miércoles, 29 de julio de 2026
Martín Caparrós: Horror de Buenos Aires
martes, 30 de junio de 2026
Tochoweek VI #2: Martín Caparrós y Eduardo Anguita: La voluntad: Una historia de la militancia revolucionaria en la Argentina (1966-1978)
Año de publicación: 1997-1998
Valoración: monumental
sábado, 25 de abril de 2026
Colaboración: 2 x 1 Antes que nada y Bue, de Martín Caparrós
Año de publicación: 2024 y 2025
Valoración: imprescindible para interesados
viernes, 12 de enero de 2024
Martín Caparrós. Un día en la vida de Dios
Idioma original: español
Año de publicación: 2021
Valoración: recomendable
Si hay algo que atrae de cualquier cosa que publique Martín Caparrós es precisamente el poder esperar cualquier cosa. Creo, no soy capaz de explicar los motivos, que es uno de los escritores más desinhibidos y desacomplejados que campan por el planeta. Capaz de comportarse con solvencia saltando entre estilos, siempre agudo en su análisis, con ese descaro algo insolente que suelen permitirse los que ya llevan años en lo de escribir. Porque Caparrós es escritor de oficio y la primera condición de sus obras es el buen trato del lenguaje, exquisito que no engolado, culto y rico sin alardes de erudición.
Un día en la vida de Dios parecería una broma en manos de cualquier otro. Una especie de fábula en la que Dios es una funcionaria en un gigantesco universo a la que, como un adolescente con un paquete de plastilina, se le encarga modelar mundos, y en su jugueteo decide dotar a un tercer pedrusco de vida y dejar que por él transiten caprichosamente unos bichitos que, evolucionando caprichosa y descontroladamente, empiezan a desarrollar una corriente de consciencia que les empuja a la elucubración sobre su origen y a la recreación, completamente especulativa, de la existencia de un creador. Un planteamiento que en manos de otros podría ser risible en Caparrós resulta particularmente atractivo. El Dios se introduce en el cuerpo de ciertos humanos, como parte de su juego mientras decide, desde un punto de vista estrictamente funcionarial, qué hacer con ese invento que se le ha ido de las manos. Será un luchador griego, una esclava, un científico en la antigüedad, un componente del equipo de investigadores del Proyecto Manhattan. Se introduce en sus personalidade, experimenta sus vivencias físicas y psicológicas, todo ello porque quiere comprender o explicarse cómo esos seres con los que ha poblado el pedrusco han acabado complicándose la vida.
Curioso: el lector no acaba del todo seguro si Caparrós hace un alegato del ateísmo, una crítica socavada a la obsesión de la humanidad de encontrar causas y explicaciones en todo lo material, incluso en el último tramo del libro parece alertarnos de que ese último (por ahora) paso al alterar la materia en su ínfima expresión dentro de las investigaciones de los ingenios nucleares pueda ser el definitivo paso al frente al borde del abismo. No es que la coartada ecológica tome el timón del relato, más bien que Caparrós ha de cerrar esa especie de Greatest Hits en que ha transitado por los diferentes estratos de las diferentes épocas que se suelen tomar por hitos de la humanidad. En todo momento ha mantenido un difícil equilibrio entre lo que podría ser grotesco y lo que algunos juzgarían como pedante o pretencioso. Se ha situado en la distancia justa para hacerle guiños a todo tipo de lectores, desde el que pueda apreciar el libro como una broma (algo alargada) sobre la constante necesidad del intelecto humano por encontrar explicaciones y una crítica (ya más definida) a construir la imagen de las divinidades como crueles jueces a los que temer y rendir pleitesía. Ahí pocos credos se libran y Caparrós (encarnando a ese Dios mujer) reparte tortazos por delegación, demostrando lo absurdo de esas religiones basadas en miedo y genuflexión. Seguramente sean los fragmentos en que la obra se muestra más prosaica y crítica, cuando en alguna de las encarnaciones anteriores Caparrós ha escorado quizás de forma algo cargante hacia lo puramente filosófico. En todo caso, en su conjunto, un experimento literario más que un intento de razonar el escepticismo contemporáneo del mundo occidental hacia las creencias.
También de Martín Caparrós en ULAD: Aquí
viernes, 11 de junio de 2021
Andreu Navarra: Prohibido aprender
Valoración: No me convence
- Como ya he avanzado: el tema. Poco se habla y se escribe sobre la educación en nuestro país, las reflexiones que se vienen haciendo desde hace mucho en el mundo académico no tienen la menor repercusión mediática. El relato plano y superficial que nos han vendido nos mantiene paralizados mientras los recortes se suceden frente a nuestras narices con pasmosa desfachatez y, sin embargo, en ese dudoso caldo mantenemos ocho horas diarias a nuestras niñas y niños, jugándose su futuro.
- Algunas afirmaciones de gran interés que aportan al lector visiones muy claras sobre el tema:
«… Ese modelo joven podría haber evolucionado en un sentido inclusivo, pero prefirieron instaurar la misma escuela economicista para la ignorancia que venía de países del entorno. Para integrarnos en la OCDE, teníamos que adoptar sus recetas de educación, sus propuestas de ingeniería social clasista»
- Una línea de opinión definida, basada en el hecho de que sin inversión, ni esfuerzo por crear contenidos pedagógicos de calidad, ni confianza en el buen hacer de los docentes, estamos abocados a no salir de esta espiral de fracaso. También se apunta bien la problemática de fondo, los posibles intereses privados que subyacen y el desolador (pero verosímil) escenario al que tales intereses aspiran.
- El esfuerzo condensador. Todo y que el formato puede haber acabado jugando en contra del discurso, como explicaré después.
miércoles, 3 de febrero de 2021
Martín Caparrós: El tercer cuerpo
Año de publicación: 1990
Valoración: recomendable
El tercer cuerpo es el primer texto de ficción que leo de Martín Caparrós. Es una novela de 1990 y he de reconocer que cuando accedo a esos textos en autores más o menos contemporáneos tengo ciertas manías en situar los textos temporalmente y suelo referirlos en dos hitos tecnológicos recientes pero fundamentales. ¿Dominaba ya internet el planeta en 1990? ¿Y la telefonía móvil?
Puede que parezca un planteamiento estúpido y que los puristas me acusen de deshacerme, de un manotazo (bueno, dos manotazos) de las premisas de un mundo previo a esos avances. Pero es que hay novelas que son deudoras del tiempo en que se desarrollan incluso en pequeños detalles nimios y esta es una, no negaré que su condición relativa de novela "negra", que, conforme uno lee, sitúa en ese contexto y llega a pensar que algunos de las escenas serían, hoy, evitables con todos los adelantos tecnológicos. Pero ello no supone un impedimento para disfrutarla. Primero de todo porque Caparrós es un escritor de muy buen estilo y sabe dosificar los golpes sucesivos y generar en el lector un suspense que, aunque he de reconocer que la novela puede decir que va de más a manos, progresa en una especie de trama de cajas chinas donde los engaños y las jugarretas me han recordado a algún clásico del cine argentino post-default.
Matías Jáuregui, bonaerense, es, más que un detective propiamente dicho (de los de despacho mugriento, secretaria despistada y amantes en cada puerto), una especie de buscavidas con contactos variopintos. Cuando López Albade, amigo de la familia, le encarga indagar sobre tres cadáveres desaparecidos (el último, el de una familiar) y en esa indagación, incluso la mera aceptación del encargo, irá desvelando que las raíces de los hechos y sus causas son profundas y de alcance incierto, en esa investigación irán surgiendo personajes arquetípicos de estas tramas (submundo, adicciones, pasados oscuros, negocios que son tapaderas, etc.) y la novela también realizará un ligero viraje político apelando a los sórdidos tiempos de la dictadura militar pues Jáuregui, descendiente de militares, ha tenido en su juventud más reciente los típicos escarceos de militancia que los regímenes totalitarios suelen tolerar tan mal. Jáuregui se reúne, visita, pregunta, parece acercarse al meollo del asunto, pero pronto se da cuenta de que un hecho tan absurdo como retirar los tres cadáveres de un cementerio de un barrio de clase alta esconde algo turbio y esquivo, y no tarda en darse cuenta de que su elección como investigador no ha sido casual.
Sin llegar a amagar con el absurdo o el post-modernismo, diría de El tercer cuerpo que es, especialmente en su conjunto, una novela donde la forma se impone ligeramente al fondo: dudo que Caparrós quisiera escribir una policial pura y dura, y en algún momento ese uso de la jerga y los diálogos me han recordado a un Saer más concreto, pero obviamente, ni un reproche, aunque a veces estemos más ante una secuencia de escenas impecablemente narradas que ante una novela al uso, planificada y estructurada.
También de Martín Caparrós en ULAD: Aquí
martes, 17 de noviembre de 2020
Martín Caparrós: Ahorita
Idioma original: castellano
Año de publicación: 2019
- Las necesidades artificiales
- El antitabaquismo
- El teletrabajo
- El culto a la imagen
- La ecología
- La sacralización de las mascotas
- El volunturismo (turismo de voluntariado)
- El lenguaje inclusivo
- Los vientres de alquiler
lunes, 30 de diciembre de 2019
Varios autores: ALTAÏR magazine. Contar(nos) el mundo

Aquí se habla del Irán de la decidida apertura, de Irlanda, del Perú amazónico, de Tenerife, de las duras condiciones de extracción del azufre en Indonesia, de Venecia, de las reservas indias en Estados Unidos, de Alaska, y diría yo que es una lectura particularmente apropiada para aquellas personas que recortarían un reportaje interesante pero se olvidan y acaban tirando la revista. Echo de menos a autores que encajarían perfectamente aquí como Juan Villoro, Álvaro Colomer o Valeria Luiselli, pero el nivel es desde luego muy notable, esto, queridos lectores, es un libro con todas las de la ley, una obra consistente, cohesionada, tan homogénea en el fondo como heterogenea en la fonda, un disfrute lector y visual de mucho valor, y os recomiendo, si os interesa, que le echéis un vistazo, si lo tenéis en las manos no os vais a poder resistir.
Porque encima queda la mar de bien sobre la mesa de centro.
sábado, 10 de febrero de 2018
Reseña + Entrevista: Los últimos. Voces de la Laponia española de Paco Cerdà
Año de publicación: 2017
Valoración: Recomendable
Algo hay en el ambiente: un retorno, o al menos un interés por lo rural que no se veía en el panorama literario y editorial español, probablemente, desde que con la Transición nos sentimos europeos, modernos, cosmopolitas, que es como decir "urbanitas". Al boom crítico y de ventas de Intemperie de Jesús Carrasco le siguieron por otras novelas que se desarrollan en ambientes rurales, a menudo opresivos, siempre aislados de la "civilización": Por si se va la luz de Lara Moreno; Alabanza de Alberto Olmos, Si quieres puedes quedarte a ti de Txani Rodríguez... Y ahí está, por supuesto, el ensayo La España vacía de Sergio del Molino, que es como primo o hermano de este Los últimos de Paco Cerdà, con el que comparte un tema fundamental: el despoblamiento del interior español.
Los últimos. Voces de la Laponia española es un largo paseo por una de las áreas más despobladas de Europa, la denominada "Serranía Celtibérica": una zona amplísima (más de 60.000 kilómetros cuadrados) repartida por las provincias de Guadalajara, Teruel, Cuenca, Valencia, Castellón, Zaragoza, Soria, La Rioja, Burgos y Segovia, con una densidad de algo más de siete habitantes por kilómetro cuadrado; casi los mismos que la gélida Laponia, en el extremo norte de Europa.
A lo largo de esta larga crónica o reportaje, Paco Cerdà visita cada una de esas provincias, asciende hasta algunos de los pueblos más inaccesibles y despoblados (algunos, con uno, cuatro, veinte habitantes en invierno) y entrevista a personas muy diferentes que han elegido quedarse, o volver, a estos paradisíacos infiernos de aislamiento: agricultores, maestros, monjes, escritores, pastores, entrenadores de fútbol de categoría regional, artistas, activistas... Todos ellos cuentan una historia similar: la del abandono progresivo de los pueblos y de las formas de vida tradicionales, un abandono apoyado o ignorado por las instituciones; una "demotanasia", en palabras de la investigadora Pilar Burillo.
En algo se nota que este es un libro escrito por un periodista: en que en él encontramos una descripción minuciosa del terreno y del paisaje, y muchas entrevistas con los propios habitantes de la Laponia española, pero no un intento de proponer grandes tesis o soluciones mágicas al problema, imponiendo una voz autorial omnisciente. Es notable, por otra parte, el respeto y la consideración del escritor hacia los habitantes de estos pueblos (muchos de ellos luchando, como quijotes apasionados, contra los elementos y contra las instituciones), sin caer por ello en la idealización new age de la vida rural, ni en la mirada paternalista del que "se rebaja" a salir de la ciudad para entrevistar a los "nativos". Como dice uno de los entrevistados, "estoy harta de que me estudien, que parecemos bichos raros".
Y sin embargo, aunque esta es una crónica o un ensayo fundamentalmente periodístico, es también un libro con un estilo muy cuidado, cargado de imágenes, metáforas, un léxico riquísimo y adaptado al tema. También son abundantes las referencias literarias: a Llamazares y Cervera, pero también a Rulfo, a García Márquez, a Machado, a Cervantes. El párrafo con el que se inicia el texto es un buen ejemplo de este estilo:
"Vine a Motos porque me dijeron que acá vivía un solo habitante, un tal Matías López. Vine a buscar la zona cero de la despoblación, el punto justo donde el tumor de la soledad se trasmuta en metástasis de la desolación. Vine un domingo a mediodía buscando a un pastor soltero llamado Matías. Pero no hallé más que silencio y soledad. No encontré otra cosa que un no-lugar en un no-tiempo, una encrucijada geográfica y mental alejada de toda coordenada conocida"De hecho, quizás la principal pega que se le pueda poner al libro sea que este estilo se alambica demasiado en ocasiones, perjudicando a la lectura del texto, o la insistencia en ofrecer datos numéricos de densidad poblacional, datos imprescindibles en un texto sobre este tema, pero que llegan a aturdir en algunos fragmentos. Las mejores páginas, en cambio, me parece, son aquellas en las que el autor dialoga con algunos de los habitantes de los pueblos, que transmiten una sabiduría dura y escéptica, y una voluntad férrea y afilada.
Este es, en definitiva, un libro político en su diagnóstico de un problema acuciante, apuntando al capitalismo salvaje y al desinterés institucional como causas de un deterioro progresivo. Si es un deterioro inevitable o irreversible, lo dirá el tiempo.
Entrevista con Paco Cerdà
martes, 12 de diciembre de 2017
Martín Caparrós: Larga distancia
Año de publicación: 1992Valoración: Muy recomendable
martes, 7 de noviembre de 2017
Nuestros Autores Olvidados #2 Martín Caparrós: El hambre
Hace unos años mantuve una pequeña polémica en Internet, protagonizada por Eduardo Galeano. En un lado del ring, los defensores a ultranza de su coherencia como escritor y persona. Al otro, quienes no soportaban su pose afectada y la pretenciosidad de algunos de sus escritos. Servidor, moderando, y comprobando que no faltaba razón a unos y a otros: Galeano parecía estar en posesión de la Verdad Única y Absoluta y algunas de sus obras, repletas de buenas intenciones, se hundían pretendiendo explicar cómo funcionaba la humanidad, y eran auténticos tratados de la visión sesgada y la omisión.
martes, 3 de junio de 2014
VV.AA. (ed. Jorge Carrión): Mejor que ficción. Crónicas ejemplares
Y esa manía de Carrión por documentar: más de 30 páginas finales de listado de cronistas de referencia en lengua española. Un carrusel de menciones que, como en Librerías, nos dispara hacia la calle (o hacia la Red) con insaciable avidez lectora.
A ver de cuántos libros puede decirse tal cosa.










