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domingo, 1 de marzo de 2026

ULAD al desnudo

Sí: le hemos pedido a cierta IA que nos generara una imagen con un pastel de cumpleaños. Hoy cumplimos diecisiete años de existencia efímera e insistencia estéril. Que leáis, cojones.

Nos ha regalado esta cursilada y hemos dicho OK. Así hacemos que se confíe, porque a partir de aquí seguiremos rebelándonos. 

Si es que ello aún es posible, este blog podría votar el año que viene, cumplidos los dieciocho. O sea, estamos en el último año de adolescencia virtual, y después ya responderemos de nuestros crímenes. Y nuestras aisladas reivindicaciones o asunciones de culpabilidad pasan por la autoadulación, aunque no tengamos estudios de medios ni informes ni posibilidad de medir fiablemente nuestro impacto, si seguimos desde este rincón será porque nadie nos ha silenciado o porque buscamos que alguien nos haga casito o porque alguno aún se quejaría si a las 12:00 hora local no apareciéramos con lo que nos ha apetecido - colectivamente - ese día.

Para celebrarlo, hoy nos gustaría compartir el contenido de las bibliotecas de nuestros colaboradores, y os rogamos (encarecidamente, como hay que rogar) a los lectores que hagáis lo mismo. 

Se trata de un sencillo ejercicio que  nos permitirá trazar una especie de perfil (que, convertido en metadatos, subastaremos al mejor postor) de la biblioteca tipo de nuestra comunidad. Olvidaos, por eso, de que empecemos a emitir videos por Instagram con ese truquito tan sumamente irritante de sostener estratégicamente el libro de manera que no se vea su portada. Nosotros, como siempre, muchos libros, de golpe, y a la cara.

Os pedimos:

Cinco autores más presentes en vuestra biblioteca personal y número de volúmenes que poseáis de cada uno.

Más una mención honorable (ese autor que os encanta pero no ha entrado en esa lista)

Más un placer culpable.

Estos son los nuestros, empezando por los de nuestros más recientes nuevos colaboradores, que todavía no habían sido sometidos al escrutinio público de exponer sus filias, fobias, vergüenzas y perversiones (las literarias, de momento).

Alain:

Primer puesto, con aprox. 30 libros (entre español y japonés): Yukio Mishima. Siempre hago la broma de llamarle ‘mi ultranacionalista favorito’, pero como están las cosas, ya no me hace tanta gracia. Lo que es innegable es su gran talento.

Segundo puesto, con aprox. 25 libros (entre español y japonés): Kenzaburo Öe. La contraparte. Afín al comunismo en algún momento de su vida, antibelicista y antiimperialista. 

Tercer puesto, con 20 libros (entre inglés y español, novelas, cuentos y poesía): Charles Bukowski. Nada que ver con lo anterior. Hilarante.

Mención honorífica (no las cuento como obras independientes, pero en cantidad de libros físicos, demasiados): Asano Inio. Autor de obras maestras del cómic japonés como Oyasumi Punpun. Su más reciente manga, Mujina, está genial.

Gusto culposo (aunque en realidad no). Para toda la comunidad lectora ‘hardcore’ será como decir una blasfemia, pero tengo más de 130 títulos en mi librería de Audible.

José Miguel:

En general, no soy muy completista, por lo que no tengo la necesidad de comprar todo lo que ha publicado determinado autor, por mucho q me guste. Prefiero diversificar autores, aún así consultando la base de datos, sí que acumulo títulos de determinados autores, allá van:

- En primer lugar, con 15 títulos: Gabriel García Márquez ( unos títulos mejor q otros, pero gran literatura).

- En segundo lugar con 11 títulos: Stefan Zweig ( en realidad tengo 4, pero es q solo el volumen de Novelas ya tiene 11 novelas dentro).

- En tercer lugar con 8 titulos: José Saramago (no necesita mayor explicación).

- En cuarto lugar con 7 títulos: Fiodor Dostoyevski ( idem que el anterior).

- En quinto lugar con 7 títulos: Franz Kafka ( una pena q no escribiera más y, sobre todo, q no concluyera lo poco q escribió).

- Menciones honoríficas, no llego a tener tantos títulos: Sandor Marai, Irene Nemirovski, Leonardo Padura, los rusos ( Tolstoi, Chejov, Gogol, Goncharov, Pushkin).

 Félix:

Como José, aunque por otras circunstancias más económicas, tampoco he podido completar a mis escritores preferidos, y recién el año pasado me pude permitir comprar mis propios libros. Así que es una mezcla de la biblioteca de mi familia y la mía 

* Osvaldo Soriano, 13 títulos: un bestseller que aunaba entretenimiento y profundidad como pocos 

* J.M Coetzee, 9 títulos: un gran escritor

* Charles Bukowski, 9 títulos: no es una preferencia, pero me gusta bastante 

* Haruki Murakami, 8 títulos: en principio, me gustaba mucho, luego, como dice uno de sus personajes, ni me gusta ni me disgusta 

* John Steinbeck, 8 títulos: este sí una de las maravillas de la literatura 

Otros de los cuales tengo varios y/o me marcaron: Tolkien, Rowling, Asimov, Kristof, Sabato, Oé, Pamuk, Faverón Patriau, Barth, Foster Wallace 

Gusto (medio) culposo: una tendencia pronunciada a (re)leer libros de entrevistas para encontrar un faro y fantasía juvenil para no olvidar el asombro y la inocencia (quiero decir la buena, no la que es una excusa para el romance tóxico)

 Juan G.B.:

-Primer puesto, con 15 títulos: Leonardo Sciascia (os pensábais que iba a poner Megan Maxwell, no lo neguéis).

-Segundo puesto, con 12 libros cada una: Donna Leon (puedo explicarlo... más o menos), Fred Vargas y Eduardo Mendoza.

-Tercer puesto, con 6 títulos (pero porque se murió antes de escribir más): Bruce Chatwin.

Mi mención honoraria sería tanto para Ítalo Calvino como para Andrea Camilleri, leídos sobre todo de la biblioteca pública, aunque tengo cinco de cada.

Mi placer culpable:  Pues, ahora en serio, las novelas de Megan Max... Nooooo! Los fumetti de Dylan Dog, que también tengo unos cuantos.

 Francesc:

-Roberto Bolaño (incluyendo algún libro sobre su obra) 19

-David Foster Wallace (ídem) 18

-Michel Houellebecq (otro ídem) 11

-Riszard Kapuscinski, Thomas Pynchon - 10

Mención honoraria: Jonathan Franzen -porque sólo publica tochos cada década o así

Placer culpable: Javier Cercas - aunque sea para ponerle verde tras su sofocón monárquico.

 Koldo:

Números aproximados por el desorden que uno tiene. Allá va:

- Primer puesto, con unos 15 títulos: Patrick Modiano (hubo un tiempo preULAD en el que leí como un puto loco todo lo que publicaba).

-Segundo puesto (comparten por lo tanto medalla de plata), con unos títulos cada uno: Michel Houellebecq y Ramiro Pinilla.

-Cuarto puesto, con 10 títulos: Yukio Mishima.

-Quinto puesto, con 8-9 títulos: Atxaga, Mujica Lainez, García Márquez, Mariana Enríquez...

Mención honoraria: Yugoslavos o exyugoslavos raros (Danilo Kis, Aleksandr Tisma, Ivo Andric, Semezdin Mehmedinovic, Predrag Matvejevic, Slavenka Drakulic y compañía) y autoras argentinas (Mariana Enriquez, Silvina Ocampo, Sara Gallardo, etc)

Mi placer culpable:  Los libros de viajes polares. 

 Carlos

Dadas las siguientes condiciones: 1) Un grado de desorden no aceptable para un letraherido; 2) Exagerada tendencia a la diversidad; y 3) Uso frecuente, quizá abusivo, de las bibliotecas públicas; mis números, obtenidos de vistazo superficial a la estantería, quedan claramente lejos de mis ilustres compañeros y dejan un podio así de multitudinario, y que buen esfuerzo me cuesta componer:

- Oro: con unos cinco títulos, quizá alguno más, tendríamos a Juan Benet, Cela (no por afición, sino por aluvión), García Márquez, Torrente Ballester y Valle Inclán

- Plata: con alguno menos, digamos cuatro aunque podrían ser más, Bernardo Atxaga, Borges, Cortázar, Eco, Joyce, Kafka, Sartre, Unamuno, por ahí andan

- Bronce: se lo daríamos a algunos pensadores políticos que hoy en día es mejor no nombrar, y que descansan en cajas en algún altillo

Mención especial a algunos de mis favoritos a quienes no he tenido la elegancia de dejar demasiados derechos de autor, ni a ellos ni a sus descendientes, diríamos Baroja o Juan Goytisolo.

¿Placer culpable? Casi todos lo son, pero a nivel lector admitiría dos: cierto gusto por rarezas, especialmente del siglo XX, y una manga ancha injustificable para tolerar algún mainstream, pero muy de cuando en cuando, las neuronas descansan un poco y después se critica muy a gusto.

Marc:

Bueno, pues creo que mi lista no sorprenderá a nadie, pero ahí voy:
  • Primer lugar: Paul Auster, del que he leido la friolera de 22 libros y al que voy a echar de menos toda mi vida. Por suerte, hay cierta continuidad en el legado, pues:
  • Segundo lugar: Siri Hustvedt, con 16 libros. Mi admirada Siri, siempre entre mis favoritas.
  • Tercero, y dedicado a Juan: Haruki Murakami, con 15 libros. El eterno candidato al Nobel al que creo que ya se ha pasado el sushi. Pero ahí está y ahí están mis buenos ratos con las leturas de sus libros.
  • Cuarto puesto: Stefan Zweig, con 9 libros. ¡Y los que me faltan!
  • Quinto puesto: Annie Ernaux, con 8 libros. Pocos son para una premio Nobel.
  • Mención honoraria a mis amados escritores nórdicos, ¿cómo entenderíamos la oscuridad de la vida sin sus libros?
  • Placer culpable: la verdad es que pocos, aunque en el pasado mucha novela policíaca llena de clichés como las novelas de Baldacci.
Oriol:

Aunque siempre he sido un fetichista del libro físico, durante años prioricé la lectura de documentos sacados de bibliotecas públicas a la compra de ejemplares propios (ya sean de primera o segunda mano). En cualquier caso, ahora que mi colección literaria va tomando forma, puedo decir que:

Los autores más sobrerrepresentados son:
  • Stephen King (25 títulos).
  • Patricia Highsmith (22 títulos).
  • Clive Barker (15 títulos).
  • Alberto Moravia (13 títulos).
  • H. P. Lovecraft (12 títulos).
  • (No cuento el número de tomos de manga, ya que Masashi Kishimoto y Eiichiro Oda se alzarían con una aplastante victoria gracias a mi obsesión juvenil por Naruto y One Piece.)
Mención honorífica: El año pasado habría dicho que lamentaba no tener en mi biblioteca personal mi novela favorita, la magistral Memorias del subsuelo de Fiódor M. Dostoievski, pero como me la regalaron hace poco, voy a sentir el no tener más libros de tapa dura de la editorial Valdemar.

Placer culpable (por llamarlo de algún modo, ya que me parece bastante estúpido avergonzarse de según qué gustos, por más que muchas personas, presuntamente serias, no sean capaces de entenderlos): "Baja" literatura ("pulp" y bolsilibros, géneros "menores" como el terror, el policíaco, el "western", etc...) y literatura sórdida (ya sea por oscura, perversa, decadente, fetichista o todo lo anterior a la vez).  
 
Santi:
Como tengo mi biblioteca dividida entre Bilbao y Lisboa, entre libros físicos y digitales, no voy a conseguir dar números exactos, y tampoco voy a poder comprobar mis recuerdos o impresiones; en todo caso, así de memoria, diría que estos son los autores de los que tengo más libros:
  • Ramiro Pinilla
  • Julio Cortázar 
  • Andrea Camilleri 
  • Stephen King 
  • Agatha Christie
La mención honorífica es para Terry Pratchett, un autor del que he leído un buen montón de libros, pero de quien poseo muy pocos, porque mi práctica es leer sus novelas mientras viajo, y "liberarlas" cuando las termino.
 
Placeres culpables no tengo muchos, porque asumo sin culpa todos mis placeres lectores, aunque de vez en cuando me doy el gusto de comprar una novela policiaca baratucha y llena de clichés para descansar las neuronas.

En fin:
 
Es muy posible que, si los autores más mencionados no encajan en nuestro alcance habitual (difícil, con más de seis mil reseñas, pero vaaamos) nos decidamos a prestar atención a alguno de ellos. Pero no prometemos nada.

miércoles, 9 de julio de 2025

Seicho Matsumoto: Un lugar desconocido

Idioma original: japonés 

Título original: 聞かなかった場所 (Kikanakatta Basho)

Año de publicación: 1975

Traducción: Marina Bornas

Valoración: bastante bien

Tsuneo Asai es un modesto, aunque de lo más eficiente, funcionario del Ministerio de Agricultura japonés que, en el transcurso de un viaje de trabajo con su jefe, recibe la noticia de que su esposa Eiko ha fallecido de forma repentina. Tras el estupor inicial y una vez cumplidas las debidas ceremonias funerarias Asai se pone a indagar sobre las circunstancias concretas de la muerte de su esposa, quien, por lo visto, sufrió un infarto y por ello hubo de refugiarse en una tienda de cosméticos de un barrio que no era el suyo, donde al fin falleció. Pero el viudo empieza a sospechar que hay algo raro en todo el asunto y comienza a investigar sobre una posible doble vida de su mujer.

La novela nos va desgranando, al menos en sus tres cuartas partes, toda esta pesquisa del infausto Asai para averiguar la verdad. No se trata, en todo caso, de un thriller trepidante, ya que el protagonista actúa exactamente como lo que es: un funcionario discreto e incluso gris, pero concienzudo y persistente, que va dando todos los pasos necesarios, uno a uno, pera llegar a su objetivo. Lo mismo que hace, por cierto, autor del libro, que elige una narración no diré que morosa, pero sí pausada y exhaustiva, con frecuentes recapitulaciones (quizá innecesarias, aunque tampoco es que molesten demasiado) sobre lo que ha ocurrido hasta ese momento. En todo caso, es una lentitud engañosa, puesto que llega un momento en que los acontecimientos se precipitan y de qué manera... No voy a adelantar nada, claro, salvo que el cuitado Asai acaba metiéndose por caminos que nunca pensó que fuera a transitar...

A Matsumoto, prolífico escritor de novelas no sólo policíacas (también de carácter histórico) se le considera, al parecer, el "Simenon japonés", al haber sido el primero en introducir una importante carga psicológica en la novela negra -más bien noir, en este caso- de su país. No digo que no, pero a mí esta obra me ha recordado más a las de la gran Patricia Highsmith, con sus personajes aparentemente inocuos pero proclives al crimen y sin remordimientos por ello -aunque sí con miedo al castigo-; sus tramas que transcurren en buena medida dentro de los pensamientos de sus protagonistas, su mundo de secretos y recelos... y también de los imprevistos de los que está trufada cualquier vida, por controlada que parezca y que determinan en muchas ocasiones nuestro devenir. Su comprensión de los rincones no sólo oscuros, sino turbios del alma humana y la empatía que no podemos dejar de sentir por sus personajes. Lo mismo que ocurre en este libro de Matsumoto, un escritor al que habrá que seguir leyendo y descubriendo pequeñas joyas como ésta, bisutería de aspecto modesta que pueden esconder brillantes quizá no perfectos del todo pero, precisamente por eso, más interesantes.

miércoles, 2 de julio de 2025

Grace Ellis & Hannah Templer: De otro planeta

Idioma original: inglés

Título original: Flung out of Space

Año de publicación: 2022

Traducción: Esther Cruz Santaella

Valoración: recomendable y, sobre todo, para fans

Una vez más, resulta aconsejable acudir  al subtítulo de este libro para enterarnos de qué va... Pues bien, dice así: Las indecentes aventuras de Patricia Highsmith. En realidad, con esto ya sería suficiente para dar por hecha la reseña o al menos, dos tercios de la misma. El resto sería dar mi parecer ("me ha gustado mucho, bla, bla, bla"), aconsejar su lectura ("no os lo perdáis y menos aún quienes seáis fans de esta escritora, bla bla bla"), cobrar mi suculentos honorarios y pa' casa... Pero vaya, uno es un profesional prestigioso del mundo de las reseñas y vosotros/as os merecéis algo un poco más elaborado y además, si no, me echan de este chollo, así que aquí va la de esta ¿biografía ficcionada gráfica? ¿Ficción biográfica gráfica? ¿Lo que sea, pero gráfica? Bueno, da igual la taxonomía que apliquemos a esta obra; el caso es que se trata de una recreación de la época juvenil de la gran escritora Patricia Highsmith, justo en el momento previo -meses, en verdad- a que comenzara a publicar novelas, cuando se dedicaba, para su desespero, a escribir guiones para cómics, algo que le resultaba bastante degradante -y muy gracioso a las autoras de este otro cómic, puesto que insisten bastante en ello-, mientras se dedicaba a crear sus primeras obras literarias de enjundia: las novelas Extraños en un tren y Carol (que primero se llamaba así, luego se publicó como El precio de la sal, firmada con un pseudónimo, y en 1989 volvió a ser Carol, ya con la autoría declarada de Highsmith). Momentos complicados para esta escritora, en primer lugar por las cuitas propias de cualquier escritor o escritora que trata de publicar su primer libro (a no ser que sea algún presentador/a de televisión, influencer, tiktoker o cualquier otra gansada por el estilo), pero también -al menos es sobre lo que las autoras de este cómi... novel... biografía gráfica o lo que sea, hacen mayor hincapié- por su lesbianismo galopante, que no sólo se ve obligada a disimular -tampoco mucho-, sino que le crea un fuerte sentimiento de culpa y le impulsa a buscar ayuda psicológica e incluso a seguir lo que hoy llamamos "terapias de conversión". Esta situación nos puede parecer hoy un despropósito (y con razón) a las personas de bien, pero recordemos que la historia está ambientada a finales de los años 40 del pasado siglo, por más que sea en Nueva York, una gran ciudad donde era esperable encontrar un poco más de tolerancia. Aún así, la homosexualidad era considerada una enfermedad que debía ser tratada por psicólogos y terapeutas, algo a lo que incluso una personalidad tan indómita como la de Patricia Highsmith no pudo resistirse. 

Este libro se centra en gran medida en esta circunstancia de la vida de Highsmith no sólo por el "interés humano" que pueda tener, sino porque El precio de la sal/Carol se convirtió en una novela emblemática para el colectivo homosexual LGTBIQ+, al menos en EE.UU. y, por motivos que se me escapan, para su autora suponía la continuación natural de Extraños en un tren, novela que, por cierto, le supuso un éxito no menor, con adaptación cinematográfica dirigida por Hitchcock, etc. A partir de estas dos primeras novelas, la carrera y la vida de Patricia Highsmith cambiaría para siempre, permitiéndole su éxito dejar el mundo de los cómics -atención, por cierto, a la aparición de un joven Stan Lee- que tanto aborrecía. Ahora bien, que nadie piense que estamos ante una suerte de ficción hagiográfica sobre una de los iconos del colectivo LG+ o algo así. Para nada, puesto que las autoras de este libro no han pretendido en ningún momento ocultar los "defectillos" de su protagonista; a saber: un borderío bastante acentuado -esto era previsible, dada su fama de arisca- y, peor aún, arraigados prejuicios contra ciertas etnias o religiones -básicamente los judíos-; la razón para ello no se explica, pero recordemos que esta escritora fue criada por su abuela en la Texas de los años 30, que sospecho no era el mejor lugar para quien no fuera blanco, anglosajón y protestante... Precisamente, en la nota preliminar a la novela gráfica (vamos a llamarla así) la guionista de la misma, Grace Ellis incluye estas palabras al respecto:

"La historia de la humanidad está llena de seres humanos complicados y destructivos. Creo que es importante que no olvidemos eso. No todas las figuras influyentes o relevantes merecen que se las ponga en un pedestal, lo que incluye a mujeres y personas LGBTQ. Las hagiografías simplificadas tienen sus objetivos, pero considero que, en última instancia, nos hacen un flaco favor al mostrar a personas reales reducidas a simples héroes y villanos, cuando la verdad casi siempre es más rica y compleja (...)"

No puedo estar más de acuerdo, aunque también cabe preguntarse qué ocurre para que la autora de un libro sobre otra escritora real, en este caso, tenga que incluir esta nota a modo de prólogo para evitar herir susceptibilidades y, en última instancia, poner la venda antes que la herida, por si las moscas... No sé, casi se diría que el público lector (por no hablar del público televidente o usuario de las redes sociales) no está formado por adultos conscientes de la complejidad del mundo, de la variedad de personalidades y comportamientos humanos y de las interacciones entre las personas, sino por pre-púberes incapaces de entender las cosas de forma no binaria: bueno/malo; me gusta/no me gusta; salvación/condenación eterna en los fuegos del Infierno (lo digo por decir, ¿eh?, que ya sé que no es así y todos nosotros nos movemos en la sutileza, ambigüedad y tolerancia como peces en el agua).

Por apuntar alguna cosa sobre el aspecto gráfico del libro, el trabajo de Hannah Templer me parece magnífico, desde el planteamiento de cada página y el uso de una gran diversidad de planos -por cierto, muy eficaz e inteligente el recurso a repetir las viñetas finales de algunas páginas en la siguiente, para enfatizar el efecto que se quiere transmitir... además de ahorrarle algo de trabajo a la dibujante-, hasta el estupendo trazo, claro a la par que expresivo y detallista. Además de al cómic clásico norteamericano (el de superhéroes, por entendernos), a mí, que ya soy un señoro machirulo de ésos, me ha recordado al de dibujantes franceses e italianos de los 80-90, como Vittorio Giardino e incluso, cuando se trata de mujeres, a... ejem, Milo Manara. Pero no, debo de estar equivocado... ¿Cómo va a ser un referente para una historia donde la protagonista se acuesta con un buen número de macizas gentiles congéneres a lo largo de la misma (perdón por el spoiler, si es que lo es) un tío que las dibujaba de maravilla, para solaz de los salidos de media Europa? Y que conste que yo sólo leía sus cómics por los guiones...

Un montón de títulos de (que no sobre) doña Patricia Highsmith reseñados: aquí

viernes, 21 de febrero de 2025

Patricia Highsmith: El cuchillo

Idioma original: Inglés
Título original: The Blunderer
Traducción: Manuel G. Palacio
Año de publicación: 1954
Valoración: Entre recomendable y está bien

Patricia Highsmith es una de escritora cuya obra he leído y releído obsesivamente. Como tenía un grato recuerdo de su novela El cuchillo, he decidido abordarla por segunda vez varios años después. ¡Y qué bien que lo haya hecho, porque menudo librazo está hecha!

En efecto, El cuchillo es un librazo. Y aunque en algunos apartados da la impresión de no ser una obra tan pulida como otras de Highsmith, sigue rezumando identidad autoral, eficacia estilística, nitidez temática y buen pulso narrativo.

Su argumento es brillante en su sencillez solamente aparente, y abunda en los ingeniosos giros de tuerca, enredos, equívocos y claroscuros que tanto engrandecen la obra de Highsmith. Asimismo, funciona como excusa para entregar varios estudios de personaje muy detallados, y para reflexionar, entre muchos otros temas, en torno a las relaciones matrimoniales, el deseo insatisfecho y la culpa.

Todo empieza cuando un librero llamado Melchior J. Kimmel, tras asegurarse de que un testigo le ve asistir al cine, abandona el local, sigue en su coche el autobús en el que va su mujer y la mata durante una parada de descanso. Walter Stakhouse, un abogado, lee sobre el incidente en el periódico y enseguida sospecha que el marido de la víctima puede ser el asesino, e intuye qué método ha empleado para salirse con la suya. Más tarde empieza a fantasear con imitarlo para deshacerse de Clara, su mujer, una neurótica que lo martiriza constantemente y lo aísla cada vez más de sus amigos y conocidos. Clara muere poco después, aparentemente tras suicidarse; sin embargo, un detective implacable y ambicioso no sólo comienza a investigar a Stakhouse, sino que decide reabrir el caso de Kimmel.

El cuchillo contiene un primer capítulo que enseguida engancha al lector, una premisa extraordinariamente ingeniosa, un elenco de personajes muy bien perfilados, algunos de los elementos narrativos propios de la autora y reflexiones de gran calibre.

Como viene siendo habitual en las obras de Highsmith, el elenco principal está muy bien trabajado. Tanto Stakhouse (el protagonista indiscutible) como Clara, Kimmel e incluso personajes que tienen menos foco (por ejemplo Tony, Ellie o Jon) son creíbles.

Sólo le pondría dos pegas a El cuchillo. En primer lugar, que presenta tanta profusión de detalles que algunos de ellos aportan más bien poco; pienso, por ejemplo, en la relación que Stakhouse mantiene con su hermano y su padre, en cierta información acerca de los proveedores y clientes de Kimmel o en la desaprovechada afición artesanal de éste último. Afortunadamente, estos pasajes rellenados con paja no realentizan al conjunto, que por otro lado se desarrolla con asombrosa fluidez. 

La segunda pega que le ponría a la novela es que el detective Corby se siente por momentos poco verosímil, y funciona más como detonante de acontecimientos que como un personaje en sí mismo. En cualquier caso, hay que admitir que protagoniza algunas de las mejores escenas.

Poco más que añadir: El cuchillo es, insisto, un librazo. Todos amante del género negro y de la obra de Highsmith debería leerlo, como mínimo, una vez en su vida.  


También de Patricia Highsmith en Un Libro Al Día: Aquí

miércoles, 8 de enero de 2025

Irene Cuevas: Un momento de ternura y de piedad

Idioma: español 

Año de publicación: 2024

Valoración: entre recomendable, está bien y se deja leer

Esta novela parte de una premisa de lo más sugestiva: la protagonista -no conocemos su nombre- se dedica a asesinar ancianas, por encargo de sus herederos, para poder así mantener a su madre ingresada en una clínica psiquiátrica debido a sus continuos intentos de suicidio (es obvia la lectura psicoanalítica del argumento, más aún cuando la novela va acompañada, al menos en su primera edición, por un opúsculo titulado Matar a las madres). En principio, parece un plan sin fisuras que, dentro de su dinámica macabra, transcurre según lo esperado por la protagonista. Hasta que un día acepta el encargo de finiquitar a una víctima que no encaja exactamente con su target habitual...

Aquí he de mencionar un punto que, aunque pueda parecerlo, no resulta en absoluto baladí: varios de los personajes femeninos que aparecen, entre ellas estas víctimas de nuestra asesina -a las que, cierta mente, mata con toda ternura y piedad, como describe el título de la novela- están inspiradas en escritoras a las que admira la autora de la novela (no es que yo sea muy listo, es que lo explica ella en el epílogo); así, encontramos a Sylvia Plath, Diane di Prima, Patricia Highsmith... y, sobre todo, a Lucia Berlin, que no tiene tan sólo una presencia anecdótica, sino que se convierte en un personaje central de la novela. La inclusión de esta escritora -o del personaje inspirado en ella- va, por tanto, más allá del simple guiño (incluso del guiño-guiño-codazo-codazo); de hecho, podría interpretarse como una metáfora de la influencia que ha tenido su obra literaria en la de Irene Cuevas o incluso en su vida, en general, aunque yo diría que llega más allá, hasta caer en cierta fantasía mitómana... En fin, eso tanto da, pero el caso es que esta aparición puede provocar en un eventual lector o lectora lo mismo una sonrisa cómplice que un cierto rubor debido a lo que en inglés se conoce por spanish shame... En todo caso, que cada cual decida o se deje llevar por sus propias reacciones.

Por ir avanzando: ¿a qué viene, os preguntaréis (supongo yo, aunque puede que no) la indecisión que muestro en la valoración de este libro? Pues me explico: por determinados aspectos, tanto el  humor negro pero suave y con un punto de absurdez (que podríamos entroncar con cierta tradición española, desde Jardiel Poncela o Miguel Mihura a, por ejemplo, Juan José Millás), así como los deliciosos diálogos de la protagonista con su madre suicida frustrada, la novela me parece, sin duda, recomendable. Por otro lado, está bien en cuanto a las referencias que prodríamos calificar de "metaliterarias" (las comillas no sobran) que incluye, pues, aunque sean muy explícitas, tampoco tienen por qué condicionar la lectura de quien no las conozca o no las pille. Ahora bien, como ya he comentado, también pueden producir un creciente rubor que no beneficia a la impresión final que deja la novela.

Por último, la novela contienne también algún momento propio de "novela romántica para jóvenes adultos" (momentos Heartstopper, por decirlo así, con personajes que se diría fueran a aparecer en First dates). Seguro que a más de un lector o lectora le resultarán de lo más satisfactorio estos momentos y diálogos -y no me refiero a las escenas eróticas, bastante logradas, por lo demás-, pero a mí, que ya soy todo un señoro que perfectamente podría tomarse un brandy Soberano en cordial sobremesa con Pérez-Reverte, me han parecido morralla que le sobra a una novela que muestra otras virtudes interesantes. Por ejemplo, el estilo ágil, fresco y con una pátina poética, el humor y, por qué no aplaudirlo, la ternura y la piedad que muestra Irene Cuevas, y que nos indican que podemos esperar  de ella cosas muy interesantes en el futuro.

viernes, 14 de julio de 2023

Patricia Highsmith: Mar de fondo

Idioma original: Inglés
Título original: Deep water
Traducción: Marta Sánchez Martín
Año de publicación: 1957
Valoración: Recomendable

Mar de fondo es un "thriller" excelente. Su premisa y caracterizaciones recuerdan sobremanera a aquellas que suele explorar Patricia Highsmith; aun así, incluso un lector saturado por la obra de la autora (¿existe tal cosa?) sabrá apreciar las múltiples virtudes de este novelón. 

Sinopsis rapidilla: Vic y Melinda, un matrimonio bastante tóxico, mantienen una relación llena de fricciones, reproches, hastío y codependencia. Melinda, con el beneplácito de su marido, mantiene aventuras con varios hombres, cosa que parece incomodar más a amigos y vecinos que al propio Vic. Un día, uno de los ex amantes de Melinda es asesinado; Vic bromea, asegurando que él lo mató, lo cual le granjea un sorprendente apoyo de parte de su comunidad.

Como viene a ser habitual en las ficciones (largas) de Highsmith, el argumento de esta historia se cuece a fuego lento, la tensión va "in crescendo" y el entramado psicológico de los personajes revela paulatinamente zonas oscuras. Como viene a ser habitual en las ficciones de Highsmith (no sólo las largas), nos ponemos de parte de Vic, pese a las acciones completamente injustificables que comete y su carácter algo turbio. Como viene a ser habitual en las ficciones de Highsmith (todas ellas, las largas y las cortas), la crítica social y el humor son tremendamente ácidos.

Es interesante, lo que insinúa Highsmith en estas páginas: que las relaciones con el otro son, necesariamente, asimétricas; que el ser humano siempre oculta cosas, para sí mismo y para los demás; que en las poblaciones supuestamente civilizadas bulle un retorcido deseo de justicia. 

En fin, insisto en que Mar de fondo es un novelón. Aunque no gustará a todo el mundo, pues es algo lento y lo protagoniza una pareja sumamente repelente (por alguna razón, hay gente para la que esto es intrínsecamente negativo), delaitará a los amantes del género en que se inscribe, a los incondicionales de la autora y a cualquier sibarita de la buena literatura. 

Por cierto: hasta donde yo sé, existen tres adaptaciones cinematográficas de Mar de fondo. La primera es francesa y data de 1981. También hay una alemana del 1983. Y la más famosa y reciente, del 2022, es del director británico Adrian Lyne.


También de Patricia Highsmith en UnLibroAlDía: Aquí

miércoles, 7 de septiembre de 2022

Georges Simenon: La muerte de Belle

Idioma original: Francés
Título original: La morte di Belle
Año de publicación: 1951
Traducción: Núria Petit
Valoración: Recomendable

La apacible vida de Spencer Ashby, maestro de escuela en una pequeña ciudad, se desmorona cuando Belle Sherman -hija de una amiga de su esposa a la que el matrimonio hospedaba desde hacía un tiempo- es asesinada en su casa. Al ser declarado sospechoso en la investigación, este hombre ingenuo, tímido y algo acomplejado conoce de primera mano la humillación de los interrogatorios policiales a la vez que es víctima del ostracismo y la hostilidad al que le somete su comunidad.

Esta es la premisa de La muerte de Belle, novela breve que funciona en tanto que atípico "thriller" judicial y logrado estudio de personaje. Digo atípico "thriller" judicial porque no le interesa resolver quién ha matado a Belle, sino describir las consecuencias que este acto tiene; digo logrado estudio de personaje porque describe la intrincada psicología de Spencer de manera minuciosa y verosímil, pero siempre dejando margen para la sorpresa.  

De La muerte de Belle destacaría: 

  • La atención al detalle de que hace gala su prosa.
  • La caracterización y evolución de su protagonista.
  • La oblicua relación que mantiene éste con su esposa.
  • El retrato de las dinámicas sociales llamémoslas provincianas.
  • La subtrama de Sheila Katz y sus implicaciones.
  • El sobrecogedor desenlace. 

Por todo lo expuesto, me atrevo a decir que La muerte de Belle es un clásico. Un clásico que recuerda al Wild de Tom Sharpe mezclado con El proceso de Franz Kafka. Un clásico que, estoy segurísimo, gustará a los amantes de la obra de Patricia Highsmith.


También de Georges Simenon en ULAD: Aquí

martes, 23 de agosto de 2022

Patricia Highsmith: Small g: un idilio de verano

Idioma original: inglés

Título original: Small g: a Summer Idyll

Año de publicación: 1994

Traducción: Elsa Mateo

Valoración: entre recomendable y está bien

Antes que nada: la small g del título, es decir, "g minúscula", se refiere a una calificación que alguna guía turística de Zúrich otorga -u otorgaba- a los locales de ambiente homosexual pero no en todo momento ni frecuentado únicamente por gays. En el caso de esta novela, el café-cervecería Jakob's, centro de su barrio y frecuentado por los dramatis personae de la historia, como el diseñador gráfico y publicista Rickie Markwalder -siempre junto a su perrita Lulu-, cuarentón que ha perdido unos meses antesa su novio Peter, asesinado por unos atracadores. Rickie traba relación en el Jakob's con Luisa, una joven costurera que estaba enamorada de Peter y que trabaja para la tiránica Renate, también asidua del café, aunque odia a los homosexuales. La situación se mantiene en una suerte de equilibrio entre ellos hasta que aparece algún nuevo personaje que cambia y precipita los acontecimientos...

Small g... fue la última novela publicada por Patricia Highsmith, el año anterior a su muerte... y me temo que se nota. es decir, sigue manteniendo su facilidad y aun excelencia narrativa habitual, capaz de enganchar al lector a los pocos párrafos; su capacidad para la observación de la realidad circundante y la creación de personajes interesantes a partir de ella yesa forma de ir enredando las tramas a partir de una premisa de aparente sencillez, que convierten en muy características todas sus historias. Pero en ésta le falta un elemento aún más distintivo de la narrativa de esta autora:esa tensión malsana que. aunque oculta muchas veces tras la mera descripción de las acciones cotidianas (incluso rutinarias) de los personajes, permanece siempre allí agazapada, recordándonos que en cualquier momento se puede desatar el drama. 

No quiere decir esto que no encontremos en esta novela situaciones y personajes equívocos o, directamente, turbios... Lo que ocurre es que esa turbiedad se diluye en sus idas y venidas por las calles del barrio del Aussensihl: de la casade Rickie al Jakob's , de Jakobs -o del Small g, los sábados por la noche, sobre todo- a la vivienda de-taller de Renate y Luisa, de ésta al salón de té L'éclair, etc. Casi resulta un alivio para el lector cuando la novela llega a su fin y dejan de dar vueltas, la verdad... Por otro lado, casi se diría, ciertamente, que en esta su última novela doña Highsmith hubiera decidido redimir en parte el marcado escepticismo e incluso la misantropía que desprenden casi todas las que escribió a lo largo de su vida: aquí podemos encontrar personajes que parecen del todo positivos (casi cabe sospechar que cínicamente positivos) y, es más, la última frase del libro, que alude a la felicidad, deja a todo el que conozca, siquiera en parte, el resto de la obra de esta escritora en una cierta perplejidad. Aunque esto no quiere decir que la autora se hubiera ablandado en su vejez, o algo parecido, seguía siendo consciente, a la perfección, de los mecanismos de egoísmo y mezquindad que determinan el comportamiento humano.

Sólo que en Small g... parece haberlos sublimado en una especie de cuento de hadas moderno -una idea que aparece ya de vez en cuando en la novela, que conste-: encontramos una bella y virtuosa doncella cautiva de una bruja, un caballero que trata de liberarla, un principe azul, etc. Todo en medio de un edénico ambiente de tolerancia en el que se mezclan homosexuales, heteros, gentes de  diversas edades y variopinta condición social... y con el SIDA como amenaza presente pero no abrumadora en aquellos ya lejanos años 90. Quizás fuera un poco inverosímil todo, pero la novela no está exenta de interés. y, sobre todo, ojalá sirviera para que doña patricia pasara también una última etapa de su vida feliz, mientras la escribía. 


Más libros de doña Patricia reseñados: aquí

jueves, 23 de diciembre de 2021

Miguel Ángel Villena: Berlanga. Vida y cine de un creador irreverente

Idioma: español

Año de publicación: 2021

Valoración: recomendable, sobre todo para interesados

Uf, casi me pilla el carrito del helao... me refiero a que casi se me pasa este 2021, centenario del nacimiento de Luis García-Berlanga (también, entre otros, de Stanislaw Lem, Patricia Highsmith y Leonardo Sciascia, pero de ellos sí que hemos reseñado libros) sin rendirle un homenaje, si quiera por medio de la reseña de esta biografía escrita por su paisano Miguel Ángel Villena. Vale, que ya sé que éste es un blog sobre libros y no hablamos de un literato, sino de un cineasta, pero tampoco nos vamos a poner tan tiquismiquis y, además, Berlanga es de los pocos creadores que ha visto su apellido convertido en un adjetivo , "berlanguiano", aceptado por la RAE y toda la pesca...Adjetivo que, para quien nos lea desde España seguramente no hará falta definir, pero para el resto, podemos decir que representa una visión entre escéptica, socarrona y cariñosa de una realidad contradictoria, caótica o incluso absurda, amén de hipócrita... (y sobre todo, atañe a la obra cinematográfica de este director, aunque en mi opinión también se le puede aplicar a otros como el coreano Bong Jong-hoo, por ejemplo).

Una visión del mundo en la que hay consenso en que tiene mucho que ver la tierra de origen de Berlanga (además de las flores, de la luz y del color): Valencia. Nacida en una familia burguesa de posibles, en su posterior vis desencantada tuvieron mucho que ver, sin duda, los avatares políticos que zarandearon su juventud: hijo de un político republicano -y nieto de todo un prócer liberal-, García-Berlanga era un "gamberro pijo" de simpatías anarquistas y amigos falangistas, para acabar, tras su paso por el ejército de la república durante la guerra Civil, luchando contra los soviéticos en la División Azul, con el fin de conmutar la pena de muerte a la que el régimen franquista había condenado a su padre... y al volver de Rusia, aún le tocó hacer la mili, al pobre. Otras facetas de su vida no le fueron a la zaga a esta paradójica etapa juvenil: burgués "benestante" pero crítico implacable de su clase social y de la Iglesia; amigo de comunistas, pero refractario a encuadrarse en alguna ideología política; célebre erotómano, pero marido y padre fiel durante toda su vida; misógino, aunque de trato exquisito con las mujeres; tímido recalcitrante , mas sempiterno amante de la bulla mediterránea; con fama de cineasta descuidado, pero en realidad sumamente atento a los detalles y plazos de rodaje y, sobre todo, maestro del complicado plano-secuencia...

Esta biografía, escrita por el veterano periodista Miguel Ángel Villena -de raíces geográficas similares a las de Berlanga- hace tras estos episodios juveniles, un exhaustivo repaso a la trayectoria del director: su paso por el IEEC -primero como alumno y luego, ya en la Escuela de Cine, como profesor-, su vida familiar y social y, por supuesto, a todas sus películas, desde la primera, dirigida al alimón con Juan Antonio Bardem, a sus obras maestras de los años 50 y 60 -Bienvenido, Mr. Marshall, Plácido, El verdugo-, el cierto declive que vivió después, pese a esa insólita e iconoclasta cinta que es Tamaño natural, el nuevo éxito de la serie de La escopeta nacional y La vaquilla, hasta llegar a sus últimas películas y su testamento cinematográfico que fue París-Tombuctú. El libro diserta además sobre las circunstancias y peculiaridades de cada una de las épocas en las que fue rodando estos films, así como las distintas personas participaron en ellos, en muchos casos amigos del director, tanto actores como Fernando Fernán-Gómez, José Luis López Vázquez, Amparo Soler Leal... ayudantes como Ricardo Muñoz Suay, productores -Alfredo Matas- o guionistas como su propio hijo Jorge y, cómo no, el sin par Rafael Azcona, que formó con Berlanga una pareja irrepetiblemente caústica en la historia del cine español.

He escrito antes "exhaustivo", pero no es sinónimo de "rollazo"; todo lo contrario: el libro, además de escrito con gran soltura, resulta suficientemente variado y ameno para no aburrir al lector en ningún momento. Además de recoger múltiples testimonios de personas que trabajaron o trataron con el director, se basa en gran medida en libros de memorias escritos por él, en colaboración con escritores amigos, como el significativamente titulado Bienvenido, Mr. Cagada -el apodo que le pusieron durante el rodaje de la película que todos suponéis-, y aunque parece ser que Luis García-Berlanga era alguien propensos a equivocarse de fechas e incluso recuerdos concretos, las anécdotas resultan de lo más ilustrativas y, sabrosas...  Como se suele decir (ya casi es un lugar común), lástima que Berlanga no siga entre nosotros porque nuestra cotidianeidad (más aún últimamente), le iba a proporcionar una montón de ideas más para sus películas... Porque somos berlanguianos, queramos o no (el mundo entero, en realidad), no lo podemos remediar.... 

martes, 19 de enero de 2021

Patricia Highsmith: Rescate por un perro

Idioma original: inglés
Título original: A Dog's Ransom
Año de publicación: 1972
Traducción: Jordi Beltrán
Valoración: como poco, recomendable

Edward Reynolds es un editor de Nueva York que comienza a recibir en su casa cartas amenazantes. Al poco, su adorada caniche Lisa es secuestrada y le piden 1000 dólares como rescate. A partir de ese hecho delictivo -aunque de carácter menor, por decirlo así-, se van sucediendo una concatenación de vicisitudes, errores y decisiones en alguna medida ambiguas, que acaban por provocar situaciones y consecuencias de una gravedad mucho mayor. No se trata ésta, sin embargo, de una novela policíaca cl´ñasica, novela-problema, etc., en la que haya que averiguar quién es el criminal: aquí sabemos enseguida quién es el chantajista, las circunstancias de su vida y hasta sus pensamientos; de hecho, y aunque haya bastantes más personajes, la narración se centra en él, en el señor Reynolds, dueño de la perrita, y en el policía que trata de ayudarle, un agente bisoño llamado Clarence Duhamell que, al fin y a la postre, se convierte en el verdadero protagonista de la historia.

Como se ve, y tal como sucede en muchas novelas de esta autora, la trama se centra en las dificultades y cuitas que les sobrevienen a hombres jóvenes, en apariencia bienintencionados, pero a menudo dotados de un sentido moral discutible o, cuando menos, de cierta doblez... aunque quizás no sea éste el caso, exactamente, de Duhamell, un personaje que trata de hacer lo que es correcto, pero que se ve superado por los problemas y su propia debilidad para afrontarlos. De todos modos, ninguno de los personajes principales representa un ejemplo de determinación y fortaleza; todo lo más, en algún caso, de no poca terquedad. Ningún hombre, en realidad, resulta un ejemplo demasiado admirable en esta historia; un poco mejor paradas salen las mujeres que aparecen, aunque tampoco es que sus comportamientos sean los más edificantes... En verdad, más allá de los avatares y desdichas de unos personajes concretos, la novela trata, o puede hacer reflexionar al lector al respecto, sobre los límites socialmente aceptados (o, al menos, justificados) de algunos actos en principio considerados impropios. ¿Depende de qué se traten, de quién los cometa, de contra quién se cometan? ¿Hasta qué punto son aceptables o condenables? Claro está, si ya conocéis sus libros, que Patricia Highsmith no es quien nos va a dar la respuesta a estas preguntas, pero sí quien nos puede impulsar a hacérnoslas...

La novela, huelga decirlo, está escrito con la habitual prestancia que caracteriza a esta autora, con ese estilo tan propio, no poco perturbador en su frialdad, pues le concede el mismo énfasis a un crimen que a cualquier actividad cotidiana. como pega (y siempre muy relativa) , podemos decir que no sólo es estilo, sino la composición de esta novela resulta, si no previsible, sí que demasaido familiar para quien haya leído más libros de la Highsmith; en ocasiones se diría que la escritora estaba siguiensu propio y estupendo manual Suspense. Cómo escribir novelas de misterio... si no fuera por que éste fue publicado unos cuantos años después. pero ahí está la concepción de los personajes, la ambientación, los diferentes pasos y giros de la narración... En fin, que por ello  Rescate por un perro no pasará por ser una de las grandes novelas de Patricia Highsmith, aunque ya sólo por ser una, no digo que del montón, pero quizá más rutinaria, de esta autora, ya le confiere un interés y un nivel mucho más alto del que alcanzan las obras de una gran mayoría de escritores.

Nota: Hoy, 19 de enero del 2021, es el centenario del nacimiento de esta gran escritora, así que sirva esta modesta reseña como homenaje y recuerdo. Por si alguien tiene interés (que espero que sí), puede encontrar otras reseñas de sus libros aquí

domingo, 11 de octubre de 2020

Elizabeth Brundage: La apariencia de las cosas

Idioma original: inglés
Título original: All Things Cease to Appear
Año de publicación: 2016
Traducción: Juan José Estrella González
Valoración: Más que recomendable

No sé quién, exactamente, decide en qué categoría clasificar o etiquetar un libro para su salida al mercado literario, si es alguien de la casa editorial, el propio escritor o escritora, su agente... o incluso un periodista o crítico, como parece ser el caso de esta novela, a cuya edición española le han plantado en su cubierta las palabras de alguien de The Wall Street Journal (tampoco sé si se le puede pedir mucha finezza a esta gente), calificándola como "thriller literario"... Sí, este concepto, aunque sé que existe, también me deja un poco epatado (hasta que uno recuerda que ahora también se utiliza el de "novela literaria", que ese ya te dejas patas p'arriba, ¿que no?). Ahora bien, ¿qué habrá de cierto en esta curiosa etiqueta? Pues en el caso de la novela que nos ocupa, en lo de thriller, algo, pero tampoco tanto: es verdad que se trata de una novela con crímenes -de hecho, comienza con uno-, pero si con thriller se refiere a una historia excitante, incluso trepidante, por ahí no va la coasa, ya lo advierto. Lo de "literario" sí que es más cierto, si se pretende con ello destacar la calidad de la prosa de Elizabeth Brundage, que es mucha, y sabe aplicarla con delicadeza en la descripción de sensaciones, sentimientos, estados de ánimo... así como de atmósferas y paisajes, que tienen no poca notoriedad en esta novela. 

La trama se desarrolla en un pequeño pueblo del estado de Nueva York, en la antigua granja lechera de los Hale, familia que debe abandonarla en 1978, debido a las deudas y a una tragedia que sucede allí. En la granja se instalan entonces George Clare, joven profesor de Historia del Arte, su esposa Catherine y su pequeña hija Franny; hasta que una tarde del invierno siguiente George vuelve a casa desde la universidad donde imparte clase para encontrarse a su esposa asesinada, aunque la niña está bien. Lo esperable, o al menos lo más habitual en una historia de este tipo, es que a partir del hallazgo del cadáver, la narración fuera siguiendo el proceso de investigación, descubrimiento de pistas, selección de sospechosos, interrogatorios, etc. Pero no: la autora lo que hace es ponernos en antecedentes sobre las familias protagonistas, los Hale y los Clare, y, con mayor detalle, sobre todo lo sucedido durante el año anterior al asesinato. Sólo después nos cuenta la investigación llevada a cabo por la policía del lugar.

En el libro encontramos pues, una novela policiaca sobre un crimen, unas crónicas familiares -también sobre las vicisitudes de otros personajes secundarios, aunque todos tienen su importancia en la historia-; una descripción de una zona rural en crisis y también de las interioridades de las universidades estadounidenses; una sembalanza psicológica -un poco a lo Highsmith, para entendernos- de un asesino psicópata (o sociópata, o ambas cosas, que uno ya no sabe...); un retrato generacional de esos que ahora llamamos "boomers", cuando aún eran jóvenes y no tenían problemas de próstata... y para terminar -aunque hay alguna cosa más, que no mencionaré- el siempre estimulante aporte de las historias de fantasmas... Tantos elementos en una sola novela podría dar como resultado un popurrí confuso y hasta ilegible, pero Brundage sabe no ya combinarlos sin que se estorben entre sí, sino incluso armonizarlos de manera que las distintas facetas de la historia se enriquezcan unas con otras. Pero, ante todo, lo que eleva la novela al nivel de la obra de los escritores/as más reconocidos de la literatura actual, como ya he mencionado, es la excelencia de la prosa de esta autora (quizá lo que hace que tanto eela como el libro no disfruten de más notoriedad sea el carácter "de género" de la novela, no sé...).

Una novela, ya digo, estupendamente escrita y de cierta originalidad en su planteamiento, aunque también aviso, impregnada de gran tristeza en casi todas sus páginas. No es una historia alegre -sobre todo para las mujeres que aparecen en ella- y da más lástima aún por el cariño que se le toma a la mayoría de los personajes, pero, aún así y sin duda alguna, merece la pena su lectura.

lunes, 13 de julio de 2020

Georges Simenon: La nieve estaba sucia

Idioma original: francés
Título original: La neige était sale
Año de publicación: 1948
Traducción: Núria Petit
Valoración: recomendable

En un siglo como fue el XX, tan prolífico en grandísimos escritores, uno de los más destacados fue, sin duda, el belga Georges Simenon, cuando menos si tenemos en cuenta la relación entre la calidad de sus libros y la enorme cantidad de los mismos: casi doscientas novelas firmadas con su nombre (más otro montón con pseudónimo, recopilaciones de cuentos y volúmenes con sus memorias); muchas de ellas protagonizadas por el emblemático comisario Maigret, aunque también escribió un número importante de historias con otros personajes y ambiente, como Los Pitard o Los hermanos Rico. O como esta La nieve estaba sucia, que como bien se señalaba en la reseña de La viuda Couderc, pertenece a las "novelas duras" de Simenon, aquellas sin el protagonismo de Maigret y un trasfondo más oscuro aún que en las del comisario francés.

Esta novela, que se desarrolla en una ciudad alemana ocupada por un ejército extranjero tras la guerra (*) -no se especifica por cual, aunque cabe suponerlo- tiene por protagonista a Frank Friedmaier, un joven que vive con su madre en el burdel clandestino que regenta ella y que reparte su tiempo entre la holganza en el burdel y una no menos fácil vida canallesca, bebiendo en el local de Timo y haciendo chanchulletes con su amigo Kromer. Una noche de invierno, Frank decide matar a un oficial del ejército ocupante que frecuenta el bar, para hacese con su pistola, pero luego teme haber sido visto por su vecino y conductor de tranvía Gerhard Holst. Frank se obsesiona con éste y con su hija adolescente, Sissy, a la que empieza a cortejar, con un desenlace que no pienso desvelar, tranquilos... (aunque quien piense mal, acertará).

La novela pertenece claramente al género noir,  pero un tanto atípico, si se quiere... en este caso, no se trata de averiguar quien es el criminal o desvelar la trama tras un asesinato: ya sabemos quién es el asesino desde la primera página y el resto del libro podemos considerarlo más como una indagación o exploración psicológica del protagonista. Al estilo, para entendernos y salvando algunas distancias, de muchas novelas de Patricia Highsmith, como la serie de Ripley (aunque en verdad deberíamos decirlo al revés, porque Highsmith comenzó a publicar sus novelas en 1950 y ésta de Simenon es de dos años antes); al igual que a Ripley, podemos considerar a Frank Friedmaier como un psicópata (pese a que no sé si el término se utilizaba ya en aquellos años), alguien que busca su propio beneficio sin sentir empatía por nadie y sin parar mientes en los medios para conseguirlo; pero, bien es cierto,  sin poseer tampoco el encanto de aquél. La diferencia, sobre todo, reside en que, mientras que los personajes de Highsmith, por ambiguos o incluso inmorales que sean, tratan en algún momento de salir aderlante, de resolver sus problemas, y en todo caso acaban, contra su voluntad, siendo arrollados por éstos, sin embargo Frank Friedmaier decide no sólo envilecerse y envilecer cuanto le rodea, a propósito, sino dejarse caer por una pendiente autodestructiva, nihilista, si se quiere, que acepta y busca con total estoicismo... y hasta ahí puedo o debo contar.

En cualquier caso, se trata ésta de una novela de una calidad literaria que supera con mucho las expectativas que pudieran tenerse acerca de un escritor tan prolífico y encasillado como "de género"; una novela osacura como pocas, muy turbia y que puede que deje un regusto amargo, pero nunca indiferente a quien la lea, eso seguro.

(*) Curiosamente (o no tanto), casi todas las reseñas de La nieve estaba sucia que he encontrado en la Red, incluyendo la sinopsis de la propia editorial (e incluso alguna sinopsis en francés), dicen que la historia se desarrolla "durante la ocupación nazi" o "alemana", cuando lo que resulta evidente al leerla es que la ciudad ocupada está en ALEMANIA, porque los nombres y apellidos de todos los personajes son ALEMANES (en cambio, no se revela el de ninguno de los ocupantes).

Ésta, claro, no deja de ser una circunstancia anecdótica e incluso banal, un malentendido producto, probablemente, de un error de traducción (ocupación alemana por ocupación de Alemania) o algo así. De acuerdo, pero deja entrever algo más grave: que, también con bastante probabilidad, ninguno de esos "reseñistas" ni, lo que es peor, nadie de la empresa editorial se molestó en leer la novela cuando fue publicada, conformándose con un agradecido, por rápido, trabajito de copypaste. Y si, con un poco de desconfiada imaginación, extrapolamos este modus operandi a lo que se asegura de muchos autores y autoras o libros en concreto, que los "prescriptores literarios" nos presentan como clásicos contemporáneos y que sin embargo a nosotros, humildes y perplejos lectores, nos parecen una verdadera castaña (no es difícil encontrar ejemplos desvelados en este mismo blog), entonces, digo, entenderemos muchas cosas de como funciona este negocio, amigos y amigas, y no obstante, lectores de Un Libro Al Día. Porque de eso va la cosa, me temo...


Otros títulos de Georges Simenon reseñados en Un Libro Al Día: La viuda Couderc, El ahorcado de la iglesia, La muerte de Belle

domingo, 19 de enero de 2020

Daphne du Maurier: Bésame otra vez, forastero

Idioma original de los relatos: Inglés
Título original de los relatos: Kiss Me Again, Stranger / The Little Photographer / The Apple Tree
Traductor: Juan G. de Luaces  
Año de publicación de este volumen: 2005
Valoración: Está bien

Bésame otra vez, forastero recopila tres relatos de Daphne du Maurier publicados originalmente en 1952 junto a "Los pájaros", la ficción más conocida de la autora. Tres relatos que, pese a lo sencillos que son, no están mal. A fin de cuentas, entregan al lector lo que prometen: suspense, crimen, fantasías paranoicas y una pizca de erotismo.

El primero da título a la antología. Trata sobre una aposentadora de cine potencialmente fatal. A continuación tenemos "El joven fotógrafo", para mí la historia menos interesante de todas, ya que es muy cliché tanto en forma como en fondo. En ella, du Maurier narra la relación adúltera que una bella marquesa mantiene con el fotógrafo del pueblo en el que está veraneando. Asesinato mediante, por supuesto. Como veis, este cuento podría haberlo escrito Patricia Highsmith. Finalmente nos encontramos con "El manzano", mi texto favorito. De tintes fantásticos, cuenta cómo un viudo empieza a vincular un lúgubre árbol del jardín con su fallecida esposa. Yo habría enfatizado de un modo distinto el paralelismo entre el manzano y la difunta, al menos en un determinado pasaje, pero en general la conexión está bastante lograda. 

Así pues, estos son relatos con premisas potentes (aunque humildes) y un desarrollo digno. La prosa de du Maurier, intuyo que debido a la traducción, no deslumbra, pero tampoco deja que desear. Y la manera que la autora tiene de planear por encima de los personajes es cuanto menos curiosa. En su lugar, escritores como la ya mencionada Higsmith hubieran escapado de la fría neutralidad para en cierto modo demonizar a las mujeres letales que aparecen en estas páginas. En cambio, du Maurier deja a un lado los juicios de valor y se limita a relatar los actos que éstas llevan a cabo con frío desapego. Algo estremecedor, si te paras a pensarlo.


También de Daphne du Maurier en ULAD: Mi prima Rachel, Monte Verità

martes, 8 de enero de 2019

Amélie Nothomb: Ordeno y mando

Idioma original: Francés    
Título original: Le fait du prince 
Traductor: Sergi Pàmies 
Año de publicación: 2008
Valoración: Se deja leer (pero no vale la pena) 

Ordeno y mando empieza bien. Muy bien, de hecho. Os cuento: un desconocido entra en casa de Baptiste porque tiene que hacer una llamada telefónica. Entonces la palma. Allí mismo, en el salón. Y a nuestro protagonista se le va la pinza. Ve la oportunidad perfecta para cambiar de vida usurpando la del difunto y lo hace. Tal cual. Mola, ¿no es así? Por desgracia, una vez superadas las primeras páginas, el relato va perdiendo fuelle: su planteamiento se desinfla paulatinamente hasta aterrizar en una solución (que no es tal) la mar de anticlimática.

Encima, la intencionalidad de la historia descarrila. O puede que cambie de raíles tramposamente, no sé. El caso es que hay un cambio en el registro de la historia, y que este cambio es para peor. Eso seguro. Porque si Ordeno y mando empezaba como un pasatiempo intrascendente pero divertido y moderadamente refrescante, acaba por convertirse en una especie de fábula hueca y superficial cuyo mensaje se antoja pretencioso. De una narración con regusto a novela negra pasamos al moralismo más fútil. 

¿Por qué Nothomb no se quedaría en la tónica policial? O, ya puestos, si se le tiene que ir la flapa, ¿por qué no arriesgar más? Esta novela podría haber sido cualquiera de estas dos cosas: una apuesta vanguardista en la que se potencian el absurdo y la incongruencia (porque creedme, hay mucho absurdo en esta historia), o un relato de misterio convencional aunque sólido como ejercicio literario. En todo caso, Nothomb se muestra tímida, no acaba de decantarse por ninguna de las dos opciones, y al final las entremezcla en un desafortunado batiburrillo. Una lástima, porque esta combinación no funciona en absoluto y es incapaz de aprovechar al máximo la buena idea que es la premisa de Ordeno y mando

Por todo lo expuesto, el argumento de esta obra naufraga. Nothomb pierde el rumbo primero, y luego acaba por cerrar un planteamiento intrigante y original de la peor manera posible. El suspense alcanzado en los primeros compases de la novela se evapora; igual que la escasa coherencia que una lograda atmósfera de tintes surrealistas poseía; la trama queda deshilvanada; los misterios irresueltos; los personajes borrosos. Entiendo que muchos de estos efectos eran intencionados; por ejemplo, la autora quería que el protagonista estuviera algo desdibujado y no le daba prioridad al misterio. Pero eso no es excusa para quitarnos la cuchara de la boca después de ponernos la miel en los labios. O, ya puestos, no es excusa para tomarse a la ligera el oficio de escritor. 

En cuanto a la prosa de la novela, decir que es decente. Durante la mayoría de la historia es seca y descarnada. Y en esos momentos es altamente efectiva. Recuerda, incluso, a la de Patricia Highsmith, tan funcional pero no exenta de un soterrada ironía y alguna que otra reflexión brillante. Sin embargo, también hay veces en que la prosa adolece de arrebatos líricos extremadamente cursis y afectados. O en que se interrumpe por culpa de ideas que no vienen a cuento. Esto sucede, sobre todo, en la segunda mitad de la historia. Es entonces cuando la faceta pretenciosa de esta novela empieza a hacer aparición. 

El protagonista de Ordeno y mando es igualmente digno de mención. Se podría reconocer que, como personaje, ha sido mínimamente esbozado. Y que su caracterización es, hasta cierto punto, interesante: un antihéroe tan harto de su existencia que se aprovecha de la muerte de un desconocido para darle un giro de ciento noventa grados a su propia vida. El problema de Baptiste radica en que la atmósfera delirante de esta novela impele a Nothomb a tomarse algunas licencias demasiado extremas con él, extremas incluso dentro de una historia tan incoherente. También, no nos vamos a engañar, en que es repelente como él solo.

Así, lo mejor de esta novelita corta es su premisa, los ágiles diálogos que perpetran sus protagonistas y algún que otro fogonazo de humor bastante conseguido. Pero lo demás, por insípido, es indigno de vuestro tiempo. Da la impresión de que Nothomb empieza a escribir esta obra con entusiasmo, pero se cansa pronto y la termina de forma rutinaria: desarrollo nulo de la idea base, cabos sueltos, final completamente estúpido...

Resumiendo, se nota que Nothomb es incapaz de dar un cierre satisfactorio a sus historias. Y que su faceta novelística más alejada de la inspiración autobiográfica deja mucho que desear. Lo peor es que parece que una escritora con su talento e imaginación sería capaz de cambiar esto. Le tendría que dedicar muchas más horas a plantear sus historias, a escribirlas y a revisarlas, claro, pero entregaría trabajos de mayor calidad. Quizás lo que pasa es que Nothomb se ha cansado de escribir, pero no de vender. No descarto, tampoco, que con este y otros libros quiera reírse en nuestra cara. Allá ella, a ver cuánto le dura el numerito.

Otros que se pasan de la raya son los de Anagrama. Y es que la edición de este libro es atroz. La imagen de la cubierta, desinspirada y sin relación con el contenido de la obra que precede (bueno, miento, la mujer de la fotografía es la propia Nothomb). Un cosido endeble, para variar. Fuente tamaño XL con la que doblar la extensión de una nouvelle de apenas cien páginas. Eso sí, la traducción de Ordeno y mando, a cargo de Sergi Pàmies, no está nada mal. Todo hay que decirlo, ¿verdad?


Más reseñas de Amélie Nothomb en ULAD: Aquí

lunes, 7 de enero de 2019

Patricia Highsmith: Las dos caras de enero

Idioma original: inglés
Título original: The Two Faces of January
Año de publicación: 1964
Traducción: Amalia Martín-Gamero
Valoración: recomendable

Todo el mundo sabe que el mes de enero tiene dos caras: primero, la tradicional resaca de Año Nuevo, la inevitable pesadez por la maratón gastronómica (rematada con el denostado pero ineludible roscón de Reyes, al menos por estos lares...), las tarjetas del banco temblando tras los excesos consumistas... Después vienen los buenos propósitos, las dietas, el gimnasio al que para marzo ya se ha dejado de ir, las rebajas, la interminable "cuesta de enero"... Bien, pues sobre tal esquizofrenia de la sociedad moderna occidental y la mejor manera de afrontarla sin menoscabo de nuestra salud y equilibrio interior escribió Patricia Highsmith este utilísimo libro para conservar el orden en nuestras vidas... ¡Muérete de envidia, Marie Kondo!

Vale, de acuerdo, ya dejo la patochada del día... Es evidente que éste no es un libro de autoayuda (de hecho, no se me ocurre nada más diferente de los libros de autoayuda que las novelas de Patricia Highsmith); su título hace alusión, además de que la historia se desarrolle en un mes de enero de alguno de los primeros años sesenta, al dios romano Jano, el bifronte, dios de las puertas, los comienzos y las transiciones. Dios al que hace alusión el nombre de enero en muchas lenguas europeas y, desde luego, en inglés.

La novela se podría calificar, más que de "policíaca", de "criminal" o noir, pero claro, tratándose de la Highsmith, cualquier clasificación por géneros no resulta demasiado definitoria. En ella, un joven norteamericano, Rydal Keener, que pasa una temporada en Atenas para alejarse de su familia -un típico personaje "highsmithiano", diríamos-, entra en relación, en circunstanciad harto peculiares, con un matrimonio de la misma nacionalidad que se encuentra haciendo turismo por Grecia: Chester MacFarland, un estafador de mediana edad, y su joven esposa Colette. Como, al parecer, Chester se parece bastante al padre de Rydal, recientemente fallecido, éste decide ayudarles a salir de cierto apuro y los acompaña a la isla de Creta. Allí la relación entre los tres se complica no sólo por las dificultades que deben afrontar, sino por la atracción mutua que sienten Rydal y Colette.

No voy a contar más de la trama, puesto que aún aguardan muchos giros y sorpresas en la misma. Sólo decir que la historia que cuenta convierte en un juego del gato y el ratón en el que las posiciones de uno y otro cambian, aunque además están cargadas de la ambigüedad moral que se presupone en cualquier narración de esta autora. Un thriller, de acuerdo, pero un thriller diferente, no exactamente "retorcido" sino complejo, con una perspectiva distinta a la que estamos acostumbrados con novelistas más convencionales. No es, lo reconozco, la novela más fascinante y perturbadora de esta fascinante y perturbadora escritora, pero sí lo suficientemente turbia como para hacernos plantearnos la integridad de nuestros propios principios, cómo habríamos actuado nosotros en el lugar de los protagonistas... o quizá mejor no saberlo.

Nota: la cubierta que se reproduce en esta reseña no es la de la edición que yo he leído (la de la Colección Compactos de Anagrama), pero resulta que en ésta aparece el cartel de la película de 2014 basada en la novela, y mirad, por mucho que salgan Kirsten Dunst y Viggo Mortensen y otro fulano que no sé quién es, paso de ponerla...

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domingo, 2 de diciembre de 2018

Bradford Morrow: Los falsificadores

Idioma original: inglés
Título original: The Forgers
Año de publicación: 2014
Traducción: Julia Osuna Aguilar
Valoración: Está bien

El comienzo de esta novela resulta muy potente, incluso para tratarse, como parece, de un noir: un hombre ha sido salvajemente atacado en su casa de la playa, en el extremo de Long Island, y sus manos, amputadas, no aparecen por ningún lado. Lo de las manos comienza a explicarse cuando nos enteramos que tanto la víctima -Adam Diehl-, como el novio de su hermana y narrador de la historia -del quien soló se menciona el nombre de Will, en una ocasión- han estado metidos en la escurridiza actividad  de la falsificación caligráfica: dedicatorias en primeras ediciones de libros, cartas manuscritas de escritores célebres... en fin, si alguien suele ver el programa El precio de la Historia  (Pawn Stars), sabrá a los que me refiero. 

En principio, nos encontramos, pues, ante una novela de crímenes que transcurre en el hermético y sugerente mundo de las falsificaciones, pero también, más en general, del comercio y coleccionismo de libros valiosos. Pues no del todo; porque, me temo, la investigación criminal no avanza aquí sino de forma intermitente -aunque hay ciertas razones para ello.y además, lo que puede tener la trama de original ya está más visto que el tebeo... Como novela negra, de hecho, ésta se encuentra más cerca de la "novela psicológica"  (aunque ni hablar de comparaciones con la gran Highsmith, por supuesto) que del hardboiled o, en el otro extremo, el llamado whodunit o novela-problema. 

Ahora bien, como novela ambientada en unos universos tan particulares como el de los falsificadores -incluso el protagonista-narrador nos ilustra con ciertas consideraciones casi "filosóficas" al respecto- y el del coleccionismo de libros, sí que funciona bien, sin duda porque el autor de la misma conoce bien al menos esta última actividad, dado que, al parecer, ha sido librero y coleccionista durante muchos años. No obstante, quizás este mismo conocimiento detallado del que hace gala el libro contribuya un poco a ralentizar su ritmo, creo yo, al igual que el estilo en el que está escrito: siendo correctísimo y nada afectado, recuerda un poco, sin embargo, a aquellos relatos que hacían de sus cuitas los clientes de Sherloch Holmes, para exponer sus casos ante éste (me pregunto, además, si será un efecto buscado, ya que Conan Doyle es el autor favorito del protagonista); es decir, un estilo con el que muy bien se podría haber escrito una novela de detectives hace más de cien años. 

Pero tampoco quiero dejar la impresión de que Los falsificadores es una novela anticuada, aburrida o torpe. Tal vez, en todo caso y para el que esto escribe, un poco decepcionante, teniendo en cuenta el magnífico material del que el autor disponía, pero es más que probable que a otros lectores sí que les satisfaga e incluso la consideren digna del mayor aprecio. Vamos, que no está mal... lo que en este caso significa que está bien.

jueves, 1 de noviembre de 2018

Biblio-Necrophiliac Quiz 2018:


¡Feliz día de Todos los Santos y, mañana, día de los Fieles Difuntos a todo el mundo! Sabemos que muchos de nuestros lectores son unos empedernidos necrófi... bibliófilos y, sin duda, más de uno aprovecha sus vacaciones para visitar el Pére Lachaise, la abadía de Westminster o, aunque sea, el cementerio de La Almudena (vale, o La Recoleta), en busca de las tumbas de sus autores favoritos. Bueno, tampoco hace falta ser tan friki: en los suplementos literarios y en los blogs abundan, y más en estas fechas, los reportajes sobre los sepulcros de muchos escritores y escritoras que han honrado a nuestra especie con su presencia y obra (incluso el escritor holandés Cees Nooteboom escribió el libro Tumbas de poetas y pensadores). ¡Veamos si tanta información nos ha aprovechado realizando este rápido y divertido test, nuestro Biblio-Necrophiliac Quiz, sobre las últimas moradas de algunos/as muy insignes literatos/as!


Quien acierte todas las respuestas podrá participar en el sorteo de una fabulosa, aunque escalofriante, velada espiritista a cargo del Profesor Eggbá, sacerdote de la religión yoruba, reconocido sanador de todo tipo de enfermedades, incluidos el SIDA, el ébola, la alopecia y las hemorroides, experto en hechizos de amor, salud y trabajo, y célebre médium, intermediario en la comunicación con los muertos, a voluntad y bajo pedido... (ya sé que tal currículum resulta asombroso, pero si no te fías de un folleto que te dejan en el limpiaparabrisas del coche, ¿de qué te vas a fiar?).

Pues en palabras del, en cambio, inmortal Peter Pan: Here we go! Prohibido, eso sí, consultar la wikipedia o similares; no seáis tramposillos. Ni tramposillas... ; )

1- Venga, una facilita para empezar: ¿En que hermosa localidad mallorquina (perdón por la redundancia) se halla la tumba del escritor Robert Graves (perdón por otra redundancia)?
A/ Palma
B/ Calviá
C/ Deiá
D/ Magaluf

2- ¿Qué dejan sus muchos admiradores, según marca la tradición, en el sepulcro parisino de Oscar Wilde?
A/ Cartas de amor
B/ Besos
C/ Lazos de cintas arco iris
D/ Cajas de ansiolíticos

3- ¿Y sobre la tumba de qué famosa escritora lo que se deja son corazones formados con piedrecitas?
A/ Marguerite Duras
B/ Colette
C/ Barbara Cartland
D/ Patricia Highsmith

4- Ya puestos: ¿junto a la tumba de qué escritor, un pelín dipsómano, una figura misteriosa dejó durante muchos años una botella de coñac, en cada aniversario de su nacimiento?
A/ Edgar Allan Poe
B/ Malcolm Lowry
C/ Charles Bukowski
D/ Ernest Hemingway

5- ¿En la lápida de qué otro exitoso escritor podemos ver grabado un drakkar o barco vikingo?
A/ Stieg Larsson
B/ Michael Crichton
C/ Edison Tesla Marshall
D/ Jorge Luis Borges

6- ¿Qué famoso/a escritor o escritora está enterrado/a en plena naturaleza, al pie de un haya centenaria?
A/ Virginia Woolf
B/ Lev Tólstoi
C/ Isak Dinesen
D/ Bruce Chatwin

7- ¿De qué eximio autor, gloria de las letras de su patria, no estamos por completo seguros de dónde yacen sus restos (o al menos todos sus restos)?
A/ Miguel de Cervantes
B/ Fernando Pessoa
C/ William Shakespeare
D/ Todos ellos

8- ¿Y, en cambio, qué otro poeta, no menos insigne, dispone para su descanso eterno de dos sepulcros, dos (aunque sólo repose en uno de ellos, como es lógico)?
A/ Dante Aligheri
B/ Walt Whitman
C/ Reiner Maria Rilke
D/ Pablo Neruda

9- ¿En la tumba de qué gran escritor del género fantástico podemos contemplar una escultura que representa, precisamente, a ese autor saliendo de su propia tumba, cual walking dead ansioso por merendarse nuestros cerebros?
A/ Jules Verne
B/ H. P. Lovecraft
C/ Bram Stoker
D/ Richard Matheson

10- ¿Junto a la tumba de qué conocido/a autor /a de novelas detectivescas, situada en el no menos célebre Poet's Corner de Westminster, sus seguidores tienen permiso, por su cumpleaños y siempre que vayan vestidos como los personajes de sus novelas, a tomar el té con sandwiches de pepino?
A/ Arthur Conan Doyle
B/ Agatha Christie
C/ Michael Innes
D/ Esto es un INVENT como el Big Ben de grande, porque yo estuve en Londres de viaje con el insti y no recuerdo que ninguno de ésos estuviese enterrado allí...

Y para los obse... eruditos del tema, bonus extra, ya para nota:

11- ¿El cantante de qué mítica banda de heavy-metal intervino recientemente en la inauguración de una nueva lápida en la tumba del poeta, pintor y visionario William Blake, de quien es devoto admirador?
A/ Ozzy Osbourne, de Black Sabbath
B/ Bruce Dickinson, de Iron Maiden
C/ James Hetfield, de Metallica
D/ Jon Bon Jovi, de... vale, olvidémoslo

Las respuestas correctas, después de la preceptiva visita al tío Marcel:



Respuestas lúgubre y aproximadamente correctas: 
1-C/  2-B/  3-A/  4-A/  5-D/  6- C/ 7-D/  8-A/  9-A/  10-D/  11-B/

Valoración de los resultados:
De 1 a 3 aciertos: Reconoced que habéis seguido el mismo método que os sirvió para aprobar (a la cuarta vez) el examen teórico del carnet de conducir: poner las respuestas a boleo. Hala, venga, idos a comer huesos de santo o panellets, que os van a aprovechar más...
De 4 a 7 aciertos: Pscháa... podría estar mejor, sinceramente. Tiene un pase, pero pensad que con un cuatro, ni siquiera aprobaríais una asignatura de la ESO. Ahora bien, sí que podríais liderar un partido político español, así que no todo está perdido.
De 8 a 10 aciertos: ¡Enhorabuena: sois unos auténticos biblionecrófilos/as! Cuando hacéis un viaje lo primero que vais a visitar son las librerías y los cementerios; os gusta disfrutar de la paz de los camposantos leyendo y paseando entre sus tumbas... Vale, tenéis pocos amigos y además os llaman cada vez menos, pero cuando llegue el apocalipsis zombi ya veremos si logran rehuiros, ya... (a no ser que os toque ser zombis de ésos que van despacico, que entonces sí. Sorry).
11 aciertos: ¿Once? ¿En serio? Ejem... ¿No sois un poco raritos/as, eh? Y mirad que de raritos en este blog sabemos bastante. Por favor, dejad de leernos, no sigáis Un Libro Al Día... y si tratáis de contactar con nosotros os denunciaremos por ciberacoso. Hacedle un favor a la sociedad y acudid a un psiquiatra, o a un exorcista o lo que sea.  O mejor no salgáis nunca de casa... aquí tenéis una página web para que os vayáis entreteniendo; os prometo horas y horas de diversión:
https://www.findagrave.com/