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viernes, 4 de julio de 2014

Adolfo Bioy Casares: Diario de la guerra del cerdo

Idioma original: español
Año de publicación: 1969
Valoración: Muy recomendable

Confieso que cuando empecé a leer las primeras páginas de esta novela, no me estaba enganchando. Si una cosa diferencia a Bioy Casares de su gran amigo Borges es el estilo: Borges es, además de un gran creador de universos e imágenes, un maestro del idioma. Bioy Casares no tiene esa destreza lingüística o estilística, y al principio me costó aceptar un texto que me parecía algo desfasado o recargado. Pero luego me habitué al estilo, entré en la historia y realmente disfruté de esta novela.

Diario de la guerra del cerdo tiene algo de novela alegórica, a pesar de estar escrita con una técnica rigurosamente realista. Un grupo de ancianos, que incluye al protagonista Isidoro Vidal, ve con sorpresa, miedo, perplejidad cómo de repente los jóvenes se vuelven contra ellos, los viejos, y los someten a ataques que van desde la vejación a la agresión física, e incluso al asesinato. Nunca se explica de forma clara por qué han comenzado estos ataques, que hacen que los viejos se encuentren de pronto aislados del resto de la sociedad y constantemente amenazados.

Esta novela es, en un primer nivel de lectura, una consideración sobre la vejez y sus consecuencias: físicas, psicológicas, sociales. Sobre su significado, su evolución histórica, sus consecuencias en la organización colectiva. Bioy Casares no idealiza a los viejos, como a menudo se hace: no los transforma en sabios ancianos de la tribu. Los hay, sí, inteligentes y sensibles, pero también egoístas, cobardes o traidores; no se ocultan la enfermedad, el dolor, el miedo a la muerte que conlleva la vejez; no es, en ese sentido, un canto nostálgico a las generaciones veteranas, ni tampoco un rechazo de la juventud (también entre los jóvenes los hay valientes y cobardes, crueles y compasivos).

Pero es también (esa es, por lo menos, mi lectura), una parábola sobre la reacción de una sociedad ante cualquier forma de violencia y exclusión. Cuando los viejos comienzan a ser atacados, aparentemente sin motivos, no reciben el apoyo de la sociedad, sea por miedo, sea por complicidad con los agresores, sea por indiferencia. Solo unos pocos personajes les ofrecen refugio o solidaridad, siquiera formal. Teniendo en cuenta que la novela fue escrita durante un periodo de dictadura militar en Argentina, y en que comenzaban a surgir milicias juveniles de amedrentamiento, quizás no es arriesgado pensar que Bioy Casares tenían en mente algo más que la relación intergeneracional cuando se puso a inventar la guerra del cerdo.

Otras obras de Adolfo Bioy Casares en ULAD: Crónicas de Bustos DomecqLa invención de Morel, La invención de Morel (contrarreseña), El lado de la sombraLos que aman, odianLa aventura de un fotógrafo en La Plata

viernes, 24 de enero de 2020

Adolfo Bioy Casares: El lado de la sombra

Idioma original: Español
Año de publicación: 1991
Valoración: Está bien

Harto irregular, esta antología. En registros, en géneros y en calidad. Sobre todo en calidad. Curioso, teniendo en cuenta que los diez relatos compilados en ella fueron escritos, seleccionados y ordenados por el mismísimo Adolfo Bioy Casares. 

Posiblemente sea injusto con El lado de la sombra. Quizás el libro me ha sabido a poco porque mis expectativas eran altísimas; supongo que el saber que los textos aquí reunidos venían firmados por Casares es lo que ha hecho que me decepcionaran.

Del conjunto, los mejores son "El lado de la sombra" y "Los afanes". No en balde, Casares los sitúa estratégicamente: inauguran y cierran respectivamente el volumen. Ambas piezas, autónomas, abordan de forma complementaria los temas tratados en la magistral novela La invención de Morel

"La obra" y "Carta sobre Emilia" son cuentos que están bien escritos y gozan de un trasfondo relativamente interesante. Aunque, insisto, se quedan frustrantemente cortos para el genio de Casares.

También destacaría "El calamar opta por su tinta" y "Un viaje o El mago inmortal", diabluras humorísticas que, gracias a su humildad, funcionan perfectamente. "Un león en el bosque de Palermo" intenta seguir la misma tónica, pero la falta de mala leche y la solemnidad de su final hacen naufragar a esta historia.

"Cavar un foso" cumple como narración criminal sin demasiadas ínfulas. "Paradigma" y "Cuervo y paloma del doctor Sebastián Darrés", por su parte, parecen borradores a cuyo argumento hay que dar un par de vueltas.

Lo dicho: estamos frente a una antología irregular. Una que, repito, cuesta creer que haya salido de la pluma de Casares. No la recomiendo entera. Si acaso, leed "El lado de la sombra" y "Los afanes" aquellos que, como yo, amasteis La invención de Morel. Los demás relatos son totalmente prescindibles, por mediocres y poco memorables. Creedme cuando os digo que no tardarán en desvanecerse en vuestra memoria.  


Otras obras de Adolfo Bioy Casares en ULAD: Aquí

lunes, 19 de mayo de 2025

Adolfo Bioy Casares: La aventura de un fotógrafo en La Plata

Idioma original: castellano

Año de publicación: 1985

Valoración: Muy recomendable

Empiezo a tener claro que tengo que volver con más frecuencia a autores a lo que tenía un poco arrinconados, más aún si se trata de literatura sudamericana, con su prosa, su lenguaje peculiar (que disfruto más cuanto más marcado) y ese punto de sensibilidad diferencial que trasciende escenarios, argumentos o acento, que yo creo que responde a un punto de vista que se ha hecho autónomo, una especie de epigenética literaria que le confiere un carácter totalmente singular. Al pobre Bioy Casares no solo le tenía un poco perdido entre las estanterías sino que tampoco estaba demasiado cerca de mi top personal, donde habitan varios de sus compatriotas.

Esa escasa expectación se cura rápido, en apenas unas páginas, cuando nos presenta la pequeña historia de Nicolás Almanza, un joven fotógrafo que acepta el encargo de obtener imágenes significativas de la ciudad de La Plata. Llega el chico a su destino sintiéndose extranjero, sin apenas dinero, entrando enseguida en contacto con la familia Lombardo, padre y dos hijas de buen ver, que van a ejercer de acompañantes y protectores en una relación que alcanza gran intensidad en un tiempo insólitamente breve. Esta extraña evolución despierta el recelo de todos los personajes con los que se irá relacionando Almanza, que le aconsejan ser cauto y desconfiar, como si ya conocieran a los Lombardo o hubieran vivido situaciones semejantes. 

Un argumento tan sencillo sirve a Bioy Casares para atraparnos con la misma rapidez. El protagonista está solo, o casi, en una ciudad desconocida, es cierto, pero podría muy bien dedicarse en exclusiva a su trabajo y prescindir de la relación con la peculiar familia. Sin embargo no lo hace, en parte por el atractivo de las hijas, y también por lo algo misteriosos argumentos del padre, pero sobre todo, parece ser, por una especia de obligación autoimpuesta por simple cortesía o buena educación. 

Es algo que no queda del todo claro, como tampoco por qué todos dan por cierta la maldad de los Lombardo, y esta incertidumbre, el estupor ante una situación confusa, no deja al lector más opción que seguir febrilmente buscando la verdad, un desenlace. Parece que no podemos soportar esa atmósfera permanente de sospecha, y así un relato aparentemente inocuo se convierte en una fuente de dudas. 

Cómo algo por completo infundado (¿o no?) se puede convertir en motivo de inquietud, por qué ciertos signos, quizá fortuitos, puede que totalmente inanes, pueden provocar miedo y ansiedad, serán preguntas que desde luego podrían contestar algunos propagandistas políticos. Pero si se trata de que esas sensaciones lleguen al lector de una novela el único responsable será el talento del autor, que tiene al mismo tiempo el control para mantener a su personaje principal entero y templado, sin un mal gesto, consciente pero al mismo tiempo voluntariamente ajeno al rumor y la recomendación.

De alguna manera todas estas actitudes y situaciones equívocas se resuelven en esas pocas páginas finales tan sorprendentes. Por supuesto que no voy a destripar nada, pero creo que, en la sencillez de ese desenlace, cada lector queda habilitado para aportar una interpretación. Es algo grande ser capaz de dejar que se cierre un relato de esta forma, como una escena de la vida real que, vista desde fuera, presenta tantos interrogantes ¿por qué actúan así? ¿qué pensaban realmente durante su relación? ¿cuál puede ser el futuro cercano de estos personajes? ¿qué ha significado para ellos todo lo que hemos conocido? Si no lo leemos no podremos dar respuesta a estas preguntas. Y si lo leemos, probablemente tampoco, o mejor, podremos dar las nuestras, las de cada lector, todas posibles pero también seguramente equivocadas.

Otras obras de Adolfo Bioy Casares reseñadas en ULADaquí

sábado, 29 de agosto de 2020

Silvina Ocampo y Adolfo Bioy Casares: Los que aman, odian

Idioma original: Español
Año de publicación: 1946
Valoración: Entre está bien y recomendable

"Los que aman, odian" es el título del único libro escrito a cuatro manos (o por lo menos el único que fue publicado) por ese "extraño" matrimonio compuesto por Adolfo Bioy Casares (AKA el amigo guapo y menos talentoso del genio) y Silvina Ocampo (AKA la hermana pequeña y feucha de Victoria Ocampo). Se trata de una novela policial de marcado tono british, un divertimento o pequeña y, por momentos, encantadora broma privada que, pese a cierto tono paródico - ¿Cuándo renunciaremos a la novela policial, a la novela fantástica y a todo ese fecundo, variado y ambicioso campo de la literatura que se alimenta de irrealidades? ¿Cuándo volveremos nuestros pasos a la picaresca saludable y al ameno cuadro de costumbres? -, no logra escapar de algunos de los clichés del género.

Así, habemus asesinato en un balneario de la costa, médico homeópata con ínfulas de literato y de detective privado, personajes variopintos y que quizá no son lo que parecen (comisario de policía también aficionado a la literatura, niño "rarito", etc), enredos sentimentales, morfinómanos, joyas, sucesión de pistas falsas, sospechas más o menos infundadas y sorpresa final relativa. Nada excesivamente sorprendente, ¿verdad? Este no poder escapar de buena parte de los clichés del género, junto a un final un tanto abrupto y que, en cierta forma, desentona con el resto de la narración son sus dos principales puntos débiles. 

Lo anterior no quita que la novela posea una serie de virtudes que hemos de reconocer. La primera de ellas sería su ambientación, ese situar a los personajes en el escenario cerrado y un tanto claustrofóbico de un caserón que semeja un barco varado en medio de la arena o un submarino que ha ido a pique. La segunda sería que Ocampo y Bioy se centran, a mi modo de ver, más en los personajes que en la acción. La tercera, el exquisito lenguaje que manejan los autores. Y la cuarta y última, y quizá la más importante, es que la novela entretiene y divierte, que es de lo que se trata.

Además, y esto ya no es ni defecto ni virtud, los seguidores de la literatura de Ocampo y/o de Bioy pueden encontrar en estas páginas algunos elementos muy asociados a la obra de uno y de otro. Por ejemplo, el niño Miguel podría ser perfectamente el personaje central de alguno de los relatos de Ocampo y ciertas imágenes que se producen por efecto de una brutal tormenta de arena podrían aparecer en algún que otro texto de Bioy. Aunque, bien pensado, quizá esto sea parte del problema: esperar de este libro algo que realmente no es.


También de Adolfo Bioy Casares: aquí

También de Bioy & un tal Borges: Crónica de Bustos Domecq

También de Ocampo & Bioy & un tal Borges: Antología de la literatura fantástica

lunes, 11 de febrero de 2019

Contrarreseña: La invención de Morel, de Adolfo Bioy Casares

Idioma original: Español 
Año de publicación: 1940
Valoración: Bastante recomendable 

Alucino cada vez que recuerdo que Adolfo Bioy Casares escribió La invención de Morel con sólo veintitrés años. Y es que estamos ante una novela extraordinaria que para nada trasluce la bisoñez de su autor. El mismísimo Jorge Luis Borges, a quien fue dedicada, dijo de ella que era perfecta. Aunque yo no comparta tan generosa apreciación, me es imposible negar la calidad de este libro.

Porque La invención de Morel es literatura de calidad, eso es indudable. La acabé hará cosa de mes y medio, y la impresión que me dejó en su momento, ya de por sí positiva, no ha hecho más que mejorar con el paso del tiempo. Permitir que esta historia repose, darle vueltas a sus implicaciones, incrementa su valor. Ya ni os cuento lo que la ensalza una relectura.

Por cierto, esta reseña va a contener spoilers. Lo advierto desde el vamos para que aquellos que quieran degustar vírgenes La invención de Morel (opción impagable, creedme) se vayan ahora mismo. ¿Sí? Bien, pues empecemos. 

Un venezolano que huye de la justicia, no sabemos muy bien por qué, se oculta en una isla deshabitada a la que ha llegado en un bote. Allí hay tres edificios, cuyos propósitos desconoce: un museo, una capilla y una piscina. La mera supervivencia en ese paraje inhóspito absorbe todas las energías de este fugitivo innominado, que anota sus denodados esfuerzos en un diario. Y así transcurren los días hasta que, de repente, se encuentra con que hay más gente en la isla. ¿Quiénes son? ¿Quizás la policía? ¿Cómo es posible que no se haya percatado de que llegaban? Y por último, pero no por ello menos importante, ¿por qué fingen los intrusos no darse cuenta de su presencia?

El argumento de esta pequeña ficción que no llega a las ciento sesenta páginas es raro de narices, ¿verdad? No en balde, La invención de Morel inspiró a los guionistas de la serie Lost. Pero tampoco os penséis que la obra de Casares es hermética en su planteamiento; al fin y al cabo, tras la atmósfera de tintes surrealistas de la primera mitad, su misterio se va desentrañando poco a poco.

Y lo que es mejor: la explicación rayana a la sci-fi con la que Casares justifica los bizarros fenómenos que suceden en la isla no limita en absoluto las interpretaciones que suscita esta novela. Si acaso, las expande en otra dirección. A la postre, La invención de Morel puede ser una parábola sobre la inmortalidad del alma o una profética alegoría sobre el legado audiovisual que dejamos en la esfera digital al fallecer. También, por qué no, se puede leer como una meditación sobre la dificultad de comunicación entre seres humanos, el eterno retorno nietzscheano o el amor platónico.

¿Que por qué hablo de amor al listar los temas que La invención de Morel baraja? Pues veréis, entre los desconocidos que han aparecido como por arte de magia en la isla se encuentra Faustine, una mujer hermosa de la que el narrador queda prendado. La devoción que nuestro protagonista siente hacia esa mujer cristalizará, al final del libro, en el gesto más romántico imaginable. Bueno, todo lo romántico que alguien que no acepta un no por respuesta y con claros indicios de psicosis puede ofrecer.

El fondo y la forma de La invención de Morel van de la mano. La historia se narra en primera persona, a través de las entradas del diario del venezolano. La prosa de este señor es, por tanto, marcadamente rústica. Y es que su débil y hasta febril condición no da para más. Tras la llegada de los intrusos, también su estado de paranoia y miedo constante van a impregnar las páginas del diario. 

Hasta aquí, genial. Casares encuentra una voz interesante y le da verosimilitud mediante la forma en que se expresa. Por desgracia, cuando llega al hemisferio de la novela, el escritor descuida esto parcialmente. Entonces se centra en la historia en sí, y no tanto, al menos para mi gusto, en mantener las entradas del diario consistentes con la voz de su autor. Y es que uno siente que ese personaje se pone hablar casi del mismo modo que lo haría un narrador omnisciente convencional. Aunque es innegable que ha cambiado sutilmente (el amor le ha insuflado esperanza, por ejemplo), me hubiera gustado una transición más suave entre su voz al inicio y al final de esta historia.

Por todo lo dicho, pues, La invención de Morel es una novela más que recomendable, cuyas múltiples implicaciones (narrativas, filosóficas, etc) garantizan una lectura de calidad. Pero buscadla en otra edición que la que yo he tenido entre mis manos. Es imperdonable que El País mutile esta obra con tanta saña: el prólogo escrito por Borges brilla por su ausencia, igual que unos pies de página que un supuesto editor añade a las anotaciones del diario del náufrago. Visto lo visto, ya no me quejo de que no se optara por incluir las simpáticas ilustraciones que Norah Borges hiciera para la primera edición de esta obra.

viernes, 25 de enero de 2013

Semana de literatura argentina: La invención de Morel, de Adolfo Bioy Casares

Idioma original: español
Fecha de publicación: 1940
Valoración: Se deja leer

Jorge Luis Borges, amigo de Adolfo Bioy Casares, calificó de "perfecta" esta breve novela en el halagador prólogo que le hizo. Y aunque he de reconocer que son muchas las virtudes que le he encontrado a La invención de Morel, no puedo decir que me haya gustado ni que me parezca, ni mucho menos, una obra perfecta. Porque aunque bien escrita, llena de referencias, personajes y situaciones sugerentes, y un constante clima de misterio e intensidad emocional, su atmósfera pesadillesca e incoherente me ha impedido disfrutarla.

Alicia en el País de las Maravillas mezclado con el universo de Kafka y algo de Robinson Crusoe en mitad de un sueño de fiebre. Así puedo describir lo que me ha provocado La invención de Morel.

El argumento es el siguiente: un fugitivo de la justicia, del que no se sabe el nombre, acaba en una isla presuntamente desierta pero donde hay curiosas construcciones humanas como un peculiar museo, un acuario o una capilla, y unas intrigantes luces perennes. Sin embargo, el miedo y la locura se hacen con él cuando descubre que no está solo en la ínsula, ya que al poco de su llegada al lugar ve a unos turistas que también han recalado por allí. Y estos turistas se convierten en su gran amenaza: no quiere que le descubran pase lo que pase. Sin embargo, no puede evitar enamorarse como un poseso de una bella mujer que pertenece a este grupo de "invasores". Ella es Faustine, que le ignora por completo y cuyo amor le disputa, según sus ¿ensoñaciones? otro turista, un tal Morel.

Morel es el arquetipo de científico iluminado y está obsesionado con lograr la inmortalidad del alma. Y el fugitivo, cada vez más confuso por culpa de conversaciones que se repiten una y otra vez, invasores que aparecen y desaparecen, dos soles y dos lunas, y la sospecha de que tiene alucinaciones por culpa de cierta intoxicación de la que ha sido víctima, termina enloquecido y dirigido por una obsesión: lograr la inmortalidad y vivir para siempre junto a Faustine.

Suena demencial, ¿no?

De esta novela se han hecho análisis de todo tipo, se la ha considerado una obra repleta de metáforas, o un corto libro de ciencia-ficción, o una auténtica locura con elementos de realismo mágico. Los creadores de la serie Lost, Perdidos en España, reconocieron que se inspiraron en ella para tejer su trama, y bueno, tiene su propia adaptación al cine protagonizada por la bella Ana Karina. Incluso dicen que la tremebunda y desquiciante El año pasado en Marienbad, de Alain Resnais (quien firma esta reseña la vio en la cinemateca de París un verano en el que una ola de calor dejó varios muertos en la capital francesa) vibra con su turbia savia. Yo estoy de acuerdo.

Otras obras de Adolfo Bioy Casares en ULADaquí

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares: Crónicas de Bustos Domecq

Idioma original: español
Año de publicación: 1963
Valoración: Recomendable (muy recomendable para freaks borgesianos)

La amistad de Jorge Luis Borges y Bioy Casares es ya objeto de leyenda ("Creo que Bioy era el único amigo de Borges", dice por ejemplo Alberto Manguel en un artículo). Quizás haya en esto algo de exageración literaria, que sospecho que a Borges no le habría disgustado. En cualquier caso, la relación de complicidad entre ellos, hasta la separación final cuando Borges decidió ir a morir fuera de la Argentina, produjo además interesantes resultados literarios, entre ellas varias antologías, como la famosa Antología de la literatura fantástica que coordinaron junto con la mujer de Bioy, Silvina Ocampo; o las obras firmadas con el seudónimo de Honorio Bustos Domecq.

Esta obra pertenece a este segundo grupo, obviamente. Se trata de un conjunto de crónicas o críticas literarias y artísticas (pintura, escultura o incluso moda) sobre personajes inventados con las ideas más disparatadas sobre su propio arte, presentadas como visionarios o revolucionarios: un escritor que, à la Pierre Menard, publica con su nombre las obras de la literatura universal con la que más se identifica; otro que escribe una y otra vez la misma obra con distintos títulos, adscribiéndola a distintos estilos o tendencias; un escultor cuya materia prima es el vacío; una tendencia literaria basada en la descripción minuciosa de los objetos apoyados en la esquina de una mesa; una rama de la historiografía que propone incluir solo acontecimientos positivos...

Crónicas de Bustos Domecq es, en realidad, una gran broma, y como tal hay que tomarla. Desde la dedicatoria ("A esos tres grandes olvidados: Picasso, Joyce, Le Corbussier") hasta el prólogo, que el propio autor [ficticio] refuta, hasta las innumerables interrelaciones entre las crónicas que componen el libro, todo se confabula para una sensación de verosimilitud a las invenciones de los escritores, al mismo tiempo que da pistas para desmontarlas e identificarlas como burlescas. También el estilo, cargado de galicismos, arcaísmos y pedanterías (como el uso constante del imperfecto de subjuntivo en lugar del pretérito indefinido, "publicara" por "publicó") forma parte de este mismo juego, en el que el heterónimo bicéfalo escribe de forma diferente a cualquiera de sus dos autores individuales.

A algunos lectores esta obra les podrá parecer algo pretenciosa, o incluso aburrida, por cerebral. Los problemas que plantea (la naturaleza del arte y de la creación, la esencia de lo humano, el sentido de la historia o la posibilidad de comprender y representar la realidad, entre otros) serán muy familiares a los lectores de Bioy y de Borges, y reconocerán incluso algunas de las ocurrencias incluidas también en sus relatos. (Podríamos jugar, por ejemplo, a adivinar qué ideas son de Bioy y cuáles de Borges; yo apostaría a que Los inmortales, sobre unos hombres que transfieren su consciencia a unos bloques artificiales de acero, es obra de la imaginación del primero).

Pena que la edición que manejo, de Losada, parezca a veces más una fotocopia que una reimpresión, con fragmentos tan borrados que casi parecen ilegibles. ¿O será esto también un juego de Borges y Bioy para darle mayor apariencia de antigüedad a su texto?

miércoles, 1 de febrero de 2012

Carlos Fuentes: Aura

Idioma original: español
Año de publicación: 1962
Valoración: Recomendable


Releer esta novela me ha producido sensaciones y reflexiones sorprendentes.

La primera: qué diferente es esta novela del recuerdo (bastante difuso, también es verdad) que tenía de ella. En mi memoria era un "Imprescindible" de libro. Ahora, ya veis, se ha quedado en un "Recomendable". Creo que, cuando la leí por primera vez, estaba en plena etapa de fascinación por lo fantástico, y encajó en esta fiebre como un guante; ahora esa fiebre ya se me ha pasado, y lo que entonces me fascinaba ahora no consigue interesarme tanto.

La segunda, relacionada: es curioso cómo vienen y van las modas literarias (y no me refiero a los best-sellers sino a la "alta literatura", por llamarlo de alguna forma), Por ejemplo, en los años 40 y 50 hubo una ola de literatura fantástica que recorrió el continente americano y contagió a muchos de sus principales escritores: en 1940 Borges edita (en colaboración con Bioy Casares y Silvina Ocampo) su Antología de literatura fantástica; en 1941 el propio Bioy Casares publica La invención de Morel; diez años más tarde, en 1951, el Bestiario de Cortázar; y todavía diez años más tarde, en 1962, esta Aura de Carlos Fuentes. Los escritores que vinieron después (García Márquez, Vargas Llosa...) ya no siguieron esta línea fantástica pura, sino que, como en el caso de Gabo, la integraron en una estética nueva que ha dado en llamarse "realismo mágico". No me atrevo a intentar una explicación literaria ni sociológica de esta moda.

Todo esto para decir que Aura debe ser considerada dentro de ese contexto, como representante casi último ("epígono", que dicen) de un género o subgénero que no desapareció, por supuesto, pero que ya no volvería a ocupar ese lugar central en el canon literario latinoamericano (piénsese por ejemplo en la estética de escritores como Piglia o Bolaño). Y dentro de ese contexto, sí, Aura es una obra casi perfecta, estilística y narrativamente muy trabajada y que funciona sobre todo en la creación casi inmediata de una atmósfera de misterio, suspense y terror (es un decir).

El planteamiento inicial de la historia tiene algún parecido con Los papeles de Aspern de Henry James (aunque a partir de aquí las dos novelitas se parezcan como un elefante a una llave inglesa): un hombre joven y culto, Felipe Montero, acude a una casa antigua y decadente habitada por dos mujeres, una vieja y una joven, casi niña, para escribir, o mejor dicho, completar las memorias del difunto marido de la anciana. El chico se enamora perdidamente de la joven, Aura, poseedora de unos ojos verdes casi inverosímiles, y se propone liberarla de lo que supone que es un cautiverio forzado e insoportable.

Pero muy pronto el autor nos da pistas de que las cosas no son lo que parecen: pistas más o menos sutiles (algunas, muy poco sutiles) como los comportamientos extraños de los dos personajes; los gatos que van y vienen; la oscuridad, la humedad, el polvo acumulado... No sé hasta qué punto de la narración pensaba Carlos Fuentes que se conservaría el efecto-sorpresa: un lector mínimamente avezado en este tipo de relatos adivina el final, salvo por ciertos detalles, relativamente pronto, así que el momento climático (de clímax, no de clima) queda bastante diluido.

¿Y por qué un "recomendable" si digo que es una novela bien escrita, casi perfecta, que funciona? Pues porque, ahora, da una sensación de artificio vacío, de preciosismo sin contenido humano. Será que desde los años 60 la literatura hispanoamericana ha mostrado las posibilidades de mezclar los prodigios de la técnica y el estilo, con la profundidad del mensaje; o será que yo ya no soy el que era.

Todas las reseñas sobre Carlos Fuentes en ULAD: Aquí

viernes, 19 de abril de 2019

VV.AA. Ojos de aguja

Idioma original: varios
Año de publicación: 2000
Valoración: Recomendable (sobre todo para fans del género)

El microrrelato, ya saben, una página o dos, incluso menos, de narración comprimida al máximo, apenas un flash, un impacto. Algo que hay que saber hacer muy bien para que no quede en una simple ocurrencia. Podríamos discutir sobre si es un subgénero, o sobre dónde ubicarlo, hay quien lo considera un formato de segunda división, propicio para quien no es capaz de construir algo de mayor empaque, o para verter una idea aislada que a alguien le parece redonda y autosuficiente. A mí me parece algo quizá más próximo a la poesía que al relato breve, una especie de Twitter donde los límites de la extensión lo son todo: no hay espacio para desarrollar casi nada, sólo debe contener lo imprescindible, y todo ello. 

Ojos de aguja es una recopilación elaborada por José Díaz, y desde luego maestros del género no le faltan, no sé si en el ámbito del microrrelato, pero desde luego sí en el mundo de la literatura en general: Cocteau, Bioy Casares, Kafka, Rubén Darío, Oscar Wilde, Benedetti, Max Aub, y así un montonazo de nombres de esos que impresionan, incluyendo por supuesto a Monterroso, Cortázar y Borges, que se suponen más habituales en este campo, además de otros muchos, menos conocidos. Mayoría absoluta de autores españoles y latinoamericanos. Y claro, hay de todo.

Como tampoco voy a dedicar más espacio de lo que ocupan los propios relatos, dejaré solo unas pinceladas sobre algunos que me han llamado más la atención:
- La preciosa moralina de los hermanos Grimm en El pobre campesino, en el cielo
- El humor negro de García Márquez en la historia de un fusilamiento (sin título)
- La sutileza de un par de relatos de Bioy Casares y Monterroso
- La imaginación de Jose María Merino (Ecosistema) y Ángel Guache (Las apariencias del pintor)
- El experimento interactivo de Luis Britto (Subraye las palabras adecuadas)
- Los relatos que versan sobre estatuas de Juan Eduardo Zúñiga o de Oscar Wilde

Y así podríamos seguir un buen rato, porque tenemos más de cien pequeñas obras (no sé cuántas, porque no hay un índice) visitando el mundo de la fábula, la metáfora, la imagen mínima transformada en historia, el aroma oriental, el juego de palabras o el poder de la página en blanco. Todo lo cual constituye un compendio que recomiendo claramente a los amantes del género, y del que se desprende alguna reflexión sobre esta forma de expresión literaria.

En general, el microrrelato viene a ser una forma literaria sintética en la que prima sobre todo el ingenio, y que en un buen número de casos, seguramente una amplia mayoría, tiene un desarrollo lineal que podríamos llamar tramposo, que lleva al lector por un terreno más o menos convencional hasta que le descoloca mediante un quiebro, el elemento sorpresa que sobreviene muy cerca del final. Es con frecuencia un golpe irónico o una última línea, muchas veces metafórica, que sorprende al lector atacando por donde menos lo espera, alterando de repente la perspectiva o simplemente redondeando con una frase brillante, que parece constituir el objetivo, la esencia misma de lo que se pretendía contar. Por eso, aparte de a la poesía, como decía antes, el formato me recuerda muchas veces a un chiste, dicho sea con el debido respeto a los creadores. 

Aunque no soy lector habitual de microrrelatos, creo que el libro que estoy comentando es un muestrario bastante amplio y entiendo que también de un nivel apreciable como para considerarlo significativo, y aun encontrando textos muy estimables, algunos realmente brillantes, otros divertidos y casi todos sorprendentes, me queda la sensación de que pocos autores escapan de ese esquema al que me refería. Son magníficos los relatos de Borges, de Italo Calvino, de Onetti o de Rubén Dario, por no extenderme más, pero apenas unos pocos se salen de la fórmula y exploran otros terrenos, el Luis Britto que citaba antes, Ana María Shua y quizá alguno de los varios que tiene Cortázar. En este sentido puede que me haya quedado una pequeña decepción. 

Y, como poco menos que profano en el género, me planteo si será que la recopilación en concreto puede haber pecado de conservadora dejando fuera ejemplos más arriesgados, o si a lo mejor estaba esperando cosas que sencillamente no existen.

martes, 17 de marzo de 2009

Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares y Silvina Ocampo: Antología de la literatura fantástica

Idioma de publicación: Español
Fecha de publicación:
1965
Valoración: Muy recomendable

Borges solía decir que le enorgullecían más las páginas que había leído que las que había escrito. El hecho de que escribiera algunas de las mejores de la literatura en lengua castellana no desvirtúa la justicia de esa opinión. Borges fue, desde su niñez, un lector insaciable, caótico, casi monstruoso. Su figura de anciano ciego, encerrado en una biblioteca, encarna ya al lector por antonomasia, que se acaba destruyendo a sí mismo en el ejercicio de la lectura. En sus obras se escuchan los ecos de las obras maestras de todas las literaturas y filosofías, pero también de géneros considerados menores: la novela policíaca y el relato fantástico. La actual valoración de la literatura fantástica debe mucho, no sólo a la propia obra de Borges, sino a su labor divulgativa y editorial. El libro que nos ocupa es un buen ejemplo.

Elaborada en colaboración con Adolfo Bioy Casares y Silvina Ocampo, buenos amigos de Borges, esta antología no pretende exhaustividad filológica o histórica. Su espíritu es, más bien, el de este blog: unos lectores que comparten con otros los textos que más han disfrutado. En la antología –al menos– este criterio se revela más que suficiente, porque permite una variedad que la hace muy agradable de leer. Pueden encontrarse relatos de Poe, Maupassant, Wells y Chesterton, pero también gratas sorpresas de autores desconocidos; antiguos cuentos árabes o chinos, junto a la Casa tomada de Cortázar o algún texto de los propios antologistas (esto sólo en la segunda edición, que es la que tengo). Relatos, en fin, de todo tamaño y condición para cualquier momento. Qué más se puede pedir.

Otras obras de Jorge Luis Borges en ULADAquí
Otras obras de Silvina Ocampo en ULAD: La promesa

viernes, 14 de diciembre de 2018

2x1: La hermana menor (Mariana Enríquez) y Las repeticiones y otros relatos inéditos (Silvina Ocampo)

Se cumple hoy el vigésimoquinto aniversario del fallecimiento de Silvina Ocampo, una autora clara e injustamente  olvidada "gracias", en buena parte, a ser "hermana de", "esposa de" y "amiga de".  En ULAD la homenajeamos hoy, y lo hacemos con una doble reseña: la de "La hermana menor", biografía de Silvina recientemente publicada, y la de "Las repeticiones y otros relatos inéditos", libro póstumo de la menor de las Ocampo.

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LA HERMANA MENOR

Idioma original: Español
Año de publicación: 2018
Valoración: Muy recomendable

Este libro tenía, para mi, un doble interés: el de leer a la gran Mariana Enríquez fuera de su registro habitual y el de adentrarme en la vida de una de las grandes escritoras argentinas del siglo XX, injustamente olvidada. Ahora bien, después de la lectura de este libro, no tengo tan claro si ese "segundo plano" en el que permaneció Silvina no fue algo premeditadamente buscado por ella para conservar un cierto grado de libertad, tanto personal como creativa.

Bueno, lo fundamental es que, días después de haber terminado el libro y tras su conveniente "período de asentamiento en mi cerebro", he de decir que las expectativas creadas se han cubierto con creces. Y esto a pesar de que Enríquez había puesto el listón muy alto con sus dos anteriores libros de relatos: "Los peligros de fumar en la cama" y "Las cosas que perdimos en el fuego". En este "La hermana menor" Enríquez logra construir un retrato complejo, poliédrico, ágil y muy entretenido de una autora con una vida de lo más novelesca.

Retrato complejo y poliédrico porque lo personal y lo literario van íntimamente unidos. Es complicado acceder a las claves de la obra de Ocampo sin conocer sus orígenes familiares (la menor de las seis hijas de una de las familias más ricas de la Argentina), su período formativo, la relación amor / odio que mantuvo con su hermana mayor Victoria, su matrimonio con un "guapísimo, riquísimo y mujerieguísmo (perdón por la palabra)" Adolfo Bioy Casares, la amistad de este con Borges, las polémicas literarias en el seno del grupo Sur (del que todos ellos formaban parte), etc.  Estos hechos (y algún otro también, obviamente) marcan la obra narrativa y poética de Silvina y le confieren el carácter tan personal que la caracterizó, especialmente en esos cuentos llenos de guerras niños-adultos, de infancias crueles y fantásticas, etc.

Retrato complejo y poliédrico también porque conocemos aspectos que se suelen dejar de lado a la hora de hablar de Silvina: Silvina y la maternidad, Silvina y su antiperonismo no militante, Silvina y sus miedos (a volar, a perder a Bioy...), Silvina y el feminismo, Silvina y sus visiones, Silvina y la enfermedad, Silvina y su rabia por la falta de éxito en su país, Silvina y su amor por el campo y los perros, etc.

Y retrato complejo y poliédrico, por último, porque no se sustenta en verdades indiscutibles. Silvina no llevaba diario personal ni literario, por lo que Enríquez ha debido recurrir a testimonios de terceros (amigos, empleados de la familia, los propios diarios de Bioy, etc.) que llegan a ser, en ocasiones, tan opuestos que llevan a uno a preguntarse acerca de sus propios miedos y contradicciones, de la imagen que, voluntaria o involuntariamente, proyectamos en los demás y hasta qué punto nos conocen nuestros más cercanos.

Ya digo que Enríquez aúna los más variados aspectos de la personalidad de Silvina y construye un texto tremendamente ágil y entretenido. Las apenas doscientas páginas de "La hermana menor" se leen con suma facilidad, sin que el interés decaiga en ningún momento, y constituyen un magnífico testimonio no solo de la vida de Silvina Ocampo sino de una generación de autores que marcó profundamente la literatura de décadas posteriores.

También de Mariana Enríquez en ULAD: Los peligros de fumar en la camaLas cosas que perdimos en el fuegoAlguien camina sobre tu tumbaNuestra parte de nocheEste es el marBajar es lo peor, Cómo desaparecer completamente


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LAS REPETICIONES Y OTROS RELATOS INÉDITOS

Idioma original: Español
Año de publicación: 2006

Valoración: Bastante recomendable (o más)

Pues bien, tras la lectura de “Las repeticiones y otros relatos inéditos”, hay que decir que Silvina Ocampo fue una cuentista verdaderamente notable, además de una autora con un universo muy personal.

Como su propio título indica, “Las repeticiones…” está compuesto por textos escritos entre 1936-37 y 1988-89 y que permanecieron inéditos en vida de la autora (con la excepción del magnífico relato “La mujer inmóvil”, publicado en la revista Destiempo en 1937). Pese a que su carácter inédito y el amplio arco temporal que cubren pudieran hacer dudar acerca de la calidad de los textos incluidos en el volumen, debo decir que los 24 relatos y dos novelas breves que se incluyen tienen un alto nivel medio y que algunos de ellos son verdaderas maravillas.

Como comprenderéis, resulta difícil ofrecer en un breve espacio una valoración o explicación detallada de cada uno de los textos, pero una serie de pinceladas generales debería bastar para ofrecer una imagen aproximada del conjunto.

Algunos rasgos que, en líneas generales, comparten los textos de “Las repeticiones…” serían:
  • La mirada infantil (o quizá debería decir la mirada desde la infancia): La mirada de Silvina Ocampo es desmitificadora y revela la existencia de mundos extraños y desconcertantes, además de una cierta fascinación por lo extraño, cruel y repulsivo.
  • La fantasía: Se trata de una fantasía que entronca en muchas ocasiones con la cotidianeidad, lo que acerca a algunos relatos de Silvina Ocampo al realismo mágico.
  • La poesía: Silvina Ocampo también abarcó la poesía dentro de su obra y eso es algo que se trasluce en sus relatos, con un alto componente visual, simbólico e imaginativo.
  • Los temas, algunos de ellos recurrentes a lo largo de los textos. Así, por ejemplo, la incomprensión y la soledad (“El estereoscopio”, “Las repeticiones”, etc), la identidad, ya sea o no sexual (“La cara adversa”, “La Santa”, “Teodora”, “Las metamorfosis”, etc), la pérdida de la inocencia en sus múltiples formas (“El zorro”), las obsesiones irracionales (“Albo Zoinak”, “La voz”…)
Todos estos aspectos hacen de Silvina Ocampo una autora sumamente personal, aunque indisolublemente unida a su tiempo y a las corrientes literarias de la época, a la que sería conveniente rescatar de un injusto olvido. En ello estamos, desde luego.

P.S.: Decía al comienzo de la reseña que algunos de los textos me parecen verdaderamente magníficos. Destacaría, además de "La mujer inmóvil", “Las repeticiones”, “Las metamorfosis”, “La calesita” y la novela breve “El vidente”). En este enlace podéis leer alguno:
https://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/radar/subnotas/2964-485-2006-04-30.html

También de Silvina Ocampo en ULAD: La promesaAntología de la literatura fantásticaLos que aman, odianLa furia y otros cuentos

miércoles, 22 de julio de 2015

María Esther Vázquez: Borges, esplendor y derrota

Idioma: castellano
Año de publicación: 1996
Valoración: recomendable

Nos encontramos ante una biografía del autor argentino Jorge Luis Borges, escrita por la que fuera su amiga y, durante algunos años, su asistente en los viajes que realizó Borges para asistir a coloquios, dictar conferencias y recibir honores varios.  Una biografía, por tanto, escrita por alguien cercano y que admiraba al biografiado, pero que sin embargo combina bastante bien el inevitable tono laudatorio con el reconocimiento no sólo de sus virtudes , sino también de ciertos defectos y debilidades, e incluso de sus momentos de desdicha (una actitud de franqueza ya explícita en el propio título), que  llevaron a Borges a intentar más de una vez el suicidio... 

No conozco las otras biografías de este escritor, así que puede que las haya más exhaustivas o que analicen su obra de forma más pormenorizada, en todo caso, ésta me parece de lo más completa: nos cuenta con todo detalle no ya sus primeros años de infancia, sino también sus orígenes familiares -a los que el propio Borges daba tanta importancia, por otro lado-; los viajes realizados con su familia y que tanto le marcaron; sus estancias en Suiza y España; sus lecturas y primeras obras literarias; sus amistades -para empezar, la de Bioy Casares, por supuesto-, sus primeros proyectos, las revistas en las que participó, etc... Continúa con sus actitudes políticas (su oposición al peronismo, por ejemplo), su trabajo en la biblioteca Miguel Cané, en un barrio de Buenos Aires (mucho antes, claro está de ser nombrado director de la Biblioteca Nacional argentina); el reconocimiento a su obra y losmuchos viajes que realizó por el mundo dando conferencias y entrevistas o recibiendo galardones; cómo no, también nos habla de su progresiva ceguera... Todo ello jalonado no sólo por la relación de los libros que iba publicando Borges, sino también por multitud de anécdotas cotidianas -sobre todo, como es lógico, de los momentos en que la autor del libro convivió con el biografiado-, que. si bien pueden parecer banales y poco trascendentes, nos muestran otra faceta del personaje que completa el conjunto de su retrato.

Especial hincapié hace María Esther Vázquez en la decisiva relación que mantuvo Borges con las mujeres: nos detalla buena parte de sus enamoramientos -y los poemas a que dieron lugar-, incluyendo aquel del que fue objeto ella misma...un amor no correspondido, hay que decir -aunque admitido aquí con toda naturalidad-; aún así, el lector de esta biografía no puede dejar de darse cuenta del tono algo -o muy- desdeñoso que Vázquez dedica alas dos esposas posteriores y tardías de Borges, Elsa Astete y María Kodama. No falta tampoco el continuo reconocimiento a otras mujeres que fueron quizás más importantes aún en la vida del escritor argentino: sumadre, leonor Acevedo, su hermana Norah, sus amigas Victoria y Silvina Ocampo, Fani Uveda, que trabajó en su casa durante casi cuarenta años...

La biografía se completa con una nutrida selección de fotos del escritor desde su más tierna infancia hasta los últimos años de su vida, con acertados y sensibles comentarios sobre las imágenes... un complemento perfecto para una biografía interesante y necesaria para los admiradores de este gran y siempre presente escritor.

miércoles, 16 de febrero de 2022

Lo mejor de 2021: Lo que opinan nuestros lectores

Con cierto retraso y tal como avisamos, estas son las listas que nuestros lectores han enviado indicando sus lecturas favoritas del 2021.

En riguroso orden de llegada.

Os agradecemos vuestra colaboración y, ya que estamos, nos encanta la enorme diversidad de vuestras elecciones.

Salud y cultura, amigos.

Anónimo

Ficción

Libros que merecen mejor valoración en el blog

Si una noche de invierno un viajero de Italo Calvino

Tres tristes tigres de Cabrera infante


Libro que me gustaría que reseñaran nada más que para ver qué valoración le dan

La mano junto al muro/El falso cuaderno de Narciso Espejo de Guillermo Meneses


Libro que llevaba años buscando y finalmente conseguí una copia

El hombre que hablaba de Octavia de Cádiz de Bryce Echenique


Nada que decir, apuestas seguras

Pedro Páramo y el llano en llamas de Rulfo

Ficciones de Borges

Pantaleón y las visitadoras de Vargas Llosas


Imprescindibles en el blog pero no en mi corazón

Bajo el volcán de Lowry

La insoportable levedad del ser de Kundera


No ficción

Libro que llevaba años buscando y finalmente conseguí una copia

Sociología y pragmatismo de Wright Mills

La distinción de Bourdieu

La selva de los símbolos de Turner


Relectura necesaria

La imaginación sociológica de Wright Mills

Outsiders de Howard Becker

La zona gris de Auyero


Libro de método que parece un fastidio pero que puede ser grato para gente de otras áreas

Los trucos del oficio de Becker

Describir el escribir de Cassany

Decir casi lo mismo de Eco


Clásicos que faltaban

La rebelión de las masas de Ortega y Gasset

Técnica y civilización de Mumford


Libros de mi país o sobre mi país que me gusta releer

Adiós al socialismo de Del Búfalo

La renta y el reclamo de Bautista Urbaneja

El Estado mágico de Coronil


Conseguidos por sorpresa

Orientalismo de Said

La invención de Irlanda de Kiberd

Comunidades imaginadas de Anderson


Gabriel Diz

Les dejo una selección de lo que he leído en 2021. Son 13 libros en total, algo más de uno por mes. Estuve un rato largo intentando dejar la lista en 12 para que fuera un libro por mes pero no lo logré:


1)Jane Eyre (Charlotte Bronte)

2)El corazón del daño (María Negroni)

3)Años luz (James Salter)

4)2666 (Roberto Bolaño)

5)Las tres vanguardias (Ricardo Piglia)

6)La virgen cabeza (Gabriela Cabezón Cámara)

7)Nuestra parte de noche (Mariana Enriquez)

8)La hermana menor (Mariana Enriquez)

9)El sueño de los héroes (Adolfo Bioy Casares)

10)Prins (Cesar Aira)

11)La sangre manda (Stephen King)

12)La llamada del Cthulhu (H.P. Lovecraft)

13)Persecución (J.C. Oates)

Carlos Ávila:

El descubrimiento del año: la escritora mexicana Fernanda Melchor. De

todas formas ha sido un año prolífico en esto con Alejandro Zambra, Óscar

Martínez, Kent Haruf o Andrea Abreu entre otros.

Relectura de clásicos: Memorias de un europeo de Stefan Zweig.

Decepciones: Serge de Yasmina Reza y No tengo tiempo. Geografías de la

precariedad de Jorge Moruno.

Autores que no me fallan: Marín Caparrós y su Ñamérica, Leila Guerriero

con Frutos extraños y Carrère con Yoga.

Buenas investigaciones y muy bien contadas: No digas nada de Patrick

Radden Keefe y Laëtitia o el fin de los hombres de Ivan Jablonka.

Una autobiografía muy potente: Trilogía de Copenhague de Tove

Ditlevsen.

Libros para reírse con ganas y desconectar: Cualquiera de los tres de relatos

de Kenneth Cook.

Lecturas que dejan mal cuerpo pero que es necesario hacer: Antisocial de

Andrew Marantz y Extrema derecha 2.0 de Steven Forti.

Propósito para 2022: Seguir y seguir leyendo cada día y atreverme con

Guerra y paz.

Pablo GP

Libros Preferidos:

- Donal Ryan: Corazón giratorio.

- Fiódor Dostoyevski: Los hermanos Karamazov.

- Donald Ray Pollock: El diablo a todas horas.

- Albert Cohen: Bella del señor.

- Elizabeth Kolbert: La sexta extinción.

- Mario Levrero: La ciudad y El lugar, de la Trilogía involuntaria (París me pareció más flojo).

Libros Destacables:

- Marlon James: Breve historia de siete asesinatos.

- Alan Parks: Enero sangriento.

- Juan Marsé: Últimas tardes con Teresa.

- Jeffrey Eugenides: Middlesex.

- Bruce Chatwin: Colina negra.

- Peter Kaldheim: El viento idiota.

Mención honrosa:

- Alan Parks: Hijos de Febrero.

- Natalia Ginzburg: El camino que va a la ciudad y otros relatos.

- D.H. Lawrence: El arco iris.

- Chriss Offutt: Kentucky seco.

- Emmanuel Carrère: Yoga

Decepciones:

- George Saunders: Lincoln en el bardo.

- Johnny Marr: ¿Cuándo es ahora? Memorias.

- William Gaddis: La carrera por el segundo lugar.

- Hubert Selby Jr: Última salida para Brooklyn.

Maqroll El Gaviero

Mis mejores lecturas del año (las dejo en 9):

- Los siete locos (Roberto Arlt)

- Limónov (Carrère)

- La mano izquierda de la oscuridad (UK LeGuin)

- Glosa (JJ Saer)

- Me llamo Rojo (Pamuk)

- Martin Eden (Jack London)

- Kokoro (Soseki)

- El idiota (Dostoievsky)

- La suerte de Omensetter (W Gass)


Si se pudiera meter poesía: mención especial a Basilio Sánchez (“He heredado un nogal sobre la tumba de los reyes”) y a Alejandra Pizarnik (cualquier cosa suya).

Ángel Muñoz

El mejor,

No digas nada, Patrick Radden Keefe, minucioso, objetivo (hasta donde uno puede serlo) y muy esclarecedor, el conflicto del IRA explicado casi como si fuera un novela de acción, espectacular.

Me daba perezón pero mira…

Línea de fuego, Arturo Pérez-Reverte, guerra civil y el más famoso de los miembros de la RAE… de entrada lo último que pensaba coger, pero me parece que Arturo sabe dar ritmo a las novelas, sabe transmitir un escenario con verosimilitud, y se intenta alejar de maniqueísmos. Lo fulminé en un plis-plas (¿estará esta expresión reconocida por la RAE?)

Me arriesgué y no me decepcionó

64, Hideo Yokoyama, citando a los inmortales No me pises que llevo chanclas, “Japón, mía que está lejos Japón” Lejos física y culturalmente, y este libro me situó en una sociedad a la que me costaba entender, con una forma de narrar que se aleja de mi zona de confort, pero mereció la pena, novela redonda.

Qué necesidad tenía yo…

A ver, que es que uno es masoca, empezar una serie de libros y dejarlos… me cuesta, y pasa lo que pasa. Entre las sagas en los que mil veces pensé para qué te metes… destaco como horrorosas, Balada de serpientes y pájaros cantores, Suzanne Collins;  La sexta trampa, J.D. Baker y La hora de los hipócritas, Petros Markaris.

Decepción especial para La era de la supernova, Cixin Liu (absurda es decir poco).

Y en el apartado me importa cero lo que me cuentas, Boston. Sonata para violín sin cuerdas, Todd McEwen (recomendación de ULAD, pero yo es que no le veo la gracia) y Contemplaciones, Zadie Smith (¿dónde está la Zadie de Dientes blancos?)

Sorpresas inesperadas

Esos libros que te llegan de algún modo raro y me han dejado impactado, La verdadera vida, Adeline Dieudonne (la violencia hacia la mujer contada de una forma distinta, sin guardar nada pero sin crudezas, obra de arte); El evangelio de la anguila, Patrick Svenson (un libro sobre anguilas, y que se queda corto… no hay mas que decir), Al final siempre ganan los monstruos, Juarma (miedo me daba la expectación creada, y merece la fama que tiene).

Me hicieron reír, mucho

Antes todo esto era campo atrás, Pablo Lolaso (solo para amantes del baloncesto), Subidón, Joaquín Reyes (solo para amantes… pues eso de la muchachada)

Para pasar un buen rato, con ciencia-ficción

Proyecto Hail Mary, Andy Weir (este autor tiene un don cuando habla del espacio) El largo viaje a un pequeño planeta iracundo, Becky Chambers (exquisito, no es el qué les pasa, son los personajes los que hacen esta novela)

Zoila Blanco

ATRAPA LA LLEBRE (L.Bastasic)

Y LLOVIERON PAJAROS (J.Saucier)

VERA (E. von Armin)

ELS DICS (I.Solá)

LA DRECERA (M.Martin Serra)

LAS LEALTADES (De Vigan)

LA AVERIA (F.Dürrenmatt)

ELS PROSCRITS DE SANTA FE (J, Masanès)

EL RETORN DEL CATO (M. Asensi)

TSUNAMI (A. Pijuan)

LLUM DE FEBRER (E.Strout)

L'ANY QUE VA CAURE LA ROCA (P. Coll)

LA KLARA I EL SOL (I. Kazuo)

AMARILLO (F. Romero)

EL IMPERIO DE YEGOROV (M. Moyano)

LAS GRATITUDES (De Vigan)

Sergio Borao Llop

Ante todo, gracias por las reseñas diarias.

En segundo lugar, os paso la relación de lecturas destacadas de este año que termina (tal vez -mi memoria no es tan precisa- vaya también alguna del 2020). El orden es alfabético por apellido de autor

Americanah, de Chimamanda Ngozi Adichie

La parábola del sembrador, de Octavia E. Butler

Noir, de Robert Coover

Todo lo que muere, de John Connolly

La casa de hojas, Mark Z. Danielewski

Solo el silencio, de R. J. Ellory

X, de Percival Everett

Vivir abajo, de Gustavo Faverón Patriau

Breve historia de siete asesinatos, de Marlon James

El gran cuaderno, de Agota Kristof

El intérprete del dolor, de Jhumpa Lahiri

Cuentos completos, de Mario Levrero

Ánima, de Wajdi Mouawad

Plop, de Rafael Pinedo

Las primas, de Aurora Venturini

Michi:

Mejor novela hispanoamericana: El día del Watusi - Francisco Casavella y Basilisco - Jon Bilbao

Mejor novela de lengua extranjera: Un mapa para un crimen - Collin Harrison y El club de los

mentirosos - Mary Karr

Mejor novela en galego: O paraíso dos inocentes - Antón Riveiro Coello 

Mejor libro de viajes: La frontera - Erika Fatland; Los sótanos del mundo - Ander Izagirre; El río de la luz - Javier Reverte 

Mejor ensayo sobre música: The Stooges: Combustión Espontánea - Jaime Gonzalo y Hotel California - Barney Hoskyns 

Mejor ensayo medioambiente: Sueños Árticos - Barry Lopez 

Mejor ensayo sobre cine: El otro Hollywood - Legs McNeil y Jennifer Osborne 

Mejor novela negra: La playa de los ahogados - Domingo Villar 

Mayor decepción: Desierto Sonoro - Valeria Luiselli y Temporada de Huracanes - Fernanda Melchor 



domingo, 29 de agosto de 2021

Diego Angelino: Con otro sol

Idioma original: Español

Año de publicación: 2018 en Argentina (2021 en España)
Valoración: Está muy bien

Curioso, por no decir otra cosa, esto del mundillo editorial. O si no, que alguien me explique cómo es que han tenido que pasar casi 50 años para que se recupere un conjunto de relatos premiado en un concurso cuyo jurado estaba formado por Borges, Bioy Casares y Eduardo Mallea. En cualquier caso, quedémonos con lo bueno y con eso de que mas vale tarde que nunca porque este "Con otro sol" es un pequeño gran libro.

Compuesto por dos partes, la primera de ella con los relatos que originalmente formaban parte de "Con otro sol" y la segunda con textos escritos en años posteriores, el conjunto trae a la mente, en lo estilístico y en lo "atmosférico", tres referencias fundamentales: la Comala de Rulfo, la Santa María de Onetti y la Yoknapatahwpha de Faulkner. 

Algunos de los motivos de estas reminiscencias serían el minimalismo de los textos, su carácter elíptico, su tono oscuro, turbio, lúgubre y sórdido (porque la vida es eso, la vida y la muerte), su unidad temática y estilística, sus personajes y situaciones que se repiten en los relatos, que reaparecen, tanto es así que cualquiera de las dos partes podrían ser el germen de sendas novelas "de las gordas", etc.

Yendo un poco más al detalle, la primera parte de "Con otro sol" está compuesto por relatos más "de personajes". Cada uno de ellos está protagonizado por alguno de los habitantes de Campo del Banco y en ellos el narrador es un mero observador de esas vidas que ocupan el centro de un texto en el que no importan el paisaje, la anécdota o el final, hasta el punto de que el conjunto tiene un cierto carácter documental.

En la segunda parte, en cambio, pierden peso los personajes a costa de las situaciones. Y aunque alguno de los relatos se sitúa en un plano temporal diferente al resto, sí que se mantiene cierta unidad temática y estilística. Esta vez los relatos nos trasladan a las guerras que a lo largo del XIX asolaron América Latina  y nos llevan de la mano de un espectral ejército que bien podría estar formado por las huestes de Lavalle en "Sobre héroes y tumbas". 

No sé si lo anterior sirve para hacerse una idea de lo que encontraréis en "Con otro sol". Si es así, genial; si no, solo deciros que es una colección de muy buenos relatos que destacan, sobre todo, por su tono y sus atmósferas. Afortunadamente, ha sido rescatado a tiempo. 

P.S.: Volviendo a pensar en el libro unos días después me viene a la cabeza la película "Historias mínimas" de Carlos Sorin. Pese a que el tono de los relatos es mucho más oscuro, ambas obras tienen en común esas vidas "insignificantes" que se entrecruzan, ese minimalismo en lo expresivo (ya sea literario o cinematográfico) y esa atmósfera especial. Igual es cosa mía, no sé.

viernes, 17 de noviembre de 2017

Nuestros Autores Olvidados #12: Laura, de Vera Caspary

Resultado de imagen de vera caspary laura amazonIdioma original: inglés
Título original: Laura
Año de publicación: 1943
Valoración: Está bien









De Vera Caspary no sabía absolutamente nada. Llegué a ella consultando un libro que aún no he leído completo, pero, me consta, contiene datos relevantes y cuya mera existencia ya es una buena noticia. Se trata de El séptimo círculo del infierno –subtitulado Escritores malditos, escritoras olvidadas –en el que Santiago Posteguillo, en la misma línea que este blog (mejor dicho, nosotros en la misma línea que su ensayo), reprocha a los poderes de diverso pelaje de cualquier lugar y época la persecución de determinados escritores a los que acaba relegando al infierno de la guerra, la cárcel, la censura, quizá el exilio, añadiría yo, y, por supuesto la violencia de género, para preguntarse después “cómo es posible que incluso en esos infiernos se escriba tanto y tan bien”. No olvida añadir que la discriminación de las escritoras es doble ya que a su activismo, rebeldía o lo que sea se añade su condición de mujeres.
Posteguillo sitúa a esta autora de novela negra en la cúspide del séptimo círculo, se lamenta de la persecución que destruyó su carrera, recuerda que autores como Borges y Bioy Casares reivindicaron seis títulos de su obra nada menos y que dos de sus novelas fueron llevadas al cine. Y en este punto me pregunto (retóricamente, claro) cuál será la causa de que se recuerde perfectamente el nombre de novelistas varones trasladados también a la pantalla por entonces, como Raymond Chandler, James M. Cain o Dashiell Hammett, y esta escritora haya quedado completamente eclipsada por el prestigio de Otto Preminger (Laura), pero también de Mankiewick, Stanley Donen, Fritz Lang y Cukor.
Entre 1922 y 1979 Caspary publicó hasta veintitrés títulos. En esta novela de 1943 adopta con toda naturalidad las convenciones del género que marcaban sus compañeros de generación, aunque manifestando sus sentimientos feministas. Elegantes, cínicos, mundanos, sarcásticos y escépticos los personajes van mostrando sus debilidades, sus alianzas y hasta sus cartas ocultas. En ese mundo de frivolidad y codicia, todos tratan de triunfar social y económicamente, pero hay una diferencia, mientras ellos compiten entre sí por adaptarse al modelo de virilidad exigido, ellas solo tratan de salir a flote. Saben que serán engullidas por él a no ser que, con un poco de suerte y talento, se conviertan en trofeo de triunfadores. Aunque en un principio parece que no, que la protagonista es una ganadora absoluta, que ha sabido abrirse paso en el mundo de la publicidad por sus propios medios, posee una economía saneada y se mueve con soltura en la sociedad neoyorquina a pesar de su procedencia rural. Pero ella intuye que necesita un protector, alguien que dé la cara por ella, y trata de enamorarse a toda costa.: “La mujer educada, no menos que la pobre trabajadora de una fábrica, está atada por los grilletes del romance.” Como vemos, una clara actitud feminista, que se repetirá más adelante camuflada entre los clichés del hiper-masculino género negro.
Este personaje, al que Caspary mata ya desde el comienzo –cuyo retrato preside su elegante vivienda, que seleccionaba sus lecturas, tenía un pigmalión por amigo y una criada incondicional, vestía bien, asistía a estrenos y frecuentaba los buenos restaurantes– iba a casarse precisamente el día que falleció. Alguien que llamó a su puerta le disparó un tiro a bocajarro.
¿Por qué una mujer que se ha hecho a sí misma se enamora una y otra vez de un patán con buena facha? Esto se pregunta Waldo Lydecker, escritor, viejo amigo y enamorado sin esperanza, pero él no es mucho mejor, utilizando armas intelectuales también manipula e intenta seducir a Laura. En los primeros capítulos conocemos su versión que, por cierto, presagia una trama trillada y predecible. Pero a partir de ahí, se produce una vuelta de tuerca, tanto argumental como narrativa, ya que cada una de sus partes está a cargo de un narrador distinto. Estos cambios de óptica, junto a los diálogos, conducen a un duelo de personalidades que va desvelando pistas, a menudo falsas, donde tiene lugar un fino análisis psicológico que el lector tiene que ir desentrañando. Caspary no lo pone fácil pero los candidatos tampoco son tantos y todos hemos leído lo nuestro: si no queremos adivinar el desenlace, mejor no darle muchas vueltas. Desde luego, la autora no tiene la culpa de que, a estas alturas, un relato así nos parezca archiconocido. Pero hay algo que, en mi opinión, es difícil de creer, no viene a cuento y desmerece dentro del conjunto: la introducción del detective en el triángulo amoroso, que a partir de entonces –según como se mire– se convierte en cuadrilátero.

martes, 11 de diciembre de 2018

Pedro Mairal: Una noche con Sabrina Love

Idioma original: español
Año de publicación: 1998
Valoración: muy recomendable

Este es el debut de Pedro Mairal, escritor del que La uruguaya me dejó una inmejorable impresión, gracias al estimable logro de retratar, desde una situación relativamente cotidiana, la esencia del individuo masculino en su teórica madurez. La repercusión de esta novela despertó cierto interés general por la obra del autor argentino y Asteroide decidió recuperar esta opera prima que ya fue premiada, dos décadas atrás, y añadirle un prólogo del propio autor que resulta ser un valioso texto.
Puede que en esta decisión pesara el hecho de que las dos historias tienen ciertos trazos comunes. Las dos retratan a hombres en edades "complicadas": la adolescencia en fase final y la madurez. La cercanía de los 20 aquí (Daniel, el protagonista, tiene 17) y la de los 40 en La uruguaya. Hombres que se desplazan fuera de su hábitat para asuntos relacionados con la entrepierna. Cuyo destino es la incerteza.
En Una noche con Sabrina Love el adolescente Daniel, empleado precario de un almacén frigorifico de aves, accediendo de forma irregular a un canal porno resulta agraciado en un curioso sorteo a través de una línea telefónica de pago. Su número es el escogido entre miles de concursantes para pasar una noche con Sabrina Love, porno-star que presenta una especie de consultorio o programa en horario de madrugada. El sueño de Daniel, debutar en manos de una voluptuosa profesional, se materializará, pero Daniel, que vive en la miseria y bastante lejos del estudio en que tiene que producirse el encuentro, en Buenos Aires, no dispone de medio alguno para llegar allí: ni vehículo, ni dinero, apenas ha podido hacer que su hermano le apañe un alojamiento en casa de un amigo. Además, es menor de edad y ha tenido que mentir a la productora del programa para que le permitan acudir a disfrutar de su premio.
En fin: una situación original, pero que no daría para mucho, quizás, en manos de otros escritores. Mairal se las apaña para convertirlo en una centena de paginas que retratan una sociedad, o eso he percibido de una manera subliminal. O sea, Mairal me ha enredado con sus malas artes y he visto una sociedad rural alejada de la urbe, una nación joven, ansiosa e ilusionada pero aún inacabada, precaria y torpe en la acometida de sus propósitos (y sin ánimo de ofender: la semana en que acabo esta reseña los dos hechos argentinos más recientes son el lío de la vuelta de la final de la Libertadores y las lágrimas de Macri). Jodido Mairal, ahora me da por ejemplificar en ese Daniel a toda una nación. Y no: puede que Daniel solo represente al género masculino gobernado por las gónadas como el tipo de La uruguaya. 
Daniel, regreso a la sinopsis de un libro que hay que leer para hacerse una idea de toda su carga, traza una especie de odisea hasta llegar a Buenos Aires. Sus encuentros son, todos, dignos de mención, y es curioso que de todos ellos, de todos esos intentos de conseguir alcanzar su sueño, solo salga malparado cuando unos soldados uniformados le despojan de la poca plata que acarrea. Otro símbolo: un camionero parece conocer muy de cerca a quien causó la muerte de sus padres en un accidente en una de esas curvas peligrosas de carreteras en muy mal estado.
Y ya paro: no me extraña el premio ni los elogios de figuras como Bioy Casares. Lo que parece una simple estampa costumbrista se adereza de manera que se blinda en la memoria. Vaya con Mairal.

lunes, 23 de noviembre de 2009

Juan Jacinto Muñoz Rengel: 88 Mill Lane

Idioma: español
Fecha de publicación: 2006
Valoración: Muy recomendable

Últimamente leo muchos libros de relatos; quizás sea por el poco tiempo libre del que dispongo en estos momentos y la necesidad de dedicarme a una literatura no banal que sí más llevadera (que novelones decimonónicos) que me invade.

Y así, estoy descubriendo autores jóvenes y españoles que se dedican al cuento, un género muchas veces infravalorado. Recientemente tuve ocasión de charlar con una escritora más o menos célebre que se me quejaba de que ella adora el relato pero que en su editorial siempre le dicen: "¿Y para cuándo la novela?". Y cuando yo le contesté que para mí la novela es la madre de todos los engendros literarios, la buena mujer torció el morro: "No estoy de acuerdo, un cuento bien escrito posee tantas o más cualidades que una novela". Pero vamos, me pareció estúpido entonces como me parece estúpido ahora comenzar una discusión nutrida con puntos a favor y puntos en contra para coronar a la reina del baile de las letras: ¿cuento o novela?

Está claro que Muñoz Rengel, autor que con apenas treinta y cinco años se ha hecho con buena parte de los más prestigiosos concursos de cuentos de España, apuesta, de momento, por el cuento: y la verdad es que, viendo su talento para ello, no se trata de una opción descabellada.

88 Mill Lane está formado por diez cuentos ubicados en Londres, ciudad donde el autor vivió una temporada. Para los que adoramos el idioma, el estilo, las brumas y los personajes que inspira la capital inglesa, eso es algo altamente apeticible. Y decir que todas estas breves historias donde lo mágico y lo cotidiano conviven con asombrosa armonía (la sombra de Cortázar, Borges o Bioy Casares es alargada), han sido galardonadas en algún certamen.

No quiero dar muchos detalles sobre cada relato para no destriparlos, pero sí algunas pinceladas: hay una sociedad que permite a sus miembros intercambiar sueños; un rincón del zoo de Londres con peligrosos e inauditos especímenes; una perla que contiene el universo (homenaje confeso del autor al Aleph borgiano); un tipo que observa y escribe sobre vidas ajenas en una cafetería (y al que le depara una desagradable sorpresa); navajas hechas con los cuernos de un vengativo toro; un desván con un inclasificable y peligroso huésped, o una ancianita que organiza una cena en su casa y obliga a sus invitados a vestir como si estuvieran a principios del siglo XX, ausencia de móviles inclusive (uséase: barrio aislado y sin teléfonos para pedir socorro...).

Vamos, que me ha encantado lo que escribe este hombre, Juan Jacinto Muñoz Rengel: el chico promete...