
Michi:
Mejor novela hispanoamericana: El día del Watusi - Francisco Casavella y Basilisco - Jon Bilbao
Mejor novela de lengua extranjera: Un mapa para un crimen - Collin Harrison y El club de los
mentirosos - Mary Karr
Mejor novela en galego: O paraíso dos inocentes - Antón Riveiro Coello
Mejor libro de viajes: La frontera - Erika Fatland; Los sótanos del mundo - Ander Izagirre; El río de la luz - Javier Reverte
Mejor ensayo sobre música: The Stooges: Combustión Espontánea - Jaime Gonzalo y Hotel California - Barney Hoskyns
Mejor ensayo medioambiente: Sueños Árticos - Barry Lopez
Mejor ensayo sobre cine: El otro Hollywood - Legs McNeil y Jennifer Osborne
Mejor novela negra: La playa de los ahogados - Domingo Villar
Mayor decepción: Desierto Sonoro - Valeria Luiselli y Temporada de Huracanes - Fernanda Melchor
domingo, 29 de agosto de 2021
Diego Angelino: Con otro sol
Idioma original: Español
Año de publicación: 2018 en Argentina (2021 en España)Valoración: Está muy bien
Compuesto por dos partes, la primera de ella con los relatos que originalmente formaban parte de "Con otro sol" y la segunda con textos escritos en años posteriores, el conjunto trae a la mente, en lo estilístico y en lo "atmosférico", tres referencias fundamentales: la Comala de Rulfo, la Santa María de Onetti y la Yoknapatahwpha de Faulkner.
Algunos de los motivos de estas reminiscencias serían el minimalismo de los textos, su carácter elíptico, su tono oscuro, turbio, lúgubre y sórdido (porque la vida es eso, la vida y la muerte), su unidad temática y estilística, sus personajes y situaciones que se repiten en los relatos, que reaparecen, tanto es así que cualquiera de las dos partes podrían ser el germen de sendas novelas "de las gordas", etc.
Yendo un poco más al detalle, la primera parte de "Con otro sol" está compuesto por relatos más "de personajes". Cada uno de ellos está protagonizado por alguno de los habitantes de Campo del Banco y en ellos el narrador es un mero observador de esas vidas que ocupan el centro de un texto en el que no importan el paisaje, la anécdota o el final, hasta el punto de que el conjunto tiene un cierto carácter documental.
En la segunda parte, en cambio, pierden peso los personajes a costa de las situaciones. Y aunque alguno de los relatos se sitúa en un plano temporal diferente al resto, sí que se mantiene cierta unidad temática y estilística. Esta vez los relatos nos trasladan a las guerras que a lo largo del XIX asolaron América Latina y nos llevan de la mano de un espectral ejército que bien podría estar formado por las huestes de Lavalle en "Sobre héroes y tumbas".
No sé si lo anterior sirve para hacerse una idea de lo que encontraréis en "Con otro sol". Si es así, genial; si no, solo deciros que es una colección de muy buenos relatos que destacan, sobre todo, por su tono y sus atmósferas. Afortunadamente, ha sido rescatado a tiempo.
P.S.: Volviendo a pensar en el libro unos días después me viene a la cabeza la película "Historias mínimas" de Carlos Sorin. Pese a que el tono de los relatos es mucho más oscuro, ambas obras tienen en común esas vidas "insignificantes" que se entrecruzan, ese minimalismo en lo expresivo (ya sea literario o cinematográfico) y esa atmósfera especial. Igual es cosa mía, no sé.
viernes, 17 de noviembre de 2017
Nuestros Autores Olvidados #12: Laura, de Vera Caspary
Título original: Laura
Año de publicación: 1943
Valoración: Está bien
martes, 11 de diciembre de 2018
Pedro Mairal: Una noche con Sabrina Love
Daniel, regreso a la sinopsis de un libro que hay que leer para hacerse una idea de toda su carga, traza una especie de odisea hasta llegar a Buenos Aires. Sus encuentros son, todos, dignos de mención, y es curioso que de todos ellos, de todos esos intentos de conseguir alcanzar su sueño, solo salga malparado cuando unos soldados uniformados le despojan de la poca plata que acarrea. Otro símbolo: un camionero parece conocer muy de cerca a quien causó la muerte de sus padres en un accidente en una de esas curvas peligrosas de carreteras en muy mal estado.
Y ya paro: no me extraña el premio ni los elogios de figuras como Bioy Casares. Lo que parece una simple estampa costumbrista se adereza de manera que se blinda en la memoria. Vaya con Mairal.
lunes, 23 de noviembre de 2009
Juan Jacinto Muñoz Rengel: 88 Mill Lane
Idioma: españolFecha de publicación: 2006
Valoración: Muy recomendable
Últimamente leo muchos libros de relatos; quizás sea por el poco tiempo libre del que dispongo en estos momentos y la necesidad de dedicarme a una literatura no banal que sí más llevadera (que novelones decimonónicos) que me invade.
Y así, estoy descubriendo autores jóvenes y españoles que se dedican al cuento, un género muchas veces infravalorado. Recientemente tuve ocasión de charlar con una escritora más o menos célebre que se me quejaba de que ella adora el relato pero que en su editorial siempre le dicen: "¿Y para cuándo la novela?". Y cuando yo le contesté que para mí la novela es la madre de todos los engendros literarios, la buena mujer torció el morro: "No estoy de acuerdo, un cuento bien escrito posee tantas o más cualidades que una novela". Pero vamos, me pareció estúpido entonces como me parece estúpido ahora comenzar una discusión nutrida con puntos a favor y puntos en contra para coronar a la reina del baile de las letras: ¿cuento o novela?
Está claro que Muñoz Rengel, autor que con apenas treinta y cinco años se ha hecho con buena parte de los más prestigiosos concursos de cuentos de España, apuesta, de momento, por el cuento: y la verdad es que, viendo su talento para ello, no se trata de una opción descabellada.
88 Mill Lane está formado por diez cuentos ubicados en Londres, ciudad donde el autor vivió una temporada. Para los que adoramos el idioma, el estilo, las brumas y los personajes que inspira la capital inglesa, eso es algo altamente apeticible. Y decir que todas estas breves historias donde lo mágico y lo cotidiano conviven con asombrosa armonía (la sombra de Cortázar, Borges o Bioy Casares es alargada), han sido galardonadas en algún certamen.
No quiero dar muchos detalles sobre cada relato para no destriparlos, pero sí algunas pinceladas: hay una sociedad que permite a sus miembros intercambiar sueños; un rincón del zoo de Londres con peligrosos e inauditos especímenes; una perla que contiene el universo (homenaje confeso del autor al Aleph borgiano); un tipo que observa y escribe sobre vidas ajenas en una cafetería (y al que le depara una desagradable sorpresa); navajas hechas con los cuernos de un vengativo toro; un desván con un inclasificable y peligroso huésped, o una ancianita que organiza una cena en su casa y obliga a sus invitados a vestir como si estuvieran a principios del siglo XX, ausencia de móviles inclusive (uséase: barrio aislado y sin teléfonos para pedir socorro...).
Vamos, que me ha encantado lo que escribe este hombre, Juan Jacinto Muñoz Rengel: el chico promete...









