miércoles, 6 de enero de 2021
Guadalupe Nettel: La hija única
lunes, 17 de junio de 2013
Guadalupe Nettel: El matrimonio de los peces rojos
Idioma original: españolAño de publicación: 2013
Valoración: recomendable
sábado, 25 de diciembre de 2021
Guadalupe Nettel: Después del invierno
Año de publicación: 2014
Valoración: Esta bien
Un título sugerente el de esta novela (Premio Herralde, 2014). Después del invierno llega la primavera con todos sus tópicos de luz y calor, pero hay primaveras francamente desapacibles. No conozco las intenciones de Nettel en este aspecto, pero el invierno de sus personajes no acaba, o bien acaba sin que se noten grandes cambios climatológicos. Por supuesto, la trayectoria que se describe los ha convertido en otros, pero no diría que más primaverales en el sentido convencional de la palabra.
Claudio y Cecilia. ¿Qué tienen en común? Es obvio que nada en absoluto. Como ni siquiera viven cerca, era poco probable que se cruzasen sus caminos. Y no hablo de barrios, ni siquiera de ciudades distintas, el hecho es que se encuentran en distintos continentes: ella, mejicana, en Francia, él, cubano, residiendo en Estados Unidos, concretamente en Nueva York, y doce o quince años más viejo; ella, idealista, inteligente y con lo que parece una pequeña neurosis que le impide adaptarse al medio, él narcisista hasta la médula, misógino sin remisión y con un TAC tamaño universo. Y aquí está la clave, a mi modesto entender, de que el argumento cojee por algún sitio. Obviamente, la cojera se debe a que intenta coordinar dos historias absolutamente disparejas, y eso produce continuos desajustes.
La manera de conocerse ya está traída por los pelos, luego él vuelve a su entorno y siente un amor desmesurado por alguien a quien solo ha visto un par de horas y en un contexto grupal. Eso sin contar que no es probable que dos seres antisociales encajen a primera vista con nadie, menos aún entre ellos, sobre todo si están en las antípodas el uno del otro en todo, incluso geográficamente. Por eso, el recurso que encuentra la autora, y que de momento parece funcionar, es hacerles hablar por separado mediante flujos de conciencia que van relatando su día a día. Digo “parece funcionar” porque según los vamos conociendo empezamos a sospechar que aquello no puede acabar en idilio. ¿De qué otra forma, pues? Porque todo indica que esas dos líneas argumentales tienen que acabar confluyendo. Pero las líneas paralelas, por definición, no se encuentran jamás, y cualquier intento de acercamiento acabará en fracaso narrativo, por mucho que se intente disimularlo. Finalmente, están como al principio, solo que un poco más sabios. Y, sí, estoy adelantando acontecimientos, pero no tanto como parece, pues cualquiera que la haya leído convendrá conmigo en que aquello se veía venir.
Por otra parte, tampoco hacía ninguna falta conectarlos, me refiero a Claudio y a Cecilia, pues cada uno de ellos ya tenía entre manos su correspondiente romance, bastante improbable también, repleto de altibajos, pero mucho más interesante ya que consigue mostrar dos historias sentimentales y cuatro procesos psíquicos, narrados con solvencia y que transmiten credibilidad por sí solos. Se trata de los tándems Claudio/Ruth y Cecilia/Tom, que merecían -cada uno por su lado- un tratamiento mucho más meticuloso. De esa forma, se podían haber escrito dos novelas con poca conexión entre ellas aparte del tema de pareja, y muchas posibilidades de índole psicológica, social, y hasta histórica. A mí, particularmente, me hubiese atraído que investigase en el ambiente laboral, amistoso, económico, familiar etc. de los protagonistas, cada uno en su propia novela, se entiende, influidos ambos por una educación y un ambiente familiar que les convirtieron en lo que son ahora, y cuyas condiciones sociológicas y ambientales determinarían de alguna forma su futuro.
Nettel ha ideado unas claves con mucho potencial pero en mi opinión no las ha manejado con toda la solvencia que exigían. El resultado es un texto que, si bien se lee con interés y empatía hacia los personajes, empieza a decepcionarnos muy pronto por falta de coherencia, verosimilitud y, probablemente, de un plan previo que hubiese previsto cómo debe acabar. He leído que mientras trabajaba en ella la autora publicó otras dos obras, quizá ni ella misma logró conectar del todo con la idea previa o no se concentró lo bastante como para desarrollarla con el rigor necesario. Por lo visto, para el personaje de Claudio -que, ya adelanto, es un parásito sin conciencia de serlo- se inspiró, nada menos, que… en Schopenhauer. Así se explica que su visión resulte tan anacrónica y que para cerrar la historia haya tenido que recurrir a una forzadísima vuelta de tuerca.
Otras obras de Guadalupe Nettel: La hija única, El matrimonio de los peces rojos,
viernes, 2 de diciembre de 2022
COLABORACIÓN: Pétalos y otras historias incómodas de Guadalupe Nettel
Valoración: muy recomendable
Sobre tu escritorio destaca un nuevo libro, no sé si comprado o rescatado de la biblioteca; por ello sientes una suerte de gozo interno. Quieres abrirlo, devorarlo, quieres leerlo con la esperanza que ¡no! tendrás que abandonarlo. Quieres que te llene de vida, que te enseñe lo que necesitas, sin saber qué es. Sientes júbilo o decepción al ritmo en que giras las páginas: con Pétalos, la agitación va aumentando hasta llegar al último relato, a la última página, al último párrafo y te resignas a alcanzar el fin.
Literatura ombliguista y personal, como dice Guadalupe Nettel; su escritura ordenada y de cadencia armoniosa ya ha protagonizado otros días de ULAD. GN vivió unos años en nuestro país. Era joven y moraba los bares de Barcelona con discusiones y elucubraciones febriles sobre literatura, agarrando argumentos y parte de sus propios ahorros para autoeditar la revista Número 0. Fue durante este periodo cuando Anagrama publicó su libro Pétalos y otras historias incómodas. Como ella misma afirma, estaba en un periodo de su vida donde se encontraba más lúcida, más intuitiva y con esta ventaja creó el mundo peculiar que se lee en Pétalos.
Todos somos normales desde fuera, pero una vez aproximamos el zum, nos acercamos también a la verdad o a la imperfección. Un mundo dentro de otro mundo. ¿Qué pueden tener de extraño un fotógrafo (de párpados), un (fiel) marido japonés, una adolescente (solitaria), un olfateador de baños o una pareja de modelos con un pequeño tic que puede llegar a TOC? Los seis relatos que componen el libro muestran que detrás de nuestra fina capa social, todos nos sentimos diferentes, todos somos raros, únicos y cada uno tiene su forma particular de demostrarlo. Cada cuento hurga en el personaje hasta ofrecernos la verdadera imagen del monstruo detrás de la máscara.
Los cuentos de GN a diferencia de otros autores, no se leen como relatos cortos: a toda velocidad. Cada cuento, a su manera, atrapa. Desde el inicio, se proyecta un escenario con personajes definidos en la mente del lector con la estructura de una novela: los personajes no son planos, no sientes urgencia en sus cuentos. No tratan sólo de una anécdota concreta, sino de una historia con un principio y un final, contada como un masaje manual. Cortázar decía que las palabras en los cuentos deben ser las justas; no debe faltar o sobrar una sola palabra. Y esto es lo que consigue GN en sus relatos. Su prosa es concisa y exacta, lo que te evita pensar que estás leyendo palabras vacías, paja, o que estás sentado en el sofá con un libro en la mano mientras podrías estar haciendo algo mejor, como mirar el móvil.
También de Guadalupe Nettel en ULAD: La hija única, El matrimonio de los peces rojos, Después del invierno
Firmado Mirta Noyan
miércoles, 5 de julio de 2017
Vera Giaconi: Carne viva
"Nunca podía recordar cuántos años llevaban juntos: ¿diez, veinte?"
También de Vera Giaconi en ULAD: Seres queridos
viernes, 14 de mayo de 2021
Jane Lazarre: El nudo materno
—Yo daría la vida por él […], prefiero morirme a perderlo. Supongo que esto es amor —dije estremeciéndome, y después nos echamos a reír—, pero ha destrozado mi vida y solo vivo pensando en cómo recuperarla —dije para terminar, porque sin la segunda parte de la frase, la primera era una pérfida mentira, una mentira que juramos desterrar para siempre.
—Estoy deseando que llegue mañana para que te ocupes tú de los niños —me confesó—, pero me da terror dejarlos.
Asumimos que las frases tendrían siempre dos partes: la segunda contradecía aparentemente la primera, pero su unidad estaba siempre sujeta a nuestra capacidad cada vez mayor de tolerar esta ambivalencia, pues el amor maternal trata precisamente de esto.
Esta es la historia de la primera crisis de maternidad que experimenta una mujer. Se trata de un caso individual y atípico: es una artista, tiene un temperamento intenso y es de clase media desde un punto de vista cultural. No tiene dinero para contratar asistentas, ni canguros a tiempo completo, ni dispone de un despacho o habitación donde aislarse. Pero es una mujer típica porque es un ser humano, una mujer y una madre, y en este sentido sus experiencias reflejan las de otras mujeres, incluso ayudan a demoler una serie de patrones insoportables que nos oprimen a todas: la mística de la maternidad.
jueves, 30 de diciembre de 2021
Ana Flecha Marco: Piso compartido
| Portada de 'Piso compartido' en ed. Bombas para desayunar |
domingo, 1 de marzo de 2020
ULAD CUMPLE ONCE AÑOS. Reseña + Entrevista: Jorge Herralde: Un día en la vida de un editor

En las entrevistas nos encontramos, claro, con conceptos que pueden repetirse, sobre todo porque muchos entrevistadores repiten preguntas lógicas, interpelaciones que destilan admiración y,a través de su lectura, comprendemos no solamente el devenir de la editorial, sus puntos álgidos y algunos periodos de incerteza, su portentoso camino de evolución de editorial comprometida políticamente con la lucha antifranquista (con la censura intentando ahogarla económicamente) para, sin abandonar cierta militancia, evolucionar hacia el poderoso e influyente conglomerado de hallazgo y promoción de primeras figuras literarias, que es absurdo enumerar otra vez...sino que también confirmamos el extremado amor y respeto por la literatura que Herralde desarrolló (desarrolla aún a otro ritmo menos extenuante) en su carrera, algo que se detecta en cada uno de sus pasos y en cada párrafo, respeto hacia autores, competidores, colaboradores, diríase que ese concepto de elegancia impera en el libro a toda costa, ése y la enorme lucidez que surge a cada línea: la visión del mundo editorial, su actitud hacia los voraces cambios de las últimas décadas, su paciencia con los autores, su coherencia combinada con su tesón y su determinación, él comprenderá que use el término "tozudez" como calificativo de quien no tolera el adormecimiento del ciudadadano ante lo que se le presenta sin exigir esfuerzo. Anagrama es una editorial fundamental para comprender la evolución de la lectura en español de un cierto perfil, nivel y exigencia. Sin Anagrama, las cosas simplemente no serían cómo son, y Herralde fue su máximo responsable a lo largo de décadas, y aquí nos lo explica: em trec el barret.*
*Catalán por "me quito el sombrero".
Y, como acompañando su primer medio siglo con nuestra primera década, nos contesta unas cuantas modestas preguntas. No toco ni una coma, este texto es sagrado.
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lunes, 20 de diciembre de 2021
2021: No nos lo hemos leído todo, pero... (antiguamente conocido como Lo mejor del año)
- Mejores libros de relatos: Sacrificios humanos de María Fernanda Ampuero y Lo que ruge de Izaskun Gracia Quintana.
- Mejor novela histórica: Hamnet de Maggie O'Farrell.
- Debut más deslumbrante: Panza de burro de Andrea Abreu.
- Mejor novela gráfica: Todo bajo el sol de Ana Penyas.
- Más novelas gráficas/cómics estupendas (es que he leído muchas este año): Heimat de Nora Krug, Angola Janga de Marcelo D'Salete, Nieve en los bolsillos de Kim, Los ignorantes de Étienne Davodeau, Aventuras de un oficinista japonés de José Domingo.
- Novela ilustrada: Flor fané de Sara Morante.
- Novela de dar (un poco de) miedito: La casa al final de Needless Street de Catriona Ward.
- Libro de no ficción (aunque a veces no lo parezca): Territorios improbables de Pedro Torrijos.
- Libro que más me ha costado leer (y no por mal escrito): El monstruo pentápodo de Liliana Blum.
- Libro que no me atreví a reseñar: El hombre de hielo de Philip Carlo.
10. Humo de José Ovejero
9. No es un río, de Selva Almada8. Simpatía de Rodrigo Blanco Calderón7. Alguien camina sobre tu tumba de Mariana Enríquez6. Caracas muerde de Héctor Torres5. La canción de NOF4 de Raúl Quinto4. Contra vosotros de Mercedes Soriano3. La última niebla / La amortajada de María Luisa Bombal2. Nuestra parte de noche de Mariana Enríquez (Juan: no te reto a duelo porque en el fondo te tengo cariño)1. Los galgos, los galgos de Sara Gallardo
- Clásicos olvidados: Un guiso de lentejas de Mary Cholmondeley, Todos los hombres del rey de Robert Penn Warren.
- Clásicos que merecen una relectura: Tereza Batista cansada de guerra de Jorge Amado, La conciencia de Zeno de Italo Svevo.
- Otros clásicos destacables: Y no dijo ni una palabra de Heinrich Böll, El lugar sin límites de José Donoso, El día de la lechuza de Leonardo Sciascia, El mortal inmortal de Mary Shelley.
- Novelón del siglo XXI: Yo confieso de Jaume Cabré.
- Novela actual más reivindicativa: Las alegres de Ginés Sánchez.
- La más rompedora en contenido y estructura: Seis formas de morir en Texas de Marina Perezagua.
- Más textos actuales destacables: Babilonia de Yasmina Reza, No es un río de Selva Almada.
- Mejor ensayo: El siglo del populismo de Pierre Rosanvallon.
- Mejor texto de investigación científica: El extraño orden de las cosas de Antonio Damasio.
- Mejor crónica contemporánea: Las grietas de América de Mikel Reparaz.
- Novela decepcionante de autor prestigioso: Muerte de Sevilla en Madrid de Alfredo Bryce Echenique.
- Volumen de relatos que abandoné por indigesto para la mentalidad actual: Pájaros de fuego de Anaïs Nin.
- Texto de auto ficción más anodino: El sistema del tacto de Alejandra Costamagna.
- El más flojo e inconexo (Sin género definido): Devoción de Patti Smith.
- Un testamento vital decepcionante: Gratitud de Oliver Sacks.
- Biografía peor documentada: La virgen roja de Fernando Arrabal.
- Autobiografía más tópica y repetitiva: El lugar de Annie Ernaux.
- Mejor novela: La isla de los jacintos cortados, de Gonzalo Torrente Ballester
- Libro de relatos: Las armas secretas, de Julio Cortázar
- Novela gráfica: Travesti, de Baudoin (a partir de Cartarescu)
- Mejor clásico (aunque nada del otro mundo): Papa Goriot, de Honoré de Balzac
- Relectura anual: El rey Lear, de William Shakespeare (reseña pendiente)
- Tocho anual, o casi: Middlemarch, de George Eliot
- Libro de viajes: ex-aequo Una pesadilla con aire acondicionado, de Henry Miller, y Héroes de la Antártida, de Javier Cacho
- Ensayo:
- sobre deporte, pero mucho más: Del boxeo, de Joyce Carol Oates
- asuntos sociales de actualidad: El síndrome Woody Allen, de Edu Galán, y La España de las piscinas, de Jorge Dioni López (reseña mañana)
- política: Contra la izquierda, de Jordi Gracia
- arte: De cómo Nueva York robó la idea de arte moderno, de Serge Guilbaut
- filosofía: Discurso del método, de René Descartes
- Obra de teatro: Los Gondra / Los otros Gondra, de Borja Ortiz de Gondra
- Libro del año: Napalm al cor, de Pol Guasch
- Ensayo del año: Los legados, de Lluís Calvo
- Autobiografía del año: Trilogía de Copenhague, de Tove Divletsen
- Grandes debuts en narrativa: Pol Guasch, Carlota Gurt
- Descubrimientos del año (autores): Clarice Lispector, Octavia E. Butler, Jordi Benavente, Xavier Mas Craviotto (en poesía), Tor Ulven
- Consagraciones del año: Ali Smith, por su cuarteto estacional
- Experimento exitoso del año: Santiago López Petit, por su "Tan cerca de la vida"
- Caerán más libros de: Clarice Lispector, Siri Hustvedt
- Propósitos para el 2022: más poesía y (aún) más ensayo
- Lo mejor en narrativa: Un pequeño demonio, La mano izquierda de la oscuridad, Stoner y El caso del señor Crump. También las relecturas de Ethan Frome y Memorias del subsuelo, obviamente
- Lo mejor de no ficción (aun con sus limitaciones): La envidia igualitaria, El mito de la Izquierda / El mito de la Derecha
- Extravagancias varias: El Gran Miedo en la montaña, Demencia 21, Las once mil vergas, El sueño de los jueces, Crímenes selectos, Solo de trompeta, Nuevas alertas de empleo, La casa de arenas movedizas, El pare mort, El derrumbamiento, Los extraños, De miedo en miedo, Bienvenidos al bizarro, Reproducción por mitosis y otras historias
- Truños estratosféricos: Por qué soy monárquico, todo lo que necesito existe ya en mí
- Editoriales descubiertas: Quid Pro Quo, Áltera, InLimbo, Huso, Colectivo Juan de Madre, consonni, Pentalfa, Aristas Martínez
- Propósitos para el 2022: Publicar la antología Para los que estáis irreconocibles, escribir un guión, leer la misma cantidad de libros que antaño pese a trabajar una jornada de cuarenta horas
- Lo mejor en narrativa, del novelón a la novela corta: Expiación y Mejillones para cenar.
- El clásico imprescindible: Johnny empuñó su fusil
- Expectativas frustradas, cada cual a su manera: El hombre que susurraba a los caballos y Serge
- Relectura gratificante: Terra baixa
- Lecturas reivindicativas: Hay algo que no es como me dicen y La armadura del Rey
- De rabiosa actualidad (por desgracia): El consentimiento
- Lectura fetiche (mi Delphine de Vigan nunca me decepciona): Las gratitudes
- Propósitos para el 2022: (1) ampliar el abanico de autores sin llevarme demasiados chascos y (2) tirar al máximo de biblioteca pública, que cada vez queda menos para libros.
- Libro del año - por su modestia y por su panorámico alcance casi involuntario: Anna Ajmátova, de Eduardo Jordá - o como cubrirlo todo - ficción, historia, crónica, crítica, poesía - en unas cuantas páginas.
- Medalla de plata, ex aequo - Rafa Lahuerta Yúfera: Noruega, o cómo gestionar el aire nostálgico con elegancia y sin sonarse los mocos. Y un 10 absoluto por su enorme valentía. Y Jordi Amat: El hijo del chófer que, aparte del orgullo intrínseco de mostrarse contestatario con el statu-quo, es un inmenso ejercicio de periodismo crítico, que empezaba a parecer un oxímoron.
- Pelotón - demasiados y demasiado dispersos, algún ensayo muy disfrutable en su momento, pero algo ligero y, por lo tanto, no siempre memorables como para fortalecer las convicciones, así que me ahorro las menciones, perdonen los afectados.
- Rezagados - un nutrido grupo de lecturas para cubrir el expediente, que incluyen alguna tenue decepción: Revancha tampoco es la obra de madurez de Kiko Amat, El teatro de Sabbath me tuvo demasiadas páginas preguntando por Zuckerman, y sigo sin comprender como, al margen del voyeurismo social, se ensalza tanto el valor de Valle inquietante o de Mi año de descanso y relajación, que me parecieron, ambas retratos de una sociedad o de un mundo ajeno y casi elitista.
- Descalificado por tramposo (y por pesado) - Casi que voy a tirar la toalla con Javier Cercas, que en Independencia demuestra que está tan obstinado en usar sus libros para restregarnos sus rancias quejas ideológicas que se ha olvidado de interesar a sus lectores, gustarles o aportar algo relevante. Así que le enseño amablemente la puerta de salida. Adeu siau.
- Propósitos para 2022: más tiempo para alternar re-lecturas (no reseñables, ay) con algo que mitigue mi encasillamiento.
- Ana Starobinets: Tienes que mirar (este diría que ha sido mi Libro del Año)
- Elena Fortún: Oculto sendero (reseña programada para esta misma semana)
- Jane Lazarre: El nudo materno
- Edurne Portela: Los ojos cerrados
- Antonio Lobo Antunes: Memoria de elefante
- Berta Dávila: Carrusel
- Alejandro Melero Salvador: El secreto de la hierba
- Txani Rodríguez: Los últimos románticos
- Guadalupe Nettel: La hija única
- Ana Flecha Marco: Piso compartido (reseña programada para la próxima semana)
- María Fernanda Ampuero: Sacrificios humanos
- Silvia Moreno-García: Gótico
- J.M. Sala: Arde Torrevieja
- Izaskun Gracia Quintana: Lo que ruge
Un clásico que tenía pendiente: La mano izquierda de la oscuridad de Ursula K. LeGuin
También leí pero no me animé a reseñar: Tú también vencerás, de Jose||González; Días de euforia, de Pilar Fraile; Causas naturales, de Claudia Hernández.




