martes, 31 de enero de 2017

Semana de la Revolución Rusa #2: Caballería Roja de Isaak Bábel

Idioma original: ruso
Título original: Konarmia
Año de publicación: 1926
Traducción: Ricardo San Vicente
Valoración: bastante más que recomendable


Isaak Emanuilovich Bábel fue un niño judío de Odessa, hijo de un comerciante, y un superviviente del pogromo de 1905. Su adolescencia fue la de un estudiante de francés en el Liceo y del Talmud en su casa; se convirtió en un joven francófilo y aspirante a escritor en Petrogrado, discípulo y protegido de Gorki. Fue también un soldado del Zar durante la Gran guerra y un soldado -y periodista- del Ejército Rojo durante la guerra civil revolucionaria; se convirtió, al fin, en un escritor de gran fama. Acabó siendo un represaliado por el régimen de Stalin, y por orden de éste (tras la muerte de Gorki y la caída del jefe de la NKVD Yazhov, marido de su amante); detenido por Beria, torturado y ejecutado en 1940. Sus obras fueron prohibidas y su nombre borrado de los registros literarios soviéticos, hasta su rehabilitación en 1954. Fue sobre todo, y a nadie le puede caber duda tras leerlo, un gran escritor.

Los relatos recopilados en Caballería Roja fueron publicados, en principio, por varias revistas y periódicos revolucionarios entre 1923 y 1926, aunque la mayoría fueron escritos en 1920, durante la campaña del Ejército Rojo contra Polonia (la llamada "Guerra Bolchevique", por los polacos), en las regiones fronterizas de Volinia y Galitzia. Ya digo que Bábel participó en ella sirviendo en el Primer Ejército de Caballería o Konarmia, y también como cronista de guerra, así que vivió de primera mano la realidad que luego quedó palsmada en sus escritos. Y la realida que nos cuenta Bábel dista mucho de las visiones heroicas o idealizadas de la guerra -algo que le fue reprochado desde el poder soviético y le valió a animadversión del mariscal Budionni, que comandaba ese Primer Ejército de Caballería-; lo que aquí se nos cuenta parece más bien un trasiego de efectivos militares sin sentido ni objetivo, un movimiento más propio de pollos sin cabeza que de un ejército organizado, más ocupado en resisitir lasa agotadoras marchas, acampar en sórdidas aldeas y asesinar a curas y judíos que en combatir al enemigo. Incluso cuando esto al fin sucede, da la impresión de que los actos de valor y sacrificio tienen su origen más en la demencia que en el heroísmo.

Aún así, uno siente, no tanto como cariño, pero sí cierta comprensión y aprecio por los personajes que retrata Bábel, peones arrojados sobre un tablero donde, por un momento, parecía haberse cristalizado la Historia: cosacos bolcheviques que aprecian más a sus monturas que a sus propias vidas -no digamos ya a los prisioneros o incluso a sus propios compañeros-, alambicados judíos hasídicos, correosos mujiks, pintores de iconos heretizantes; combatientes revolucionarios que arrastran tras de sí la barbarie de los viejos tiempos, junto a la deshumanización de los nuevos... toda una legión de individuos que parecen más zarandeados que protagonistas de la época que les había tocado en suerte, más desconcertados que pletóricos de fervor por la Revolución, a pesar de ser capaces de matar en nombre de el proletariado. Aunque a su aire, eso sí, porque una de las cosas que traía de cabeza al "despiadado" Liútov -nombre utilizado por Bábel durante su estancia en la caballería-, además del poco aprecio que sentían los cosacos por un cuatro ojos como él, era ver cómo sus compañeros se pasaban por el forro los procedimientos establecidos por los comités revolucionarios de turno... las diferencias entre la teoría y la práctica, supongo.

Tal vez exagero: pese a la tensión que se percibe bajo la superficie de la prosa de Bábel, ésta, acerada y elegante hasta casi lo insoportable (perdón por la hipérbole) trasluce, al fin y al cabo, una cierta resignación ante lo inevitable, una digna calma que debe ser lo que queda cuando todo parecer estar abocado al despropósito y hasta al absurdo. Lo que nos queda a nosotros tras leer este libro de relatos -aunque no relatos al uso, la mayoría de ellos, de manera que incluso se podría considerar, sin errar demasiado, como una novela- es la sensación de que la guerra, cualquier guerra, aún la más idealista (y aunque parezca una perogrullada), no deja de conllevar una enorme tristeza.


lunes, 30 de enero de 2017

Semana de la Revolución rusa #1: Diez días que estremecieron al mundo, de John Reed

Idioma original: Inglés
Título original: Ten days that shook the world
Año de publicación: 1919
Valoración: Muy recomendable

Se cumplen en 2017 cien años de la Revolución rusa, uno de los acontecimientos políticos, sociales y económicos del convulso siglo XX. Sí, sabemos que el triunfo de la revolución se produjo el 7 de noviembre (25 de octubre según el calendario juliano), pero el proceso comenzó ya en marzo (febrero juliano), así que, ante la multitud de fechas, hemos optado por la que nos ha dado la gana para anticiparnos a la avalancha de libros sobre el acontecimiento que veremos en librerías en los próximos meses.

Durante esta semana reseñaremos alguno de los libros que sobre la Revolución o basados en la Revolución se han publicado. El tema da para ensayo, teoría política y económica, novela histórica, novela (a secas), crónica periodística... En ULAD reseñaremos siete, pero podrían reseñarse hasta setenta veces siete.

Para comenzar hemos elegido "Diez días que estremecieron al mundo", del periodista estadounidense John Reed. En el se narran los acontecimientos que tuvieron lugar en los días anteriores y posteriores al 7 de noviembre en Petrogrado. El principal valor de esta obra radica en que, pese a que Reed fuera simpatizante de los bolcheviques e inevitablemente su punto de vista fuera parcial (que no panfletario),  Reed fue testigo ocular de los hechos y recurrió, entre otras fuentes, a las decenas de periódicos rusos que se publicaron en aquellos días, al diario inglés Russian Daily News, a los franceses Journal de Russie y Entente y al Bulletin de la Presse, editado diariamente por la Oficina Francesa de Información en Petrogrado. Se apoya, además, en los centenares de proclamas, avisos, decretos publicados por las distintas organizaciones políticas, en los decretos y órdenes gubernamentales, etc. En definitiva, se trata de un texto que bebe de multitud de fuentes dispares y que presenta un cuadro bastante completo de los acontecimientos.

Tras una breve introducción en la que se presenta a los distintos partidos de la Asamblea Constituyente, los diferentes comités y organizaciones implicadas y tras un breve texto referente a los meses previos a Noviembre de 1917, Reed pasa a centrarse en los hechos de los días anteriores y posteriores a la toma del poder por parte de Lenin y compañía. Seremos testigos de la caída del gobierno provisional de Kerenski el día 7, leeremos el programa de gobierno del Soviet de Petrogrado, asistiremos a la formación del primer Consejo de Comisarios del Pueblo, presidido por Lenin, a la formación por parte de Kerenski y otras fuerzas contrarias a los bolcheviques del Comité para la Salvación del País y de la Revolución.

Son días convulsos, de confusión y desconcierto, de huelgas y sabotajes, días de Primera Guerra Mundial en el exterior y de Guerra Civil en el interior, con combates entre junkers y guardias rojos en las calles de Petrogrado, días de decretos, de llamamientos, de cierre y reapertura de periódicos, días de inestabilidad, de tensiones hasta la derrota de Kerenski en la noche del 12 al 13 de noviembre. Días que, guste o no, forman parte de la Historia.

Se cierra el libro con los imponentes funerales por los mártires moscovitas de la Revolución al pie de la muralla del Kremlin donde, casualmente, pocos años después fue enterrado el propio Reed y con un epílogo que cubre los dos primeros meses de gobierno, momento del afianzamiento en el poder de los bolcheviques y del asentamiento de los fundamentos del estado soviético, con unas primeras medidas históricas como las negociaciones de paz, reforma agraria, nacionalización de bancos, etc.

Se trata, en suma, de un libro indispensable para conocer de primera mano los días clave de una experiencia única en la historia. Un libro narrado de forma amena y accesible pese a la multitud de datos, con un trabajo descomunal de documentación y con el que, por momentos, nos sentiremos como unos extraños viajeros en el tiempo vagando por la perspectiva Nevsky o por el Smolny.

domingo, 29 de enero de 2017

Sorj Chalandon: Regreso a Killybegs

Idioma original: francés
Título original: Retour à Killybegs
Año de publicación: 2011
Valoración: recomendable

Autor poco prolífico debido a la decisión tardía a ejercer de escritor, Sorj Chalandon ejerció de periodista durante más de treinta años en el diario Libération cubriendo reportajes en países en conflicto. El trabajo realizado en este periódico y sus reportajes sobre Irlanda del Norte le llevaron a ganar el premio Albert Londres (equivalente francés al Premio Pulitzer) a la vez que le sirvieron para escribir la novela "Mi traidor" y, posteriormente, "Regreso a Killybegs", ambas basadas en el conflicto armado en Irlanda y siendo esta última la que le permitió ganar el Gran Premio de Novela de la Academia Francesa y ser finalista del Premio Goncourt.

Sin duda alguna, el trabajo periodístico le sirvió para formarse una idea de lo que representaba la lucha entre irlandeses e ingleses en el conflicto bélico que sufrieron sus habitantes a los largo de muchas décadas y que plasma hábilmente en esta novela. El trabajo realizado le llevó a forjar una larga y profunda amistad con Denis Donaldson, activista republicano que acabó confesando que era un traidor a su patria. Este hecho afectó tan profundamente a Chalandon que cogió la figura de Donaldson para convertirla en el protagonista de esta historia. Así, al tratarse de una experiencia personal, el escritor no pretende que comprendamos ambas partes del conflicto, narra únicamente el punto de vista irlandés. Pero que la famosa etiqueta "basada en hechos reales" odiada por muchos (probablemente con razón) no os provoque recelos ya que se trata de un buen libro y si informo de este punto es para dar verosimilitud a la carga histórica que el libro contiene.

Dejando de lado las motivaciones del autor y centrándonos en el argumento del libro, ya desde el mismo prólogo el autor elimina cualquier duda sobre cuál es el tema principal: la traición del protagonista. Una traición a los suyos, a su pueblo. Chalandon sitúa a su personaje en el 2006, ya anciano, cuando la traición ya ha sucedido. Los recuerdos del protagonista nos llevan al año 1941, en Killybegs, localidad costera de Irlanda donde vive la familia Meehan, católica, de origen irlandés y sin apenas haber visto una bandera inglesa en su vida por quienes sienten animadversión. Narrada en primera persona, en clave retrospectiva, la novela nos cuenta la vida de Tyrone Meehan desde que era un niño hasta su vejez. En ella vemos como la infancia marcada por un padre combatiente del Ejército Republicano Irlandés, de carácter duro, autoritario y con excesos no sólo violentos sino también en el consumo de alcohol, forja el carácter duro de Tyrone. La muerte del padre en plena calle, a causa de su delicada salud, lleva a que su familia se vea obligada a dejar Killybegs para ir a casa del hermano de la madre en Belfast, en una zona protestante. Después de varios altercados debidos a su ideología, son echados del barrio y van a vivir en otra zona de la ciudad habitada por miembros católicos simpatizantes del IRA, de la que Tyrone pasará a formar parte contribuyendo así a la lucha armada.

De esta manera, la novela nos cuenta la vida de Tyrone, los hechos que marcaron su vida, la frontera entre lo que es correcto y lo que no, la lucha por los ideales y la causa, la permanencia en una comunidad y sus obligaciones para con la misma, el respeto y la autoridad. Nos habla de guerra urbana, de violencia, de castigos y penas, encarcelamientos y causas defendidas. El libro nos habla también del conflicto, pero no únicamente el armado, sino también en uno mismo, la revisión del pasado y las consecuencias de las acciones.

De lectura ágil y sin una trama complicada, el autor relata la vida del protagonista de forma que, sin darte cuenta, te metes de lleno en la vida de sus habitantes. Las páginas pasan de forma rápida ante los ojos de un lector interesado no únicamente en esa etapa de la historia de Irlanda, sino también en una historia que, por su aparente sencillez, te aproxima perfectamente a sus personajes.

Lamentablemente creo que no existe a día de hoy la traducción de este título al castellano aunque sí otros de su autor. Es algo que debería remediarse ya que se trata de un buen libro. Sin duda caerán más obras de él, entre ellas "Mi traidor", publicada con anterioridad y donde ya aparece algún personaje que repetirá en esta novela (de hecho se trata de un alter ego del propio autor basando el personaje en su propia experiencia). No os diré de quién se trata sino que os animaré a leer el libro para que lo descubráis. Merece la pena.

También de Sorj Chalandon en ULAD: Mi traidor

sábado, 28 de enero de 2017

Mathias Enard: Habladles de batallas, de reyes y elefantes

Idioma original: francés
Título original: Parle-leur de batailles, de rois et d'éléphants
Año de publicación: 2010
Traducción: Robert Juan-Cantavella
Valoración: está bien

Como cualquier cocinillas aficionado sabe, a veces pasa que queremos elaborar un plato que se supone delicioso y para ello contamos con los ingredientes adecuados, seguimos las instrucciones de la receta al pie de la letra,respetamos los tiempos de cocción o lo que sea, etc... y aún así. el resultado, si ser incomible, no se acerca demasiado a lo que esperábamos. Para consuelo de los simples aficionados a los fogones, hay que recordar que esto le puede ocurrir incluso a los chefs de campanillas (o eso se dice); que un mal día lo tiene cualquiera, qué narices... 

Algo parecido puede que le ocurriera con esta novela corta al, por otro lado, sobradamente competente escritor Mathias Enard; contaba con una historia de partida de lo más sugerente: la posible estancia del genial artista Miguel Ángel en Costantinopla, en la primavera de 1506, para diseñar un puente sobre el Cuerno de Oro. Además, ingredientes suficientemente estimulantes y exóticos, tanto en lo que se refiere a la distancia histórica  (cinco siglos), como geográfica y cultural, pues la ciudad, aún no conocida como Estambul, en ese momento ya llevaba más de 50 años como capital del Imperio Otomano; "exotismo" que el orientalista de formación Enard conoce y maneja a la perfección, por lo demás. Sabores, olores y sonidos que desde Asia y África desembocaban en el Bósforo, bien diferentes de la tosquedad -se supone- reinante en Europa. El aderezo culto de la figura del poeta Mesihi de Prístina y, para ligar el guiso, una historia de pasión, traición y muerte que involucra a los principales personajes. Para evitar cualquier exceso barroquizante, Enard se decidió además por una técnica casi minimalista, uno diría que inspirada en la gastronomía nipona: capítulos cortos, tajos limpios, estilo sobrio, pinceladas de color de vez en cuando, pero con mimo y cuidado... por momentos, la novela recuerda en algo a la celebrada Seda, aun con un lirismo menos intrínseco y evidente, más bien externo a la historia que cuenta, si se quiere.

Caramba... ¿qué podía salir mal? Pues ni idea, pero me parece evidente que algo no salió bien del todo: la historia interesa en un principio, sí, pero al cabo de un cierto momento, pierde su fuerza, a pesar de que las andanzas del escultor florentino por Constantinopla se van haciendo más complejas (o se nos quiere hacer ver eso). La historia pasional, que, también debería ser el leit motiv que empuja la narración, queda deslavazada casi hasta el final y la ambientación, por fascinante que pudiera parecer en un principio, se ve algo maniatada, en mi opinión, por esa sobriedad que el autor trata de mantener a toda costa -y que en otros momentos funciona a la perfección, tampoco hay que negarlo-; el resultado es un plato... digo una novela algo sosa, con un sabor demasiado tenue, que se acaba leyendo más por su brevedad y su carácter anecdótico (aunque la visita de Miguel Ángel a la capital otomana sea, en principio, pura especulación), que por verdadero interés en la trama o en los avatares de los personajes. Y aún así, también es justo reconocer que el buen oficio de este escritor consigue que no se acabe viendo su lectura como un tiempo perdido, que haya momentos, a lo largo de toda la novela, de excelente literatura, que incluso al final, el lector (cuando menos, un servidor), sepa que, si bien no de modo inmediato, sí que acabará recordando este libro con cierta benevolencia, como una obra menor, fallida aunque no del todo -o no del todo lograda-, de un autor, por otra parte, de lo más interesante. Eso sí, también como una novelita que no da ni frío ni calor, que no es ni carne ni pescado... y eso que el emplatado también está logrado. Pero, lo siento, aquí falta chicha a la que hincarle el diente.


Otros títulos de Mathias Enard reseñados en Un Libro Al Día: ZonaBrújula

viernes, 27 de enero de 2017

John Gray: El alma de las marionetas. Un breve estudio sobre la libertad del ser humano

Idioma original: inglés
Título original: The Soul of the Marionette. A Short Inquiry Into Human Freedom
Año de publicación: 2015
Valoración: Muy recomendable

Quizá, a estas alturas, cueste un poco interesarse por una obra que habla de la libertad, incluso si su título es así de sugerente, el tema parece ya bastante trillado y nos imaginamos enfrentados a otro sesudo estudio avalado por una ristra de citas. No es así: el apoyo bibliográfico existe pero se entremezcla con las propias reflexiones explicitándose solo en las notas bibliográficas anexas; las teorías, si bien profundas y algo complicadas a veces, se exponen de forma fluida, amena y llena de resonancias literarias.
Hay que distinguir entre este John Gray –filósofo especializado en política, de nacionalidad británica, nacido en 1948– y su homónimo, solo tres años más joven, natural del estado de Texas y cultivador de la autoayuda.
Según las teorías gnósticas, el ser humano no puede liberarse más que a través del conocimiento. Tanto estas como las tradiciones místicas (estoicismo, taoísmo, los monoteísmos en general) abogan por una libertad interior, al margen de la conciencia superficial que le arrastraría a elegir constantemente. Todo esto se acerca bastante al determinismo moderno, que al ligar al ser humano con sus  condicionamientos genéticos, lo convierte en mera marioneta colgada de los hilos biológicos. Solo a través de la ciencia (de nuevo, el conocimiento) llegaríamos a emanciparnos de las leyes naturales y perderíamos nuestra condición biológica como único requisito para alcanzar la libertad.
Esta liberación no estaría al alcance de la generación que se lo propusiera, la especie habría de evolucionar reinventándose a sí misma, haría falta crear una especie de homúnculo al estilo del Frankenstein que imaginara Mary Selley hace ya dos siglos, o del androide femenino creado por el francés Auguste Villiers de l'Isle-Adam en su misógina La Eva futura. Pero estas utopías, aunque los avances técnicos lograsen hacerlas realidad, no llegarían nunca a alcanzar el ser superior que desean ya que sus creadores transmitirían inevitablemente a su obra, junto con las cualidades, todos los defectos humanos.
Todo ello se encontraría condicionado por la cuestión, nunca resuelta, de si este mundo nuestro avanza o no hacia un propósito diseñado por una entidad superior (el buen dios que defienden las religiones y no demiurgo malvado e imperfecto), lo que avalaría la idea de progreso generada por el cristianismo y continuada por la actual mentalidad laica. Claro que otros sistemas fueron menos optimistas, los aztecas por ejemplo, apostaron por un caos originario, una maquinaria destructiva que podría paralizarse eventualmente aplacando a los dioses por medio de sacrificios humanos. Una forma de pensar que, desde nuestra perspectiva, nos puede parecer inhumana, pero, si reconocemos, para variar, que la humanidad se sigue matando, con otros procedimientos pero idéntica fruición, que, sin ir más lejos, el siglo XX ha sido pródigo en masacres por mucho que nos esforcemos en disfrazarlas y que el XXI lleva el mismo camino, concluiremos que, aunque nos esforcemos en identificar civilización y humanidad, nuestros genes contienen también barbarie y en proporciones bastante parecidas. Esto se debe a que “el ser humano es el único animal que busca sentido a su vida matando y muriendo por motivos ridículos”. Ni siquiera hay que recurrir a las guerras de religión: Occidente, interviniendo en civilizaciones de las que lo ignora todo con el insensato propósito de instaurar en ellas su idealizada democracia, lleva tiempo contribuyendo con toda su energía a propagar violencia y destrucción. De momento, en esta parte del mundo, los mass-media transmiten una sensación constante de alarma moderada que proporcionaría la estabilidad deseada por los grandes poderes. Aunque la tranquilidad que el ciudadano desea conlleva una perpetua intromisión en las vidas privadas, con la globalización desaparece el control vecinal que existía en las comunidades reducidas sustituyéndose por la vigilancia globalizada a cargo de gobiernos, empresas y hasta mafias, lo que conlleva una destrucción de la intimidad sin retorno posible.
La tecnología, además de observar, constituye un vehículo de transmisión insuperable, las redes sociales han conseguido poner en marcha todo tipo de movimientos . “Promocionadas como fuerzas unificadoras, las nuevas tecnologías de la comunicación se están utilizando como armas.”
Yendo más lejos, lo tecnológico podría dar un paso más y llegar a independizarse de nosotros. “Algunos creen que los ordenadores pronto pasarán el test de Turing y exhibirán una conducta inteligente que no se distinguirá de la de los seres humanos”. ¿Es posible esperar una nueva ola de adelantos tecnológicos en la que los seres biológicos se extingan para ser sustituidos por entidades cibernéticas? “Intentando rehacer el mundo a su imagen y semejanza, la humanidad está creando un mundo post-humano.” Gray plantea  la posibilidad de un escenario convulso, dominado por una maraña de virus informáticos.
No obstante, puede que esta incertidumbre conlleve algo bueno, que –en contra de los que abogan por la libertad que aporta el conocimiento– no saber lo que nos depara el futuro nos libere en lugar de esclavizarnos. Para ser verdaderamente libre habría que convertirse en marioneta, “… su mente común le proporcionará todo lo que necesite. En lugar de imponer sentido a su vida, se contentará con dejar que el significado venga y se vaya.” “Las Über-marionetas no tienen que esperar a poder volar para ser libres. Al no pretender ascender a los cielos, pueden encontrar la libertad cayendo a la tierra.”

jueves, 26 de enero de 2017

Elena Ferrante: Las deudas del cuerpo

Idioma original: italiano
Título original: Storia di chi fugge e di chi resta
Año de publicación: 2013
Traducción: Celia Filipetto Isicato
Este texto es una creación de Devoradora de libros y no está permitida su copia.Celia

Valoración: Muy recomendable

Antes de pasar a hablar de la novela en sí, un inciso: qué manía la de los editores españoles de cambiar los títulos de los volúmenes de la serie de Elena Ferrante:
  1. L'amica geniale > La amiga estupenda (bueno, no cambia tanto)
  2. Istoria del nuovo cognome > Un mal nombre (aquí ya la cosa tiene más calado, porque el original dice "apellido" y no dice que sea malo ni bueno)
  3. Storia di chi fugge e di chi resta > Las deudas del cuerpo (y esto ya me parece peor, porque es verdad que el sexo ocupa un lugar muy importante en la novela, pero hay muchos otros elementos que quedan ensombrecidos por ese título, y el original creo que trata mejor la tensión entre Lenú, que huye del barrio y de su pasado, y Lina, que se queda y hasta vuelve voluntariamente a él).
En fin, que probablemente detrás de este cambio e título hay criterios editoriales o comerciales que se me escapan, pero no me convencen. 

Y dicho esto, vamos al lío: tenemos entre manos el tercer volumen de la tetralogía, o de la novela en cuatro volúmenes, Dos amigas, de Elena Ferrante. En los dos volúmenes anteriores habíamos visto a las dos protagonistas pasar la infancia juntas, convertirse en adolescentes y dar sus primeros pasos en la edad adulta, con el descubrimiento del sexo, el matrimonio, la maternidad y el ascenso (y descenso) social. Al comienzo de este tercer volumen Lenú ya es Elena Greco, autora de una novela breve exitosa y algo escandalosa, a punto de casarse con un reputado académico florentino, mientras que Lina (o Lila) trabaja en una fábrica de embutidos en condiciones degradantes y convive con un hombre que no es su marido y con un hijo que no es de ninguno de los dos.

Como decía antes, el sexo ocupa efectivamente un lugar importante en la trama: estamos en la altura de mayo del 68, y Lenú (más que Lina) se replantea su forma de vivir la sexualidad, con su marido y con otros hombres; pero como también decía, hay otros elementos igualmente importantes, por ejemplo la política: son los anni di piombo en que los enfrentamientos entre comunistas y fascistas se recrudecen por momentos, y las dos protagonistas, cada una desde su posición vital, deben adoptar una posición al respecto.

De hecho, la tensión fundamental del libro creo que es la que plantea el título original: la que se crea entre quien consigue escapar, abrirse camino en el ámbito literario y ascender socialmente, y quien queda (hasta cierto punto voluntariamente) enredada en la vida brutal del barrio. Pero no se trata de una oposición binaria ni simple (positivo / negativo), porque ese ascenso de Lenú no es inocente ni definitivo: le provoca dudas sobre su propia valía; sensación de desarraigo y de inestabilidad por no pertenecer ni a un mundo ni a otro; culpabilidad por haber dejado atrás a su familia y amigos de la infancia; y un conflicto constante entre las expectativas generadas, y la realidad de un progreso que parece irse estancando.

Las deudas del cuerpo, como toda la serie, es un universo complejísimo de personajes que aparecen, desaparecen y vuelven a aparecer, tanto que a veces uno se pierde y tiene que pararse a pensar quién es quién; pero sin duda los dos personajes centrales, y la extraordinaria relación que las une (en la que hay amistad y admiración mutua, pero también envidia y recelo) la que soporta la narración. Como en el volumen anterior, quizás exista cierta repetición de temas y situaciones (personalmente, estoy de Nino hasta las narices, y quien haya leído las novelas quizás comparta este sentimiento conmigo), pero hay en cualquier caso una progresión o un adensamento de la trama y de los personajes que hace que se mantenga siempre la tensión y el interés.

Ya solo falta un volumen por leer para acabar la serie; esperemos que esté a la altura.
Este texto es una creación de Devoradora de libros y no está permitida su copia.

miércoles, 25 de enero de 2017

Jhumpa Lahiri: El intérprete del dolor

Idioma original: inglés
Título original: Interpreter of maladies
Año de publicación: 2000
Traducción: Gemma Rovira
Valoración: muy recomendable

Que un primer libro de relatos de una escritora por debajo de los 35 años ganara el Pulitzer debería sonarnos un poco más. Al amparo del éxito de novelas posteriores como La hondonada, Salamandra recupera esta colección de nueve historias, todas entre las 20 y 40 páginas, en una nueva traducción.
Y es esplendorosa.
Porque resulta ejemplar cómo Jhumpa Lahiri, con una prosa líquida, sencilla, directa, muestra en estas nueve historias cómo es la vida del inmigrante a Estados Unidos. Particularmente el procedente de eso que se llama el sub-continente indio
Los personajes de Lahiri pueblan distintos escenarios: el origen en Calcuta, el regreso para el viaje, puntual o de vacaciones, la estancia en el destino, su proceso de adaptación, su integración y los ajustes posteriores. Lahiri evita la inflamación. Muy de agradecer que no enfatice en esos asuntos que tantas migrañas me causan. La miseria que obliga al desarraigo y el moqueo de la nostalgia solo se interpretan aquí y es bueno que así sea. No hay que menospreciar al lector, a su capacidad de leer entre líneas y a su información del estado de este mundo de flujos migratorios. Esa es una primera gran cualidad de Lahiri y eso dota de unidad a estos relatos sin necesidad de recursos socorridos como las sutiles relaciones entre ellos. La cosa no va por ahí. Son como guiones que podrían ser novelas cortas presentadas con el doble de páginas y un tipo de letra más grande. Y las nueve serían muy notables. 
Hay de todo: la persona mayor que continúa refiriéndose a Calcuta como el hogar mientras todo a su alrededor ha cambiado. En el lado opuesto, la pareja joven tan integrada que ya empieza a generar una especie de psicología inversa. Los puntos intermedios, quienes comprenden que el arraigo será más fácil conservando ciertas tradiciones a base de adaptarlas o relegarlas al uso íntimo. Pero Lahiri es capaz de integrar todas esas estampas (incluyendo alguna mención a la dura vida en el lugar del origen y dibujando el panorama que acaba empujando al emigrante) y conseguir que el conjunto surja, majestuoso. Con lo que queda patente la entidad de esta obra. No se trata de ir contando anécdotas en torno a las cuales, a base de decorarlas, se construye algo más sólido. El intérprete del dolor está meditado, no es una mera serie de relatos sino el resultado satisfactorio de una intención concreta. Con personajes de calado e, insisto, sin apelación a lo obvio, todo lo contrario, con hallazgos, como el del personaje del relato que da título al libro, tan originales como consistentes. El típico libro que uno toma sin demasiadas expectativas y que acaba de leer convencido de haber descubierto a una autora muy interesante, explicándonos cosas de ese mundo que no es el nuestro pero, en muchos casos, está muy cerca.

martes, 24 de enero de 2017

Mijail Saltykov (Schedrín): La familia Golovliov

Idioma original: Ruso
Título original: Господа Головлёвы
Traducción: María García Barris
Año de publicación: 1875-1880
Valoración: Muy recomendable

Hay que tener muy mala pata para ser ruso, dedicarte a esto de la escritura y que te toque ser coetáneo, entre otros, de Tolstoi, Dostoyevski, Gogol, Chejov o Turguenev. Porque la sombra de estos auténticos monstruos de la literatura es más que alargada. Y es posible que esa sombra haya hecho permanecer en el más absoluto de los olvidos a autores como Schedrín, cosa que, tras leer "La familia Golovliov", me parece sumamente injusta.

Es "La familia Golovliov" una novela muy rusa, muy decimonónica. Ambientada en los años anteriores y posteriores a la abolición del régimen de servidumbre (1861), se trata de una novela psicológica con aspectos de crítica social que narra el lento e irreversible deterioro y descomposición de una familia, los Golovliov, y de una clase social, la de la pequeña nobleza campesina.

En el caso de los Golovliov, la familia está marcada por tres rasgos fundamentales:  la ociosidad, la incapacidad para realizar cualquier tipo de trabajo y la excesiva afición por la bebida. Estos rasgos serán causa de la superficialidad y vacuidad que dominan los pensamientos y acciones de los personajes.

El único personaje que trata de oponerse a ese destino familiar será la madre, la avara y mezquina hasta extremos insospechados Arina Petrovna Golovliovo, verdadero motor de la familia, manejadora de los negocios y propiedades de la misma (llega a poseer hasta 4000 almas), pero incapaz de transmitir ese carácter a sus descendientes, salvo en lo referente a avaricia y mezquindad. Frente a ella, su esposo Vladimir, de carácter desordenado y escandaloso, está completamente fuera de la vidad social y familiar.

Esa descendencia está formada por cuatro hijos, dos nietas y dos nietas, ocho seres absolutamente infelices. De sus hijos, Porfiri (el sanguijuela, el Judas) será el heredero de la fortuna familiar y del carácter de Arina y será, además, el principal protagonista de la segunda parte del libro. El resto de los hermanos, necios algunos, absolutamente abúlicos otros, infelices todos, irán sucumbiendo a las vicisitudes de la vida y a su incapacidad para afrontarlas.

Otro tanto ocurre con los nietos y nietas, especie de contrapeso en la novela respecto a los protagonistas de la generación anterior, que tratan de romper el círculo en el que está envuelta la familia, de huir hacia una libretad apenas entrevista, pero a los que el peso de la educación recibida y la superficialidad y vacuidad de la que hablábamos conducirán a un destino trágico.

Por tanto, es "La familia Golovliov" es un inventario de seres en plena liquidación, una gran novela, densa, oscura y trágica, con ecos de Gogol, por las coincidencias temáticas con Almas Muertas y por la ironía con que retrata a los personajes, y de Dostoyevski, por esa naturaleza casi autodestructiva de sus atormentados protagonistas. Una novela que, pese a las inevitables comparaciones, posee por sí sola la suficiente fuerza como para ser considerada un clásico a tener en cuenta.

lunes, 23 de enero de 2017

Ian Manook: Yeruldelgger, muertos en la estepa

Idioma original: francés
Título original: Yeruldelgger
Año de publicación: 2013
Traducción: José Fajardo González
Valoración: entre recomendable y está bien

Comentaba yo en cierta reseña que ya parece no quedar un solo rincón de este nuestro planeta que no haya servido de ambientación para la correspondiente novela negra o de misterio. Y no me refería sólo a París, Londres, el Baztán, Cárcar... o cualquier lugar de la geografía navarra, en realidad; de hecho, la "pandemia" (benigna, que nadie se me enfade) parece tener una mayor incidencia en toda esa parte del globo  donde hace un frío que pela: ¿Acaso hay novela negra en Islandia? La hay. ¿en las islas Hébridas? También. ¿En Siberia-Gasteiz? ¡Por supuesto! Lo dicho. para encontrar un lugar original y aún virgen, un escritor novato en el género  debería irse... qué sé yo, a Mongolia, por lo menos, ¿no?

Pues no. También la Mongolia Exterior ya ha sido hollada por la ficción criminal (por cierto, siempre me ha resultado inquietante, en el plano existencial, que haya una Mongolia Exterior y otra Interior...): aquí tenemos esta novela, protagonizada además por personajes mongoles, aunque escrita, eso sí, por un francés, aun de exótico nombre, Ian Manook -en realidad, Patrick Manoukian, que tampoco está mal-; Yeruldelgger es un comisario de la policía de Ulan Bator que se encuentra al mismo tiempo con dos casos aparentemente inconexos: una niña enterrada malamente en medio de la estepa, varios años atrás, y unos ciudadanos de la República Popular China asesinados en lo que parece un salvaje crimen de tintes satánicos. La trama se va enredando cada vez más, como mandan los cánones, y así tenemos la oportunidad de encontrarnos con nómadas que ven C.S.I Miami, bandas de neonazis mongoles, monjes guerreros que le darían para el pelo a los de Shaolin, niños que viven en las cloacas de la capital -aunque en realidad no son cloacas-, potentados y preprotentes coreanos, agentes de los servicios secretos chinos... en suma, todo un festival.

Bien, confieso que hasta la fecha, mis conocimientos sobre el bello país mongol se reducían prácticamente a cero, por lo que , desde luego, no estoy en condiciones de dictaminar si la curiosa mezcla de exotismo (para nosotros los occidentales, claro), tradición y la más prosaica modernidad globalizada se corresponde con la realidad o no. He de suponer que sí, pues monsieur Manook parece un buen conocedor de ese país. Ahora bien, entre tanto el lector no mongol trata de dilucidar que hay de cierto en ese potpourri que sirve de marco a la novela, lo que también hace él es endiñarnos toda una serie de tópicos del género, como quien no quiere la cosa: el consabido poli rebelde, encallecido aunque carismático, atormentado por su pasado pero de corazón noble, su jefe incompetente y arribista; sus compañeras -en este caso la hermosa inspectora Oyun y la aún más bella forense Solongo-, derretidas ante las viriles cualidades del protagonista; los habituales polis corrompidos, matones sin cerebro, simpáticos secundarios, etc... en fin, que podríamos perfectamente encontrarnos ante un polar que se desarrollase en Marsella, Los Ángeles o Madrid. O incluso ante el argumento de una película protagonizada por Bruce Willis o Clint Eastwood (en sus tiempos mozos).

Aún así, hay que reconocer que la novela, además de ser de lectura fácil, que siempre es de agradecer -quizás se haga un poco larga en algún momento, no obstante-, resulta lo suficientemente variada y entretenida como para dejar un buen sabor de boca y cierta curiosidad sobre el país donde se desarrolla, cuando menos, al final habremos aprendido cual es la manera correcta, según la tradición, de entrar en una yurta mongola... Después de todo, nunca se sabe cuando nos podrá  hacer falta tal conocimiento.

domingo, 22 de enero de 2017

Bruce Springsteen: Born to Run

Idioma original: inglés
Título original: Born To Run
Año de publicación: 2016
Valoración: imprescindible para fans

Según nos cuenta el propio Bruce Springsteen, la idea de hacer un libro autobiográfico le surgió tras su actuación en la SuperBowl del 2009. La magnitud del espectáculo le sorprendió hasta tal punto que se propuso escribir un libro de memorias. El resultado de este trabajo es "Born To Run", donde de forma autobiográfica nos narra lo que ha sido su vida y obra, desde la infancia hasta la fecha de publicación del libro.

Siguiendo un orden cronológico, el músico empieza ya en las primeras páginas a explicarnos su infancia y entorno familiar de raíces italianas e irlandesas. Viviendo en una zona humilde, hijo de clase obrera y trabajadora, las capacidades económicas familiares eran muy limitadas. Además, la difícil relación paternal debido a la incompatibilidad de caracteres y a la personalidad del padre (de carácter frío, distante, estricto y con problemas con el alcohol) incidiría profundamente en la personalidad de Bruce forjando un carácter fuerte aunque, a la vez, con grandes carencias emocionales cuyos efectos acabarían haciendo mella a posteriori.

Con este punto de partida, Bruce Sprinsgteen nos hace partícipes de toda su vida y nos detalla su crecimiento como persona y como músico a la vez que nos explica la gestación de cada uno de los álbumes. Nos habla de esos difíciles años de infancia; de sus inicios como músico; de cómo teniendo él 19 años sus padres se trasladaron a California y se quedó sin un lugar donde vivir. En ese momento fue consciente que él era todo lo que tenía para salir adelante, no solo en el mundo de la música sino en la vida. Teniendo muy claro donde quería llegar, su confianza en él mismo y en su puesta en escena era lo que haría de él ser un músico de renombre. A partir de ahí, a la vez que nos va narrando divertidas anécdotas vividas, nos va contando la elaboración de cada uno de sus discos, especialmente el detalle y las dificultades de la grabación de Born To Run, el disco que lo lanzaría al estrellato y que acabaría suponiendo una línea divisoria entre lo que fue la vida adolescente de amor y libertad y la madurez de su vida posterior. Recorriendo sus discos de forma paralela a su vida nos explica qué pretendía con cada uno de ellos, qué buscaba y cómo se sentía en el momento de crearlos. Cómo conoció a cada uno de los personajes clave en su vida, sus idas y venidas con la E Street Band y sus roces con alguno de los miembros por su autoridad y por querer hacer las cosas a su manera. Cómo creció como músico. Pero también cómo, justo cuando estaba en la cima, llega la caída. Problemas emocionales por tanta exigencia hacia uno mismo; problemas familiares de la infancia que vuelven del subconsciente y de una vida esculpida a modo de self-made man. Aflora el lado oscuro de la vida y la depresión. El egocentrismo y el narcisismo aparecen en su vida junto con una gran tendencia al aislamiento hasta que llega la recuperación de la mano de su mujer y la paternidad. Capítulos finales donde nos habla desde la madurez sobre los hijos, la responsabilidad y la relación con sus padres en sus últimos años, pero también sobre la parte más amarga de su vida con  graves episodios de depresión que le han perseguido durante mucho tiempo, tras toda una vida de lucha, esfuerzo y con el lastre de una infancia marcada por el carácter autoritario de su padre. 

Este libro te permite ser consciente de cómo la música y las letras de Bruce Springsteen acompañan su vida, la de los habitantes de su país, siempre buscando aquel nexo de unión entre su música y el estado de la sociedad del momento. Vida y obra van de la mano, buscando la identificación entre ambas. En sus 50 años de trayectoria musical, vemos cómo sus canciones acompañan los acontecimientos que ocurrieron en su país: la era post-industrial, la lucha de la clase obrera y su pérdida de capacidad económica, el racismo, la guerra del Vietnam y sus consecuencias, el atentado en el WTC de NY y la caída de las Torres Gemelas, la inmigración. Mención especial al capítulo dedicado a la E Street Band, el gran grupo que acompaña al Boss en sus giras. Capítulos finales dedicados a Clarence Clemons, Big Man, y el duro golpe que supuso su muerte para Bruce. Todo esto explicado por él mismo, en un libro imprescindible para conocer qué hay detrás de este gran artista y de cada uno de sus discos.

Cabe decir que quienes sean poco aficionados a la música del autor no encontrarán en el libro mucho a destacar pues la prosa es simple y tampoco encontrarán elementos que les animen a la lectura. En cambio, los que sean fans sí disfrutarán con el libro recorriendo la evolución del artista, viendo sus motivaciones, sus porqués y conociendo de primera mano su personalidad así como anécdotas variopintas y experiencias vividas. 

Parece que la vida ha sido un largo y gran viaje para Bruce Springsteen. Somos afortunados por haber tenido la suerte de acompañarle a través de sus canciones y, al final, a medida que uno va avanzando en el libro, no puede evitar tener la sensación que leyendo, escuchando sus palabras, vuelve a aquella habitación de su adolescencia donde en compañía de sus amistades cerraba los ojos y se dejaba llevar por las notas de su guitarra y la música de su legendaria E Street Band. 

Tal y como afirma Bruce en la canción Thunder Road: "I've got this guitar and I learned how to make it talk". Él nos habla a través de su música y esta autobiografía es un lujo para todo aquel que ha pensado alguna vez, escuchando sus discos, que aquello era lo mejor que había oído nunca en su vida.

Nota: Podéis encontrar una reseña del disco The River en nuestro blog hermano UnDiscoALaSemana

sábado, 21 de enero de 2017

Colaboración: La esquina del mundo de Mylene Fernández Pintado

Idioma original: español
Año de publicación: 2011
Valoración: Recomendable

En esta, su segunda novela, Mylene Fernández Pintando nos regala una historia alejada del referente inmediato de la Revolución Cubana. Para tratarse de una narración situada en La Habana contemporánea, La última esquina es un poco rara. No hay en ella descripciones minuciosas sobre la “excepcionalidad socialista”, tampoco un didactismo exotista para lectores ávidos por recrearse en lo que no viven. Son precisamente estos rasgos originales, los que producen la atmósfera intimista de la narración y el sentido de un universo familiar o común que excede de los límites de la isla. Los dramas afectivos que se escenifican podrían suceder en Caracas, Estambul o Maputo. Como si la propuesta de esta novela hubiese presentido el fin de la excepcionalidad cubana en la política inmigratoria estadounidense, diría que el sentido de familiaridad está dado por la condición de cualquier individuo o comunidad de lo que la narradora refiere varias veces como “Tercer Mundo”. De allí que los dilemas centrales son los de la emigración: las disyuntivas de irse o quedarse, de aventurarse hacia lo nuevo y prometedor o bregar con las dificultades de lo conocido,  de enfrentar la posibilidad del fracaso y sufrir la nostalgia, o refugiarse en “esa esquina del mundo” precaria que es el propio país.

Marian es una tímida profesora de Lengua Española de la Universidad de La Habana que tras la muerte de su madre, le suceden un par de cosas que la descolocan un poco: debe escribir el prólogo del poemario de un jovencísimo escritor, Daniel, del que termina por enamorarse y, es ascendida a Jefa de Cátedra. Acostumbrada a una vida discreta  de rutinas y pocos amigos,  su relación con Daniel la lleva a experimentar emociones que abarcan la vergüenza por el qué dirán sobre la disparidad de edades de la pareja, la felicidad del amor correspondido, la ansiedad provocada por los repetidos desencuentros, la pasión compartida por la literatura y la asunción consciente  de un lugar propio en el mundo.  Mientras Daniel fantasea con la intensidad y el glamour de una vida como escritor en Europa, Marian apela por una vida con minúsculas en la casa de su infancia. Alrededor de ambos gravitan otros personajes que también confrontan los pros y contras de irse o de quedarse y hay incluso lo que viajan y vuelven.

Aunque la novela muestra una pluralidad de puntos de vista sobre el tema de la migración, repite muy sutilmente cierta apuesta ética por los que se quedan que es bastante común en la literatura cubana.  Es algo que revela el modo en que la distancia frente a la isla se sigue ficcionalizando más como carencia que como ganancia. En ese sentido, la hondura que se alcanza en este sencillo y honesto relato reside en un sentido vital arraigado al espacio nacional que, sin embargo, está distanciado del mero patrioterismo. Para aquellos que estén buscando moralejas, ideologías altisonantes y eventos exuberantes que diferenciaban radicalmente “lo cubano” de sus pares latinoamericanos, esta, con seguridad, no es la obra adecuada.

Firmado: Magdalena López

viernes, 20 de enero de 2017

Reseña Interruptus. Robert Galbraith: El gusano de seda

Idioma original: inglés
Título original: The silkworm
Año de publicación: 2014
Traducción: Gemma Rovira
Valoración: Repelo Muggletum

Mirad: antes de entrar en materia no puedo evitar sumirme en una pequeña reflexión: ¿por qué, si Robert Galbraith es un sinónimo de J.K. Rowling, esa circunstancia está siendo divulgada, de hecho, es la primera frase en el perfil del autor en la solapa? ¿a qué jugamos? ¿a alter-egos, a antifaces que apenas le cubren a uno la cara pero dan el morbillo de ocultar los rasgos? Es obvio que J. K. Rowling no necesita dinero, pero ¿es que la agobia la inseguridad de obtener el mismo éxito en otras voces, en otros ámbitos? Puede que sea una cuestión de ego, puede (oh, me encantaría este concepto) que su pulsión creativa sea tan intensa que considere injusto (cualquiera que escriba aunque sea una línea en un comentario debería sentirse así) dejar que el mundo ignore lo que pasa por su cabeza. No sirva de crítica: sirva este comentario para compartir mi extrañeza. Con su fortuna, con su influencia, podría haber mantenido su anonimato y ver si este tal Galbraith pudiera ser, por puro mérito literario, un triunfador. Puede que sea su caché, y que la editorial haya necesitado recurrir a filtrar el dato por si el libro (como otras decenas de miles) pasara desapercibido.

Soy J. K. Rowling y voy a escribir uno (ya van tres) de esos libros que van a alejarme de ese estereotipo que me ha hecho inmensamente rica, voy a demostrarle al mundo que soy válida en otro registro. Pero sin pasarme: sé que nadie se creerá una nueva guisa demasiado sofisticada. No seré DeLillo ni Pynchon, tampoco Welsh o Amis. ¿Y si soy la nueva Stieg Larsson?

Bien; esto es un hándicap. Es un error esa elección. Puede que sea lo que le pide el cuerpo. Más libre que ella, más rica que sus editores y que muchísima gente, esa es una elección libre pero que no la va a llevar a los niveles de Harry Potter. Como si no fuera capaz de ser escritora para adultos, cosa que les pasa a unos cuantos, y no pasa nada. Comtadmelo a mí: soy padre de dos potterheads. Que no se tomarán nada bien que yo declare tan contundentemente que, fuera de su hábitat natural, Rowling/Galbraith se muestra tan poco convincente que nada me empuja a, superadas mis 70 potestativas páginas de oportunidad a un libro, tener la mínima voluntad de adentrarme a las que restan, que son más de 400. Sí: sin el respaldo del nombre, esta novela, de haberse publicado, sería carne de cajón de rebajas, de mesa de remate a 5 euros y de estante olvidado de librería de antiguo. No lo toméis, incondicionales, como un sacrilegio. Si en la vida uno tarde o temprano ha de comprender qué es lo que sabe hacer bien.
Y algo similar debe haber interpretado la autora. Después de varios años, parece que la saga va a contar con algunas entregas adicionales.

jueves, 19 de enero de 2017

Ismaíl Kadare: La muñeca

Idioma original: albanés
Título original: Kukulla
Traductora: María Roces Gonzále
Año de publicación: 2015
Valoración: está bien 

Ismaíl Kadare es uno de esos escritores que aparecen siempre en las quinielas del Nobel; todos los años está en mi lista personal, por lo menos, y me parece que sería un gran candidato, aunque quizás consideraciones políticas (su posición dudosa en relación con la dictadura de Hoxhá) le alejen del Premio. Ya ganó, mientras tanto, el Premio Príncipe de Asturias, lo que le valió unos comentarios poco simpáticos por parte de Sánchez-Dragó que dejaron en ridículo... a Sánchez-Dragó.

Pero a lo que iba: Ismaíl Kadaré es un gran escritor, de la talla de los más elegantes y sorprendentes narradores contemporáneos; quizás por eso me ha decepcionado un poco esta novela / memoria, en la que se notan algunos de los ragos personales del escritor, pero a la que le falta, creo, algo de poso y desarrollo.

Esta obra narra una serie de episodios en la vida de la familia del escritor (hasta qué punto sean episodios reales o novelados no lo sé, y tampoco sé si importa mucho), empezando por el matrimonio improbable entre sus padres, de familias enfrentadas: los Dori y los Kadaré. A este matrimonio siguen largos años de enfrentamiento larvado entre la madre ("la muñeca") y su suegra, con el padre como juez que nunca llega a dictar sentencia sobre el conflicto; y después saltamos a algunas escenas de la juventud del escritor, sus primeros éxitos, sus inseguridades y su arrogancia infantil, siempre con la figura de la madre como eje estructurador (aunque sutil) del relato.

Como decía, en La muñeca encontramos algunos rasgos que son típicos de la obra de Kadaré: los ambientes misteriosos de una Albania medieval y contemporánea al mismo tiempo; la ambigüedad con la que retrata personajes y situaciones, en particular la figura de "la muñeca", de la que no llegamos a saber si es tan frágil o tan ingenua como pretende aparentar; o la forma aparentemente espontánea, laberíntica que adoptan los textos de Kadaré (y en esto me recordaba particularmente a El accidente).

Y sin embargo, como también decía, me parece que esta es una obra pequeña, en extensión y en profundidad, que podría formar un capítulo de un libro más extenso de memorias, pero que tomado por sí solo no ha terminado de satisfacerme. Es un libro que apunta temas, personajes y anécdotas, pero no acaba de desarrollarlos: no hay duda de que el padre, "el gran Reformador" que está siempre planeando obras en la casa familiar, o la suegra, o la propia "muñeca", podrían haber dado origen a muchas más páginas divertidas, inquietantes o melancólicas. Pero quedan en cierto modo truncados, porque los vemos aparecer en el libro, y ganar consistencia, pero luego desaparecen y el texto pasa a otra cosa, a otros ambientes, a otros temas.

No cabe duda de que unas memorias de Kadaré serían un libro que haría salivar a muchos, entre otras cosas porque sería la ocasión para que el escritor diese su versión sobre los años de comunismo y dictadura en Albania. En ese sentido, La muñeca puede ser un aperitivo o un teaser (como se dice ahora). Habrá que esperar para ver, si los hay, los futuros desarrollos de estas memorias posibles.

También de Ismaíl Kadaré en Un libro al día: El cercoAbril quebradoEl palacio de los sueñosEl accidenteRéquiem por Linda B, La pirámide

miércoles, 18 de enero de 2017

Pedro Ugarte: Nuestra historia

Idioma original: Español
Año de publicación: 2016
Valoración: Muy recomendable

Un libro de relatos de un escritor de Bilbao titulado "Nuestra historia"... ¿Estamos ante otro libro sobre "el conflicto vasco", sobre ETA, los GAL o la madre que los parió? Afortunadamente, ¡NO!

Estamos ante lo que podría ser mi historia, tu historia, la historia de tu vecino del quinto izquierda, la historia de cualquiera de nosotros siempre (o preferentemente) que el sujeto protagonista de la historia tenga entre, pongamos, 35 y 50 años.

Porque los relatos que componen "Nuestra historia" hablan de personas atadas y agobiadas por hipotecas de todo tipo (obviamente, la hipoteca del piso, pero también hipotecas familiares, laborales, conyugales, etc), de personas en un equilibrio precario en casi todos los ámbitos de su vida, de los miedos de una generación (al fracaso, a la pérdida de algo, aunque sea tenue, a lo que aferrarse), de sucesos cotidianos que le ocurren a tipos corrientes, unos sucesos aparentemente anodinos, pero que ocultan o velan algo más profundo...

Diez relatos con una temática común, como ya hemos dicho, y con un protagonista que en todos ellos se llama Jorge, dando a entender que cualquiera puede ser uno de esos Jorge y a que cualquier Jorge le puede ocurrir lo que sucede en cualquiera de los relatos. Me resulta difícil creer que alguien que lea el libro no se sienta identificado con uno solo de los relatos de "Nuestra historia".

Diez relatos escritos con un lenguaje muy cuidado, de una manera "clásica", con los que Ugarte demuestra que no son necesarios sorpresas finales, golpes de efecto ni nada por el estilo para hacer buenos cuentos. "Solo" con la vida que pasa ante sus ojos y una mirada serena y lúcida es suficiente. ¡Qué fácil parece!

De los diez relatos, me quedo con los más breves. El comienzo es de lo más prometedor. "Días de mala suerte" y "Verónica y los dones" ponen el listón muy alto. Parece que Ugarte hubiera gastado toda la pólvora en estos relatos. Pero nada de eso. Aunque los tres siguientes relatos no llegan, en mi opinión, al nivel de estos dos, no hay ninguno prescindible. De hecho, la segunda mitad del libro, desde "Mi amigo Bóhm-Bawerk" en adelante, vuelve a estar, en general, a muy buen nivel, con mención especial para "El hombre del cartapacio".

Sé que estamos casi a comienzos de 2017, pero tengo claro que "Nuestra historia" estará, seguramente, en la lista de mis mejores lecturas del año. Ahora, ¿por qué no ha aparecido en casi ninguna de la miles de listas de "lo mejor de 2016"?

También de Pedro Ugarte en ULAD: El país del dinero

martes, 17 de enero de 2017

Joyce Carol Oates: Rey de Picas

Idioma original: inglés
Título original: Jack of Spades. A Tale of Suspense
Año de publicación: 2015
Traducción: José Luis López Muñoz
Valoración: está bien

Vamos a realizar un ejercicio de memoria literaria, amigos y compañeros ULADianos: ¿de qué escritor creéis que puede ser el siguiente argumento?: un exitoso autor de novelas de misterio mainstream escribe también otras más "cañeras" utilizando un pseudónimo, hasta que comienza a plantearse dejar de hacerlo, momento en el que ese pseudónimo parece cobrar vida propia y a interferir en la vida del escritor real. No, Koldo, no es de Proust, vaya idea... ¿Qué dices, Santi? ¡No, hombre, no... menuda obsesión con Murakami! ¿A nadie se le ocurre algo más plausible? A ver: oigo una voz que llega desde la lejanía... parece la de nuestra añorada Izas... ¿Cómo dices? ¡Exacto, gracias, Izas; sabía que podía confiar en ti: es el argumento de una novela de Stephen King! Por concretar, es el de La mitad oscura, una de las más interesantes, en mi opinión (aunque tampoco soy un experto) del autor de Maine y que escribió, precisamente, a raíz de su renuncia al pseudónimo que utilizaba, Richard Bachman. Pues así es también en esta novela de Joyce Carol Oates el inicio, al menos, de la trama, aunque luego cambie con respecto a la de King. De hecho, la cosa se complica cuando aparece una lectora chiflada de los libros del escritor que...

_ ¡Espera, esa sí que me la sé: es Misery!

_ Sí, bueno, también sale aquí algo que tiene que ver con Misery, aunque la novela no va por ahí... pero es cierto que las referencias a Stephen King son constantes desde la primera página, hasta casi convertirlo en un personaje más... Incluso se diría que Oates se trae bastante coña marinera cierto juego metaliterario a su costa (de hecho, aunque ignoro cuales son las relaciones personales entre ambos autores norteamericanos, casi parece que Rey de Picas constituye una especie de broma privada entre ambos. "¡Oye, Steve, te apuesto lo que quieras a que soy capaz de escribir una novela de las tuyas mejor que tú, incluso a partir de uno de tus argumentos!" "No te lo crees ni tú, Joyce... venga, vale, y el que pierda paga el six-pack de Miller que nos estamos bebiendo..."). Por lo demás, la sorna de Oates no se limita a sus referencias a colegas literatos reales -no sólo King- , sino que se ceba, a lo largo de toda la novela, en el protagonista, Andrew J. Rush, como ya he mencionado un exitoso autor de novelas de misterio "blanditas", esposo, padre y ciudadano ejemplar -o así se ve él mismo-, adalid de la corrección política y de la tranquila vida campestre, pero que parece ocultar un Mr. Hyde en su interior.

Y hasta aquí puede leer (es decir, escribir) para no estropearle la trama a nadie. Simplemente, debo avisar que se complica bastante... aunque tal vez no tanto como sería de desear. Me explico: la novela está escrita con la eficacia y hasta excelencia estilística que cabe esperar de tan insigne autora. Bien. La trama, aun no partiendo, ya digo, de un presupuesto original suyo, se va complicando de forma gradual, e incluso a su favor hay que decir que Oates sabe cómo introducir esas "complicaciones" de forma sutil, sugiriendo de manera exquisita lo que luego va a ir ocurriendo a lo largo de la historia; estupendo, también... Pero llega un momento en el que, quizás debido a la idea de mantener la narración dentro de los límites de una novela corta, la autora se decide por el camino más obvio, por no decir "fácil" (este adjetivo, con todo el entrecomillado del mundo), hurtando a los lectores la posibilidad de disfrutar de todo un novelón del género de suspense o thriller psicológico que podía haber sido este libro y limitándose a dejarlo en una especie de divertimento metaliterario, un guiño cómplice hacia sus colegas escritores y a los lectores más avisados. Porque, eso sí, lo "metaliterario" está presente en todo momento en esta novela y no sólo como referencia a otros autores o libros, sino con la inclusión de temas cuyo mayor desarrollo quizás habría tenido su interés: las vicisitudes de la creación literaria, el peligro de caer en el plagio, la dislocación personal que puede suponer dedicarse al oficio de escritor, etc...

No conozco tan bien la obra de Joyce Carol Oates (y a ver quíén: 50 novelas, 400 cuentos, no sé cuántos libros de otros géneros...) como para saber si sus lectores habituales estarán complacidos o decepcionados con esta novela. A mí me ha dejado más bien tibio. Ahora bien, estoy dispuesto a insistir con esta autora, una de las candidatas habituales al Nobel, a ver si cuando se lo den me pillan siendo ya un experto y puedo lucirme... Aunque, entre nosotros, si yo fuese el mandamás de la Academia Sueca de marras, a quien se lo concedería sería a Stephen King, ¡que eso sí que sería un puntazo! ; )


Otras obras de Joyce Carol Oates reseñadas en Un Libro Al Día: Puro fuegoViolación: Una historia de amor

lunes, 16 de enero de 2017

Stephen Witt: Cómo dejamos de pagar por la música

Idioma original: inglés
Título original: How Music Got Free
Año de publicación: 2015
Traducción: Damià Alou
Valoración: muy interesante

Entre pagar 18 o 20 euros por un CD que, a lo mejor, acaba no gustándote del todo, o bajártelo gratis para oírlo mientras decides dejarlo morirse o no en los abismos de un disco duro no parece haber color. Entre oír una tras otra las canciones que más te gustan de unos cuantos artistas o tragar una tras otra canciones de relleno porque el artista de turno quiere demostrar que es capaz de agotar los 74 minutos de un CD metiendo lo que sea (silencio, remezclas, versiones, descartes, demos) tampoco hay demasiada duda.
El título del libro lo dice: una serie de hechos lo hicieron posible.
Todo ello tiene unos cuantos responsables, claro. Y hay que señalarlos y echarles la culpa de todo: de tiendas cerradas y pérdida de puestas de trabajo y deterioro de la calidad y confinamiento de la música (ese arte sagrado que expresa lo que el silencio no puede expresar y bla bla bla) a mero fondo sonoro útil para cualquier otra actividad. Ese proceso no se gestó en poco tiempo ni en un solo lugar. Una vez la cosa fraguó, fue rapidísimo, claro. Dejad la puerta del supermercado abierta y decidle a la gente que entre y tome lo que quiera sin pagar. Claro que fue rápido, y llámese eMule o Kazaa o BitTorrent o Megaupload el fenómeno de las descargas ilegales se expandió y el golpe asestado es un golpe del que la industria del entretenimiento no va a reponerse. 
Stephen Witt sitúa tres escenarios para esta crónica/reportaje que se lee, no es broma, como una especie de novela de suspense. El tecnológico, con Karlheinz Brandenburg, ingeniero alemán que lucha contra sus competidores por imponer su standard de compresión de archivos sonoros, aquel que garantice máxima fidelidad con menor tamaño de fichero a almacenar o transportar por la red. Triunfando: mp3 no sé si la RAE lo habrá aceptado, pero buscadme al guapo que no sabe qué es. El empresarial, con Doug Morris, un ejecutivo voraz por el cobro del bonus y de las stock options que cierra el círculo: gestionar una empresa de forma que él pueda obtener el provecho que necesita. A cualquier precio, y por supuesto el factor calidad artística es un obstáculo fácilmente evitable. Y el mundano, con Dell Glover, operario en la cadena de distribución de CDs que descubre una buena manera de ganarse un sobresueldo: filtrar las novedades de forma que estén disponibles en la red antes que en las tiendas. Un trabajo adictivo y casi teñido de romanticismo. El Robin Hood que democratiza el acceso al arte. Cualquiera  sabe de sobra cuál es el destino de cada uno de estos factores y Witt se guarda muy hábilmente de emitir o inducir un juicio de valor o una opinión, porque por mucho que nos quejemos sabemos cuál es el resultado: sólo un obsesivo de la nostalgia puede afirmar que la música no se disfruta actualmente en MP3, AAC u OGG. Sólo un snob insoportable puede pensar que era mejor un mundo con la gente gastándose su poco dinero en enriquecer a tipos como Morris o conseguir que Madonna o las stars de turno hicieran más grandes y ostentosas sus mansiones con piscinas en forma de riñón.
Los efectos colaterales de ello todo el mundo parece aceptarlos tranquilamente. Las compañías han sido avariciosas y eso llamado mercado que justifica desde los desahucios hasta el ostracismo para muchas buenas iniciativas les ha propinado un uppercut. La tecnología se ha llevado por delante incluso a quienes pretendían dosificar sus hallazgos. Witt triunfa gestionando los tempos y parece ser capaz de escribir con igual maestría de la deriva de los continentes o del devenir de la liga de fútbol. Uno de los ensayos más fascinantes sobre los cambios bruscos a los que nos ha llevado la tecnología, y cómo nos hemos adaptado tanto que ya no concebimos el mundo sin ellos. 

domingo, 15 de enero de 2017

Siri Hustvedt: El hechizo de Lily Dahl


Idioma original: inglés
Título original: The Enchantment of Lily Dahl
Año de publicación: 1996
Traducción: Gian Castelli Gair
Valoración: recomendable para fans

Escritora de amplia riqueza cultural y multidisciplinar, con grandes intereses que abarcan no sólo la literatura sino también el arte y la psicología, Siri Husvedt mantiene a lo largo de su obra ciertos elementos ya característicos en ella. Así, tal y como ocurría en la anterior (y primera) novela de Siri Hustvedt "Los ojos vendados", las inquietudes principales de la autora siguen girando alrededor del comportamiento humano en lo tocante al deseo y al misterio existente en las relaciones entre personas, añadiendo pinceladas (y nunca mejor dicho) de tipo artístico.

En el libro que nos ocupa, la autora nos ubica en Webster (Minnesota), un pequeño pueblo en cuyo bar trabaja Lily Dahl, una joven camarera de carácter fuerte, luchador y atrevido. Sin mucha más distracción que el chismorreo y la habladuría, la vida sosegada, tranquila y monótona de los habitantes del pueblo se ve alterada por la llegada de Edward Shapiro, un artista de Nueva York que llega al pueblo para elaborar una obra pictórica algo particular. La obra consiste en la realización de retratos que contienen las historias personales de los modelos expuestos en los cuadros. Para poder pintar los lienzos, el autor necesita conversar durante horas con las personas a retratar para poder plasmar sobre la tela los sentimientos que se albergan en su interior y su auténtica personalidad. Asimismo, además del propio retrato, el autor pinta en el cuadro pequeñas viñetas con la historia de esa persona. De esta manera, diferentes habitantes del pueblo pasan ratos conversando con el pintor (conversaciones de las que se nos mantiene al margen) y empiezan a surgir una serie de rumores y misterios que copan el primer lugar en los chismorreos de sus habitantes.


Narrada desde el punto de vista de la joven Lily, la autora nos descubre como el carácter reservado de Ed despierta sus sentimientos y como se ve atraída no únicamente por su presencia sino por su carácter misterioso. Este hecho provoca un cambio en su personalidad  y actitud respecto a su propia vida de manera que empieza a cuestionarse su forma de afrontarla. Pero la aparición de Ed y sus retratos no únicamente afectan a Lily sino que, de igual manera, provocan la alteración de la vida cuotidiana del resto de los habitantes de forma que empiezan a sucederse un conjunto de situaciones extrañas donde se ven implicados de una manera u otra ya que el deseo, los celos y la personalidad extraña de alguno de los habituales clientes del bar se hacen presentes en la historia. Así, empezamos a descubrir las rarezas y detalles de ellos en una novela con cierto punto macabro, donde las escenas oníricas y visiones sufridas aportan misterio y oscuridad a la historia.


Al analizar esta novela en relación con el conjunto libros de la autora, los lectores que cuenten con Siri Hustvedt entre sus autoras favoritas sabrán que hay elementos de su literatura que son recurrentes a lo largo de su obra: el poder de los personajes femeninos, su visión sobre los hombres, anhelos e inseguridades. En línea continuista con su primera novela, la autora sigue indagando sobre el deseo y las relaciones personales añadiendo en este libro elementos de misterio algunos de los cuales aparecerán de nuevo con más profundidad en "Todo cuanto amé" aunque en otra forma, sustituyendo las pequeñas viñetas por maquetas de viviendas.


En cuanto a la valoración, desafortunadamente y muy a mi pesar, no puede ser más positiva ya que el libro avanza demasiado en el camino del misterio y se pierde entre tanto elemento onírico y surrealista, especialmente en su parte final. Únicamente en algunas ocasiones alcanza un nivel suficientemente alto para atraer la lectura de un lector que no sea un fan incondicional de la autora. Por contra, los seguidores de la obra de Hustvedt, y a pesar de que este libro no llega a la calidad del resto, sí encontrarán algunos elementos destacables que les permitirá constatar la evolución de la autora desde estos inicios algo titubeantes hasta la gran escritora que es en la actualidad.