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lunes, 13 de agosto de 2012

Giorgio Agamben: Medios sin fin

Título original: Mezzi senza fine
Idioma original: italiano
Fecha de publicación: 1996
Valoración: recomendable

Este es uno de esos libros que uno debería resistirse, fundadamente, a comprar. Un volumen que reúne varios artículos de un célebre escritor, publicados en diversos periódicos y revistas. Eso ya de por sí huele de lejos a estrategia editorial. En este caso, peor aún, resulta que varios de estos textos son fragmentos o variaciones de una reflexión que este mismo autor ha expuesto en otro lugar, con mayor vocación de sistema. En el caso de Agamben, varios de los artículos aquí reunidos refieren de un modo u otro a los argumentos contenidos en su trilogía Homo sacer. La centralidad de la relación entre soberanía y nuda vida biológica para la política occidental, tema de la obra mayor de Agamben, es tratada en estos breves textos desde diversos enfoques.

¿Qué tiene de interesante, entonces, esta colección de artículos? Pues precisamente eso mismo, lo que deben a su misma condición de artículos. La profundidad y sistematicidad que se echan en falta, y que pueden dificultar en parte la comprensión del contenido, se ven compensadas por una capacidad de síntesis que es de agradecer. El poco espacio obliga a Agamben a depurar sus argumentos y concretarlos en fórmulas eficaces. Además de la poca extensión, la subordinación a una ocasión concreta, actual, caracteriza a estos textos periodísticos. Las tesis recurrentes del autor se aplican aquí a los temas más diversos, propuestos por la reseña de un libro o por los acontecimientos políticos.

Todo esto, en fin, hace que puedan encontrarse destellos de agudeza que quizá se deban al carácter mismo de los textos. Así, por ejemplo, la reseña de un libro sobre la relación entre el argot de los delincuentes franceses y la lengua de los gitanos lleva a Agamben a una conclusión que desmonta el completo sistema político del estado-nación: todos los pueblos son gitanos y todas las lenguas son argot. Pese a que los textos compilados se publicaron a principios de los 90, a veces demuestran una tenebrosa actualidad:
"No hay nada más nauseabundo que la procacidad con que los que han hecho del dinero la única razón de vivir agitan regularmente el fantasma de la crisis económica, y los ricos se revisten de austeridad para advertir a los pobres de que van a ser necesarios sacrificios para todos. (...) Pero cualquiera que haya conservado cierta lucidez sabe que la crisis siempre está ahí, que es el motor interno del capitalismo en su fase actual, de la misma manera que el estado de excepción es hoy la estructura normal del poder político."

sábado, 4 de marzo de 2017

Semana del ULADiano pródigo: El reino y la gloria de Giorgio Agamben

Nota explicativa: para conmemorar los ocho años de existencia del blog, hemos invitado a los antiguos miembros del equipo a colaborar de nuevo con nosotros con una reseña. Esta semana publicamos las contribuciones de los que han aceptado nuestra invitación.  

Idioma original: italiano
Título original: Il Regno e la Gloria Año de publicación: 2007
Valoración: Muy recomendable

Siendo honestos, la valoración de este libro debería recurrir a su subtítulo para ser más precisa: “muy recomendable… para quienes estén interesados en una genealogía teológica de la economía y del gobierno”. Pero eso habría llevado a la mayoría a no leer siquiera estas primeras líneas (gracias a los tres que habéis seguido tras el cierre de comillas). Y, lo que es mucho peor, habría supuesto una nueva e injustificable afrenta al Sistema Unificado de Etiquetas, por cuya salutífera vigencia temo, ay, cada noche desde que dejé de colaborar activamente en el blog.

Esta es la cosa: a mí sí que me interesa la genealogía teológica de la economía y del gobierno. En este libro Agamben logra mostrar con rigor y elegancia que buena parte de los conceptos que rigen actualmente en la esfera de los intercambios económicos y del poder político tienen su origen en el discurso teológico cristiano. El concepto mismo de “economía” es al que dedica mayor atención. Acostumbrados a que este término tenga su referencia en índices bursátiles, cotizaciones de divisa y demás misterios numéricos, casi nadie recuerda hoy que durante varios siglos la “economía” cifraba un misterio aún más incomprensible: el de la unidad y trinidad simultáneas del Dios cristiano.

En efecto, desde los primeros Padres de la Iglesia se definió que las relaciones entre Padre, Hijo y Espíritu Santo eran de naturaleza económica. No quiere decirse con esto que se emitan facturas mutuamente por los servicios prestados, sino, sobre todo, que sus relaciones no son políticas (en sentido griego), ya que no se trata de tres individuos al uso, sino de tres personas distintas y una misma naturaleza divina. Agamben llama la atención sobre el hecho de que el vocabulario que usa Pablo, por ejemplo, para referirse a la naciente comunidad cristiana está extraído siempre del ámbito económico y no del político: o sea, tiene que ver con la gestión de la casa (oikos) y no de la ciudad (polis). Así, por ejemplo, él mismo se llama doulos (“esclavo”), los responsables de cada comunidad son diáconos (“servidores”), mientras que Cristo es “señor”, en sentido doméstico (kyrios) y no político (archon).

A partir de ahí, Agamben continúa la evolución del término “economía” y otros afines a lo largo del pensamiento teológico medieval, haciendo ver cómo sus transformaciones, en ese contexto discursivo, acabarán explicando buena parte de su uso actual. Es un ensayo de enorme erudición y que aporta una sorpresa en cada capítulo… pero, claro, digamos que tiene que interesarte de entrada. Creo que reseñándolo me he ganado que no vuelvan a invitarme al blog por un buen rato.

Firmado: Jaime

jueves, 30 de enero de 2020

Semana del cine #4: Maquiavelo frente a la gran pantalla de Pablo Iglesias Turrión

Idioma: español
Año de publicación: 2013
Valoración: interesante e incluso recomendable para fans

Pues sí, amigos: el autor de este ensayo no es sino Pablo Iglesias Turrión, flamante Vicepresidente del Gobierno del Reino de España, fundador y líder del partido Podemos, profesor de Ciencias Políticas en excedencia, ex-tertuliano y ex-presentador televisivo, también conocido por PIT, el Coletas, Pablemos, Pablenin, el marqués de Galapagar, el Ceacescu de Villatinaja, etc.* ; en fin, lo que prefiera cada cual... Y sí, a ULAD, o al menos a este siempre solícito reseñista, no le duelen prendas en inclinar la cerviz ante el PODER, disponiendo sus humildes recursos dialécticos al servicio de uno de sus más conspicuos detentadores... Aunque, un momento: resulta que este libro fue publicado en 2013, cuando el ilustre PIT no era sino un voluntarioso y soñador enseñante que redondeaba sus magros emolumentos con apariciones en shows políticos de la tele y algún que otro libro, para sacarse unos eurillos... ¡Albricias, que entonces no hemos manchado la inmaculada reputación de independencia de este blog  con la adulación y el pasteleo (de momento)! Podemos, pues, hablar de este libro, sea de un preclaro salvador de la Patria y la Democracia o de un demonio bolivariano comeniños, a elegir.

Pero abreviando, que es gerundio: este libro que don PIT escribió en aquella candorosa época pre-asalto a los Cielos trata de -en sus palabras- "llevar al primer plano del análisis político el cine, entendido como productor de imaginarios y consensos hegemónicos, como revelador privilegiado de verdades políticas y como fuente de conocimiento teórico". Hummm, no está mal, pero no se vayan todavía que aún hay más: "queremos investigar las condiciones de producción de la política como conflicto, como lucha por los significados (...), para cartografiar las relaciones de poder que van más allá de los intercambios entre instituciones (estados, organizaciones, colectivos, etc.) y que se encuentran en los espacios delimitados por la subsunción de la cultura y el "bios" en la lógica de la acumulación y su institucionalización hegemónica a través de roles sociales". Clarinete, ¿no? En fin, quiero ser justo:  aunque sí buena parte de él, no todo el libro está trenzado a base de este metalenguaje intelectual, propio de las ciencias sociales, más un montón de referencias a pensadores de relumbrón (al menos por aquellos años: Žižek, Laclau, Agamben, Butler...**). Seamos comprensivos, además: esto es lo que debe hacer un profe de Políticas de la Complu, no vaya a venir un Errejón cualquiera y trate de quitarle el puesto...

Al lío: el primer capítulo viene a funcionar como un segundo prólogo, que el autor aprovecha para tomar como punto de partida al Gramsci -que es viejuno pero molón- de la "crítica de la cultura de las ideologías dominantes". De la mano del siempre jubiloso Žižek, se dedica en los capítulos siguientes a analizar la "función mitificadora del cine de memoria histórica", de tal forma que la película Katyn', de Andrzej Wajda, le parece un excelente ejemplo de cómo "apuntalar una identidad polaca muy específica" (por más que nacionalista, conservadora y católica). Las películas sobre la Guerra Civil española, en cambio, no han servido para tal función en cuanto a una memoria histórica progresista y democrática, sino para perpetuar "los discursos reconciliadores del silencio, derivados del espíritu de la Transición , en el mejor de los casos (...)". Los ejemplos que pone no dejan de ser curiosos: Ispansi -puagh***- y Balada triste de trompeta -pschaá, al menos le divierte-; a otras que menciona, como La vaquilla o Soldados de Salamina, las aprueba con reticencias.

En el siguiente capítulo, quizás el más interesante del libro, PIT expone los conceptos de Giorgio Agamben de homo sacer, bios y zoe (wikipedia, tetes, como he hecho yo) y su planteamiento sobre la excepcionalidad soberana como espacio de decisión política, ejemplificándolos -quizá de forma algo traída por los pelos-, con las películas Algunos hombres buenos (el código rojo y toda esa mandanga) y Dogville, de Lars Von Trier. Son ideas que, creo yo, merecen una mayor atención.

Quinto y sexto capítulos están dedicados a dos grandes películas sobre conflictos anticoloniales y revolucionarios -aquí el guía es Frantz Fanon-; anque para PIT, Apocalypse Now, por buena que sea, no va más allá de un psicoanálisis del colonizador/soldado occidental, pues no concede voz al "otro", al colonizado, mientras que en La batalla de Argel, sí que se le dignifica y dota de una posición de poder, derivada de la lucha armada contra el ocupante colonial (quiero pensar que sería igual si el FLN hubiera perdido...). Ésta le gusta mucho.

También Amores perros, que según el autor del ensayo, retrata las relaciones sociales de la posmodernidad capitalista dentro de una ciudad -mundo. Y ahora, agarrarsus que vienen curvas: PIT dedica el penúltimo capítulo a explicar, utilizando ciertos argumentos de teóricas/os/es queer -Judith Butler, Paul B. Preciado- y no sé si tan queer -Virginie Despentes- que Lolita, -la de la película de Kubrick, no de la novela- no es una infeliz niña que sufre los abusos de un pederasta, sino una adolescente, pero ya arquetipo de la femineidad, que utiliza las armas a su alcance -su belleza y juventud- para empoderarse frente a los adultos, esto es, su madre y Humbert Humbert... ¡Ostras, Pablo, menos mal que el facherío lee poco y menos aún tus libros, que si no te aplicaban el PIN parental por la vía rápida, te lo digo yo! En todo caso, repito que PIT insiste varias veces que se refiere a la Lolita de la película, no a la niña del libro de Nabokov.

Por fin, cuando ya la cosa parecía más tranquilita, con un último capítulo donde el autor nos recuerda que debemos mantener una mirada crítica para resistir las representaciones hegemónicas en el cine (yo esta noche volveré a ver Sharknado y ya os contaré), aún nos espera un fin de fiesta, con un epílogo en el que se alude a ciertas declaraciones de Felipe González**** y, enlazándolas con el capítulo de La batalla de Argel, PIT saca la conclusión de que con ellas lo que hizo fue concederle el estatus de beligerante al adversario, al reconocer la entidad del otro, es decir, de ETA (glups)...  ¡Hombre, señor Vicepresidente segundo, con lo que le ha costado llegar al cargo... a ver si se va a enfadar el Padrino ex-Presidente González, con el aprecio que le tiene a usted! Háganos caso y llame ahora mismo al CNI, usted que tiene el teléfono y que destruyan toda la tirada de este libro, por si acaso. Por nuestra parte, estamos dispuestos a borrar esta reseña, por responsabilidad de Estado y también si nos gestiona usted alguna subvencioncita o algo, claro, que la vida está mu achuchá... ¿hace?

* O cualquier otro apodo cariñoso que se le ocurra a ese elfo doméstico gran comunicador turolense que es Federico Jiménez Losantos, siempre ejemplo de profesionalidad, mesura y cualidades éticas.
** Maquiavelo, me temo, poco aparece en este libro, aparte de en título y prólogo. Digamos que se le menciona como padre fundador o santo patrón de la Ciencia Política moderna.
*** Sintetizadas, vienen a ser las opiniones de PIT sobre estas películas, no las mías.
**** Dijo en una entrevista de 2010 que a principios de los 90 pudo ordenar volar a toda la cúpula de ETA y no quiso. No sé si pretendía insinuar que nunca antes se había visto en otra parecida o que sí... 

jueves, 24 de mayo de 2012

Gilles Deleuze y Tiqqun: Contribución a la guerra en curso

Idioma original: francés
Título original: "Qu'est-ce qu'un disppositif" y "Une métaphysique critique pourrait naître comme science des dispositifs..."
Fecha de publicación: 2012
Valoración: muy recomendable

Se reúnen aquí en un solo volumen, traducidos, dos textos ya publicados previamente en Francia: uno del filósofo post-estructuralista Gilles Deleuze y otro de un colectivo de autores que firma como Tiqqun. Tiqqun era el nombre de una revista francesa de filosofía que apenas duró dos años (entre 1999 y el 2001), pero que se ha ido haciendo célebre en parte por la radicalidad política y tono poético de sus textos (reeditados en diversos libros desde su cierre) y en parte porque a uno de sus redactores -Julien Coupat- lo detuvieron en Francia en 2008 acusado de sabotear líneas de tren e incitar a la insurrección. Coupat es también uno de los autores que escriben bajo el pseudónimo "Comité invisible", responsables de un libro que ya recomendé aquí: La insurrección que viene.

El texto de Deleuze es una relectura del proyecto general de Michel Foucault, y defiende que la categoría central del mismo es la de "dispositivo". Tiqqun arranca de aquí para hacer un diagnóstico de nuestras sociedades contemporáneas, aparentemente mucho menos represivas que las sociedades disciplinarias de las que hablaba Foucault, pero en realidad atravesadas de "dispositivos" que encauzan de continuo nuestra conducta. Su proyecto es filosóficamente potente. No se trata, sin más, de aportar una "crítica" más a la sociedad contemporánea, sino de elaborar lo que ellos llaman "metafísica crítica", entendida como una ciencia de los dispositivos. Entre sus referencias teóricas están, desde luego, Foucault y Deleuze, pero también otras voces autorizadas de la filosofía más, digamos, radical, como Giorgio Agamben o Hardt y Negri. Curiosamente se percibe también a menudo un aroma heideggeriano, coherente con el intento de hacer metafísica en tiempos post-metafísicos, pero también sorprendente porque las consecuencias políticas de uno y otros no pueden ser más opuestas, claro...

El libro no es de fácil lectura. Los de Tiqqun tienen su propia jerga (como hablar de "Bloom" en vez de decir "individuo" o similar) y las ideas son, en algunos casos, tan novedosas que no entran a la primera. Comparado con La insurrección que viene, este parece un libro mucho más maduro. Pese a la voluntad claramente revolucionaria no se cae aquí en una ingenua exaltación de la guerrilla. Aquí se deja bien claro que la destrución directa de los dispositivos no arreglaría nada de por sí, sino que parece imprescindible entenderlos antes y encontrar luego la manera de neutralizarlos, por decirlo así. Suena a Matrix, sí.

viernes, 27 de mayo de 2011

Slavoj Zizek: El frágil absoluto

Idioma original: inglés
Título original: 2000
Fecha de publicación: The fragile absolute or, Why is the Christian legacy worth fighting for?
Valoración: recomendable

Hace más o menos diez años, sucedió algo curioso en el panorama de la filosofía contemporánea. En el ala, digamos, más radical y crítica del pensamiento actual, heredera de toda la (heterogénea) línea que va desde Marx a Derrida, pasando por Nietzsche, Lacan o Foucault, se dio una recuperación de temas cristianos tradicionales o, más aún, una defensa de la tradición cristiana misma. Alain Badiou publicó en 1998 San Pablo o la fundación del universalismo, en el que analiza toda la carga política del credo cristiano en su primera formulación coherente, la paulina. Dos años después aparecía El tiempo que resta, de Giorgio Agamben, con el subtítulo: Comentario a la Carta a los Romanos; todo el libro, por tanto, explícitamente dedicado a desentrañar las oscuras expresiones del que es quizá el escrito más relevante de San Pablo para la tradición exegética. Pues bien, ese mismo año publicó Zizek el libro del que hablamos hoy. Su subtítulo es también muy revelador: ¿Por qué merece la pena luchar por el legado cristiano?

Todos estos ensayos tienen un espíritu común, que consiste en reivindicar lo que la fe cristiana tiene de revolucionario, de subversivo, en sus planteamientos originales, para no abandonar ese legado (como había venido haciendo en gran parte el pensamiento de izquierdas) a una interpretación conservadora que lo neutralice. Algo interesante en los tres casos es que los autores no comparten la extendida ilusión que distingue el "cristianismo bueno" del propio Jesús de Nazaret y el "cristianismo malo" de sus seguidores, que sistematizaron el mensaje original en reglas, ritos e instituciones. Nietzsche, por ejemplo, alababa la figura histórica de Jesús y echaba pestes contra San Pablo, el "inventor" de la Iglesia cristiana. En el caso de estos autores sucede al revés: es a la interpretación de Pablo, precisamente, a la que atribuyen la mayor eficacia crítica.

Dicho esto, que Zizek deja claro desde el mismo prólogo a su libro, lo cierto es que en este caso hay que esperar bastante para que se vea por qué vía concreta va a rescatarse esta tradición paulina a la que me refiero. Hasta bien pasada la mitad del ensayo no empieza a contraponerse, por ejemplo, el exigente principio de caridad cristiana (el agápe de Pablo) a un cierto clima de tolerancia liberal, multicultural y New Age que irrita profundamente a Zizek. Tiene cierta miga cómo analiza la actual omnipresencia de los Derechos Humanos como una invitación a transgredir las normas del Decálogo: el derecho a la búsqueda de la felicidad a través de la propiedad privada como derecho a robar, el derecho a la libre expresión como derecho a mentir, el derecho a la intimidad como derecho al adulterio, etc. Según Zizek se percibiría aquí el vínculo entre la ley explícita y el deseo de transgredirla, cristalizado en lo que denomina un "suplemente fantasmal obsceno". La caridad cristiana trataría precisamente de romper ese vínculo.

El tono de Zizek es entretenido, mezclando todo tipo de referencias eruditas con ejemplos del cine comercial o, sin más, anécdotas y chistes. Ahora bien, las referencias eruditas giran casi en todo momento en torno a la obra de Lacan, de tal modo que se hace complicado seguir el discurso si no se conoce aquélla. Los abundantes destellos de genialidad, asegurados con Zizek, no acaban de impedir la impresión de que en sus manos las categorías de Lacan sirven prácticamente para justificar cualquier cosa. Uno acaba el libro con la sensación de haber asistido a una sesión de fuegos artificiales. Y ya se sabe que el humo se lo lleva el viento.

Otras obras de Zizek en ULADArte, ideologia y capitalismoSobre la violenciaEn defensa de la intoleranciaProblemas en el paraíso