miércoles, 3 de julio de 2013

Valérie Mréjen: Eau Sauvage

Idioma original: francés
Título original: Eau Sauvage
Año de publicación: 2004
Traducción: Sonia Hernández Ortega
Valoración: se deja leer, pero te decepciona


Reconozco mi prejuicio: es oír "joven escritora en lengua francesa" y acordarme de esa otra escritora belga que suele aparecer en la portada de sus libros para Anagrama ataviada con curiosos sombreros y que cree que todo el mundo está pendiente de su libro de este año. 
Afortunadamente, Valérie Mréjen tiene poco que ver con la evanescente y superficial Amélie Nothomb. De eso que nos libramos, de momento. Nacida en 1969, imagino una hija natural de mayo del 68, una escritora valiente procedente de una familia contestataria.
Vaya: llevo dos párrafos y ya van dos prejuicios estúpidos. 
A ver si mejoramos: Eau Sauvage es una corta historia en clave de falso diálogo padre-hija. Eludiendo (en estos comentarios suelo recibir de lo lindo) la excitación de los lacrimales, lo que la autora nos cuenta viene a ser una especie de representación clásica del gap generacional, de la confrontación traspasada a la moderna angustia del padre moderno: la de templar al hombre de las cavernas que arrancaría la cabeza a los que cortejaran a su hija sin llegar a dar paso al inconsciente liberado que piensa que los jóvenes deben vivir la vida a tope. El tono de humor amable se muestra presente y se aleja de calificativos sonrojantes como entrañable y delicioso. Digámoslo ya: no es que la Mréjen vaya a cambiar el mundo con este libro ni vaya a abanderar una generación. Su estilo es directo y parco en recursos: el diálogo procura ser lo más asequible y natural posible, solo puntualmente disfrazado de reflexión, evitando trascendencia. Pero, aún así, las breves 90 páginas de Eau Sauvage se acaban haciendo hasta largas. Tópicos algo reiterados, coartada multicultural, brecha generacional y un mono-tono que lastra la excitación lectora. Uno se pregunta hasta cuándo la autora  va a alargar esa figura del padre sobre-protector que siempre encuentra algún pretexto para ejercer un control sobre la hija. Se lo pregunta deseando que la respuesta no sea: hasta el final. Se lo pregunta esperanzado de que en algún momento el libro arranque en algo en concreto y no quede en un cúmulo de frases que uno es capaz de guardar en la memoria del teléfono móvil mientras espera en el semáforo. Parece un reportaje para un suplemento dominical alargado hasta la saciedad.
No sé, novela de 2004, si sus dos novelas anteriores siguen un esquema más concreto, ejem, o disponen de una trama mínima. Eau Sauvage no la tiene; parece uno de esos libros de autoayuda lleno de pensamientos de medio pelo pillados de aquí y de allá. Padres preocupados, dominantes, sufridores, nuevas generaciones viviendo la vida despreocupados. ¿Hacía falta realmente un libro sobre eso?.

Tambien de Valérie Mréjen en Unlibroaldía: El abuelo, El agrio

5 comentarios:

Ana Blasfuemia dijo...

Pues si un libro de apenas 90 páginas se hace largo, va a ser que lo descarto (aunque le había echado el ojo).

Aunque debo confesar que a mi me gusta Nothomb, aunque no esté pendiente de sus nuevos libros (vayn cayendo según un extraño impulso que me lleva de unos libros a otros).

Gracias por la reseña. Un saludo.

Francesc Bon dijo...

90 páginas de monólogo atropellado sin ningún tipo de interacción, con un fuerte tufo a "mira qué experimento" disfrazado de neo-chic contestatario que ni se sabe hacia dónde va.

Francesc Bon dijo...

Y gracias por el comentario.

Anónimo dijo...

Encuentro tu crítica bastante prejuiciosa y mediatizada. Eau Sauvage se entiende mejor tras la lectura de El Abuelo, de la misma autora. Ambos son relatos personales si la más mínima inteción ni tenue tifillo a "autoayuda". ¿De dónde has sacado eso? Mrejen es artista plástica además de escritora. A mi entender consigue hacer el paisaje de su adolescencia y juventud a base de veladuras. Qué mejor trama que esa. El resultado es sutil, fresco, asequible, ameno ... difícil que cualquier mujer del s.XX no se sienta en parte retratada con su lectura . Y algo muy valorable-en eso estoy de acuerdo contigo- su estilo neutro huye de sensibilerias y emotividades baratas.

Francesc Bon dijo...

Mi critica parte de leer el libro con la esperanza de que me aportara algo como lector. Puede que sea mucho pedir. Me encontré un experimento incompleto, seguramente a conciencia, poco estructurado y sin tensión de ningún tipo. Una opción válida como cualquier otra, claro, pero no para llenar 90 páginas y tener demasiadas pretensiones. Si se me cruza El abuelo, lo leeré, pero no creo que haya que basar la opinión de un libro en otro que lo "complemente": ha de ser consistente por sí solo. Gracias por el comentario.