sábado, 25 de agosto de 2018

Roberto Bolaño: Sepulcros de vaqueros


Idioma original: español
Año de publicación: 2017
Valoración: reconocible

Puede, no dispongo tiempo para mirarlo ahora, que dijera que no iba a reseñar más libros de Bolaño para este blog. O puede que lo dijera acerca de los sucesivos hallazgos que surgen de las revisiones exhaustivas de los archivos que dejó tras su desaparición, de la que se han cumplido recientemente tres lustros. Insisto, ando con cierta premura en lo de leer mucho y redactar mis reseñas antes de que los recuerdos del libro (los más recientes, los otros nunca puede decirse) se desvanezcan y sus rastros se empañen o se oscurezcan con alguno de los siguientes. Bien, si dije eso, puede que os engañara o puede que yo mismo me engañara respecto a cierta manía (supongo que compartida con algunos reseñistas, no descarto que alguno escriba también en este blog) de transcribir a frases más o menos ordenadas y justificadas  todo aquello que una lectura nos sugiere.
Lógicamente las sucesivas publicaciones de más y más de estas obras necesitan, cada vez más y cada vez con más justificación pues siempre han parecido ir a ser las últimas, de la explicación de su puesta en circulación. En este caso es su viuda, Carolina López, quien se encarga de prologar Sepulcros de vaqueros con un oportuno detalle sobre los textos, su ubicación, la especulación sobre las fechas en que se escribieron y, ya puestos, una cierta justificación del hecho por el que se recopilan y se integran en un volumen.
Claro, no van a decir que se trata de sacar  todo lo que se pueda de las ubres de la vaca.
No me malentendáis. Para el incondicional de Bolaño estos textos continúan teniendo un valor y no solo el consistente en compararlos con mucha de la narrativa actual (incluyendo el creciente ejército de inspirados/imitadores). La cosa aquella tan en boga de la masa madre rige también aquí. Las historias relacionadas con la desbandada en Chile tras el golpe de Allende pesan tanto como en el resto de su obra, que si podría quedar definida con unas pocas palabras sería la obra de un escritor profundamente anti-fascista. Las aventuras mexicanas, los intentos de huir del país, el caos entre todos aquellos que imaginan (y no se equivocan) que el nuevo poder va a ajustarles las cuentas, todo ese imaginario existe en estos textos que no son (como se ha dicho por ahí) borradores sino textos acabados a los que se intenta aportar integridad como obra. Y el torrente imaginativo del chileno se muestra aquí, sea en apuntes de los personajes que protagonizarán futuras obras maestras (Belano, Ramírez Hoffmann), sea en esas historias paralelas. Para el no iniciado está claro que la calidad de la escritura no puede dejar indiferente. Aunque haya más de una década entre los textos para nada se adivina un desnivel: Bolaño en 1990 o 1992 ya era un jodido maestro.
Otra cosa, pero eso ya son cosas de las ediciones póstumas, de las intrigas palaciegas derivadas de la “explotación” del legado, es que esta sea una obra que Bolaño hubiera configurado o aprobada para publicarla tal como se hace. Es imposible saberlo, pero yo diría tajantemente que no. Si ni siquiera 2666 tenía que publicarse como se hizo, imaginad este collage. A pesar de todo, y aunque la literatura actual tampoco sea un páramo, si uno se emplea a fondo en rebuscar, a mí me gustan más algunos de estos textos que, por ejemplo, Monsieur Pain. Lo cual me reafirma en cierta idea: no están los tiempos para rechazar según qué cosas, y las gotas del genio, aunque parezca a que cada nuevo texto vayan a ser más escasas, continúan presentes.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Demasiados clásicos, aún contemporáneos (detectives, 2666) como para hacer incursiones en lo desconocido: botradores, nuevas promesas, la novedad de la temporada. Dejenme a mi con mi Quijote, mi Ulises, mi Libro del desasosiego..

Saludos!

Unknown dijo...

Con Bolaños el mundo es menos frio

Francesc Bon dijo...

Sugeriría otros libros de Bolaño antes que este, para iniciarse en su mundo, pero incluso un texto secundario de Bolaño supera cosas que algún escritor vende como la gran cosa. Carezco de imparcialidad, por eso.