La inundación y otros textos es un volumen misceláneo publicado por Automática que recopila cinco escritos de Yevgueni Zamiatin. Dichos escritos son: dos relatos, un artículo que reivindica la libertad literaria, una renuncia pública a la Unión de Escritores y una carta dirigida al mismísimo Stalin.
lunes, 26 de octubre de 2026
Yevgueni Zamiatin: La inundación y otros textos
La inundación y otros textos es un volumen misceláneo publicado por Automática que recopila cinco escritos de Yevgueni Zamiatin. Dichos escritos son: dos relatos, un artículo que reivindica la libertad literaria, una renuncia pública a la Unión de Escritores y una carta dirigida al mismísimo Stalin.
jueves, 25 de febrero de 2021
Colaboración. Evgueni Zamiatin: Nosotros
Título original: Мы
Traducción: Alejandro Ariel González.
Publicación: 1924 (escrita entre 1919 y 1921). Edición española de Hermida Editores, 2016. 201 páginas.
Valoración: obra maestra para interesados / muy recomendable para el resto.
Si las semblanzas de ULAD exigieran título más allá del de la obra reseñada, nuestra primera tarea del día sería fácil: “Nosotros: la primera distopía.”
Hoy nos guía un propósito bello: contribuir modestamente a reivindicar la figura de Evgueni Zamiatin y a darles, a él y en especial a su mejor obra, el lugar que a ambos corresponde.
Ciertamente ULAD ya reparó en la novela, en una brillante reseña de Koldo CF de 19 febrero de 2018, comparativa con la célebre “1984.” Tres años después y a pesar seguramente de una mayor accesibilidad, “Nosotros” sigue siendo relativamente desconocida, como si el inamovible cupo de este tipo de novelas para el común de los lectores estuviera compuesto, en exclusiva, por “1984”, “Un mundo feliz” y, quizás en menor medida, “Fahrenheit 451.”
ULAD me permite dedicar esta semblanza en exclusiva a “Nosotros”, sin “competencia,” como modesto premio individual no compartido, es decir, con todo el protagonismo. Bien lo merece.
No estamos ante una obra de fácil lectura, si bien no es extensa. El tamaño de la letra y la buena edición de Hermida Editores ayudan a leer la obra con gusto (o mejor con menor dificultad) porque parece claro que Zamiatin apuesta intencionadamente por la complejidad descriptiva con un doble fin: marcar la distancia temporal y cultural entre narrador y lector, y ahondar en los estados psicológicos del protagonista. Con notoria recurrencia los guiones entrecortan las frases, o estas finalizan con puntos suspensivos que sustituyen pensamientos inacabados, lo que exige al lector un esfuerzo suplementario para seguir la trama. De este modo, las frases parecen contener recurrentes anacolutos y muchas veces parecen no seguir, en apariencia, un hilo lógico.
No se desanimen. Léanla despacio o léanla dos veces. Quien suscribe estas líneas optó por lo segundo. Al final de la primera lectura me pareció una novela de referencia, pero nada especial. Al concluir la segunda he llegado a pensar que “Nosotros” es una obra maestra.
Vayamos someramente a la trama. D-503 es un ingeniero-matemático -como Zamiatin- primer constructor de la nave “Integral”, que vive en plena armonía consigo mismo después de la Guerra de los doscientos años y cuya pluma, “habituada a los números, no es capaz de crear una melodía de asonancias y rimas.”
En el Estado Unido que surgió tras la guerra hay un Muro Verde de vidrio adonde alcanzan los límites de la civilización, Torres Acumuladoras que dosifican la lluvia, un cielo de homogéneo azul y rostros, que son números, “no ensombrecidos por la locura del pensamiento” cuyas actividades diarias fija una Tabla de Horas. Los números se levantan, visten y trabajan “como uno solo”, habitan traslúcidas viviendas individuales y sus rasgos fisiológicos, podemos intuir, se parecen cada vez más, lo que contribuye a anular la envidia y, con ello, a generar felicidad. A D-503 le ha tocado leer y oír “cosas increíbles sobre aquellos tiempos en los que los hombres vivían aún en libertad, es decir, en un estado salvaje y desorganizado.” En la nueva civilización los Guardianes vigilan las costumbres y el Bienhechor ejerce el poder supremo en pos de la felicidad de todos, entre ellos la de D-503, el poeta R-13, O-90, I-330 y otros. Del argumento no les diré más.
De “Nosotros” sorprende por igual cuánto ha sido orillada y cuánto prefigura. Orwell bebe claramente de Zamiatin. El británico parece que fue honesto y lo admitió, y es que la sombra del plagio planea sobre “1984”, o como mínimo la de una deuda excesiva, por distintos que sean los estilos narrativos de cada autor. Quizás no tanto lo fue Huxley, seguramente menos influenciado pero tal vez también menos sincero.
Cercenaríamos el análisis de la obra si eludiéramos su lectura política. Se retratan los regímenes totalitarios, con semblanzas que adelantan desgraciadas escenas de la Alemania de los años 30 y 40 o incluso la figura de Mussolini. No obstante, Zamiatin tenía la fuente de inspiración bien cerca, en la guerra civil que dio lugar al régimen soviético, al que inicialmente apoyó y del que se distanció antes incluso del acceso de Stalin al poder. La crítica a lo que sería este régimen puede considerarse, bien mirada, incluso feroz o al menos inadmisible para éste (incluida la negación de cualquier revolución como definitiva) de ahí que la obra fuera silenciada en la U.R.S.S.
Pero considerarla política sería reducirla significativamente. La intelectualidad del trabajo sobrepasa con creces la crítica a una organización social de tiempo y lugar concretos. No piensen tampoco que estamos ante abstrusas y obsoletas reflexiones futuristas, o frente a notas políticas burdamente disfrazadas de novela. “Nosotros” plantea cuestiones de Religión, Filosofía, Psicología, Ciencia, Progreso y, en suma, destino y condición humana.
Les aseguro que más allá de las cuadernas, trancaniles, cadenas de montaje y soldaduras hay trama y hay luchas. De ahí, en parte, la extraña belleza que cruza la novela y, en particular, a varios personajes, cuyas motivaciones, intuyo, son más complejas de lo que pudiera parecer. Pero puedo estar equivocado: lean y saquen Uds. sus propias conclusiones.
No es poco lo que la obra anticipa. Quizás ningún libro me ha traído flashes de tantas obras o incluso películas posteriores, por las ideas o imágenes más o menos fugaces que contiene. Por su parte, las referencias al Antiguo Testamento en comparación con la nueva “religión” (“de nuevo somos sencillos e inocentes como Adán y Eva”) no dejan de tener profundidad y originalidad. En suma, sin resultar cargante, la novela es intelectualmente sabrosa.
Por último, es difícil ponderar el valor de la obra si ya han pasado por nuestras manos otras similares que se llevaron la difusión y la gloria, y tampoco podremos sentir el impacto que su lectura nos hubiera causado de haber sido la primera, de modo que tendremos que imaginarlo. Pero los méritos deben ir, en gran medida, en función del orden cronológico. Así que si Ud. tiene pendientes también esas obras que hemos citado más arriba… pues no lo dude: léalas todas, pero empiece por “Nosotros.”
También de Zamiatin en ULAD: Aquí
Firmado: Fran Marín Paz
lunes, 19 de febrero de 2018
Zamiatin y Orwell: Nosotros y 1984
Lo primero que hemos de tener en cuenta a la hora de comparar ambas obras es que "Nosotros" fue publicada en 1920 y "1984" en 1949. Esos veintinueve años de adelanto por parte del ruso son un punto importante a favor de este último (luego veremos por qué).
Otro punto a tener en cuenta, de cara a entender ambas obras, es la experiencia personal de los dos autores. Por un lado, Zamiatin fue, al menos en un primer momento, un bolchevique convencido que tuvo la oportunidad de trabajar en una Inglaterra industrial en la que en taylorismo campaba a su anchas. Por su parte, Orwell también simpatizó con la revolución rusa, pero los tristemente célebres "Procesos de Moscú" y su experiencia en la Guerra Civil Española le llevaron a adoptar posturas claramente antiestalinistas. Veremos después esta influencia.
Para no extenderme más de la cuenta, allá va un pequeño resumen de las semejanzas y diferencias de ambas obras, excluyendo comentario alguno acerca del final de las mismas, por si alguien quiere descubrirlo por sí solo:
SEMEJANZAS:
- Ambas obras se sitúan en mundos futuros aparentemente ideales (obvio, son distopías) y gobernados por un poder omnímodo semejante a un Dios: El Benefactor en "Nosotros" y el Gran Hermano en "1984".
- Las sociedades representadas en ambos libros (en "Nosotros" llamada Estado Único) son estados ideales de "no libertad" y están compuestas por seres que no son más que millones de células de un único y poderoso organismo.
- El protagonista principal es parte más o menos importante del engranaje del poder: D-503 es el constructor-jefe de una nave que llevará las bondades del Benefactor a toda la galaxia, mientras que Winston Smith trabaja en el Ministerio de la Verdad manipulando hechos históricos por el bien del Gran Hermano.
- El amor es la cuña por la que entran las dudas a los protagonistas principales. Gracias a la aparición de un personaje femenino (I-330 en "Nosotros" y Julia en "1984"), tanto D-503 como Winston Smith entrarán en contacto con seres apartados de esas sociedades supuestamente ideales.
- Englobaré en este punto lugares, entidades, artilugios, etc que ponen de manifiesto un claro paralelismo entre ambas obras. En primer lugar, indicamos los que aparecen en "Nosotros" y después su equivalente en "1984": las Tablas de la Ley y la Telepantalla, los Guardianes y la Policía del Pensamiento, el otro lado del Muro Verde o la Casa Antigua y el mundo de los proles, la Sala de Operaciones y la habitación 101... Las semejanzas son enormes y la impresión de plagio planea sobre la obra de Orwell.
- Mientras que "1984" está narrada en tercera persona, "Nosotros" está narrada en primera persona a través de anotaciones que sugieren la idea de un informe o un cuaderno de bitácora. Esta estructura hace que la narración sea, en mi opinión, menos fluida que en "1984".
- En "Nosotros" el Estado Único es una especie de nuevo paraíso, un mundo puro y feliz, ideal, racional y preciso. En "1984", aunque desde el poder se traslada una imagen semejante, el mundo no es así; se trata de una sociedad permanentemente en guerra en la que la pobreza salta a la vista. De hecho, el propio Winston Smith vive casi en la pobreza.
- "1984" es una novela mucho más política (aún) que "Nosotros", que es más simbólica y abstracta. Además, en "Nosotros" hay un mayor componente de ciencia-ficción.
- En "Nosotros" se dejan ver críticas mucho más evidentes contra la religión, contra el arte socialista y contra el proceso tecnológico que lleva a formas de organización de la producción tales como el taylorismo. "1984", por contra, se centra en un plano más político.
- Las imágenes de "1984" son más crudas e impactantes que las de "Nosotros". "1984" es más sucia. Solo recordar la habitación 101 se me ponen los pelos de punta.
Antes de nada, hay que reconocer el mérito de los precursores y, aparentemente, Zamiatin lo fue. Siempre es más difícil crear un "universo" que desarrollarlo. Digo esto porque da la impresión de que Orwell se inspiró (¿tal vez, plagió?) en "Nosotros" a la hora de escribir "1984", lo que a su vez no es óbice para admitir que también la perfeccionó. Porque creo, sinceramente, que la narración de "1984" es mucho más completa, ágil y entretenida que la de "Nosotros", la cual pierde fuelle a mitad de la novela. Por otro lado, las referencias e imágenes de "1984" me parecen me parecen más cercanas para un lector actual que las de "Nosotros", de ahí que el grado de identificación con aquella sea mayor, al menos para mi.
En definitiva, y admitiendo los no pocos méritos del "Nosotros" de Zamiatin, me quedo con "1984", la cual seguirá siendo una de mis novelas de cabecera (ay, cuánto peso tiene la adolescencia!). Eso sí, gracias a Zamiatin, parte de ese halo mítico de la obra de Orwell se perderá para siempre, como lágrimas en la lluvia. -)
Otras obras de Orwell en ULAD AQUÍ
domingo, 18 de marzo de 2018
Elizabeth Burgoyne Corbett: Nueva Amazonia
Idioma original: InglésTítulo original: New Amazonia. A foretaste of the future
Año de publicación: 1889
Traducción: Susana Prieto Mori
Valoración: De plena actualidad
Por suerte, las protestas siempre han estado ahí. Tenemos muy reciente la histórica jornada de este 8 de marzo, pero no está de más recordar que las demandas de igualdad real vienen de lejos. Cambian las formas, pero no los objetivos. Así, por ejemplo, una serie de escritoras de la Inglaterra victoriana se lanzaron a protestar por su injusta situación y a imaginar lugares y tiempos futuros en los que los roles de la mujer fueran radicalmente diferentes a los que hasta entonces les "correspondían en suerte". Una de esas escritoras fue Elizabeth Burgoyne Corbett, y el mundo que imagino lo llevó al siglo XXV y le dio el nombre de Nueva Amazonia.
viernes, 29 de noviembre de 2024
Chinguiz Aitmátov: Más de un siglo se alarga el día
martes, 15 de abril de 2014
Biografías lectoras: ganadores (2)
TOC, por David Villar Cembellín
Así las cosas, recapitulemos: ¿dónde
comenzó mi afición de lector? No tengo ninguna duda, el germen tuvo lugar a
edad temprana con las historietas de Pulgarcito,
un tebeo que devoraba semanalmente y que proporcionó infantil e infinito placer
al niño que fui. Por supuesto que a esos Pulgarcitos siguieron otros tebeos: la
colección entera de Tintín, de Astérix, Zipi y Zapes, Mortadelos y Filemón,
Grandes Aventuras Ilustradas… mi afición lectora se cimentó sobre una sólidas
raíces: los tebeos. En mi cabeza sonaban Enrique y Ana.
Y en estas llegó mi pubertad,
llegó la adolescencia… y digamos que estuve más preocupado/ocupado de
otras cosas que de leer. Además, en términos estrictamente crematísticos fue mi
adolescencia una época particularmente jodida: fumador precoz, bebedor de fin
de semana y aficionado a los tebeos… muchos vicios para 300 pesetas a la semana
si las notas acompañaban (que no era el caso, para más inri). Pero, oh, de
repente, como maná del cielo, a últimos de mes siempre aparecían 2000 pesetas
en mi mano. ¡2000 pesetas!
Pero si he de elegir una lectura de adolescencia que me
marcó, que me tocó hondo, fue El club
de los poetas muertos de N. H. Kleinbaum. Probablemente será una obra
menor, o tramposa, o maniquea, pero me da igual, no me avergüenza reconocerlo…
en aquel momento quinceañero la leí de un tirón, me habló de mí mismo y agitó
mi anterior como ninguna lectura lo había hecho hasta entonces. En mi
radiocasete sonaban noche y día A night at the opera de Queen, Violator de
Depeche Mode, Disintegration de The Cure y Zooropa de U2.




