lunes, 11 de enero de 2021

Juan Marsé: Últimas tardes con Teresa

Idioma original: español

Año de publicación: 1966

Valoración: casi imprescindible 

Juan Marsé tuvo que recurrir a la artimaña de publicar esta novela a través de una editorial mexicana, y desde luego uno comprende (aunque el propio autor corrigiera ediciones posteriores, supongo que inhibiendo una posible autocensura) que publicarla en España, en 1966, bajo la dictadura de Franco, hubiera sido solo concebible con recortes que prácticamente dejarían el texto en una inconexa secuencia de escenas románticas y andanzas de pillo de barrio, lo cual hubiera resultado un absoluto despropósito. A uno se le ocurre que prácticamente cualquier capítulo del libro es susceptible de ofender a la férrea y pacata censura franquista, y no solo por las abiertas referencias a los actos físicos, sino también por la contundente crítica social que carga de forma opresiva la novela. Una carga que puede asfixiar, pero que fascina.

Ni guerra entre pueblos, ni paz entre clases, repite cierta máxima, y Marsé parece tomársela al pie de la letra. La primera lectura de Últimas tardes con Teresa es la de una abierta crítica social sobre la sociedad barcelonesa de la post-guerra. Una crítica extrapolable a otros escenarios urbanos, pero desde luego simplemente irresistible si se es un poco cercano a esos paisajes, si se ha vivido en épocas cercanas, si se ha convivido, aunque sea de oídas, con situaciones parecidas. Marsé crea un personaje sencillamente avasallador. Manolo Reyes, el Pijoaparte, es un murciano o un xarnego, apelativos ya en desuso absoluto (ahora que, afortunadamente, Barcelona y muy buena parte de Catalunya han asumido su condición de tierra de acogida en la que la mezcla cultural nos mejora y enriquece), pero que en esos años 50 en que ambienta la novela representa un perverso estigma. El no-nacido en Catalunya (el Pijoaparte es andaluz) es un ser de segunda, una especie de advenedizo al que se separa y se segrega en una burbuja desde la cual solo se le permite contemplar, como si de un escaparate se tratara, a la clase media o alta catalana, tan bien definida por la comprensible pero intraducible (quizás "acomodada") palabra catalana benestant. En muchos casos, personajes de rancio abolengo, a veces aristócratas venidos a menos o reciclados en industriales que viven en barrios como Sarrià o Sant Gervasi y que disfrutan de segundas residencias en la Costa Brava, que tienen servicio doméstico, que conducen vehículos de alta gama, que pagan estudios universitarios a hijos e hijas, aunque sea para que éstos les salgan "rana". En los 50, la cosa consistía en que esos jovenzuelos de buena familia y apellidos de las 500 familias se convirtieran en militantes de algún movimiento contestatario, leyeran a los existencialistas y se alinearan, con no poco porcentaje de pura pose, con algo que les era tan ajeno como el proletariado.

Y el Pijoaparte se autoinvita a una de esas fiestas, seduce a Maruja, que le engaña pues resulta ser la criada (la raspa) de la familia Serrat, pero se prenda de Teresa, la pubilla, la hija de la familia, joven universitaria que conduce un Floride, a la que el  Pijoaparte ve como un ascensor directo a una vida mejor, una vida donde no haya de hablar catalán con acento, donde no tenga que recurrir a aquello que hace para ganarse la vida en ese momento: robar motocicletas para vendérselas al Cardenal, oscuro personaje a medias entre el perista y el prestamista, en realidad casi un anciano caprichoso que obliga al Pijoaparte a la autohumillación cada vez que ha de pedirle un favor. Marsé, prosa indescriptible de constante tensión sexual, descripciones meticulosas y floridas que esbozan el muro invisible que separa esos dos mundos: el Monte Carmelo, escarpado barrio de gente modesta y, apenas una par de kilómetros hacia el sur, Sant Gervasi, escarpado barrio de gente bien. El Pijoaparte quiere cruzar esa barrera y se deja cubrir con la guisa que piensa que le funcionará: Teresa se deja fascinar por su pedigrí obrero, por su atractivo físico, y muestra al Pijoaparte como una especie de trofeo de caza, a partir del trágico accidente en que Maruja, con la que aún siendo criada y señora ha trabado amistad, se da un fuerte golpe en la cabeza al tropezar andando con unas sandalias prestadas. Teresa proyecta en su pasión por el Pijoaparte aquello que echa de menos en las amistades de la clase a la que pertenece. El Pijoaparte acepta ese rol obsesionado con ella y con todo lo que puede representar en su vida, pero el engaño, una especie de autoengaño coral, no puede salir adelante.

Un único pero a tan estratosférica novela, en todo caso, es la muy disculpable, dada la época, postergación del papel social de la mujer. Incluso así, Marsé es capaz de mostrar el avance en este punto que supone el salto generacional. Teresa parece una mujer que ya empieza a tomar sus propias decisiones, aunque siempre nos quedemos, otra baza de la novela, con la duda de si su personaje ha usado al Pijoaparte como una especie de juguete, capricho de niña rica que llega justo hasta donde ella se propone que debe llegar, como si esa relación desigual, de desenlace permanentemente en suspenso, no sea más que un prolongado paseo por la cuerda floja. 

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Por cierto, obtuve mi copia de este estupendo libro en una de las tiendas de Llibre Solidari, un proyecto sin ánimo de lucro consistente en dar una segunda vida a aquellos libros que uno tiene en casa y sabe que no volverá a leer, o simplemente por el motivo que sea no va a conservar. Un proyecto donde los libros permiten, con lo que se obtiene de la venta de las donaciones de particulares, aportar dinero a causas para los necesitados. Esto no es ni propaganda ni promoción, es simplemente una sugerencia para aquellos que, residiendo en algunas poblaciones donde hay librerías de esta red, quieran tanto conseguir buenos libros a precios irrisorios como donar aquellos que deseen. Y, por lo que me consta, con buenos libreros al frente.

39 comentarios:

Antonieta dijo...

Hola! Renombrado autor por acá que aún no leo teniendo por años uno de sus libros. El casi imprescindible me está animando.
Sobre "Llibre Solidari" paso el dato que en Chile se corresponde con Green Libros.

Abrazo🌀s y muy buena semana ✌️🔥

Unknown dijo...

Muy gran escritor, mi favorita es "el embrujo de Shanghái" y "la oscura historia de la prima Montse" entre otras

ToniLV dijo...

Lo leí hace muchos años y guardo una muy buena opinión, pero tu reseña me anima a releerlo porque haces referencia a pasajes que he olvidado por completo. Salud.

Anónimo dijo...

"...ahora que, afortunadamente, Barcelona y muy buena parte de Catalunya han asumido su condición de tierra de acogida en la que la mezcla cultural nos mejora y enriquece..."

Me descojono

Juan Carlos dijo...

Lo leí hace años y lo releí no hace tanto. El choque cultural los de aquí vs los de allí creo que se ha apaciguado un tanto por mor de que los hijos de los xarnegos se han visto impelidos a integrarse mal que les pese, pero sus raíces culturales y su idiosincracia la deben de mantener un tanto en sordina a fin de no molestar a las élites gobernantes.
La novela me parece impresionante y la posición del novelista muy equilibrada y equidistante, tanto que a su muerte pocos reconocimientos públicos ha recibido en su "tierra de acogida". Una lástima.

Juan F. dijo...

Novela impresionante como dice Juan Carlos. No digo nada del otro mundo si ahora que Marsé nos ha dejado seguramente va camino de perdurar en el catálogo de generaciones futuras o lo que es lo mismo, convertirse en un clásico. El tiempo dará, como siempre, o quitará razones. Mientras y por si acaso, disfrutemos a este estupendo escritor.

Pedro Valvárcel dijo...

Para Anónimo, el que se descojona :Se te ve mucho el plumero,amigo. Prueba ahora también a darnos una opinión sobre el libro o sobre el autor, por favor.Saludo cordial.

Juan G. B. dijo...

No te preocupes, Pedro; es que tenemos a un recurrente anónimo que cada vez que lee algo sobre Catauña o el catalán tiene así como un reflejo pavloviano y se pobe, no a salivar, sino a "descojonarse"... Pero es inofensivo, tranquilo.

Anónimo dijo...

Soy el anónimo de antes y te equivocas. Es la primera vez que escribo.
Y si de mí dependiera haría mañana mismo un referendum vinculante en cataluña sobre la independencia. NO tengo nada en absoluto ni contra el catalán ni contra los catalanes. Pero da mucha risa la frase de Francesc, en un momento en que las dos cataluñas están más lejos que nunca. Que diga que es una tierra de acogida cuando cada vez hay más gente que siente lo contrario, pues qué quieres que te diga.

Pedro Valvárcel dijo...

Pero del libro qué nos cuentas?

Rafa dijo...

La trilogía - por su secuencia de publicación, que no por estar ligados - Últimas tardes con Teresa, La oscura historia de la prima Montse y Si te dicen que caí, son en mi opinión una de las cumbres de la literatura en castellano. Nunca recuperó ese nivel, pero es que era imposible.

Yo soy catalán, y sí es cierto que aquí no se le ha reconocido desde ámbitos oficiales lo suficiente por no escribir en catalán siendo el enorme escritor que es, incluso chirría si al nombrar los más grandes escritores catalanes dices Marsé. Muchas veces no se sabe diferenciar bien los conceptos literatura en castellano, literatura en catalán, autores españoles ( que son todos los nacidos en España escriban en la lengua que escriban ) y autores catalanes ( que son todos los nacidos en Catalunya escriban en la lengua que escriban ).

Unknown dijo...

Lo sospeché desde que vi la valoración "casi imprescindible", antes de comenzar a leer la reseña, que el "casi..." era debido al tratamiento de la mujer en la novela. Ya estoy cansado de esto. Entiendan que son novelas de su tiempo, para valorarlas importa un comino como se trata la mujer en la obra. Esta novela es "imprescindible".

Lupita dijo...

Hola:

En los cánones establecidos, esta aparece como la obra cumbre de Marsé, pero no recuerdo que me emocionara especialmente: la leí apenas iniciándose los noventa, con el rechazo que tenía como adolescente a la vida sosa y pacata de la generación de mis padres. No recuerdo nada más allá de una historia de amor y parques. Sin duda, no me enteré de nada, y le debo una relectura.
Aparte de esto, Marsé me parece un gran escritor , y la obra que más me ha gustado de él es "Rabos de lagartija", una de las últimas.

El casi imprescindible de Francesc es una valoración personal, fruto de su lectura, y, por tanto, condicionada por sus valores, conocimientos y creencias. Igual que hacemos todos.

Sólo añadir que como lectora asidua noto cierta rareza o ambiente más crispado en los comentarios. La vida diaria está siendo ya bastante difícil, por favor, relajémonos un poco para, al menos, tener espacios como este como refugios de intercambio, diálogo y diversión también.

Saludos

Rafa dijo...

Hola Lupita, yo también soy lector asiduo y este y el anterior son mis primeros comentarios. Yo hace años que leí a Marse y coincido en que Últimas tardes no es su obra cumbre, ese lugar para mi es Si te dicen que caí. En Últimas tardes se nota que es un libro estudiado que tiene un mensaje que Marsé quiere contar como es el contraste de clases y cultural, reflejar algo que él veía en su vida y que quería mostrarlo en un libro - lo que pasa es que lo hace muy bien a pesar de todo -los personajes y la historia fluye menos naturales que en libros siguientes.

El libro es imprescindible si lo valoramos como lo que significó su publicación, porque Marsé llegó para quedarse y por la temática, pero como libro en sí al cabo de los años y despojado de su momento histórico para mi es un muy recomendable. Por supuesto es mi opinión y cualquier creación artística está sujeta al gusto subjetivo.

Anónimo dijo...

El libro me parece una maravilla, Pedro, que eres muy pesao.

Gerónimo dijo...

Hola,

Este fue mi primer y único libro de Marsé. No me quedaron ganas de más.
Si bien la temática y los personajes me parecen fascinante, creo que daban para más. Igual otros libros de Marsé son mejores, no lo sé.
La reseña se centra en catalán/no catalán. A mi me dio más la impresión que iba más de clases sociales. Aunque admite un montón de lecturas.
Lo que sí puedo decir es que los no catalanes de afuera ricos eran muy bien aceptados.
También que el ambiente pijo de Sarrià y Sant Gervasi no era especialmente catalano parlante, todo lo contrario. Al menos así lo recuerdo yo.
Y respecto al anónimo que se descojona (desde aquí un saludo), se limita a entrecomillar párrafo textual de la reseña, que a mí también me chirría. No por ser cierto o no, si no que no sé que aporta.
Saludos

Pedro dijo...

Jajaja, lo has leído de atrás hacia delante o al revés? Te quiero como eres, anónimo

Gerónimo dijo...

Hola otra vez,

Respecto al tema del trato a la mujer, puedo entender (y comparto) que no gusté el tratamiento de la mujer, pero no entiendo que afecte a la calificación del libro.
O se debe obviar el contexto en el que fueron escritos los libros y juzgar desde el momento actual?


Saludos

Sonia Suárez dijo...

No lo he leído, no sé, el título no me convencía ,cosas que tiene una... El embrujo de Shangai es el que conozco de Marsé y la verdad es que me encantó, me pareció una historia preciosa, con mucha emoción y sensibilidad.

Francesc Bon dijo...

Buenas tardes y gracias por los comentarios. Aunque se repite el patrón de que aquellos más escépticos con ciertos detalles siguen escondiéndose en anonimato o nicks crípticos que a veces despiertan sospechas.

Un poco por orden. Primero: soy barcelonés y catalanoparlante y llevo suficientes años para afirmar muy convencido que sí, la sociedad catalana en su conjunto ha evolucionado para bien en la integración de quien viene aquí a buscarse un futuro. Y que esta novela es un reflejo de una lucha de clases y que en esa época los residentes en esos barrios pudientes incorporaron el castellano, entre otras cosas porque el catalán había sido, como mínimo, postergado por el franquismo. También el flujo migratorio era muy diferente al de ahora. ¿Cuándo, y en qué lugar, se ha discriminado al rico?
Respecto al trato a la mujer que el libro muestra, a ver si uno no puede trasladar su percepción incluso con todos los matices. Hay escenas en el libro que hoy merecerían repudio y tweets y vetos en los medios. Suprimirlas no hubiera tenido sentido y mantenerlas nos ayuda a apreciar los tímidos avances, pero alguno de esos pasajes resulta incómodo aunque se trate de un reflejo de la sociedad de la época, que la novela ayuda a comprender.

Anónimo dijo...

Estoy seguro de que crees eso Francesc. Me refiero a lo de que la sociedad catalana en su conjunto ha evolucionado en integrar a los que vienen de fuera.
Pero me temo que la mayoría de los que vienen de fuera, no lo creen. Hay una mala deriva en eso, y esa situación la han propiciado el nacionalismo catalán y el español. Ambos dañinos, aunque este último con un curriculum bastante más vergonzoso. De momento.

Unknown dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Juan G. B. dijo...

Qué pesadez, de verdad...

Beatriz Garza dijo...

Menos mal que este es un blog LITERARIO. Lo especificamos en algún sitio, no?

Lupita dijo...

Volvamos a lo literario y a poner una nota de humor. Mis padres tenían unos libros escondidos de la Sonrisa vertical. Leí "Las edades de Lulú" a escondidas , y después de semejante experiencia, pasé a los que estaban al lado. Uno era "Últimas tardes con Teresa" y el otro "La muchacha de las bragas de oro" Claro, por comparación me decepcionaron, y es que luego me di cuenta, esos estaban en doble fila por no caber. Teresa no era Lulú, y creo que tenían distintas aficiones...jiji

También creí durante años que Marsé había sido boxeador, me lo dijeron y me lo creí. Cosas de la era pre-internet.

ChuangTzu dijo...

Qué gracia. Eso es lo que llevo diciendo desde el primer comentario que hice. ¿Y a quién se lo dices exactamente? Yo creo que el blog es así porque vosotros lo hacéis así.

Diego dijo...

Parece que tratarnos a mí y a 1984 como personas despreciables no ha cumplido el objetivo buscado.

Beatriz Garza dijo...

Qué confianzas. Nos conocemos, ChuangTzu?
Efectivamente, el blog es literario porque, como mínimo, nos leemos los libros y redactamos unas reseñas literarias, personales y todo lo subjetivas que nos parece.
Luego hay quien comenta sobre la reseña o también sobre lo que le parece. En este último caso a menudo, resulta obvio quién comenta sin ni tan solo haber leído la reseña, incluso quién hace copy+paste de la wiki.
Y todo bien.

Anónimo dijo...

Pero entonces esto cómo funciona, que no me aclaro. Es un blog literario según dices y creo entender que entonces no te parece bien que se comenten temas no literarios? Igual te he entendido yo mal. Porque en ese caso es muy curioso que los reseñistas, como Francesc en este caso, hagan comentarios no literarios, pero si luego se comentan, mal, porque esto es un blog literario.
Y que conste que no es ninguna crítica a Francesc, que es lógico que comente lo que le parezca dentro de la reseña de un libro.

ChuangTzu dijo...

No sé a qué te refieres con lo de las confianzas. Lo siento.
Parece que este mensaje contradice el anterior. ¿Se puede comentar lo que se quiera o hay que ceñirse a lo literario? Cuando alguien tiene una opinión en contra de la vuestra todo son pegas y restricciones. Sólo se puede hablar del autor si es día par de año bisiesto. Sin embargo esas restricciones no os las aplicáis a vosotros mismos, y cuando el comentario da una opinión favorable a la vuestra tampoco hay ningún problema.

Toni dijo...

"Cuando el tonto sigue la linde, la linde se acaba y el tonto sigue". La mejor frase de la novela, sin duda...

Anónimo dijo...

Qué sensible, qué profundo. Debes ser un ser maravilloso.

Anónimo dijo...

Hola, chicos. Solo quería pedir, por favor, que al final de esta reseña incluyerais enlaces a los otros dos libros de Marsé que tenéis en el blog. Como soléis hacer con otros autores.

Por lo demás, gracias por esta reseña. Y gracias por todas las de Francesc. De por sí le tengo especial aprecio. Más aún cuando habla de autores barceloneses. Bolaño, Casavella, Marsé, Vila-Matas.

No hace falta que publiquéis este comentario. Solo era para hacer esa pequeña solicitud. Os leo siempre,,

Anónimo de las 19:41 dijo...

Acabo de ver que las otras dos reseñas de Marsé tampoco tienen enlaces al final, por si queréis cambiarlo. Saludos,,

Anónimo dijo...

A juan G.B. le habrá descolocado constatar que son varios Anónimos Recurrentes los que Él creía uno sólo. No soy el del descojone pero al igual que éste lo considero también un desideratum. Como lo del barcelonés Bolaño.
Coincido en lo de que los enlaces al final vienen muy bien. Ya había yo echado en falta la reseña de la para mí mejor obra de Marsé.
En los extrarradios del Ombligo del Mundo también tenemos, desde hace años, librerías, más bien almacenes, donde llevamos esos libros que ya no vamos a leer, (o que no leeríamos nunca aunque pudiéramos) y de la misma manera coger lo que nos venga bien a cambio de unos céntimos de euro. En Madrid la "franquicia" se llama TuuuuuuLibrería.
Saludos

Donde las palabras no pueden llegar dijo...

1º.- No es correcto que se publicara a través de una editorial mexicana. La publicó Seix Barral y fue premiada. Respecto a la censura, pese a los iniciales informes negativos, se limitó a requerir el cambio de alguna palabra "demasiado lúbrica". Las reseñas políticas de la obra no se modificaron (de hecho, la izquierda estudiantil de la época no sale precisamente bien parada en la novela). Si mi memoria no falla, la que fue censurada fue la muy posterior "Si te dicen que caí".

2º.- Soy tarraconense y llevo suficientes años -de hecho todos, porque aquí nací- para afirmar muy convencido que no, que la sociedad catalana en su conjunto no ha evolucionado en exceso respecto a la descripción de la novela en aras de la integración de quien viene aquí a labrarse un futuro. Pero a diferencia del Sr. Bon, hablo de mi anónima, insignificante e individual experiencia y no, obviamente, en nombre de todos los catalanes.

Donde las palabras no pueden llegar dijo...

El enlace, por si hay dudas sobre el primer punto:

https://www.todocoleccion.net/libros-segunda-mano-literatura/juan-marse-ultimas-tardes-teresa-1-ed-barcelona-1966~x130377546?gclid=Cj0KCQiA34OBBhCcARIsAG32uvO3nAJCZbcv-rR2JP0w0hOvEMCakCKLC7cZVRD6OSC9IGEei-xKeCkaAgj_EALw_wcB

Donde las palabras no pueden llegar dijo...

Mi opinión sobre el libro: coincido con la de Lupita, por lo que me remito a su comentario.

Reflexión final: pese a lo indicado en la reseña, la obra no fue secuestrada ni sesgada, salvo la imposición de cambiar alguna palabra "impúdica" a los ojos del censor. Sin embargo, y aquí lo paradójico, el Sr. Bon, 55 años más tarde, escribe: "Hay escenas en el libro que hoy merecerían repudio y tweets y vetos en los medios." No sé, me parece que se nos están cayendo los derechos (entre ellos el de libertad de expresión y de creación) y el día menos pensado volveremos a vivir en blanco y negro.

Antonio dijo...

Gratamente sorprendido. Fuerza, realismo, diferencias sociales, años 50 en Barcelona, amor imposible. Unas descripciones fabulosas que te meten en ambientes o te hacen soñar. Espléndida lectura.