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lunes, 15 de julio de 2013

Roberto Bolaño: 2666

Idioma original: español
Año de publicación: 2004
Valoración: imprescindible

Hoy se cumplen 10 años de la muerte del autor de esta novela. Una década en la que el mito no ha hecho más que crecer, aunque, salvo gran sorpresa, no haya más obras que puedan salir a la luz. Sus archivos inacabados fueron exhaustivamente estudiados y su obra puede darse por completa.
Me dijeron, cuando empecé en ULAD: reseñas de cuatro o cinco párrafos. Ja. A ver quien lidia con un libro como 2666 en ese espacio. Cuando son más de 1100 páginas pero en realidad son cinco novelas con una relación común que les permite (ese era el plan, trastocado por la repentina muerte de Bolaño) tener cada una su entidad como obras separadas. Cualquiera les dice a los de ULAD que lo idóneo sería hacer cinco reseñas. Estás loco con Bolaño, Francesc.
Aun así, lo intentaré.
Este es el libro conscientemente inacabado de Bolaño, o casi. No esos que han salido de la puesta en orden de sus notas o el escarbado a fondo en el disco duro de su PC y en las carpetas de su escritorio. Bolaño era conocedor de ello, cuando esperaba el trasplante de hígado que no llegó, y se percibe en su escritura, que es intensa. Este es su libro más parecido a lo que sería un testamento o un legado y muchas de sus páginas lo dejan entrever. 
También es verdad que, para quien lee el libro conociendo la historia y el mito erigido, los hechos pesan. Fallecido en circunstancias normales para el desarrollo de su enfermedad, pero al que la leyenda aderezó de manera sensacionalista (atribuyendo al autor un abanico de hábitos tóxicos, cuando lo único comprobado es que se fotografiaba siempre con un sempiterno cigarrillo colgando de los labios), de manera que, tendamos al morbo como lectores o no, queramos encontrar tras esas líneas al escritor de pura raza vaciando exhausto su talento, y cayendo extenuado sobre el teclado para no desperdiciar ni una sola línea de texto. No: Bolaño sería algo excéntrico, pero era un tipo normal, de esos que escuchan las conversaciones ajenas en los bares a la búsqueda de inspiración. 
Lo cierto es que Bolaño simplemente no podía dejar ni de escribir ni de leer porque esas eran sus pasiones desde joven. 2666 es solamente la unión (con sus problemas de ajuste) de cinco novelas en una obra más ambiciosa, y ello no debe hacernos pensar que es inabarcable, ni que él pensara en cambiar el rumbo de la historia con ella. Hecha esa salvedad, vistas sus cinco partes como entes individuales, es justo lo que nos encontramos. Cinco obras relacionadas por nexos comunes.
Claro que hay irregularidad, y claro que hay algunos pasajes discutibles. Pero tantas páginas del Bolaño más maduro y más bregado (porque su obra anterior no carece de altibajos) contienen muchos cientos de páginas de espléndida literatura. Que la necesidad de etiquetarla y lo seductor de su temática central - los crímenes de Santa Teresa, que son los crímenes no resueltos de Ciudad Juárez y las maquiladoras - le atribuyan pertenencia al misterio o a lo policíaco, no nos deben hacer incurrir en el error.
2666 es extraordinario porque todo lo bueno de Bolaño está ahí, desde la broma de inventarse carreras literarias hasta el intercalado de historias que a otros escritores les darían para facturar trilogías. Está ahí presente con su inigualable estilo, contemporáneo pero erudito, poético pero desprovisto de excentricidades absurdas. Todo está justificado, desde el tono metaliterario de La parte de los críticos hasta el relato forense de La parte de los crímenes. Es un escritor chileno escribiendo una novela mexicana y una novela norteamericana, pero a la vez está bien incrustado el clasicismo de la narrativa europea. Es una persecución, la de Archimboldi a la vez que una huida, la de Amalfitano.
Puede que dé igual 4, 5 o 100 párrafos. Pretender describir la grandeza de este libro sería, en cualquier caso, inútil. Es un libro que hay que leer hasta acabar con él: cerrarlo, acariciar el lomo, y darse cuenta de lo difícil que será, después, encontrar algo de su nivel. Esa es la conclusión exacta, hoy o hace diez años: quién narices iguala eso.

sábado, 17 de diciembre de 2016

Roberto Bolaño: El espíritu de la ciencia-ficción


Idioma original: inglés
Año de publicación: 2016
Valoración: imprescindible para bolañistas, recomendable

Querida gente de Alfaguara. Primero, felicitaros por el sonado golpe dado: Bolaño dará lustre a vuestro catálogo, seguro, aunque algunos nostálgicos puedan echar de menos las clásicas carátulas de Anagrama, lo importante, el texto, estará ahí, y podéis estar tranquilos. Una novela extraordinaria como Estrella distante luciría incluso envuelta en un papel de periódico pringado de aceite oliendo a atún. Pero os he de pedir una cosa: no os pongáis la tirita antes de haceros la herida. Y esa es mi sensación al leer El espíritu de la ciencia-ficción. Comprendo, como bolañista, que haya que ceder, como primer paso para rentabilizar una copiosa inversión, ante el tentador anzuelo de la publicación de un texto nuevo. Pero tanta advertencia. En prensa, en el fajín, en el brillante prólogo, en la inclusión de interesantes reproducciones de los cuadernos con las distintas fases de escritura de la novela.

Acaba sonando a excusa, sabéis. Levántense, gente de la fila, que voy a molestarles pasando por delante. Toda la parafernalia previa parece advertirnos de que bajemos el listón, de que no esperemos más que meros atisbos del genio en embrión. Con lo que a mí me hubiera gustado abordar este libro sin opinión preconcebida, el ruido mediático organizado ha sido efectivo en su propósito, pero a mí me ha fastidiado. Y comprendo más cosas: que ese mencionado ruido mediático se prolonga por más de una década e incide, también, en que la masa lectora insaciable no vaya a perdonar que no se publique hasta el último párrafo con aroma literario que se pueda acreditar a la firma del chileno. Pero en fin. Lo de hacer la tortilla y romper los huevos.

Y antes de entrar en materia no puedo evitar, dando por sentado que Alfaguara es ajena a la cuestión, comentar lo perjudicial que está resultando todo el actual escándalo que rodea tanto al cambio de editorial como a la situación "sentimental" del escritor en el momento de su muerte. Simplemente nauseabundo, y creo que muy perjudicial para acercar a la gente a su obra. 

Tras eso: sí. El espiritu de la ciencia-ficción es reconocible como obra de Bolaño. Ya no solo por la presencia de muchos factores habituales en su obra posterior (a saber: talleres y revistas de poesía, hermanas poetas, jóvenes chilenos transitando por México, el DF, los paseos nocturnos, las obsesiones, las noches que se prolongan, las conversaciones que se eternizan) sino porque el estilo también es reconocible, tanto en el uso de metáforas chocantes pero poéticas, como en una cierta visceralidad latente, una especie de intransigencia chulesca que, aunque Bolaño no publicara esta novela, ya es perceptible en detalles nada desdeñables. Los personajes, su dignidad, la estructura tenuemente dispersa, la falta de pudor para trastocar al lector con divagaciones, cambios de escenario o historias paralelas. Si hay un mérito en esta novela y hay que agradecer su publicación es por su absoluto ensamblaje en el contexto de su obra posterior. Sin anticiparla, sin llenarla de referencias, Bolaño, autoidentificado en la última línea, ya ha definido sus grandes trazos. Jan Schriller y Remo Morán conviven en un cuchitril en el DF. Un habitáculo con un par de colchones tirados en el suelo y lleno de libros de ciencia-ficción, gran parte de ellos robados. A cuyos autores Schriller envía escritos alucinados que quedan sin respuesta y que rellenan intersticios del texto principal. Que es una entrevista a Morán, ganador de un premio literario y protagonista activo de la novela, articulada en una larga conversación y sus divagaciones,pues Schriller apenas sale, apenas se relaciona y sus apariciones siempre son puntuales, fugaces, hasta disonantes... pero, mérito que anticipa al Bolaño posterior, el de las subtramas y las historias paralelas, la sensación del lector es persistente. Desde su colchón en el suelo y desde sus cortos paseos por los aledaños del bloque en que viven, Schriller gobierna el tempo, vigila cómo se desarrolla la narración, y capilariza sus obsesiones.
La edición completa la novela con un prólogo explicando el proceso de su publicación, un relato posterior de Bolaño que recupera personajes, y un interesante documento gráfico: fotografías de los cuadernos en borrador y definitivo en que vemos los distintos estados en que la novela se materializa.

De o sobre Roberto Bolaño en Unlibroaldía: AmuletoEstrella distanteLos detectives salvajesLa literatura nazi en AméricaUna novelita lumpenMonsieur PainLlamadas telefónicasEl gaucho insufribleBolaño por sí mismo2666Bolaño salvaje

viernes, 16 de septiembre de 2011

Roberto Bolaño: Los detectives salvajes


Idioma original: español
Año de publicación: 1998
Valoración: Muy recomendable

Lo primero que le diría al futuro lector de esta novela coral es que tiene sentido a pesar de lo que su aspecto inconexo pueda dar a entender. Sólo hay que disfrutar
de los personajes y sus peripecias sin intentar recordarlos a todos ni relacionarlos siempre entre sí.

Después de acompañar a todos ellos en su loca carrera hacia ningún sitio, de emocionarme con sus demenciales vidas, de averiguar los vínculos que les unen y cogerles cariño a casi todos, deduzco que lo que Bolaño intenta transmitir es, sobre todo, escepticismo. Autor y criaturas parecen estar de vuelta de todo; los ideales literarios y políticos, amor, amistad, lealtad, todo es relativo y discutible. Cualquier aspecto de la vida se convierte en un amargo juego dónde lo único que importa es la supervivencia y ésta quizá no dure mucho. Bolaño pretende legar a la posteridad una obra todo lo extensa y perfecta que el tiempo le permita. Como dice por boca del pintor Guillem Piña: “Qué más da, todo eso no son más que nimiedades. Todos nos vamos a morir, piensa en la eternidad”. Para alguien que no tiene fe en ella la vida no tiene más propósito que el de subsistir por medio de la obra de arte. Todo lo demás, la ética, la estética, los sentimientos, no existen o no importan, sólo hay algo real e inminente que es el punto final.

A base de escepticismo Bolaño ha conseguido una imitación bastante fiel de la vida real, un mundo igual de caótico, imprevisible y arbitrario que la muestra, dónde los personajes aparecen y desaparecen y a cada momento encontramos gente nueva, otros ambientes y paisajes, problemas distintos. Un mundo donde reinan: la locura entendida como el triunfo de la incoherencia, la literatura como forma de supervivencia y la muerte como único futuro cierto e inevitable. Pero ni siquiera ficción y supervivencia se toman del todo en serio: la obra de Cesárea, a pesar de ser el motor de la trama, no tiene mayor interés artístico y existe una amenaza de muerte que se oculta la mayor parte del tiempo, no para prolongar la intriga sino por considerarse irrelevante, sólo un aspecto más, como lo es el desahucio médico en la vida del escritor.

Lo metaliterario implícito o explícito recorre toda la obra y esto, que no siempre es garantía de calidad y que a veces se reduce a mero añadido soporífero, en Bolaño, igual que en Cervantes, resulta un motivo más de diversión al plantear las cuestiones narrativas desde la propia ficción, convertir la teoría literaria en algo lúdico, incluso irónico y poner en tela de juicio el oficio y sus advenedizos. “Belano y Lima no eran revolucionarios. - explica el pintor Camargo - No eran escritores. A veces escribían poesía, pero tampoco creo que fueran poetas. Eran vendedores de droga. Básicamente marihuana, aunque también ofrecían un stock de hongos en potes de cristal”. Decir esto cuando el primero de ellos es el alter ego del propio Bolaño supone por su parte verdadero afán desmitificador.

En un momento bastante rutinario de la vida de la novela, Bolaño encuentra un lenguaje y una estructura nuevos y personales para transmitir su peculiar visión de las cosas, pero también para divertir, sincerarse y expulsar algunos fantasmas pasados y presentes. Todos los recursos, tanto el carácter fragmentario como la ruptura argumental o el enfoque de la realidad desde ángulos distintos consiguen su objetivo: zarandear con fuerza al lector, agitar ideas y sensaciones de forma que todo el que ha conectado con esta obra será, cuando la acabe, mucho más bolaño que antes.

Del mismo autor en ULAD: Aquí

jueves, 10 de enero de 2013

Roberto Bolaño: Llamadas telefónicas

Idioma original: español
Año de publicación: 1997
Valoración: recomendable

Parece que, en novela, Bolaño no era dado a las medianías. Ya me disculpará más de uno porque cree una especie de cisma: era capaz de novelas geniales, pero también escribió más de una algo decepcionante. A pesar de su excelente estilo habitual, algunas novelas de su primera época distan de ser perfectas. Si he de mojarme, lo haré una sola vez: Amberes es tan absurda e intragable como genial e indispensable es Estrella distante. Entonces, una recopilación de narrativa corta, género que cultivó en tres libros que, curiosamente, no han sido reseñados aquí (aún: empiezo aquí y ahora a encargarme de ello) resulta adecuada para una valoración con ligeros tintes matemáticos. Por lógica, en estos catorce cuentos (divididos en tres bloques, cada uno titulado como el último relato que contiene), encontraremos al Bolaño irregular en todas sus guisas y niveles.

Lo primero que llama la atención, para los que ya hayan leído algunas de sus novelas, es la progresiva sensación de familiaridad. Parece que esos personajes sean los de otros libros, o lo son, quizás no los principales, sino aquellos que protagonizan interludios, menciones, episodios. Algunos personajes omnipresentes en la obra de Bolaño están aquí. Su alter ego preferido, Arturo Belano. El que detienen durante unos días en una prisión en Estrella distante. O Joanna Silvestri, la actriz porno.

El primer bloque nos muestra un par de excelentes cuentos del Bolaño metaliterario, soberbios en su desarrollo: Sensini es un relato perfecto de nostalgias y Henri Simon Leprince es un evocador y efectivo relato de resistencia. Como para compensar, un par de relatos de corte más experimental (menos clásico) se empeñan en usar personajes con uso de iniciales, y el resultado es confuso y fallido. La segunda parte abandona algo el estilo metaliterario: las historias están más desarrolladas y más dispersas temáticamente. El Bolaño encajador de puzzles aflora pujante en Detectives, que parece una especie de escena descartada en la configuración definitiva, también, de Estrella distante. Las historias se encastran en otras y no son pocas las situaciones que harían ganar puntos a sus novelas más débiles si se incluyeran en ellas. El tercer grupo de relatos tiene un tono más complejo, son textos casi biográficos de personajes variopintos, ambientados varios de ellos en los USA. Alguno de ellos excesivamente abigarrado, llegando a parecer una especie de versión comprimida y precipitada de una novela potencial. Estilo preciso, imaginación torrencial, ideas por doquier, pero no todas ellas resueltas de la mejor manera.

No hay duda, pues este libro se publicó en vida del autor, que hay una intención en la elección de los relatos y en su agrupación. Y, por tanto, este es un libro ejemplar para iniciarse en la narrativa corta de Bolaño, o incluso como aperitivo para toda su obra. Los sabores, las texturas más brillantes están ahí, justo al lado, como para hacer que resalten más, de algunos de sus errores.

También de Roberto Bolaño: Aquí

lunes, 5 de agosto de 2019

Roberto Bolaño: Putas asesinas

Idioma original: español
Año de publicación: 2001
Valoración: muy recomendable

Putas asesinas, contundente título, fue publicado en 2001. O sea, Bolaño aún vivía (y ciertos tramos de estos relatos muestran que era consciente de la precariedad de su salud) y publicó esta selección de relatos en Anagrama, su editorial de siempre, y dio el beneplácito a la selección, al orden, al cuento que abre y al que cierra, a todo. Es un libro consciente de Bolaño.
Aclaro al lector profano que, desde que murió hace 16 años, se han publicado prácticamente (igual más: ahora no voy a ponerme a hacer cálculos) los mismos libros de forma póstuma que los que el autor chileno publicó en vida. Con muchos líos de todo tipo alrededor de su figura y las condiciones de estas publicaciones, algunos tan esperpénticos que dudo que a Bolaño le hubieran hecho demasiada gracia. 
O igual sí: el tío era un cachondo.
Los cuentos de Putas asesinas revelan esa determinación. El Ojo Silva, espectacular inicio, es uno de esos relatos al que no sobra una coma, todo en su sitio, nada de torrente verbal abrumador, una perfección inapelable, casi aturdidora pues uno comprende (lo mismo pasaba con Sensini en Llamadas telefónicas) que el nivel no puede mantenerse así por todo un libro. Que Bolaño elige el cuento para empezar el libro porque sabe que lo ha pulido y mimado al detalle. Que ese relato podría perfectamente ser engarzado en cualquiera de sus novelas, en los pasajes en que Bolaño introducía divagaciones presentando personajes evocados de alguna manera. De hecho, la intertextualización de toda su obra halla acomodo aquí: Arturo Belano protagoniza uno de los cuentos en lo que podría ser un descarte de Los detectives salvajes y cualquier lector iniciado en el autor chileno especulará con que los dueños de las iniciales A, B y U puedan igualmente circunscribirse en el universo bolañiano.
Por cierto, esos tres cuentos seguidos en que los personajes son presentados sin nombres, con sus iniciales, quizás sean un poco el talón de Aquiles de esta colección sin mácula. Aunque el primero de ellos, Últimos atardeceres en la Tierra puede redimirse por su brillantez fronteriza y ese aire insano de inminente tragedia que el chileno dominaba tanto, que encuentra equivalentes en cierta producción audiovisual reciente.
Hay más: Buba es una fascinante historia de futbolistas de éxito fichados por grandes clubes catalanes en que se juega con cierto elemento esotérico a la hora de mejorar el rendimiento de los jugadores. Carnet de baile es una especie de broma privada en forma de 69 puntos sobre Pablo Neruda. Hay paseos por México y por Barcelona y quizás más heterogeneidad de lo que el título pueda insinuar. Bolaño consciente de estar alcanzando un cierto status nos ofrece un menú degustación donde hay de todo, y que desde luego no es ni mucho menos (como algunos de los artefactos que se han puesto a la venta tras su muerte) una repesca de cajones, un adecentamiento de borradores. Es una obra muy consciente y pensada.

viernes, 1 de septiembre de 2017

Roberto Bolaño: El Tercer Reich

Idioma: español
Año de publicación: 2010
Valoración: más que recomendable

Me gusta Bolaño, pero no soy un experto "bolañista", desde luego menos que algunos de mis compañeros de blog, que ya han reseñado buena parte de los libros de este escritor... De hecho, como no quería quedarme sin mi bolaño que reseñar, me he decidido a leer esta novela antes de que se me adelante alguien y me quede sin uno de los últimos títulos que quedan por reseñar...aunque nunca se sabe, ya que desde su fallecimiento han ido editándose con cierta frecuencia más obras de Roberto Bolaño y sospecho que ese goteo no va a cesar en un futuro próximo.

También esta novela que nos ocupa hoy fue publicada varios años después de la muerte de su autor, en 2010, a pesar de que, al parecer, su escritura se remonta a 1989 -y, en efecto, las referencias temporales que aparecen se refieren a aquella época-, lo cual nos podría llevar a plantear un par de interesantes preguntas: ¿hasta qué punto podemos considerarla una novela terminada? Y, sobre todo, ¿en qué demonios estaban pensando los editores españoles de por entonces, pues tardaron veinte años en publicarla? La segunda pregunta no la puedo contestar; la primera creo que sí y he de decir que, a pesar de un cierto desgalichamiento de la narración en su última parte, progresivamente más evidente según se acerca el final -pero que muy bien puede ser intencionado-, la respuesta también es sí.

Aunque lo cierto es que una de las cosas que llaman la atención de este libro es que parece contener dos novelas en una o, cuando menos, hay evidentes diferencias entre la primera mitad de la novela y la segunda: durante buena parte de la misma, la historia parece abocada a una especie de thriller costumbrista. El protagonista -y narrador, pues la novela está estructurada en forma de diario- es Udo Berger, un joven alemán, jugador semiprofesional de wargames, que junto a su novia Ingeborg acude a pasar sus vacaciones en un hotel de la Costa brava (en efecto, territorio Bolaño), justo donde él solía pasarlas de niño con su familia, y regentado por la hermosa y enigmática Frau Else. De paso, también pretende escribir un artículo sobre su juego favorito, El Tercer Reich, que despliega sobre una mesa en su habitación. En una discoteca conocen a otra pareja de jóvenes alemanes, Charly y Hannah, con los que empiezan a salir de fiesta, y también se relacionan con lugareños algo inquietantes: los llamados el Lobo y el Cordero y el misterioso encargado de los patines de la playa, el Quemado.

A partir de que sucede cierta tragedia (no voy a revelar cual y además aconsejo no leer la contraportada del libro) cambia en gran medida el rumbo de la novela , pese a que los elementos que la componen siguen siendo los mismos, ahora, no obstante, cobra más importancia el wargame que juega Udo y la historia adquiere un aire más abstracto, incluso simbólico, mientras que buena parte de lo que había determinado la narración en la primera mitad de la novela, se va desdibujando, desvirtuando, diluyendo...

Las interpretaciones de lo que puede querer significar esta novela son múltiples, claro, desde una alegoría de la historia europea del siglo XX a una fábula sobre la obsesión, las sospecha y hasta la paranoia. Por mi parte, yo creo que se trata sobre todo de una novela de crecimiento -aunque el protagonista ya esté bastante talludito... al menos físicamente-, un bildungsroman de libro ... y nunca mejor dicho, en el que el bueno de Udo debe discernir entre las verdaderas y falsas formas de hombría, superar las tentadoramente incorrectas , además de emplear la suya para abordar, con mejor o peor fortuna, a las mujeres que también aparecen en la historia. Y, sobre todo, decidir si la mejor manera de convertirse en un hombre y dejar de ser niño se basa en el triunfo o en la derrota. Tarea nada fácil para Udo, dicho sea de paso (y no sé hasta que punto don Bolaño trataba además de dificultarle el camino); si consigue cumplirla o no, ya no lo diré aquí... ; )


Mogollón de libros de Roberto Bolaño reseñados: aquí

jueves, 20 de septiembre de 2012

Roberto Bolaño : Monsieur Pain

Idioma original : Español
Año de publicación: 1999
Valoración: se deja leer

Hoy en día en que todo en nuestro entorno parece encaminarse a una polarización, no es cuestión de que lo literario venga a sumarse a esa poco recomendable tendencia. El blanco o el negro. O sea, bolañistas o no-bolañistas. Pues bien, este libro es justo un argumento para que ésta no sea una nueva vara de medir amigos y enemigos. Me encantan los buenos libros de Bolaño, me autodenominaría bolañista, pero Monsieur Pain no es una gran novela. No lo es.

Pasados unos meses desde la publicación de Los sinsabores del verdadero policía, parece que los archivos encontrados en el ordenador de Bolaño y en los apuntes de sus notas y libretas ya no dan para más. A los nueve años de su fallecimiento, todo parece indicar que la obra del genio chileno queda cerrada y que  el juicio ya está presto para ser emitido para quien quiera hacerlo. Y no voy a ser yo quien lo haga: su genialidad en ciertas novelas y en ciertos relatos compensa y supera el que su obra contenga relativos deslices como Monsieur Pain.

Novela ambientada en el Paris previo a la invasión nazi, pretendidamente entre 1939 y 1940 (pues se intuye la guerra civil española como terminada), aunque su desarrollo y algunos de sus escenarios tienen un cierto aire decimonónico. Toda la trama parece desarrollarse en portales, escaleras, estancias y edificios oscuros, sumidos en penumbras tanto físicas como espirituales. En diálogos, a veces, excesivamente confusos. Con hombres tocados con sombreros que ocultan sus rostros, investigadores pluridisciplinares y atractivas viudas de evocadores apellidos. Supongo, un recurso estilístico de Bolaño: la tenue acción, poco más que sugerida y más dialogada que ejecutada está también sumida, hundida, oculta en tinieblas y humaredas las cuales su lectura no contribuye mucho a dilucidar.

Algo del Bolaño genial de otros libros se atisba aquí: la profusión de encuentros, el misterio flotante en cada uno de los personajes. Pero no lo suficiente: uno se acerca al final del libro esperando, ni que sea, la urgente y apresurada contundencia que gobierna importantes partes de 2666 o la justa crueldad de algunos de sus cuentos o de Estrella distante: tranquilizador, si hemos de juzgar, ver que se trata, este y algún otro, como Amberes, de borradores, de pruebas prácticamente de estilo en su camino hacia lo que sus mejores obras nos mostrarían: esos libros justifican la publicación de Monsieur Pain: una obra muy menor solo aceptable como preámbulo o como muy tìmida declaración de intenciones. No exactamente un desliz: casi una prueba o un experimento con el que entrenar estilo. En cualquier caso, no apta para iniciarse en Bolaño: sí para la curiosidad de los fanáticos irredentos.

También de Roberto Bolaño en ULAD: Aquí

martes, 30 de julio de 2013

Roberto Bolaño: El gaucho insufrible

Idioma original: español
Año de publicación: 2003
Valoración: muy recomendable

Bolaño entregó a Anagrama los escritos de El gaucho insufrible solo unos días antes de morir. Era su tercera colección de cuentos tras Llamadas telefónicas y Putas asesinas. 

Jim, el primer cuento, breve, y prácticamente basado en una instantánea, ya muestra chispazos contundentes del mejor estilo de Bolaño. Un estilo tan desbordante e imaginativo que lindaba con una cierta chulería. De lo que era capaz el chileno en unas pocas líneas.

Su mujer era una poeta chicana que amenazaba, cada cierto tiempo, con abandonarlo. Me mostró una foto de ella. No era particularmente bonita. Su rostro expresaba sufrimiento y debajo del sufrimiento asomaba la rabia. La imaginé en un apartamento de San Francisco o en una casa de Los Ángeles, con las ventanas cerradas y las cortinas abiertas, sentada a la mesa, comiendo trocitos de pan de molde y un plato de sopa verde.

Ahí está, entonces, el Bolaño extremo. Seguramente, en función de la fecha de entrega del libro, el Bolaño consciente del agotamiento de su tiempo.
Son escritos con referencias a Kafka y a Borges, incluso sumamente explícitas.
El que da nombre al libro es posiblemente el más concreto y realista: surge del Buenos Aires del corralito y se transforma en una especie de relato de huida pausada y agotada. Kafka irrumpe a degüello en El policía de las ratas, extraño, enfermo pero, a pesar de todo, ingenuo, casi ciencia ficción o casi dibujos animados, según el lector quiera considerar. El viaje de Álvaro Rousselot parece precipitarse hacia un final a lo Auster y Dos cuentos católicos es un ejercicio algo defragmentado de estilo.
En cuanto a las conferencias, resulta notable como banaliza su suerte en Literatura + enfermedad = enfermedad, dedicada al médico que le trataba de la enfermedad hepática que acabó con su vida.
Dado que 2666 ya fue publicado de forma póstuma, me pregunto si Bolaño no era ya consciente de los cuentos que entregaba, si éstos no habían quedado desplazados de posibles encajes dentro de obras de mayor magnitud y por eso los publicaba de esta manera. En cualquier caso, el nivel es excelente, con toda clase de jugueteos y una desbordante variedad de escenarios. Y excelente igualmente en su conferencia final, Los mitos de Cthulhu (donde el homenaje a Lovecraft queda limitado al título), en la cual demuestra una vez más sus escasas dotes diplomáticas. En nombre de la literatura, le zurra a todo quisqui. Con guante de seda, con comprensión del funcionamiento del éxito literario, pero, en una pose de rigor y coherencia, dispuesto a morir matando.

De Roberto Bolaño en Unlibroaldía: AmuletoEstrella distanteLos detectives salvajesLa literatura nazi en AméricaUna novelita lumpenMonsieur PainLlamadas telefónicas, 2666

jueves, 30 de octubre de 2025

Colaboración: A la intemperie, de Roberto Bolaño

Idioma original: castellano

Año de publicación: 2024

Valoración: Interesante (para completistas)


Seguramente pensarían ustedes que ya no quedaba ningún escrito de Roberto Bolaño por publicar. Craso error. Debolsillo, dado el seguimiento que tienen las novelas del escritor chileno en nuestro país, se ha preocupado de saciar las necesidades de los “bolañistas” publicando un volumen titulado A la intemperie. 

En este caso, no nos encontramos con una nueva novela inédita, puesto que a estas alturas los baúles están vacíos. Se trata de un volumen que recopila los artículos, columnas y reseñas que publicó Bolaño desde los años 70 hasta poco antes de su muerte. También se recogen prólogos a obras de otros autores y algunas conferencias y discursos.

Con estos antecedentes, como ustedes fácilmente comprenderán, el interés que pueda suscitar esta obra es muy relativo. La temática es muy dispersa y el estilo varía mucho entre los distintos escritos puesto que pertenecen a épocas muy dispares, por lo que la coherencia general de la obra brilla por su ausencia. 

En este sentido, quizás no resultan especialmente atractivos tantos relatos sobre ambientes y personajes de Blanes, su lugar de residencia, ni tampoco los numerosísimos artículos dedicados a autores chilenos que no son conocidos por estos pagos, pero lógicamente hay que situarlos en el contexto de los medios informativos, especialmente el Diari de Girona y Las Últimas noticias de Chile, en que fueron publicados. 

Mucho más interesantes son los artículos en los que habla de literatura. Aunque debe quedar claro que no son críticas literarias ni artículos de opinión. Bolaño introduce sus valoraciones, principal aunque no exclusivamente, de escritores españoles e hispanoamericanos, donde desgrana sus filias y fobias personales, con las que el lector podrá estar o no de acuerdo. El autor chileno ensalza entre los autores españoles a Javier Cercas, Javier Marías o Vila-Matas y nos recomienda encarecidamente que si nos gustan los cuentos “un cuentista que tenga un poco de aprecio por su obra no leerá jamás a Cela ni a Umbral. Lo repito una vez más, por si no ha quedado claro, a Cela y Umbral ni en pintura”. Y poco más adelante concluye que como cuentista “con Poe tendríamos de sobra”. No creo que Harold Bloom estuviera de acuerdo.

En cuanto a la literatura hispanoamericana deja claramente de manifiesto su predilección por los autores argentinos, especialmente Borges y Cortázar, y en cuanto a la literatura chilena, sobre todo destaca a Huidobro y Nicanor Parra, a los que dedica varios artículos. En cuanto a fobias, aquí queda su valoración de Isabel Allende: “su literatura es mala, viva, pero mala”.

En fin, un volumen que puede resultar útil para completistas a los que les guste coleccionar todo lo publicado por Bolaño, pero prescindible para todos los demás.

Firmado: José Miguel Martínez

Otras muchas obras de Roberto Bolaño reseñadas en ULADaquí


domingo, 29 de diciembre de 2013

VV. AA. : Bolaño salvaje

Idioma original: español
Año de publicación: 2008
Valoración: imprescindible para adeptos
muy recomendable para profanos


Me voy a ahorrar la repetitiva parrafada inicial sobre si la figura de Bolaño está magnificada o no. Aunque añadiré que el mito de Bolaño no ha hecho otra cosa que bien a la literatura. Sea exagerado o no, mucha gente ha acudido a su lectura por curiosidad, a ver si esos elogios superlativos estaban justificados.
En todo caso, ¿qué autor de las últimas décadas ha acaparado tal volumen de polémica y de comentarios sobre su obra posteriores a su desaparición? No sé si un Bolaño al que  la enfermedad no le hubiera costado la vida, hace 10 años, hubiera acabado de tertuliano, o de ermitaño a espaldas del mundo o llenando aulas como profesor de literatura en alguna universidad ignota.
Junto al extraordinario libro de entrevistas de Andrés Braithwhite, este magnífico Bolaño salvaje, compilado con excelente criterio por Edmundo Paz Soldán y Gustavo Faverón Patriau, supone un potente gancho no solamente para el lector entregado sino también para todo aquel interesado en la literatura y en las diversas interpretaciones que las grandes obras suscitan.

¿Y podemos afirmar que Bolaño sea, a diez años de su desaparición, tan influyente? La respuesta es un contundente . Se pueden escribir más de 500 páginas sobre su obra, y algunos de los ensayos podrán excederse en erudición y en encono en esa agotadora búsqueda de terceras y cuartas lecturas, pero para el lector, y más cuando surgen los numerosos excelentes párrafos que se extraen como ejemplos, el resultado es el mismo, que no es otro que disfrute. Disfrute al comprobar que a opiniones más doctas les impresionan las mismas palabras. Disfrute al descubrir nuevas interpretaciones. Disfrute al encontrar hallazgos en los que no se ha reparado en primeras lecturas. Por más que seamos conscientes de que el chileno también tiene sus detractores, no soy capaz de imaginar a nadie medianamente interesado en la literatura que sea capaz de cerrar este libro y se resista, aunque sea por mera curiosidad, a lanzarse con voracidad a la investigación de su obra. Sin que esto sea uno de esos libros solamente para fans, una especie de tratado que entroniza y niega ciegamente defectos. Sus momentos de menor inspiración también son puestos de manifiesto. Y aunque alguno de los ensayos se alargue o remita a lugares comunes a otros, el efecto no es reiterativo en absoluto: el acercamiento es personal, está, en los casos en que los ensayistas son escritores del entorno personal del autor, exento de factor emocional que enturbie el juicio, y el resultado desprende, en su conjunto, justo lo que se necesita en estos casos; obtención de un conocimiento en profundidad, y enormes ganas de acudir a lecturas o relecturas. Sensación más cercana al estudio científico fundado que al panegírico o a la necrofilia.

Y de regalo, 40 minutos en un DVD donde su viuda y algunos de sus amigos (nada, Vila-Matas, Juan Villoro, Rodrigo Fresán) disertan, sin la mínima deriva lacrimógena, sobre su persona, sus manías, sus últimos días y sus obsesiones como escritor, como lector, como conversador.

jueves, 17 de mayo de 2012

Colaboración: Estrella distante de Roberto Bolaño

Idioma original: español
Año de publicación: 1996
Valoración: imprescindible

Confesémoslo: seguramente la perspectiva con que se afronta la obra de Bolaño es diferente, debido al mito que se ha edificado tras su muerte hace ya nueve años. Leí hace mucho tiempo, ilustrado por los oportunos gráficos térmicos, con rojos irradiantes mostrando zonas de actividad, un breve artículo que explicaba cómo distintos sectores del cerebro se activan en función de si probamos un vino “normal” o un vino que nos han descrito como “caro”. Así que, salvo que hayamos dado la espalda a la mayoría unánime de la crítica, es difícil enfrentarse a la lectura de un libro de Bolaño sin que esa parte se active: es muy bueno, y yo he de comprender el motivo.

Y hay muy pocas posibilidades de catar a ciegas: Bolaño construyó un imaginario propio de personajes y lugares (y tramas y situaciones y bromas privadas) que imposibilita no reconocerlo una vez se ha leído algo de él.

Estrella distante fue publicado cuando aún era uno de tantos escritores sudamericanos semi-desconocidos residentes en España. De hecho, y como para corroborar mi párrafo anterior, se trata de una extensión de un relato incluido en un falso (por futurista, por imaginativo) compendio de escritores llamado La literatura nazi en América, única de sus obras no publicada inicialmente en Anagrama, sino en Seix-Barral. Su explosión con Los detectives salvajes y, póstumamente, con 2666, quedaba aún muy lejos.

Seguramente por ello, este libro no muestra un escritor tan ambicioso en el tratamiento de los temas. Aunque lo que hay no es poco. Estrella distante es (o preferimos que sea, para reconfortarnos ante la idea de que no es posible tanta maldad) una ficción sobre personajes relacionados con el golpe de estado de Pinochet en el 73. Sobre estudiantes de talleres literarios, inofensivos aprendices de poetas con la única ilusión de escribir y ser leídos, opinar y ser opinados. Sobre el mal absoluto, y como se obstina en sobrevivir, en encontrar nuevas guisas que lo perpetúen. No tiene mucho sentido extenderse más acerca de lo que trata.

Pero sí sobre cómo se trata.

Bolaño se consideraba a sí mismo más poeta que prosista. Motivos no le faltaban. Las palabras, las imágenes que evocan y las que esconden por pudor o por miedo al horror. El uso de ritmo y pausas, elipsis, y silencios. Cómo escribía este hombre en prosa. Le cuesta menos de 20 páginas iniciales, justo las que nos llevan al episodio de las gemelas Garmendia: que a cualquiera que le interese mínimamente la literatura como obtención de inexplicable placer, ese que procede tanto de crear imágenes en nuestra cabeza como de que éstas vengan acompañadas de la estética del lenguaje… a cualquiera así, son suficientes esas 20 páginas para saber que se está ante una novela extraordinaria, y seguir hasta el final.

Firma: Francesc Bon

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martes, 6 de diciembre de 2011

Roberto Bolaño: La literatura nazi en América

Idioma original: español
Año de publicación: 1996
Valoración: recomendable

Roberto Bolaño era un gamberro, un gran bromista. Se nota en su manera de escribir, en sus novelas, en sus relatos, en sus discursos. De puro bromista, hasta hizo la broma de morirse antes de tiempo, con solo 50 años, y el truco de magia de convertirse en un clásico contemporáneo mundial en menos de diez años desde su muerte. Y esta obra, esta Literatura nazi en América, es eso: la obra de un bromista con estilo.

Se podría calificar la obra de borgiana, si no fuera porque probablemente a Borges le habría dado vergüenza que le relacionaran con esta obra. Es también prima hermana de El gabinete de un aficionado, de Perec (otro gran bromista, por cierto), porque si aquella "novela" está compuesta por una lista de cuadros apenas comentados, esta otra "novela" está formada por biografías de escritores ficticios de extrema derecha (fascistas, filonazis, racistas, antisemitas...) norte- y sudamericanos.

Seguro que, leída con calma, esta obra tiene más gracia de la que parece, porque varias de las biografías se entrecruzan, se hace referencia a las mismas publicaciones periódicas (sobre todo, a El Cuarto Reich, supuesta revista argentina) y se mezclan personajes imaginados con otros reales como Ginsberg, Cabrera Infante u Octavio Paz. Pero como buena broma, la mejor forma de leerla, diría yo, es con una sonrisa y sin preocuparse demasiado por intentar no perderse estas relaciones.

Dicho así ("biografías de escritores ficticios de extrema derecha") no parece que la cosa vaya a ser demasiado divertida. Pero lo que salva la función es la ironía de Bolaño, que se transparenta en el modo de (re)tratar a los personajes, prácticamente todos ellos fracasados, ridículos, amargados. Algunas de sus obras son igualmente ridículas (como ese autor que se dedica a hacer "refutaciones" de todos los filósofos que han pasado sobre la faz de la tierra; o aquel otro que crea planos poéticos de campos de concentración...)

Merece la pena mencionar el último capítulo de la obra (antes de unos también paródicos índices), en primer lugar porque es el que más se parece a un relato casi independiente; y también porque en él, por primera vez en la obra, el propio Bolaño aparece mencionado explícitamente como narrador y como personaje, rompiendo así, por decirlo de alguna forma, la "cuarta pared" narrativa que se había mantenido incólume hasta entonces.

En fin, una curiosidad literaria entretenida. Una broma bien llevada. Un descojono.

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sábado, 25 de agosto de 2018

Roberto Bolaño: Sepulcros de vaqueros


Idioma original: español
Año de publicación: 2017
Valoración: reconocible

Puede, no dispongo tiempo para mirarlo ahora, que dijera que no iba a reseñar más libros de Bolaño para este blog. O puede que lo dijera acerca de los sucesivos hallazgos que surgen de las revisiones exhaustivas de los archivos que dejó tras su desaparición, de la que se han cumplido recientemente tres lustros. Insisto, ando con cierta premura en lo de leer mucho y redactar mis reseñas antes de que los recuerdos del libro (los más recientes, los otros nunca puede decirse) se desvanezcan y sus rastros se empañen o se oscurezcan con alguno de los siguientes. Bien, si dije eso, puede que os engañara o puede que yo mismo me engañara respecto a cierta manía (supongo que compartida con algunos reseñistas, no descarto que alguno escriba también en este blog) de transcribir a frases más o menos ordenadas y justificadas  todo aquello que una lectura nos sugiere.
Lógicamente las sucesivas publicaciones de más y más de estas obras necesitan, cada vez más y cada vez con más justificación pues siempre han parecido ir a ser las últimas, de la explicación de su puesta en circulación. En este caso es su viuda, Carolina López, quien se encarga de prologar Sepulcros de vaqueros con un oportuno detalle sobre los textos, su ubicación, la especulación sobre las fechas en que se escribieron y, ya puestos, una cierta justificación del hecho por el que se recopilan y se integran en un volumen.
Claro, no van a decir que se trata de sacar  todo lo que se pueda de las ubres de la vaca.
No me malentendáis. Para el incondicional de Bolaño estos textos continúan teniendo un valor y no solo el consistente en compararlos con mucha de la narrativa actual (incluyendo el creciente ejército de inspirados/imitadores). La cosa aquella tan en boga de la masa madre rige también aquí. Las historias relacionadas con la desbandada en Chile tras el golpe de Allende pesan tanto como en el resto de su obra, que si podría quedar definida con unas pocas palabras sería la obra de un escritor profundamente anti-fascista. Las aventuras mexicanas, los intentos de huir del país, el caos entre todos aquellos que imaginan (y no se equivocan) que el nuevo poder va a ajustarles las cuentas, todo ese imaginario existe en estos textos que no son (como se ha dicho por ahí) borradores sino textos acabados a los que se intenta aportar integridad como obra. Y el torrente imaginativo del chileno se muestra aquí, sea en apuntes de los personajes que protagonizarán futuras obras maestras (Belano, Ramírez Hoffmann), sea en esas historias paralelas. Para el no iniciado está claro que la calidad de la escritura no puede dejar indiferente. Aunque haya más de una década entre los textos para nada se adivina un desnivel: Bolaño en 1990 o 1992 ya era un jodido maestro.
Otra cosa, pero eso ya son cosas de las ediciones póstumas, de las intrigas palaciegas derivadas de la “explotación” del legado, es que esta sea una obra que Bolaño hubiera configurado o aprobada para publicarla tal como se hace. Es imposible saberlo, pero yo diría tajantemente que no. Si ni siquiera 2666 tenía que publicarse como se hizo, imaginad este collage. A pesar de todo, y aunque la literatura actual tampoco sea un páramo, si uno se emplea a fondo en rebuscar, a mí me gustan más algunos de estos textos que, por ejemplo, Monsieur Pain. Lo cual me reafirma en cierta idea: no están los tiempos para rechazar según qué cosas, y las gotas del genio, aunque parezca a que cada nuevo texto vayan a ser más escasas, continúan presentes.

viernes, 5 de marzo de 2010

Roberto Bolaño: Una novelita lumpen

Idioma original: español
Año de publicación: 2002
Valoración: recomendable

Tengo que reconocer, con algo de vergüenza, que no he leído ninguna de las grandes novelas de Roberto Bolaño, considerado como el gran renovador de la narrativa hispanoamericana actual, y fallecido en 2003 con solo 50 años. Empecé Los detectives salvajes y no conseguí terminármelo; y 2666, que dicen que es una auténtica maravilla, me da una pereza terrible, sobre todo por su número de páginas es casi tan alto como su título. Así que cuando vi esta novelita corta en la librería, pensé: "esta es la mía, por fin voy a poder terminar algo de Bolaño".

Comparado con la parte que sí leí de Los detectives salvajes, Una novelita lumpen (situada en Roma, aunque igualmente podía haber sido Buenos Aires o México D. F.) es una historia sencilla, ligera y hasta luminosa (sus dos protagonistas son capaces de ver luz en la oscuridad después de quedarse huérfanos). En realidad, casi no hay historia: la protagonista y narradora nos cuenta la situación en la que ella y su hermano se quedan al perder a sus padres; cómo entran en contacto con el bajo mundo y cómo planean escapatorias ideales e imposibles para salir de la pobreza.

Por supuesto, en Una novelita lumpen está el mundo violento, agresivamente sexual y lupanario de Bolaño, pero en una versión diluida, más digerible y narrativamente más tradicional. Los editores (en este caso, Anagrama) han hecho todo lo posible para conseguir que la novelita pase de las 100 páginas (letra enorme, muchas páginas en blanco entre capítulos...) pero lo cierto es que más bien estamos ante un cuento largo, que se lee en una tarde y que puede servir como un camino sencillo para empezar a introducirse en la narrativa de este escritor fundamental.

A ver si yo mismo me aplico el cuento...

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miércoles, 11 de agosto de 2010

Roberto Bolaño: Amuleto


Idioma original: castellano
Año de publicación: 1999
Valoración: Recomendable

Esta novela vista de cerca, como ocurre con los cuadros impresionistas, no permite apreciar más que unos cuantos trazos sueltos, pero si nos apartamos sólo unos pasos imaginarios lograremos la perspectiva adecuada para enfocar lo que Bolaño nos muestra. Y lo hace a través de la fórmula rompedora que le permite reflejar sus vivencias con la misma intensidad que las sintió.

Probablemente, este comentario hable un poco también de Los detectives salvajes, pues no resulta sencillo compartimentar todo un mundo de ficción. En el acervo literario de este autor unas obras se funden con otras al modo de vasos comunicantes. Esta estrategia, con la que logra dar salida al mayor número posible de las piezas que componen su complejo universo, no es nueva del todo: personajes que se repiten en una u otra obra los encontramos desde el S. XIX, pero aquí la práctica se lleva al límite convirtiendo muchas de sus novelas en una novela única, más vasta y genérica, al permitir que los individuos se trasladen alegremente de un volumen a otro en un constante trasiego que hubiera llegado mucho más lejos de habérsele concedido a Bolaño el plazo habitual de una vida.

El personaje/cronista de esta novela forma parte de la nómina menor de Los detectives... Aquí se nos muestra con una personalidad ya bien definida, en gran parte a través de tics, alusiones, enigmas y silencios. Porque casi nada de lo que nos cuenta Auxilio, incluso de sí misma, se explica directamente. Toda la novela está vista a través de sus ojos, pero no solemos ver lo que ellos ven, sino los propios ojos atormentados, huidizos, incluso llenos de terror. Sólo mirando estos ojos, tan expresivos como herméticos, podemos deducir, no los hechos de los que son testigos, o no demasiados ni con excesivo detalle, sino las huellas que el presente de entonces ha imprimido en cuerpos y mentes y los huecos que han ido dejando las ausencias. Incluso podría decirse que tanto ésta como alguna más de sus novelas es, antes que nada, una elegía de Bolaño a sí mismo y a toda esa gente de su generación que, por un motivo u otro, se fue quedando en la cuneta.

No obstante, se divierte jugando con la sintaxis, las repeticiones, el vocabulario y con la propia narración, deja a medias lo que le parece, combina la fantasía con lo verosímil o lo estrictamente histórico. Los genios no necesitan reglas y a éste se le perdona todo si lo que consigue es mantenernos en vilo, hacernos disfrutar con sus imprevisibles metáforas, con los caprichosos giros que imprime a su relato y, sobre todo, colocarnos en el lugar de los entrañables individuos que acostumbran a caminar por sus páginas. Puede que alguna vez lleguemos a olvidarnos de que aquí no tenernos arte ni parte, de que no somos más que el lector de la historia, de que no estamos en la piel de Arturo, ni de Auxilio Lacouture, ni de Ernesto San Epifanio y, sobre todo, puede que nos extrañemos al comprobar que seguimos estando aquí y no hundidos hasta las cejas en el laberíntico D.F. de cuarenta años atrás.

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miércoles, 15 de julio de 2026

Jose Serralvo: La sombra de los perros románticos

Idioma original: español

Año de publicación: 2026

Valoración: casi imprescindible

Veintitrés años sin Bolaño, y, quizás por incomparecencia de mejores candidatos alternativos, el mito en torno a su persona se mantiene y ejerce un magnetismo pulsátil, recurrente; de hecho, su influencia sobre una generación de autores en cualquier idioma constituye una sombra (que tanto puede proteger como amenazar) que condiciona, seguro que a partes iguales, tanto a la crítica como a la producción literaria, afanadas ambas en acercarse al nivel de sus obras magnas. 

Esquilmados sus cajones, sus discos duros, indagada su correspondencia, sus entrevistas, su siempre percibido como escaso material audiovisual, sometida su obra a sesudos análisis que exaltan la telaraña urdida en sus tramas, puesta en contexto y pergeñadas todas las teorías sobre su condición literaria, resulta que uno podría decir que estaba casi todo, pero Jose Serralvo marca un hito aquí.

Obviamente, desde una admiración rendida y con las dosis (advertidas y necesarias) de especulación, de aderezo narrativo para aportarle continuidad, y cierto grado de suspense, una biografía de Bolaño podría componerse picoteando aquí y allá, porque a poco que uno se haya interesado, conoce los grandes hitos: la estancia en México, una corta y osada aventura en el Chile de Pinochet, la llegada a Barcelona, los trabajos precarios, el descubrimiento, su temprana muerte. Serralvo se ha alejado de esa estructura wikipédica y ha aportado oficio. El oficio de un escritor que está, por supuesto, contaminado por el talante irónico y gamberro del chileno que nunca llevaba la contraria, pero que carga con la responsabilidad con todo el gusto, aportando estilo propio, notas a pie de página que aportan (y ya puestos, que recuerdan a otro genio desaparecido), ciertas subtramas, fruto de conjeturas, y ciertas, no, acerca de su familia, sus orígenes, amigos (algunos), enemigos (no tantos), parejas (bastantes), y, sobre todo, de ese colectivo literario que pululó a su alrededor, del cual fue miembro, gurú, ideólogo y abeja reina. 

Porque, por encima de todo y arrinconando con contundencia y habilidad los bulos - lo de la heroína, sobre todo - leer una biografía como esta de Bolaño - seguro que habrá otras - activa el gatillo, no solo de leer su obra íntegra y analizar su progresión, sino también el de acudir a sus influencias, a ver cómo funciona eso de la causa y la consecuencia, a ver si su espíritu bromista incluía cierta exageración en el ensalzamiento de sus dioses literarios, si estuvo al día hasta el último momento.

Paro. Parafrasearía algunas de sus expresiones, incluso alguna de la que, a base de atiborrarme de todo lo relacionado con él, ya he perdido el rastro del origen. Aquí, las hipérboles están justificadas. Al margen del interés que puedas tener sobre Roberto Bolaño, Serralvo ha conseguido, y no solo por un lógico mimetismo, por una comprensible capilaridad, desarrollar un artefacto literario con voz y personalidad propia.

Muchísimas reseñas de y sobre Bolaño en ULAD: aquí

domingo, 14 de agosto de 2022

Roberto Bolaño: La pista de hielo


Idioma original: español

Año de publicación: 1993

Valoración: recomendable

Parece (aunque nunca se sabe) que haya acabado la inhumana búsqueda en los cajones (físicos y virtuales) del fallecido - nos acercamos a las dos décadas tras su desaparición, ergo puede que haya reediciones conmemorativas - escritor chileno. Luego toca apuntalar su presencia en este blog con sus primeras novelas, aquellas previas a la explosión acaecida con Los detectives salvajes. Y esa revisión de sus primeras obras publicadas completa la poderosa apreciación de su obra en su conjunto. Como si Bolaño hubiera compuesto un enorme puzzle, un árbol al que hubiera  permitido la integración de esquejes que generan fractales, más que contexto cabría hablar de eso, de micro-mundo que sobrevolar en avioneta y del cual La pista de hielo es una parte curiosa.

Para empezar, la estructura ya apunta la polifonía de Los detectives salvajes, si bien domada, sin flashbacks, pretendidamente lineal aunque parezca la integración de tres diarios que avanzan, aunque sepamos desde el primer momento hacia donde avanzamos. Son tres narradores: Gaspar, Remo y Enric. Ambos ubicados en Z, pequeña ciudad de la costa catalana, cercana a Barcelona, más bien al norte. Empieza el juego: Remo y Gaspar parecen trasuntos del propio Bolaño, muy dado a ello en toda su obra. Son poetas, vivieron y se conocieron en México aunque no queda claro que fueran de allí. Acaban en Catalunya buscándose la vida, y ejercen - otra coincidencia con los primeros años del escritor - las profesiones más dispares, por pura necesidad alimenticia. Vigilantes en un camping, gestores de precarios negocios de bisutería, nada que a uno le vaya a hacer millonario pero que permite a) ganarse el sustento b) disponer del suficiente tiempo para que la mente se evada y uno pueda dedicarse a observar lo que acontece a su alrededor para, llegado el caso, integrarlo en su torrente creativo. Cada uno de estos tres narradores se alterna en capítulos cortos. Enric parece el más prosaico de todos ellos: su tono al dirigirse al lector es plano y carente de estímulo literario. Es un político, un concejal al servicio de Pilar, alcaldesa con ínfulas de grandeza, ávida de ampliar su ámbito de poder y optar a cargo más relevante. Pero Enric se enamora de Nuria, una joven patinadora que ha sido víctima de alguna intriga: se la ha despojado de ayudas económicas y ha sido relegada de su representación en grandes eventos. Enric decide ayudarla y empieza a malversar fondos: acondiciona con ellos el Palacio Benvingut, para que ella entrene. Toma un enorme riesgo personal aunque Nuria está liada con Remo.

Este triángulo de amor bizarro es la base de la novela, con irrupciones tanto desde arriba (esos políticos que no saben nunca por dónde puede surgir el escándalo que dé al traste con sus aspiraciones) como desde abajo (esos personajes al borde de la indigencia que transitan por los campings o las poblaciones costeras), lo que aporta un ligero aire detectivesco, muy tenue en todo caso, pues, como en mucha obra del genio chileno, lo esencial es el desarrollo, el camino, no un final ni una solución de la trama (una mujer aparece asesinada en la pista de hielo, el político es automáticamente el principal sospechoso) que resulta casi abrupta, como si fuera una tapa que hay que pergeñar precipitadamente. Pero la esencia está ahí, el recorrido es literariamente necesario y evocador y, aunque sigo defendiendo Estrella distante como la cúspide de su narrativa corta, resulta que La pista de hielo, susceptible de relecturas que descubren joyas en sus párrafos, es una más que válida novela de iniciación para aventurarse en el universo narrativo de Bolaño.


domingo, 5 de noviembre de 2017

Revista Altaïr: Los desiertos de Sonora

Idioma: español
Año de publicación: 2017
Valoración: muy recomendable

Ya sé. Este blog se llama Un Libro Al Día. Pero no es la primera vez que reseñamos una publicación que validamos por su valor literario. Este es un caso, como lo era Orsai (ahora renacida, por cierto) en su momento.
Ya sé, también. Me pongo muy pesado con Bolaño. Podría ser peor: de hecho, esta ha sido, muy oportunamente en cuanto a su publicación, mi elección entre una terna de productos literarios dedicados a su obra, sin descartar que futuros acontecimientos me apremien a recurrir a cualquiera de los otros dos. Bolaño ha representado, incluso lustros tras su desaparición, el estímulo más poderoso, la patada en el culo más eficaz para refrescar la narrativa que el final del boom había dejado en un estado semi-letárgico. Que sí, que hubo autores destacables en ese período, que si, pero ya sabemos, Bolaño volvió a encender los focos, y ese sótano pasó a ser una cava.
Los desiertos de Sonora es un especial dedicado por Altaïr, aguerrida revista en ese territorio colindante en el reportaje de viajes y la crónica, a esos desiertos que constituyen presencia central en Los detectives salvajes y sombra amenazadora en 2666. Esos en los que se ubica Santa Teresa y esos en que los detectives buscan entre anécdotas a Cesárea Tinajero. Pero no es una revista homenaje ni pretende serlo. No es un complemento sino un artefacto literario que se sustenta por sí solo. Quede claro que la reacción normal sea echarse sobre las páginas de la obra maestra del chileno nada más acabarlo, pero no se trata solamente de eso. Se trata de ese concepto empresarial tan aborrecible de la sinergia. Revistas como la que tengo entre manos se convierten instantáneamente en objeto de deseo al que se busca ubicación preferente en los estantes, porque su vocación es esa, la del viaje constante donde su simple hojeo resulta excitante. El objeto es un puro fetiche. 
Hay artículos inspirados en la lectura de la obra del chileno y hay abundante material gráfico. Hay un desplegable del Atlas de los Desiertos, de Montané, que sirvió (Bolaño no pisó JAMÁS esas tierras) de inspiración para el desarrollo de los fragmentos que se ubicaban allí. Hay textos (muchos de ellos inéditos) del séquito bolañiano en términos reales o mentales (Fresán, Villoro, Carrión - echo de menos a Vila-Matas o a Cercas o a Pron, pero eso sería ya demasiado), de escritores obviamente admiradores, más escorados a la crónica o más hacia la tonalidad poética. No hay pega posible cuando el texto, encima, se complementa con unos códigos QPR que remiten a material gráfico adicional (vídeos de entrevistas con los colaboradores), y que convierten este colosal y ejemplar trabajo en una tentación a la que resulta imposible resistirse.
Ya sé: esto no es un libro y la reseña me ha salido que parece un publireportaje. Pero haced la prueba. Tanta revista literaria que trata por igual a Dan Brown y a Cartarescu. Probad con esta. Tenedla en las manos. A ver cómo os lo montáis para dejarla ahí. 

miércoles, 16 de octubre de 2024

Roberto Bolaño/A.G. Porta: Consejos de un discípulo de Morrison a un fanático de Joyce. Diario de bar

Idioma original: español.
Año de publicación: 1984.
Valoración: bastante recomendable

Habrá quien diga que sabía quién era Roberto Bolaño en 1984. No voy a negar que un libro como este Confesiones… se publique, ya en su momento, y obtenga cierta repercusión posterior, debido al enorme mito generado por sus obras cumbre y, claro, por su trágica desaparición. Dentro de la obra del chileno (que creo, con esta reseña, está prácticamente completa en este blog) podría decirse ya no solo que es una novela de tanteo, sino que registra el inédito hecho de estar escrita a cuatro manos con el escritor barcelonés Antoni García Porta. Una cuestión a la vez curiosa y algo estimulante para el lector bregado: puede uno especular con el reparto de tareas en la configuración de la novela, en partes redactadas por uno y completadas por el otro, en algún curioso vocablo que delate si ésta u otra parte son del chileno o del catalán. Con todo, la novela acaba resultando potente y cohesionada y no he sido capaz de detectar diferencias ni brechas que resulten delatoras. Como en la vigente fiebre de las colaboraciones musicales, y aunque García Porta no haya disfrutado de tal repercusión (pues encima al hombre le ha dado por seguir vivo), el mérito es conjunto e indisociable.

Dije mérito. Desde su curioso título de cierta afectación pop/postmoderna, Confesiones de un discípulo de Morrison a un fanático de Joyce es una novela muy notable, aunque parezca un divertimento punk combinado con algunas gotas de hiperviolencia pre-Tarantino. Son apenas unos días en la vida de Ángel y Ana, dos jóvenes, uno de ellos poeta obsesionado por James Joyce, primer apunte de contextualidad futura con la obra de Bolaño, la otra una chica que es su pareja, o algo así. Uno barcelonés, la otra de fuera. Han cometido un atraco en la turbulenta Barcelona de los primeros ochenta, la del postfranquismo dando coletazos, la de la droga corriendo sin control por toda la ciudad. El atraco ha coincidido con otros sucesos violentos y Ángel y Ana se creen a salvo de la persecución policial recluidos en sendos pisos mientras siguen con su carrera criminal y planifican algún último golpe y una huida a París donde empezarán una nueva vida. Es una narración vertiginosa, atropellada, casi disruptiva, donde Ángel, el poeta, se ha ocultado en un piso destartalado en el barrio de Sants y se cree a salvo de la policía. Piensa en Ana, piensa en Joyce y en Dédalus y se ve proyectado en una chambre de bonne dedicado a la escritura. La posibilidad del último golpe se concreta y se ejecuta.

Por supuesto es una narración vigorosa, casi vertiginosa y poco dada al exceso lírico. Puede que en algún momento se tienda al exceso propio de cierto género criminal, pero todo ello se combina en una especie de atropellada narración donde los estilos se combinan de forma estimulante. De hecho,  la novela nos regala una parte final en forma epistolar. Ángel se dirige a la madre de Ana que, sin haber llegado a venir a España, se ha ido desplazando por el extranjero. Un capítulo final nos muestra a Ángel residiendo en Francia ya como un ciudadano más sin abandonar cierta paranoia de fugitivo cauto y timorato.
La novela se completa con Diario de bar, un opúsculo lleno de fechas y lugares que refiere a la estructura futura de Los detectives salvajes. Obviamente, Consejos… puede parecer una obra menor, un experimento a cuenta de futuros ejercicios más contundentes de estilo. Pero muy lejos de ser algo leve o puramente lúdico: aquí hay chicha de la buena.

De Bolaño en ULAD: aquí

miércoles, 21 de agosto de 2024

Roberto Bolaño: Nocturno de Chile

Idioma original: castellano

Año de publicación: 2000

Valoración: Muy recomendable


La larga noche, insomne y febril, del cura Sebastián Urrutia es también una reivindicación y una penitencia. La vigilia del sacerdote, en lo que no está claro si pueden ser sus últimos estertores, es un denso repaso de episodios esenciales de su vida adulta. El enfermo, debilitado pero clarividente, va engarzando recuerdos desde que conoció al famoso Farewell, crítico literario como él mismo, una fiesta en la hacienda con presencia de Neruda, el itinerario por Europa para aprender técnicas de conservación de las iglesias, anécdotas, o viejas historias del pintor guatemalteco que se dejó morir de inanición en París, o del zapatero que proveía al emperador de Austria-Hungría. 

Los relatos ajenos, algunos de cierto tono borgiano, se cruzan con experiencias propias, siempre salpicados de elementos desconcertantes, muy puntuales pero bien visibles. El narrador no llega a interpretar esos momentos, simplemente los expone, porque su posición es siempre pasiva, es alguien que asiste a las situaciones desde una especie de inocencia primordial, se sorprende pero parece no entender, es una especie de alma pura que solo ve y cuenta. Quizá es la fiebre. Queda descolocado ante los campesinos que parecen emerger de un mundo desconocido para encontrarle en su paseo, no atribuye significado a las prácticas de cetrería para ahuyentar a las palomas, ni comprende el porqué del monumento en el que el zapatero invierte su fortuna ni el motivo por el que queda abandonado y destruido. Bolaño espera que todo esto lo vaya registrando el lector y sacando consecuencias, porque el padrecito parece al margen de todo. Lo ve, lo conoce pero no deduce nada de ello, tampoco lo busca.

Lo mismo pasará cuando el golpe de Estado acabe con la democracia. Urrutia es de derechas, sí, del Opus Dei que colaboró activamente con los sublevados, pero por encima de todo sigue sintiéndose crítico literario y un poco poeta, no tiene inconveniente en ensalzar a escritores desafectos a los golpistas, pero tampoco se muestra especialmente intimidado, ni entusiasmado, cuando sus contactos con la dictadura son ya directos e incuestionables. Parece vagar por una frecuencia diferente y ni siquiera cuando conoce hechos reales parece conmoverse demasiado. 

Es quizá el retrato perfecto de ese tipo de individuo incapaz de sentir la culpabilidad, enfrascado en su propia realidad, a veces sorprendido por lo que le llega del exterior, pero que se considera un objeto, alguien que asiste a un fenómeno meteorológico que no es responsabilidad de nadie, que simplemente ocurre.

Es muy convincente la narración de Bolaño, no necesita de trucos narrativos para levantar un relato sólido que no da respiro, con un ritmo constante y una prosa tan limpia como contundente. Cuenta, sugiere, deja asomar pistas, explica a veces, todo con una fluidez que brota con toda naturalidad, como algo que no necesita ser repensado ni corregido. Es un dibujo crudo de un episodio difícil de la historia chilena, pero también una reflexión de país y, sobre todo, al menos así lo veo yo, de cierta actitud ante la vida, llena de matices, que ni inculpa ni exculpa, el punto de vista de quien se sitúa en la orilla y asiste al discurrir de las cosas sin plantearse siquiera si él mismo tiene algo que ver con ellas. Una figura que se reivindica en su dudosa inocencia y que encuentra su penitencia al verse absorbida y centrifugada por la Historia.

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