jueves, 18 de abril de 2013

Semana de literatura colombiana: Historia secreta de Costaguana de Juan Gabriel Vásquez

Idioma original: español
Año de publicación: 2007
Valoración: Imprescindible

"¡Hala, imprescindible! ¡Cómo te pasas! ¡Exagerao!" Pues sí, puede que parezca exagerado calificar de "Imprescindible" a esta novela, si se define "imprescindible" como "este libro debería estar en cualquier biblioteca que se precie"; pero me decido por esta valoración por varios motivos: a) porque hace ya demasiado que no pongo un imprescindible, lo que me hace pensar que me estoy amargando como crítico; b) porque esta me ha parecido una muy buena novela, o mejor, una muy muy buena novela; c) porque Vásquez usa técnicas narrativas que me resultan especialmente interesantes; d) porque a Delirio le di un "Muy interesante" y esta novela me ha gustado más; e) porque uno de los personajes de la novela se llama Santiago Pérez, como yo; y f) porque puedo.

Pero vamos ya con la novela: Historia secreta de Costaguana es la narración autobiográfica de José Altamirano, un pobre desgraciado en quien, según su propia versión de los hechos, Joseph Conrad se inspiró para escribir su novela Nostromo (situada en el imaginario país de Costaguana). Altamirano se remonta a antes de su nacimiento (antes de su concepción, de hecho) y cuenta sus desventuras en busca de su padre; los sucesivos intentos de construir un Canal que uniera los dos Océanos, y los turbulentos procesos que llevaron a la (forzada) independencia de Panamá.

Por eso, Historia secreta de Costaguana es una novela histórica en el mejor sentido del término: porque reconstruye una época en sus múltiples facetas, de lo más pequeño a lo más grande. Pero también es una especie de autobiografía picaresca, y una sátira sobre la confianza ciega en el progreso. La historia, para el narrador como para el autor, tiene más de farsa o de vodevil que de tragedia, y los seres humanos se ven arrastrados y aplastados por fuerzas que no pueden controlar ni comprender. Frente al racionalismo francés, se imponen la fiebre amarilla, los terremotos, las lluvias torrenciales, las guerras inacabables. Tampoco Colombia, ni sus habitantes, salen precisamente favorecidos en la foto.

Joseph Conrad, como decía, es uno de los personajes clave de la novela; sin embargo, Vásquez parece haber aprendido más sobre el arte de narrar de otro escritor que también adoptó el inglés como lengua literaria: Vladimir Nabokov (el de Lolita, pero también el de Ada o el ardor): encontramos, aquí, como en Lolita un narrador que se dirige al público y lo trata como Jurado de sus actos; un narrador que sabe que es narrador y que, por lo tanto, controla la narración (lo que oculta, lo que cuenta, lo que inventa, el modo en que dispone los hechos); y encontramos, como en Nabokov, mucho sentido del humor, aunque sea un sentido del humor bastante desesperanzado.

Solo le pongo dos reparos a la novela. (Y habrá quien diga: "Si le pones reparos no deberías haberla calificado de Imprescindible"; a lo que yo respondo: "meh"). El primer reparo es que a veces, sobre todo en la última parte, le puede al autor -da la impresión- la tentación de embutir en el texto lo más relevante de la historia de Colombia en el cambio de siglo; y no solo se pierde un poco el hilo de la historia, sino que (lo que es más grave) se pierde también un poco el tono general del texto. El segundo reparo es que el (segundo) encuentro con Conrad aparezca tan tarde en la novela: cuando uno está leyendo una novela en que aparece uno de los grandes escritores del siglo XX, uno quiere verlo aparecer lo más posible, casi convertirse en protagonista, como en Gringo viejo o El maestro de San Petersburgo.

Pero bueno, esta no es realmente una novela sobre Conrad: es una novela sobre Colombia, y sobre Panamá y su Canal, y sobre ese espejismo positivista llamado progreso... y sobre un pobre hombre al que le robaron hasta la historia que tenía para contar.

1 comentario:

Laura dijo...

Concuerdo con la calificación de imprescindible. Me encantó esta novela; no puedo decir lo mismo de "El ruido de las cosas al caer", obra posterior de esta autor y ganadora del Premio Alfaguara de novela.