Idioma original: InglésTítulo original: Marya. A life
Traducción: Carmen Francí Ventosa
Año de publicación: 1986
Valoración: Recomendable
Idioma original: Inglés
Idioma original: inglés
Título original: Phantomwise: 1972 / Miao Dao
Año de publicación:2020
Traducción: Susana de la Higuera Glynne-Jones
Valoración: recomendable
Como todos los años (bueno, menos uno), se acerca ese momento en que los letraheridos y gafapastas del mundo, aunque lo neguemos, estamos atentos a que salga por una puerta un señor sueco con pinta de aburrido y nos desvele quien es el galardonado/a con el premio nobel de Literatura. Como todos los años, los bookmakers británicos publican antes como van las apuestas para acertar con el /la afortunada y, como todos los años, siempre hay incautos que ponen su dinero y esperanzas en el Murakami malo o Houellebecq, para regocijo, supongo, de los corredores, que saben que va ir a parar directo a sus bolsillos... Ahora bien, no hace falta gastarse un euro o una libra para pasarlo bien con esta ya tradición anual. Todos y todas podemos hacer nuestros pronósticos o al menos comentar quienes son nuestros favoritos, obviando el hecho habitual de que se lo darán a lgún escritor/a de quien no hayamos oído hablar y que ni siquiera tendrá una reseña en Un Libro Al Día, por imposible que esto parezca...
Pues bien, honrando esta pequeña tradición me voy a permitir hacer yo también mi predicción; teniendo en cuenta que, según lo establecido en los últimos años éste toca dárselo a una mujer y que el año pasado fue para un autor noruego, luego ya pueden volver a dárselo a alguien que escriba en inglés, mi apuesta (con permiso de la favorita, la china Can Xue) va para Joyce Carol Oates, quien, además de su excelencia literaria, es una escritora con una obra amplísima y que, aunque mantiene una capacidad intelectual y pública envidiable (ayer mismo se encontraba haciendo una gira por... Suecia, precisa y no sé si casualmente) ya atesora bastantes primaveras, al límite de lo admisible para la Academia Sueca, pues ya se sabe que a partir de cierta provecta edad miran para otro lado, no sea que el galardonado no llegue a la ceremonia de entrega del premio, con lo vistosa que es...
En fin, que por si acaso y para que no me pille el toro, por si le conceden el premio, he decidido reseñar algún libro más de esta escritora. Ahora bien, dado que en su extensa producción literaria abundan los tochos (no sé de dónde ha sacado tiempo está mujer) y la vida de un servidor no está ahora mismo para eso, me he decidido por un volumen no muy extenso, que recoge dos novelas cortas -o relatos largos, si se prefiere- pero, me parece, bastante representativos del estilo y los temas habituales de la obra de Oates ( de todos modos y, tanto le den el Nobel como no, sus libros sin ninguna duda merecen la pena, prometo leer alguno más extenso en un futuro próximo. Y reseñarlo, claro). En la primera de las novelettes, Como un espectro, se nos cuentan las cuitas de Alyce Urquhart, estudiante universitaria de diecinueve años atrapada entre las redes -o las tenazas- del deseo de dos de sus profesores, dos hombres muy diferentes entre sí, pero hombres, al fin y al cabo, y por tanto más proclives a pensar en su propia conveniencia que en respetar la voluntad de una chica joven.
En la segunda historia, Miao Dao, una niña de doce años, Mia, hace frente al divorcio de sus padres, a la dificultosa pubertad y al acoso escolar/sexual refugiándose junto a una colonia de gatos callejeros, una forma de paliar su soledad y aferrarse a su infancia...
(No voy a contar más porque, como digo, ambas son novelas bastante cortas...)
Tal vez estas novelitas no sean lo mejor de la obra de Joyce Carol Oates, pero sí, me parece, una buena forma de introducirse en la misma, tanto por su excelencia narrativa como porque toca temas habituales en esta autora: la violencia contra las mujeres -y la violencia en general... De hecho, Oates tiene un ensayo acerca de por qué escribe sobre la violencia-, la compleja ambigüedad de los sentimientos humanos, la sensación de desamparo que puede y tal vez suele, atormentar a las jóvenes, la combinación de novela pegada a la realidad, el misterio r incluso cierto toque sobrenatural. En fin, todas buenas razones para iniciarse en el conocimiento de esta excelente escritora, le concedan el Nobel o no... Pero, por si acaso, no tardéis mucho en hacerlo ; )
Unos cuantos libros más de doña Joyce Carol reseñados: aquí
Título original: Middle Age: A Romance
Traducción: Carme Camps Monfa
Año de publicación: 2001
Valoración: Recomendable
Desde la posición privilegiada del hombre del futuro, me resulta fácil mirar con cierta condescendencia los conflictos que desgarraban a los adultos al entrar en la mediana edad a finales del siglo XX. Hoy, muchas de aquellas crisis sentimentales: los adulterios, los divorcios, la devastación doméstica, la sensación de fracaso asociada a la ruptura matrimonial; parecen menos tragedias excepcionales que estaciones previsibles dentro de la vida familiar. En una sociedad como la nuestra, donde el divorcio ha dejado de ser un estigma para convertirse casi en una etapa más del recorrido conyugal, cuesta comprender del todo la intensidad moral, social e incluso metafísica que estos hechos tuvieron para generaciones anteriores. Hasta el trauma de los hijos de padres separados, otrora presentado como una herida irreparable, parece haberse normalizado al grado de perder su antiguo carácter de catástrofe.
De ese mundo de Boomers y GenXes trata A media luz: del amor y del desgaste del amor; de hombres y mujeres que se acercan no solo a la vejez, sino también a la dolorosa conciencia de que gran parte de su vida ya ha sido decidida. Joyce Carol Oates se interna en ese territorio de matrimonios erosionados, lealtades agotadas, deseos tardíos y rencores sedimentados para retratar una sociedad puritana e hipócrita, sí, pero también profundamente vulnerable. Sus personajes, aun atrapados en códigos morales asfixiantes y en una teatralidad sentimental a veces exasperante, a pesar de comportarse por momentos como simples caricaturas del autoengaño burgués, también son seres que, aferrados a los pocos restos de felicidad que todavía creen posibles, conservan de vez en cuando un destello de bondad, una lucidez fugaz, una forma menor pero genuina de compasión.
Una de las virtudes de la novela es que Oates no se limita a exhibir las miserias de ese mundo: las comprende. No absuelve a sus criaturas, pero tampoco las condena del todo. Las observa con una mezcla muy particular de ironía, distancia clínica y piedad. En sus manos, la mediana edad no aparece como una etapa de madurez serena, sino como una zona de descomposición silenciosa. Los personajes descubren que no han llegado a ser quienes imaginaron; que el amor, lejos de redimir, suele humillar; y que el paso del tiempo no necesariamente trae sabiduría, sino más bien una forma refinada de desencanto.
En ese sentido, A media luz pertenece a una tradición muy reconocible de la novela norteamericana interesada en las fracturas de la vida privada, en el tedio de la prosperidad y en la violencia sorda que habita bajo la respetabilidad de la clase media (un libro perfecto para un club de lectura de señoras). Pero Oates aporta algo más: una sensibilidad casi cruel para registrar la humillación íntima. Sus personajes no solo sufren; se observan sufrir, se justifican, se mienten, se espían a sí mismos con un narcisismo doloroso.
También hay algo profundamente revelador en la forma en que la novela muestra el matrimonio no como culminación romántica, sino como una estructura social fatigada, una institución sostenida muchas veces por la costumbre, el miedo, la conveniencia o la incapacidad de imaginar otra vida. Leída hoy, cuando muchas de esas certezas ya han sido erosionadas, la novela adquiere incluso un interés histórico: permite asomarse a un momento en que la descomposición del ideal conyugal todavía conservaba la gravedad de un derrumbe moral. Lo que en nuestro presente puede parecer un conflicto ordinario, ahí se vive como una crisis del sentido mismo de la existencia.
Sin embargo, reducir la novela a un documento sociológico sería injusto. Su fuerza está menos en lo que dice sobre el matrimonio estadounidense de una época que en la manera en que capta un malestar persistente y difícil de erradicar: el miedo a haber desperdiciado la vida, a haber amado mal, a llegar demasiado tarde a uno mismo. Pero no se preocupen, aunque no lo crean, el libro tiene un final feliz, conmovedor, dejando atrás todo rastro de cinismo. Oates es compasiva con sus criaturas.
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