jueves, 11 de abril de 2024
Rocio Bonilla: Una de monstruos
miércoles, 10 de abril de 2024
Kokinshuu: Colección de poemas japoneses antiguos y modernos
Título original: Kokinwakashu (古今和歌集)
Traducción: Carlos Rubio
Año de publicación: 905
Valoración: imprescindible
En su última novela "El Juego de Abalorios", Hermann Hesse concibe un enclave dedicado por completo al perfeccionamiento de las artes y al goce estético, aislado del resto del mundo y de sus tribulaciones, la ciudad de Castalia. Esta idea de un refugio para las artes y el pensamiento puede parecer una utopía literaria, sin embargo, no es del todo ajena a la realidad histórica. Durante la era Heian en Japón, la corte imperial funcionaba de manera similar, como un centro aislado dedicado a las artes, lejos de las preocupaciones mundanas y los conflictos de la vida cotidiana (sí, fue horrible para todos aquellos que no vivían en la corte y apenas tenían para comer, pero para fines de esta reseña, levantemos una oración por ellos y continuemos). En esta época de relativa paz y estabilidad, las artes florecieron como nunca antes, con las mujeres de la corte liderando este renacimiento cultural desde la reclusión de sus aposentos, comparables a monjas de clausura.
Es en este contexto donde surge el Kokinwakashū , una antología imperial de poesía waka que no solo simboliza el pináculo de la estética y sensibilidad literaria de la era Heian (claro, hasta la llegada del Genji Monogatari), sino que también refleja la profunda conexión entre la naturaleza, las emociones humanas y la búsqueda de la belleza, lo que llegaría a ser característico del espíritu japonés. Compilado a principios del siglo X, el Kokinwakashū sería la primera colección de poesía en recibir el patrocinio imperial, marcando un hito en la historia de la literatura japonesa y estableciendo un canon para la poesía (al día de hoy se sigue tomando como referencia en los libros de texto de educación básica y para estudiantes de caligrafía).
La poesía waka (和歌, "poesía japonesa"), esencia de la lírica japonesa, emerge como una forma artística distintiva en un contexto histórico donde la influencia cultural china dominaba el panorama literario de Japón. El waka es un término que abarca varios subgéneros poéticos, aunque principalmente se utiliza para referirse al tanka (短歌, "poema corto"), un formato de 31 sílabas divididas en unidades de 5-7-5-7-7 (si les parece familiar es por el hecho de que el haiku (俳句) derivó posteriormente de esa parte inicial).
En sus inicios, este estilo poético se nutría de las tradiciones orales autóctonas, las cuales se distanciaron de las convenciones de la poesía china, predominantemente escrita en kanji y caracterizada por su rigidez formal y temática. La adopción y adaptación del kanji (漢字, caracteres chinos) al japonés permitió inicialmente la imitación de la poesía china (signo de estatus y erudición, como el griego a los romanos o el francés para los rusos); sin embargo, la creación y evolución del kana (sistema de escritura fonética japonesa) marcó un punto de inflexión (un claro punto de comparación es el "Manyōshū" o "Colección de Diez Mil Hojas", compilado en el siglo VIII, el cual también incluye poemas cortos, aunque escrito principalmente en kanji, y siguiendo los estándares chinos). El kana ofrecía una mayor flexibilidad y accesibilidad, lo que facilitó su difusión entre aquellos que no tenían un fácil acceso a la cultura e idioma chino (léase mujeres). Esta innovación fue crucial para el desarrollo de una voz poética genuinamente japonesa. Sin embargo, la elección del waka por parte de la aristocracia de la corte Heian no fue meramente estética, sino también un acto de autoafirmación cultural frente a la influencia china (por supuesto, todo esto no hubiera sido posible sin la decadencia de la dinastía Tang). Mientras que la administración y la erudición se regían aún por los estándares y el idioma chinos, la poesía waka se convirtió en el dominio donde el espíritu japonés podía expresarse libre y plenamente.
El desarrollo del waka, paralelo al del kana (o más bien, retroalimentándose uno al otro), refleja el surgimiento de una estética japonesa propia. Posteriormente, las mujeres de la corte jugarían un papel fundamental en su florecimiento. Figuras como Murasaki Shikibu (Genji monogatari) y Sei Shonagon (El libro de la almohada), utilizando el kana, contribuyeron a la literatura japonesa con obras de una sensibilidad y profundidad emocional sin precedentes. A través de sus diarios, cuentos y poemas, estas mujeres articulaban experiencias personales y observaciones del mundo cortesano con una voz inconfundible, desvinculándose de los modelos literarios chinos (bastaría mencionar que en sus libros, los personajes citan poemas del Kokinwakashū). Esta estética se alejaba deliberadamente de los ideales confucianos y budistas importados (los cuales son centrales en al Manyōshū), encontrando belleza en lo efímero y lo sutil, conceptos encapsulados en la idea del mono no aware (物の哀れ, la empatía hacia las cosas, claramente sintoísta). El Kokinwakashū, compilado en esta era de transición, no solo es un testimonio del refinamiento de la poesía waka sino también un emblema de la autonomía cultural de Japón.
Con respecto a las temáticas de los poemas, el Kokinwakashu está organizado en 20 secciones (además de los prólogos), las cuales pretenden abarcar el abanico de emociones humanas (felicidad, melancolía, amor, etc.), así como su relación con la naturaleza (algo que se reforzaría aún más en el haiku). Además de aquellos relacionados con las festividades o ceremonias, por ejemplo, el año nuevo o los funerales.
Quisiera presentarles algunos de los poemas del Kokinwakashu, esperando despertar su interés, haciendo también mención de su representación pictórica, la cuál era de igual o mayor valor que el puro significado de las palabras (lo que hasta la fecha se sigue cultivando mediante el estudio y la práctica de la caligrafía tradicional). Los poemas que elegí son de mi particular preferencia. Además, me tomé el atrevimiento de incluir otros solo en japonés (escritos con mi mano). Por cierto, la edición aquí presentada es la de Hiperión. Es edición bilingüe y tiene una muy buena introducción, aunque el estilo con el que se tradujeron los poemas puede no ser del agrado de todos (principalmente porque en algunos casos trataron de incluir rimas, lo cual era despreciable en el contexto del waka). Así que les recomendaría buscar otras traducciones, ya sea en libro o en internet. También pueden buscar en youtube los poemas recitados, como idealmente se tenían que apreciar, es una experiencia totalmente diferente (solo busquen 古今和歌集 朗読).
Fue solo ayercuando las tiernas hierbas
campos llenaban.
Bajo el viento de otoño
Hoy sus hojas susurran.
que en mis mangas cayeron
¡Ah, si el montónde noches sin ti, comola blanca nieve
se apilara y así yo
con ella me fundiera!
Color y aroma.
Oh, ramas que guardáis
fuerza y viveza,
¡ay, cómo añoro a aquel
que hace tanto os plantó!
ni los hombres las cortan.
martes, 9 de abril de 2024
Leyre Arrue: El regreso de Saturno
Año de publicación: 2023
Valoración: Recomendable
Quince relatos de un longitud que oscila entre las cinco y las quince páginas componen el primer libro de relatos de la donostiarra Leyre Arrue, publicado por irundarra editorial Alberdania, con más de veinte años a sus espaldas y un catálogo en el que conviven nuevas y no tan nuevas voces de la narrativa vasca con textos traducidos al euskera de autores internacionales ya consagrados.
Me dejo de rollos y me centro en el apreciable debut de Arrue. Los quince relatos que componen El regreso de Saturno están protagonizados por mujeres más o menos jóvenes a las que la autora sitúa en diversas situaciones de la vida cotidiana (relaciones familiares y de pareja, mudanzas, fallecimientos, etc) y son narrados, también en su mayoría, en primera persona.
De ahí que sorprenda ese "Instrucciones para morir" inicial, un chocante comienzo en forma de posible biografía construida a base de imperativos. ¿Acaso se reduce a esto una vida? Pues puede ser, oigan. En cualquier caso, semejante nivel de riesgo o atrevimiento solo aparecerá, creo yo, más hacia el final del libro, en "Carnívoras" (hay un punto de ruptura en el relato que hace que el realismo salte por los aires dejándolo todo "perdido"), en "Cinco maneras de peinarse", especie de microensayo sobre el pelo en la mujer, o en "Se alquilan barcas", historia de amistades y de puentes que volar.
Por lo tanto, predomina lo que podríamos calificar con un realismo melancólico con algunos toques de humor woodyalleniano. Buen ejemplo de esto último son "Un muro o un flan de huevo", relato sobre el amor y sus elecciones, sobre acordes y desacuerdos, o "Gestión de aguas residuales" (uno de mis favoritos), en el que la autora habla de una suerte de depresión poscoito con esperanzado y poético final.
lunes, 8 de abril de 2024
Susan Sontag: Declaración. Cuentos reunidos
Idioma original: inglés
Título original: Debriefing: Collected Stories..
Traducción: varios
Año de publicación: 2018
Valoración: recomendable.
Lógico que tras la estimulante lectura de su biografía optase, con cierta urgencia, por leer, casi diría que en caliente, algunos de los textos que el exhaustivo texto de Moser iba desgranando y citando. Curioso, igualmente, que a pesar de su influencia en la cultura occidental, Sontag fuera recuperada por este blog en una de esas semanas temáticas, la de autores olvidados. Y no diría que cierta intelectualidad muy radicada en esa obsesión global por NY y los EEUU pueda haber obrado un cierto efecto de bola de nieve. Aún con su colosal figura muy presente, esta recopilación de su obra corta (o sea, ni novelas ni ensayos) me ha resultado bastante irregular y, ante mi desconcierto, contiene algunos relatos que me ha costado acabar e incluso asimilar en su contexto.
Vamos a atribuirlo al alcance temporal de sus fechas de publicación, en un principio. Aunque también podríamos especular con que la extraña progresión de la narrativa corta de la escritora neoyorquina parece ser un reflejo de su compleja personalidad y de los avatares personales que la fueron marcando, desde su precocidad hasta su difícil aceptación de su sexualidad, pasando por sus problemas de salud.
Esta es una colección, dice su título, de cuentos. Pero incluye crónicas, devaneos casi teatrales, algunos textos que parecen meros apuntes sean de proyectos de mayor envergadura sean casi experimentos de estilo. Y es curioso, uno de los que dejan más huella en el lector es el primero, un texto casi juvenil repleto de ingenuidad en el que relata como, junto a una compañera, se deciden a contactar con Thomas Mann (en aquella época residente en EEUU) para entrevistarle. Todo el proceso, desde el tímido contacto telefónico hasta la pura entrevista, es una delicia en que ya percibimos que la futura escritora no era una persona que se contentara con la superficie de las cosas, y que su curiosidad la empujaba a la búsqueda de una manera, comprobaríamos en el futuro, tan determinada como insaciable. El que da título a la colección es un relato que parece importante en la obra de Sontag. Un diálogo interior convulso, especulativo, que combina una sinceridad desnuda con una especie de sortilegio de referencias que incluirían su firme compromiso social y su desmadejada vida, siempre con la interposición de referencias crípticas que parecen alter egos de ella misma y su círculo íntimo. Por contra, relatos como Dr Jekill son duros, casi impenetrables juegos de metáforas que desorientan y confunden. Eso sí, siempre tras una prosa medida y elegante, escrupulosa en las formas y contundente en el trasfondo. Con algún detalle que la emparentaría con el post modernismo (en Espíritus norteamericanos) o incluso con influencias palpables como Salinger o Capote, siempre percibiéndose un enorme respeto por el lenguaje y la estructura narrativa. Y aunque el conjunto resulte - recordemos que es una recopilación póstuma y no sabemos si la autora hubiera aprobado la secuencia - algo irregular e inconexo, los picos de calidad presentes justifican una recomendación firme y decidida.
También de Susan Sontag reseñado en ULAD: Bajo el signo de Saturno, Ante el dolor de los demás
domingo, 7 de abril de 2024
Stephen Graham Jones: El único indio bueno
Título original: The Only Good Indian
Año de publicación: 2020
Traducción: Manuel de los Reyes
Valoración: recomendable
Cuando uno ya lleva unos cuantos años reseñando libros de forma profesional (sí, profesional, porque no veáis la morterada que cobramos aquí, amén de las dietas, más las mordidas que nos pagan las editoriales) aprende a manejar ciertos conceptos propios de la intelligentsia literaria, aunque no tenga ni zorra idea de lo que significan por complejos que puedan parecer para el profano; así ocurre, por ejemplo, con "alteralidad", "metaficcional", "flujo de conciencia" y un largo y no menos pedante etcétera. Una de estas interesantes expresiones es la de "suspensión de la incredulidad", siempre presente, necesariamente, en cualquier narración de ficción, pero que pocas veces he encontrado de forma tan ostensible... por contradictoria, como en esta novela del celebrado, al menos en los últimos tiempos, Stephen Graham Jones.
Me explico: El único indio bueno (ya se sabe lo que decían los pioneros del Salvaje Oeste, esos intrépidos forjadores de la Tierra de la Libertad, Home of the Braves, etc.: el único indio bueno es el indio muerto...) va precisamente de eso, de indios (emplearía lo de "nativos americanos", pero si el autor, que es todo un Pies Negros, no lo hace, no voy a enmendarle yo la plana) que si no están muertos, es de milagro. O mejor aún, ya están muertos pero aún no lo saben. Se trata, en este caso, de los amigos Ricky Costillas Marcadas, Lewis A. Clarke ( sí, es un chiste), Gabe Pistolas Cruzadas y Cass Ve Ciervos - a.k.a. Piensa Dos Veces-, Pies Negros como SGJ, que sufren la persecución de un ente preternatural que busca venganza por un acto que cometieron los colegas diez años atrás (acto, dicho sea de paso, que tal vez resulte terrible y hasta imperdonable en la cultura indígena norteamericana, pero que no llama tanto la atención en la España de los festejos taurinos a cascoporro, las monterías pijas en plan La escopeta nacional y los cazadores con pulseritas de España y de VOX que amenazan a cualquier agente del SEPRONA que se les ponga por delante). El objetivo de tan implacable venganza, que a fin de cuentas de eso trata esta novela, no serán únicamente nuestros four little indians (fijaos en la elegante alusión a esa canción infantil un tanto racistilla; la idea no es mía, pues se menciona también en el libro... y de hecho, y perdón por el posible spoiler, en eso consiste su trama), sino también sus seres más queridos e incluso alguno que otro que pasaba por allí... quien busca vengarse no ha de andarse con remilgos, amigos.
Bueno, vale, pensará alguno de nuestros lectores o lectoras más susceptibles: este tío ya nos ha soltado su habitual ración de chorradas, se ha metido con VOX, ha hecho comentarios que no vienen al caso y, en definitiva, se ha ido por los cerros de Úbeda... Pero en realidad apenas nos habla del libro y mucho menos nos explica a qué viene la digresión del primer párrafo, a no ser que sea una forma de alimentar su ego, sin más... Pues habéis acertado... quiero decir, no en lo del ego (bueno, un poco, sí), sino en que me estoy yendo por los cerros de por ahí. Tengo mis razones, empero. La primera, es que estoy tratando de hablar de esta novela sin estropearle a nadie su posible lectura, cosa fundamental, por motivos obvios, cuando hablamos de thrillers de terror, como es el caso, pero también muy difícil de evitar, por los mismos motivos... de ahí tanta palabrería, reconozco que prescindible.
En segundo término, porque, lo admito, me cuesta un poco concretar lo que he mencionado en el primer párrafo, mis reticencias a si en esta novela el autor ha conseguido la famosa "suspensión de la incredulidad en el lector". En este lector, al menos, no del todo. Que igual si yo fuera un nativo americano o de alguna etnia a la que se supone mayor conexión tanto con el mundo natural como con el sobrenatural lo vería de otro modo y ya sé, además que en cualquier narración de tipo fantástico hay que tener un poco de manga ancha y concederle al elemento irreal el beneficio de la duda, pero, lo siento, no me acaba de convencer la amenaza que se cierne sobre nuestro grupo de amigos Pies Negros... y no porque las dotes narrativas de este escritor sean escasas; muy al contrario, SGJ hace todo lo que está en su mano para que la cosa resulte creíble y aun ominosa, pero mira, chico, cuando es que no, es que no...
¿A qué viene entonces la valoración de "recomendable", se extrañarán entonces nuestros muy avispados/as lectores y lectoras? Pues porque, dejando aparte esa reticencia mía ( que no deja de ser subjetiva) a aceptar el componente fantástico de la historia, todo los demás que aparecen en la novela estás MUY, PERO QUE MUY BIEN: la ambientación, magnífica, en una parte de EE.UU. -una reserva india en Montana- que rara vez encontramos en la ficción y que nos permite conocer la realidad de los indios norteamericanos actuales, más allá de idealizaciones y misticismos; los personajes, perfectamente construidos, con una mayor complejidad de lo que puede parecer, dada la naturaleza de la novela; la prosa de SGJ, estupenda, más elaborada y sutil de lo que se acostumbra en muchos thrillers y narraciones de terror... En suma, que, si os gusta el género (y si no, también, ¿por qué no?), haréis bien en dedicarle un tiempo a esta novela, sin tener demasiado en cuenta las pegas que pueda poner un humilde reseñista como yo... al que ya le gustaría ser capaz de escribir algo de este nivel, por otra parte ; )
sábado, 6 de abril de 2024
Marguerite Duras: El hombre sentado en el pasillo
viernes, 5 de abril de 2024
Jorge Volpi: Leer la mente
Año de publicación: 2007
Valoración: recomendable (muy recomendable para interesados)
Es hora de preparar la cena y quieres sorprender a tu pareja. Dudas si cocinar pollo o pescado. Te decides por el pescado. A tu pareja le parece delicioso y recibes tu recompensa esa noche. Al siguiente día, estás con ganas de acción, así que, tomando en cuenta el éxito de la noche anterior, preparas pescado nuevamente. Tu amorcito tiene náuseas con el puro olor del guisado. Te sacas de onda mientras tienes que recurrir a Internet esa noche. ¿Cuál fue tu error? Tomaste solo en cuenta los resultados inmediatamente anteriores para guiar tus decisiones. A partir de ese día decides preguntarle a tu pareja sus actividades del día, checar el clima, la situación política del país, etc., y tomando en cuenta esa información, determinas el contenido de la cena que le caerá mejor a tu pareja, y que la ponga de humor para el lecho matrimonial (si es que la gente se sigue casando). Un gran acierto. Decidiste crear un modelo de tu relación gastronómica con tu pareja.
Nuestra vida sería muchísimo más fácil si pudiésemos crear modelos para todas las situaciones posibles en nuestra vida, pero debido a nuestra condición de simples mortales, tenemos el tiempo y las oportunidades limitadas para hacerlo. ¿Qué nos queda entonces? Hacer como que las vivimos. Creer que las vivimos. Crear un escenario hipotético para situaciones probables. ¿Qué pasaría si leyese muchos libros de caballería? ¿Qué pasaría si matase a una viejita usurera para solventar mis gastos? ¿Qué pasaría si viajara al pasado y me encontrara con mi propia madre dentro de un automóvil? Lo que nos queda es crear ficciones.
Lo anterior es una respuesta plausible de un neurocientífico a la pregunta ¿Para qué sirve leer (o escribir) novelas? En “Leer la mente”, Jorge Volpi representa ese papel.
Volpi es conocido por explorar diversos temas: artísticos, históricos, científicos, etc., tomándose el tiempo necesario para documentarse exhaustivamente. Si considerásemos lo variado de las temáticas de sus libros, podríamos decir que es una especie de erudito, esa rara especie de eras remotas. Aunque en este caso, la característica de Volpi que hace de este libro un éxito es su prudencia. Volpi evita meterse en temas que están más allá de su conocimiento o que son irrelevantes para entender la trama, porque sí, aunque no lo parezca, esto sigue siendo en gran parte una narración.
“Leer la mente” es el resultado de las reflexiones de Volpi acerca de cómo nuestro cerebro es capaz de crear ese rasgo que abre una brecha enorme entre el ser humano y todas las demás creaciones del señor: la ficción. Esa capacidad que tenemos los Homo sapiens para predecir el futuro (bueno, un futuro hipotético, jeje). Volpi nos platica todos los malabares que hace el cerebro para sacarnos de ese paraíso que solo habitan los animales, el eterno presente, para traernos a este mundo donde tenemos que preocuparnos por cosas como ¿Qué pasaría si Hitler hubiera ganado la Segunda Guerra Mundial?
Este libro es una muy buena entrada al campo de las neurociencias, mejor aún si te interesa la literatura y eres un poco nihilista: aquello que llamamos realidad, no es más que una representación del mundo producida por la actividad de nuestro cerebro, esa masa gelatinosa que sabe riquísima en unos taquitos.















