jueves, 4 de julio de 2013

José Luis Galar: Tras Albert Cossery

Idioma original: español
Año de publicación: 2013
Valoración: recomendable



Albert Cossery (1913-2008) fue un hombre curioso: escritor francófono nacido en Egipto, hijo de una mujer analfabeta y de un hombre que no trabajó en toda su vida, que vivía de las rentas (más que acomodadamente, todo hay que decirlo) y al que le costaba un trabajo sobrehumano incluso firmar el boletín de notas de sus hijos, se instaló en 1945 en la habitación de un hotel de París y vivió allí más de cincuenta años, hasta el día de su muerte.

Dedicaba, como su padre, dos horas diarias a arreglarse y se jactaba de escribir tan sólo dos frases por semana, buscando siempre la expresión perfecta. Así llegó a publicar un libro cada diez años (y fue acusado de escribir siempre el mismo, a lo que él argumentaba que, por supuesto, escribía sobre la vida y ésta siempre es la misma) y se le denominó "el príncipe de la pereza". Vivió gracias al dinero de sus amigos escritores (como Henry Miller, Jean Paul Sartre o Albert Camus) y a los cuadros que le regalaban sus amigos pintores y que vendía para poder sobrevivir y, claro, irse de juerga.

El propio Cossery afirmó: Yo no tengo biografía. Yo no he hecho nada en la vida. Yo no he hecho otra cosa que divertirme. Y así fue. Se dedicó a escribir (poco, la verdad), a disfrutar y a cultivar lo que él llamaba la "pereza reflexiva", sin haber acumulado ni un solo bien material y usando la burla como arma revolucionaria y crítica al gobierno.

José Luis Galar supo de la existencia de Cossery gracias a su necrológica (que ni siquiera recuerda dónde leyó), en la cual se hacía saber que había vivido gran parte de su vida en un hotel. Intrigado por este hecho, el autor decidió investigar al escritor egipcio, leer sus libros, visitar esa habitación de la que hablaba la necrológica e intentar conversar con alguno de sus conocidos, para descubrir quién era ese hombre que nunca se levantó de la cama antes del mediodía y que afirmaba: No tengo ninguna ambición y sería incapaz de dar un paso para tener una posición brillante.

Tras Albert Cossery, más que un ensayo, es un testimonio de la fascinación que la historia del autor egipcio ejerció sobre el español y de cómo éste se embarcó en un solitario –e incomprendido– viaje para conocer a Albert Cossery y para publicar este librito que, si bien no responde todas las preguntas que nos surjen sobre este personaje, sí despierta nuestra curiosidad y nos hace preguntarnos cómo tiene que ser vivir en un hotel durante casi sesenta años sin hacer nada más que acicalarse, escribir de vez en cuando y divertirse. Y reflexionar, claro.

2 comentarios:

Mike dijo...

Menudo personaje más interesante.

Rochester dijo...

Pues vaya cabrón...En definitiva, vivió a costa de los demás. Y para justificarse, escribía dos líneas al día. Lo cual no está mal, siempre que seas Flaubert, que no es el caso.