martes, 16 de julio de 2013

William Faulkner: Santuario

Idioma original: inglés
Título original: Sanctuary
Año de publicación: 1931
Traducción: Lino Novás Calvo
Calificación: imprescindible

Seamos sinceros: cuando uno se enfrenta a un libro tras el cual se encuentra una leyenda como la que rodea a Santuario lo hace con algunas actitudes muy definidas. Uno: la de poner en duda constantemente esa leyenda y abrazar el noesparatantismo. Dos: el total positivismo y el constante hallazgo de la genialidad, que creemos oculta hasta en la más nimia de las pausas.
Lo que sucede, cuando hablamos de obras maestras de la narrativa, de las de verdad, es que el libro arrasa con cualquiera de esas dos opciones y se apodera del lector, de su voluntad, de su escepticismo, de sus dudas, de sus prejuicios positivos o negativos, y lo neutraliza todo de golpe.

Pues sí: este es el caso de Santuario. Nada sencillo llegar a ese estado, lo aviso. Más de uno perderá la paciencia ante la errática narración inicial, con elipsis que son cráteres y silencios que son largas noches a la intemperie. Adivinamos una casa al final de un camino, vemos gente entrar y salir, errar por ella. Vemos hombres y mujeres,a Popeye, a Temple Drake,  senderos en medio de la nada; y mucha oscuridad, física y psicológica. El prostíbulo de Memphis. Un coche volcado junto a un árbol, alcohol, una joven de buena familia, gentuza de la que justifica el término. Vaya si Faulkner (que dicen, renegaba de esta novela pues la había escrito por dinero) se esmera en esbozarlo todo a base de brochazos de prosa densa y de escasa concesión hacia el lector.  
Y no solo es que haya que estar atento: es que Faulkner ha dispersado cualquier cosa parecida a una estructura lineal en varias millas a la redonda. Sobre todo al principio más de uno puede sentirse huérfano ante la sucesión de situaciones aparentemente inconexas y poco coherentes. Pero es que lentamente sale el sol: un sol resplandeciente que empieza a otorgarle sentido a tanto preliminar. Los arañazos pasan a ser heridas y el dolor deja de ser una punzada para ser la duradera sensación de un golpe bien propinado. O varios: hígado, riñones, sí, las partes nobles. Faulkner enfila la segunda mitad del libro con mucha mayor claridad, no diáfana, no, pero sí progresiva, con la convicción solo posible en los grandes de verdad. Esta historia es dura, cruel, con muy poco resquicio para sonrisa o confort de ningún tipo. Nada de corriente empática subterránea con los personajes más deleznables, como Capote. Ni un segundo de descanso. El mundo, sobre todo el de Faulkner, es un lugar con algunos rincones muy poco aconsejables y Santuario es la crónica de un garbeo por unos cuantos de ellos. 

También de William Faulkner en UnLibroAlDía: ¡Absalón, Absalón!Mientras agonizoEl ruido y la furia

12 comentarios:

Anónimo dijo...

Pues Caramba! Ya van tres libro excelentes. El blog vuelve a esa característica que yo tanto extrañaba: libros que todos conocemos y a los que algunos dudamos en acercacarnos. Por favor, no se alejen de ahí o, en todo caso, no se alejen demasiado o, en todo caso, no se alejen por demasiado tiempo. Saludos de este seguidor empedernido!

Roberto Aliaga

Francesc Bon dijo...

Gracias Roberto: no solemos planificar mucho. Unos cuantos lectores irredentos leyendo lo que nos apetece. Casualmente ayer alguien proclamaba su entusiasmo por Faulkner y hoy aparece esta reseña.

ronnystivth dijo...

creo que el traductor es lino novas calvo, cubano adoptivo

Francesc Bon dijo...

Toda la razón. Corregido el dato. Qué gusto lectores tan atentos y respetuosos con los detalles, muchas gracias.

el convincente gon dijo...

Estaba esperando tu reseña, Francesc. Había leído comentarios muy elogiosos de 'Santuario' pero no me decía a leerla y sabía que tu opinión me iba a servir de ayuda. Y así ha sido. Sobre todo por los comentarios acerca de la estructura.

Esta me la leo.

Criticon dijo...

Para empezar con Faulkner... ¿se recomienda esta novela o "Luz de agosto"?... Muchas gracias.

Francesc Bon dijo...

Gracias, Gon. Caerán de Faulkner todos los que sea capaz. Tiene un punto de universo propio que es difícil describir.

Francesc Bon dijo...

Criticon, gracias por el comentario. No soy lo suficientemente conocedor de toda su obra para darte un consejo tajante. Pero Santuario sería un excelente inicio ya no para Faulkner, sino para toda la literatura.

Criticon dijo...

Francesc... mucha gracias por la recomendación. Justamente hace apenas unos días miraba una entrevista a Mario Vargas Llosa, que hablaba de la gran importancia que tenia Faulkner en su obra.
Gracias por el consejo. Sigo mucho las reseñas del blog. Saludos.

Francesc Bon dijo...

De nada, gracias por la fidelidad, esperamos verte muy a menudo!

JAVIER SÁNCHEZ CAMPOS dijo...

Acabo de terminar el libro. Creo que aún tendrán que pasar días (o una vida) hasta que asimile la cantidad de calidad, violencia, horror pero, sobre todo, realidad que desprende el libro.
Podría quedarme con mil cosas, pero hay dos que, ahora mismo, me tienen descolocado. ¿Trata Faulkner de "excusar un poco” a Popeye? Me parece que hay algo de ello, lo cual nos sitúa en un dilema que suscita muchas preguntas. Diría que planeta esta cuestión de forma muy sutil y de manera inteligente. Un genio.
Luego el bebé y la obsesión del padre de que el abogado le encuentre un trabajo… Dios, pobre criatura, nace marcada por la desgracia. No puedo decir más sobre el tema porque me afecta, de verdad.
Sólo puedo daros las gracias por el blog y las reseñas, tan trabajadas.
PD: Francesc, soy acérrimo de Bolaño. Me he leído el relato Últimos atardeceres en la tierra y he encontrado al Bolaño que me fascina.
¡Saludos y gracias!

Francesc Bon dijo...

Pues Javier, gracias por el comentario. Precisamente le estoy dando vueltas a una posible segunda lectura de Santuario, a la busca de los matices que no siempre se hallan a la primera. Difícil, por eso, con la enorme pila a la que tengo que hincar los colmillos.