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viernes, 16 de enero de 2026

Meša Selimović: La isla

Idioma original: Serbio
Título original: Ostrvo
Traducción: Miguel Roán
Año de publicación (parcialmente y por entregas): 1973 - 1974
Valoración: Recomendable

La isla es una de esas novelas que, pese a su brevedad (unas doscientas páginas), contienen mucho material: un estilo precioso, un argumento conmovedor, personajes complejos y reflexiones casi universales (sobre la vejez, el amor, la familia, la pobreza, la muerte...). 

Gira en torno a dos jubilados que se van a vivir a una isla del Adriático. Sus días allí, rodeados de naturaleza y lejos de la ciudad, no tienen nada de bucólicos; al contrario: están marcados por amarguras cotidianas, hartazgo matrimonial, decepciones vitales y miseria material.

Emotiva, intimista y poética, La isla retrata con una crudeza no exenta de ternura el patetismo, las tribulaciones, las zozobras y los anhelos de sus protagonistas. A nivel estructural, recuerda por momentos a un ciclo cuentístico (ya que originalmente fue publicada por entregas y podríamos catalogar sus capítulos de episodios autoconclusivos).

En resumen: La isla es una novela competente y artística. Más asequible que La fortaleza, otra obra de Meša Selimović (por ser menos extensa, densa y ambiciosa), pero igual de lograda, introspectiva y bella.


También de Meša Selimović en ULAD: Aquí

domingo, 2 de marzo de 2025

Svetislav Basara: La leyenda de los ciclistas

Idioma original: Serbocroata 
Título original: Fama o biciklistima
Año de publicación: 1988
Traducción: Juan Cristóbal Díaz
Valoración: Fuera de concurso


Sí, emosido engañado. O si no, ¿cómo explicar que un libro titulado La leyenda de los ciclistas no hable de la vida y milagros de Coppi, Bartali, Merckx, Hinault, Indurain y compañía? 

¡Y eso que Eddy Merckx fue miembro de la Agrupación Sudoriental de Ciclistas Evangélicos! ¡Y eso que en el libro hay unas cuantas bicicletas! Pero esto no es lo que parece porque hoy hablamos de un libro "raro" de un yugoslavo "raro", valga la redundancia.

Si hacemos caso del prólogo del propio autor, escrito 20 años después de la publicación original del libro (¿quién soñaría este prólogo?), la leyenda es una novela sobre errores humanos y frustraciones en la tarea de dedicar esfuerzos inútiles al olvido de Dios y a burlar a la muerte. Por sí solo, esto no parece demasiado extraño. En cambio, la cosa se tuerce si digo que se trata de una recopilación de textos de la sociedad secreta de los ciclistas rosacruces que engendra una suerte de doctrina ciclista esotérica. ¿O no?

Así que tenemos, por un lado, una sociedad secreta cuyos seguidores se reúnen en sueños y que pretende, o eso parece, la penetración en el mundo de tal magnitud de fuerzas irracionales del espíritu que aquel acabe purificado por un fuego salvífico. Y tenemos, por otro lado, una serie de textos (manuscritos, testimonios, diarios, proclamas, proyectos) e imágenes que vendrían a constituir el cuerpo histórico y doctrinal de la sociedad de los hermanitos.

Y es inevitable acordarse de Borges, de Pynchon o de Cartarescu (también Kadaré) al leer un texto en el que las fronteras espaciotemporales saltan por los aires, al avanzar en una novela plagada de mistificaciones, aporías, referencias cruzadas, teorías a cual más loca o más cuerda, personajes que se desdoblan, espejos, etc. Posmodernismo puro y duro, vaya.

Lo que creo que diferencia a Basara de los autores citados es el humor. Hay mucho de burla, de ironía, de desmitificación o de absurdo en La leyenda de ciclistas. Ya los textos que abren la novela (el de Carlos el Feo y su esbirro Grosman) dan buena idea de lo que vendrá después. Otro ejemplo: 
La perspectiva de un hombre de cincuenta años ataviado con un polvoriento atuendo deportivo debía de llamar la atención. Tal vez fuera mi aspecto atractivo lo que inclinó la balanza a la hora de salir elegido como profeta: resultaba verdaderamente llamativo. Los profetas están llamados a profetizar y el pueblo a perseguir a los profetas. Así funciona el mundo.
Más. El carácter fragmentario de libro hace que el interés de los diferentes textos que lo componen sea, casi de forma obligatoria, algo desigual. Historias como la del ultimo caso de Sherlock Holmes o como la del arquitecto encargado de reparar la Catedral del Espíritu Santo, destrozada por la policía nazi (valga la redundancia) del sueño resultan tan sesudamente divertidas como áridas son las partes centradas en los postulados filosófico/ esotéricos de Kowalski y compañía.

Para terminar, solo queda decir  que es innegable que La leyenda de los ciclistas no es un libro apto para todos los públicos. Quien quiera una historia lineal con planteamiento, nudo y desenlace, quien busque entretenimiento y no pensar demasiado o quien pretenda echar un ratejo leyendo que se vaya buscando otro libro. Pero quien guste del riesgo y los artefactos literarios, quien piense que la realidad es un simulacro, la existencia una ilusión y la literatura la ilusión de una ilusión, seguro que disfruta de este delirio yugoslavo.

P.S.: Ya lo comentábamos en la reseña de El ángel del atentado, pero no está de más insistir: no tiene que ser nada fácil traducir y corregir un texto como este. Creo que traducción y corrección están muy logrados. Y la edición del libro es muy pero que muy chula.

También de Basara en ULAD: El ángel del atentado

miércoles, 19 de julio de 2023

ULAD hace Historia #3: La fortaleza de Meša Selimović

Idioma original: Serbio
Título original: Tvrđava
Traducción: Miguel Roán
Año de publicación: 1970
Valoración: Recomendable (aunque no para todo el mundo)

La fortaleza es un clásico de la literatura yugoslava y, junto con El derviche y la muerte, la obra más representativa y lograda de Meša Selimović. Nos traslada al Sarajevo otomano del siglo XVIII, así que puede considerarse una novela histórica; personalmente, también la encasillaría dentro de la narrativa existencialista y filosófica.

Sigue los pasos de Ahmet Šabo, un profesor que acaba de regresar de la guerra. Una noche, el joven se enemista con las autoridades locales, las cuales le cerrarán puertas a nivel social y laboral. Sobrellevará su vida condenada al ostracismo y la pobreza gracias a una dignidad tambaleante y un amor incondicional hacia su esposa, Tijana.

Entre las muchas virtudes que le he encontrado a esta obra, destacaría las siguientes: 

  • Su factura demuestra madurez, inteligencia y sensibilidad. 
  • Su ritmo, por lo general pausado e introspectivo, permite que la acción se afianze y las meditaciones de Ahmet calen.
  • Las citadas meditaciones, junto a las disertaciones y los diálogos, barajan ideas interesantísimas. Ideas que, pese a su nivel de sofisticación, jamás se hacen pasar por verdades universales, ya que tanto el argumento como el propio protagonista las cuestionan a menudo. A excepción, claro, de algún que otro aforismo difícilmente rebatible, como, por ejemplo, «El dolor y la reflexión nos privan de la risa despreocupada».
  • La ambientación es exquisita. Sin recurrir apenas a descripciones ni requerir más que un puñado de notas del traductor, logra situar al lector en un lugar y una época lejanos.
  • Abunda en escenas conmovedoras que plasman el egoísmo e hipocresía humanos, la pobreza, la fuerza de la amistad y el amor, los abusos del poder, la religión, etc...
  • Los personajes están muy bien caracterizados. Todos se sienten complejos, contradictorios y, por tanto, verosímiles.
  • Nunca se endulzan las interacciones entre los personajes; éstas se abordan con sus luces y sus sombras. 

Creo haber dado suficientes razones para animaros a leer La fortaleza, siempre y cuando no os amedentren su extensión, su ambientación exótica, la densidad de su contenido, su argumento pausado o los meandros de su prosa. Pero, por si acaso, quiero mostraros la belleza formal y la riqueza conceptual de uno de mis pasajes favoritos. 

En él, Ahmet confiesa: «Cuando me sentía amedrentado, solo pensaba en ella y me animaba con su presencia. Cuando las cosas me iban mal, pronunciaba su nombre, como en una oración, y encontraba alivio. Cuando me sentía dichoso, corría a compartirlo con ella, agradecido, como si mi felicidad le correspondiera.» (199) Inmediatamente añade: «Esta mujer era todo mi mundo, la necesitaba para admirarla pero también necesitaba sentir mi poder sobre ella. La había creado, como un salvaje crea su ídolo, para que estuviera por encima del fuego de la cueva, la defensa contra el trueno, los enemigos, las fieras, la gente, el cielo y la soledad, para esperar lo ordinario pero también exigir lo imposible, sentir ilusión pero también indignación, para poder agradecer y discutir a la vez, siempre consciente de que, sin ella, los miedos serían insoportables, las esperanzas sin fundamento, las alegrías efímeras. / Gracias a ella, incluso la gente me parecía más cercana.» (200)

Llegados a este punto, sólo quiero reiterar que La fortaleza es un novelón. Un novelón en el que se plasman con asombrosa lucidez la tragicomedia humana, los sinsabores de la existencia y la angustia que provoca la búsqueda de sentido en un mundo lleno de maldad cotidiana y desigualdades obscenas. Un novelón que igual no gustará a todos, pero hará las delicias a quienes amamos la literatura de gran calibre.


También de Meša Selimović en ULAD: Aquí

domingo, 27 de junio de 2021

Zoran Nikolić: Atlas de fronteras insólitas

Idioma original: inglés

Título original: The Atlas of Unusual Borders

Traducción: Jorge García, Sigrid Guitart

Año de publicación: 2020

Valoración: Curioso


Un bonito libro para regalar, así, un regalito de compromiso, lucido (presentación cuidada, páginas recuadradas en rojo, mapas de los que luego hablaré), para algún aficionado a la geografía sin mucho afán, una cosa ligerita para quedar bien. Eso es este libro, agradable para quien disfrute de estas curiosidades sin ánimo de profundizar mucho, o casi nada. Realmente, hay un montón de textos como este, algunos claramente mejores, otros parecidos.

Esto de las fronteras extravagantes, los enclaves y contraenclaves, las tierras de nadie y las ciudades partidas por la mitad, es una de las muchas cosas llamativas de la geografía, pero a la hora de escribir un libro presenta dos problemas importantes, que son uno mismo. Partimos de que estas circunstancias geográficas que podríamos llamar anomalías las hay a miles, por supuesto a lo largo del planeta entero, pero aquí mismo, a unos pocos kilómetros de nuestra casa, seguro que tenemos algunos buenos ejemplos. Y al haber tantos el autor se encuentra, supongo, ante una disyuntiva obvia: o incluye muchos de estos ejemplos, con lo que necesariamente se quedará en un repaso superficial, o selecciona unos pocos para profundizar un poco más sobre sus peculiaridades. Es decir, hay que elegir entre cantidad y calidad, un repertorio muy amplio, o una relación menos extensa para dedicarle más atención a cada caso expuesto.

Seguro que han adivinado que nuestro libro de hoy ha optado bastante claramente por la primera alternativa, es decir, muchas realidades (47, para ser exactos) de países separados por límites aparentemente caprichosos, a los que apenas se dedica una página y un mapa, una página más bien pequeñita y un mapa injustificada y proporcionalmente grande, y además bastante malo: colores deplorables, información casi nula, un adorno que apenas aporta verdadera información.

La verdad es que me da bastante envidia cuando las reseñas de mis compañeros suscitan el entusiasmo de los lectores, que corren a la librería a hacerse con esos títulos magníficos recién descubiertos. Así que voy a intentarlo un poco y, a pesar de lo dicho y solventada la parte crítica, a ver si puedo explicar por qué el libro no es del todo malo. Sí, son muchos, demasiados, los casos que Nikolić presenta, y escasita y superficial la información que suministra, pero para alguien no muy exigente el repertorio resulta bastante curioso, y hasta llamativo para quien no se haya parado a pensar en situaciones tan peculiares. En un repaso random hablaríamos de ciudades ubicadas en dos continentes distintos (Estambul), enclaves rodeados de países enemigos (varios en el Cáucaso) o excluidos de la Unión Europea pese a formar parte de un país miembro (hasta tiempos muy recientes, claro, varias pequeñas islas británicas, aunque nominalmente son dependencias de la Corona, en fin), fronteras que separan dos lados de una calle o que atraviesan casas (ahora no recuerdo dónde), extraños condominios, o países teóricamente gobernados por autoridades extranjeras (algunas muy atípicas, miremos a Andorra), fronteras que forman estrechos corredores en busca de accesos imposibles a ríos o mares…

Siempre estamos ante el producto de caprichos de la Historia, muchos de ellos consecuencia de guerras o tratados, otras veces de orígenes feudales, de raíz religiosa o derivados de procesos de descolonización arbitrarios y muchas veces absurdos. Son situaciones casi siempre interesantes que hubiera requerido algo más de profundidad, como apuntaba antes, y respecto de las cuales el libro nos deja por tanto un poco a medias, pero el nivel de satisfacción dependerá de lo que el lector exija al texto. Si nos vale con unas pinceladas para despertar un poco la curiosidad, pues la cosa va bastante bien.

Parece obligado hablar de mis preferidas entre esas píldoras repartidas por el amplio catálogo de Nikolić. Al ser tantos los casos expuestos mi memoria no alcanza a retener un número suficientemente apreciable pero, al margen de complicadas rotulaciones que se enredan entre montañas, puertos y ciudades, quizá me quedaría con algunos de los de origen más reciente, y también de efectos de mayor crudeza. Por ejemplo, la partición de Chipre en dos comunidades, turca y griega que, con medio siglo de existencia, ha dado lugar no solo a dos países diferenciados, sino a una complicada frontera, una zona de exclusión supervisada por la ONU y algunas ciudades de antiguo esplendor turístico reducidas a una gran urbe desierta. O la llamada línea verde, larga franja en la antigua frontera entre las dos Alemanias que, a fuerza de quedar ajena a cualquier actividad humana, se ha transformado en una zona virgen que ahora se quiere recuperar como espacio natural (léase cómo la naturaleza recupera su terreno a poco que el hombre se retire de la circulación).

También me gustan los relatos sobre ciudades fantasma, como Kolmanskop (Namibia), abandonada al agotarse las vetas de diamantes, o Centralia (EE.UU.), en cuyo subsuelo se  mantiene un incendio que persiste desde hace medio siglo, y tardará al menos otro tanto en extinguirse. Cosas realmente sorprendentes y que hacen grata la lectura aunque, eso sí, no tienen mucho que ver con las fronteras.


viernes, 4 de septiembre de 2020

Svetislav Basara: El ángel del atentado


Idioma original: serbio
Título original: Andeo atentata (tabloid)
Año de publicación: 2019
Valoración: Está muy bien

¿Quién dijo que novela es aquello que está formado por palabras y acaba cuando pone Fin? Cito de memoria. Tampoco podría asegurar a quién pertenece la frase, aventuro que fue Cela y que alguien me corrija si no es así. En cualquier caso, el volumen que ahora reseño pertenece a esa categoría si la tomamos en sentido amplio y porque no se puede encuadrar en ningún otro sitio. Pertenece a ese género híbrido tan posmoderno, del que vengo hablando desde hace mucho tiempo y que tan buenos ejemplares ha aportado al acervo literario.
Sin embargo –y esto debe quedar claro– no es un manjar para todos los gustos, suelen ser libros eruditos y áridos, sin demasiada hilazón narrativa, que suelen satisfacer a gente algo rarita solo cuando está dispuesta a concentrarse, porque si lo que quiere es entretenerse esa misma gente buscará otro tipo de lecturas. Y esto lo sé porque me cuento entre los lectores de Cees Noteboom, Claudio Magris y otros con hábitos narrativos similares, sin embargo, debo reconocer que El ángel del atentado no ha cumplido mis expectativas del todo, no he encontrado esa habilidad que da una de cal y otra de arena y suele mantenerme en vilo. Y lo cierto es que Basara lo intenta: despliega una serie de bromas y sátiras bastante caústicas, sobre todo al principio. Pero mantener el tono durante más de doscientas cincuenta páginas no es fácil, así que coge carrerilla y se limita a una serie de tics que acaban aburriendo un poco.
El argumento está basado en un hecho histórico conocido de todos, el asesinato de Francisco Fernando a la sazón archiduque del imperio austrohúngaro, que además de tratarse de un magnicidio tiene especial relevancia por haber desencadenado la Primera Guerra Mundial. No es mi primera lectura sobre el particular, hace años me recomendaron El asesinato de Sarajevo, y me apresuro a aclarar que me gustó bastante menos que este.
El narrador, punto de vista o voz cantante del texto –porque narración, ya digo, no es que haya mucha– es ¡atención! nada menos que el propio Francisco Fernando, es decir, la víctima, que habla desde la tumba donde ha vivido (bueno vivir, lo que se dice vivir, no es la palabra), donde ha permanecido durante un siglo más o menos, porque su discurso tiene lugar en el presente, es decir, el año pasado, que es cuando se publicó. Y se manifiesta ante la posteridad, que somos sus lectores del presente y del futuro, en forma de diálogo, aunque su interlocutor apenas habla, solo asiente, acata órdenes y puntualiza muy de vez en cuando. Este interlocutor es un tal Berchtold, su asistente, un asistente que tiene poco trabajo porque el archiduque habla desde la tumba y él mismo ni siquiera existe, tal como repite el narrador una y otra vez (y esto me recuerda al procedimiento utilizado por Salman Rusdie en su celebrada Versos satánicos). Estamos pues ante un artefacto no-realista, que no pretende serlo y que utiliza esquemas narrativos y situacionales completamente inventados. Esto me parece correcto, tanto para la verosimilitud de la obra como para los objetivos de su autor, ya que el finado se permite divagar cuanto le place, alterna hechos del pasado con otros de ayer mismo y hace un totum revolutum de la Historia con bastante habilidad y todo el desenfado posible. En mi caso, veo dos problemas, uno es de carácter objetivo, empecemos por él: Basara escribe con un desenfado digno de elogio, pero quizá resulte algo excesivo eso de permitirse tantas licencias, sobre todo si el lector no es un experto en historia europea del s. XX, ni en ningún otro período, seamos francos, y asimilar tantos datos (voluntariamente) desorganizados, que se alternan con suposiciones, fantasías y disquisiciones varias puede resultar algo complejo. Y aquí entramos en la parte subjetiva. Puede que un historiador se lo beba como si fuese un vaso de agua, así que tomen nota los expertos.
También exhibe –y esto es de lo que más he disfrutado– su mentalidad –arraigada, naturalmente en la época que le tocó vivir–, prejuicios, fobias y filias, sin olvidar el montón de contradicciones que arrastra como todo hijo de vecino, no se va a librar de ello solo por ser archiduque. Y el hecho de haber organizado tal cantidad de información y estudio psico-sociológico me parece que tiene un mérito enorme. A través de sus (supuestas) propias palabras, Basara lo pinta como un redomado racista, misógino –adicto al derecho de pernada sin ir más lejos– experto en conspiraciones etc. Vamos, todo un angelito, como era de esperar por otra parte. Aunque en alguna ocasión, hace que se arrepienta. Aclaro esto, el autor pone en boca del personaje actos de arrepentimiento, bastante gratuitos históricamente hablando pero que sirven para humanizarle a los ojos del lector. Bien es verdad que esto sucede muy raramente, como debe ser si no quiere perder la coherencia. Veamos, a través de este botón de muestra, la mentalidad del susodicho:

“Jamás el arte ha tenido mejor mecenas y custodio. La Kunstkammer de Rodolfo era una fortaleza inexpugnable a la cual solo tenían acceso unos pocos elegidos. Y en muy contadas ocasiones además. ¡Solo para las grandes celebraciones! Al establecer un cordón sanitario en torno a su biblioteca y su colección artística, Rodolfo II mantenía el arte alejado de la plebe. Y por eso al arte y a la plebe les ha ido tan bien. El arte no es para todos, Berchtold, y la cultura es una espalda de mil filos.”

Sirva este párrafo también para aclarar que el archiduque no solo repasa los hechos, también habla de personalidades que representan movimientos culturales y artísticos, como Freud, Kafka, Wagner, Niestzche, Musil entre otros muchos. Por lo general, para denigrarlos, aunque no siempre.
Personalmente, catalogaría El ángel del atentado como ensayo histórico novelado, o más bien dramatizado, ya que se trata de un diálogo, tan ficticio como cualquier obra dramática. Naturalmente, no es representable en absoluto dada su extensión y complejidad, aunque tras una adaptación laboriosa se podría exhibir en los escenarios. Ya me estoy imaginando el féretro de pie, frente al público, y al actor declamando con voz cavernosa, interrumpido muy de vez en cuando por la voz en off de Berchtold.
Como colofón, se incluyen tres extensas misivas de otras tantas personalidades de la época, las dos primeras no sé si reales o ficticias, a saber, del embajador estadounidense en Belgrado, su homólogo ruso y del mariscal Tito a Stalin. A mi entender, lo único que las conecta con lo anterior es que están fechadas entre 1914 y 2019, para ser exactos poco después de la II GM. Da la impresión de que el autor las había compuesto para otro proyecto y, como no tenían encaje en ningún sitio, las incluyó aquí, que al fin y al cabo se trata de un despropósito con gracia. Y muy erudito, que conste.
Debo destacar la magnífica labor de traducción, en perfectísimo castellano, sin un solo detalle que chirríe, pues, aunque existen traducciones estupendas, no es habitual encontrar un trabajo ejecutado con tanto rigor y talento.



Traducción y notas: Juan Cristobal Díaz

jueves, 23 de julio de 2020

Tochoweek IV: #4 - Ivo Andrić: Un puente sobre el Drina

Idioma original: Serbio
Título original: Nu Drini Cuprija
Año de publicación: 1945
Traducción: Luis del Castillo
Valoración: Muy recomendable alto

“Un puente sobre el Drina” es considerada por los expertos en la materia como la obra cumbre de Ivo Andric, primer y último (por ahora, porque vayan ustedes a saber cuál será el mapa de los Balcanes dentro de 100 años) yugoslavo galardonado con el premio Nobel de literatura.

No soy un experto en nada y desconozco la práctica totalidad de la obra de Andric, pero desde luego “Un puente sobre el Drina” es una magnífica novela. En ella se narran más de cuatro siglos de la historia de Visegrad, ciudad bosnia (antes yugoslava, autrohúngara y otomana) situada a escasos kilómetros de la frontera serbia, en la que durante años convivieron, cooperaron, odiaron, tuvieron miedo, hicieron negocios, se enamoraron, murieon, mataron, desconfiaron… cristianos, musulmanes y judíos, serbios, turcos, bosnios, judíos de Galitzia, alemanes, etc.

Es precisamente el puente y su condición de nexo entre dos mundos (Oriente y Occidente, el Islam y el mundo cristiano) lo que da sentido global a la novela y sirve como marco a un texto en el que los individuos y sus destinos semejan pequeñas marionetas movidas por los hilos de la Historia (con mayúscula). Ese es uno de los principales puntos fuertes de la novela, el de introducir a seres corrientes y sus pequeñas historias en el curso de la Historia y lograr trascender de lo individual a lo colectivo formando así un relato en el que se entrelazan pasado, presente y futuro de una región marcada tanto por períodos de relativa paz, prosperidad, calma, cooperación y convivencia multiétnica como por revueltas, insurrecciones, guerras y violencias.
Porque en ciertos hombres existen odios infundados que son más grandes y más fuertes que todo lo que los demás hombres pueden crear o inventar
Dentro del texto podemos distinguir, fundamentalmente, dos partes: la que abarca desde la construcción del puente (allá por 1570) hasta la llegada del Imperio Austrohúngaro (1878) y la que abarca desde 1878 hasta la Primera Guerra Mundial.

La primera de ellas (1570-1878) vendría a ser más una novela histórica “pura” en la que el peso de los hechos históricos novelados es superior a la de las historias individuales que en aquellos se insertan. La propia construcción del puente, por orden del visir Mehmed-Pasha Sokolovici, niño de origen serbio raptado por las tropas del sultán con el fin de servir a este como jenízaro, prefigura el destino de la región y da una idea del carácter legendario (en lo referente, sobre todo, a la formación del imaginario colectivo de los diferentes grupos de Visegrad) y oriental que se puede apreciar en esta primera parte, más poblada por historias brutales de venganzas de sangre, matrimonios concertados, muchachas de belleza sin igual, etc.

La segunda de ellas (1878-1914), que ocupa algo más de la mitad del libro, vendría a ser una novela más “política”. La Historia, que se acelera y provoca cambios vertiginosos en las costumbres de los individuos y la ciudad, que destruyen y modifican a los estos, que les hacen olvidarse de la realidad para poder soportarla, pierde peso a favor de las pequeñas historias de seres como Lotte, los estudiantes Stikovic o Glasichanin, el comerciante Ali Hodja, etc. Fundamental en esta segunda parte de la novela son los debates políticos que se suscitan entre algunos de los protagonistas, debates en los que temas como nacionalismo, justicia social, derecho a las nacionalidades, tolerancia religiosa, etc prefiguran buena parte de lo ocurrido en años posteriores (no olvidemos que el libro se publicó en 1945).

Todo esto, además, escrito de forma ágil y entretenida, mezclando historias ligeras con historias profundas, textos de marcado carácter oriental y “fantástico” con sesudos debates ideológicos, y haciendo que no sea necesario ser un profundo conocedor de la historia de los Balcanes para sumergirse en las aguas del Drina y en las 500 páginas de un pasado lejano que pueden ayudarnos a comprender horrores mucho más recientes.

También de Ivo Andric en ULAD: Goya y El patio maldito

sábado, 30 de mayo de 2020

Aleksandar Tišma: El Kapo

Idioma original: Serbio
Título original: Kapo
Traducción: Luisa Fernanda Garrido y Tihomir Pistelek
Año de publicación: 1987
Valoración: Recomendable

Este es el quinto libro que leo del escritor serbio Aleksandar Tisma y no sé si es el que menos me ha gustado, pero sí es el que me ha dejado más “exhausto” después de su lectura, no tanto por la crudeza de la novela,que  la tiene y mucha, sino por alguno de sus "defectos".

Resumiendo, "El kapo" es la historia de Vilko Lamian, croata de origen judío que durante su internamiento en los campos de Jasenovac y Auschwitz ejerció de kapo (aquellos reclusos que tenían funciones de vigilancia y supervisión en sus barracones a cambio de ciertos beneficios y/o prerrogativas). El reencuentro meramente visual, casi cuarenta años después, con Helena Lifka, prisionera de la que abusó sexualmente en Auschwitz y cuya sombra persigue a Lamian durante años, es el desencadenante del recorrido que el autor realiza por la vida del protagonista.

Debemos distinguir en la novela dos partes, aunque no se encuentren estrictamente separadas en el texto. La primera de ellas cubriría desde la infancia de Lamian hasta la evacuación y liberación de Auschwitz. Esta es, en mi opinión, la parte más destacable de la novela. El antagonismo entre su “judeidad” y su colaboracionismo con los nazis, entre su doble condición de víctima y victimario, genera en el lector preguntas tales como:
  • ¿Es nuestra propia cobardía responsable importante del ascenso del fascismo (o de cualquier régimen totalitario)? 
  • ¿Son la casualidad y el destino determinantes fundamentales de la vida del individuo?
  • ¿En qué circunstancias es capaz de convertirse un hombre corriente en un monstruo?
  • ¿Qué seríamos capaces de hacer por mero instinto de supervivencia? 
  • ¿Hasta dónde seríamos capaces de llegar si detentáramos el poder (en cualquiera de sus formas)?
  • ¿Sienten los verdugos culpa y/o miedo? ¿En qué momento se origina en ellos el mal?
La segunda parte, que cubriría las décadas posteriores a la liberación del campo, es la historia de una obsesión. El miedo y la culpa determinan los actos, reacciones y pensamientos de Lamian. Sus sucesivas búsquedas y huidas, acercamientos y alejamientos están marcados por ese pasado del que resulta imposible escapar. La angustia que persigue a Lamian condiciona, como no podía ser de otra manera, la narración. Así, las ideas que rondan la cabeza de Lamian giran sobre sí mismas durante páginas y más páginas que acaban siendo reiterativas en exceso, sobre todo si las comparamos con una primera parte en que la narración fluye a buen ritmo. Si a esto le sumamos un final un tanto abrupto y previsible, tenemos en conjunto una buena aunque algo irregular novela.

También de Aleksandar Tisma en ULAD: Lealtades y traicionesA las que amamos y El libro de Blam

miércoles, 1 de abril de 2020

Selvedin Avdić: Siete miedos

Idioma original: Serbio
Título original: Sedam strahova
Traducción: Luisa F. Garrido
                           Tihomir Pistelek
Año de publicación: 2012
Valoración: Recomendable

La inesperada visita de Mirna, hija de un conocido largo tiempo desaparecido, sirve como excusa al protagonista de Siete miedos para intentar superar la marcha de su mujer. Digo intentar porque esta novela reconoce las dificultades que el ser humano tiene (o se pone a sí mismo) a la hora de sobreponerse a sucesos traumáticos. En el clímax de este artefacto literario hay un mensaje vagamente esperanzador, pero para nada impregnado por el optimismo artificial de la autoayuda barata. Su tono es, por tanto, agridulce.

Ah, y si me refiero a Siete miedos como artefacto literario es porque Selvedin Avdić mezcla en estas páginas novelización e intertextualidad, prosa convencional con apuntes y consejos, realidad y fantasía, la Guerra de los Balcanes y mitología serbia, humanos y espíritus. Menudo pastiche, ¿verdad? Pero no os preocupéis, porque su autor consigue que estos dispares ingredientes funcionen.    

De modo que recomiendo Siete miedos sin tapujos. A esta excelente narración la lastran algunas imposturas estilísticas o pasajes inverosímiles (inverosímiles dentro del registro alucinado de la propuesta, se entiende), pero en general es una lectura formidable.

jueves, 19 de diciembre de 2019

Ivo Andrić: Goya


Idioma original: Serbio
Título original: Гоја y Разговор са Гојом
Traducción: Miguel Rodríguez
Año de publicación: 1928-1935
Valoración: Curioso

Con esta reseña matamos dos pájaros de un tiro: por un lado, nos unimos a las celebraciones por el bicentenario del Museo del Prado; por otro, traemos por primera vez a ULAD a Ivo Andrić, premio Nobel de Literatura en 1961 y uno de los máximos exponentes de las letras balcánicas del siglo XX (algún día reseñaré "Un puente sobre el Drina", lo prometo).


El libro que hoy reseñamos se compone de dos breves textos acerca del pintor aragonés, uno de los mayores atractivos de la pinacoteca madrileña (por cierto, además de la exposición permanente, podéis visitar hasta el 16 
de febrero de 2020 una exposición de dibujos del artista).

El primero de ellos es una biografía del pintor, escrita con motivo del centenario de la muerte de Goya y de la exposición organizada en el Museo del Prado para tal aniversario. A buen seguro, Andrić tuvo la suerte de visitar la exposición ya que por aquel entonces residía en Madrid en su condición de vicecónsul de la legación yugoslava. Aquí, la prueba (foto tomada por el reseñista. Espero se tenga en cuenta en la próxima revisión de salarios de ULAD).

Es, por tanto, un acercamiento a una vida de leyenda, con tantas luces y sombras como sus pinturas. Breves pinceladas acerca de sus diferentes momentos clave, como su estancia de juventud en Zaragoza, en la que se acerca a las clases populares y marginales, sus estancias en Madrid e Italia (oscuro episodio incluido), su retorno a Madrid y su trabajo febril en la Real Fábrica de Tapices, su nombramiento como pintor real, los primeros signos de su deriva crepuscular, su papel durante la invasión napoleónica y la influencia brutal de los desastres de la guerra en su obra y su postrero destierro y muerte, aportan una serie de datos que quizá dejen insatisfecho a quien ya conozca con cierta profundidad la biografía del aragonés pero que servirán de forma más que suficiente a quien se acerque a él por vez primera.

Más interesante me parece el segundo texto. En él, Andrić se sirve de un encuentro ficticio con un Goya ya anciano y desterrado en Burdeos para desarrollar, a través de un monólogo del pintor, un pequeño tratado acerca del propio Goya, del arte y del destino de la humanidad. Particularmente destacables me parecen las reflexiones planteadas sobre el abismo entre el arte y la sociedad y entre el tormento y el encanto dentro del propio arte, las ideas sobre la situación del artista como "fuera de la ley", como medium entre dos mundos y como creador de nuevas realidades, la teoría del retrato esbozada en sus líneas y la reinterpretación de la obra goyesca en general y de su etapa oscura en particular.

Se completa en libro (librito, más bien) con reproducciones de treinta de las obras más representativas del pintor presentadas por órden cronológico. El recorrido parte de "La novillada" (1780) y llega hasta "Saturno" (1820-1823), pasando por el retrato de Carlos IV, las aguafuertes, las majas, los fusilamientos, etc.

En fin, un libro que en lo literario cumple su función, siempre y cuando no sea uno un experto en la materia, y que en lo pictórico es una buena muestra para quienes estén lejos de Madrid. Para los que no, ¡todos al Museo!

También de Ivo Andric en ULAD: Un puente sobre el Drina y El patio maldito

viernes, 1 de noviembre de 2019

Danilo Kiš: La Enciclopedia de los muertos

Idioma original: Serbio
Título original: Enciklopedija mrtvih
Traducción: Nevenka Vasiljevic
Año de publicación: 1983
Valoración: Muy recomendable

Mmmmmm, 1 de Noviembre, Todos los Santos, un libro que se titula "La Enciclopedia de los muertos"... ¡Aquí parece que puede haber casquería a manta! Nada de eso: ni asesinatos ni eroguro ni gore ni rollos raros. ¡Que no cunda el pánico que hoy toca reseña de la sección "gafapasta" de ULAD, esa que os trae autores latinoamericanos, rusos, rumanos, yugoslavos, etc que no conoce ni su padre!

¡Al lío! “La Enciclopedia de los muertos” es un libro compuesto por nueve textos (¿relatos, historias?) con un origen de lo más variopinto – leyendas bíblicas, sucesos reales, suras del Corán, etc - y un breve post-scriptum en el que Kis explica la procedencia de los mismos. Pese a que casi todos ellos poseen a la muerte como hilo conductor, lo que realmente ocupa el "centro" del libro es una despiadada crítica a las diferentes formas de poder. Para ello, Kis mezcla cruda realidad, metafísica y fábula (o fantasía), creando una obra de lo más especial. 

Comienza "La Enciclopedia de los muertos" con uno de los, para mi, tres textos más destacados: “Simón el Mago”. En él, Kis analiza los mecanismos del poder y su relación con la mentira (vaya, parece que eso de las fake news no es nuevo, niños y niñas) a través de dos versiones de una misma historia, las cuales nos llevan a preguntarnos por los motivos que hacen que un personaje histórico pueda llegar a ser considerado héroe o villano.

“Honores fúnebres” es uno de los relatos con mayor carga crítica. Y es que los homenajes a una prostituta recién fallecida no son otra cosa que la excusa utilizada por Kis para verter su rabia contra aquellos que se auto-erigen en salvadores del pueblo.

Llegamos, a continuación, al relato que da título al libro. Es, en mi opinión, el mejor texto de todo el conjunto. De manifiesta influencia borgiana, gira en torno a un libro, hallado casi por casualidad, que relata la vida de todos los que ya no están y que no figuran en los libros de “Historia”. Es, de esta forma, un catálogo de vidas comunes que sirve a Kis para hablar de lo divino y de lo humano, de lo material y de lo inmaterial (el alma, las normas morales, las dudas sobre la existencia, etc) y constituye un elogio de la singularidad y la individualidad frente a la uniformidad.

“La leyenda de los durmientes” retoma la senda de “Simón el Mago”, partiendo en esta ocasión de un texto coránico. Comparten ambos cierto tono onírico y un acercamiento a lo misterioso y lo desconocido, aunque “La leyenda de los durmientes” se mueva más en la frontera entre sueño y realidad.

“El espejo de lo desconocido” es el relato gótico del libro, tanto por temática como por ambientación. Kis vuelve a incidir en el miedo a lo desconocido y el poder de las fuerzas ocultas, construyendo un relato más breve que los anteriores pero sumamente efectivo.

“La historia del maestro y del discípulo” es el texto que, en apariencia, más desentona en el conjunto. No nos dejemos engañar. En él, las enseñanzas del Maestro y las formas de interpretarlas y ponerlas en práctica por parte de sus discípulos no son otra cosa que una nueva crítica a la historia reciente del país natal del autor (o eso me parece a mi).

“Es glorioso morir por la patria” es un nuevo elogio a la individualidad y una crítica a la “Historia oficial”, hoy que tan en boga está la batalla del relato. Y es que “La historia está escrita por los vencedores. El pueblo teje leyendas. Los escritores desarrollan su imaginación. Solo la muerte es innegable”.

Otro de los momentos clave de la obra es el también borgiano “El libro de los reyes y de los tontos”, permanente juego de espejos e incesante mistificación como parábola del mal que asolará la Historia del siglo XX.

Cierra la obra “Sellos rojos con la esfinge de Lenin”, con el que Danilo Kis vuelve a hablar de vidas pequeñas que pasan rápidamente al olvido y de la destrucción de las mismas a través del odio y el amor.

Voy terminando (no sin antes pedir perdón por la extensión de la reseña). Este es el cuarto libro que leo de Danilo Kis y creo que es (junto con el aún no reseñado "Laúd y cicatrices") el que más me ha gustado. Su variedad temática y estilística, sus diferentes capas y las diferentes interpretaciones que cada uno de los textos admite lo hacen muy recomendable.

También de Danilo Kiš en ULAD: Una tumba para Boris Davidovich

lunes, 6 de mayo de 2019

Aleksandar Tišma: Lealtades y traiciones

Idioma original: Serbio
Título original: Vere i zavere
Traducción: Luisa Fernanda Garrido y Tihomir Pištelek
Año de publicación: 1983
Valoración: Muy recomendable

No comprendo por qué en ninguna de las recientes listas del tipo "Nuestras recomendaciones para el Día del Libro" ha aparecido este "Lealtades y traiciones" publicado por Acantilado en marzo de este mismo año. Yendo un poco más allá, me parece inexplicable que Aleksandar Tišma continúe siendo un autor prácticamente desconocido, pese a que la misma Acantilado haya publicado buena parte de su obra en estos últimos años. Imagino que tendrá mucho que ver que se trata de un autor de corte clásico perteneciente a una literatura "periférica" 

Sea por lo que sea, hemos de reivindicar a Tišma, un autor esencial para entender un tiempo y un lugar como la segunda mitad del siglo XX en los Balcanes, referentes espaciotemporales de la práctica totalidad de su obra (al menos, de la que yo he podido leer hasta ahora).

"Lealtades y traiciones" reincide en estas referencias. El lugar es la Novi Sad natal del autor, ciudad situada en el vientre de una Europa sembrada de prisiones y campos de concentración y que, en vísperas de la guerra, era una ciudad pequeña y agraria, saciada de alimentos terrenales y no intelectuales, en la que convivían judíos, alemanes, serbios, húngaros, etc. El tiempo de la novela abarca desde los años 30 hasta mediados de los años 60 y se encontrará marcado por la la ocupación alemana y húngara, la guerra, la llegada del socialismo, la ruptura de Yugoslavia con la URSS, etc y todos sus "efectos secundarios": matanzas, deportaciones, cárcel, odios, miseria, etc.

Para hablarnos de todo ello Tišma opta por entrelazar la Historia con la historia y por construir la novela en base a personajes contrapuestos. A ver si me consigo explicar.

El punto de partida lo constituye el reconocimiento por parte del gobierno yugoslavo de los derechos de los antiguos propietarios sobre bienes nacionalizados , lo que provoca que Sergije Rudic, principal protagonista de la novela, entre nuevamente en contacto con los Schultheiss y los Lebensheim, propietarios de la casa en la que residen sus padres. Este reencuentro será la base para sucesivas idas y venidas en el tiempo, las cuales mostrarán cómo los grandes acontecimientos de la Historia afectan a los diferentes personajes y cómo estos, pese a las diferentes formas de enfrentarlo y asimilarlo, serán incapaces de escapar de las heridas y cicatrices causadas por un pasado que solo enturbia y envilece. O dicho en palabras del propio Rudic:
Nadie es inocente. Ni siquiera nosotros somos inocentes. Hemos entrado en la rueda y ésta no parará mientras uno de nosotros esté vivo, tanto de un bando como del otro. Aceptamos matar y cruzamos al otro lado, al lado de la muerte, donde las leyes de la vida ya no valen. 
Pese a que por párrafos anteriores pudiera parecer de que se trata de una novela sumamente oscura, hemos de ser justos y reconocer que en "Lealtades y traiciones" la búsqueda de la felicidad es algo permanentemente presente y que la novela tiene momentos en los que se roza lo tragicómico (el héroe de guerra que acaba trabajando como "corrector" de novelas de aventuras traducidas) y en los que se consigue arrancar al lector una leve sonrisa. No es, desde luego, el tono general, pero no hemos de obviarlo.

Quisiera hablar, por último, del estilo del autor. Decía en el primer párrafo que Tišma es un narrador de corte clásico. Las dos cosas son fundamentales: Tišma es, ante todo, un narrador, un contador de historias con la capacidad de ensartarlas en el curso de la Historia. Y es clásico en las formas, que lo emparentan más con los grandes narradores centroeuropeos del período de entreguerras que con autores como Danilo Kis (también originario de la Vojvodina y apenas diez años más joven que Tišma). Buen ejemplo de ello son las 325 páginas de "Lealtades y traiciones", con su sobriedad y concisión, su ritmo pausado, su penetración en la psicología de unos personajes, ya sean principales o secundarios, y unas vidas casi devastadas por la Historia, sus historias entrelazadas, etc. En fin, literatura de la buena.

P.S.: Me gustaría destacar el trabajo de los traductores (Luisa Fernanda Garrido y Tihomir Pistelek). Siempre que leo libros traducidos por ellos (otros libros de Tišma, de Danilo Kis, de Milenko Jergovic, el Bonavia de Velikic, etc) tengo la sensación de estar ante un gran trabajo. 

También de Aleksandar Tišma en ULAD: A las que amamosEl libro de BlamEl kapo

sábado, 22 de diciembre de 2018

Steve Tesich: Karoo

Resultado de imagen de karoo novela amazonIdioma original: inglés
Título original: Karoo
Año de publicación: 1998 (En España: 2013)
Valoración: Casi imprescindible


Me dirijo a ti, lector, que empezaste esta novela hace ya tiempo y ahora duerme plácidamente en algún rincón de tu casa. Quizá no pudiste pasar de la página cien –sobre todo sabiendo que aún tenías otras seiscientas por delante– y no tienes intención de arrepentirte. No sabes cómo te comprendo, pues, lo confieso, me pasó exactamente lo mismo. Pero escucha: si tienes paciencia puede que encuentres mucho más de lo que podrías esperar con ese comienzo.

Tratándose de Steve Tesich, guionista y dramaturgo norteamericano de origen serbio, su soltura en las descripciones del mundillo está garantizada. Tampoco podía faltar el aspecto metaliterario. Mediante un protagonista que se dedica a reconstruir guiones, Tesich contrapone con brillantez la lógica y coherencia de los argumentos de ficción con el sinsentido de la vida real. Y sin embargo, puede que por haber pertenecido a la industria del espectáculo, esta su segunda y magnífica novela ha pasado desapercibida hasta que, en 2012, fue publicada con gran éxito en Francia.

Calificada a veces de humorística, aunque su humor es tan amargo y sombrío, tan cerca de lo siniestro que yo la considero más bien sarcástica, Karoo es una novela protagonizada por un cínico y narrada por él mismo, en primera persona, durante más de sus tres cuartas partes, exactamente hasta su intenso y dramático punto de inflexión. Y es que, a pesar de lo que parezca, de lo que te haya parecido a ti, lector decepcionado, en algún momento se produce un giro radical que, seguro, te pillará por sorpresa. (Que no te vas a aburrir lo garantizo, es más, a pesar de esas primeras impresiones tuyas, es probable que más adelante se te acelere el corazón durante demasiados episodios; imposible asegurar que vaya a gustarte tanto como a mí pero, desde luego, intriga no te va faltar, lo prometo.) En realidad se producen dos grandes giros: el primero aparta al argumento de su aparente atonía inicial y despliega ante nuestros ojos un horizonte que se había mantenido oculto para que centrásemos nuestra atención en la personalidad del protagonista.

Un protagonista tan egocéntrico que pone en valor hasta la mayor nimiedad que hace, piensa y siente, de ahí que necesite ir anotando mentalmente cada una de las veces que bosteza (es un decir). Para irlo situando, os diré que se le suele comparar con el Ignatius Reilly de La conjura de los necios. Y es cierto que este algo tiene en común con Saúl Karoo, aunque también influye, y mucho, el hecho de que ambas obras se publicasen póstumamente. Nuestro héroe no es más que la caricatura, despiadada y compasiva a partes iguales (aunque en principio esto parezca contradictorio), del hombre moderno –que en los años transcurridos desde que Tesich lo concibió no ha hecho otra cosa que acentuar sus rasgos– y el argumento una sátira del mundo occidental tal como era a principios de los noventa. El tedio y la visión amoralmente escéptica de quien, con poco esfuerzo por su parte, ha disfrutado de una vida cómoda se evidencian en esas páginas repletas de detalles irrelevantes, en los párrafos cortos y en apariencia desprovistos de contenido y en la sucesión de espacios en blanco que nos harán avanzar rápidamente por los monótonos días (y páginas) de quien, al sentirse por encima de todo, desprecia todo lo que existe. Pero algo sucede y le obliga a atenuar esa misantropía que dominaba su vida hasta el momento. El texto va cambiando de tono, se convierte en otra cosa. Finalmente, el drama asalta a Karoo de sopetón y le encuentra tan desprevenido que amenaza con destruirle. En una dimensión más social, incluso encontramos una premonición paródica, teléfono mediante, de lo que pueden representar las redes sociales hoy día para alguien que empieza a perder pie. En cuanto al insidioso papel de los medios entrometiéndose en la intimidad de la desgracia, la situación no ha cambiado apenas. En este último tramo ya no es nuestro Karoo –al que hemos acabado tomando cariño– quien habla, sino un narrador omnisciente que convierte el dilatado y denso capítulo final en un episodio tan transcendente y trágico como inesperado dentro del contexto. Paradójicamente, es a partir de entonces cuando el personaje modifica su escala de valores y deja de ser la representación del ser humano en una época concreta para convertirse en alguien con entidad propia, es decir, justo cuando abandona la primera persona –en una escena que recuerda el desenlace de una tragedia griega– es cuando alcanza su destino y comienza a ser él mismo, un ser humano llamado Saúl.

martes, 23 de mayo de 2017

Dragan Velikic: Bonavia

Título original: Bonavia
Idioma original: Serbio
Traducción: Luisa Fernanda Garrido y Tihomir Pistelek
Año de publicación: 2012
Valoración: Bastante recomendable

En 1914 comenzó la Primera Guerra Mundial, que supuso la descomposición del Imperio Austro-Húngaro y el final de un orden social o de un sistema de valores que había prevalecido sobre el resto durante décadas. Cronistas de estos cambios y de los efectos los mismos sobre las personas fueron una serie de grandísimos escritores centroeuropeos como Stefan Zweig, Robert Musil o Hermann Broch.

73 años después de la finalización de la Gran Guerra comenzaron lo que podríamos llamar las "Guerras Balcánicas". Bosnios, croatas, serbios, serbobosnios, kosovares, serbocroatas, etc volvieron a enfrascarse, con la inestimable colaboración del resto del mundo, en una serie de guerras fratricidas que tuvieron como consecuencia principal la desintegración de Yugoslavia y del orden político y social imperante desde 1945, aproximadamente.

Dragan Velikic podría ser, como lo fueron Zweig, Musil o Roth, cronista de este ambiente fin de siècle estilo Tito / Milosevic. Al igual que aquellos, Velikic no se centra el los acontecimientos bélicos, estos aparecen únicamente de forma tangencial, sino que se centra en sus efectos sobre las vidas humanas.

Las páginas de este libro están pobladas por seres desorientados, por hombres y mujeres "sin atributos", por personas que tratan de sobrevivir y que se agarran, como un náufrago a una tabla, a una relación, a un amor acabado hace décadas, a un futuro al otro lado del océano o a un pasado del que no resulta fácil escapar.

Belgrado, Budapest, Viena, Estados Unidos. La extinta Yugoslavia desmoronada, el Imperio Austro-Húngaro desmembrado hace cien años, sus rescoldos. Escenarios, telones de fondo por los que pasan los principales personajes del libro (Miljan, Marko, Marija y Kristina) y sus existencias, con lazos que se unen y se deshacen, destinos heredados y destinos repetidos, en una sucesión de encuentros y desencuentros, de pasados, presentes y futuros que forman lo que normalmente llamamos vida.

Evidentemente, Velikic no es Zweig ni, probablemente, pretenda serlo. Pero este libro puede ser leído, igual que los del vienés, como el testimonio de un tiempo y de un orden que ya no volverán y de cómo ese tiempo, ese orden y su desaparición nos afectan. 

Un libro que, pese a un comienzo un tanto extraño (por la forma de escribir de Velikic y por la sensación de que las piezas no encajan del todo), acaba enganchando, acaba llegando al lector. El puzzle cobra sentido, si es que la vida lo tiene, y uno termina con ganas de más. Quizá en el próximo libro de Velikic.

lunes, 2 de mayo de 2016

Aleksandar Tišma: A las que amamos

Idioma original: Serbio
Título original: Koje volimo
Traducción: Luisa Fernanda Garrido y Tihomir Pistelek
Año publicación: 1990
Valoración: Recomendable

Podría ser tras cualquier guerra, pero es tras la Segunda Guerra Mundial. Podría ser en cualquier ciudad, pero es en Novi Sad, ciudad natal del autor. Novi Sad, ciudad de lenocinio, ciudad-lupanar. Un lugar gris, pobre, opresivo, lleno de oscuras buhardillas, sombríos corredores, húmedas habitaciones con camas de hierro y sábanas frías. 

Aleksandar Tisma nos lleva a su ciudad y nos habla de la prostitución, actividad ilegal pero que se ejerce a plena luz del día en calles y edificios absolutamente normales, y de la degradación (física, espiritual, económica) de los individuos y de la ciudad .

La narración gira en torno a unas pocas alcahuetas partiendo de las cuales Tisma nos presenta todo un catálogo de mujeres que, por diferentes motivos, deciden ejercer "el oficio": mujeres enfermas que empujan a sus hijas a prostituirse para poder costearse el tratamiento, mujeres que se han quedado sin recursos económicos tras ser abandonadas por sus maridos, mujeres en busca de afecto, de reconocimiento social, etc. La gran mayoría de ellas, pobres de solemnidad, comercian con lo único que les queda: sus cuerpos, ya sean jóvenes o maduros, bellos o ajados.

Tisma también nos presenta algunos clientes y analiza los resortes que mueven el deseo de cada uno de ellos; deseo de amor, aunque sea fingido, de mostrar superioridad, deseo pura y obsesivamente carnal.

Todo esto lo hace el autor con un estilo casi periodístico, con una frialdad y una crudeza que asusta. No hay piedad. No hay compasión ni con los personajes ni con la ciudad, otro personaje más. Es un libro duro, áspero, de los que te deja con un nudo en la garganta.

Uno podría pensar que esta frialdad y dureza que muestra Tisma en su prosa es fruto de su experiencia personal (internamiento en campos de concentración, dictaduras, exilio, guerras), pero me llama poderosamente la atención que otros autores de su país y su generación como Danilo Kis, aunque bajo formas literarias más modernas, posean en gran medida esas mismas características. Será cuestión de indagar más en la literatura serbia (o balcánica, en general).

Para terminar, tres comentarios acerca de la valoración del libro. Por una parte, el libro me ha parecido un buen libro, del que destacaría fundamentalmente la angustiosa atmósfera que consigue crear el autor. Pero, por otro lado, también he de decir que la presentación de tan extenso catálogo de personajes femeninos hace que éstos no estén apenas desarrollados (a excepción de unos pocos, como Emina, Envera o Katarina), al contrario de lo que ocurre con los escasos personajes masculinos, en los que sí vemos un desarrollo o una evolución. Por último, a la hora de valorar el libro, también he tenido en cuenta otras obras de Tisma ya leídas, como "El uso del hombre" o "El libro de Blam", que son muy recomendables y, para mí, superiores a "A las que amamos".

A estos dos últimos motivos se debe el haber valorado el libro solo con un "recomendable". En cualquier caso, un buen libro de un muy buen autor.

Otros libros de Aleksandar Tisma en Un Libro al DiaEl libro de BlamLealtades y traicionesEl kapo

lunes, 17 de marzo de 2014

Goran Petrović: Bajo el techo que se desmorona

Idioma original: serbio
Año de publicación: 2010
Traducción: Dubravka Sužnjević
Valoración: muy recomendable
Se dice que había un mesón que un avispado zapatero convirtió en hotel y que después se convirtió en un cine que fue finalmente nacionalizado y obligado a exhibir sólo películas comunistas. Se cuenta también que en este cine había unas treinta personas, cuando se cortó la proyección y se anunció que el mariscal Tito había muerto. Y es entonces (aunque, en realidad, es mucho antes) cuando la novela de Petrović empieza a tomar forma, pues de la mano de este cine y de la gente que en él se encuentra desarrolla el autor la(s) historia(s) que nos quiere contar.

Tanto el militar cuyo brazo se levanta de forma automática cuando quiere saludar a alguien como el profesor que decide evaluar su existencia al final de su vida y termina por suspenderse, pasando por el sastre que no puede evitar observar la perfección de los uniformes militares alemanes cuando está a punto de ser fusilado, las parejas que van al cine a meterse mano, el solitario que acude a observar a esas parejas, los amigos romaníes y sus dificultades para entender las películas o el viejo acomodador... éstos y muchos otros son los personajes que podemos encontrar en Bajo el techo que se desmorona y de los que el autor se sirve para ofrecernos una curiosa visión de la sociedad serbia.

Petrović utiliza para ello la prosa lírica a la que nos tiene acostumbrados, aunque abandona en esta ocasión el realismo mágico que caracteriza varios de sus otros libros para elaborar una novela más "realista" (escrito entre comillas, sí, a pesar de que los elementos mágicos están ausentes) y menos experimental, en la que podemos conocer las imperfecciones, contradicciones, defectos y virtudes de toda sociedad que haya tenido la desgracia de vivir el horror de la guerra y la dictadura.

Como nota curiosa, añade el autor al final del libro una especie de "diario de filmación" (como él lo llama), en el que describe cómo surgió la idea de que escribir lo que en origen fue un relato y todos los cambios y adiciones que éste sufrió hasta convertirse en la novela que es hoy en día. Una gran obra, en definitiva, que nos demuestra que Goran Petrović es uno de los grandes escritores europeos del presente y del pasado siglo, y que aún le queda mucho que contar.


También de Goran Petrović en ULAD: Atlas descrito por el cielo, La mano de la buena fortuna

jueves, 13 de marzo de 2014

Milorad Pavić: El último amor en Constantinopla

 Idioma original: serbio
 Título original: Poslednja ljubav u Carigradu. Prirucnik za gatanje
 Fecha de publicación: 1994
 Valoración: Muy recomendable

Según Wikipedia (recurro a ella porque mis conocimientos de historia están cada vez más diluidos), "Las Guerras Napoleónicas fueron una serie de conflictos militares que tuvieron lugar durante el tiempo en que Napoleón I gobernó en Francia. Fueron en parte una extensión de los conflictos que estallaron a causa de la Revolución francesa y continuaron, a instigación y gracias al financiamiento de Inglaterra, durante todo el Primer Imperio francés". Podría añadir más datos, pero en este momento lo único que nos importa es que la historia que narra Milorad Pavić en El último amor en Constantinopla se desarrolla, precisamente, con el transfondo de estas guerras.

Entonces encontramos dos familias, los Opujic y los Tenecki, cuyos miembros tejerán una red de encuentros y desencuentros (unas veces, violentos; otras veces, románticos) que los llevará a Constantinopla, la ciudad en la que por fin descubrirán quiénes son y el por qué de sus destinos entrelazados. Para ello, el autor nos conduce por una narración en la que comparten páginas el humor y la tristeza, el amor y el odio o la fantasía y la realidad, siempre de la mano de una prosa llena de lirismo que hace que el lector se tome su tiempo en disfrutar no sólo el fondo, sino también la forma, y que le lleve cierto tiempo decidirse a pasar de página.

El último amor en Constantinopla es, además, lo que Pavić denominó una "novela-tarot" (y que se suma a sus anteriores creaciones: la novela-crucigrama –Paisaje pintado con té–, la novela-crepsidra –El interior del viento– y la novela-léxico –Diccionario jázaro–), pues puede leerse según el orden establecido por el autor o siguiendo el orden resultante de echar las cartas que se incluyen al final del libro y que se corresponden con cada uno de los capítulos del mismo.

No puedo más que recomendar cualquiera de las lecturas posibles: la convencional, primero, y las que proporcione la suerte, después. De esta manera, el lector puede disfrutar de múltiples lecturas diferentes, consiguiendo así distintas versiones con las que disfrutar de la misma historia. En cualquier caso, se lea como se lea y cuantas veces se desee, El último amor en Constantinopla es una novela que merece ser leída, tanto para disfrutar de buena literatura como para conocer a uno de los autores más importantes del siglo XX.




También de Milorac Pavić en ULAD: Siete pecados capitales.

domingo, 22 de diciembre de 2013

Aleksandar Tišma: El libro de Blam

Idioma original: serbio
Título original: Knijiga o Blamu
Año de publicación: 1972
Valoración: Muy recomendable

En febrero hizo diez años que, rondando ya los noventa, nos dejó este magnífico escritor serbo-húngaro, en cuya biografía figura, entre méritos académicos y literarios, que estuvo internado en un campo de trabajo durante la Segunda Guerra Mundial. Supongo que eso marca una vida, que nadie se pude (ni debe) sustraer a una experiencia así.

Los escritores serbios –así como los de otros muchos países de Centroeuropa– nunca han sido demasiado conocidos aquí, aunque esto ha mejorado algo desde la caída del Muro y aún más como consecuencia de las guerras que asolaron los Balcanes durante la década de los noventa.

Su ciudad natal, Novi Sad, constituye el escenario donde se desarrollan gran parte de sus obras. Un lugar que, como ocurre con otros muchos escritores, ha llegado a convertir en paradigmático dentro de su mundo intelectual. En El libro de Blam, concretamente, –y en todo el ciclo titulado Ramas entrelazadas, constituido por cinco títulos– se convierte en un personaje más dentro del entramado, literariamente complejo aunque muy sencillo en la forma, en el que Tišma envuelve a sus lectores, concienzuda y sibilinamente.

Esto es así porque hablamos de una novela impresionista, construida a retazos, en una prosa concisa y sencilla y con todo el oficio y lirismo posibles, donde tanto pasado y presente como acontecimientos, emociones e ideas se entremezclan en un desorden perfectamente organizado. En ella todo es relativo, por ejemplo, no podemos considerarla realista aunque transmite fielmente la realidad. En todas sus facetas, aunque solo la que el protagonista, Miroslav Blam, asimila o expresa, pues lo que vemos, aun presentado en tercera persona, pasa siempre a través de él.

El panorama se reduce a un carácter melancólico, una existencia anodina y experiencias terribles. Este pasado y su fracaso matrimonial le han convertido en lo que es, el conductor de una vida sin alicientes que se va construyendo en nuestra cabeza a medida que componemos los fragmentos. Aparte de este desencanto de fondo, y en un contexto como es el de la arbitraria crueldad del exterminio, aparecen temas como la vergüenza, el remordimiento o la venganza. Los personajes se presentan algo desdibujados porque sobre todo es el grupo a lo que Blam dedica su atención. Destacan del conjunto: Cantimplora, el que fue su compañero de clase, su mujer, Janja, y su hermana Esther. Todos ellos representan la acción, la rebeldía ante un destino que no les satisface. Incluso Funkstein, al que escucha casi casualmente:
“… él había sobrevivido, había vuelto, el único de la familia de diecisiete miembros, pero anteriormente había soportado el riesgo, se había expuesto a la verdad, había visto, lo había experimentado” *
Esto en oposición a la pasividad del propio Blam que si se salva es por puro azar, no porque haya hecho nada por evitarlo. No obstante, en eso consiste su tragedia.

También de Aleksandar Tisma en ULADA las que amamosLealtades y traicionesEl kapo

(*) Traducción de Luisa Fernanda Garrido Ramos y Thiomir Pistelek