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viernes, 30 de noviembre de 2018

Friedrich Dürrenmatt: La sospecha

Idioma original: Alemán   
Título original: Der  Verdacht 
Año de publicación: 1985
Traductor: Juan José del Solar
Valoración: Se deja leer > Está bien

La sospecha no se conforma con ser una novela negra de manual, pese a contar con los ingredientes ideales para ello, pero tampoco consigue elevarse en demasía por encima de esta etiqueta. De modo que se podría decir que este libro es un producto fallido. 

Aunque, antes que nada, expliquemos de qué trata. Pues bien, va sobre el comisario Bärlach, quien descubre que un tal doctor Nehle, director de una clínica privada de Zurich, es en realidad el doctor Emmenberger, un antiguo médico nazi que practicaba operaciones sin anestesia en el campo de concentración de Stutthof. Bärlach, que está al borde de la jubilación y convalece en un hospital, decide dar caza al sanguinario Emmenberger por su cuenta. 

Proclamó Theodor Adorno que «Escribir poesía después de Auschwitz es un acto de barbarie». Poesía no sé, pero narrativa sí se puede, sí. El imaginario del Holocausto es tan vasto, el trauma social que ha supuesto tan candente, que aún a día de hoy nos siguen fascinando los relatos, sean ficticios o no, que se nutren de él. Concretamente la premisa en que un participante de los campos de exterminio es descubierto es muy sugerente. Stephen King, en su Alumno aventajado, ya la abordó con relativo acierto. También Bernhard Schlink con El lector. El enfoque de La sospecha, aunque a priori algo menos interesante que los propuestos por King y Schlink, también tiene su gracia, no os penséis. El problema principal de este libro, pues, no es su idea, sino, más bien, la ejecución de esta misma. 

  • En primer lugar, muchas de las situaciones que Friedrich Dürrenmatt nos presenta no son creíbles. El caso más sangrante: Bärlach metiéndose en la boca del lobo temerariamente, pese a ser, supuestamente, un policía veterano. Tampoco ciertos monólogos alambicados, proclamados por diversos personajes, son verosímiles. Serán, a su manera, muy memorables, vale, pero su inclusión en las conversaciones es forzada. Por no hablar de que uno de ellos, relativamente extenso, nada tiene que ver con los temas que explora la obra.

  • La historia adolece de errores de principiante. El final, por ejemplo, es abrupto y se antoja conveniente (de hecho, es un deus ex machina en toda regla). Por no decir que el pulso narrativo es inexistente durante la mayor parte de la narración, y que Dürrenmatt divaga en algunas escenas aportando información decididamente superficial. 

  • Tampoco el manejo de personajes es muy acertado. No en balde se podría prescindir de la mitad. Hay algunos, como un enano, Pulgarcito, o la enfermera Kläri, que aparecen de forma anecdótica. Esta última, por ejemplo, se nos presenta como si pudiera ser relevante para la trama, y finalmente acaba por no hacer nada. Luego está la amante del doctor Emmenberger, la doctora Marlock; es con diferencia el personaje más desaprovechado de toda la novela. Ah, y no nos olvidemos de Bärlach. Nuestro protagonista es de lo más aburrido y plano. 

  • Las escenas de investigación son de una sencillez sonrojante. Apenas unos pocos elementos permiten al comisario sacar conclusiones y fundamentar su sospecha. He visto reseñas defendiendo que esta novela no debe leerse según los parámetros del género negro, por lo que esto no sería un defecto. No obstante, yo lo considero así, porque, si tan prescindibles son esas escenas, se me ocurren formas alternativas para eludirlas satisfactoriamente.

En cuanto a los aspectos positivos del libro, que los hay, destacaría estos: 

  • Se nota que Dürrenmatt tenía la voluntad de transmitir algo más que una historia entretenida. Los temas presentados por el escritor (la «lucha contra el mal», la «bestialidad humana») son correctamente ilustrados por los monólogos antes mencionados, y plasmados fielmente en el argumento de la novela. 

  • En cierto momento de La sospecha (quizás demasiado tarde, eso sí), la tensión se hace palpable. Lástima que para entonces cueste empatizar con Bärlach, que es un personaje bastante básico; de ser así, su penosa situación se nos haría casi insoportable. Lo que no asoma la cabeza en ningún momento es el suspenso, cosa imperdonable en una novela que debería derrocharlo.

  • Algunos personajes concebidos por Dürrenmatt son la leche. El doctor Emmenberger queda apenas esbozado, por desgracia, pero tiene un potencial enorme. Es un antagonista temible, permeado por un misterio que lo vuelve fascinante. Por otro lado está Gulliver, un judío que logró sobreponerse a la misma muerte; probablemente sea mi personaje favorito de la novela. 

  • Estoy dispuesto a admitir que la historia coge algo de vuelo más o menos a la mitad. Una vez Bärlach está en la clínica del doctor Emmenberger, las cosas empiezan a acelerar. Menos mal. 

  • El libro te lo ventilas en una tarde: menos de doscientas páginas de tipografía generosa que se leen de un tirón. 

En fin, que La sospecha es muy peculiar. Se nota que pretende ser más que una "simple" novela negra, pero, a la postre, no le hubiera ido mal decantarse hacia una dirección más humilde. A Dürrenmatt se le atraganta el proyecto, por no hablar de que hay momentos en que parece no haberlo planificado mucho, ni haberse tomado su tiempo al escribirlo o revisarlo. Lo que debería ser un lúcido comentario sobre la naturaleza humana y la infame bestialidad exhibida por nuestra especie durante la primera mitad del siglo XX acaba siendo un texto cortito que peca de ingenuo. Algo insultante, si te paras a pensarlo con detenimiento. 

PD: Debo decir que leer esta novela autónomamente, y no como parte de la saga protagonizada por Bärlach, me ha podido impedir disfrutar al completo algunos de sus aspectos. Sin ir más lejos, había personajes, deduzco que recurrentes en el universo de este comisario, que parecía que ya debía conocer de antemano. 


Más de Friedrich Dürrenmatt en ULAD: El túnel, La visita de la vieja dama, El juez y su verdugo

jueves, 31 de enero de 2019

Friedrich Dürrenmatt: El juez y su verdugo

Idioma original: Alemán
Título original: Der Richter und sein Henker
Año de publicación: 1950
Traductor: Juan José del Solar
Valoración: Se deja leer

El juez y su verdugo es la primera novela policial de Friedrich Dürrenmatt. En ella, el autor nos presenta al comisario Hans Bärlach, personaje al que recuperará cuando escriba La sospecha. Huelga decir que ambas historias son autoconclusivas, por lo que se pueden leer de forma autónoma. De las dos, me quedo con ésta: es sencilla en su presentación, pero en todo momento cumple con lo que promete. Las ínfulas de su continuación, en cambio, quedan en papel mojado.

Cuando digo que El juez y su verdugo cumple con lo que promete me refiero a que es un desprejuiciado pasatiempo pulp. No hay que esperar de este texto, pues, nada más que una trama repleta de golpes de efecto. Y ya. En serio, nada de buscarle un trasfondo profundo. Sí, sé que Dürrenmatt te intenta colar un discurso sobre la lucha entre el Bien y el Mal, pero ni caso. Éste es tan anacrónico para el siglo XX, además de escueto, que si le diéramos mucha importancia el libro pecaría de pretencioso.

Aunque estoy siendo algo injusto al insinuar que El juez y su verdugo es maniqueísta con su tratamiento de la lucha entre el Bien y el Mal. Para nada. Al fin y al cabo, uno de los grandes interrogantes que plantea esta pequeña ficción es el siguiente: ¿cualquier medio está justificado con tal de hacer prevalecer a la justicia? El comisario Bärlach encarna a la perfección esta problemática en cierta escena de lo más memorable. Y me callo para no chafaros nada. Sólo aprovecho para avisaros de que Bärlach, protagonista encubierto de esta novela coral, es más interesante que su insípida contraparte de La sospecha. Menos intachable desde el punto de vista ético, no sé si me explico.

A todo esto, todavía no he resumido el argumento de la novela. La cosa es tal que así: el teniente Schmied de la policía de Berna ha sido asesinado. Bärlach y el agente Tschanz serán los encargados de encontrar a su ejecutor. La investigación apuntará hacia un tal Gastmann, un hombre al que el comisario lleva intentando encarcelar casi veinte años. Esta será la última oportunidad de Bärlach, ya que padece una enfermedad estomacal que lo llevará a la tumba en meses.

Suena interesante, ¿no? Ah, pero mucho cuidado con el componente pulp del que os hablaba antes. Si no te van este tipo de cosas, El juez y su verdugo te hará levantar la ceja en más de una ocasión. Y es que, por más que quieras, no puedes tomarte en serio a esta novela. El villano principal, por ejemplo, suelta un monólogo pomposo digno de una de las películas más casposas de James Bond. Por medio tenemos a matones forzudos y una daga con forma de serpiente. Otra repercusión (no necesariamente negativa) que la identidad pulp de este relato ha tenido en él: la trama tiende hacia la acción, más que hacia la investigación.

De modo que, sin ser un libro extremadamente especial, recomiendo leer El juez y su verdugo por tener:

  • Un argumento lleno de giros y recontragiros (que diría Juan) para nada previsibles. 
  • Un mensaje simple pero más o menos conseguido sobre lo quebradiza que es la justicia.  
  • Elementos algo casposos, siempre simpáticos para los amantes de la pulp fiction como yo. 

Lástima, por otro lado, que la prosa de esta novela sea tan irregular. Sus capítulos iniciales, por ejemplo, no están muy bien escritos: diálogos poco naturales, estructuración del relato algo confusa... Y, por el contrario, más adelante hay escenas narradas con absoluta maestría. La del entierro de Schmied es cojonuda. Todavía mejor es, para mí, la que describe el asalto que el coronel Bärlach sufre en su casa. De hecho, tanto los sucesos narrados en la misma como el estilo literario de ese pasaje me recordaron al magistral relato “El corazón delator”, de Edgar Allan Poe.

Sospecho que esta fluctuación entre partes bien y mal escritas se debe a que El juez y su verdugo fue originalmente publicada por entregas. Seguramente su naturaleza de folletín también es la responsable de que el ritmo y la estructuración global de la novela sean algo irregulares. Pero sabiendo lo potente que puede ser Dürrenmatt como escritor, me fastidia que no puliera esta novela una vez iba a publicarse íntegramente. Hay subtramas, como la que explora las diferencias entre el comisario y la criminología moderna, que no aportan nada y bien podría haberse prescindido de ellas. Asimismo hay personajes, como el Dr. Lucius Lutz, a los que se intenta dar una relevancia que al final no acaban teniendo.

En definitiva, El juez y su verdugo no le llega ni a la suela de los zapatos a La promesa, novela policiaca de Dürrenmatt que, a mi juicio, consigue trascender al género en el que se adscribe. Sin embargo, es bastante más estable en su planteamiento que La sospecha. Carece de la ambición de esta última, no lo niego, pero como entretenimiento pulp cumple a la perfección.


Más de Friedrich Dürrenmatt en ULAD: El túnel, La visita de la vieja dama, La sospecha

jueves, 19 de marzo de 2009

Dos en uno

Friedrich Dürrenmatt: La visita de la vieja dama
Idioma original: Alemán
Título original: Der Besuch der alten Dame
Año de estreno: 1956
Valoración: Imprescindible

Paulo Coelho: El demonio y la señorita Prym
Idioma original:
Portugués
Título original: O Demônio e a srta Prym
Año de publicación: 2000
Valoración: Repugnante


La visita de la vieja dama, de Friedrich Dürrenmatt es una obra de teatro impresionante, hipnótica, una tragicomedia prácticamente perfecta: uno de los retratos más logrados del odio y la venganza fríamente calculada, presentado además de manera sugerente, divertida, abierta, meticulosa, con espacio para el humor, la poesía y la crudeza.

Cuenta la historia de un pequeño pueblo sumido en la depresión (económica y espiritual), al que vuelve una de sus antiguas lugareñas, que ha logrado reunir una importante fortuna a través de sucesivos matrimonios a cuál más breve. Los habitantes del pueblo la reciben como a su salvadora, ya que, si decide invertir en las fábricas del pueblo, logrará sacarlos a todos de la miseria. Pero ella pone una condición: dará su dinero sólo a cambio de que alguien -no importa quién- mate a Alfred III, su novio de juventud, que la dejó embarazada y la abandonó. A partir de este dilema moral, Dürrenmatt consigue crear una obra tensa, ambivalente, dura pero simpática, memorable.

¿Y qué ha hecho el bueno de Paulo Coelho cincuenta años después? Pues exactamente lo contrario. Primero, plagia la idea central de Dürrenmatt (aunque lo cita en la novela, como si eso ya le diera carta blanca), cambiando apenas algunos detalles, siempre para peor: ya no es una "vieja dama", sino el diablo en persona, quien ofrece un botín de oro a quien mate a la señorita Prym. Además, transforma todo lo que en el original era sugerente y ambiguo, en moralizante y obvio. Roba, trivializa y vende pretendida profundidad, que es lo que hace siempre, en definitiva.

Resumiendo: si es posible, leed (o id a una representación de) La visita de la vieja dama; si es posible, evitad como a mosquito que transmite la malaria la novela de Coelho; de hecho, si es posible, evitad toda otra obra de Coelho, y si alguien os lo recomienda, contestadle: "no, es que yo prefiero leerme a los originales".

Más de Friedrich Dürrenmatt en ULAD: El túnel, El juez y su verdugoLa sospecha
Más de Paulo Coelho: El alquimista

martes, 5 de diciembre de 2023

NOVELAS PIRAÑA #2 : La promesa de Friedrich Dürrenmatt

Idioma original: alemán

Título original: Das Versprechen

Traducción: José María Valverde

Año de publicación: 1958

Valoración: Recomendable alto


El ritmo es, me parece a mí, un elemento esencial en una obra literaria. El ritmo debe adecuarse a lo que se cuenta y a cómo se cuenta, sincronizado con la prosa y marcando el paso al lector. Hay mil ejemplos de esa sintonía y otros tantos de su ausencia, y me da la impresión de que esta semana temática dedicada a textos más bien breves y contundentes está estrechamente relacionada con el ritmo, porque si un libro de pocas páginas no consigue atinar con el ritmo idóneo casi seguro que terminará siendo desechable aunque ofrezca otras virtudes.

Si ven la valoración que pongo arriba, habrán podido suponer con acierto que esta novela corta de Friedrich Dürrenmatt (cuya recomendación tengo que agradecer a Oriol) da en el clavo con el ritmo, y hasta se podría decir que es su mayor activo. Porque la historia en sí es más bien poco rompedora si consideramos los montones de películas y libros que llevamos en la mochila a estas alturas. Se trata de una serie de crímenes que tienen como víctimas a niñas que aparecen asesinadas y probablemente, no se dice de forma explícita, objeto de violencia sexual. A partir de ahí se desarrolla una trama policial encabezada por un inspector muy capacitado que se tomará el asunto como algo personal. A la dificultad de la investigación se suman factores que la hacen aún más ardua, como la absoluta ausencia de indicios, la presencia de alguien con toda la apariencia de culpabilidad, la furia de los vecinos de las víctimas o los intereses mezquinos de otros mandos policiales. Nada demasiado especial, como se ve.

Pero el talento para narrar algo puede convertir una historia más o menos convencional en algo mucho más valioso. Está el ritmo al que me refería al principio, la cadencia exacta para mantener la tensión sin abrumar al lector, pero hay más. Un relato construido a partir de niñas vestidas de forma similar que son asesinadas mientras deambulan por un bosque tiene el punto insano de una reinterpretación cruda del cuento de Caperucita, claro está, además de la sospecha que sobrevuela sobre los habitantes de las apacibles poblaciones suizas donde se desarrolla.  Y ciertas escenas (el disparatado desenlace de una larga vigilancia, la desesperante disertación de una anciana) recuerdan, con cuarenta años de antelación, a algunas extravagantes secuencias de Twin Peaks, donde también asistíamos a momentos disruptivos donde el absurdo surgía de improviso en un contexto de máximo dramatismo.

Pinceladas que dan al libro un aire moderno, novedoso, una forma de tratar la novela policiaca desde un ángulo diferente engrandeciendo así el relato. Como lo hace un ligero rasgo metaliterario que se queda en amago aunque sobrevuela suavemente todo el texto. Son virtudes que hacen muy atractiva la lectura y que nos hacen perdonar algún pequeño pecadillo, como recurrir a un relativo, aunque bien elaborado, deus ex machina para resolver alguna cuestión. 

Tratándose de un texto más o menos breve y que consigue captar toda la atención sin apenas momentos de relajación, me parece que encarna muy bien ese concepto de novela piraña, lo que quiera que eso sea, al que hemos querido dedicar estas entradas prenavideñas. Y oiga, para un regalito no muy caro y con garantía de éxito también es muy válido.


Otras obras de Friedrich Dürrenmatt reseñadas en ULADLa sospechaEl juez y su verdugoLa visita de la vieja damaEl túnel

martes, 9 de septiembre de 2014

Friedrich Dürrenmatt: El túnel

Idioma original: alemán
Título original: Der Tunnel
Año de publicación: 1952
Traducción: Juan de Sola
Valoración: Muy recomendable

Como hace cada semana, un joven coge el tren que lo llevará a la ciudad en la que cursa sus estudios universitarios. Sin embargo, éste no será un viaje más. El tren se introduce en un túnel que parece alargarse más de lo normal, así como descender cada vez más rápido. ¿Acaso han cambiado la ruta sin previo aviso o es que el joven se ha montado en el convoy equivocado? 

Así comienza El túnel, un relato escrito por el gran autor suizo Friedrich Dürrenmatt (1921-1990), generalmente conocido por sus novelas y obras de teatro, aunque también escribió piezas radiofónicas y guiones cinematográficos. Aunque no puedo decir nada más sobre la historia sin destripar el argumento, sí diré que esta breve pero interesantísima obra es una narración que desborda simbolismo y está abierta a innumerables interpretaciones y cuya lectura, en realidad, resulta ser sólo la primera de las muchas que cualquiera que ponga los ojos en ella hará a lo largo del tiempo.

Por si la narración por si sola no fuera suficiente, la última edición de la misma que se ha realizado en nuestro idioma contiene un epílogo escrito por Juan de Sola (quien también se ha encargado de la traducción) que bien vale un comentario aparte, pues es un estupendo y concienzudo análisis que aclara muchos de los detalles que visten este relato y que nos ayuda a conocer mejor a uno de los autores europeos más importantes del pasado siglo, así como una de sus obras más representativas. Una delicia de libro, en definitiva, que nadie debería dejar pasar.

También de Friedrich Dürrenmatt en ULAD: La visita de la vieja damaEl juez y su verdugoLa sospecha

lunes, 16 de diciembre de 2019

ULAD adoctrina sobre el 2019: nuestros libros del año

Mirad: si este blog pretendiera ser solo leído por familiares de colaboradores ávidos de localizar ideas para regalar a la prima que lee, no nos veríamos obligados a esto. Pero hace tiempo que esto no es así. Es una verdad como un puño que la comunidad lectora global espera ver hacia dónde señalan nuestros dedos, cada año, por estas fechas. Aunque pueda darse el caso que los que aquí escribimos no acabemos de ponernos de acuerdo.

Palabra de Juan G. B. :
- Novela acojonante del año (en todos los sentidos): Mandíbula, de Mónica Ojeda.
- Novela pasmante del año: Vivir abajo de Gustavo Faverón Patriau.
- Novela chanante del año: El aliado, de Iván Repila.
- Novela gráfica más turbadora del año: Bezimena, de Nina Bunjevac
- Libro de no ficción (o sí ficción, según se mire): Thomas Quick. Cómo se hace un asesino en serie de Hannes Råstam.
- Autovivisecciones en canal: Mientras escribo, de Stephen King y Mis rincones oscuros, de James Ellroy.
- Ligeras decepciones: Traición, de Walter Mosley y La Señora Caliban, de Rachel Ingalls.
- Sorpresa agradable del año: La novela del buscador de libros, de Juan Bonilla.
- Libro que no me atreví a reseñar: Tsunami. Miradas feministas (V.V.A.A. con edición y prólogo de Marta Sanz)
- Descubrimientos del año: Mónica OjedaImogen Hermes Gowar, Gustavo Faverón.

Palabra de Koldo CF:
- No ficción (hispanoamericana): Distraídos venceremos, de Andrea Valdés
- No ficción (resto de mundo): Contra toda esperanza, de Nadiezhda Mandelstam
- Novela (hispanoamericana): El desierto y su semilla, de Jorge Baron Biza
- Novela (resto del mundo): La suerte de Omensetter, de William H. Gass
- Relatos (hispanoamericana): La furia y otros cuentos, de Silvina Ocampo
- Relatos (resto del año): Historias tardías, de Stephen Dixon
- Tocho del año: Nuestra Señora de París, de Víctor Hugo
- Relectura del año: Los siete locos, de Roberto Arlt (habrá reseña en breve)
- Peor libro con diferencia: Vox, de Nicholson Baker

Palabra de Oriol Vigil:
- Mejor novela: El lugar, de Mario Levrero
- Otras novelas destacables: La invención de Morel, de Adolfo Bioy Casares, La mujer de la arena, de Kôbô Abe, El gusano máximo de la vida misma, de Alberto Laiseca, El proceso, de Franz Kafka, Tango Satánico, de László Krasznahorkai
- Mejor antología: Bestiario, de Julio Cortázar
- Lo mejor en género negro: La promesa, de Friedrich Dürrenmatt
- Lo mejor en terror: Los sauces, de Algernon Blackwood, Uzumaki, de Junji Ito
- Mejor cómic: Vinland Saga, de Makoto Yukimura (aunque se desinfla un poco)
- Vicio literario del año: Canción de hielo y fuego, de George R. R. Martin (aunque también se desinfla un poco)
- Lo mejor en no ficción: La conspiración contra la especie humana, de Thomas Ligotti, El discurso vacío, de Mario Levrero, ¡Escríbelo, Kisch!, de Egon Erwin Kisch
- Libros decepcionantes: Cartero, de Charles Bukowski, Buick 8, un coche perverso, de Stephen King
- Libros aburridos: El vestido azul, de Michèle Desbordes, En el jardín del ogro, de Leila Slimani
- Autores descubiertos: Mario Levrero, Alberto Laiseca, Kôbô Abe, László Krasznahorkai
- Empacho de: Literatura nipona, fatalismo, "bildungsroman" y "pulp"

Palabra de Marc Peig:
- Libro del año: «Cárdeno adorno», de Katharina Winkler.
- Lo mejor del año (autores): Elizabeth Hardwick, Siri HustvedtIrene Solà, Tatiana Ţîbuleac
- Mejor libro de relatos del año: «No importa», de Agota Kristof
- Tochonovela del año: «Fin», de Karl Ove Knausgard
- Ensayo políticosocial del año: «Ante el dolor de los demás», de Susan Sontag, y «El ojo y la navaja», de Ingrid Guardiola
- Librodenuncia del año:  «Tú, ¡cállate!», de Laura Huerga y Blanca Busquets.
 -Autobiografía del año: «Noches insomnes», de Elizabeth Hardwick y «Los años», de Annie Ernaux
- Experimento metaliterario del año: «Novel·la», de Pol Beckmann
- Decepción del año: «Devastación», de Tom Kristensen
- Autores clásicos que ya debería haber leído y que no tardaré en ponerme a ello: Henrik Ibsen
- Autores que debo recuperar porque llevan tiempo olvidados (injustamente): Ngũgĩ wa Thiong'o, Paul Auster
- Caerán más libros de: Siri Hustvedt, Annie Ernaux, Mircea Cărtărescu, Olga Tokarczuk, Agota Kristof
- Propósitos para el 2020: más teatro, más ensayo e intentar evadirme de novedades y volver a los clásicos (veremos si lo consigo)

Palabra de Montuenga:
- Mejor clásico leído este año: Bel Ami, de Guy de Maupassant
- Mejor novela española: El novio del mundo, de Felipe Benitez Reyes
- Mejor novela extranjera: Los colores del incendio, de Pierre Lemaître
- Obra maestra polémica donde las haya: El desembarco, de Jean Raspail
- Mejor novela negra: El último barco, de Domingo Villar
- Relectura que nunca defrauda: La saga fuga de J.B., de Gonzalo Torrente Ballester
- Mejor western: Warlock, de Oakley Hall
- Mejor ensayo: La edad de la ira, de Pankaj Mishra.
- Distopía más esperada aunque algo fallida: Los testamentos, de Margaret Atwood.
- Peor novela con diferencia: Juego de mentiras, de Ruth Ware.

Palabra de Francesc Bon
- Propósitos para 2020: Conseguir que el tsundoku rebaje sus proporciones amenazadoras, o se fusione con el cajón de los cables. Salir de la zona de confort. Y plantear, quizás, si la próxima ya debería ser la última oportunidad para Pynchon.
- Mejor novela leída en el año: Por el regusto tras los meses, cualquiera de las tres de Zuckerman desencadenado, de Philip Roth
- Novedad tolerada: El colgajo, de Philippe Lançon, por cruda y por ver cómo nos transforma experimentar la violencia
- Me lo imaginaba más grande: Todos los hermosos caballos, de Cormac Mc Carthy
- Satisfyer literario: Walt Whitman ya no vive aquí de Eduardo Lago
- Toque de atención: a Michel Houellebecq, por los momentos autoparódicos en Serotonina

Palabra de Carlos Andia:
- Mejor novela en castellano: El silenciero, de Antonio Di Benedetto, y Prins, de César Aira (próxima reseña)
- Mejor novela en otros idiomas: Mapa de una ausencia, de Andrea Bajani, , y Vértigo, de W.G. Sebald
- Tocho anual (para no perder músculo, pero nada más): La muerte de Arturo, de Thomas Malory
- Una incursión en el microrrelato: Ojos de aguja (recopilación)
- Relectura del año: El unicornio, de Manuel Mujica Laínez
- Mejor ensayo: El elogio de la sombra, de Junichiro Tanizaki
- Ensayo científico: El jinete pálido, de Laura Spinney
- Mejor libro de relatos: El ídolo caído, de Graham Greene
- Mejor obra de teatro (aunque tampoco había mucho donde elegir): El cementerio de automóviles, de Fernando Arrabal
- Peligro de agotamiento inminente: Enrique Vila-Matas (Esta bruma insensata, y quizá no más)
- Decepciones: varias, puede que más de lo normal, pero para qué les vamos a dar más cancha.

miércoles, 16 de febrero de 2022

Lo mejor de 2021: Lo que opinan nuestros lectores

Con cierto retraso y tal como avisamos, estas son las listas que nuestros lectores han enviado indicando sus lecturas favoritas del 2021.

En riguroso orden de llegada.

Os agradecemos vuestra colaboración y, ya que estamos, nos encanta la enorme diversidad de vuestras elecciones.

Salud y cultura, amigos.

Anónimo

Ficción

Libros que merecen mejor valoración en el blog

Si una noche de invierno un viajero de Italo Calvino

Tres tristes tigres de Cabrera infante


Libro que me gustaría que reseñaran nada más que para ver qué valoración le dan

La mano junto al muro/El falso cuaderno de Narciso Espejo de Guillermo Meneses


Libro que llevaba años buscando y finalmente conseguí una copia

El hombre que hablaba de Octavia de Cádiz de Bryce Echenique


Nada que decir, apuestas seguras

Pedro Páramo y el llano en llamas de Rulfo

Ficciones de Borges

Pantaleón y las visitadoras de Vargas Llosas


Imprescindibles en el blog pero no en mi corazón

Bajo el volcán de Lowry

La insoportable levedad del ser de Kundera


No ficción

Libro que llevaba años buscando y finalmente conseguí una copia

Sociología y pragmatismo de Wright Mills

La distinción de Bourdieu

La selva de los símbolos de Turner


Relectura necesaria

La imaginación sociológica de Wright Mills

Outsiders de Howard Becker

La zona gris de Auyero


Libro de método que parece un fastidio pero que puede ser grato para gente de otras áreas

Los trucos del oficio de Becker

Describir el escribir de Cassany

Decir casi lo mismo de Eco


Clásicos que faltaban

La rebelión de las masas de Ortega y Gasset

Técnica y civilización de Mumford


Libros de mi país o sobre mi país que me gusta releer

Adiós al socialismo de Del Búfalo

La renta y el reclamo de Bautista Urbaneja

El Estado mágico de Coronil


Conseguidos por sorpresa

Orientalismo de Said

La invención de Irlanda de Kiberd

Comunidades imaginadas de Anderson


Gabriel Diz

Les dejo una selección de lo que he leído en 2021. Son 13 libros en total, algo más de uno por mes. Estuve un rato largo intentando dejar la lista en 12 para que fuera un libro por mes pero no lo logré:


1)Jane Eyre (Charlotte Bronte)

2)El corazón del daño (María Negroni)

3)Años luz (James Salter)

4)2666 (Roberto Bolaño)

5)Las tres vanguardias (Ricardo Piglia)

6)La virgen cabeza (Gabriela Cabezón Cámara)

7)Nuestra parte de noche (Mariana Enriquez)

8)La hermana menor (Mariana Enriquez)

9)El sueño de los héroes (Adolfo Bioy Casares)

10)Prins (Cesar Aira)

11)La sangre manda (Stephen King)

12)La llamada del Cthulhu (H.P. Lovecraft)

13)Persecución (J.C. Oates)

Carlos Ávila:

El descubrimiento del año: la escritora mexicana Fernanda Melchor. De

todas formas ha sido un año prolífico en esto con Alejandro Zambra, Óscar

Martínez, Kent Haruf o Andrea Abreu entre otros.

Relectura de clásicos: Memorias de un europeo de Stefan Zweig.

Decepciones: Serge de Yasmina Reza y No tengo tiempo. Geografías de la

precariedad de Jorge Moruno.

Autores que no me fallan: Marín Caparrós y su Ñamérica, Leila Guerriero

con Frutos extraños y Carrère con Yoga.

Buenas investigaciones y muy bien contadas: No digas nada de Patrick

Radden Keefe y Laëtitia o el fin de los hombres de Ivan Jablonka.

Una autobiografía muy potente: Trilogía de Copenhague de Tove

Ditlevsen.

Libros para reírse con ganas y desconectar: Cualquiera de los tres de relatos

de Kenneth Cook.

Lecturas que dejan mal cuerpo pero que es necesario hacer: Antisocial de

Andrew Marantz y Extrema derecha 2.0 de Steven Forti.

Propósito para 2022: Seguir y seguir leyendo cada día y atreverme con

Guerra y paz.

Pablo GP

Libros Preferidos:

- Donal Ryan: Corazón giratorio.

- Fiódor Dostoyevski: Los hermanos Karamazov.

- Donald Ray Pollock: El diablo a todas horas.

- Albert Cohen: Bella del señor.

- Elizabeth Kolbert: La sexta extinción.

- Mario Levrero: La ciudad y El lugar, de la Trilogía involuntaria (París me pareció más flojo).

Libros Destacables:

- Marlon James: Breve historia de siete asesinatos.

- Alan Parks: Enero sangriento.

- Juan Marsé: Últimas tardes con Teresa.

- Jeffrey Eugenides: Middlesex.

- Bruce Chatwin: Colina negra.

- Peter Kaldheim: El viento idiota.

Mención honrosa:

- Alan Parks: Hijos de Febrero.

- Natalia Ginzburg: El camino que va a la ciudad y otros relatos.

- D.H. Lawrence: El arco iris.

- Chriss Offutt: Kentucky seco.

- Emmanuel Carrère: Yoga

Decepciones:

- George Saunders: Lincoln en el bardo.

- Johnny Marr: ¿Cuándo es ahora? Memorias.

- William Gaddis: La carrera por el segundo lugar.

- Hubert Selby Jr: Última salida para Brooklyn.

Maqroll El Gaviero

Mis mejores lecturas del año (las dejo en 9):

- Los siete locos (Roberto Arlt)

- Limónov (Carrère)

- La mano izquierda de la oscuridad (UK LeGuin)

- Glosa (JJ Saer)

- Me llamo Rojo (Pamuk)

- Martin Eden (Jack London)

- Kokoro (Soseki)

- El idiota (Dostoievsky)

- La suerte de Omensetter (W Gass)


Si se pudiera meter poesía: mención especial a Basilio Sánchez (“He heredado un nogal sobre la tumba de los reyes”) y a Alejandra Pizarnik (cualquier cosa suya).

Ángel Muñoz

El mejor,

No digas nada, Patrick Radden Keefe, minucioso, objetivo (hasta donde uno puede serlo) y muy esclarecedor, el conflicto del IRA explicado casi como si fuera un novela de acción, espectacular.

Me daba perezón pero mira…

Línea de fuego, Arturo Pérez-Reverte, guerra civil y el más famoso de los miembros de la RAE… de entrada lo último que pensaba coger, pero me parece que Arturo sabe dar ritmo a las novelas, sabe transmitir un escenario con verosimilitud, y se intenta alejar de maniqueísmos. Lo fulminé en un plis-plas (¿estará esta expresión reconocida por la RAE?)

Me arriesgué y no me decepcionó

64, Hideo Yokoyama, citando a los inmortales No me pises que llevo chanclas, “Japón, mía que está lejos Japón” Lejos física y culturalmente, y este libro me situó en una sociedad a la que me costaba entender, con una forma de narrar que se aleja de mi zona de confort, pero mereció la pena, novela redonda.

Qué necesidad tenía yo…

A ver, que es que uno es masoca, empezar una serie de libros y dejarlos… me cuesta, y pasa lo que pasa. Entre las sagas en los que mil veces pensé para qué te metes… destaco como horrorosas, Balada de serpientes y pájaros cantores, Suzanne Collins;  La sexta trampa, J.D. Baker y La hora de los hipócritas, Petros Markaris.

Decepción especial para La era de la supernova, Cixin Liu (absurda es decir poco).

Y en el apartado me importa cero lo que me cuentas, Boston. Sonata para violín sin cuerdas, Todd McEwen (recomendación de ULAD, pero yo es que no le veo la gracia) y Contemplaciones, Zadie Smith (¿dónde está la Zadie de Dientes blancos?)

Sorpresas inesperadas

Esos libros que te llegan de algún modo raro y me han dejado impactado, La verdadera vida, Adeline Dieudonne (la violencia hacia la mujer contada de una forma distinta, sin guardar nada pero sin crudezas, obra de arte); El evangelio de la anguila, Patrick Svenson (un libro sobre anguilas, y que se queda corto… no hay mas que decir), Al final siempre ganan los monstruos, Juarma (miedo me daba la expectación creada, y merece la fama que tiene).

Me hicieron reír, mucho

Antes todo esto era campo atrás, Pablo Lolaso (solo para amantes del baloncesto), Subidón, Joaquín Reyes (solo para amantes… pues eso de la muchachada)

Para pasar un buen rato, con ciencia-ficción

Proyecto Hail Mary, Andy Weir (este autor tiene un don cuando habla del espacio) El largo viaje a un pequeño planeta iracundo, Becky Chambers (exquisito, no es el qué les pasa, son los personajes los que hacen esta novela)

Zoila Blanco

ATRAPA LA LLEBRE (L.Bastasic)

Y LLOVIERON PAJAROS (J.Saucier)

VERA (E. von Armin)

ELS DICS (I.Solá)

LA DRECERA (M.Martin Serra)

LAS LEALTADES (De Vigan)

LA AVERIA (F.Dürrenmatt)

ELS PROSCRITS DE SANTA FE (J, Masanès)

EL RETORN DEL CATO (M. Asensi)

TSUNAMI (A. Pijuan)

LLUM DE FEBRER (E.Strout)

L'ANY QUE VA CAURE LA ROCA (P. Coll)

LA KLARA I EL SOL (I. Kazuo)

AMARILLO (F. Romero)

EL IMPERIO DE YEGOROV (M. Moyano)

LAS GRATITUDES (De Vigan)

Sergio Borao Llop

Ante todo, gracias por las reseñas diarias.

En segundo lugar, os paso la relación de lecturas destacadas de este año que termina (tal vez -mi memoria no es tan precisa- vaya también alguna del 2020). El orden es alfabético por apellido de autor

Americanah, de Chimamanda Ngozi Adichie

La parábola del sembrador, de Octavia E. Butler

Noir, de Robert Coover

Todo lo que muere, de John Connolly

La casa de hojas, Mark Z. Danielewski

Solo el silencio, de R. J. Ellory

X, de Percival Everett

Vivir abajo, de Gustavo Faverón Patriau

Breve historia de siete asesinatos, de Marlon James

El gran cuaderno, de Agota Kristof

El intérprete del dolor, de Jhumpa Lahiri

Cuentos completos, de Mario Levrero

Ánima, de Wajdi Mouawad

Plop, de Rafael Pinedo

Las primas, de Aurora Venturini

Michi:

Mejor novela hispanoamericana: El día del Watusi - Francisco Casavella y Basilisco - Jon Bilbao

Mejor novela de lengua extranjera: Un mapa para un crimen - Collin Harrison y El club de los

mentirosos - Mary Karr

Mejor novela en galego: O paraíso dos inocentes - Antón Riveiro Coello 

Mejor libro de viajes: La frontera - Erika Fatland; Los sótanos del mundo - Ander Izagirre; El río de la luz - Javier Reverte 

Mejor ensayo sobre música: The Stooges: Combustión Espontánea - Jaime Gonzalo y Hotel California - Barney Hoskyns 

Mejor ensayo medioambiente: Sueños Árticos - Barry Lopez 

Mejor ensayo sobre cine: El otro Hollywood - Legs McNeil y Jennifer Osborne 

Mejor novela negra: La playa de los ahogados - Domingo Villar 

Mayor decepción: Desierto Sonoro - Valeria Luiselli y Temporada de Huracanes - Fernanda Melchor