
Idioma original: inglés
Título original: Pandemic!
Año de publicación: 2020
Traducción: Damià Alou
Valoración: interesante
Cierto dicho proclama que "Nada hay más viejo que el periódico de ayer". Sin ser tan precisos, muchas opiniones vinculadas al mundo actual inciden en la saturación informativa, en la inmediatez de los medios, en las redes sociales ya no como altavoces o megáfonos sino en elementos clave en la configuración de ese mundo global y viral (va sin segundas) que estamos creando para las generaciones venideras, mundo en el que los acontecimientos se suceden a un ritmo que obliga a las grandes mentes a pronunciarse constantemente.
Y mientras escribo esto me pregunto si Zizek no tendrá ya algo en mente sobre la cuestión de Minneapolis, la Desescalada, la Nueva Normalidad o el Primer Rebrote.
Por tanto, y con Occidente sacando pecho de forma precipitada sobre la superación de la fase más grave de la pandemia (actualización 23/6, 11:07, la OMS alerta de la rapidez de extensión de la pandemia en el continente americano) con ese mismo Occidente más pendiente de si las fases de la desescalada serán o han sido así o asá, con ese magma informativo en constante update y mutación, las opiniones de Zizek parecen ya formar parte de un período reciente pero pasado, parecen ser como el disco de Kanye West que quedaba siempre en borrador mientras las canciones no acababan de tener su versión definitiva. No quiero decir que leer esto en seis meses pierda valor, el valor sólido y fijado de la reflexión inmediata al hecho, pero es que, señores, esto de la humanidad está resultando muy complicado y el mejor sitio del mundo es mi casa hasta que no me dejan salir de ella.
Lo cual no significa que Pandemia, menudo título descriptivo, se ha matado el tío, no sea una lectura extremadamente interesante; si bien Zizek más que emitir conclusiones (cuestión que apoya el hecho de que este libro, más que apelar a bibliografía, apela a links de artículos en la red) comenta situaciones que está viviendo y les aporta una sutil perspectiva propia, fresca y audaz, quizás algo consciente de que su opinión es tenida en cuenta y dispone de la consecuente difusión y resonancia. Y no intenta dogmatizar sino mostrar sus reflexiones, poner el foco en las diversas reacciones de gobernantes, líderes, sociedades ante el espectacular suceso (no sé llamarlo de otra manera) que se ha llevado a la humanidad por delante cuando todos pensábamos que iban a ser los marcianos, un asteroide despistado o los pirados que tienen acceso al botón nuclear. Por supuesto, hay que tomarse la molestia, el pequeño receso, de leer este texto, que se publica todo lo deprisa que se puede: el café de la realidad se enfría rápidamente y nunca vamos a tener ocasión de ver tan pronto cómo fracasa y cae en el olvido todo lo que se profetiza por ahí: que si seremos más buenos, más cohesionados, con un planeta más limpio, con mayor consciencia de sociedad. Por suerte, Zizek presenta hechos y opiniones sin más sesgo que el poco menospreciable de presentar esta y no esta otra; por suerte, se abstiene de entrar en cábalas, de dogmatizar con conclusiones solemnes, y se limita a consignar cuestiones objetivas. Pone orden en esos pensamientos y los presenta en un texto en cuya lectura es bueno y muy aconsejable invertir tiempo. Para hacerse una idea, más o menos orientarse y reflexionar, cosa que parece que ya se ha acordado unánimemente en subcontratar.
Para lo otro, para refutar y contradecir toda barbaridad que cualquiera ahora mismo se ve autorizado a expresar, ya tenemos Twitter, ¿verdad?
Para lo otro, para refutar y contradecir toda barbaridad que cualquiera ahora mismo se ve autorizado a expresar, ya tenemos Twitter, ¿verdad?
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