sábado, 2 de enero de 2021

Erri De Luca: Imposible

Idioma original: italiano
Título original: Impossibile
Traducción: Carlos Gumpert Melgosa (ed. en castellano) y Albert Pejó (ed. en catalán)
Año de publicación: 2019
Valoración: muy recomendable

Pocos autores son tan prolíficos como Erri De Luca, pues su capacidad de contar historias, a menudo en narraciones cortas, lo convierte en un autor a quién, como lector, es difícil seguirle el ritmo por sus casi setenta libros publicados. Aun así, siempre hay que estar atentos a lo que escribe, pues su talento narrativo, su envidiable sentido poético y los temas que trata (a menudo en relación a la naturaleza, la condición humana y la lucha por los derechos civiles), lo convierten en un escritor muy interesante.

En el libro que nos ocupa, su último publicado hasta la fecha, el autor incide nuevamente en dos de sus temas más habituales, el amor y la causa política, pero aquí los enmarca en dos entornos claramente contrapuestos: la naturaleza (otro de los grandes y recurrentes temas de De Luca) y la cárcel, estableciendo así un marco emocional y físico amplio y extenso, entre la libertad infinita de la naturaleza, donde cabe todo lo posible, y la prisión más coartadora como es la reclusión en una celda de aislamiento.

El autor nos pone de entrada en antecedentes. Nos sitúa, ya en la primera página, en un interrogatorio que tiene lugar en una cárcel entre un fiscal y el protagonista de la historia. El motivo: el fallecimiento en la montaña de un hombre, tras su caída por un precipicio, poco después de encontrarse con el protagonista. Un hecho que podría tratarse de una casualidad o de un accidente, una simple posibilidad, pero se da la circunstancia que el difunto fue el principal amigo y compañero de lucha del protagonista en una banda armada; alguien que, además, como afirma el propio protagonista con pesar, fue «un compañero de antiguas luchas políticas que después se convirtió en delator», en esos tiempos en que «la amistad substituía el efecto familiar convirtiendo el otro en un hermano, un padre, un hijo. Así éramos los dos en aquel tiempo», pero «en lugar de compartir la derrota y las penas, traicionó a todo el mundo, entre otros a mí mismo. No se olvidó de nadie, mientras nos delataba». Por ello, por el pasado entre ambos y por su encuentro en la montaña, el protagonista se convierte en sospechoso de asesinato, pues no está claro si la caída del ex compañero fue accidental o causada.

De esta manera, las preguntas del fiscal no tratan únicamente sobre lo sucedido en la montaña, sino también sobre del pasado, convirtiendo el interrogatorio, por parte del protagonista, en proclamas políticas, reviviendo las protestas que hizo de joven en la organización armada. Así, el escenario en el que se desarrolla el interrogatorio devuelve al preso a aquellos años de lucha compartida e incide no únicamente en sus ideales, sino también en la responsabilidad personal asumida en cada uno de los actos cometidos. Las respuestas a las preguntas del fiscal se convierten en un diálogo que gira en torno a la responsabilidad individual, a la sensación de libertad ideológica pero también física, al recuerdo de tiempos pasados de lucha y revolución, de pasión y entrega por unos ideales que creían verdaderos y útiles, antes y ahora, porque «hubo un periodo de la historia de este país en el que mi generación política fue considerada enemiga pública. Había una magistratura que se dedicaba en exclusiva a la represión en contra nuestra (…) Ocupaban silla de juez sin dejar de ser enemigos».

Esa coincidencia fatal en la montaña, esa posibilidad a la que hace referencia el título, es el pilar en torno al cual se desarrolla uno de los dos ejes narrativos. El otro eje se centra en las cartas que el prisionero escribe para su amada, porque el protagonista aprovecha su detención en la celda de aislamiento para hablar no únicamente de la lucha, sino también del amor, de la fidelidad, del respecto y la compañía, estableciendo paralelismos entre ellos y es principalmente en ese aspecto donde Erri de Luca nos enternece con su prosa elegante y mesuradamente poética, como cuando el protagonista afirma, dirigiéndose a su amada, que «te agradezco esta decisión de hacer que el pasado empiece con nosotros dos» o afirmando que «tu presencia puso los días en fila india, de camino hacia nuestras citas» o, también, declarando que «la elegancia no está en el vestuario, sino en los detalles entre dos personas que están juntas». El autor nos traslada, con ese espíritu, la libertad de la que uno puede gozar aun estando aislado, asimilando su condición y aceptándola, valorando lo que se tiene y lo que tiene valor, afirmando que «la libertad no está en la posibilidad de salir de aquí, sino en la de unir las palabras que te digo y las consecuencias que puedan tener. Te digo que te amo y te lo digo continuamente. La libertad está en la posibilidad de unirnos los dos también aquí dentro. Y ninguna celda me puede quitar esta libertad».

De igual manera, situando el suceso en la montaña, Erri De Luca demuestra nuevamente su pasión por la naturaleza, desplegando una serie de cuestiones filosóficas acerca de la montaña y del placer de caminar por ella, manifestando la sensación que le produce rodearse de la naturaleza, una sensación de libertad y de calma, afirmando en boca de su protagonista que «voy a la montaña porque allí arriba es donde ha llegado el confín de la tierra. La frontera entre el cielo y el universo es allí arriba». El autor envuelve el relato con la belleza de las palabras hacia la naturaleza o hacia el amor, pero también con la pasión que transmite en la defensa de sus ideales; unos ideales que prevalecen por encima de represión y amenazas, unos ideales que son fuente de su libertad y la posibilitan aún y estando entre rejas. Y nos habla de la posibilidad y la coincidencia, del amor y la venganza, acerca de la soledad y la compañía, aunque sea de uno mismo, de la riqueza existente en aquel que se encuentra lleno de su propia vida, de la paciencia de quien se sabe capaz de llenar vacíos con pensamientos en calma, de la confianza en saber que los principios son pilares en los que agarrarse en momentos de zozobra. Porque lo único imposible es renunciar a los principios sin que ello pase factura en la consciencia de uno.

Afirma Erri De Luca, en defensa de la palabra y el honor, que «una lengua es un sistema de intercambio similar a la moneda. La ley castiga a quien imprime billetes falsos y, en cambio, se olvida de quién hace circular palabras falsas». Y el autor hace justicia a estas palabras, pues su prosa siempre transmite veracidad, no únicamente la de la historia que se supone ficcionada, sino de los sentimientos que transmite. De Luca es fiel a ellos, como lo es a su amor por la montaña y a su lucha, a la virtud y defensa de sus ideales y de la importancia de la palabra dada y sentida, convirtiendo su obra es un fiel reflejo de su vida. Con un estilo sencilla y llanamente precioso, es con libros como “Imposible” donde uno encuentra la belleza de un mundo que parece lejano en el tiempo, como de otra época y otra vida, pero que destila un esplendor genuino y auténtico del que nunca deberíamos apartarnos sino queremos que nos pase como al infortunado excursionista: cayendo en el más profundo de los abismos, perdiendo la vida y sin opción de ser rescatados.

Otros libros de Erri De Luca reseñados en ULAD: El contrario de unoTú, míoMontedidioAdelfa, Arco irisLa natura expuesta

14 comentarios:

Sebas dijo...

Entre el pesado De Gregorio, un fan acérrimo de Di Luca y vuestra reseña, de vuelta del trabajo he pasado por la librería dispuesto a remediar mi ignorancia sobre Di Luca. De él sólo tenía noticias vagas de su participación en el movimiento opositor ciudadano al tren de alta velocidad de Los Alpes Italianos a raíz de un maravilloso viaje que hice por allí y por ese valle en particular hace unos años. Por una vez he estado en la librería por espacio inferior a 10 minutos, lo que he tardado en encontrar algo suyo. Ya te contaré.

Ahhhh, Tres caballos es el que he elegido. Imposible no lo tenían.


Marc Peig dijo...

Hola, Sebas. Me alegro de que te hayamos convencido de leer a De Luca, para mí uno de los grandes escritores por la sensibilidad que transmite en sus libros.
No he leído el libro que indicas, pero espero que cuando lo leas nos puedas dar tu opinión para añadirlo a mis futuras lecturas si así lo recomiendas.
Saludos, y gracias por el comentario.
Marc

Paloma dijo...

Hola Marc, otra reseña bonita de las suyas, mañana recojo el libro reseñado que acabo de encargar. Un saludo
Paloma

Marc Peig dijo...

Muchas gracias, Paloma.
Me alegro de que lo hayas encargado, tengo ganas de conocer qué te parece una vez lo hayas leído.
Un saludo
Marc

Unknown dijo...

Siempre me ha interesado este autor. Gracias Marc... Kempes 19

Marc Peig dijo...

Muchas gracias, Kempes 19.
Ciertamente, De Luca es un autor que raramente decepciona.
Un saludos, y gracias por comentar la reseña.
Marc

Sebas dijo...

Una delicia. Voy por la mitad, a paso lento, lo normal en la alta cocina. La novela es breve. Hago por estirarla dos ratos más. Ayer comencé, con prudencia, con respeto, con curiosidad. Hoy sigo. Mínimo hasta mañana, quién sabe si lograré estirarla más, hasta el martes.

Poesía? Novela? Telegrama?

De Luca, no Di Luca. No creo que vuelva a errar.

El de Los Tres Caballos

Marc Peig dijo...

¡Qué bien, Sebas! Tomo nota del libro que recomiendas, a ver si le puedo hacer un hueco entre mis libros pendientes.
SaludosMarc

Magda dijo...

Erri de Luca, para mí un autor de cabecera. Quiero a este hombre, por lo que cuenta, por cómo lo cuenta y por ser él quien y cómo es. "Imposible" la he regalado en Navidad, pero para mí la tengo en la carta de los reyes, espero que no se les haya agotado y me la traigan. "Tres caballos" me pareció impresionante, una novela sobre la madurez. La madurez de alguien a quien le ha tocado vivir mucho y sentir mucho. Me gustará encontrar la reseña aquí y ver que te ha parecido.

Marc Peig dijo...

Hola, Magda, te entiendo perfectamente. Erri De Luca es una persona a la que invitarías a comer a tu casa y te quedarías charlando con él horas y horas.
Espero que los reyes te hayan guardado un ejemplar de “Imposible” y nos puedas contar qué te ha parecido. Acerca de “Tres caballos”, lo dicho: a la lista va. Ya os informaré cuando lo lea y reseñé.
Saludos y gracias por el comentario.
Marc

Magda dijo...

Uno de los inconvenientes, o no, de Erri de Luca es que sus libros duran un suspiro, claro que en pocas páginas dice todo lo que hay que decir y el gusto del caramelo dura mucho en el paladar. "Impossible" es un libro distinto, más filosófico quizá, cómo una exposición de la doctrina que ha guiado la vida del autor. Lo que fue y significó la lucha clandestina, aquella forma de vivir y sentir de algunos durante el siglo XX, aquello que ha sido (derrotado?). Pero queda la dignidad y especialmente la libertad, saber ser libre incluso en una celda de prisión. Un hombre ya viejo que sigue siendo libre y que sabe amar con una forma de amor también libre. Si existe "ella", que supongo que sí, es una declaración preciosa. Y después están, cómo siempre, las frases, esas que darían cada una para un seminario (quizá de aquellos clandestinos del siglo XX)

Marc Peig dijo...

Hola, Magda.
Es precioso lo que dices en tu comentario y totalmente acertado; lo subscribo palabra por palabra. Erri De Luca es, por todo lo que indicas, un autor que raramente decepciona. Y este libro es un de los que más me ha gustado del autor (he leído sólo ocho, pero irán cayendo).
Saludos y gracias por el comentario.
Marc

Magda dijo...

Gracias a ti, Marc, a vosotros por vuestro trabajo. Siguiendo con las recomendaciones yo recuerdo con edpecial cariño: "los peces no cierran los ojos" "El peso de la mariposa" y los "Tres caballos" del que ya hablamos.

Marc Peig dijo...

Hola, Magda.
También recuerdo con mucho cariño “Los peces no cierran los ojos”. De hecho, es mi favorito del autor. Buscaré los otros dos que apuntas. ¡Ya os contaré!
Saludos, y gracias por las recomendaciones.
Marc