miércoles, 29 de marzo de 2023

Pedro Mairal: El año del desierto


Año de publicación: 2005

Idioma original: español

Valoración: bastante recomendable


Queridos señores de Libros del Asteroide: 

Comprendo que las editoriales pequeñas e independientes hayan de abrazarse a sus aciertos y sacarles partido comercial pues sus rendimientos garantizan la toma de riesgos en otras apuestas no tan rentables o fructíferas. Me gusta ese equilibrio y lo que implica en la balanza del fondo editorial. Pero miren, y no niego que sea yo el culpable por no hacer caso a todas las listas de novedades o leer minuciosamente el texto en las contraportadas. Así que este es el segundo libro cuya lectura inicio pensando que, por fin, esta es la novela que Mairal ha escrito tras la grandísima La Uruguaya. Culpa mía, insisto, pero claro, una vez tienes el libro en las manos, has pasado por caja, asumes el despiste, qué otra cosa que dejar de refunfuñar y empezar a leer.

Y El año del desierto sorprende. Por la ambición, para empezar, porque es poco usual en las literaturas no europeas, no estadounidenses, asumir un protagonismo local para un fenómeno global. Esta novela es una distopía argentina. No se desarrolla en NY, ni en Londres o París, escenarios de enorme proyección en los iconos culturales al uso. Tampoco en alguna metrópolis futura oscura y superpoblada. Claro que uno puede establecer cierto paralelismo de la actitud totalitaria con las dictaduras que asolaron al país hace algunas décadas. Pero no, los escenarios son concretos y cercanos, conocidos para los habitantes, lógicamente ajenos para quienes no conocemos Buenos Aires, en cualquier caso curiosamente orgánicos. Mery o María, de lejana ascendencia irlandesa, trabaja en una oficina cuando los acontecimientos se precipitan. La intemperie, oscura organización que ha pasado a dominar el país, lo ha sumido en una corriente de retroceso, donde se culpa al progreso, en especial al tecnológico, del deterioro de la sociedad. Todos los avances han de ser neutralizados, hay que regresar, como mínimo, a la primera mitad del siglo XX. Los sublevados piensan que esa ha sido la desgracia de la humanidad, y, ya de paso, también el acceso de las mujeres a los puestos de trabajo. Con lo que la primera circunstancia que afecta a María es la pérdida de su empleo, y esta no va a ser la única. Al cuidado de su padre, que sufre una enfermedad degenerativa, el progresivo retroceso en acceso a los avances va complicando su vida. María ve como Alejandro, su pareja, desaparece y es movilizada militarmente. Ve como su presente se desmorona a sus veintitrés años, como debe refugiarse en edificios cerrados y ve cómo sus desplazamientos pasan a suponer elevados riesgos y como su dignidad como persona empieza a sufrir mella. Acaba entregada a una especie de lupanar y todo es sordidez, todo es opresión.

Al margen de este planteamiento, quizás muy explotado literaria y visualmente (sin in más lejos, en la muy mediocre serie The last of us) Mairal le otorga una perspectiva curiosamente original. Con un lenguaje freso y chispeante, diría que en algún momento María, tenaz pero resignada incluso cuando una especie de tribu extraña y alienada la hace prisionera, me recuerda al chico que embarca en la excelsa El entenado de Juan José Saer, lo cual son palabras mayores, y aunque la extensión de la novela sea algo excesiva para su planteamiento, Mairal se desmarca aquí de los personajes circunspectos de sus otras novelas y El año del desierto es, a la vez, coherente con el resto de su obra.

4 comentarios:

albertoespinosa dijo...

Tengo muchas ganas de leer este libro, espero poder colarlo en la lista de los próximos meses. No puedo pasar sin preguntar por qué te pareció mediocre The last of us.
Muchas gracias por tu blog, siempre interesante.
Un saludo.

Anónimo dijo...

El año del desierto es un viaje a la semilla más que una distopía. Comienza en un Buenos Aires contemporáneo y acaba siglos antes en una tapera de los indios (como La Cautiva). Entre medio, la historia de Argentina contada desde el final. Un verdadero tour de force.

Guille dijo...


Pues a mí, de las 4 novelas de Mairal, es la que menos me ha gustado. Me ha parecido muy interesante la propuesta inicial de colocar la distopía en Argentina, en esa Buenos Aires sitiada por la intemperie (que yo no interpreto como una oscura organización tal y como hace Francesc, sino como una fuerza oscuras e incomprensible que atacan la ciudad); pero creo que la novela se va desinflando poco a poco, la suspensión de realidad necesaria para entrar en la distopía, y que al principio no es nada exigente, se va volviendo cada vez más difícil de mantener; el "salvajismo progresivo" que presenta la sociedad, en tan solo un año, me parece precipitado, y las peripecias de María no "me llegan" ni "me estremecen", aun cuando la temática parece ser la más indicada para ello. Hay momentos brillantes (es Mairal, qué coño), pero incluso la prosa me pareció desinflada por momentos. Y admito, por último que igual yo no soy capaz de pillar la mitad de las metáforas y el simbolismo implicito...

Con todo esto no quiero decir que sea un mal libro, ni mucho menos. Pero viendo el nivel de los otros, este no llega. Es un "está bien", y gracias.

PD: por cierto, yo también piqué, pensando que esta era la "esperada novela tras La Uruguaya". Fundemos un club.

Javier C. dijo...

Novela distópica de un novelista que conoce el oficio. Pasé por diferentes momentos, entre ellos dejarla de lado; pero debo reconocer que al final me fue enganchando. Parecía identificarse por momentos con la terrible situación argentina de la dictadura, después con una sociedad engullida por la catástrofe, en la línea de algunas películas estadounidenses. Lograr centrarse en la Argentina, en su capital Buenos Aires y más tarde en otros escenarios como la Pampa o la selva le da valor a este libro. Las vicisitudes de la joven María -podía ser uno de nosotros -, sus sufrimientos, su vida prostituida, sus afectos, la violencia de esos seres que hablan un extraño idioma y que la someten, el derrumbe paulatino de sus afectos y su huida final abierta no nos deja indiferentes. ¿Es realmente un mundo distópico el descrito en la novela o es una recreación de algo posible? Inquieta.