
Idioma original: español
Fecha de publicación: 2002
Valoración: Se deja leer
No voy a mentir. En cuanto cerré el libro que hoy nos ocupa, una novela que varias personas de mi entorno me recomendaron con frenesí, me quedé tan sorprendida de que no me hubiera entusiasmado, que no pude por menos de meterme en foros y blogs de la madre de todas las redes para ver qué opinaban de él otras personas. Y bueno, fue entonces cuando descubrí que la moderadamente negativa opinión que me merecía La sombra del viento era casi halagüeña comparándola con aquellas ristras de exabrutos purulentos que ponían a bajar de un burro a su escritor, a su estilo, a sus personajes, a su trama, a su campaña de marketing... Creo que la portada era lo único con lo que nadie se cebaba. Creo...
La historia de La sombra del viento comienza cuando en la Barcelona de 1945 un librero lleva a su hijo Daniel a un misterioso lugar que posee el sugerente nombre de "El cementerio de los libros olvidados" y que guarda lo que su propio nombre indica. Allí, el crío escogerá al azar un libro maldito firmado por un tal Julián Carax que trastocará su vida para siempre ya que la obsesión del chaval por descubrir el misterio que envuelva la vida y obra de semejante personaje, le hará penetrar en un mundo de intriga y terribles sucesos por el que desfilará una larga serie de seres pintorescos, desde un violento mercenario apellidado Fumero hasta una peculiar y solitaria amiga de juventud de Carax de nombre Nuria Monfort, pasando por una hermosa ciega o un mendigo rescatado de las calles para trabajar en la librería que regentan Daniel y su padre.
Francamente, creo que La sombra del viento, un best-seller a nivel planetario que fue finalista del Fernando Lara de novela, tocó la moral a tanta gente porque quizás nos lo quisieron vender como una suerte de obra maestra en su género. Me refiero a ese género aventuresco con flecos de novela negra, drama, historia, terror y misterio del que se nutre la literatura más comercial actualmente, muchas veces descuidando calidad, estilo y precisión histórica.
Años ha podíamos contar con escritores como Alejandro Dumas o Mark Twain entregados con pasión a la tarea de crear esta clase de obras, pero los tiempos han cambiado, y sí es verdad que quizás nos venden verdaderos folletines envueltos en ropajes de obras magnas del entretenimiento por obra y gracia del marketing más agresivo.
Y es que La sombre del viento me pareció precisamente eso: un folletín con personajes estereotipados y muchas veces incoherentes e imposibles, una trama que se iba resolviendo gracias a un personaje que remitía a otro-que remitía a otro-que remitía a otro, y bueno, en cuanto al tema de las meteduras de gamba del autor en fechas y calles de Barcelona, ahí no me meto porque no supe de ellas hasta después de haberlo leído.
No me voy a detener a criticar más este libro (ensañamientos suficientes hay ya, como he indicado), que pese a todo hay que reconocer que está muy bien escrito por un autor sabio que conoce los gustos de muchos lectores y del que, si leemos un par de obras, ya sabemos lo que nos vamos a encontrar en el futuro.
PD: El juego del ángel, siguiente obra del autor y relacionada con La sombra del viento, ha sido también un éxito tanto fuera como dentro de nuestras fronteras.
También de Ruiz Zafón en ULAD: El príncipe de la niebla