Idioma original: inglésTítulo original: About a boy
Año de publicación: 1998
Valoración: Está bien
Will es un hombre que está más que satisfecho con su vida. Treinta y seis años, atractivo, sin problemas económicos (vive de los derechos de las canciones que compuso su padre hace décadas) ni ataduras ni responsabilidades. Está siempre a la última y se dedica, básicamente, a disfrutar de su suerte y a conquistar mujeres. Y, para ello, ha decidido inventarse un hijo y apuntarse a las reuniones de padres solteros/separados/divorciados, pues sabe que están llenas de mujeres vulnerables buscando hombres comprensivos y encantadores. Todo un plan. Allí conoce a Marcus, su antagonista, un niño de 12 años cuya madre, Fiona, una mujer separada y depresiva, está tan ocupada preocupándose por sus propios asuntos que es incapaz de ver que su hijo tiene problemas en el colegio y que es él el que acaba siempre cuidando de ella y no al revés.
Tras varios encuentros desafortunados, se establecerá una curiosa relación entre Marcus y Will, en la que no siempre tendremos muy claro cuál de los dos es el adulto y cuál el niño. Si bien Will intenta hacer de Marcus un chaval “guay”, éste trata de que Will asuma ciertas responsabilidades y actúe como se supone que debe hacer alguien de su edad. En definitiva, que madure un poco.
Llegados a este punto, parece que la historia va a evolucionar hacia el tópico que todos esperamos: Will y Fiona se enamoran, Marcus se convierte en un niño feliz y popular y todos viven contentos y rodeados de amor hasta el fin de sus días. Afortunadamente, no es así. Hornby ahonda en la relación establecida entre Will y Marcus y la aprovecha para sacar a la luz los problemas y las inquietudes que afectan a niños y adultos (que, muchas veces y salvando ciertas diferencias, suelen ser bastante similares), y lo hace sin caer en dinámicas del tipo “soy un adulto que lo tiene todo, pero no soy feliz y me deprimo” o “soy un niño marginado cuya vida va a cambiar totalmente en cuanto encuentre una figura paterna”.
Con un estilo directo y ameno, el autor desarrolla una historia interesante y cercana, donde los nuevos modelos de familia y el mundo de la niñez (o la preadolescencia) se presentan sin tópicos ni idealizaciones románticas y donde la vida real, con sus cosas buenas y sus cosas malas, resulta ser siempre más interesante que cualquier otra que podamos imaginar.
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