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domingo, 22 de octubre de 2017

Joyce Carol Oates: Marya

Idioma original: Inglés
Título original: Marya. A life
Traducción: Carmen Francí Ventosa
Año de publicación: 1986
Valoración: Recomendable

No creo que esta novela sea una de las mejores de Joyce Carol Oates, pero sí que creo que es una buena opción para acercarse a su narrativa. Y lo creo por dos motivos: porque se trata de una novela con una importante carga autobiográfica y porque en ella encontramos algunos de los temas que atraviesan de Oates.

"Marya" es una nueva crónica de la vida estadounidense contemporánea; esta vez, a través de la historia, desde la infancia hasta la madurez, de su protagonista. Y es, al mismo tiempo, la expresión literaria de un nuevo tipo de mujer (tengamos en cuenta que el libro data de 1986) que rompe con los esquemas preconcebidos, ya sea de hombres y mujeres de generaciones anteriores como, desgraciadamente, de sus contemporáneos.

En "Marya", Oates realiza una presentación realista, aunque no exenta de cierto lirismo, de ambientes económica y socialmente deprimidos, cargados de locura, machismo y violencia, ya sea explícita o implícita. En ese ambiente tendrá lugar la evolución personal de una mujer, ante todo, solitaria. Esta presentación,  además de ser realista, es verosímil. De hecho, la parte que narra la difícil infancia (muerte del padre, abandono de la madre, vida con sus tíos y primos, etc) y  adolescencia de Mary es, para mí, la más interesante del libro. Destaca la capacidad de Oates de meterse en la piel de una niña de 8-9 años sin caer en tópicos o cursilerías, de contar el horror cotidiano al que asiste Marya con toda la ferocidad de la inocencia. También la confusión y los vaivenes de la adolescencia, rapto casi místico incluido, merecen una mención.

A partir de ahí, a partir de la entrada de Marya en la Universidad y en la "vida adulta", la novela decae. A pesar de que el tratamiento de "grandes" temas como la amistad, el amor, el sexo o las dificultades de Marya en su vida profesional por su mera condición de mujer resulta más que interesante, me da la impresión de que, por momentos, la novela se vuelve un tanto farragosa (demasiadas páginas dedicadas a la vida académica que no aportan demasiado) y repetitiva. Tengo la sensación de que sobran páginas. 

Por último, el final me resulta demasiado abrupto, no me acaba de convencer. Y no lo hace porque no encuentro especial justificación al momento elegido por Oates para poner punto y final a la historia. Podría haber sido mucho antes o mucho después, no lo termino de ver claro.

De todas formas, y pese a que creo que esta se trata de una obra "algo menor" dentro de la extensa bibliografía de Joyce Carol Oates, resulta un libro interesante, en especial sus 150 primeras páginas (más o menos).


Otras obras de Joyce Carol Oates en ULAD

martes, 17 de enero de 2017

Joyce Carol Oates: Rey de Picas

Idioma original: inglés
Título original: Jack of Spades. A Tale of Suspense
Año de publicación: 2015
Traducción: José Luis López Muñoz
Valoración: está bien

Vamos a realizar un ejercicio de memoria literaria, amigos y compañeros ULADianos: ¿de qué escritor creéis que puede ser el siguiente argumento?: un exitoso autor de novelas de misterio mainstream escribe también otras más "cañeras" utilizando un pseudónimo, hasta que comienza a plantearse dejar de hacerlo, momento en el que ese pseudónimo parece cobrar vida propia y a interferir en la vida del escritor real. No, Koldo, no es de Proust, vaya idea... ¿Qué dices, Santi? ¡No, hombre, no... menuda obsesión con Murakami! ¿A nadie se le ocurre algo más plausible? A ver: oigo una voz que llega desde la lejanía... parece la de nuestra añorada Izas... ¿Cómo dices? ¡Exacto, gracias, Izas; sabía que podía confiar en ti: es el argumento de una novela de Stephen King! Por concretar, es el de La mitad oscura, una de las más interesantes, en mi opinión (aunque tampoco soy un experto) del autor de Maine y que escribió, precisamente, a raíz de su renuncia al pseudónimo que utilizaba, Richard Bachman. Pues así es también en esta novela de Joyce Carol Oates el inicio, al menos, de la trama, aunque luego cambie con respecto a la de King. De hecho, la cosa se complica cuando aparece una lectora chiflada de los libros del escritor que...

_ ¡Espera, esa sí que me la sé: es Misery!

_ Sí, bueno, también sale aquí algo que tiene que ver con Misery, aunque la novela no va por ahí... pero es cierto que las referencias a Stephen King son constantes desde la primera página, hasta casi convertirlo en un personaje más... Incluso se diría que Oates se trae bastante coña marinera cierto juego metaliterario a su costa (de hecho, aunque ignoro cuales son las relaciones personales entre ambos autores norteamericanos, casi parece que Rey de Picas constituye una especie de broma privada entre ambos. "¡Oye, Steve, te apuesto lo que quieras a que soy capaz de escribir una novela de las tuyas mejor que tú, incluso a partir de uno de tus argumentos!" "No te lo crees ni tú, Joyce... venga, vale, y el que pierda paga el six-pack de Miller que nos estamos bebiendo..."). Por lo demás, la sorna de Oates no se limita a sus referencias a colegas literatos reales -no sólo King- , sino que se ceba, a lo largo de toda la novela, en el protagonista, Andrew J. Rush, como ya he mencionado un exitoso autor de novelas de misterio "blanditas", esposo, padre y ciudadano ejemplar -o así se ve él mismo-, adalid de la corrección política y de la tranquila vida campestre, pero que parece ocultar un Mr. Hyde en su interior.

Y hasta aquí puede leer (es decir, escribir) para no estropearle la trama a nadie. Simplemente, debo avisar que se complica bastante... aunque tal vez no tanto como sería de desear. Me explico: la novela está escrita con la eficacia y hasta excelencia estilística que cabe esperar de tan insigne autora. Bien. La trama, aun no partiendo, ya digo, de un presupuesto original suyo, se va complicando de forma gradual, e incluso a su favor hay que decir que Oates sabe cómo introducir esas "complicaciones" de forma sutil, sugiriendo de manera exquisita lo que luego va a ir ocurriendo a lo largo de la historia; estupendo, también... Pero llega un momento en el que, quizás debido a la idea de mantener la narración dentro de los límites de una novela corta, la autora se decide por el camino más obvio, por no decir "fácil" (este adjetivo, con todo el entrecomillado del mundo), hurtando a los lectores la posibilidad de disfrutar de todo un novelón del género de suspense o thriller psicológico que podía haber sido este libro y limitándose a dejarlo en una especie de divertimento metaliterario, un guiño cómplice hacia sus colegas escritores y a los lectores más avisados. Porque, eso sí, lo "metaliterario" está presente en todo momento en esta novela y no sólo como referencia a otros autores o libros, sino con la inclusión de temas cuyo mayor desarrollo quizás habría tenido su interés: las vicisitudes de la creación literaria, el peligro de caer en el plagio, la dislocación personal que puede suponer dedicarse al oficio de escritor, etc...

No conozco tan bien la obra de Joyce Carol Oates (y a ver quíén: 50 novelas, 400 cuentos, no sé cuántos libros de otros géneros...) como para saber si sus lectores habituales estarán complacidos o decepcionados con esta novela. A mí me ha dejado más bien tibio. Ahora bien, estoy dispuesto a insistir con esta autora, una de las candidatas habituales al Nobel, a ver si cuando se lo den me pillan siendo ya un experto y puedo lucirme... Aunque, entre nosotros, si yo fuese el mandamás de la Academia Sueca de marras, a quien se lo concedería sería a Stephen King, ¡que eso sí que sería un puntazo! ; )


Otras obras de Joyce Carol Oates reseñadas en Un Libro Al Día: Puro fuegoViolación: Una historia de amorMarya, Bestias

jueves, 27 de junio de 2019

Joyce Carol Oates: Desmembrado

Idioma original: inglés
Título original: DIS MEM BER and Other Stories of Mistery and Suspense
Año de publicación: 2017 (como libro); entre 2015 y 2017 (en diferentes publicaciones)
Traducción: Patricia Antón
Valoración: entre recomendable y está bien

¡Hay que ver cómo es tía Joyce Carol! ¿Se pensaba alguien que, a la hora de publicar un libro de cuentos (uno más) lo iba a titular algo así como Las fábulas de tía Joyce Carol o Repostería narrativa con vuestra amiga y vecina Joyce Carol? Nada de eso: Desmembrado, que no es una metáfora, sino una historia con desmembramientos de verdad -incluso el título en inglés está "desmembrado"-, así, en plan gore... Pues menuda es ella, como ya sabrá cualquiera que haya leído sus libros.

Y eso que nadie lo diría, con la pinta de dulce ancianita que gasta... (hace poco ha cumplido 81 años): si la llamo, con familiaridad quizá excesiva, "tía Joyce Carol" es precisamente porque parece una de esas tías abuelas con aspecto algo extravagante a la que te llevan a ver de visita y te mete en el bolsillo pegajosos caramelos de menta. Una tía abuela a la que le gusta observar aves y cosas de ésas -en este libro hay un par de cuentos que lo confirman-, pero que luego tiene un punto más macabramente hardcore que un músico de black-metal escandinavo (bueno, menos Varg Vikernes, claro, que ése llevaba su macabrez a la práctica...). Si alguien tiene dudas al respecto, que le eche un vistazo a los relatos que componen este libro; casi todos ellos tienen en común tres cosas:

  1. Tienen como núcleo central algún comportamiento o situación violenta. A veces esta violencia es más explícita -de hecho, muy explícita- y en otras más difusa, o tarda en manifestarse, pero ahí está.
  2. Casi todos los cuentos -seis de siete- están protagonizados y narrados por mujeres. Esto no quiere decir (no nos apresuremos a sacar conclusiones) que las mujeres sean siempre las víctimas, o lo sean de un modo explícito: también pueden ser victimarias, como se dice tanto últimamente, o cómplices.
  3. En casi todos ellos -cinco y un tercio de siete, por decirlo así- hay un componente obsesivo, hasta el punto de que es la obsesión, más que la violencia, lo que parece el verdadero tema del libro. Aquí sí que está claro que quienes sufren esta obsesión son siempre mujeres. No sé si doña Joyce Carol pretende decirnos alguna cosa...
El cuento que se sale de la norma es el último del libro: ¡Bienvenidos al vuelo entre amigos!, una divertida parodia de las instrucciones que le da una compañía aérea a sus pasajeros. Humor negro-negrísimo, por supuesto... También se sale en gran medida Situaciones, que es un cuento algo enigmático dividido en tres partes y que me ha recordado algo al estilo y formas de Angela Carter. Los otros cinco sí que cumplen con claridad los tres puntos que he mencionado antes: todos ellos los protagonizan mujeres en aparente situación de debilidad, que sufren algún tipo de obsesión -no sólo con respecto a los hombres -Alida, la narradora de La chica ahogada tiene el seso absorbido por la historia de una chica que fue asesinada en su Universidad antes de llegar ella-, y en todos se da, en la realidad o en la imaginación -o en ambas, pues no siempre queda claro- alguna situación de extrema violencia. Alguno de los finales que da bastante abierto, de hecho, aunque el cuento quizá más logrado en lo puramente literario, Desengaño, también es el más previsible, según una célebre regla dramática que los lectores no dejarán de reconocer. El pasadizo, por su parte, adolece de todo lo contrario: sorprende (y perdón por el posible spoiler) con un exceso de giros finales, tras un desarrollo del relato que parecía ir por otro camino. Por último, Desmembrado y La garza azulada son dos cuentos bastante logrados, pero que dejan algún aspecto que otro deshilachado, aunque quizás esa fuera, justamente, la intención de su autora.

Espero que nadie piense, sobre todo tras leer el comienzo de la reseña, que mi valoración del libro está lastrada por prejuicios contra la literatura escrita por mujeres mayores. Muy al contrario: me parece un conjunto de relatos excelente, por encima de la media de lo que se suele leer y con un estilo y una agilidad narrativa envidiable, más aún si tenemos en cuenta que, según cabe suponer, su autora los escribió con setenta y tantos años. ¡Ya me gustaría a mí escribir así con esa edad... Vamos, y ahora también! En cuanto a lo de "tía Joyce Carol", es evidente que se trata de un apelativo cariñoso: Oates, junto con otras "tías abuelas" de la literatura como Margaret Atwood o Alice Munro es una de las grandes. Sin duda ninguna.

¡A ver si os enteráis, suecos!

miércoles, 7 de junio de 2017

Joyce Carol Oates: Memorias de una viuda

Idioma original: inglés
Tïtulo original: A Widow's Story: A memoir
Traducción: María Luisa Rodríguez Tapia
Año de publicación: 2011
Valoración: Muy recomendable

Encontré este libro buscando información para una entrada temática que publicaré por aquí dentro de poco; el título y el resumen me decían que encajaba con lo que estaba buscando, así que inmediatamente me lo compré en ebook, lo descargué y empecé a leer. Y seguí leyendo, hasta que tuve de parar, porque estaba a punto de echarme a llorar delante del ordenador, y no precisamente por tener los ojos cansados de la lectura.

Que conste que no suelo llorar nunca, o prácticamente nunca, con un libro o una película. ¿El final de Titanic? Meh. ¿El discurso de Schindler en La lista de Schindler? Meh. ¿El final de Amour de Haneke? Bueno, ahí sí que se me puso un nudo en la garganta. La última vez que recuerdo llorar por culpa de una obra de ficción fue cuando murió David el Gnomo, y aun así me tragué las lágrimas porque mi hermano mayor estaba cerca.

Y sin embargo, en la página 47 de Memorias de una viuda tuve que parar, porque me ahogaba.

El título describe muy bien el contenido de la obra: son las memorias de Joyce Carol Oates en relación con la muerte de su marido, Ray Smith, en 2008, a causa de una pneumonía y/o de una infección hospitalaria posterior. Un hombre sano, trabajador, feliz y cariñoso se siente levemente enfermo, ingresa en urgencias de un hospital provincial y una semana después ha muerto. ¿Cómo puede alguien asumir que en tan poco tiempo ha perdido al compañero de su vida, con el que compartió 47 años? ¿Cómo se puede seguir viviendo después de un golpe así?

Esa es la pregunta que parece querer responder Joyce Carol Oates con esta obra: el proceso de reajuste brutal que debe acometer para responder a esta nueva realidad, y la forma como la vida exige seguir siendo vivida (en términos casi meramente funcionales, primarios, instintivos), más allá del deseo romántico de "no sobrevivirnos el uno al otro" que reina en una pareja compenetrada como el de los Smith.


Y el recuento de estos días, meses, años, confusos y dolorosos se realiza con un pormenor casi inhumano: Memorias de una viuda no es una breve y punzante reflexión sobre la muerte, como Una pena en observación de C. S. Lewis; son casi 440 páginas de reconstrucción detallada de cada momento, de cada paso, de cada sentimiento. Las noches sin dormir en el hospital, el último mensaje del marido en el contestador, la reacción primera, la culpa, el trauma, la desesperación, las conversaciones (en persona y por email) con amigos, colegas, desconocidos, los trámites burocráticos tras el fallecimiento pero también los recuerdos de los días felices... Todo, absolutamente todo tiene cabida en esta recolección que no parece querer dejar ningún resquicio al olvido;y quizás sea esa su función, de hecho: a través de un recuerdo implacable, conseguir conocer de verdad a su marido. (Hablando de las memorias de otra escritora, también viuda, Oates dice que "combinan lo clínico con lo poético"; en sus propias memorias, se impone claramente el primer elemento).

Quizás precisamente por esta saturación del recuerdo, la obra pueda parecer algo excesiva: después de unas primeras cien páginas que dejan al lector, como a la autora (salvando las distancias, claro), en estado de shock, el relato entra en una fase más lenta, más repetitiva, más "burocrática". Ayuda a salvar la lectura el sentido del humor de Oates (cuyo destinatario es muchas veces ella misma), así como las reflexiones casi siempre afiladas que cierran muchos de los capítulos, dedicadas al proceso del luto y a la confrontación con la muerte, a la que se despoja de su halo mí(s)tico para convertirla en un trámite de una vulgaridad dolorosa en sí misma.



Desde luego, el libro no es tan potente y emotivo en las últimas trescientas páginas como en las cien primeras. Quizás esto se deba a que el momento del dolor máximo, la muerte del marido, se sitúa en esas páginas, y lo que viene después es el lento proceso de readaptación, en medio de una sensación de vacío existencial, de la viuda a su vida de viuda. Quizás se deba a que de hecho la agudeza brutal de esas primeras cien páginas es superior, y el resto del libro palidece en comparación. En cualquier caso, ese inicio, como decía antes, me ha conmovido como muy pocos libros lo han hecho anteriormente, y solo por ellas vale la pena leer estas confesiones desgarradas y valiosas, llenas de amor, dolor e inteligencia.

Otras obras de Joyce Carol Oates en ULAD.

martes, 5 de diciembre de 2017

Joyce Carol Oates: El señor de las muñecas y otros cuentos de terror

Idioma original: inglés
Título original: The doll master and other tales of terror
Año de publicación: 2016
Traductora: Laura Vidal
Valoración: recomendable

Esta reseña podría empezar con ese famoso meme de internet que dice: "EMOSIDO ENGAÑADO". Lo digo por el subtítulo: "y otros cuentos de terror"; de hecho, yo encontré este libro en una lista de libros recomendados para Haloween, y pensé: "Joyce Carol Oates + terror = me lanzo de cabeza". Y el problema es que varios, por no decir casi todos, los relatos que componen el libro, solo pueden llamarse relatos de terror en un sentido bastante vago y muy alejado del canon tradicional del género (Poe, Lovecraft, Stephen King y compañía).

Aunque también hay otra forma más positiva de verlo: el hecho de catalogar estos relatos como "relatos de terror" nos obliga a repensar los límites del género, los elementos que lo definen y las expectativas que despierta en el lector el término "terror" (que por cierto creo que tiene connotaciones diferentes en español y en inglés, sobre todo desde que se declaró la War on Terror).

De los seis relatos que componen el libro, hay dos que encajan mejor en lo que esperamos en el género de terror: en "El señor de las muñecas", un niño (y después joven) "encuentra" una serie de muñecas indicadas por su amigo invisible (el "señor de las muñecas" del título), con las que intenta sustituir la que le quitaron sus padres después de que su prima muriera de leucemia; solo que las muñecas que encuentra quizás son demasiado humanas para ser simplemente muñecas. En "mamaíta", en cambio, lo que encontramos es una familia aparentemente ideal y acogedora, pero que en el cuarto del fondo de la casa guarda un secreto: un secreto que quizás tenga que ver con por qué están desapareciendo niños y mascotas en la ciudad. Y hasta aquí puedo leer.

"Ecuatorial" es probablemente mi relato preferido del libro. Con una técnica magistral, Oates consigue crear una ambigüedad terrible y maravillosa en torno a un matrimonio estadounidense que viaja por Sudamérica. ¿Es el marido infiel a su mujer, y busca secretamente la forma de librarse de ella? ¿O es la mujer una paranoica que, por puro miedo, va a acabar matando a un marido inocente y cariñoso? El relato mantiene al lector (y a la protagonista) en un vaivén constante entre ambas posibilidades, sin que sea fácil decidirse por ninguna de las dos, incluso después de terminar el relato.

En "Soldado" y "Accidente por arma de fuego" hay violencia, pero no terror; de hecho, en estos dos relatos Joyce Carol Oates apunta a dos temas que quien la siga en Twitter reconocerá como dos de sus luchas constantes, sobre todo en el reino de Trump: el racismo y la violencia contra las mujeres (unida al control de las armas de fuego). "Soldado", que cuenta la historia de un joven que mata a un negro, supuestamente en defensa propia, es quizás bastante previsible en su desenlace y en su tratamiento del tema. "Accidente por arma de fuego" es una indagación en un trauma sufrido por una adolescente violada por su propio primo en la casa de una de sus profesoras; más que una historia de terror es una historia de violencia, aunque hasta cierto punto encajaría en el género de home invasion tan de moda ahora, sobre todo en los EE.UU.

Y el volumen termina con "Misterios S.A.", en el que un astuto (sic) librero especializado en literatura policiaca planea hacerse con otra exitosa librería del mismo género, usando cualquier medio necesario para ello; y cualquiera es cualquiera. El estilo más ligero de este relato hace pensar en clásicos del género policial (mencionados en el propio texto) como Ellery Queen, y también, por qué no, en los cuentos de Roald Dahl como "Cordero asado". Aunque conviene recordar que fue precisamente Poe uno de los inventores del detective moderno en relatos como "Los crímenes de la calle Morgue" o "La carta robada".

Como se ve a lo largo de la reseña de los capítulos, Oates parece jugar saltando a un lado y a otro de la borrosa línea que define lo que es un relato de terror, y con la propia tradición del género. Leyendo las críticas de Goodreads veo que no soy el único que se ha sentido algo "engañado" por el subtítulo, lo que pone al descubierto de forma clara el juego de expectativas e (in)satisfacciones que componen el proceso de lectura, y con el que autores, editores y comerciales juegan constantemente. Como libro de relatos, a secas, sin subtítulo, creo que es un libro notable, sobre todo en aquellos cuentos en que Joyce Carol Oates profundiza en los traumas e inseguridades de los personajes. Pero me quedo con ganas de algo todavía más oscuro y más amenazador: ese tipo de lectura que te hace sentir incómodo y te impide apagar la luz inmediatamente después de terminar el libro.

sábado, 11 de enero de 2025

Joyce Carol Oates: Bestias

Idioma original: Inglés
Título original: Beasts 
Traducción: Pepa Linares
Año de publicación: 2002
Valoración: Recomendable e inquietante 

Gillian, alumna de una universidad femenina, se enamora de Andre, el profesor que le imparte un elitista taller de poesía, y cae en las redes de éste y de su mujer, la artista Dorcas. 

Esta es la premisa de Bestias, novela de la prolífica Joyce Carol Oates que se lee de una sentada gracias a su extensión de apenas 150 páginas, la brevedad de sus capítulos y lo adictivo de su argumento. Probablemente no se encuentre entre las mejores obras concebidas por su autora, pero eso se debe a que el listón está altísimo, y no a carencia alguna. Porque carencias, lo que se dice carencias, hay muy pocas en Bestias

Quizá su argumento no sea extremadamente original o imprevisible, es cierto, pero Oates prioriza el desarrollo del mismo a los golpes de efecto que hubiera podido entregar. De hecho, la autora guía al lector en todo momento con mano experta a través del argumento, sin por ello pecar de intrusiva u obvia; siembra hábilmente la duda sobre si la narradora es fiable, sugiere el desenlace en las primeras páginas y despliega el subtexto ovidiano sutilmente.

Además, sorprende la densidad de la novela. Pese a su limitada extensión, da la oportunidad a que Oates profundice en lo planteado, perfile a un amplio elenco de personajes tanto principales como secundarios y espese una atmósfera tan asfixiante como malsana.

La prosa es una delicia. Derrocha expresividad y está salpicada por multitud de recursos estilísticos, pero no por ello deja de mimetizarse con la voz de la narradora, ni entorpece la inmersión en la trama.

La protagonista alrededor de la cual gira la historia también está muy conseguida. Oates plasma acertadamente su falta de fiabilidad, así como la oblicuidad de sus interacciones con sus padres, sus amigas, Andre y Dorcas.

Otros autores hubieran tomado el camino fácil y aprovechado la ocasión para victimizar abiertamente a Gillian, o para meter con calzador un alegato a la sororidad en el clímax. Pero Oates, más madura y realista, apuesta por personajes complejos, un manejo temático gris y una catarsis nada tranquilizadora.

Resumiendo: Bestias no está entre las mejores obras de Oates. Aun así, es una novela inspirada, muy bien escrita y que sabe sacar provecho a todos sus elementos. Sin lugar a dudas, hará que paséis una tarde magnífica leyéndola, y demostrará que, en la literatura, la calidad y el entretenimiento no están reñidos.


También de Joyce Carol Oates en ULAD: Aquí

lunes, 8 de diciembre de 2014

Joyce Carol Oates: Violación: Una historia de amor

Idioma: inglés
Título original: RAPE A love story
Año de publicación: 2004
Traducción: Santiago Roncagliolo
Valoración: muy recomendable

Dijeron Patrick Modiano. Yo había apostado, internamente, por una descabellada teoría, la de que los de la Academia optarían por desconcertar al planeta concediendo dos premios seguidos a dos mujeres que escribieran en inglés. Y Joyce Carol Oates es, igual que era Munro, igual que, espero, sigan siendo algunos otros, una de esas eternas aspirantes. Así que, obediente y planificador, opté por una de esas novelas cortas, por uno de esos platos degustación. Pues menudo acierto, si toda su obra es así. Porque Violación, una historia de amor es una joya. De síntesis, de estructura, de ritmo narrativo. De todo. Puede que abuse algo de esa especie de sentido del suspense, tan cinematográfico y tan propio de los géneros judiciales y/o policíacos, Pero eso dista mucho de ser un defecto. Puede que a muchos les parezca hasta un poderoso incentivo.
Como se deduce de su sinopsis, de su título y hasta de la foto que ilustra la portada de la edición que he leído, nos enfrentamos a una situación dura. Dura y cruel. Añadámosle injusta. Teena Maguire, viuda de 35 años, decide volver a casa con su hija de 12 años tras las celebraciones de una noche de 4 de Julio. Por el camino del parque de Niagara Falls acortarán diez minutos. En teoría: porque están siendo seguidas por un grupo de jóvenes vecinos, que, bajo los efectos del alcohol, las drogas, y una cierta sensación de impunidad, violarán a Teena y la golpearán hasta dejarla al borde de la muerte. Bethie, la niña, se escapará por los pelos de un destino tan trágico, pero quedará marcada por ser testigo de la agresión que sufre su madre. Y la novela se embarca, a partir de esa fuerte imagen inicial, la de Teena postrada agonizante en una cabaña en el parque, en una historia que es a la vez de hundimiento y de resurgimiento. Nada puede seguir siendo igual cuando Teena, que salva la vida, sabe que los que la han agredido son vecinos y conocidos que pensaban que tenían derecho a hacerlo. Nada puede seguir cuando, a medida que son detenidos, un abogado sin escrúpulos pero con una tarifa espectacular, logre hacer dudar al jurado de aquello que es más que obvio. La agresión en toda regla empieza a ser puesta en tela de juicio en un juego tan legal como inmoral. Teena empieza a temer por cómo acabe todo.
Y hasta aquí explico. 
Construida como una narración de suspense, Violación, una historia de amor, es, virtualmente, una de esas novelas que no se puede soltar hasta acabarla. Con su ligera sensación coral y con la apuesta por personajes muy hábilmente huidizos del estereotipo, esta es una de esas novelas que cala en el lector y que sirve, con sus 160 páginas, como aperitivo para abordar alguna de las obras en gran formato de Joyce Carol Oates. 
Pero dijeron Patrick Modiano.

Otras obras de Joyce Carol Oates reseñadas en Un Libro Al Día: Puro fuegoRey de Picas, Bestias

domingo, 29 de septiembre de 2024

Joyce Carol Oates: Como un espectro. Miao Dao

Idioma original: inglés

Título original: Phantomwise: 1972 / Miao Dao

Año de publicación:2020

Traducción: Susana de la Higuera Glynne-Jones

Valoración: recomendable

Como todos los años (bueno, menos uno), se acerca ese momento en que los letraheridos y gafapastas del mundo, aunque lo neguemos, estamos atentos a que salga por una puerta un señor sueco con pinta de aburrido y nos desvele quien es el galardonado/a con el premio nobel de Literatura. Como todos los años, los bookmakers británicos publican antes como van las apuestas para acertar con el /la afortunada y, como todos los años, siempre hay incautos que ponen su dinero y esperanzas en el Murakami malo o Houellebecq, para regocijo, supongo, de los corredores, que saben que va ir a parar directo a sus bolsillos... Ahora bien, no hace falta gastarse un euro o una libra para pasarlo bien con esta ya tradición anual. Todos y todas podemos hacer nuestros pronósticos o al menos comentar quienes son nuestros favoritos, obviando el hecho habitual de que se lo darán a lgún escritor/a de quien no hayamos oído hablar y que ni siquiera tendrá una reseña en Un Libro Al Día, por imposible que esto parezca...

Pues bien, honrando esta pequeña tradición me voy a permitir hacer yo también mi predicción; teniendo en cuenta que, según lo establecido en los últimos años éste toca dárselo a una mujer y que el año pasado fue para un autor noruego, luego ya pueden volver a dárselo a alguien que escriba en inglés, mi apuesta (con permiso de la favorita, la china Can Xue) va para Joyce Carol Oates, quien, además de su excelencia literaria, es una escritora con una obra amplísima y que, aunque mantiene una capacidad intelectual y pública envidiable (ayer mismo se encontraba haciendo una gira por... Suecia, precisa y no sé si casualmente) ya atesora bastantes primaveras, al límite de lo admisible para la Academia Sueca, pues ya se sabe que a partir de cierta provecta edad miran para otro lado, no sea que el galardonado no llegue a la ceremonia de entrega del premio, con lo vistosa que es... 

En fin, que por si acaso y para que no me pille el toro, por si le conceden el premio, he decidido reseñar algún libro más de esta escritora. Ahora bien, dado que en su extensa producción literaria abundan los tochos (no sé de dónde ha sacado tiempo está mujer) y la vida de un servidor no está ahora mismo para eso, me he decidido por un volumen no muy extenso, que recoge dos novelas cortas -o relatos largos, si se prefiere- pero, me parece, bastante representativos del estilo y los temas habituales de la obra de Oates ( de todos modos y, tanto le den el Nobel como no, sus libros sin ninguna duda merecen la pena, prometo leer alguno más extenso en un futuro próximo. Y reseñarlo, claro). En la primera de las novelettes, Como un espectro, se nos cuentan las cuitas de Alyce Urquhart, estudiante universitaria de diecinueve años atrapada entre las redes -o las tenazas- del deseo de dos de sus profesores, dos hombres muy diferentes entre sí, pero hombres, al fin y al cabo, y por tanto más proclives a pensar en su propia conveniencia que en respetar la voluntad de una chica joven.

En la segunda historia, Miao Dao, una niña de doce años, Mia, hace frente al divorcio de sus padres, a la dificultosa pubertad y al acoso escolar/sexual refugiándose junto a una colonia de gatos callejeros, una forma de paliar su soledad y aferrarse a su infancia...

(No voy a contar más porque, como digo, ambas son novelas bastante cortas...)

Tal vez estas novelitas no sean lo mejor de la obra de Joyce Carol Oates, pero sí, me parece, una buena forma de introducirse en la misma, tanto por su excelencia narrativa como porque toca temas habituales en esta autora: la violencia contra las mujeres -y la violencia en general... De hecho, Oates tiene un ensayo acerca de por qué escribe sobre la violencia-, la compleja ambigüedad de los sentimientos humanos, la sensación de desamparo que puede y tal vez suele, atormentar a las jóvenes, la combinación de novela pegada a la realidad, el misterio r incluso cierto toque sobrenatural. En fin, todas buenas razones para iniciarse en el conocimiento de esta excelente escritora, le concedan el Nobel o no... Pero, por si acaso, no tardéis mucho en hacerlo ; )


Unos cuantos libros más de doña Joyce Carol reseñados: aquí

sábado, 17 de mayo de 2025

Joyce Carol Oates: Una hermosa doncella

Idioma original: Inglés
Título original: A Fair Maiden
Traducción (al catalán): Josep Franco
Año de publicación: 2010
Valoración: Está bien

Joyce Carol Oates nunca decepciona. Pese a lo prolífica que es, sus ficciones resultan siempre interesantes y destacables. Incluso aquéllas que, al igual que Una hermosa doncella, no están a la altura de sus mejores trabajos.
 
Qué novela tan desasosegante, retorcida y triste, esta Una hermosa doncella. Le deja a uno, tras volver su última página, con un nudo en la garganta, y también con la sensación de haber leído algo lamentablemente real y auténtico.

Sigue los pasos de Katya, una joven de dieciséis años proveniente de una familia desestructurada que está haciendo de niñera para una familia rica en una localidad de costa. Ahí conoce a Marcus, un viejo elegante y adinerado que parece haberse enamorado de ella. En un inicio, Katya se siente algo violenta ante la situación. Sin embargo, su afán por sacarle dinero a su adorador y su necesidad casi patológica de ser querida la impelen a frecuentar a Marcus. Incluso hay momentos en los que se pregunta si ella misma alberga sentimientos por ese hombre mayor que fácilmente podría ser su abuelo.

Me ha gustado mucho cómo Oates retrata a los personajes principales. Incluso aquellos que apenas tienen participación en la historia están bien delimitados. Asimismo, todos resultan sumamente creíbles, y sus defectos, que no son ni pocos ni pequeños, no los vuelven desagradables a ojos del lector. Al contrario: hay algo trágico en, por ejemplo, el patetismo de Marcus, o en esa necesidad de Katya por sentirse querida.

Quizá le reprocharía a Una hermosa doncella que su estilo es, en comparación con el de otras obras de la autora, meramente funcional. También que su extensión resulta exagerada. Entiendo que las caracterizaciones de los protagonistas, las sutilezas de su forma de obrar y la oblicuidad de sus dinámicas, más importantes que la acción en sí, requieren de muchas páginas para establecerse de forma convincente y evolucionar orgánicamente. Sin embargo, creo que Oates podría haber condensado mejor el argumento de esta historia sin renunciar a ninguno de esos ingredientes clave que tan bien logró disponer sobre el papel.

Por último, sólo querría destacar que la madurez que exuda Una hermosa doncella es muy refrescante. Pocos autores habrían logrado, de forma tan equilibrada y convincente como Oates, abordar temas tabú como lo son la pederastia, la manipulación de una menor, la sexualización de las mujeres y la oscuridad que subyace en los jóvenes. Y todo sin demonizar a Marcus (aunque mostrándolo como el aprovechado repugnante que es, por supuesto) y victimizando acertadamente a Katya. Todo, en suma, permitiendo que el lector saque siempre sus propias conclusiones.


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lunes, 6 de abril de 2026

Joyce Carol Oates:A media luz

Idioma originalInglés

Título original: Middle Age: A Romance

Traducción: Carme Camps Monfa

Año de publicación: 2001

Valoración: Recomendable

Desde la posición privilegiada del hombre del futuro, me resulta fácil mirar con cierta condescendencia los conflictos que desgarraban a los adultos al entrar en la mediana edad a finales del siglo XX. Hoy, muchas de aquellas crisis sentimentales: los adulterios, los divorcios, la devastación doméstica, la sensación de fracaso asociada a la ruptura matrimonial; parecen menos tragedias excepcionales que estaciones previsibles dentro de la vida familiar. En una sociedad como la nuestra, donde el divorcio ha dejado de ser un estigma para convertirse casi en una etapa más del recorrido conyugal, cuesta comprender del todo la intensidad moral, social e incluso metafísica que estos hechos tuvieron para generaciones anteriores. Hasta el trauma de los hijos de padres separados, otrora presentado como una herida irreparable, parece haberse normalizado al grado de perder su antiguo carácter de catástrofe.

De ese mundo de Boomers y GenXes trata A media luz: del amor y del desgaste del amor; de hombres y mujeres que se acercan no solo a la vejez, sino también a la dolorosa conciencia de que gran parte de su vida ya ha sido decidida. Joyce Carol Oates se interna en ese territorio de matrimonios erosionados, lealtades agotadas, deseos tardíos y rencores sedimentados para retratar una sociedad puritana e hipócrita, sí, pero también profundamente vulnerable. Sus personajes, aun atrapados en códigos morales asfixiantes y en una teatralidad sentimental a veces exasperante, a pesar de comportarse por momentos como simples caricaturas del autoengaño burgués, también son seres que, aferrados a los pocos restos de felicidad que todavía creen posibles, conservan de vez en cuando un destello de bondad, una lucidez fugaz, una forma menor pero genuina de compasión.

Una de las virtudes de la novela es que Oates no se limita a exhibir las miserias de ese mundo: las comprende. No absuelve a sus criaturas, pero tampoco las condena del todo. Las observa con una mezcla muy particular de ironía, distancia clínica y piedad. En sus manos, la mediana edad no aparece como una etapa de madurez serena, sino como una zona de descomposición silenciosa. Los personajes descubren que no han llegado a ser quienes imaginaron; que el amor, lejos de redimir, suele humillar; y que el paso del tiempo no necesariamente trae sabiduría, sino más bien una forma refinada de desencanto.

En ese sentido, A media luz pertenece a una tradición muy reconocible de la novela norteamericana interesada en las fracturas de la vida privada, en el tedio de la prosperidad y en la violencia sorda que habita bajo la respetabilidad de la clase media (un libro perfecto para un club de lectura de señoras). Pero Oates aporta algo más: una sensibilidad casi cruel para registrar la humillación íntima. Sus personajes no solo sufren; se observan sufrir, se justifican, se mienten, se espían a sí mismos con un narcisismo doloroso.

También hay algo profundamente revelador en la forma en que la novela muestra el matrimonio no como culminación romántica, sino como una estructura social fatigada, una institución sostenida muchas veces por la costumbre, el miedo, la conveniencia o la incapacidad de imaginar otra vida. Leída hoy, cuando muchas de esas certezas ya han sido erosionadas, la novela adquiere incluso un interés histórico: permite asomarse a un momento en que la descomposición del ideal conyugal todavía conservaba la gravedad de un derrumbe moral. Lo que en nuestro presente puede parecer un conflicto ordinario, ahí se vive como una crisis del sentido mismo de la existencia.

Sin embargo, reducir la novela a un documento sociológico sería injusto. Su fuerza está menos en lo que dice sobre el matrimonio estadounidense de una época que en la manera en que capta un malestar persistente y difícil de erradicar: el miedo a haber desperdiciado la vida, a haber amado mal, a llegar demasiado tarde a uno mismo. Pero no se preocupen, aunque no lo crean, el libro tiene un final feliz, conmovedor, dejando atrás todo rastro de cinismo. Oates es compasiva con sus criaturas.

Otras obras de Joyce Carol Oates en ULAD aquí

domingo, 25 de enero de 2026

Joyce Carol Oates: Fox

Idioma original: Inglés
Título original: Fox
Año de publicación: 2025
Traducción (al catalán): Núria Busquet Molist
Valoración: Recomendable (con matices)

Soy un gran admirador de la obra de Joyce Carol Oates. No ha habido un solo libro suyo que no me haya parecido, cuanto menos, solvente. Fox, novela de la autora con la friolera de setecientas páginas, también es solvente (incluso es, en momentos puntuales, brillante). Sin embargo, aunque he apreciado sus cualidades literarias y admito que es sumamente entretenida, me ha parecido excesivamente larga y, en ocasiones, algo reiterativa.

Pero vayamos por partes: Fox es una novela de suspense con un gran énfasis en la narrativa coral y la psicología de los personajes. Trata sobre un atractivo, encantador y carismático profesor de lengua que, recién llegado a la prestigiosa Academia Langhorne, logra cautivar a la mayoría de alumnos, padres y docentes. Lo que las personas de la comunidad de Wieland ignoran es que, además de ser un experto manipulador capaz de condicionar una opinión favorable en los demás, siente atracción por las prepubescentes y no titubea a la hora de abusar de su poder para satisfacer sus fantasías.

Desde el inicio de la novela sabemos que el coche de Fox está medio hundido en un torrente y que el cadáver de un varón todavía sin identificar ha sido esparcido por el bosque por los animales salvajes. A medida que el argumento avanza, ya sea saltando de un personaje a otro, ya sea plantándose en el pasado o regresando al presente, debemos descubir si ese cuerpo pertenece realmente al profesor y si su muerte se debe a un accidente, un suicidio o un homicidio. La tensión y el suspense se espesan, los habitantes de Wieland se van relacionando los unos con los otros, la ausencia del desaparecido profesor afecta a sus allegados y los papeles de víctima y victimario se desdibujan.

Oates dota de una gran personalidad a todo el elenco de Fox, aunque es el protagonista indiscutible de la novela quien se roba el protagonismo. Y es que la caracterización del profesor pedófilo es magnética: nos asomamos tras su fachada afable, educada y pulcra y vemos sus contradicciones y defectos (que con tanta habilidad oculta a los demás), así como su retorcido imaginario erótico.

Resulta pertinente analizar dicho imaginario erótico. Y es que si bien Oates lo nutre de referentes algo previsibles (el matrimonio de Poe con su prima de trece años, las novelas Lolita y La casa de las bellas durmientes, la mención al personaje de Alicia en el país de las maravillas, las pinturas de Balthus...), consigue relacionarlo estrechamente con el pensamiento y modus operandi (enamorar a sus víctimas y, una vez en su despacho, drogarlas y abusar de ellas) de Fox. 

Y es que al profesor pedófilo, por ejemplo, le asquea la vulgaridad pornográfica e inverosímil de Lolita (¡aparentemente, las relaciones sexuales entre un hombre de cuarenta años y una niña de once son anatómicamente imposibles!). En cambio, le obesiona la (según él hermosa) relación de Poe con su prima y le fascina el erotismo de las pinturas de Balthus o de La casa de las bellas durmientes.

De «Las chicas soñadoras de los cuadros de Balthus» le gusta que sean «pálidas, con los párpados adormilados, incapaces de alejar a un amante ardiente y depredador». (pg. 531) Y a Kawabata le reconoce que «sabía lo que Nabókov era demasiado estúpido para entender: las quieres en coma, mudas, con los ojos cerrados y la boca en silencio, los cerebros como colmenas calientes apagadas. Bestias salvajes que hay que domesticar». (pg. 376) 

En resumen: Fox es una buena novela, como no podía ser de otro modo viniendo de una autora con la solvencia de Oates. Quizá su desenlace no sea el más sorprendente posible, y puede que sea demasiado larga y en ocasiones peque de reiterativa. No obstante, mantiene en gran medida el interés del lector. Sin duda, conviene leerla con tal de permearse de la belleza puntual de la prosa, experimentar todas las perspectivas involucradas, resolver el misterio planteado y, sobre todo, alcanzar el cameo metaliterario final de la propia escritora.


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