Idioma original: español
Año de publicación: 2025
Valoración: muy recomendable
Primero, hagamos las debidas presentaciones. Julio Iglesias me repugna. Absolutamente. Desde su música, canción romántica reducida a susurros para ensoñaciones eróticas light, hasta sus influencias (quién puede perdonar a sus hordas de émulos, empezando por el nauseabundo Bertín Osborne) y ya no digamos su desacomplejada pose ideológica y su ostentosa existencia, sin perjuicio de su machismo recalcitrante, demostrable más allá de suposiciones recientes.
¿Y qué narices hago yo leyendo algo que se podría validar como una biografía suya?
Bueno, he de decir que lo primero que seduce del texto de Ignacio Peyró es cómo el autor establece distancias, de manera tan sutil como constante, esos contrapuntos, esas notas a pie de página, ese sarcasmo que recorre el texto, una ironía postmoderna de un autor que ya entiende que sabemos muchas de las cosas que va a explicar, que está tratando con un material que forma parte ya no del dominio público sino del imaginario generacional más básico, y que sabe que el lector no le perdonará que los elogios se extiendan más allá de lo que nos resulta confortable. Entonces, descontemos que hablará de su perseverancia para obtener un éxito global, descomunal, de sus hazañas de alcoba, excesivas, descontroladas, de sus esposas y novias, de sus líos con representantes que buscarán - esperando lo que haga falta - venganza. Aunque resulte que a su entorno, a todos aquellos que le catapultaron al éxito, rara vez se les recuerda por sus caras, si acaso por sus nombres, eran aquellos que estaban al lado o detrás, mientras él se ponía al frente e interpretaba (va, cantaba) sus omnipresentes éxitos, o, por ejecutar una reducción casi cacofónica, follaba y se forraba.
Obviamente los mejores tramos del libro son aquellos que acumulan nombres y pequeños detalles desconocidos que configuran su personalidad, que relatan su periodo glorioso, digamos hasta los años 90, no voy a revelar detalles, pues son esos párrafos, que Peyró escribe brillantemente desde una óptica ligeramente crítica, eso sí, sin especulaciones de caracter morboso que acercarían este texto a lo sensacionalista, pero dejando algunas piedras en el camino, algunas socavadas perlas que, sin tildar directamente a la estrella de mezquino, de avaricioso, sí que corroboran que este texto no pretende obtener su beneplácito en modo alguno, tanto menos cuando desmiente algunos aspectos que han sido convenientemente pulidos para dulcificar la historia del cantante. En consecuencia, ese tramo final, cuando Iglesias, ya con cierta edad, ha dejado de aparecer en público con frecuencia, y todo lo que se sabe de él es a través de la gestión administrativa de su fortuna, añadiendo que, con la estabilidad de su matrimonio, su vida sexual/sentimental ha abandonado el ritmo agotador de sus años dorados.
Gracias a Peyró, entonces, que ha renunciado a ejecutar una biografía al uso y tampoco ha sucumbido a la especulación.

1 comentario:
Peyró es muy bueno.
Puestos a nauseabundos a mí también me gustaría una biografía de Lluis Llach.
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