jueves, 4 de noviembre de 2010

Leonard Cohen: Libro del anhelo


Idioma original: inglés
Título original: Book of Longing
Año de publicación: 2006
Valoración: Recomendable

Leonard Cohen es uno de los artistas más conocidos y más carismáticos del siglo XX (y del XXI, pues aún está en activo). Compositor, cantante de inconfundible voz y poeta, lleva más de cincuenta años dando forma a un fabuloso legado que, antes de morir, ya lo ha hecho inmortal.

En el Libro del anhelo, Cohen recoge los más de doscientos poemas en los que ha trabajado durante los últimos veinte años y en los que ha volcado sus sentimientos e innumerables reflexiones sobre el mundo que lo rodea y temas universales como el amor, la muerte, el paso del tiempo... Acompaña esos poemas con dibujos (muchos de ellos, autorretratos) en cuyo trazo simple y conciso (como sus textos) expresa también todo aquello que le preocupa o que, simplemente, le hace pensar.

No recomendable para aquellos a los que no les guste Leonard Cohen, este libro es sin duda un gran regalo para sus fans, pues supone un perfecto complemento (aunque se habría agradecido una edición bilingüe, ya que a veces la traducción al castellano de sus textos pierde gran parte de la fuerza que éstos irradian en inglés) para sus canciones y para comprender mejor la vida y, cómo no, el pensamiento de uno de los mayores artistas de nuestro tiempo.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Pablo Neruda: desagravio

Por otro de esos (involuntarios) olvidos colectivos, llevamos ya más de 600 reseñas publicadas, y todavía no hemos incluido ninguna de las grandes obras de Pablo Neruda: sus 20 poemas, Residencia en la tierra, el Canto general, Los versos del capitán... ¿Cómo es posible que nos hayamos olvidado así del "poeta del amor y del pueblo", Premio Nobel de Literatura, y sin duda uno de los escritores más poderosos en lengua española de todos los tiempos? Por eso, esta entrada tiene intención de servir de desagravio a un escritor gigantesco, magistral, único, y que además, me consta, tiene un lugar muy especial en el corazoncito de algunas de las personas que escribimos este blog.

Ricardo Neftalí Reyes, alias Pablo Neruda, nacido en Chile en 1904, tuvo una vida complicada, comprometida y viajera, de la que dio buena cuenta en la autobiografía Confieso que he vivido. Con tan solo veinte años publicó la que sigue siendo su obra más conocida (pero no la mejor, diría yo): 20 poemas de amor y una canción desesperada, el poemario amoroso-adolescente definitivo. Tres años más tarde comenzó una larga trayectoria como diplomático, que le llevaría a Birmania, Sri Lanka, Singapur, Buenos Aires y Madrid; en este periodo renunció al modernismo de sus primeras obras, y ensayó un surrealismo existencialista con un estilo ya muy personal, en obras como Tentativa del hombre infinito (1926) o Residencia en la tierra (1935), personalmente, mi libro favorito de Neruda, y uno de mis libros de poesía de cabecera...

Su creciente compromiso político con el comunismo se acentuó durante la Guerra Civil española, se manifestó literariamente en el poemario España en el corazón (1937), y fue ya una constante en el resto de su trayectoria vital y poética. Durante este periodo compuso la que probablemente es su "obra magna", al menos en cuanto a extensión: el Canto general (1950), un extenso poemario dedicado a la historia y los pueblos de Sudamérica. Perseguido por el régimen de Videla, Neruda vivió en la clandestinidad en su Chile natal antes de pasar al exilio en Argentina y de allí a París. Fue una etapa sentimental, política y vitalmente convulsa para el poeta. En 1952 publica Los versos del capitán, y en 1959 Cien sonetos de amor, dos obras imprescindibles de la poesía amorosa universal.

Los últimos años los pasa en su residencia de Isla Negra, con su mujer Matilde Urrutia. Se acumulan los reconocimientos, el más importante, obviamente, el Premio Nobel de Literatura de 1971. Su muerte tuvo lugar tan solo una semana después del golpe de estado de Pinochet que derrocó al gobierno de Salvador Allende; su casa fue saqueada; su biblioteca, destruida, y su funeral se llevó a cabo entre fuertes medidas de seguridad. La figura y la obra de Neruda, en cambio, no ha perdido su popularidad ni su capacidad de atracción, a pesar de que estos sean malos tiempos para la poesía...

Más información:
-Fundación Pablo Neruda
-Página dedicada a Neruda en el Centro Virtual Cervantes
-Página de Neruda en la Biblioteca Virtual Cervantes.
-Neruda recitando (con voz soporífera) uno de sus propios poemas

Fotografía tomada de aquí

martes, 2 de noviembre de 2010

Rafael Sánchez Ferlosio: El Jarama

Idioma original: español
Fecha de publicación: 1955
Valoración: Muy recomendable

No voy a engañar a nadie. Cuando leí esta novela, la obra cumbre de Rafael Sánchez Ferlosio (y con la que ganó el Nadal en 1955), me sentí decepcionado: no me gustó nada. Era muy joven, tenía quince años, y no entendía cómo mi profesora de Lengua nos la había recomendado con tanto entusiasmo. "¡Es larga, pesada, y no pasa nada!", me decía a mí mismo.

La trama consistía en que un caluroso domingo, un grupo de jóvenes iba de picnic a las orillas del río Jarama. Por aquellos lares también había un grupo de lugareños. Y tanto unos como otros hablaban, y hablaban, y hablaban, y yo no veía nada de emoción en lo que contaban...Me parecía todo tan normal, aburrido y cotidiano que no comprendía por qué alguien se había molestado en escribir un libro tan largo con personajes tan aburridos y desencantados y charlatanes. Sólo una pincelada de tragedia en sus páginas finales despertó mi interés. Pero, ¿qué pretendía el escritor presentando una historia tan insulsa?

Pero ahora, ya de adulto, sin haberle dado al libro del ex marido de Carmen Martín Gaite una segunda lectura, confieso que el recuerdo que me ha quedado de la obra es bastante benigno. Lo que sucede es que años después, intrigado y deseoso de encontrar motivos de peso a la admiración que despertaba El Jarama, leí opiniones de gente con cierto nivel en la materia, y así comprendí cuáles eran los méritos que se le reconocían: el habilidoso uso de un lenguaje coloquial sin ninguna clase de artifico, la exhibición de un desencantado cuadro de jóvenes a los que la cruda realidad les impide ser especialmente ingeniosos o ambiciosos, el choque epatente entre la serena naturaleza de un apacible lugar con un grupo de urbanitas de manual, y en fin: una historia de crudo realismo social no apto para los amantes de las novelas emocionantes y sorprendentes, densas y atosigantes. No señor: Ferlosio retrató muy bien la España (y sus personajes) que él conocía, nada más. Y ahora, ya en calma y más experimentado, le reconozco ese logro.
PD: Habemus filme...

Más libros de Sánchez Ferlosio en ULAD: El testimonio de Yarfoz

lunes, 1 de noviembre de 2010

Emiliano Monge: Morirse de memoria


Idioma original: español
Año de publicación: 2010
Valoración: Recomendable

Un hombre se despierta y se pregunta a sí mismo: "Qué soñé que he despertado preguntándome quién soy". A partir de ese momento, recuerdos y evocaciones (y olvidos) inundan sin piedad y sin aparente conexión entre ellos las mentes del protagonista y del lector, construyendo una realidad en la que ninguno de los dos se siente cómodo y en la que hay que avanzar a tientas, prestando atención al más leve detalle y esperando una señal que nos lleve a la luz. Lo cual, desgraciadamente, no es fácil. Porque este hombre que se desconoce a sí mismo, que tira de su memoria para intentar comprender quién es, es incapaz de entender el significado de sus recuerdos o de distinguir si lo que cree recordar es un testimonio fidedigno o una interpretación de lo vivido, o si, aún peor, es una mera invención creada por él mismo para ocultar una realidad que le disgusta. Quizá, para conocer al protagonista, habría que tener en cuenta lo que calla; todas esas imágenes que seguramente le vienen a la mente y no relata, ocupado como está describiendo un ¿ordenado? caos de reminiscencias en las que la narrativa paulatinamente va dejando paso a la prosa poética, a medida que hechos y personajes desfilan por las páginas, abriendo caminos y dejando multitud de cabos sueltos que en ningún momento llegan a atarse. De la mano del protagonista, nos planteamos quiénes -qué- y, sobre todo, por qué somos: ¿estamos hechos de recuerdos? ¿De deseos? ¿De sueños? ¿Qué es exactamente lo que vivimos y por qué lo vivimos de la forma en que creemos vivirlo? Quizá es el deseo de encontrar una conclusión y la conciencia de saber que no va a llegar nunca lo que nos impulsa a seguir leyendo. O quizá es el lenguaje, pues Monge parece recrearse en una libertad de forma que atormenta y fascina a partes iguales, que bien puede tomarse como ejemplo de todo lo que pueden dar de sí un puñado de palabras.

domingo, 31 de octubre de 2010

Alejo Carpentier: El reino de este mundo

Idioma original: español
Fecha de publicación: 1949
Valoración: muy recomendable

El reino de este mundo. ¿No os parece uno de los mejores títulos de novela de toda la literatura en español? Es sonoro, solemne, conciso, lleno de evocaciones, y en cierto sentido exacto en toda su vaguedad, porque la novela trata siempre (desde su fundación) del "reino de este mundo". Magistral, vamos.

A esto hay que añadir además un sentido programático que Carpentier deja bien claro desde el prólogo. Introduce ahí el concepto de "lo real-maravilloso" para enfrentarlo al de "literatura maravillosa". La idea es que, mientras los escritores europeos (surrealistas, sobre todo) tienen que fingir extrañas fantasías con arduo esfuerzo de su imaginación, los americanos se encuentran con que la realidad misma que les rodea es ya fantástica de por sí. Hablar de lo maravilloso sería para ellos un realismo. En el fondo se teoriza aquí algo que engloba a muchos de los escritores del boom hispanoamericano y que acabará llamándose (quizá con menos fortuna) "realismo mágico".

El tema que escoge Carpentier para su literatura de lo "real-maravilloso" es en este caso de lo más adecuado. Narra un momento crucial de la historia de Haití: la rebelión de los esclavos contra Francia y su posterior conversión en súbditos del rey negro Henri I. Como digo, inmejorable para ilustrar la teoría de Carpentier, puesto que parece un hecho históricamente comprobado que fue una ceremonia de vudú lo que dio origen a la sublevación. Yo ignoraba por completo todos estos acontecimientos, y he disfrutado a lo grande de la narración de Carpentier, que es ágil en la trama y de estilo exquisito (sólo por momentos, quizá, demasiado barroco). De vez en cuando hay pasajes que son pura poesía en prosa y frases sin desperdicio, pura sentencia. No me resisto a compartir aquí un párrafo del final que me parece grandioso por contenido y expresión.

...el hombre nunca sabe para quién padece y espera. Padece y espera y trabaja para gentes que nunca conocerá, y que a su vez padecerán y esperarán y trabajarán para otros que tampoco serán felices, pues el hombre ansía siempre una felicidad situada más allá de la porción que le es otorgada. Pero la grandeza del hombre está precisamente en querer mejorar lo que es. En imponerse Tareas. En el Reino de los Cielos no hay grandeza que consquistar, puesto que allá todo es jerarquía establecida, incógnita despejada, existir sin término, imposibilidad de sacrificio, reposo y deleite. Por ello, agobiado de penas y de Tareas, hermoso dentro de su miseria, capaz de amar en medio de las plagas, el hombre sólo puede hallar su grandeza, su máxima medida en el Reino de este Mundo.
Otras obras de Alejo Carpentier en ULAD: Concierto barroco, El acoso, El siglo de las luces, Los pasos perdidos, El recurso del método

sábado, 30 de octubre de 2010

100 años de Miguel Hernández

Hoy hace exactamente 100 años, el 30 de octubre de 1910, nacía en Orihuela Miguel Hernández, uno de los poetas fundamentales de la literatura española del siglo XX. Su vida fue de los campos oriolanos en los que era pastor, a los campos de batalla de la Guerra Civil, en la que fue uno de los más decididos cantores de la libertad y la República; murió en una cárcel, enfermo de tifus y tuberculosis, durante la represión de la primera posguerra, con tan solo 31 años.

Su poesía, que pasó por una etapa gongorina en Perito en lunas, se definió luego con un estilo muy personal, de raigambre clásica (como en los perfectísimos sonetos de El rayo que no cesa) y popular, cancioneril, en especial en su Cancionero y romancero de ausencias, una obra desgarradora por el contexto -escrito en plena Guerra Civil- y por la sinceridad y desnudez de la forma. Fue sin duda uno de los grandes creadores de "poesía de combate" (el otro sería, probablemente, Alberti), del bando republicano.

Cualquier homenaje que pudiéramos hacer a este magistral poeta del amor y del compromiso sería poco, así que lo dejamos a dos maestros: Pablo Neruda, amigo entrañable de Miguel Hernández, y Joan Manuel Serrat, quien con sus versiones musicales ha hecho más por mantener viva su voz, probablemente, que todos los trabajos académicos que se han escrito sobre él.

"Recordar a Miguel Hernández que desapareció en la oscuridad y recordarlo a plena luz, es un deber de España, un deber de amor. Pocos poetas tan generosos y luminosos como el muchachón de Orihuela cuya estatua se levantará algún día entre los azahares de su dormida tierra. No tenía Miguel la luz cenital del Sur como los poetas rectilíneos de Andalucía sino una luz de tierra, de mañana pedregosa, luz espesa de panal despertando. Con esta materia dura como el oro, viva como la sangre, trazó su poesía duradera. ¡Y éste fue el hombre que aquel momento de España desterró a la sombra! ¡Nos toca ahora y siempre sacarlo de su cárcel mortal, iluminarlo con su valentía y su martirio, enseñarlo como ejemplo de corazón purísimo! ¡Darle la luz! ¡Dársela a golpes de recuerdo, a paletadas de claridad que lo revelen, arcángel de una gloria terrestre que cayó en la noche armado con la espada de la luz!"

Pablo Neruda


Otras reseñas sobre Miguel Hernández: Centenario de su nacimiento, Unos minutos para Miguel Hernández

viernes, 29 de octubre de 2010

Tennessee Williams: Un tranvía llamado deseo

Idioma original: inglés
Título original: A streetcar named desire
Año de estreno: 1947
Valoración: Recomendable

Hace años leí esta obra de teatro, y la verdad es que no le vi la gracia ni entendí muy bien por qué era tan famosa. Pero el mes pasado estuve en una representación, y aunque la adaptación en sí no me pareció gran cosa (porque se limitaba a seguir línea a línea el original con una escenografía de lo más tradicional), sí que me permitió apreciar algunos de los valores del texto; sobre todo, los personajes y las relaciones que se establecen entre ellos.

Temática y estéticamente, esta obra recuerda mucho a otras obras de Tennesse Wiliams (o incluso de Arthur Miller), como La gata sobre el tejado de cinc caliente o El zoo de cristal, por sus atmósferas opresivas, textos y escenarios realistas y personajes traumatizados, autoengañados o reprimidos. En este caso tenemos a Blanche y Stella Dubois, hermanas provenientes de una arruinada familia sureña; y el marido de la segunda, el "primitivo" Stanley Kowalsky. Los sueños de grandeza de Blanche, que esconden una realidad de abandono, miseria y alcoholismo, se entremezclan en la relación del matrimonio, marcado por el desprecio y la brutalidad de Stanley hacia su sumisa mujer, acentuando o desenmascarando sus conflictos públicos y privados.

Me da la impresión de que con una representación "clásica" como la que vi yo, la obra se ha quedado un poco pasada de moda, aunque es indudablemente un ejemplo acabado del teatro estadounidense de mediados del siglo XX. Su lenguaje verbal y visual es sencillo y directo, dejando todo el peso sobre los personajes y la trama. Así, solo unas actuaciones magistrales pueden crear una experiencia teatral excepcional (y esto no ocurrió esta vez). Es especialmente difícil (diría yo), por la dualidad entre simpatía y repulsión que despierta, el personaje de Stanley, un estereotipo de macho violento, egoísta y testosterónico; el de Blanche en cambio tiene el peligro de caer en lo melodramático.

Por supuesto, es inevitable hacer mención a la adaptación cinematográfica, con un jovencísimo Marlon Brando en el papel de Stanley, y Vivien Leigh en el de Blanche. No he visto la película entera, pero sí fragmentos, y las actuaciones me parecen (estas sí) excepcionales. Aquí va una de las escenas claves de la obra, la del primer encuentro de Blanche con el marido de su hermana. Nótese (como decían los manuales de literatura) el contraste entre los modales anticuados y afectados de Blanche, y la naturalidad brutal de Stanley; y nótese también (ídem) la tensión sexual de la escena...