lunes, 15 de julio de 2013

Roberto Bolaño: 2666

Idioma original: español
Año de publicación: 2004
Valoración: imprescindible

Hoy se cumplen 10 años de la muerte del autor de esta novela. Una década en la que el mito no ha hecho más que crecer, aunque, salvo gran sorpresa, no haya más obras que puedan salir a la luz. Sus archivos inacabados fueron exhaustivamente estudiados y su obra puede darse por completa.
Me dijeron, cuando empecé en ULAD: reseñas de cuatro o cinco párrafos. Ja. A ver quien lidia con un libro como 2666 en ese espacio. Cuando son más de 1100 páginas pero en realidad son cinco novelas con una relación común que les permite (ese era el plan, trastocado por la repentina muerte de Bolaño) tener cada una su entidad como obras separadas. Cualquiera les dice a los de ULAD que lo idóneo sería hacer cinco reseñas. Estás loco con Bolaño, Francesc.
Aun así, lo intentaré.
Este es el libro conscientemente inacabado de Bolaño, o casi. No esos que han salido de la puesta en orden de sus notas o el escarbado a fondo en el disco duro de su PC y en las carpetas de su escritorio. Bolaño era conocedor de ello, cuando esperaba el trasplante de hígado que no llegó, y se percibe en su escritura, que es intensa. Este es su libro más parecido a lo que sería un testamento o un legado y muchas de sus páginas lo dejan entrever. 
También es verdad que, para quien lee el libro conociendo la historia y el mito erigido, los hechos pesan. Fallecido en circunstancias normales para el desarrollo de su enfermedad, pero al que la leyenda aderezó de manera sensacionalista (atribuyendo al autor un abanico de hábitos tóxicos, cuando lo único comprobado es que se fotografiaba siempre con un sempiterno cigarrillo colgando de los labios), de manera que, tendamos al morbo como lectores o no, queramos encontrar tras esas líneas al escritor de pura raza vaciando exhausto su talento, y cayendo extenuado sobre el teclado para no desperdiciar ni una sola línea de texto. No: Bolaño sería algo excéntrico, pero era un tipo normal, de esos que escuchan las conversaciones ajenas en los bares a la búsqueda de inspiración. 
Lo cierto es que Bolaño simplemente no podía dejar ni de escribir ni de leer porque esas eran sus pasiones desde joven. 2666 es solamente la unión (con sus problemas de ajuste) de cinco novelas en una obra más ambiciosa, y ello no debe hacernos pensar que es inabarcable, ni que él pensara en cambiar el rumbo de la historia con ella. Hecha esa salvedad, vistas sus cinco partes como entes individuales, es justo lo que nos encontramos. Cinco obras relacionadas por nexos comunes.
Claro que hay irregularidad, y claro que hay algunos pasajes discutibles. Pero tantas páginas del Bolaño más maduro y más bregado (porque su obra anterior no carece de altibajos) contienen muchos cientos de páginas de espléndida literatura. Que la necesidad de etiquetarla y lo seductor de su temática central - los crímenes de Santa Teresa, que son los crímenes no resueltos de Ciudad Juárez y las maquiladoras - le atribuyan pertenencia al misterio o a lo policíaco, no nos deben hacer incurrir en el error.
2666 es extraordinario porque todo lo bueno de Bolaño está ahí, desde la broma de inventarse carreras literarias hasta el intercalado de historias que a otros escritores les darían para facturar trilogías. Está ahí presente con su inigualable estilo, contemporáneo pero erudito, poético pero desprovisto de excentricidades absurdas. Todo está justificado, desde el tono metaliterario de La parte de los críticos hasta el relato forense de La parte de los crímenes. Es un escritor chileno escribiendo una novela mexicana y una novela norteamericana, pero a la vez está bien incrustado el clasicismo de la narrativa europea. Es una persecución, la de Archimboldi a la vez que una huida, la de Amalfitano.
Puede que dé igual 4, 5 o 100 párrafos. Pretender describir la grandeza de este libro sería, en cualquier caso, inútil. Es un libro que hay que leer hasta acabar con él: cerrarlo, acariciar el lomo, y darse cuenta de lo difícil que será, después, encontrar algo de su nivel. Esa es la conclusión exacta, hoy o hace diez años: quién narices iguala eso.

11 comentarios:

Anónimo dijo...

Libro inmendo en todos los sentidos. La reseña no es nada fácil, pues al igual que Cien años de soledad, en mi opinión es un libro donde sucede todo. La parte de ArchimboldI, mi preferida de largo.
Gracias por todo, Roberto

Mike dijo...

Yo me leí Los detectives salvajes y me gustó bastante (tampoco muchísimo pero sí bastante). Por este tenemos que pasar todos, parece ser, así que le tengo ganas.

Francesc Bon dijo...

Gracias por los comentarios. Pues era una deuda pendiente leerlo de nuevo y reseñarlo. Lo que tienen las efemérides. Deuda pagada con enorme placer y disfrute personal. Uno siempre encuentra rincones inexplorados entre tantas páginas.

Pablo dijo...

Me gustaría leerlo, sobretodo porque La pista de hielo (una novela de Bolaño que leí días atrás) me dejó con las ganas de haber disfrutado más. Tiene una prosa impecable, pero la historia no me acabó de convencer. Esta obra, no obstante, ya son palabras mayores...

Francesc Bon dijo...

Pues Pablo, sin dudarlo a por él. Además la gente no suele tener en cuenta que esa estructura permite leerlo en cinco cómodas tiradas. No hay que tener miedo a su extensión: más bien, una vez sumido en su lectura, sabe mal ver que uno se acerca al final.

La frontera entre China y París dijo...

Prácticamente perfecto. Todas las partes son muy buenas y todas aportan, además de la historia principal, historias secundarias sorprendentes como las de Panero o Los panteras negras; las ramificaciones que se van tejiendo son increíbles.
A pesar de que se pueda leer como cinco novelas individuales, creo que su final medio abierto y casi circular le proporciona una unidad y, al menos personalmente, no me cabe ninguna duda de que ha sido un acierto editarlo en un solo volumen.
Creo que es un libro indispensable. Nada más acabarlo ya me apetecía comenzarlo de nuevo.
Un saludo

Francesc Bon dijo...

Gracias, por el comentario, por la convicción, por la coincidencia, por esa sensibilidad de las historias transversales.

Carlos Más dijo...

Jo, el libro más increíble que he leído a mi 38 palos. Y eso que me lo leí hace cinco o seis años. Un tipo capaz de mezclar géneros literarios diversos en el mismo libro y sin que chirríe, con una narrativa apabullante, una pizca de realismo mágico, ratos de estilo periodístico, ... y mezclando unas y otras historias en ese mundo particular suyo, con personajes que te llevan a otros libros suyos o al mundo real que no sabes ya si es real o inventado. Vamos, un dominio brutal de las letras. Grande, muy grande, muy muy grande Bolaño.
Es un tocho, pero da igual lo que tardes en leerlo: hay tramos para leer enganchado del tirón, otros en que no puedes leer más de dos páginas al día (que precisamente es lo que pretende) y que te llevan con el dolor encima el resto del día, y sin embargo no puedes dejarlo y vuelves a por más dosis al día siguiente, y otras dos páginas, y así hasta que de repente estás en otra historia entremezclada... Buf, creo que es el libro más grande (por calidad, y obviamente según mis gustos) de toda mi biblioteca.
Gracias por el blog ULAD, que acabo de descubrir y es fantástico.

Francesc Bon dijo...

Gracias por el comentario: quede claro que la cuestión de que Bolaño falleciera hace que todo lo que concierne a su obra se magnifique. pero 2666 avasalla con lo que un libro tiene que demostrar: páginas y páginas de maravillosa escritura: personajes, situaciones. Nada deja indiferente: para mí es la hostia.

Criticon dijo...

Francesc, ayer entré a una librería y sostuve 2666 en mis manos durante varios minutos, sin decidirme a comprarlo. Finalmente lo dejé y me fui. Por la noche, soñé que me lo compraba.
Hoy me desperté y recurrí (como lo vengo haciendo seguido) al blog y vi el "imprescindible". Creo que ahora saldré a comprarlo.

Mi pasa que "los detectives salvajes" me gustó mucho pero tampoco me fascinó. (aunque a veces recuerdo muchas situaciones). Quizás eso pasa cuando te alaban tanto un libro.

Gracias por el blog que me ayuda a quitar algunas dudas literarias.
Saludos.

Francesc Bon dijo...

Gracias, Criticon, por el comentario, y espero que, si te decides a leer 2666, te depare el inmenso placer que a mí me ha producido siempre que lo he leído.