domingo, 9 de mayo de 2021

Colaboración: Gloria Fuertes: Garra de la guerra

Idioma original: español
Año de publicación: 2002
Valoración: Muy recomendable
(Imprescindible para gloristas)

Selección de textos: Herrín Hidalgo
Collages e ilustraciones: Sean Mackaoui
Número de páginas:106; 57 ilustraciones.








 

“Con un sello a fuego
en mis ancas adolescentes
me marcó la guerra civil,
-la más incivil-.”

Qué ilusión siento al presentar en esta reseña un libro de Gloria Fuertes, esa poeta enorme, extravagante, inclasificable y “estajanovista” del verso. A pesar de contar con un entorno familiar muy poco propicio, empezó a escribir cuentos con cinco años y con catorce se interesó por la poesía. Se hizo poeta definitivamente al vivir la guerra civil porque, como decía ella: “sin la tragedia de la guerra quizá nunca hubiera escrito poesía”. Escribiendo “como se habla”, alternó la poesía infantil con otra más adulta, según el momento en el que se encontrase. Ambas son únicas en sí mismas, “gloristas”.

La antología Garra de la guerra contiene algunos de sus poemas sobre la guerra y fue publicada en 2002 por la editorial Media vaca, que realiza “obras muy ilustradas, relacionadas con la poesía, el humor y el misterio”. Es este un libro para disfrutar con todos los sentidos, puesto que, a la cuidada edición en tapa dura y sobrecubierta, le acompañan un interior plagado por las obras del collagista Sean Mackaoui y una variada tipografía. Todo en él es negro y rojo, negro del dolor y rojo de la sangre, los colores de la guerra. Los collages traen una sorpresa tras otra, dotando a cada poema de un marco estético y simbólico donde se enfrentan vida y muerte, con niños, calaveras, animales, soldados y armas en siniestra armonía.

Los poemas seleccionados muestran a la Gloria pacifista, que escribe para el ser humano y denuncia el dolor y el sufrimiento. El título lo tenía ella escogido, y atesora mucha fuerza, tanto por la sonoridad de la G y la R, que se acercan a la onomatopeya de un rugido, como por su contundencia. Los títulos en toda su obra están seleccionados con gran acierto, algo que también se observa en los de este libro: Cuando Madrid era Sarajevo, De guerra en guerra y matar les toca o Tengo metralla en la cadera son algunos ejemplos.
En cuanto al contenido escrito, si nos atenemos a la temática, se hace un recorrido por la trayectoria poética de la autora y sus vivencias. Comienza con un poema, de 1937, en plena Guerra civil, en el que describe con tono triste y melancólico, muy juvenil, un paisaje humano de despedida.
“Se marchan a la guerra
nuevos soldados.
Madres, novias y hermanas,
quedan llorando.” […]
Le siguen al anterior otros poemas centrados en las vivencias de la Guerra civil, en los que habla del hambre, del sufrimiento, del frío, del dolor, de la culpa, del olvido y de los niños, siempre hay niños, así como muchos animales.

Con verso sencillo y rotundo, desgrana la vida cotidiana en una ciudad en guerra, no olvidando el humor que tanto le caracterizó, como podemos ver en Autobio:
“[--]Yo entonces me peinaba hacia atrás
y pasó una bala que me hizo raya en medio,
del susto me caí de culo
y con aquel humor que aún tenía
pregunté a mi hermano: ¿Me he muerto?”
Avanza el libro con poemas sobre esta y otras guerras, las armas, la muerte, la pérdida de la juventud y la sinrazón, hasta que llegamos a El robot nazi, y los poemas inspirados en la bomba atómica. Los bombardeos sobre las ciudades de Hiroshima y Nagasaki debieron impactar hondamente en Gloria, no obstante, Bomba es el poema más largo del libro. Comienza de este modo explosivo:
“Bomba,
estertor,
vergüenza;
monstruo de medusa cruzada con sabio,
parida de un hombre
sin pecho, anormal [..]”
El horror de la bomba atómica está presente en su memoria cuando, al marchar Gloria en 1961 a EEUU con una beca Fullbright para impartir clases de literatura española, observa que en dicho país se venden objetos como este:
Otro a EEUU
“Aquí donde la atómica,
¡se venden gafas para picar cebolla!”
Allí también conoce el movimiento hippie, que entiende a la perfección (ella se considera un poco hippie) al conectar este con sus ideas de paz y libertad. Decía que en sus clases hacía romper a sus alumnos las hojas de reclutamiento, animándolos a rebelarse. En un poema del libro insta a un joven a que no se haga soldado: “[…]Ven a jugar al no me da la gana. Sé valiente, ven a que te llamen diferente”

Los poemas que restan hasta el final hablan de paz y antimilitarismo, cerrando el libro con estos versos:
“Que todo el que nos escucha abra sus brazos
que todo el que nos escucha abra sus brazos
para abrazar la paz
para abrazar la paz
¡ni un muerto más!
¡ni un muerto más!”
En cuanto a la versificación, y la rima, presentan una rima variada, que fluctúa entre la asonante, la consonante y el verso libre, y distinta extensión en los versos, desde los de cinco sílabas hasta uno que mide veinte.

Estilísticamente, se engalanan con pocas florituras formales, usando, sobre todo, los recursos fónicos o sintácticos (juegos de palabras, paralelismos, etc.) y los semánticos (ironía, hipérbole, antítesis, etc). También hallamos personificaciones, así como una cosificación en el poema El robot nazi, donde convierte a cada soldado en una máquina asesina totalmente deshumanizada

Por último, queda hablar del tono de los poemas, que transitan entre el espanto, la compasión, la rabia y la esperanza. Evidenciando el dolor y la muerte, se recuerda al lector que el odio nunca es el camino para la paz. La paz es fin y medio.

Por todo lo expuesto, considero que es un libro muy recomendable, con una poesía social conmovedora, cuyo mayor mérito está en aunar lo autobiográfico con lo universal trascendiendo al individualismo. Además, es accesible, nada críptica ni excesiva en lo simbólico, quiere llegar a todos y pellizcarnos el alma, añadiendo a la receta humor y amor, tan importantes. Una poesía que Gloria consideraba necesaria, y que escribía porque no sabía hacer otra cosa.

Estimado lector, soñemos lo imposible, como la poeta:
¡OJALÁ CONOZCAMOS EL DÍA EN QUE NO SE OIGAN MÁS DISPAROS
QUE LOS EL CORCHO DE LA BOTELLA DE CHAMPÁN”
P.D: Parte de los datos y citas proceden de la obra de Jorge de Cascante, El libro de Gloria Fuertes, de Blackie books.


Fdo: Guadalupe Gómez

6 comentarios:

Ángel dijo...

Gracias por la reseña. Últimamente tengo la sensación, de que los qué crecimos viendo en Gloria Fuerte una abuelita que contaba cosas raras, parodiada y en cierta forma ridiculizada, nos perdimos lo mejor de su escritura y de ella misma.
Un saludo.

Beatriz Garza dijo...

Ángel, he tenido la misma sensación que tú, que nos quedamos con la caricatura y no con LA ARTISTA.
Muy de agradecer esta colaboración.
Más poesía en ULAD!

Unknown dijo...

Hola a los dos:

Muchas gracias por los comentarios, pues me demuestran que esta poeta tan querida por la mayoría, va asociada a un gran desconocimiento de su trayectoria y vida.

Es curioso, pero yo no recuerdo las parodias ni la caricatura sino que cuando aparecía en televisión, siempre había alguien que comentaba: "mira qué pintas, parece un tío", "vaya voz" "eso no es una mujer" En esta época en la que se buscan referentes femeninos en los que mirarse, yo la miro a ella y me parece preciosa: viviendo como quiso, tuvo novios, novias, gatos, miles de amigos, decía disparates, era rarísima, fue bibliotecaria, se fue por los pueblos a leer poesía y hacer recitales y acercó la poesía a los niños.

¡Acercó la poesía a los niños! Creo que no sólo hay que revindicar su poesía "seria", sino que la más infantil también está muy bien, e hizo algo muy bonito, como que los niños merendaran oyendo sus poemas.

Este libro, como el de Jorge de Cascante o algunos más que se han escrito tras su muerte, buscan completar la gran figura poética que fue, para darle su lugar correspondiente en la literatura.
Beatriz, en la reseña he usado la palabra "necesaria", y mira que me repatea usarla en estos momentos. Recordarás cierta reseña donde dije que tal libro no era necesario..bueno, más que nada es porque de tanto usarla, la palabra deja de tener peso.

Para mí, la poesía es necesaria.

Saludos

Amparo dijo...

Tuve la suerte de conocerla en una actividad que hizo mi instituto, como estudiante. Una gran poeta, derroche de imaginación y fuerza expresiva, con algo que le cuesta a tantos otros conseguir: Un estilo propio absolutamente reconocible y bien arraigado.
Gracias por la reseña

Atilakaos dijo...

Gloria Fuertes es una de nuestras grandes poetas, encasillada casi siempre en la poesía y cuentos infantiles, maravillosos, pero quizá no valorados los suficiente por su inmensa sencillez.

Mis hijos, hasta que aprendieron a leer, se durmiron escuchando sus versos y cuentos y nunca le agradeceré lo suficiente que nos acompañara en aquellas noches...

Este libro dará a conocer a esa Gloria distinta, con una sensibilidad maravillosa e increiblemente humana y pacifista. En ests tiempos que vivimos tan convulsos e irascibles, leerla es un bálsamo.

Ella está enterrada en el cementerio de la Paz (Tres Cantos, Madrid) y su epitafio es tan senillo como bello. Os lo copio porque me parece muy bonito y dice de ella tanto:

*********************
Gloria Fuertes
1917-1998
Poeta de guardia

Ya creo que lo he dicho todo
Ya creo que todo lo amé
*********************

Que la tierra te sea leve, Gloria.


Unknown dijo...

Muchas gracias a las dos por compartir esas experiencias tan bonitas.
Amparo, qué suerte tuviste de verla en persona y oírla; últimamente he visto varias entrevistas de ella y me han encantado (además de reírme mucho con sus ocurrencias) Consiguió que todos la sintiéramos cercana, y desde luego que tenía un estilo propio, que seguramente llevaba mucho trabajo detrás.

Atilakaos, el momento de leer a los niños en la cama es de los mejores que se pueden vivir, y las lecturas que nos acompañan se recuerdan con muchísimo cariño. ¡Yo también leía a Gloria Fuertes a mis hijas! Sin duda, era una gran humanista, pacifista y tenía un enorme sentido del humor. En tiempos de cinismo y destrucción del amor romántico, su voz emerge, además, como la de una gran romántica, en el sentido de soñadora y desde luego enamoradiza.
Por cierto, precioso el epitafio, no lo conocía.

Un saludo a las dos


Guadalupe Gómez