Idioma original: inglés
Traducción: Ezequiel Martínez Llorente
Año de publicación: 2007
Valoración: Prescindible (quizás recomendable para muy fans)
Me ha resultado triste valorar esta novela, porque la historia que cuenta, real y poco conocida, es interesante, y los temas que toca son relevantes, pero el tratamiento que se les da es tan superficial, y sobre todo, el libro está tan mal escrito... ¡Qué pena!
Amar a Frank es la primera novela de su autora, la periodista Nancy Horan, y trata de la relación extramatrimonial que tuvo el célebre arquitecto estadounidense Frank Lloyd Wright con su cliente Mamah Borthwick. La trama es sencilla: Frank y Mamah se conocen mientras él diseña una casa para ella y su marido, se enamoran, y después de un tiempo deciden dejar a sus familias e irse a vivir juntos, primero a Europa y luego a la casa que haría Frank para ellos en su Wisconsin natal. La historia está contada desde el punto de vista de Mamah por un narrador en tercera persona, y se concentra en sus dudas respecto a sus decisiones vitales, sus inquietudes intelectuales, y las dificultades de su relación con Frank.
Mamah Borthwick tuvo que ser una mujer interesantísima: en el Estados Unidos de principios del siglo XX, donde las normas sociales eran rígidas y puritanas, se graduó en la universidad, se implicó en movimientos sobre los derechos de la mujer, se divorció, vivió en países extranjeros, tradujo obras de filosofía feminista. Una mujer valiente y moderna cuya figura, no obstante, ha quedado eclipsada por la de su pareja, que además no quiso hablar mucho de ella después de su prematura y trágica muerte. Entre eso y el escándalo que la envolvió en vida, es poco lo que se sabe a ciencia cierta de Mamah. Esta novela pretende humanizarla, mostrarnos a la persona que hay detrás del personaje - y de paso (y esto me molestó mucho) justificar sus decisiones.
Nancy Horan ha explicado que fue su fascinación por Mamah lo que la llevó a investigar y escribir este libro, pero el retrato que hace de ella nos muestra a una burguesa caprichosa, inmadura y pretenciosa, que lo deja todo por irse con un hombre arrogante, ególatra y dolorosamente bidimensional. Yo me niego a creer que Mamah fuera tan simple y vana (a Frank se le conoce mucho mejor, y parece que efectivamente era algo arrogante y ególatra, pero, visto lo visto, dudo mucho que fuera bidimensional).
Aparte de crear unos personajes con los que cuesta simpatizar, Horan no es capaz de hilvanar su historia. Está bien documentada, con muchos datos y nombres de personas y lugares, pero la autora los mete en el texto de manera forzada, es como si se hubiera puesto a novelar entradas de Wikipedia. El ritmo de la narración es irregular, con saltos temáticos, gran cantidad de pasajes que resultan transaccionales, diálogos acartonados, y de vez en cuando extensas descripciones (me mataron los largos párrafos hablando de las plantas del jardín de Mamah) que no se sabe a qué vienen. Además, Horan dedica muchas páginas (el libro tiene casi 400, y con letra pequeña) a hablar de lo culpables que se sienten los protagonistas (sobre todo Mamah) por haber abandonado a sus hijos y de lo mucho que sufren (los dos) por la constante tormenta de críticas y patrañas por parte de la prensa sensacionalista. En consecuencia, la novela tiene un tono entre quejumbroso y de trabajo de instituto. Un desastre.
Me cuesta entender cómo un libro así ha recibido tantas alabanzas. A mí me decepcionó mucho. Aunque me gustó aprender sobre la vida y el entorno de esta dos personas tan singulares, Amar a Frank me pareció una novela muy mala. Quizás se podría recomendar su lectura como curiosidad a los muy fans de Frank Lloyd Wright, pero como material literario en sí es rematadamente pobre.

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