jueves, 21 de enero de 2021

Thomas Bernhard: Hormigón

Idioma original: Alemán
Título original: Beton
Año de publicación: 1982
Traducción (al catalán): Clara Formosa Plans
Valoración: Recomendable (aunque no para todo el mundo)


Hormigón es mi primera toma de contacto con Thomas Bernhard, escritor austriaco de nicho cuya narrativa se considera compleja y exigente. Compleja y exigente me ha parecido, de hecho, esta novelita, y eso que los admiradores del autor la consideran uno de sus trabajos más accesibles. 

Vaya por delante que Hormigón sólo se puede leer febrilmente, y que nos zambulle en un laberinto psicológico cuyos cambiantes pasillos han sido diseñados por un cronista no fiable. De modo que puede abrumar a algunos, pero creedme cuando os digo que deleitará sobremanera a aquéllos que apreciamos este tipo de propuestas.  

En forma y fondo, el texto me ha recordado a la primera parte de Memorias del subsuelo, de Fiódor M. Dostoievski. A fin de cuentas, estamos frente a un soliloquio plagado de repeticiones y contradicciones; ante un protagonista neurótico y desagradable que va alternando la arrogancia envalentonada con un marcado autodesprecio. 

Hablando de Rudolf, el protagonista de esta historia: he simpatizado muchísimo con él. Es un misántropo que requiere soledad; al mismo tiempo, y por contradictorio que suene, necesita a los demás. Asimismo, aborrece a sus semejantes, pero no por ello su opinión de sí mismo está por los cielos, pese a saberse diferente.

De las muchas virtudes de esta obra, destacaría las siguientes: 

  • Las lúcidas críticas a Austria (específicamente a su alta sociedad y sus políticos), las ONGs o la iglesia católica. 
  • Su reivindicación de la individualidad, a la que no mitifica, y su aceptación de lo cansino que resulta aferrarse a ella en una sociedad gregaria. 
  • La relación entre el protagonista y Elisabeth, su hermana. Es malsana, pero extrañamente conmovedora a la vez, y nos es mostrada con todas las luces y sombras que uno podría esperar: hay en ella amor y odio, admiración y despecho, autonomía y dependencia. 

Para ir terminando, sentenciaré que Hormigón me ha gustado. Cómo no iba a hacerlo: recuerda a Memorias del subsuelo, mi novela predilecta; aunque agota, no llega a saturar en ningún momento, dada su brevedad; y, para colmo, la desconsolada visión del ser humano y de la existencia de Bernhard coincide a grandes rasgos con la mía. Sin lugar a dudas, insistiré con este escritor.  


También de Thomas Bernhard en ULAD: Aquí

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Qué ganas tenía de leer esta reseña. Parece que hoy en día como tiene fama de difícil no se lee.
Espero que Amras, Tala, Corrección y Transtorno no tarden en aparecer.

Me faltan aún muchas otras de sus obras por leer como El malogrado que creo que sí está en el blog.

Coincido que no es una lectura apropiada si lo que se busca es algo ligero, evadirse y que aunque sean novelas más bien cortas son densas pero valen mucho la pena.

Cuando conoces un par de detalles de como vivió su autor y sus problemas de salud entiendes que traslada toda esa angustia al papel.

Gracias,me has alegrado el día

Gerónimo dijo...

Hola Oriol,

Muy buena reseña, explicas muy bien el libro. Acojona un poco pero me ha picado la curiosidad, y si como dices es cortito, pues vamos a intentarlo.
No sabía nada de este autor, es el típico que te suena, pero realmente no sabía nada.
Gracias por descubrírmelo.

Saludos

Gabriel Diz dijo...

Hola Oriol:

Bernhard es un gran escritor pero no para cualquier lector. Exige concentración y demanda esfuerzo la lectura. Además tiene una visión bastante negativa de la existencia. Tengo empezado sus Relatos Autobiográficos. El origen que es el primero me pareció extraordinario.

Saludos

Oriol dijo...

De acuerdo con Anónimo y Gabriel en que Bernhard es exigente. Ya digo que los conocedores de su obra consideran que “Hormigón” es uno de sus trabajos más asequibles, y, aún así, la novelita me ha parecido bastante bastante densa.

Gerónimo, pienso que este es un buen libro para iniciarse con el autor (en mi caso, al menos, ha sido inmejorable). Aunque no sé si Francesc, ávido lector del austriaco, puede darte una recomendación distinta. ¡Manifiéstate, compañero!

Bartomeu Paqual dijo...

Es una lectura donde es narrada en primera persona, volcánico, encabronado con su familia una y otra vez: el hermano favorito, la hermana, las relaciones de su allegados con el nacismo y al mismo tiempo cabreado consigo mismo, todo eso contado a un alumno suyo -creo recordar- y con connotaciones melómanas a Mendelssohn. Su modo de escribir sin apenas puntos y aparte como si se tratara de un párrafo y con repeticiones una y otra vez de palabras lo hacen peculiar. A mi me gusta mucho Thomas Bernhard, aunque reconozco, y no soy ningún entendido, que no es apto para mucha gente.

Bartomeu Pasqual dijo...

Soy el del comentario anterior y pido perdón, tengo la edición Hormigón y
Extinción (ALFAGUARA) en un tomo y he mezclado personajes de ambas novelas. Mis disculpas. Las prisas por comentar me han jugado una mala pasada

Oriol dijo...

Gracias por la rectificación, Bartomeu. Había algo en tu comentario que no me acababa de cuadrar, pero leí el libro hace tiempo y tengo tan mala memoria que quería revisar mis apuntes para localizar dónde estaba tu error. Si no me equivoco, el narrador no le cuenta nada a nadie (ni tampoco tiene ningún alumno).

En todo caso, tu comentario menciona un par de cosillas que yo no incluí en mi reseña, pero que son vitales a la hora de retratar adecuadamente a “Hormigón”: las referencias a Mendelssohn y el hecho de que el texto no se subdivida en párrafos.

Cities: Moving dijo...

Yo también tengo el tomo doble de Alfaguara que menciona Bartomeu. Thomas Bernhard es muy grande, aunque reconozco que no es un autor para todo el mundo. Para disfrutar de sus libros es de mucha ayuda tener una visión cruda y pesimista del mundo y los seres humanos, y por lo que sé ahí no vas a tener problemas. Si te ha gustado Hormigón, Extinción te va a encantar. Es la novela más extensa del austriaco pero una vez empiezas a leerla, la devoras.