Idioma original: inglésTítulo original: Eat, Pray, Love
Año de publicación: 2006
Valoración: repugnante
Pues sí, lo siento, pero este libro se lleva un repugnante. Mira que no me gusta poner esta etiqueta y que siempre intento encontrar algo bueno por lo que catalogar una obra como "se deja leer", pero ni por esas. Ni el mensaje ni la forma de escribir ni la autobiografía (¡ja!) se salvan.
A pesar de haber vendido lo que no está escrito, Come, reza, ama es uno de los peores libros que he leído en mucho tiempo. La novela cuenta la historia (¿autobiográfica? Ay, qué risa) de Elizabeth, una mujer que a sus 31 años estaba casada, era una escritora de relativo éxito, tenía dinero y vivía feliz como una perdiz, salvo cuando se encerraba, de noche, a llorar en el baño sin saber por qué. Claro. Resulta que en medio de esta felicidad casi absoluta, su marido decide proponerle tener un hijo y ella descubre que no le apetece. Así que se divorcia, se embarca en otra relación que la destroza y entonces decide cogerse un año sabático y recorrer el mundo para obtener la paz interior que tanto desea (y aquí me empieza a entrar la risa floja otra vez).
Así que se va a Italia, donde se pasa varios meses comiendo y hablando de comida y convenciéndose de que, incluso después de haber comido mucho y haber engordado un poco, se puede ser feliz (¡gracias al cielo por la aclaración!). Después se va a la India a meditar, se tira varios meses meditando (imprescindible para entenderte a ti mismo, algo que sólo se puede hacer en la India. ¡Nada de encontrarte a ti mismo en Móstoles! ¿Tienes un problema? ¡Pues a la India a solucionarlo! Me sigo riendo), y por último se va a Indonesia, donde encuentra su equilibrio mente-cuerpo, se asombra porque ve a mucha gente pobre (será que en EEUU todos son millonarios) y conoce a un brasileño que le devuelve la fe en las relaciones y le hace volver a reír y a mí con ella.
Por si la historia no resultara lo suficientemente manida, insulsa y buenrollista hasta el insulto (porque, cómo no, la autora llega a la sorprendente conclusión de que la gente pobre es la que más sabe sobre la vida y la que verdaderamente es feliz, y para descubrir eso se tiene que pegar un año viajando por el mundo a cuerpo de rey, claro que sí), resulta que hace años rodaron una película basada en ella y que yo no voy a ver a menos que alguien me pague, y mucho. Porque, vamos a ver, si literariamente la novela no vale demasiado (sí, puede ser mejor que cualquiera de la Meyer, pero eso tampoco es decir gran cosa), si el mensaje que vende es absurdo (¿tienes problemas? Viaja a la otra punta del mundo y vive con gente pobre, verás qué feliz eres) y si encima te venden la historia como si fuera autobiográfica (cuando tiene, al menos, todas las papeletas para ser una biografía más que adornadísima, ya que se supone que la autora pagó el viaje con el adelanto que le dio la editorial por escribir este libro y que ya en 1997 su artículo "The Muse of the Coyote Ugly Saloon" –¿basado? en sus vivencias como camarera en Manhattan– sirvió de base para el guión de Bar Coyote)... lo único que puede quedar tras su adaptación a la gran pantalla es un melodrama de sobremesa con un par de caras conocidas y puestas de sol a tutiplén. Así que va a ser que no.





