miércoles, 12 de septiembre de 2012
José Emilio Pacheco: El principio del placer
Año de publicación: 1972
Valoración: Muy recomendable
El principio del placer es el volumen de relatos más conocido y reconocido de José Emilio Pacheco, un escritor que destaca fundamentalmente como poeta, pero que también ha sido capaz de crear una novelita maravillosa como Las batallas en el desierto. Por eso, precisamente porque existe Las batallas en el desierto, El principio del placer palidece en comparación. Es un buen volumen de relatos, un muy buen volumen de relatos, de hecho, pero no tiene la magia de aquella novelita-novelaza.
El libro está compuesto por seis relatos: los dos primeros se reconocen como surgidos de la misma pluma de Las batallas...; los otros cuatro algo menos. El relato que da título al volumen es, de hecho, el más parecido, porque está narrado desde el punto de vista de un adolescente que se enamora perdidamente de quien no debía: de una mujer de clase baja y mala fama rodeada de misterios y rumores. El cuento se convierte en un relato de desengaño, no solo sobre el amor, sino sobre la vida y la sociedad mexicana. "La zarpa" es un relato más simple, centrado en una relación de envidia que atraviesa toda la vida de dos amigas.
"La fiesta brava" es un relato que sirve de bisagra en el volumen. Usando la técnica de mis-en-abime, de relato dentro del relato, Pacheco nos presenta a un escritor frustrado al que le ofrecen la oportunidad tardía de publicar un cuento en una nueva revista de capital americano. El relato que escribe entonces, titulado también "La fiesta brava", es un remedo de "La noche boca arriba" de Cortázar, situado en un México a la Carlos Fuentes y con una evidente carga antiamericana. El relato es rechazado por la revista, y el escritor sufre las consecuencias. Los tres relatos que cierran el volumen ("Langerhaus", "Tenga para que se entretenga" y "Cuando salí de La Habana, válgame Dios") son relatos menos originales, que se introducen en el género del relato fantástico, el tema del doble, las incoherencias cronológicas o las desapariciones misteriosas.
El principio del placer nos sigue mostrando a un José Emilio Pacheco que domina las técnicas narrativas y que muestra, sobre todo en el primero de los relatos, una sensibilidad semejante a la demostrada en Las batallas en el desierto. Cuando abandona este registro y se sumerge en la corriente de la literatura fantástica latinoamericana, es más difícil verle destacar. Ahora, tengo curiosidad por leerle como poeta, para ver si reconozco al mismo escritor en expresiones distintas.
También de Jose Emilio Pacheco en ULAD: Los trabajos del mar, Las batallas en el desierto
domingo, 6 de febrero de 2011
José Emilio Pacheco: Las batallas en el desierto
Año de publicación: 1981
Valoración: Imprescindible
Qué cabrón, el José Emilio Pacheco este. Pero qué cabrón. Ha escrito la novela que a mí me gustaría escribir. O por lo menos, el tipo de novela que a mí me gustaría escribir. En apenas ochenta páginas (con letra grande) ha conseguido reunirlo todo: una historia de amor imposible; el retrato de un país cultural y económicamente invadido por otro; la hipocresía de la alta sociedad mexicana; la corrupción política que azota al país; el aprendizaje vital de un niño oprimido por los prejuicios de los adultos; y todo ello con un estilo que, sin dejar de ser poético, deslumbrante, es también claro y fluido, no interrumpiendo la narracíón sino enriqueciéndola.
Qué cabrón, el José Emilio este.
Y mira que la historia en sí no tiene casi nada: un chico, un chaval, mexicano, años 40, que se enamora perdidamente de la madre de un amigo (sí, el mismo material con el que El Canto del Loco hizo "La madre de José"); pero es que lo importante no es eso, sino todo el mundo que rodea a ese pequeño milagro amoroso, y que lo desbarata, lo vuelve sucio, lo reprime, lo culpabiliza, lo pudre. Un mundo obsceno en el que los poderosos pueden tener queridas y aceptar sobornos, enriquecerse ilícitamente y sobar a las criadas, siempre que mantengan una fachada de respetabilidad y se arrimen al árbol adecuado.
Y la historia de amor en sí, qué simple, qué bonita, qué lejos de otras idealizaciones o melodramas novelescos. "Querer a alguien no es pecado, el amor está bien, lo único demoniaco es el odio", dice el narrador, ya adulto, pero desde su conciencia y su consciencia infantil (que me recuerda a esa otra frase de Fortunata y Jacinta: "querer a quien se quiere no puede ser cosa mala"). Y las amistades, la política, los juegos, la economía, todo el México pos-revolucionario de la época de Miguel Alemán pasa por esa misma mirada, aturdida pero inteligente, del pequeño Carlos. "El pasado es un país extranjero", dice la cita de H.P. Hartley que encabeza el libro; y ese efecto de extrañeza íntima se refleja en todo el libro, hasta su final insinuantemente abierto.
Qué cabrón, el Pacheco este. ¿Y dices que encima es poeta, y de los buenos, y que ganó el Premio Cervantes en 2009? Qué cabrón. Pero qué cabrón.
También de Jose Emilio Pacheco en ULAD: Los trabajos del mar, El principio del placer
viernes, 15 de noviembre de 2024
José Emilio Pacheco: La sangre de medusa (y otros cuentos marginales)
Idioma original: español
Año de publicación: 1990 (contiene escritos publicados desde 1958)
Valoración: muy recomendable
lunes, 16 de diciembre de 2024
ULAD 2024 - Olvidad cualquier otra lista
Poesía: Llibre de meravelles de Vicent Andrés Estellés (cierto que no he leído ningún otro, pero lo merece igualmente).
Decepción: Mi esposa y yo compramos un rancho de Matt y Harrison Query. Esta es la chafada más gorda, pero también ha sido un poquito decepcionante Lo que más me gusta son los monstruos - Libro Dos de Emil Ferris. Y aún tengo el culo torcío con Chamanes eléctricos en la fiesta del sol de Mónica Ojeda...
NO decepción del año: Un lugar soleado para gente sombría de Mariana Enriquez.
Sorpresa (se entiende que agradable) del año: Los secretos de Heap House de Edward Carey,
Bizarrada del año (y por muchos más, sospecho): El amor edípico contra la lujuria sadomasona de Oriol Vigil.
Carlos:
Resumen del año: esto es una novedad introducida por sorpresa, así que me ha dejado un poco descolocado. Aun así diré que el año ha sido regular, con más decepciones de las habituales, y un nivel medio en el que apenas sobresalen un puñadico de cosas, algunas como estas:
Novela: en castellano Extraña forma de vida, de Enrique Vila-Matas; en otros idiomas, El otro nombre (Septología I), de Jon Fosse
Novela corta: Nocturno de Chile, de Roberto Bolaño, y Noches blancas, de Fiódor Dostoyevski
Ensayos y similares:
- Humanidades: Los hombres no son islas, de Nuccio Ordine
- Música: Aquellos años accidentales, de Laura Piñero
- Arte: El eco pintado, de Óscar Martínez
Historia: Ocho días de mayo, de Volker Ullrich
Libros de viajes: Campos de Níjar, de Juan Goytisolo
Biografía novelada: Lawrence de Arabia. La corona de arena, de Jose María Álvarez
Relectura: Artificios, de Jorge Luis Borges
Humor: El puente de los perros suicidas, de Abel Amutxategi
Clásico: La guerra carlista, de Ramón del Valle-Inclán (reseña en unas semanas)
Rarezas y descubrimientos: Madame Edwarda, de Georges Bataille, y Nebiros, de Juan Eduardo Cirlot
- Ensayo atemporal: Aldous Huxley y Barbara Cassin (aún no reseñado)
- Ensayo del momento: Eva Illouz y Mark Coeckelbergh, más que nada para que se lean antes de que sus premisas caduquen (o estallen por los aires) y los veamos más antiguos que el periódico de ayer (¿qué es un periódico?)
- Libro del año: De entre los recientes, Visceral, de María Fernanda Ampuero, que me sorprendió muchísimo; de entre los menos recientes, Los santos inocentes de Delibes, que no puedo creer que todavía no estuviera publicado en el blog.
- Mejores novelas: Un amor de Sara Mesa (con permiso de Juan G.B.) entre las recientes y Tristana de Galdós entre los clásicos. Mención especial para dos novelas hispanoamericanas impresionantes: Huasipungo de Jorge Icaza y Balún Canán de Rosario Castellanos.
- Mejores novelas cortas: Un detalle menor de Adania Shibli y Mireia de Purificació Mascarell.
- Mejores libros de cuentos: Conejo maldito de Bora Chung y El peor escenario posible de Alejandro Morellón.
- Mejor ensayo / autobiografía / autoficción / whatever: Yeguas exhaustas de Bibiana Collado Cabrera
- Libros sobre paternidad (que aún no he reseñado): "pulgar hacia arriba" para Literatura infantil de Alejandro Zambra; "pulgar hacia abajo" para Irene y el aire de Alberto Olmos
- Lectura más loca e inclasificable del año: El amor edípico contra la lujuria sadomasona de Oriol Vigil Hervás.
- Decepciones (sin ser libros horribles ninguno de los dos): Soy fan de Sheena Patel y Otaberra de Elisa Victoria.


