Mostrando entradas con la etiqueta escritores bengalíes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta escritores bengalíes. Mostrar todas las entradas

lunes, 5 de junio de 2017

Zoom: El sueño de Sultana, de Rokeya Sakhawat Hossain

Idioma original: Inglés
Título original: Sultana's dream
Año de publicación: 1905
Valoración: Muy curioso

Rokeya Sakhawat Hossain fue una escritora, activista social y defensora de los derechos de la mujer, nacida en 1880 en territorio del actual Bangladesh (en aquellos tiempos Imperio Británico). De religión musulmana, se crió y vivió en plena época del purdah, que establecía, entre otras cosas, la estricta separación, incluso en el ámbito doméstico, entre hombres y mujeres o la obligación de llevar velo desde los 5 años. Con apenas 16 años contrajo matrimonio con un hombre, viudo para más señas, 22 años mayor que ella y se trasladó a vivir a Baghalpur, en territorio de la actual India.

No me voy a extender más en su biografía. Daría para una entrada por sí sola. Unicamente me quedo con estas breves notas para situar el contexto en el que vivió y escribió Sakhawat Hossain, el cual determina su vida y su obra. Ejemplos de esta influencia en su vida son la fundación de la Asociación de Mujeres Musulmanas (1916) o la presidencia de la Conferencia de Educación de la Mujer Bengalí (1926), a través de las cuales promovió el acceso a la educación y al trabajo, como herramientas emancipadoras de a mujer.

En su obra, de la cual creo que solo se ha traducido al español el relato que hoy presentamos, esa obsesión por la situación de la mujer está absolutamente presente.

En el caso concreto de "El sueño de Sultana", estamos tanto ante una denuncia de la situación de la mujer como ante una llamada a estas para que tomen conciencia de su situación y de las posibilidades de emancipación que se abren a través de la educación. Escrito en inglés (el resto de su obra la escribió en bengalí) en 1905, se trata de un breve relato de apenas 20 páginas, escrito con una ingenuidad desarmante, que tiene la forma de "utopía feminista", de viaje a una sociedad en la que hombres y mujeres conviven, de forma pacífica, con sus roles cambiados. 

Quizá me hubiera gustado una mayor complejidad del relato, un mayor desarrollo de la forma de organización de la sociedad, etc. Imagino que la brevedad obedecerá al carácter "educativo o instructivo" del relato, a la necesidad de llegar a una mayor cantidad de lectores. En cualquier caso, se ofrecen unas pinceladas acerca de cómo se llega a ese cambio de roles y cómo se organiza esa sociedad utópica. Pero en esta reseña no las vamos a desvelar.

Os va a tocar buscar el libro. O, mejor dicho, el cuaderno. Porque, al tratarse de un breve relato, la editorial Palabrero Press ha tenido la original idea de editarlo en forma de texto introductorio de un precioso cuaderno que, a torpes reseñistas como yo, viene como anillo al dedo para ir tomando apuntes, haciendo borradores de reseñas o lo que cada uno estime conveniente.

miércoles, 25 de enero de 2017

Jhumpa Lahiri: El intérprete del dolor

Idioma original: inglés
Título original: Interpreter of maladies
Año de publicación: 2000
Traducción: Gemma Rovira
Valoración: muy recomendable

Que un primer libro de relatos de una escritora por debajo de los 35 años ganara el Pulitzer debería sonarnos un poco más. Al amparo del éxito de novelas posteriores como La hondonada, Salamandra recupera esta colección de nueve historias, todas entre las 20 y 40 páginas, en una nueva traducción.
Y es esplendorosa.
Porque resulta ejemplar cómo Jhumpa Lahiri, con una prosa líquida, sencilla, directa, muestra en estas nueve historias cómo es la vida del inmigrante a Estados Unidos. Particularmente el procedente de eso que se llama el sub-continente indio
Los personajes de Lahiri pueblan distintos escenarios: el origen en Calcuta, el regreso para el viaje, puntual o de vacaciones, la estancia en el destino, su proceso de adaptación, su integración y los ajustes posteriores. Lahiri evita la inflamación. Muy de agradecer que no enfatice en esos asuntos que tantas migrañas me causan. La miseria que obliga al desarraigo y el moqueo de la nostalgia solo se interpretan aquí y es bueno que así sea. No hay que menospreciar al lector, a su capacidad de leer entre líneas y a su información del estado de este mundo de flujos migratorios. Esa es una primera gran cualidad de Lahiri y eso dota de unidad a estos relatos sin necesidad de recursos socorridos como las sutiles relaciones entre ellos. La cosa no va por ahí. Son como guiones que podrían ser novelas cortas presentadas con el doble de páginas y un tipo de letra más grande. Y las nueve serían muy notables. 
Hay de todo: la persona mayor que continúa refiriéndose a Calcuta como el hogar mientras todo a su alrededor ha cambiado. En el lado opuesto, la pareja joven tan integrada que ya empieza a generar una especie de psicología inversa. Los puntos intermedios, quienes comprenden que el arraigo será más fácil conservando ciertas tradiciones a base de adaptarlas o relegarlas al uso íntimo. Pero Lahiri es capaz de integrar todas esas estampas (incluyendo alguna mención a la dura vida en el lugar del origen y dibujando el panorama que acaba empujando al emigrante) y conseguir que el conjunto surja, majestuoso. Con lo que queda patente la entidad de esta obra. No se trata de ir contando anécdotas en torno a las cuales, a base de decorarlas, se construye algo más sólido. El intérprete del dolor está meditado, no es una mera serie de relatos sino el resultado satisfactorio de una intención concreta. Con personajes de calado e, insisto, sin apelación a lo obvio, todo lo contrario, con hallazgos, como el del personaje del relato que da título al libro, tan originales como consistentes. El típico libro que uno toma sin demasiadas expectativas y que acaba de leer convencido de haber descubierto a una autora muy interesante, explicándonos cosas de ese mundo que no es el nuestro pero, en muchos casos, está muy cerca.