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viernes, 12 de julio de 2019

Nick Drnaso: Sabrina

Idioma original: inglés
Título original: Sabrina
Año del publicación: 2018
Traducción: Carlos Mayor
Valoración: recomendable (creo)

Supongo que no hace falta la aclaración, pero por si acaso, ahí va: este libro no tiene nada que ver (pero NADA) ni con la joven bruja adolescente llamada Sabrina ni con la joven no menos pizpireta que interpretó Audrey Hepburn  en la película del mismo título. Repito: NADA DE NADA.  Esta Sabrina es, sin embargo, la novela gráfica para adultos (no es para niños, en cualquier caso) que más elogios y parabienes ha recibido en el último año, e incluso siendo el primer libro de estas características finalista en el Man Booker Prize. Tal vez la unánime buena acogida se deba a que cumple varios requisitos que se aprecian en las novelas gráficas de este tipo:

1- Dibujo sencillito, aunque prolijo, con un estilo que recuerda un poco al de los libros didácticos para niños -no es broma: hay incluso un par de páginas, que recrean uno de esos libros y resultan perfectamente integradas-; abundancia de viñetas con paisajes desiertos, calles desiertas, habitaciones desiertas...
2- Personajes estáticos, aplatanados, incluso; no esperéis encontrar aquí musculosos superhéroes en abarrocadas composiciones. Incluso un tío en calzoncillos acechando a alguien con un cuchillo en la mano, por ejemplo, parece un simpático muñequito con el que aprender las partes del cuerpo humano (menos la pilila, claro).
3- Poco diálogo y el que hay oscila entre lo átono y lo desesperado, la banalidad y la angustia... Quizá en compensación, se emplea con bastante soltura elementos narrativos "novedosos" -bueno, estamos ya en pleno siglo XXI, caramba-, como los e-mails o las redes sociales. Algo que, en este caso, no se debe sólo a una cuestión estilística, sino que constituye un elemento central de la trama e incluso uno de los temas importantes del libro.


Ya digo que esta trama es de todo menos festiva: la Sabrina del título es una joven de Illinois cuya desaparición un buen día, cerca de su casa, sume en el estupor y la consternación a su familia y allegados, que temen pueda haber sido víctima de algún maníaco secuestrador o asesino. Su novio Teddy, por su parte, preso de una profunda depresión, acaba por refugiarse en casa de su amigo Calvin, que sirve como soldado en una base del ejército en Colorado y que, a su vez, está viviendo su propia crisis al ser abandonado por su mujer e hijita; no tiene nada claro que va a hacer con su futuro, pero asume la tarea de cuidar de Teddy. En fin, no quiero ser más explícito pero aviso que la trama se va enredadando y en ella tienen un lugar importante, como he mencionado, internet y las redes sociales, que exacerban esa percepción tan común hoy en día de que no podemos preservar nuestra intimidad en un mundo en el que, sin embargo, nos conocemos cada vez menos unos a otros.

El libro deja una sensación bastante desoladora, o al menos un amargo sabor de boca -más aún si tenemos en cuenta que su autor apenas tiene treinta años-: no pretendo asegurar que no hay en él cierto lugar para la esperanza, pero éste resulta más un reducto fortificado, a modo de santuario privado para las personas de buena voluntad, que han de conformarse con sus pequeños refugios libres de odio, que un espacio abierto en el que poder vivir en confianza con nuestro prójimo y, sobre todo, sin tener miedo -que es, creo, el gran tema del libro- a los demás. Pero bueno, quizás sea que es éste el signo de los tiempos, no lo sé...

martes, 11 de diciembre de 2018

Pedro Mairal: Una noche con Sabrina Love

Idioma original: español
Año de publicación: 1998
Valoración: muy recomendable

Este es el debut de Pedro Mairal, escritor del que La uruguaya me dejó una inmejorable impresión, gracias al estimable logro de retratar, desde una situación relativamente cotidiana, la esencia del individuo masculino en su teórica madurez. La repercusión de esta novela despertó cierto interés general por la obra del autor argentino y Asteroide decidió recuperar esta opera prima que ya fue premiada, dos décadas atrás, y añadirle un prólogo del propio autor que resulta ser un valioso texto.
Puede que en esta decisión pesara el hecho de que las dos historias tienen ciertos trazos comunes. Las dos retratan a hombres en edades "complicadas": la adolescencia en fase final y la madurez. La cercanía de los 20 aquí (Daniel, el protagonista, tiene 17) y la de los 40 en La uruguaya. Hombres que se desplazan fuera de su hábitat para asuntos relacionados con la entrepierna. Cuyo destino es la incerteza.
En Una noche con Sabrina Love el adolescente Daniel, empleado precario de un almacén frigorifico de aves, accediendo de forma irregular a un canal porno resulta agraciado en un curioso sorteo a través de una línea telefónica de pago. Su número es el escogido entre miles de concursantes para pasar una noche con Sabrina Love, porno-star que presenta una especie de consultorio o programa en horario de madrugada. El sueño de Daniel, debutar en manos de una voluptuosa profesional, se materializará, pero Daniel, que vive en la miseria y bastante lejos del estudio en que tiene que producirse el encuentro, en Buenos Aires, no dispone de medio alguno para llegar allí: ni vehículo, ni dinero, apenas ha podido hacer que su hermano le apañe un alojamiento en casa de un amigo. Además, es menor de edad y ha tenido que mentir a la productora del programa para que le permitan acudir a disfrutar de su premio.
En fin: una situación original, pero que no daría para mucho, quizás, en manos de otros escritores. Mairal se las apaña para convertirlo en una centena de paginas que retratan una sociedad, o eso he percibido de una manera subliminal. O sea, Mairal me ha enredado con sus malas artes y he visto una sociedad rural alejada de la urbe, una nación joven, ansiosa e ilusionada pero aún inacabada, precaria y torpe en la acometida de sus propósitos (y sin ánimo de ofender: la semana en que acabo esta reseña los dos hechos argentinos más recientes son el lío de la vuelta de la final de la Libertadores y las lágrimas de Macri). Jodido Mairal, ahora me da por ejemplificar en ese Daniel a toda una nación. Y no: puede que Daniel solo represente al género masculino gobernado por las gónadas como el tipo de La uruguaya. 
Daniel, regreso a la sinopsis de un libro que hay que leer para hacerse una idea de toda su carga, traza una especie de odisea hasta llegar a Buenos Aires. Sus encuentros son, todos, dignos de mención, y es curioso que de todos ellos, de todos esos intentos de conseguir alcanzar su sueño, solo salga malparado cuando unos soldados uniformados le despojan de la poca plata que acarrea. Otro símbolo: un camionero parece conocer muy de cerca a quien causó la muerte de sus padres en un accidente en una de esas curvas peligrosas de carreteras en muy mal estado.
Y ya paro: no me extraña el premio ni los elogios de figuras como Bioy Casares. Lo que parece una simple estampa costumbrista se adereza de manera que se blinda en la memoria. Vaya con Mairal.

jueves, 29 de julio de 2021

Pedro Mairal: Salvatierra

Idioma original: español

Año de publicación: 2008

Valoración: bastante recomendable

A la espera de una sucesora formal de su brillantísima La uruguaya, y he de decir que sin demasiado énfasis en poner de relevancia tal condición, Asteroide recupera una antigua novela de Mairal y nos presenta esta Salvatierra, quizás algún escalón por debajo, aunque (y añadiría aquí Una noche con Sabrina Love) guardando un cierto paralelismo estructural que consolida a Mairal como un novelista de fuerte personalidad que sabe respetar (espero que @cosasmichel no se me enfade por la algo irreverente comparación), como cierto escritor francés, un perfil de personaje principal, pero para el que este es una especie de plantilla desde el que establecer y desarrollar historias sin pretensiones aparentes pero que, habilidad reservada a pocos escritores, se yerguen como más que la suma de sus partes y acaban alcanzando hechuras clásicas aunque teñidas de detalles y referencias contemporáneas. Novelas cortas, de estilo impecable que podría uno estar tentado de denominar como minimalista, pero eso sería un planteamiento reduccionista. Mairal dice en todo momento aquello que quiere decir, pero de la visión conjunta de sus novelas (con tres leídas, pronto diré que "su obra") y en cada una de ellas siempre se sale con la percepción de que hemos recibido un mensaje subliminal.

Salvatierra cuenta la peripecia de Miguel Salvatierra, que recibe, junto a su hermano y a la muerte de su padre, una curiosa herencia: su padre, pintor, ha ido conformando, a lo largo de su vida, una pintura "en serie" que ha ido acumulando en rollos, que suman centenares de metros, cada uno de ellos correspondiente a un año de su vida, obra artística que viene a ser un testimonio de su existencia a la vez que una especie de legado crónico a sus descendientes. Pero Miguel descubre que hay un salto en esa cronología: falta el rollo correspondiente a un año. Y decide, mientras encarga que el resto de las obras sea digitalizado, iniciar una pesquisa individual (Saer, claro, es una influencia en esos parajes ribereños) con  el objetivo de averiguar el sentido de ese vacío que, se revelará, no es casual. Viaja, se entrevista con antiguas amistades, indaga, pregunta, duda, intuye.

Y estas pocas líneas de somera sinopsis son, valga la comparación, un lienzo desde el que Mairal ejecuta un - otro - certero análisis de la personalidad: hombres de todas las edades que se desplazan a la búsqueda de algo que los resuelva. Cuyo desplazamiento puede representar una apuesta que puede ganarse o perderse, pero que necesitan encontrar sus certezas lejos de su entorno habitual. Quizás tanta explicación resulte ingenua o superflua. Lo que hay que hacer con estas novelas es experimentarlas: su prosa fluida y natural, sus sorpresas ocultas, su renuncia a la aparatosidad, en ese desconcertante universo literario donde lo simbólico y lo abrumador no parecen encontrar puntos de equilibrio, Pedro Mairal lleva unos años consiguiéndolo.


viernes, 26 de enero de 2024

Sabrina Imbler: Hasta dónde llega la luz: Una vida en diez criaturas marinas

Idioma original: Inglés
Título original: How far the light reaches: a life in ten sea creatures
Año de publicación: 2022
Traducción: Sandra Caula
Valoración: Está muy bien

No voy a decir que me sorprende la poca atención que ha tenido este libro en prensa. Al fin y al cabo, es "normal" que, entre tanta novedad, haya libros que pasen más o menos desapercibidos. Lo que sí voy a decir es que esa indiferencia con la que Hasta dónde llega la luz ha sido recibido me parece de lo más injusta. Porque este es un libro relativamente "fácil" de leer y que conjuga lo ameno / didáctico con lo profundo con bastante acierto. 

¿Cómo lo hace? Pues mezclando en los textos que componen este ¿ensayo? ciencia y autobiografía de forma muy original. Para ello, se sirve de animales de los fondos (o no tan fondos) marinos, de sus comportamientos, reacciones, formas de relación con el entorno o simples noticias o reportajes que aparecen sobre ellos y los utiliza como nexo de unión, a través de asociaciones y metáforas más o menos claras, con su historia personal.

Sirvan tres ejemplos:
  • El esturión chino, especie de fósil prehistórico al que el progreso sitúa en entornos cada vez más complicados, es la premisa para hablar de pasos abiertos que ahora son muros o de la abuela de Imbler y la memoria.
  • El gusano de arrecife, un bicho que puede llegar a medir tres 3 metros y que solo sale para cazar, es el punto de partida para hablar de diferentes formas de depredación, de mecanismos de ataque y defensa, del poder de lo grupal o de la violencia sexual.
  • La sepia o la medusa, animales en permanente "regeneración" o "reencarnación" son el origen de textos sobre el propio cuerpo, sobre la capacidad adaptativa del ser humano o sobre los disfraces que uno adopta ante lo diferente y/o ante sus semejantes.
Estos tres ejemplos que he escogido no son casuales. Imbler es mujer, queer y medio china. ¿Etiquetas? Bueno, decidlo como queráis, pero son clave para entender un texto que habla sobre la propia identidad y su permanente evolución.
Mi experiencia como persona mestiza no es fija, sino que siempre oscila entre el chino y el blanco, la nostalgia y la irritación, el orgullo y la culpa. (...) Quiero pensar en mi ser mestizo no como un sustantivo, sino como un gerundio. Quiero imaginarme como un vivir en progresión.

Por lo tanto, ciencia y mestizaje en un híbrido (y no nos vamos a poner a hablar ahora de taxonomías) que sería algo así como Benjamín Labatut pasado por el filtro de Gloria Anzaldúa y su Borderlands: ciencia que otorga al texto un lado didáctico y ameno, pero también poético (esa imagen del pulpo que muere tras la eclosión de sus crías o la de las ballenas varadas); mestizaje que da una profunda carga personal al texto.

Lo dicho: un texto más que interesante, tanto por enfoque como por el tratamiento de lo "puramente" literario, al que tendría que haberse dado más "bola" en los medios. Aún estamos a tiempo

sábado, 31 de julio de 2021

Laura Pérez: Ocultos

Idioma: español

Año de publicación: 2019

Valoración: interesante... e inquietante

Ocultos es el tercer cómic/novela gráfica seguida que leo de autoría valenciana y joven, después de Todo bajo el sol y Tierra muerta (aunque el de Laura Pérez fue publicado antes que los otros). Y seguro que no me costaría mucho encontrar más ejemplos de la misma procedencia. Ahora bien, más allá de la energía creativa y de la fuerte tradición en ilustración y cómics que hay en Valencia, resulta difícil poder hablar de una nueva "Nueva escuela valenciana" de cómics (valga la redundancia), a semejanza de la que se dio (o no, pues hay opiniones diversas) en los años 80, tomando como eje la llamada "línea clara"; de hecho, los tres libros que he mencionado difieren totalmente entre sí en temas, grafismo y estilo narrativo, siendo el de Ana Penyas el único inequívocamente anclado a la realidad valenciana. Los otros dos, aparte del uso de algunos modismos lingüiísticos, podrían desarrollarse en cualquier lugar de España o del mundo; Ocultos bien podría tratarse de un cómic norteamericano, sueco o japonés.

Digo norteamericano porque, además de que el laconismo que impera en todo la narración me recuerda al de Sabrina, de Nick Drnaso,la historia que se cuenta, llena de amenazas inconcretas, interpretaciones esquivas, personajes hieráticamente perplejos, un ambiente más o menos onírico en todo momento... bien podría pertenecer a una peli de David Lynch. O su hermético simbolismo, a una de Bergman. En cuanto al toque japonés, me lo ha recordado la presencia recurrente de máscaras, evocadora del teatro Nō. 
O también incluso a alguna película de terror japonesa (prometo que dejo ya las referencias cinematográficas), de ésas en las que aparecen chicas con los rasgos ocultos por el pelo...

Toda esta perorata sirve para obviar que me resulta imposible resumir o tan siquiera contar de qué trata este libro. Hay una protagonista -se supone- llamada Daira, una joven que trabaja en una librería a la que ha vuelto después de una ¿crisis?, pero que sigue sintiendo un extrañamiento, una alienación de sí misma.  Hay otros personajes  que perciben presencias ocultas, que viven otras realidades distintas de la nuestra, que reciben la visita de seres de otras realidades o de su propio interior, del pasado más o menos reciente o atávico... ¿Se trata de una elegante historia de fantasmas? ¿De esoterismo de saldo a lo Cuarto Milenio? ¿Una narración lisérgica? ¿Todo a la vez? Lo mejor sería que cada cual sacara sus conclusiones...
Por lo que respecta a las ilustraciones del cómic, éstas son nítidas, limpias, de un estilo casi infográfico, lo que contribuye no poco a crear esa sensación de inquietud ue acompaña toda la lectura del libro -también la repetición de determinados encuadres y elementos que aparecen en diferentes capítulos-; hieratismo y laconismo, como ya he mencionado, son dos constantes a lo largo de toda la historia o historias que componen esta novela gráfica/recopilación de cuentos gráficos o como se le quiera llamar. Un libro que quizás no resulte impactante (ni lo pretenda) pero no creo que deje a quien lo lea indiferente.