viernes, 19 de mayo de 2023

Meryem El Mehdati: Supersaurio

Idioma original: español
Año de publicación: 2022
Valoración: se deja leer





Así empiezan los agradecimientos de Meryem El Mehdati en Supersaurio.
«El 29 de abril de 2019, Jorge de Cascante me preguntó: “Meryem, ¿has pensado alguna vez en escribir un libro?”. No nos conocíamos, solo nos seguíamos en Twitter (…)».



Esta joven y carismática autora —con experiencia previa en fanfiction y con un considerable número de seguidores en redes— recibe la oportunidad de cumplir el sueño inconfesable de cualquier escritor novel (a riesgo de la enorme presión y responsabilidad que ello conlleva). Y a pesar de eso, Meryem se arremanga y su libro Supersaurio arrasa: las redes y los principales altavoces mainstream, arden y se contagian entre sí. Yo escucho por casualidad un podcast donde la entrevistan y elogian fervorosamente su ópera prima. Y decido leerla. Termino enseguida, a pesar de sus más de trescientas páginas —los de Blackie no se ponen para menos—, lo que no significa que antes de finalizar el primer tercio mi decepción no vaya en irremediable ascenso.

Resumen resumido: Meryem, veinticinco años, licenciada y residente en un pueblo de Gran Canaria, acaba de conseguir un trabajo de becaria en la cadena de supermercados Supersaurio. El difícil encaje en un sistema empresarial deshumanizador, así como el choque generacional con sus compañeros, no hace más que intensificar su rabia y malestar hacia todos los vicios del sistema: capitalismo, machismo, clasismo, racismo, centralismo peninsular… Meryem deberá aprender a convivir con todas esas situaciones y a definirse como adulta sin la necesidad de confrontar continuamente con todo aquello que la rodea. O no.

El planteamiento es interesante y cuenta con un gran número de elementos que contribuyen a la personalidad del relato:
  • Una voz narrativa atrayente que emplea el sarcasmo para expresar con humor el enfado en el que vive inmersa la protagonista.
  • La conciencia y el pensamiento crítico presentes en el discurso.
  • Retrato generacional. Por una parte funciona como una novela de crecimiento (las dificultades de entrar en la fase adulta: primer trabajo, primer desengaño amoroso…) y por otra retrata muy bien los problemas específicos a los que se enfrenta la generación millenial, como la precariedad laboral.
  • Canarias en el foco: la crítica a un sistema de gran patio de recreo destinado únicamente a atraer turistas, en detrimento del territorio y la calidad de vida de sus ciudadanos nativos.
  • Retrato de una realidad marcada por el origen, la religión y la raza: el conflicto de ser continuamente cuestionada y percibida como alguien de ninguna parte.
  • Dinamismo y recursos alternativos: los capítulos son cortos, algunos tienen la extensión de un tweet (y podrían serlo) y otros recrean el formato del fanfiction.
Sin embargo, existen otros elementos importantes cuya ejecución contribuye en detrimento del conjunto. En términos generales: que una lectura resulte fácil o fluida no es garantía de que la narración funcione. Que unos hechos se expliquen con mucha o bastante fidelidad a como se produjeron, no es garantía de verosimilitud. La naturalidad y la oralidad narrativas no mantienen una relación directa con la espontaneidad. Los buenos textos narrativos que nos parecen sencillos, tienen detrás una estrategia imperceptible para el lector según la cual nada está ahí porque sí, porque un texto narrativo siempre debe aspirar a no ser inocente. Y más concretamente:
  • La voz que narra pierde capacidad tractora a medida que avanza: porque carece de estrategia narrativa (mantiene prácticamente el mismo tono e intensidad), porque resulta recurrente en muchos aspectos que ya han quedado claros (la guagua, los turistas, los de la península, las injusticias, etc) dilatando la narración y diluyendo la acción. Porque cae en muchos lugares comunes. Porque dice muchísimo más de lo que muestra, lo explica absolutamente todo y no deja espacio para que el lector pueda llevarse la novela a su cabeza y construir sus propias reflexiones sobre las críticas que se lanzan o sobre cómo son los personajes. Antes de acabar el primer tercio del libro, la narradora y su sentido del humor han perdido parte de su efecto; el abuso continuado del sarcasmo acaba por anestesiar al lector.
  • La trama principal es lineal y poco compleja, por lo que recae más peso sobre la voz narrativa y si esta falla, la narración se debilita. También necesita rodearse de alguna trama secundaria sólida. La única subtrama como tal sería la romántica, que resulta (aunque parezca una contradicción) inverosímil a la par que previsible. Otros intentos de subtrama, como la búsqueda de piso, es tan vaga que no llega a cumplir ese papel.
  • La construcción de los personajes es inexistente. Yolanda, por ejemplo (la némesis de la protagonista) se peina con “moño apretado” y calza “tacones de aguja”… son arquetipos muy básicos y superados. Ninguno evoluciona, ninguno muestra el menor destello de humanidad, no hay matices, o son buenos o son malos (y casi todos, malos). No se si aquí ha influido el hecho de que en fanfiction se parte de personajes que ya existen y todo el mundo reconoce y no hace falta mostrarle al lector cómo son ni cuales son sus objetivos en la historia.
  • El arco dramático de la protagonista es inconcluso. El conflicto principal de Meryem no tiene una relación directa con Supersaurio o con una mala experiencia sentimental, que son catalizadores. La protagonista se muestra como alguien muy enfadado con el mundo y lo que acaba tirando de la trama es, precisamente, averiguar si esta mujer evoluciona hacia una versión de sí misma más autoconsciente (novela de crecimiento, como decía). Pero en el relato no queda claro ningún tránsito significativo hacia ninguna parte y, muy a mi pesar, la protagonista quizá se apacigüe de puro agotamiento, pero no por eso deja de estar on fire. (Y a juzgar por los dos últimos párrafos de los agradecimientos (*), parece que la autora tampoco).
  • Falta de perspectiva. Se percibe fácilmente cuando unos hechos que se narran se han reposado el tiempo necesario o no: hacer autoficción desde un lugar (y momento) diferente al de los hechos, facilita poder separar el grano de la paja, poder reírse de ello sin rencor ni amargura y, lo más importante, dirigir la narración con unos objetivos concretos. Me viene a la cabeza esta novela donde sí se ha sabido poner a favor ese aspecto (también es Nora Ephron).
En conclusión, Supersaurio me ha parecido un hilo de Twitter muy largo que se ha trasladado al papel y que podría explicar lo mismo y resultar más efectivo con la mitad de páginas y una sencilla estrategia narrativa. Y que no se haya hecho así no es accidental, es una decisión editorial absolutamente deliberada que ha resultado en una fórmula de éxito. No lo entiendo.
Bueno, en realidad sí lo entiendo.

(*)
«Gracias a Blackie por haber confiado en mí y por haberle dado una oportunidad a una persona que creció como una niña salvaje en la esquina más oscura de Internet. Gracias también a todas las personas que en algún momento se burlaron del fanfiction. Yo tengo un libro. Ustedes, no sé.
Por último, me gustaría tomar prestadas las palabras de uno de mis coaches favoritos, Snoop Dogg: I wanna thank ME for believing in ME, I wanna thank ME for doing all this hard work

4 comentarios:

Oriol dijo...

Buenísima reseña, Beatriz. Me encanta lo bien estructurada que está, y el nivel de argumentación que presenta. Querría hacerte una pregunta: ¿a qué te refieres con que los capítulos recrean a veces "el formato del fanfiction"?

Beatriz Garza dijo...

Buenas, compa, muchas gracias.
Me refiero a que la autora narra algunas de las escenas más "periféricas" de su historia como si fuera un post de fanfiction: en tercera persona y con previa "ficha" donde especifica el "Fandom", los personajes, las etiquetas (tags) la categoría y el número de palabras. Suelen ser episodios más cortos que el resto y contribuyen a darle una textura diferente al conjunto.

Anónimo dijo...

Los de Blackie Books están entrando en una cuestionable deriva: la autoficción de amateurs populares en las redes sociales.
Los elogios que se dirige a sí misma la autora no tienen precio. El ego veinteañero, supongo.

Guille dijo...

Enhorabuena por la crítica. Me ha encantado, como dice Oriol, por lo bien estructurada que está, y porque en buena medida ha puesto palabras a muchas de las sensaciones que me dejó la novela una vez acabada, y que no era capaz de verbalizar de una manera tan precisa.

Recuerdo terminar y pensar que le sobraban páginas, que la autora se había "regodeado" en ciertos aspectos, como destacas en el punto número 1 de las "contras" que enumeras, mientras otros, como sus estancias en Marruecos, que a mi parecer daban mucho juego por el contraste que generaban, habían tenido poco desarrollo. Coincido también en el esbozo plano de algunos personajes (hay un momento en el que Yolanda parece que va a ser algo más de lo que es, pero luego.... no), o el cabreo continuo de la protagonista. Y que haya escuchado a gente catalogándola como la novela del año me parece una locura...

Y, con todo, creo sinceramente que hay una buena escritora aquí. Leo a Meryem de vez en cuando en la contraportada de un periódico de aquí en las islas y la tengo por una persona de mirada afilada (aunque sus columnas a veces me resultan un poco repetitivas y ombliguistas. Pero qué columnista no lo es). Creo que como primera novela no está mal, y quién sabe si puede darnos algo mejor en el futuro.