viernes, 19 de julio de 2013

Ignacio Vleming y Oriol Malet: Inspiración instantánea

Idioma original: español
Año de publicación: 2013
Valoración: está bien

Tal y como observa San­dra San­tana en el epí­logo de Ins­pi­ra­ción ins­tan­tá­nea (Moder­nito Books, 2013), este pequeño cua­derno de ejer­ci­cios artís­ti­cos para enfren­tarse a la vida moderna  “nos enseña que nues­tro mundo real, el de los madru­go­nes, el de las reunio­nes de tra­bajo, el de la cami­nata monó­tona de vuelta a casa cuando todo parece repe­tirse idén­tico, tiene su doble inma­te­rial impre­de­ci­ble. Por­que el mundo de la ima­gi­na­ción, nos dice Igna­cio Vle­ming, es nues­tro mundo. En él vivi­mos, o en el pode­mos vivir si le pone­mos sufi­ciente entu­siasmo a la vida”. Y es que, a menudo, olvi­da­mos la manera de hacer. Es pre­ci­sa­mente mediante esta pro­puesta como el escritor Ignacio Vle­ming y el ilustrador Oriol Malet ins­tan al lec­tor a crear nue­vos esce­na­rios o revi­ta­li­zar los ya conocidos.

En las últimas páginas de la obra, Vleming sugiere que pongamos a prueba todos los experimentos de este libro y se cuestiona si este libro es en sí mismo una obra de arte.  Yo le diría que sí. Le diría: mira, Ignacio, gracias. Gracias, Oriol. Gracias por compartir todas estas ideas tan descabelladas que me han hecho sonreír. 

Y es que este tándem nos invita a comen­zar el día pin­tando, tra­tando de recor­dar nues­tros sue­ños, nos anima a escri­bir sobre las per­sia­nas el nom­bre de aque­llo que en reali­dad nos gus­ta­ría ver (Ber­lín, Texas, China) o se cues­tiona las posi­bi­li­da­des que encie­rran el pan con tomate, la leche con cerea­les o las galle­tas con cho­co­late a la hora de crear un cua­dro abs­tracto con las man­chas que apa­re­cen en el mantel.

Soni­dos como el de la bati­dora o una lava­dora for­ma­rán parte de una nove­dosa banda sonora domés­tica o las facha­das de los edi­fi­cios se con­ver­ti­rán en mura­les con la ropa ten­dida de cada uno de los veci­nos. Pro­pues­tas simi­la­res se desa­rro­lla­rán en la ofi­cina, la calle o un museo. Todos estos ejer­ci­cios guar­dan en común una misma estruc­tura que com­bina un texto expli­ca­tivo y una ilus­tra­ción, así como una serie de obser­va­cio­nes sobre el nivel de difi­cul­tad y el número de participantes.

La expe­rien­cia esté­tica viene dada ya desde el comienzo del volu­men, debido a la cali­dad de las ilus­tra­cio­nes y la por­tada de este pequeño manual tan difí­cil de cla­si­fi­car: no se trata de un cómic, ni de un ensayo, tam­poco de un texto poé­tico ni narra­tivo. Se trata de algo inquieto, vivo, entre las manos. Una lectura curiosa para pasar el rato.

Más que encontrarse con una obra literaria, el lector hallará en Ins­pi­ra­ción ins­tan­tá­nea al mismo tiempo un tra­tado de arte que se acerca al ámbito del libro objeto y una bate­ría de acti­vi­da­des basa­das en el humor, la burla y la crí­tica a una socie­dad que se ha olvi­dado de sí misma y enferma al no rege­ne­rarse mediante el ejer­ci­cio ima­gi­na­tivo y el des­per­tar de la curiosidad.